CÓMO SE HIZO "LAS RUINAS"
Notas de producción ©
2008
Universal Pictures
“LAS RUINAS llega a la gran pantalla de la mano de Stuart
Cornfeld y de Ben Stiller”, explica el productor Chris Bender.
“Les gustó mucho la primera novela de Scott Smith, Un plan
sencillo, que también fue llevada al cine, y consiguieron leer
unos cuantos capítulos de Las ruinas antes de su publicación.
Hablaron con DreamWorks, compraron los derechos y empezaron a
desarrollar el proyecto”. Resumiendo, podría decirse que la
historia trata de cinco personas que, durante sus vacaciones,
descubren unas ruinas mayas escondidas tras unas maléficas
plantas trepadoras devoradoras de hombres, pero es mucho más que
eso. Es una historia de supervivencia. Los productores estaban
convencidos de que el autor sería capaz de trasladar el terror
que emana de la novela a un guión, pero quedaba encontrar al
director. “Había dos posibilidades, dependiendo del director”,
dice Chris Bender. “Podía acabar siendo la típica película de
terror con plantas trepadoras asesinas o podía ser una película
que jugara con la psique del espectador de un modo mucho más
siniestro, plasmando en la pantalla lo que está en la página
escrita”. Para conseguir este difícil objetivo, DreamWorks
escogió al director novel Carter Smith. A pesar de que nunca
había dirigido una película y de ser conocido, sobre todo, como
un brillante fotógrafo de moda, les bastó con ver el corto
“Bugcrush” para saber que era la persona idónea. “Recuerdo que
me quedé sentada sin moverme como diez minutos delante del
televisor después de verlo”, dice la actriz Jena Malone. “Da
miedo porque no es un thriller o una película de terror al uso.
Me dio la impresión de que podía olerlo, saborearlo, sentirlo,
era muy desagradable. Después de ver ‘Bugcrush’ e imaginar en lo
que podía transformarse LAS RUINAS a través de la peculiar
visión de Carter, supe que iría más allá de los límites del
género. Las trepadoras no serían las malas de verdad, sino la
naturaleza humana y nuestras reacciones. Estaba convencida de
que la película sería espectacular”. Carter Smith no dudó en
aceptar dirigir LAS RUINAS en gran parte por su autor y
guionista. “Soy un verdadero fan de Un plan sencillo, la primera
novela de Scott Smith. De hecho, estaba leyendo Las ruinas
cuando me llamaron de DreamWorks para que echara un vistazo al
guión. Fue un auténtico placer. La mejor base para un realizador
es un guión bien escrito, y este era fantástico. También es un
auténtico plus que el autor de la novela y del guión sea la
misma persona. Lleva tanto tiempo con los personajes que los
conoce a la perfección y puede transmitirlo. Reconozcámoslo, los
personajes de las películas de terror no suelen ser profundos ni
muy construidos. Además, también soy fan del género”.
“Lo interesante de esos
chicos”, sigue diciendo el realizador, “es que no son los
típicos personajes del género. Amy y Stacy son amigas, pero sus
novios respectivos no se conocían antes del viaje. También están
Mathias y su amigo Dimitri. Las dos parejas acaban de conocer a
Mathias, un turista alemán que quiere ir a una ruina maya en
busca de su hermano desaparecido. La mayoría de ellos no se
conocen bien, no encajan, no encuentran su lugar en el grupo.
Nada de eso se ha solucionado cuando todo empieza a ir mal, lo
que nos da la posibilidad de mostrar a personajes multifacéticos
envueltos en una situación compleja ante la que reaccionan de
forma muy diferente”.
“Scott Smith sabe escribir
una historia”, dice la productora ejecutiva Trish Hofmann.
“Maneja a la perfección el aspecto psicológico del terror y las
reacciones de la gente sumida en situaciones inverosímiles. Por
otra parte, Carter es muy sutil construyendo una secuencia hasta
hacerla culminar en un susto. Scott y él encajaron de maravilla
para desarrollar la historia y decidir qué partes de la novela
debían llevar a la gran pantalla”.
