CÓMO SE HIZO "NO TAN DURO
DE PELAR"
Notas de producción ©
2008
Universal Pictures
El típico matón perverso de instituto. Hace ya muchos años que
este personaje es un habitual de las comedias. Simboliza el
obstáculo que se alza entre la inocencia de la niñez y el
principio de la vida de adulto. El peor matón de todos atemoriza
a un trío de inadaptados dispuestos a llegar a extremos
hilarantes para salvarse y tener el derecho de no ser como los
demás, sin por eso tener que aguantar golpes, bromas pesadas,
torturas ni ser encerrados en las taquillas. El primer año de
instituto ya es duro para cualquier adolescente un poco raro,
pero se convierte en un auténtico infierno cuando un torturador
nato decide hacerles la vida imposible. Para colmo, nadie les
hace caso cuando piden ayuda. Los padres suelen estar demasiado
ocupados, los profesores pasan y los otros chicos no se atreven.
Por eso, Ryan, Wade y Emmit se ven obligados a buscar otra
solución. ¿Por qué no seguir el ejemplo de los mafiosos,
políticos y famosos? Bastará con contratar a un gorila. Y así
encuentran a un temible mercenario llamado Drillbit Taylor (Owen
Wilson), que se presenta como un guardaespaldas carente de
escrúpulos. Pero al final, quien necesita ayuda es Drillbit,
cuyos problemas de adulto son mucho más graves que los de los
chicos. La hilarante historia de Drillbit Taylor, un hombre NO
TAN DURO DE PELAR, y su inesperado cambio de indigente a
salvador de adolescentes, nació a partir de un encontronazo
entre varias imaginaciones cómicas. Empezó con una idea que tuvo
el guionista Edmond Dantes hace más de veinte años, pero que
nunca pasó de un tratamiento de 40 páginas. Acabó por caer en
manos de uno de los productores de las mejores comedias del
momento, Judd Apatow, que ha hecho películas como Supersalidos,
Lío embarazoso y Virgen a los 40. El productor contrató a dos
formidables talentos cómicos, Kristofor Brown, el guionista que
convirtió a Beavis y a Butt-Head en dos iconos de la cultura
pop, y la estrella cómica Seth Rogen, coguionista de
Supersalidos y del próximo estreno Pineapple Express. Las
productoras Susan Arnold y Donna Arkoff Roth, que tienen en su
haber comedias de la talla de Benny y June, el amor de los
inocentes, con Johnny Depp, y Un asesino algo especial, con John
Cusack, unieron sus fuerzas a Judd Apatow. Donna Arkoff Roth
dice: “Empezamos a pensar en quién sería capaz de aportar ideas
con un tono realmente contemporáneo, y el primer nombre que nos
vino a la cabeza fue el de Judd Apatow. Le conocíamos y siempre
habíamos querido trabajar con él. Era la persona idónea para
este proyecto. Entiende y quiere a los adolescentes”. Desde
luego, la historia parecía perfecta para el productor, cuyo don
es saber mezclar la hilaridad escandalosa con las emociones.
“Las producciones de Judd Apatow captan nuestra época y atraen
al público de cualquier edad”, dice la productora Susan Arnold.
Hablando de los dos
guionistas, su colaborador habitual, Seth Rogen, y Kristofor
Brown, con el que también había trabajado, Judd Apatow dice:
“Pensé que comprenderían el material y aportarían un toque
diferente al mundo del instituto. Ya que Seth y yo habíamos
trabajado en la serie “Freaks and Geeks”, pisábamos un
territorio conocido. También nos inspiró la idea de crear una
versión estilo 2008 de las geniales películas que John Hughes
hizo en los ochenta”.
Los dos guionistas partieron
de la idea original, pero optaron por seguir un camino propio.
“Seth y yo nunca leímos el tratamiento original”, recuerda
Kristofor Brown. “La idea básica era que unos adolescentes lo
pasan fatal en el instituto y contratan a un mercenario para
protegerlos a través de un anuncio en una revista. A partir de
ahí, se nos ocurrió que sería mucho más divertido si Drillbit
Taylor no era todo lo que pretendía ser”.
Seth Rogen reconoce que la
historia le traía recuerdos dolorosos: “Tuve que aguantar a un
acosador en el instituto y Kris, tres cuartos de lo mismo. O sea
que teníamos experiencia de primera mano”.
Para describir las aventuras
de sus desafortunados y heroicos personajes, los dos guionistas
se basaron en tristes recuerdos personales. Todo habría sido
diferente si hubieran tenido un gorila para protegerles. “No
medía más de un 1,60 metros cuando empecé en el instituto”,
recuerda Kristofor Brown. “Todos habían crecido excepto yo. Era
más o menos como Emmit y, encima, llevaba gafas y hierros en la
boca. No tardé en comprender que la mejor técnica de
supervivencia era no llamar la atención”.
