CÓMO SE HIZO "ROMPIENDO
LAS REGLAS"
Notas de producción ©
2008
Aurum
El productor Craig Baumgarten
supo inmediatamente, tras leer el guión, que “…era una gran idea
para una película. Me puse a trabajar junto al guionista Chris
Hauty y la clavamos. Entonces le pedí a David Zelon (productor)
que se implicara en el proyecto ya que tenía mucha experiencia y
conocimiento del mundo de las Artes Marciales Mixtas (AMM)”.
Rompiendo Las Reglas es un ambicioso empeño para el joven
director Jeff Wadlow. La película cuenta con espectaculares
escenas de lucha con cientos de extras, entrelazadas con las
íntimas escenas de una familia en crisis y la lucha de un joven
por reconciliarse con su pasado. Muy importantes son las
complicadas y vertiginosas escenas de combate junto a la
relación entre el maestro y el aprendiz. La planificación del
rodaje incluía largos días y noches, todo ello en el marco de la
insoportable humedad de Florida. De hecho, los aspectos
emocionales y físicos de la película fueron lo que atrajo a
Wadlow al proyecto e hizo que todos los otros retos valieran la
pena.
“Inmediatamente me identifiqué con la parte emocional de
la historia de Jake Tyler,” comenda Wadlow. “Se trata de un
chaval que ha perdido a su padre y que tiene que vérselas con
ese trauma y con el resto del mundo. Obviamente, la ironía
trágica es que nunca ha necesitado más la presencia de una
figura paternal que le diga que él no es especial, que todo el
mundo tiene que luchar en esta vida, y que sacar lo mejor de
cada momento es su exclusiva responsabilidad. Es su instructor
de artes marciales mixtas, Jean Roqua, quien le enseña esa
lección, y a mí me dio la sensación de que ver a Jake crecer
emocionalmente, a la vez que mejora su técnica en la lucha, era
algo muy bonito. “La segunda razón por la que me gustaba este
proyecto fue por la oportunidad de rodar escenas de lucha de una
forma que nunca antes se ha hecho,” prosigue Wadlow. “El estilo
usado en la película es el de las AMM, que son una combinación
de muchas técnicas diferentes. Las AMM son el deporte cuya
popularidad se extiende más rápidamente en este momento, dejando
muy atrás al boxeo. Aunque no es la primera vez que las AMM
salen en pantalla, nunca se ha hecho de una forma que te sitúa
en el centro de la acción. Pensé que si era capaz de hacer eso,
si realmente lograba enseñar los detalles, la estrategia, la
fuerza y la capacidad atlética de estos deportistas, podría ser
capaz de hacer sentir al público como si estuvieran en medio de
una pelea”.
Elegir a los
actores masculinos iba a suponer un reto sin duda. “¿Vamos a
elegir a tipos que sepan actuar o que sepan luchar? Al final
decidimos tener ambas cosas, y no pudimos haber tenido más
suerte. Sean Faris y Cam Gigandet destacaron con claridad en las
pruebas por sus capacidades dramáticas, pero para estar seguros,
los llevamos al gimnasio, para ver de qué eran capaces. Nos
quedamos de piedra. No solamente son estupendos actores, sino
que además tienen la capacidad física de luchar y de aprender
muy rápidamente. Esto último era muy importante ya que tenían
que ponerse a entrenar a tiempo completo inmediatamente. Pesas,
coreografía de lucha, estiramientos, nutrición, ¡trabajamos tan
duramente con estos chicos desde el principio que estaban
contando los días para que la producción empezara de una vez y
poder tomarse un descanso!”
Al igual que
Wadlow, Faris comenta que se sintió identificado con el guión a
varios niveles, y al interpretar al personaje de Jake, Faris
descubrió que tenía que cambiar su perspectiva.
“Me encantó
el guión y me gusto mucho la idea de entrenar AMM,” comenta
Faris. “Cuando conoces a Jake, él está furioso y se culpa por
todo. Todos hemos tenido este tipo de emociones alguna vez, pero
Jake no consigue salir de esa espiral. Para poder interpretar
ese estado mental, me lo solía llevar a casa y estar de mal
humor, pero realmente se trata de perseverar y ver el lado bueno
de las cosas, porque no podemos tener el control sobre todo lo
que ocurre. Tuve que tomar la decisión de pasarlo bien después
del trabajo”.
