CÓMO SE HIZO "QUEMAR
DESPUÉS DE LEER"
Notas de producción © 2008
Universal Pictures
En QUEMAR DESPUÉS DE LEER,
los hermanos Coen juegan con diferentes variedades de ADN
cómico, la comedia más disparatada, la sátira y la farsa sexual,
para construir la historia de un analista de la CIA que se ha
quedado sin trabajo, dos empleados de un gimnasio de Washington
y un disco de ordenador que puede contener material muy
sensible. Mientras los acontecimientos van descontrolándose cada
vez más, unas fuerzas siniestras se ponen en marcha y aparece el
lado oscuro del cuento. Aunque QUEMAR DESPUÉS DE LEER es la
película que sigue a No es país para viejos, no se debe a que
los hermanos Coen hayan escogido un cierto camino narrativo por
mucho que los personajes de ambas pasen por momentos terribles,
algo bastante habitual en las películas de los cineastas. Joel
Coen dice: “Escribimos el guión casi en la misma época que
adaptamos No es país para viejos”. Ethan Coen añade: “Se nos
ocurrió escribir papeles para actores que conocíamos y que
podían funcionar muy bien juntos, como George Clooney, Richard
Jenkins, Frances McDormand y Brad Pitt. A excepción de Brad, ya
habíamos trabajado antes con ellos. Pensamos en una mezcla de
personajes y en una historia en la que encajasen todos”. Joel
Coen comenta: “Habíamos trabajado con George y Richard en dos
ocasiones, y con Fran, al menos en cuatro. Son actores que nos
inspiran a la hora de escribir papeles. No habíamos trabajado
con Brad ni con John Malkovich, y escribimos el papel de John
específicamente para él. Lo pasamos muy bien”. Los personajes de
QUEMAR DESPUÉS DE LEER son, en palabras de los Coen, “auténticos
pedazos de alcornoque, aunque no por eso se deja de quererles.
Les pedimos a los actores que encontraran al alcornoque que
llevan dentro”. “Es una historia acerca de personas de mediana
edad”, dice Joel Coen. “Todos están pasando por crisis
personales, profesionales y sexuales que pueden poner en peligro
la seguridad nacional. Por eso debía transcurrir en Washington.
La trama gira alrededor de la CIA y el mundo de los gimnasios, y
de lo que pasa cuando estos dos mundos se cruzan y colisionan.
También hemos incluido las citas por Internet”. Ethan Coen
puntualiza: “En términos generales es una comedia, y no es la
primera vez que hacemos una, desde luego. Pero nunca nos
habíamos metido en el mundo de Washington, de espías e
intrigas”.
“Bueno, hace muchos años
rodamos una adaptación de Tempestad sobre Washington en Super
8”, reconoce Joel Coen. “Pero fue la primera y última vez, hasta
ahora, que tocamos un tema tan espinoso”.
Ethan Coen explica: “Nunca
conseguimos los derechos de la novela de Allen Drury, así que la
película no puede verse en cines. Pero, como Tempestad sobre
Washington, esta nueva película trata del encuentro de lo
personal, lo político y el melodrama. QUEMAR DESPUÉS DE LEER es
nuestra versión de una película al estilo Tony Scott y Jason
Bourne, pero sin explosiones”. “Algo como Siete días de mayo”,
añade Joel Coen.
George Clooney, que tiene
experiencia en películas de temas políticos, dice: “A pesar de
transcurrir en Washington, esta película es sobre gente
increíblemente estúpida que hace cosas increíblemente estúpidas
en cualquier tipo de situación, sea sexual o de otro tipo. Pero
es más interesante porque no son políticos”.
Sigue diciendo: “En cuanto
me llamaron, supe que haría el papel. ¿Hay algo mejor? Son los
hermanos Coen. Como actor, me ofrecen papeles que el público no
espera de mí. Pero empecé a preocuparme cuando me dijeron que
habían escrito el papel sólo para mí...”