En opinión del productor
Chris Bender, Tiburón es el ejemplo perfecto de cómo un buen
thriller debe basarse en la expectación más que en el hecho en
sí. “De eso se trata en esta película, de que el espectador
tenga la información justa para que dé miedo, para que entienda
las intenciones de las plantas trepadoras, pero que sigan
rodeadas de misterio”.
Chris Bender y Trish Hofmann
creen que la experiencia de Carter Smith como fotógrafo ha
aportado mucho a la hora de incrementar la tensión. “Los
encuadres de Carter son increíbles, comunican una sensación
única”, dice la productora ejecutiva. “La mayoría de películas
de error son oscuras para que el espectador se pregunte qué hay
entre las sombras. En este caso, los personajes están en lo alto
de una colina a pleno sol, pero es aterrador. Por ejemplo, antes
de saber que son trepadoras asesinas, coloca la cámara en un
ángulo extraño para dar a entender que puede ser el punto de
vista del malo. Usa recursos visuales para maximizar el
suspense, es tremendo”.
Como reconocido fan del
género de terror, el director tenía muchas ganas de crear algo
nuevo: “Normalmente, en una película de terror, los personajes
corren y el asesino los elimina uno a uno. Está bien, pero
quería crear algo diferente, que me diese escalofríos como
espectador. Una de las cosas más desagradables que puedo
imaginar es una invasión corporal, da igual que sea una
garrapata, un gusano o una planta asesina que rodea una ruina
maya. La idea de perder el control del cuerpo da mucho miedo”.
Pero eso sólo es parte del
horror de LAS RUINAS. “No se trata únicamente de que algo
exterior ataque a esos chicos. El auténtico terror viene de
dentro. Surge de los personajes y de su comportamiento ante una
situación de peligro, pero nunca hay nada definido. En esta
película hay muchas zonas grises, y es lo que más me gusta”,
añade Carter Smith. Trish Hofmann añade: “LAS RUINAS no es la
típica película de terror. Es una película de terror psicológico
que se mete debajo de la piel”.
LAS RUINAS transcurre en
Cancún, México, con sus fantásticas playas arenosas y sus
exuberantes selvas. Encontrar una playa con un plató cercano no
era muy difícil, pero el realizador Carter Smith tenía otra
idea; rodar la película en decorados naturales. “Quería que
fuera lo más realista posible”, explica. “Me parece lo mejor
para los actores y la historia. En una historia tan exagerada
como esta, es necesario mantener el resto de los componentes
dentro del mayor realismo. Además, la luz natural es la más
espectacular, bella y realista. Estaba convencido de que
funcionaría perfectamente con lo que queríamos hacer. Era
imposible rodar en un plató”.
La productora ejecutiva Trish
Hofmann se lanzó a la búsqueda de un decorado natural que
incorporase costa y jungla, y que permitiese trabajar con un
equipo técnico experimentado sin salirse del presupuesto. “No
cabía duda de que el mejor lugar era Queensland, Australia”,
dice. “Dado el número de películas que se ruedan allí, sabíamos
que dispondríamos de un equipo de primera. Los platós de Warner
Roadshow Movie World estaban muy cerca de los decorados
naturales que habíamos escogido, lo que nos venía muy bien ya
que para algunas escenas sería necesario el uso de platós. No
fue difícil decidir que nos iríamos a Australia”.
El productor Chris Bender
habla de las localizaciones: “Cuando salen del hotel y localizan
las ruinas, se enfrentan a unos indios mayas. Al no conocer el
idioma, no saben qué han hecho para enojarlos. Dimitri, el amigo
de Mathias, muere de un disparo, y piensan que lo más prudente
es quedarse en la parte más alta del yacimiento”. Los tres
decorados principales son un claro en la jungla, lo bastante
amplio como para edificar la base de la pirámide y para que se
movieran unos jinetes; la parte superior de las ruinas, desde
donde se divisa la jungla que las rodea, y la oscura cámara
ceremonial en el interior de la ruina. “La cámara ceremonial se
construyó en un plató”, dice Chris Bender. “No fue fácil
localizar los decorados naturales, pero ambos son increíbles. El
diseñador de producción Grant Major se superó con las rocas y
las plantas trepadoras. Cuando las localizaciones se unieron
digitalmente, quedaron perfectas, es imposible darse cuenta de
que son lugares diferentes”.