Para terminar
de redondear el reparto de jóvenes actores, están Amber Heard y
Evan Peters, que interpretan a Baja y Max. La prueba de lectura
inicial de Heard convenció a Wadlow no solamente de que era la
adecuada sino de que tenía que enfocar el personaje de una forma
ligeramente distinta.
“Con Baja,
buscaba encontrar a alguien que resultara creíble que se dejara
llevar, alguien que no fuera realmente fiel a sí mismo y que,
por tanto, acaba eligiendo al chico equivocado (Ryan),” comenta
Wadlow. “Siempre había asumido que Baja realmente no sabía que
Ryan era realmente un mal tipo hasta que le vio abusar del pobre
Jake. Pero cuando Amber hizo su prueba, a pesar de lo bella que
es, pude ver la tristeza en sus ojos, y me di cuenta de que
sería mucho más interesante si Baja ya supiera de antemano que
Ryan no era una buena persona, y que hasta que no conoce a Jake,
no acumula el coraje de terminar la relación. Estoy seguro de
que incluso nuestro talentoso guionista, Chris Hauty, estaría de
acuerdo en que el personaje de Baja no había sido exprimido
completamente hasta que no tuvimos a Amber”.
Evan Peters,
dice Wadlow, consiguió aportar tanto humor como pathos a su
parte, lo que hizo que Max fuera algo más que un personaje
secundario y plano.
“Para Max,
sabía que necesitábamos a alguien divertido pero me asustaba que
el personaje se convirtiera en un payaso, en ese tipo de
personaje del que te ríes pero que te da totalmente igual. Evan
es un tío muy divertido (muchas veces volvía a ver la grabación
de su prueba para reírme), pero fue su sinceridad la que le
consiguió el papel. Transmite perfectamente su auténtica
preocupación por Jake y su interés por las AMM. Si bien la
genuina pasión por la vida de Max hace de él un personaje
entrañable, creo que es la amistad real y palpable en la
pantalla la que hace que merezca la pena la pelea final con
Ryan,” asegura Wadlow.
Para el papel
del instructor, Jean Roqua, Wadlow comenta, “… realmente sólo
consideramos a un único actor: Djimon Hounsou”.
“Era muy
importante para mí que su personaje no tuviera nada de místico.
No hay lecciones de artes marciales ancestrales, se trata del
mundo físico y de cómo sobrevivir en él. Creo que por eso las
AMM son tan populares, se trata de un deporte muy práctico. Si
tu oponente sabe golpear, tienes que tirarle al suelo. Si trata
de agarrarte, tienes que resistirte. Esa es la metodología
práctica de lucha que Roqua personifica. Así que si quiere
enseñarle algo a Jake, inspirarle, tiene que ser capaz de
hacerlo él mismo. El único actor que conozco y que haya visto
que posee esa clase de sabiduría combinada con una gran
capacidad física es Djimon Hounsou, sin duda. Sin él, no
podríamos haber hecho la película”.
El dos veces
nominado a los Premios de la Academia, Hounsou, que en un
principio recelaba de Wadlow, no tiene más que elogios para el
joven director.
“He tenido el
privilegio de trabajar con grandes directores en todo tipo de
películas,” comenta Hounsou. "Siempre soy un poco escéptico con
los directores nuevos, pero Jeff definitivamente tiene lo que
hay que tener. Sabe lo que quiere. Tiene una visión específica
que te invita a compartir y eso es lo realmente importante”.
Hounsou deja
muy claro por qué eligió hacer esta película. Le parecía que
había un mensaje muy importante que hacer llegar al público, y
en especial a los jóvenes.
“Algunos
chavales están realmente perdidos,” comenta. Les falta una
tutela paterna. “Escuelas de artes marciales como la de Roqua
hacen una gran labor en sacar a los chicos de la calle y darles
una educación en el control de sus cuerpos y sus mentes. El
personaje de Roqua subraya que las artes marciales además
solamente deben usarse como deporte o como defensa propia, lo
que creo que es muy importante”.