“George envejece”, explica
Ethan Coen. “Los personajes que escribimos para George también
envejecen, pero no maduran”. “Harry no es muy diferente de los
tontos a los que he interpretado en otras películas de los
Coen”, explica George Clooney. “Es un triste, un tarado, pero
también es malvado, algo que no era Everett en O Brother.
Aullaba de risa mientras leía el guión. Es de locos. Me dejé
barba tal como requería el personaje, me presenté al rodaje y
por fin tuve la oportunidad de trabajar con Fran”.
Frances McDormand
recuerda: “En la primera escena de mi personaje, la descripción
dice: ‘Primer plano del culo de una mujer. Pálido. Desnudo.
Cuarentona’. ¿Para qué molestarse en leerlo? ¿Para qué pensar en
aceptarlo?”
“Nos gusta escribir
papeles para Fran porque es muy buena”, reconoce Ethan Coen.
“Pero lo pasamos fatal cuando le damos el guión porque nos pone
verdes”.
Joel añade: “A lo mejor
llevamos meses con el guión cuando se lo damos, y lo único que
se le ocurre es: ‘¿Ya está, es todo?’ Pero lo hemos superado”.
La actriz explica: “Hace
25 años que trabajo con Joel y Ethan. Su primera película
(Sangre fácil) también fue mi primera película. No sé por qué me
dan estos papeles, pero siempre ha merecido la pena”.
Hacía mucho que Brad Pitt
esperaba tener un papel en una película de los Coen, y por fin
le llamaron. El actor reconoce: “Nunca pensé que mi personaje
sería un descerebrado que masca chicle, bebe Gatorade y está
enganchado al iPod. No pude remediarlo y les dije a Joel y a
Ethan que era un auténtico tarado, pero es verdad que tiene buen
corazón”. Y añade: “Incluso creo que este papel puede demoler
una carrera”.
Pero George Clooney opina
todo lo contrario: “Brad en la piel de un idiota se va a hacer
con el público”. Joel Coen está de acuerdo: “Brad acabó
pasándoselo tan bien como George haciendo de idiota. Además,
está realmente gracioso”. Frances McDormand añade: “Tenemos
escenas juntos en las que Brad empezó a hacer cosas y me costó
muchísimo no echarme a reír”.
John Malkovich es otro
actor que deseaba trabajar con los hermanos Coen: “Cuando me
llamaron para decirme que habían escrito un papel para mí, me
sentí muy feliz. Todo el guión gira alrededor del intento que
hacen unas personas para cambiar. Ozzie es un hombre sarcástico
al que le gusta mucho el alcohol. Cuando se emborracha, redacta
sus memorias, pero escribe fatal”.
Tilda Swinton, que encarna
a Katie, la mujer de Ozzie Cox, reconoce: “Tengo frases
increíbles como: ‘¡Deja de hacer tonterías!’. Katie siente que
está rodeada de perfectos idiotas. Está amargada, esperaba más
de su marido y de la vida”.
Ted Treffon, al que
encarna Richard Jenkins, también se siente desilusionado. Según
el actor “es un personaje conmovedor. Está colado por Linda, el
personaje de Frances, pero ella sólo le ve como a un amigo”.
Sigue diciendo: “Había hecho dos películas con Frances, pero en
ninguna teníamos una escena juntos. Por fin he podido trabajar
con ella, y es tan buena como esperaba”.
Para conseguir rodar
QUEMAR DESPUÉS DE LEER con estos actores, el calendario se
convirtió en un tema clave, por lo que No es país para viejos
acabó filmándose primero. “Todo dependía de la disponibilidad
del reparto”, explica Joel Coen. “El calendario del rodaje se
basó en los días y semanas que tenían libres”, añade Ethan Coen.
En principio, cuando los
hermanos Coen firmaron un contrato para producir dos películas
con Focus Features y Working Title Films, QUEMAR DESPUÉS DE LEER
debía ser la primera.