La mayor parte se rodó en el
monte Tamborine y en una propiedad privada cerca del Parque
Nacional Springbook, en la Costa Dorada. A pesar de los
inconvenientes de trabajar en exteriores, los actores están de
acuerdo en que fue de gran ayuda. “Es mucho mejor trabajar en un
decorado real que en un plató delante de una pantalla verde”,
dice Shawn Ashmore, que sabe de lo que habla después de su
experiencia en las películas X-Men. “En exteriores, se ve el
cielo, se siente el viento, el sol, el calor, se pasa sed. Esas
sensaciones ayudan mucho para que uno se meta en la escena”.
Pero, por desgracia, no se
rodó en verano. “Era fantástico trabajar en la naturaleza,
disfrutar de unas increíbles puestas de sol, pero hacía un frío
horrible”, recuerda, riendo, Laura Ramsey. “Se supone que es un
verano caluroso. Llevábamos camisetas de tirantes y nos rociaban
con aceite de oliva para simular el sudor, lo que a veces era un
poco incómodo. Pero prefiero trabajar en un sitio bonito,
helarme y que me rocíen con aceite a observar una pantalla verde
intentando imaginar que estoy en la selva”.
Los decorados naturales
ayudaron a generar la ambientación que Carter Smith necesitaba.
“Viendo la película, se es muy consciente de que el sol baja
lentamente, que va a ponerse y que cuando eso ocurra, algo muy
desagradable va a pasar”, dice el director. “Pero al trabajar
con luz natural, sentíamos cierta urgencia, había que tomar
decisiones rápidas. A veces pienso que si no hubiéramos estado
sometidos a esa presión, no habríamos conseguido tomas tan
tensas”.
“Algo que me pareció
interesante es que los personajes empiezan siendo unos jóvenes
atractivos, normales y reales. Pero al final, acaban
destrozados, totalmente cambiados, son auténticos monstruos”,
dice el director Carter Smith. Para conseguir esta
transformación, fue muy específico en cuanto al reparto.
“Buscaba dos elementos
principales. No quería actores que se parecieran a los
habituales de una película de terror con jóvenes. Como fotógrafo
de moda, he descubierto que me atraen más las personas con un
físico interesante, y no las que poseen una belleza
convencional. Por eso, aunque nuestros actores son muy
atractivos, no son típicamente ‘Hollywood’. Creo que aportan un
mayor realismo a la historia, se parecen a los típicos
estudiantes estadounidenses de vacaciones”.
Su segunda condición era
encontrar actores capaces de hacer justicia a las sutiles capas
oscuras de la novela y el guión de Scott Smith. El productor
Chris Bender dice: “A veces es difícil encontrar el reparto de
una película de terror, sobre todo si ha habido muchas
últimamente, porque los actores tienen miedo de que les
encasillen. Por eso, cuando nos pusimos en contacto con los
actores, no sólo les mandamos el guión, sino el corto
“Bugcrush”, de Carter Smith, y nos aseguramos de que sabían que
la novela y el guión estaban escritos por la misma persona”.
“Los personajes de LAS RUINAS
están muy trabajados”, dice Shawn Ashmore. “En realidad, los
personajes y el espectador se conocen casi a la vez, a excepción
de Amy y Stacy. De pronto, se encuentran en una situación
terrorífica. Todo es muy rápido, muy ágil, y plantea la pregunta
del cambio en las relaciones, de la reacción de la gente en
situaciones de vida o muerte”.
El líder natural del grupo es
Jeff, interpretado por Jonathan Tucker. “Jeff es estudiante de
medicina, conoce el cuerpo humano, la sangre no le asusta, pero
no está preparado para esto”, explica el joven actor. “En una
situación como esta, hace falta creer en el líder, y todos los
personajes quieren creer que será capaz de sacarles del horror.
Es un chico sensato, no le van las fiestas. Pero el problema es
que ha basado su vida en la ciencia, y lo que ocurre a su
alrededor no tiene nada que ver con la lógica. Al principio no
lo reconoce, se hace el valiente, toma decisiones lógicas que
acaban teniendo consecuencias nefastas, sobre todo para
Mathias”.