“Esta
historia no pretende en modo alguno hacer apología de la
violencia,” añade Faris. “Esa es una lección que aprende mi
personaje, que parte de un punto en el que la ira le consume y
quiere venganza, destruir todo aquello que le provoca
inseguridad. Según mejora su confianza en sí mismo, quiere
continuar su entrenamiento porque ello le proporciona no
solamente una forma de dejar salir sus frustraciones, sino
porque se trata también de un camino para ser una mejor persona,
la mejor que pueda. No quiere que luchar sea una forma de
ajustar cuentas. Esa es una lección muy importante para él".
Los actores
fueron sometidos a un entrenamiento muy riguroso antes de
comenzar la producción, a cargo de los coordinadores Damon Caro
y Jonathan Eusebio, cuyos créditos incluyen 300, El mito de
Bourne, El ultimatum de Bourne, La jungla 4.0, Mr. & Mrs. Smith,
Spider-Man 3, El club de la lucha, y S.W.A.T. Hay peleas en toda
la película, y Caro y Eusebio eran los encargados de que la
acción fuera intensa sin que la historia perdiera credibilidad.
Invirtieron varios meses en mantener a los actores con un buen
tono físico. El entrenamiento comenzó unas ocho semanas antes de
que las cámaras empezaran a rodar, y los actores fueran
sometidos a los rigores de las AMM.
“Las Artes
marciales mixtas son exactamente lo que parecen - una mezcla de
kickboxing y golpes con las rodillas, codos, patadas y agarres.
Toma técnicas de la lucha libre, el jiu jitsu, el karate, el
sambo, el muay-thai y toda otra suerte de disciplinas,” comenta
Caro. “La mayoría de la gente que se mete en este deporte suelen
tener experiencia en solamente una o dos de estas disciplinas,
así que tienen que trabajar en mejorar las otras e incorporar
las técnicas”.
Caro subraya
que existe una estrella en el cine a quien cabe atribuirle el
mérito no solamente de popularizar las artes marciales, sino de
romper las barreras entre las distintas disciplinas, abriendo el
camino a las AMM.
“Las artes
marciales empezaron a obtener una atención generalizada en los
años 50, a través del karate, el judo o el kung-fu, si bien
estas disciplinas permanecían separadas. Era casi como una
religión – aquellos que sabían karate no se pasaban al judo. Tu
maestro te habría rechazado. Bruce Lee fue una pieza clave a la
hora de desmontar estos prejuicios. En sus películas de la
década de los 70, él mezclaba estas diferentes técnicas a pesar
de que pudiera molestar a otros. Sus enemigos acababan
derrotados o convencidos de la superioridad de la mezcla de
disciplinas, y así fue como estas barreras acabaron cayendo,”
comenta Caro.
Aunque Faris
y Gigandet estaban en muy buena forma física, aún tenían que
someterse a estrictas dietas y aprender la forma segura y
eficiente de realizar los complicados movimientos de este
popular deporte. Si bien Faris ya había interpretado a atletas
en la pantalla con anterioridad, era un novato total en cuanto a
las AMM.
“Todos los
días hacíamos entrenamientos de AMM de tres horas y media,”
comenta. “Nunca antes había realizado artes marciales. Aprendí
tae kwon do, jiu jitsu, muay-thai y lucha libre. Luego teníamos
hora y media de pesas, por no mencionar la dieta necesaria para
ganar masa muscular. Durante el rodaje, seguíamos entrenando
durante 12 horas y perdí el peso ganado”.
“El
entrenamiento de artes marciales sin duda ha sido uno de los
sufrimientos más duros pero también más gratificantes de mi
vida,” comenta. “Otros deportes que he hecho en diferentes
películas eran los mismos que había practicado de más joven,
pero esto era totalmente diferente. No tenía ninguna
familiaridad con el tema ni me sentía a gusto en nada. En
ocasiones pensaba que no lo iba a lograr, pero entonces superaba
alguna meta y obtenía un verdadero sentimiento de crecimiento
personal.