Working Title y sus dos
copresidentes, Tim Bevan y Eric Fellner, ya habían trabajado con
los hermanos Coen, con los que produjeron Fargo (por la que
Frances McDormand ganó un Oscar a la Mejor Actriz y los hermanos
Coen, otro al Mejor Guión Original); El gran salto; El gran
Lebowski; O Brother (por la que George Clooney ganó el Globo de
Oro), y El hombre que nunca estuvo allí.
John Lyons, presidente de
producción de Focus Features, también había colaborado con los
hermanos Coen como director de casting de Arizona Baby, Muerte
entre las flores, El gran salto, Fargo y El gran Lebowski.
Los hermanos Coen se
rodearon una vez más de sus colaboradores habituales, como la
diseñadora de vestuario Mary Zophres; la decoradora Nancy Haigh;
la maquilladora Jean Black, el encargado de mezclas Peter
Kurland y el script Tom Johnston.
Joel explica: “Son grandes
profesionales. Están dispuestos a todo para sacar adelante la
película. Tenemos la suerte de haber reunido un equipo con los
mejores profesionales”.
El diseñador de producción
Jess Gonchor, uno de los miembros más recientes del equipo, ya
que empezó en No es país para viejos, y el compositor Carter
Burwell, colaborador habitual de los Coen, formaron parte del
equipo técnico, así como dos miembros nuevos, la estilista Lyn
Quiyou (Memorias de una geisha), nominada a un BAFTA, y el
director de fotografía Emmanuel Lubezki (Hijos de los hombres),
nominado a cuatro Oscar.
Se decidió muy al
principio que varias escenas se rodarían en Washington, donde
transcurre la historia, pero la mayoría del rodaje tendría lugar
en Nueva York. Una de las principales razones de la decisión es
que los hermanos Coen preferían estar cerca de sus familias y
que George Clooney rodaba otra película en la ciudad y
alrededores. El rodaje empezó en Manhattan, en un bufete donde
Katie Cox visita a su abogado en Washington.
No tardaron en trasladarse
a Paramus, Nueva Jersey, donde se filmaron todas las escenas del
gimnasio de Linda, Chad y Ted. Jess Gonchor y su departamento se
encargaron de transformar en gimnasio un edificio abandonado
que, hasta hace poco, había sido la sede de Tower Records. Se
les dio tan bien que varios habitantes de Paramus entraron para
preguntar tarifas y horarios.
Después de rodar más de
una semana en el supuesto gimnasio, el equipo se trasladó a los
estudios Steiner, en Brooklyn, para las escenas que transcurren
dentro del piso de Linda y en la Embajada rusa en Washington. A
continuación se desplazaron a New Rochelle, donde rodaron los
interiores y exteriores de la casa de Harry en Maryland. También
filmaron en Mamaroneck, Westchester, que hace de Club de Yates
Chesapeake Bay; en el Club Macanudo de Manhattan, reservado para
fumadores de puros; en el parque Riverside de Manhattan, y en
Riverdale, para los exteriores de la Embajada rusa.
Jess Gonchor explica cómo
encajaron las dos localizaciones de la Embajada rusa, la
exterior y la interior: “En los estudios Steiner creamos una
ventana redonda muy especial, de unos tres metros de diámetro,
en la oficina del funcionario ruso que habla con Linda y Chad.
Es una copia exacta de una ventana que nos había gustado mucho
en el Bronx Community College, donde rodamos los exteriores”.
Se usaron varias casas de
Brooklyn Heights para rodar la opulenta residencia de los Cox.
Jess Gonchor dice: “Redecoramos varias calles en Brooklyn
Heights, pintamos fachadas y colocamos contraventanas negras
para que parecieran las típicas casas de Georgetown. Esto fue lo
más complicado para mi departamento”.
Sigue diciendo: “Para los
decorados del domicilio de los Cox, usamos la escalera de una
casa, la puerta de entrada, el camino al garaje y una pared del
jardín de otra. La vista desde el exterior es una tercera casa,
y construimos el dormitorio principal y el pasillo en los
estudios Steiner”.