Si Jeff es el líder, Eric es
el simpático del grupo. “No es un tío complicado”, dice Shawn
Ashmore. “Es un chico de vacaciones decidido a pasarlo bien.
Creo que el público puede identificarse con Jeff porque no cree
tener todas las respuestas. Cuando las cosas empiezan a ir mal,
intenta proteger a Stacy. Pero ella entra en la pirámide,
resulta herida y cambia. A pesar del cambio de carácter de su
novia, sigue intentando acercarse a ella y ayudar a los demás.
Sin embargo, el personaje adopta una actitud radicalmente
diferente en un punto de la historia. Disfruté mucho
interpretando ese cambio”.
También Amy cambia de
carácter. “Amy ha venido de vacaciones por las playas, para
pasárselo en grande con su novio y su mejor amiga, Stacy”,
explica Jena Malone. “Pero al quedarse atrapados, se descubre
que es una persona mucho más compleja, algo irresistible para
una actriz. Lo genial del guión es su simplicidad. No hay muchos
diálogos. Sobre todo gira alrededor de lo que ocurre en el
interior de los personajes”.
La actriz Laura Ramsey dice:
“Interpreto a Stacy, la novia de Eric. Cuando penetra en la
pirámide para ayudar a Mathias, se obsesiona con una planta. En
la novela, Eric se queda literalmente prendado de una trepadora.
Cuando leí el libro, me serví de algunos rasgos del personaje de
Stacy, pero también de Eric”.
Cuando los cuatro jóvenes
actores llegaron a Australia, descubrieron que el director
estaba muy dispuesto a escuchar sus comentarios. “Decidimos
calibrar su relación”, dice Laura Ramsey. “Durante los ensayos
improvisamos, hablamos de nuestros personajes y de cómo
reaccionarían en ciertas situaciones, lo que le llevo a realizar
algunos cambios en el guión. Carter siempre estuba dispuesto a
escuchar nuestra opinión; fue un proceso muy gratificante”.
Jonathan Tucker añade: “Todo
el trabajo que hicimos durante los ensayos sale a relucir en la
pantalla. Tomamos decisiones que pueden parecer ridículas, como
meternos en orificios oscuros sin saber lo que hay dentro, sacar
de golpe plantas que se han metido en el cuerpo de alguien.
Incluso intentamos realizar una operación sin anestesia, con una
piedra, una navaja y una sartén caliente. Pero hay que entender
a los personajes y simpatizar con ellos para querer que salgan
vivos de esta aventura”.
Una vez escogidos los
decorados y el reparto, la mayor preocupación fue cómo conseguir
las mortales plantas trepadoras. “Lo primero que pensé fue
‘Dios, ¿cómo vamos a conseguirlo?’”, recuerda, riendo, el
director Carter Smith. “Una cosa es describir una trepadora
letal en una novela, otra es llevarla a la pantalla”. Los
cineastas eran conscientes de que necesitaban a un equipo
excepcional para dar vida a los verdes antagonistas. Para ello,
recurrieron al famoso diseñador de criaturas Patrick Tatopoulos,
que se ha ocupado de películas como Soy leyenda y 10.000, el
famoso director de producción Grant Major, que ganó un Oscar por
su trabajo en la trilogía El señor de los anillos, y el
supervisor de efectos visuales Greg McMurry, que tiene en su
haber Los 4 fantásticos y Silver Surfer y Death Sentence.
El realizador, en vez de
explicar la existencia de las plantas, se limita a dejar caer
pistas, pero sin desvelar su origen, para que el espectador lo
decida por su cuenta. “Las plantas se basan casi en su totalidad
en el mundo real”, dice Carter Smith. “Hacen lo mismo que las
plantas de verdad. Necesitan nutrientes. Los habitantes del
lugar tienen un sistema para impedir que invadan más terreno.
Nos planteamos qué hacen con los cuerpos cuando acaban de
consumir la carne. Pero la tarea principal fue decidir qué
aspecto tenían y cómo se movían”.