Entre otras cosas, los
guionistas leyeron varios documentos acerca de la creciente ola
de bullying en las escuelas. El número estimado de alumnos
estadounidenses que sufren acoso es de 5,7 millones cada año.
“Tuvimos muy en cuenta que las experiencias de Ryan, Wade y
Emmit son una realidad para muchos chicos”, dice Kristofor
Brown.
Se quedaron sorprendidos ante
la ineficacia de la respuesta de los adultos al fenómeno.
“Leímos folletos publicados por institutos acerca de qué se
debía hacer ante el bullying. Gran parte de los consejos no
sirven para nada”, dice Kristofor Brown. “En algunos casos dejan
claro que a veces es mejor aprender a defenderse”.
También se documentaron
acerca de los mercenarios para crear los personajes a los que
entrevistan los tres chicos y para el idioma que usa Drillbit
Taylor: “Nos basamos en libros publicados por el ejército para
el vocabulario”, dice Seth Rogen.
Pero el personaje de Drillbit
no responde a ningún patrón, es una creación original. “El
guionista que tuvo la idea inventó el nombre, pero nosotros
creamos a Drillbit”, dice Seth Rogen. “Lo primero que se nos
ocurrió fue su voz, y desarrollamos el resto a partir de ahí”.
Era importante que los tres
chicos fueran creíbles. “Tienen características físicas muy
marcadas”, explica Seth Rogen, “pero son el típico trío.
Queríamos que hablaran como hablan los chicos de hoy en día”.
“La huella de Judd está por
toda la película”, dice Kristofor Brown. “Por ejemplo, tuvo la
idea de empezar la película con una conversación telefónica para
que el público vea la relación entre Ryan y Wade antes de que el
bullying les haga perder la cabeza”.
Una vez terminado el guión,
los productores empezaron a buscar al director. No tardaron en
llegar a la conclusión de que Steven Brill, que había coescrito
con Judd Apatow la comedia Pesos pesados, protagonizada por Ben
Stiller, y con la que había debutado como director, era el
hombre perfecto. “Steve había demostrado de sobra que era capaz
de obtener muy buenas interpretaciones de chicos sin muchas
tablas”, dice Susan Arnold.
El director no iba a dejar
pasar la oportunidad de volver a trabajar con Judd Apatow y de
dirigir a su amigo Owen Wilson. Steven Brill animó a los actores
a improvisar para dar más vida a los personajes y agudizar el
humor. Con la ayuda del coguionista Kristofor Brown, subrayaron
ciertos pasajes de la historia, aprovechándose de momentos
inefables y de la química que había entre los actores. “La
historia era como un organismo vivo. Todo el mundo tenía
sugerencias para mejorarla”, recuerda Susan Arnold. “Me parece
que Kris Brown no durmió mucho durante el rodaje. Cada mañana
aparecía con páginas reescritas”.
Steven Brill piensa que el
caos controlado es el ambiente idóneo para conseguir un humor
espontáneo: “Para mí, lo mejor es trabajar cada día con un grupo
de gente imprevisible y con talento. La historia que escribieron
Kris y Seth no cambió, pero añadimos chistes, frases, detalles
que dieron forma a los personajes”.
Con el guión terminado, los
dos guionistas y el productor pensaron inmediatamente en Owen
Wilson para el papel protagonista por su talento en papeles
cómicos y vulnerables. Era el actor perfecto para interpretar al
sin techo que decide engañar a los tres chicos hasta que empieza
a disfrutar haciendo de hermano mayor.
“Nos entusiasmó la idea de
ver a Owen en una comedia como esta, trabajando con chicos,
somos fans suyos”, dice Judd Apatow.
El director Steven Brill
añade: “Owen aportó mucho a la película, no sólo como actor,
también mejoró los diálogos. Había una fantástica colaboración
entre Owen, Kris, Seth, Judd y yo. Consigue interpretar a
Drillbit de tal forma que siempre nos preguntamos si es una
buena persona o un ser repugnante; envuelve al personaje en
misterio, ambigüedad y contradicciones, pero lo hace con una
sonrisa y un toque cómico. Ha creado un Drillbit en parte
filósofo, poeta y loco”.
Seth Rogen había pasado el
guión a Owen Wilson cuando los dos estaban rodando Tú, yo y
ahora... Dupree, y se alegró mucho de que le gustara. “Mientras
rodábamos Tú, yo y ahora... Dupree, descubrí que Owen es genial
trabajando con chicos. Puede parecer peligroso sin perder su
barniz infantil”, dice el guionista.
Pero el actor no limitó a su
personaje a la vertiente cómica. También añadió una dosis de
patetismo. “Me sorprendió la profundidad que aportó a Drillbit”,
dice el director Steven Brill. “Supo sacar dramatismo de un
indigente, fue muy interesante”.