Asimismo, las oficinas de
la CIA y los interiores del yate de Cox se rodaron en los
estudios Steiner. A pesar de que el reparto llamó bastante la
atención de los paparazzi, hicieran lo que hicieran, aunque sólo
fuera transpirar, el rodaje transcurrió sin contratiempos, como
es habitual con los hermanos Coen.
El actor Richard Jenkins
dice: “Quieren que el actor se responsabilice de su papel. Saben
lo que quieren, pero también exigen que el intérprete aporte
algo de sí mismo”.
“Joel y Ethan siempre
vienen preparados. Lo planean todo con meticulosidad, y eso es
de gran ayuda para los actores”, explica Frances McDormand.
“Nunca debemos esperar a que decidan algo, pero no son
inamovibles. Están abiertos a las sugerencias, aunque prefieren
evitar la improvisación. Al ser dos, se explican más fácilmente
porque ya lo han hablado entre ellos”.
Tilda Swinton está de
acuerdo: “Suelen planearlo todo mientras escriben el guión. A la
hora del rodaje, están totalmente sincronizados. En mi opinión,
QUEMAR DESPUÉS DE LEER es una clásica película de los hermanos
Coen”. Sigue diciendo: “Fue un rodaje impecable, muy familiar.
Apetecía estar en el plató gracias al ritmo de trabajo que
imprimían. Todo fue muy fácil, excepto cuando George y yo nos
moríamos de risa en medio de una toma”. Los dos actores ya se
conocían al haber trabajado en Michael Clayton, por la que Tilda
Swinton ganó un Oscar.
George Clooney no tiene
reparos en admitir que “siempre intento llevar el rodaje de una
película que dirijo como lo hacen Joel y Ethan. Con ellos es
fácil. Dejan que el actor pruebe de otra manera, pero en general
se acaba haciendo lo que habían planeado de antemano. Todavía
estoy por ver que ensayemos alguna escena”.
El actor añade: “Ellos me
enseñaron a añadir los storyboards a las páginas de guión que se
distribuyen a todo el equipo el día del rodaje. Ver los
storyboards es de gran ayuda para todos. Siempre contrato a su
dibujante de storyboard, J. Todd Anderson, en las películas que
dirijo”.
John Malkovich, otro actor
que también ha sido realizador, dice: “Ante todo, los Coen saben
hacer cine, pero no son maniáticos del control. Saben lo que
quieren en cada fotograma de la película y cómo lo montarán
luego, por eso no pierden tiempo y todo es increíblemente
rápido. Dejan que el actor haga su trabajo y son muy abiertos.
Es la panacea para un actor porque puede meterse totalmente en
la piel del personaje”.
George Clooney dice,
riendo: “Los Coen siempre me dan un personaje con una obsesión.
En O Brother era el pelo; en Crueldad intolerable eran los
dientes, y en QUEMAR DESPUÉS DE LEER, bueno... ya lo verán”.
“Lo interesante de la
película es que todos somos unos perdedores cuarentones”, dices
Frances McDormand. “Ver a Brad Pitt y a George Clooney de
perdedores es algo nuevo”. La actriz sigue diciendo: “Hay mucha
gente de mediana edad que sigue yendo al cine. Podrán
identificarse con lo que le ocurre a mi personaje. Está decidida
a pasar por una cirugía plástica total y a encontrar un hombre.
No puede pensar en otra cosa”.
George Clooney comenta:
“Los papeles que he interpretado para Joel y Ethan forman una
‘trilogía de idiotas’. Cuando hicimos las pruebas de vestuario,
le pregunté a Mary Zophres si podía ponerme una cadena de oro.
En cuanto me la puse, todo encajó. Sabía la pinta que tenía mi
personaje. Es el típico que lleva pantalones por encima de la
cintura, un sabelotodo. Reconozco que, al principio, mi
personaje me creaba ciertos problemas, pero en cuanto vi a Brad
Pitt pasearse en pantalones cortos elásticos, me quedé mucho más
relajado”.