Una vez acabados los diseños
de Patrick Tatopoulos, el director de producción Grant Major
recurrió a Gary Cameron para esculpir, realizar los moldes y
producir los delicados tallos, hojas y flores. “Estudiamos
muchísimas plantas para conseguir imaginar su movimiento y cómo
reaccionarían si alguien las tocase”, explica Gary Cameron.
“Acabamos usando tallos de calabazas por su rápido crecimiento y
su forma de arrastrarse”.
Para realizar las trepadoras
“estrellas”, de las que hay primeros planos, fue necesario un
taller de doce personas. Todo se hizo mano, los moldes, pintar y
encajar cada hoja al tallo, las flores. “Fue un ejercicio muy
laborioso, pero valió la pena”, dice Grant Major.
“Las trepadoras son geniales
y nos ayudaron mucho a la hora de actuar”, dice Joe Anderson,
que interpreta a Mathias. “Completan el espacio tridimensional y
ayudan a que sea más real. Las plantas tienen vello, pequeños
pelos que pican. No hacen daño, pero al tocarlas, la sensación
es desagradable. Mi primer encuentro con las plantas es cuando
intento apartarlas, me corto y la savia me quema las manos.
Siempre hay que tener cuidado de no exagerar el dolor, pero en
un decorado tan realista, se sabe instintivamente hasta qué
punto se puede llegar. Todo eso ayuda a que la tensión
incremente. Así, cuando me rompo las piernas y las plantas
empiezan a invadirme, la reacción es realmente intensa”.
La persona encargada de
conseguir que las trepadoras se moviesen es el supervisor de
efectos visuales Gregory L. McMurry. “Al principio pensamos en
crear una marioneta, pero nos inclinamos por la animación
digital”, explica. “Cuando el grupo está aislado encima del
montículo, las trepadoras empiezan a acercarse. No era una buena
idea mostrar los tallos avanzando, se perdía el elemento
sorpresa. Es mejor conseguir que el espectador espere el ataque
que va a ocurrir inevitablemente. Los chicos se dan cuenta de
que las plantas tienen una textura diferente. Luego, vemos cómo
se mueven cuando los jóvenes no miran, pero no queda claro si es
una ilusión o incluso el viento”.
Carter Smith estaba
convencido de que la película se beneficiaría con un rodaje en
decorados naturales y, además, usando prótesis en vez de
animación por ordenador para las escenas más gráficas. “La
mayoría de los momentos más truculentos transcurren a plena luz
del día. Es más difícil hacer trampas con las sombras que en la
típica película de terror que suele transcurrir durante la
noche. Si nos hubiésemos limitado a usar animación, las escenas
serían frías, y esta película depende de que el público conecte
de un modo visceral con lo que pasa en la pantalla”.
La responsabilidad recayó en
Jason Baird, diseñador de maquillaje protésico de efectos
visuales, para quien LAS RUINAS se convirtió en un sueño hecho
realidad: “Me divertí mucho. Hay efectos de maquillaje realmente
geniales”. En lo que respecta a su trabajo, hay tres momentos
clave en la película. En el primero, una mujer tiene plantas
metidas dentro del cuerpo; en el segundo, Stacy, en un intento
desesperado por sacarse las trepadoras del cuerpo, empieza a
cortarse la carne, y el tercero, el más difícil en su opinión,
es cuando Mathias se rompe las piernas y, al volver en sí,
descubre que las plantas se han comido gran parte de la carne
por debajo de las rodillas.
“Son trozos deshilachados de
carne colgando de los huesos”, explica Jason Baird. “Acaban
amputándole las piernas con una roca y cortando la carne con una
navaja de bolsillo. Hay sangre por todas partes. Tuvimos que
diseñar un muñeco muy realista de caderas para abajo”.
“Las prótesis son
extraordinarias”, dice Joe Anderson, que se pasó muchas horas
sentado en un agujero con la mitad de un cuerpo falso atado a
las caderas. “Hicieron moldes de mis piernas y de mis caderas.
Si miraba hacia abajo, veía unas extrañas extremidades idénticas
a las mías”.