Hace años, Judd Apatow le dio
a Owen Wilson su primer papel de importancia en Hollywood en Un
loco a domicilio, donde interpretaba al desafortunado chico con
el que se mete Jim Carrey. “Judd, bendito sea, debió ver algo
así como un diamante en bruto”, dice el actor, riendo.
Trabajar con estos
adolescentes también fue una revelación para Owen Wilson.
“Sinceramente, llegaron a intimidarme. Siempre tenían
ocurrencias geniales”, recuerda el actor, riendo. “Al principio
pensé que estarían nerviosísimos, pero al contrario, estaban muy
cómodos durante el rodaje”.
Algunos de los peores
momentos para Owen Wilson fueron con la actriz Leslie Mann, la
mujer de Judd Apatow, que interpreta a la profesora que se
enamora de Drillbit, convencida de que es el primer hombre
honrado que ha conocido. “Me daba la impresión de que Judd
aparecía siempre que tenía una escena apasionada con Leslie, era
muy incómodo”, dice.
El actor también se lo pasó
muy bien con las técnicas especiales de Drillbit para defender a
sus tres protegidos, pero reconoce que la estrategia más eficaz
es la más básica: “Su mejor técnica es la de ‘vive hoy para
luchar mañana’. En otras palabras, corre y evita a los
acosadores. Me parece una técnica muy válida para muchas cosas
en esta vida”.
Fue necesario encontrar a
tres jóvenes capaces de interpretar con humor al desafortunado
trío compuesto por Ryan, Wade y Emmit. “Mientras escribíamos el
guión, no nos quitábamos de la cabeza que no saldría nada de
aquello si no se encontraba a tres chicos muy divertidos para
los papeles”, recuerda Seth Rogen. Los productores realizaron
una búsqueda de costa a costa para encontrarlos, haciendo
pruebas a cientos de jóvenes en Miami, Atlanta, Nueva York,
Toronto, Chicago y Vancouver. “Buscábamos unos chicos
originales, pero que fueran muy reales”, dice la productora
Donna Arkoff Roth.
Y el productor Judd Apatow
añade: “No teníamos a un tipo de chico en mente, sólo debían ser
divertidos, interesantes y que funcionasen juntos”.
Acabaron por encontrar lo que
buscaban en Los Ángeles, donde Troy Gentile, Nate Hartley y
David Dorfman empezaban sus carreras en el cine. Parecía
imposible que los tres encajaran tan bien con los personajes
descritos por Kristofor Brown y Seth Rogen. “Cuando los reunimos
para una prueba, les miramos y empezamos a reírnos. Eran
absolutamente geniales”, recuerda la productora Susan Arnold.
Troy Gentile, que ha hecho
dos veces de joven Jack Black en Super Nacho y en Dando la nota,
tuvo problemas para hacer la prueba porque era demasiado joven
para estar en el instituto. “Pero leía el guión y estaba
convencido de que era yo. Incluso soy rapero. Conseguí hacer una
prueba y volvieron a llamarme”.
Todos están de acuerdo en que
Troy Gentile es muy gracioso. “Troy es fantástico, muy ágil
mentalmente. A pesar de su edad, es capaz de seguir a Owen”,
dice Susan Arnold.
El director Steven Brill
añade: “Troy es un extrovertido realmente magnético. Es muy
inteligente. Seguro que acaba quitándome el puesto, pero da
igual porque trabajaré en su película y me meteré con él como él
se metió conmigo”.
En cuanto el joven actor
empezó a trabajar con Nate Hartley y David Dorfman, todo encajó.
“Enseguida nos acoplamos”, dice. También agradeció la
oportunidad de trabajar con Owen Wilson: “No se trabaja todos
los días con un gran actor cómico como Owen, aprendí mucho”.
El opuesto físico de Troy es
el frágil y delgaducho recién llegado Nate Hartley, que
interpreta al esquelético Wade, un chico apasionado por la
magia. “Nate es el ancla de la película”, dice Susan Arnold. “Es
fácil identificarse con él. No tiene demasiada experiencia, pero
creció mucho durante el rodaje, como actor y también en
centímetros”.
Steven Brill conectó
inmediatamente con el joven actor durante la prueba: “Recuerdo
que tenía una baraja de naipes. De joven me interesaba la magia,
y eso nos unió. Entonces decidimos que el personaje también
sería un mago”.
Pero hubo otro elemento que
convenció a los productores. “Se parece tanto a mí cuando era
niño que casi me asusté”, dice Judd Apatow.
El tercero en discordia es
Emmit, un renacuajo empollón con mucho coraje, al que interpreta
David Dorfman, conocido por su papel en The Ring/La señal.