De pronto,
era capaz de lanzar una patada por encima de la cabeza de
alguien. Y a la vez me daba cuenta cada vez más de que no se
trata únicamente de ser un tipo duro, sino de un mecanismo de
autodefensa”.
Gigandet, que
interpreta al rival de Jake, coincide en que entrenar para las
escenas de lucha repercutía en su propio personaje. Gigandet ya
había estudiado algo de artes marciales, pero no al nivel
requerido, el de un luchador experto pero con los motivos
equivocados. Evidentemente, ayudaba el hecho de que Gigandet y
Faris habían pasado mucho tiempo juntos, a la hora de
coreografiar las escenas del combate definitivo entre Jake y
Ryan.
“Normalmente,
un día típico empezaba con entrenamientos básicos, patadas,
puñetazos, combinaciones. Después vendría el trabajo en la
planificación y las coreografías de lucha, primero con los
especialistas y luego entre Sean y yo. Al poco tiempo estábamos
muy sincronizados, y a pesar de las coreografías parecía muy
real,” comenta Gigandet.
Hounsou
estudió artes marciales y boxeo en Francia, de joven, y a pesar
de ello, encontró el entrenamiento para la película bastante
exigente. “Mientras crecía en Francia, hice varios años de kung
fu y cinco de boxeo, lo cual me ha venido muy bien, pero no
quita que haya tenido que entrenar para esta película,” asegura
Hounsou. “Estuve casi tres semanas con los coordinadores de los
especialistas, antes de empezar a rodar. Francamente, me costó
coger el ritmo, esto de las AMM requiere partes del cuerpo y
músculos que no tenía muy entrenados, pero resultó muy
divertido. Además siempre está la presión de interpretar un
papel en el que parece que ya lo sabes todo”.
Al igual que
su personaje Roqua, Hounsou se da cuenta de lo poderosas y
potencialmente letales que pueden ser las artes marciales, y,
por tanto, la responsabilidad que conllevan.
"Ya sea kung
fu, karate o AMM, los deportes de esta naturaleza requieren de
una ética que impida las peleas fuera de la escuela,” comenta.
“Si haces daño a alguien, tú eres el responsable”.
Los
encargados de las coreografías de lucha no eran los únicos
expertos en el plató. El productor David Zelon ya había
entrenado durante dos años el Krav Maga, un método de defensa
israelí. Era crucial para las escenas de lucha que parecieran
auténticas a todos los niveles, especialmente para Zelon, que
tiene muchos contactos dentro de la comunidad de las artes
marciales.
Dedicamos
semanas a rodar escenas de lucha con todo tipo de cámaras y
aparejos,” comenta Zelon. Nuestra meta era capturar las peleas
de cerca, sentir cada golpe y, claro, además teníamos que dejar
un margen para la fatiga y las posibles lesiones - nunca se es
demasiado prudente - pero el objetivo era que la película fuera
real, visceral, establecer una nueva marca para el rodaje de las
escenas de lucha. Aunque todo este trabajo empezó con los
coordinadores y las coreografías, los actores tuvieron que poner
mucho de su parte para que nada pareciera falso”.
“Nunca
olvidaré la primera mañana de su entrenamiento,” Wadlow
recuerda. “Me encontré con Sean y Cam en el aparcamiento del
gimnasio. Les miré a los ojos a los dos y les dije que todavía
les quedaban ocho semanas antes del rodaje, pero que aquel día
era el día que realmente empezábamos a hacer la película.
Estaban muy motivados y creo que se nota en la pantalla. Se
aprendieron todas las coreografías y no hay un sólo movimiento
en los combates que ellos no puedan hacer”.