Jena Malone reconoce que
probablemente tenga pesadillas con el maquillaje protésico el
resto de su vida. “Sobre todo la escena en que amputamos las
piernas a Mathias. Había un material gelatinoso que sacaba mucha
sangre y olía fatal. Sabía que era mentira, pero empecé a sentir
náuseas, un auténtico lujo para una actriz en medio de una
escena tan horrible. Trabajar con artistas de este calibre es
fantástico”.
Se hicieron diez juegos de
piernas de silicona para conseguir el efecto deseado. Jason
Baird se quedó sorprendido al descubrir que cuanto más sucias y
cubiertas de sangre estaban las piernas, más realistas parecían.
“Investigamos bastante”, dice. “Observamos que la carne cruda
adopta ciertas formas cuando cae al suelo. Luego mezclamos
productos químicos, silicona y espumas hasta conseguir el
resultado final”.
La productora ejecutiva Trish
Hofmann dice: “Se nota que Jason ama su trabajo. Cuando vino a
enseñarnos las piernas, las llevaba en el maletero del coche. Al
irse, todos esperamos sinceramente que no le parasen en un
control de policía”.
“La historia empieza de forma
bastante idílica”, dice el diseñador de producción Grant Major.
“Están en la costa, hay muchos colores brillantes, mucha luz,
pero los personajes se adentran en una selva donde las cosas ya
no son tan bonitas. Todo parece más oscuro, más cutre. Acaban en
una ruina maya y, a pesar de que están en el exterior, es
necesario comunicar una sensación claustrofóbica, de aislamiento
absoluto”.
El realizador Carter Smith
añade: “La ambientación ayuda a crear una sensación de
oscuridad. Quizá los espectadores no se den cuenta al principio,
pero si se hace bien, acaban notándolo”.
El diseñador estudió el
periodo histórico para crear una ruina maya. “La película
transcurre en México, por lo que fue fácil recrear las zonas
turísticas”, dice. “Pero las ruinas mayas de la península del
Yucatán fueron más complicadas. Habríamos podido rodar en una
pirámide auténtica, pero no es posible apoderarse de un lugar
así durante semanas, prohibiendo la entrada a cualquiera que no
tenga que ver con la película. Se necesita mucho equipo y mucha
gente para un rodaje. Era mejor construir nuestra propia
pirámide”.
“Estudiamos las diversas
pirámides de la cultura maya”, sigue diciendo. “Además, debíamos
adaptar la ruina a toda la acción que transcurre en la cima.
Tardamos unas siete semanas en construir los dos decorados, la
parte inferior y la parte superior de la pirámide, muy poco
tiempo para algo tan grande. Por suerte, tuve un equipo
maravilloso”.
La tarea de unir las piezas
del rompecabezas recayó en el director de fotografía Darius
Khondji, que ya había trabajado con el realizador: “Carter y yo
nos reímos mucho. Normalmente, parte de mi trabajo consiste en
que los actores salgan favorecidos, pero en este caso optamos
por lo contrario”.
Ambos decidieron que el
arranque de la película tendría un ambiente relajado, atractivo,
pero poco a poco, todo cambiaría. “Empezamos con una iluminación
suave y muchos colores. Luego, la luz se hace más dura, como la
situación de los personajes. Quise que reflejara esa dureza, esa
fealdad. En esta película, he rodado más cámara en mano de lo
que suelo hacerlo para comunicar la sensación de caos, de
descontrol”.
El director Carter Smith
reconoce que LAS RUINAS es una película dura con elementos
obvios y otros mucho más sutiles. Para terminar, añade: “Las
películas de terror pertenecen al único género en que el público
reacciona física y visceralmente a lo que aparece en la
pantalla. Los espectadores disfrutan gritando, hundiéndose en la
butaca o tapándose los ojos en los momentos más desagradables.
Es genial. En mi opinión, la mejor manera de ofrecer estas
sensaciones al público es mediante un mundo real con personajes
reales, aumentando la tensión poco a poco y mostrando el horror
más realista que pueda imaginarse. Si todo encaja y el público
reacciona físicamente durante la película, habremos conseguido
nuestro objetivo”.
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Las ruinas" - Copyright © 2008 DreamWorks
Pictures, Spyglass Entertainment y Red Hour. Fotos por Vince
Valitutti. Distribuida en
España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos
reservados.
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