Su vena cómica sorprendió a
todo el equipo durante el rodaje. “David es brillante con la
comedia física”, dice Susan Arnold. “Se mueve, baila de un modo
hilarante y cuando se estampa contra un árbol y se cae, está
genial. Encima, se lo pasaba bien, estaba dispuesto a repetir la
toma”.
El joven actor se quedó
prendado con el guión: “Me reí mucho porque es muy exagerado,
pero también muy realista. Hubiera preferido que no lo fuera
tanto”. Añade que le gustó su personaje desde el principio:
“Emmit nunca ha tenido un amigo de verdad, y la soledad puede
ser muy dura. Por suerte, encuentra a dos amigos y, como dice
Drillbit, está bajo un ala protectora”.
El joven actor, al que
encierran en una taquilla y que salta de un coche en marcha en
la película, dice que se lo pasó muy bien porque siempre se
sintió protegido como actor, lo que le permitió llegar al límite
de la interpretación cómica. Según él, Steven Brill creó un
ambiente liberador durante el rodaje: “Si tuviera que escoger a
una persona para ir a Marte, sería a Steve”, dice, “porque es de
esos hombres capaces de llevar una nave adonde sea”.
Los tres chicos tuvieron que
entrenarse para ponerse en forma para el rodaje. “Aprendimos a
lanzar puñetazos falsos, a bajar por una pared con una cuerda.
Hay mucha acción, incluso espadas de samurái. Es una auténtica
locura”, dice Nate Hartley.
Fue duro, pero los
productores se esforzaron en ponérselo más fácil. “Si hay una
cosa que odio en este mundo, es correr”, dice Troy Gentile.
“Pero contrataron a una entrenadora sueca guapísima. Estaba en
el quinto cielo”.
Los dos acosadores que
intentan cortar por lo sano la incipiente carrera del trío
también eran muy importantes para la energía cómica de la
película. Para interpretar al aterrador Filkins, cuya chulería
fluye con maldad adolescente, los cineastas escogieron a Alex
Frost, el joven que dispara a sus compañeros de instituto en
Elephant, de Gus Van Sant. Josh Peck completa el dúo después de
interpretar al acosador bocazas en la aclamada película
independiente Río maldito/Mean Creek.
“Al principio sólo había un
acosador en el guión, pero durante las pruebas, Alex y Josh lo
hicieron tan bien que fuimos incapaces de escoger entre los
dos”, explica la productora Susan Arnold. “Decidimos que habría
dos acosadores. Son muy diferentes. Alex es realmente intenso,
aterrador, mientras que el personaje de Josh está loco, es
totalmente imprevisible”.
“Una película como esta
depende mucho de lo ‘bueno’ que sean los malos”, dice el
director Steven Brill. “Necesitábamos actores que fueran
realmente amenazadores. Alex Frost es increíble, le auguro un
brillante futuro. Josh Peck es muy divertido, tiene mucho humor.
Ninguno de los dos pierde nunca el sentido de la realidad”.
Finalmente, Leslie Mann, en
el papel de Lisa, la solitaria profesora de inglés, da un toque
de romanticismo a la historia al enamorarse perdidamente de la
labia de Drillbit Taylor. El director ya había trabajado con la
actriz en la comedia Un papá genial, y estaba encantado de
tenerla en el reparto. “Es fantástica”, dice, “una de las
mejores actrices cómicas del momento”.
La actriz disfrutó con su
personaje: “Tiene una vida triste y solitaria, suele enamorarse
de perdedores. El personaje de Owen le dice que es médico y ella
se entusiasma. Cuando descubre que es un sin techo, es un
momento realmente trágico, pero todo acaba bien”. Y añade: “Me
encantó trabajar con Owen, es divertidísimo”.
Durante el rodaje, los
productores y el director se esforzaron en dar la mayor libertad
posible a todos los actores para dar rienda suelta a su
creatividad. “Tiendo a crear mientras ruedo, lanzar ideas y ver
cómo reaccionan los actores”, dice Steven Brill. “Creo que este
estilo de rodaje empezó con Judd en Pesos pesados, cuando
contratamos a actores que no se cortaban delante de la cámara.
Nos encanta trabajar de ese modo. Es una forma mucho más
divertida y creativa de hacer cine”.
El realizador trabajó muy de
cerca con el director de fotografía Fred Murphy, nominado a dos
Emmy, y con el diseñador de producción Jackson De Govia, para
captar el temor de los chicos de un modo muy visceral. Dice:
“Quería rodar en los pasillos de un instituto para recrear una
atmósfera auténtica”.
Steven Brill espera que el
público conecte con esa realidad. “Ojalá la película comunique
una mezcla de risa, emoción y nostalgia”, resume el director.
“Me gustaría que el espectador regresara a ese periodo de su
vida y, una vez acabada la película, dejara el instituto, lo que
siempre es un alivio”.
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2008 Paramount Pictures y Apatow/Roth/Arnold Productions. Distribuida en España por Universal
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