Si bien
Wadlow no sabía gran cosa sobre las AMM antes de hacer la
película, pronto se convirtió en un experto. “Desde el primer
momento, el guión, quise desesperadamente hacer esta película, e
inmediatamente empecé a hacer mis deberes,” comenta. “Visité
gimnasios y dojos, y acudí a todos los combates públicos que
pude, en directo o en DVD, y pasé muchas horas en gimnasio con
nuestros especialistas, revisando las coreografías y haciendo
preguntas, no solamente sobre lucha sino también sobre los
diferentes tipos de entrenamiento, su experiencia en el campo de
las artes marciales, y la historia de las diferentes disciplinas
que componen las AMM. Cuando Lukas Ettlin ya estaba incorporado
al proyecto, pasamos muchas tardes viendo películas de lucha en
mi oficina, intentando ver cómo habían rodado los combates para
tener tanto impacto en la pantalla o por qué algunas no parecían
nada dramáticas”.
La obsesión
de Wadlow con este deporte y su amor por el detalle son la marca
del rodaje de las escenas de lucha. “La preparación para las
escenas de lucha era un proceso exhaustivo,” comenta. “Primero
me sentaba con Damon Caro y Jonathan Eusebio para repasar todas
las peleas que hay en el guión. Siempre les decía que era
importante verlo todo desde el punto de vista de una historia:
el punto de vista dramático. Para la siguiente fase, iba al
gimnasio a ver el esbozo de la pelea con los especialistas
hacienda el papel de Jake y Ryan. La primera pregunta que salía
de mi boca siempre era, ‘¿Es esto lo suficientemente AMM?’
Normalmente la respuesta era ‘sí’- estos tíos son los mejores en
su trabajo - pero si tenían alguna duda, redefiníamos la pelea
aún más”.
Todo el
rodaje se hizo en Orlando, Florida. A pesar de que Orlando es
conocida por sus parques temáticos, el equipo pudo encontrar
localizaciones que ofrecían un aspecto menos tropical,
necesarias para, por ejemplo, el primer hogar de Jake en Iowa.
Para dar al
reparto el máximo tiempo posible para entrenar, Wadlow rodó la
mayoría de las escenas hacia el final de la producción,
coincidiendo con la celebración de “The Beatdown,” un evento
anual para luchadores amateur. Eso permitió tener a casi mil
extras apasionados en las escenas, dejándose la garganta
animando a los luchadores, durante los varios días de rodaje de
las escenas de lucha.
Las Artes
Marciales Mixtas son ahora mismo el deporte más popular de
combate que hay. Su popularidad está creciendo rápidamente y se
ha hablado de ellas en las portadas de revistas como Sports
Illustrated, ESPN The Magazine y en páginas de deporte de todo
el mundo. Con más de tres millones de sitios web dedicadas a
ellas, las artes marciales mixtas están batiendo records en las
audiencias de las cadenas de televisión pay-per-view. La
reciente adquisición del torneo japonés Japanese Pride Fighting
Championship por su rival, Ultimate Fighting Championship,
promete un nuevo pico en la popularidad de este deporte.
La historia
de las AMM se remonta a la década de 1920 cuando la familia
Gracie celebraba combates sin reglas de vale tudo
(literalmente “todo vale” en Portugués) en Brasil. Japón fue el
relevo en los 70, al igual que Bruce Lee en los 60 y 70. A pesar
de que antes no estaba regulado y se le consideraba peligroso,
este deporte se ha estandarizado y los movimientos y agarres más
peligrosos han pasado a ser ilegales. En realidad, ahora es más
seguro que el rugby o el boxeo y solamente en una ocasión hubo
una víctima mortal en un combate no regulado en 1998.
Combinando el
jiu jitsu brasileño, wrestling, muay-thai, karate, sambo, judo y
otras disciplinas , los atletas usan agarres, boseo, y patadas
que desafían la gravedad para defenderse de sus oponentes, ante
multitudes impresionadas por la maestría y por el amlplio
abanico de técnicas utilizadas. Las competiciones terminan
cuando uno de los luchadores cae inconsciente, y el árbitro
señala un k.o. técnico, o bien cuando uno de los luchadores
prefiere admitir su derrota, que señala dando tres palmadas
sobre el cuerpo del vencedor. Cuando la lucha se prolonga sin un
ganador claro y hay que tomar una decisión, tres jueces
determinan quién es el vencedor en función de una escala de diez
puntos. Cualquier acción ilegal puede suponer la descalificación
de un luchador y la anulación de la pelea.
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Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos
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