John Malkovich comparte
esa opinión: “No puede decirse que Ozzie sea una luminaria, y me
lo pasé muy bien haciendo de él, sobre todo en la escena en que
le despiden. Luego me paso mucho tiempo al teléfono gritando y
haciendo que estoy muy borracho”.
Los decorados también son
cruciales en las películas de los hermanos Coen. El diseñador de
producción Jess Gonchor explica: “Los Coen me dicen: ‘Jess,
dinos qué se te ocurre y haremos sugerencias a partir de ahí’.
QUEMAR DESPUÉS DE LEER transcurre en Washington, la capital.
Buscamos ser lo más realistas posible, pero muchos de los
decorados están ligeramente descentrados, como la película. No
hay nada tremendamente raro, pero ciertas cosas no son exactas,
están algo cambiadas”.
Como ejemplo, Jess Gonchor
ofrece el interior de la Embajada rusa, construido en un plató
de los estudios Steiner: “Para una de las oficinas, edificamos
una habitación con el techo a 3,5 metros del suelo. Las paredes
están totalmente desnudas a excepción de una fotografía
enmarcada de 45 centímetros del presidente Vladimir Putin
colgada muy arriba. Hay que estirar el cuello para poder verla”.
Ethan Coen dice: “Fue muy
productivo trabajar con Jess en esta película porque supo
trasladar al plató decorados reales que habíamos visto”. Pero un
decorado debe permanecer en secreto. “Rodamos los pasillos de la
CIA en una localización secreta”, explica Ethan Coen. “Es verdad
que dicha localización influyó mucho en el diseño que realizó
Jess de las oficinas de la CIA que dan a esos pasillos”.
“Las cortinas de las
oficinas están corridas”, explica Jess Gonchor, “pero la luz
parece penetrar con fuerza por los bordes de las cortinas. Desde
luego, no es normal”. La diseñadora de vestuario se enfrentó a
un reto poco común: “Al leer un guión de Joel y Ethan, sé
inmediatamente cómo deben ir vestidos los personajes sin
necesidad de que me digan nada. Me considero la diseñadora con
más suerte de Hollywood porque siempre trabajo con ellos. Pero,
¿cómo conseguir que George y Brad tengan un toque vulgar?”
Sigue diciendo: “¿Cómo
hacer que George Clooney se parezca a Harry Pfarrer, de las
afueras de Washington? La barba corta y la cadena de oro fueron
elementos clave. Además, decidimos vestirle con camisas de
cuadros y chaqueta de sport, y funcionó. Bajó en el escalafón de
la elegancia”.
Bien, George Clooney ya
había bajado el listón del vestuario para su oscarizado papel en
Syriana, y estaba acostumbrado a transformarse. Pero, ¿y Brad
Pitt?
La diseñadora reconoce:
“Había que hacerle parecer cutre. Lyn creó un corte de pelo
especial para Chad; lleva el pelo de punta cruzado por una mecha
rubia. Con eso ya conseguimos mucho. En cuanto al uniforme del
gimnasio, me parece que nunca se ha visto a Brad Pitt en
pantalones cortos en una película. Llegó en plena forma para la
prueba de vestuario, pero los pantalones cortos elásticos con
calcetines altos y zapatillas de deporte le dan un aspecto
bastante ridículo”.
Sigue diciendo: “Quedaba
el traje que lleva cuando acompaña a Linda. Hasta los trajes
baratos le quedan bien a Brad, así que diseñamos uno que le
quedaba grande. Añadimos una horrible corbata de lana y funcionó
a la perfección. No era nada elegante”.
Mary Zophres ya había
vestido a Frances McDormand para El hombre que nunca estuvo
allí, de los hermanos Coen, una película en blanco y negro que
transcurre en 1949. Esta vez debía vestirla con colores
contemporáneos: “Como Chad, Linda pasa mucho tiempo en el
gimnasio vestida con un polo que lleva el logo del centro y unos
pantalones negros. Joel y Ethan se preocuparon por el polo y
escogieron el tono rojo oscuro”.
