CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
No me cansaré de repetirlo, pero, en general, la comedia que se
hace hoy en día presenta una calidad que deja bastante que
desear. Por un lado nos topamos con productos para adolescentes
que algunos encumbran por su carácter supuestamente transgresor,
mientras que por otro tenemos que soportar a una serie de
profesionales del género que, si me permiten la expresión, lo
único que saben hacer es el payaso (si quieren que les dé
nombres, tan sólo tienen que irse a la ficha de "Zohan, licencia para peinar"
y fijarse en quién es su principal estrella).
Ante semejante panorama, uno no puede hacer otra cosa que
encogerse de hombros y resignarse, si bien cabe la posibilidad
de refugiarse en esas películas que contienen acertados
elementos humorísticos en sus libretos, los mismos que no
hallamos en "La boda de mi novia". El filme, al que no le está
yendo nada mal en la taquilla norteamericana (de momento va por
los 40 millones de dólares), nos cuenta la historia de Tom, un
vividor que atrae a las mujeres como si de un imán se tratara.
Sin embargo, cuando su mejor amiga le anuncia que se va a casar
en Escocia, se percata de que en realidad está enamorado de
ella, de ahí que intente hacer todo lo posible por impedir el
enlace.
Una cinta como ésta sólo se puede calificar de
bobalicona, careciendo sus diálogos de inteligencia alguna y
basándose su estructura en una serie de situaciones sin chispa
en las que se suceden toda suerte de clichés cinematográficos
(desde el peculiar carácter de los amigos de los protagonistas
hasta el inevitable recurso a tropiezos o bromas fáciles que el
público anticipa con cierta comodidad, prueba evidente de que
los guionistas juegan con ideas que ya hemos visto en no pocos
largometrajes).
Sin embargo, lo peor no es eso. No, el verdadero problema de
esta película es que es incapaz de sonsacar una sencilla sonrisa
al espectador, quien está más pendiente de observar la hora de
su reloj que de contemplar lo que está aconteciendo en la
pantalla. De hecho, les aseguro que los mejores gags de "La boda
de mi novia" son los que precisamente se mostraban en su ya de
por sí irritante tráiler, y, teniendo en cuenta que éstos no
eran lo que se dice un primor, estoy seguro de que comprenderán
la escasa calidad de este aburrido e innecesario filme.
Respecto al reparto, Patrick Dempsey
parece dispuesto a compaginar su trabajo en la televisión con
diversas apariciones en importantes producciones de Hollywood.
Aunque correcta, su interpretación carece del carisma de las
grandes estrellas, algo que, aunque en menor medida, también le
sucede a Michelle Monaghan.
El
recientemente desaparecido
Sydney Pollack
apenas aparece en unas cuantas escenas, estando su personaje
bastante desaprovechado, lo mismo que, por cierto, también le
sucede al que da vida Kathleen Quinlan,
actriz cuya sutileza para la comedia se agradece, sobre todo en
los tiempos que corren.
Calificación
film:
    
Calificación BSO:
    
Imágenes
de "La boda de mi novia" - Copyright © 2008
Columbia Pictures, Relativity Media y Original Film. Fotos por
Peter Iovino y Giles Keyte. Distribuida
en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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