La diseñadora explica:
“Decidimos vestir primero a Frances y, a partir de ahí, ver cómo
vestiríamos a Brad y a George, sus compañeros de trabajo. Sin
embargo, como ocurre con Brad, el peinado de Frances hace
mucho”.
Joel Ethan está de
acuerdo: “A menudo cambiamos radicalmente el peinado de un
actor, que debe esconder ese cambio durante el tiempo que no
está en el plató. Creo que es un elemento crucial a la hora de
definir a nuestros personajes, como lo es el vestuario que
diseña Mary”.
Lyn Quiyou, a la que Joel
y Ethan consideran fantástica, creó un peinado para cada uno de
los personajes. El peinado rubio de Linda se consiguió mediante
una peluca que la estilista diseñó especialmente, basándose en
el pelo de Linda Tripp cuando intentó cambiar de aspecto después
del escándalo Monica Lewinsky.
Tilda Swinton lleva un
peinado tipo yelmo para hacer de Katie. El corte ayudó a la
actriz a meterse en el papel: “Katie tiene un corte de pelo muy
rígido, totalmente liso, sin un rizo, de un chocante rojo óxido.
Dudo que ese tono sea natural. Me recordaba a Edna Krabappel de
‘Los Simpson’”.
En cuando al vestuario del
personaje, Mary Zophres explica: “Katie viene de una familia
adinerada. Lleva ropa clásica, se inclina por modelos de Ralph
Lauren y Cartier”.
Tilda Swinton dice: “Me
gusta trabajar a fondo el aspecto de mis personajes. Mary vino a
mi casa en Escocia y me lo pasé muy bien probándome ropa”.
La diseñadora de vestuario
dice, riendo: “Me gusto ver Escocia, aunque solo fuera un día y
con tanto equipaje”. En cuanto al marido del personaje de Tilda
Swinton, Mary Zophres dice: “Osborne es un americano clásico,
que se viste en Brook Brothers y lleva pajarita hasta que le
despiden. En mi opinión, pasa por el cambio más interesante en
la película y muestra el declive del personaje a través de su
vestuario. Se deja ir completamente”.
El vestuario de los
personajes secundarios también fue estudiado con sumo cuidado.
Mary Zophres explica: “Es una película contemporánea, pero
tuvimos que vestir a todo el mundo, incluso a los extras, porque
la gente no viste igual en Washington que en el resto del país,
sobre todo en Nueva York. Son quizá los más conservadores de la
costa Este. En la película, los hombres llevan trajes oscuros,
las mujeres, tonos grises con muchas perlas. Ayuda mucho a
situar la película ya que QUEMAR DESPUÉS DE LEER transcurre en
zonas muy específicas de Washington”.
Jess Gonchor añade: “Mary
y yo siempre estamos en contacto. Por ejemplo, me dice: ‘He
pensado que Linda podría ponerse esto’, y yo le contesto:
‘Genial, porque quiero pintar las paredes de este color’. Le
mandé muchas fotos de los decorados”.
El diseñador de producción
sigue diciendo: “Chivo (Emmanuel Lubezki) estuvo en Nueva York
durante la preproducción y pudimos ver muchos decorados para
saber dónde deberíamos esconder las luces”.
Una vez acabado el rodaje
en Nueva York, el equipo se trasladó a Washington, DC durante
unos días para rodar localizaciones que eran imposibles de
duplicar o recrear. Por ejemplo, el Washington Mall, entre el
monumento a Lincoln y el monumento a Washington. También se
rodaron algunas escenas en el puente Key sobre el río Potomac.
Cuando se le pregunta qué
puede esperar el público de QUEMAR DESPUÉS DE LEER, John
Malkovich dice: “Es una película entretenida con un punto de
vista diferente, una forma poco corriente de ver el mundo”.
Richard Jenkins añade: “Es una película de los Coen. En otras
palabras, con mucho humor negro”.
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Focus Features, StudioCanal, Relativity Media y Working Title.
Fotos por Macall Polay. Distribuida en España por Universal Pictures International
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