CÓMO SE HIZO "LA LISTA"
Notas de producción © 2008
TriPictures
El director Marcel
Langenegger llegó su primer día de trabajo y se encontró con que
tenía la oficina decorada con pósters de películas, algo que le
condujo a una labor algo inusual para un Director: la de diseño
de interior. “Yo les dije: quítenlos todos,” recuerda
Langenegger entre risas. La única obra que quería en los muros
de mi oficina era una pintura de Edward Hopper. Es la figura de
un hombre sentado en una habitación mirando por la ventana. Es
una persona muy solitaria, y recuerdo muy bien que la primera
vez que vi la pintura, pensé: Ese es Jonathan.“La primera vez
que leí el guión”, Langenegger explica, “me sentí muy atraído
por los elementos de suspense. Era un guión tan inteligente e
interesante que me recordó los juegos mentales de Hitchcock. Y
creo que Jonathan es muy susceptible a estas cosas, porque está
muy solo. Es como si estuviera encerrado en una habitación. Todo
está en silencio; la soledad. Realmente lo puedes sentir”. Hugh
Jackman, cuya empresa Seed Productions escogió La Lista para su
primer largometraje, compartió la visión de Langenegger.
(Jackman, uno de los productores de la película también
interpreta a Wyatt, quien se hace amigo de Jonathan y lo saca de
su confinamiento psicológico). “Me pareció que había algo muy
fresco en el guión”, dijo Jackman. “Algo muy nuevo. Era
inteligente y sexy y te transporta a un mundo que nunca podrás
conocer. Muchas películas de suspense, con todo lo entretenidas
que puedan resultar, pueden parecer algo ridículas. Es como para
decirles: ‘¡Vaya, basta ya! ¡Eso nunca podría ocurrir!’ Pero en
La Lista — lo que ocurre es algo que podría ocurrir. Ese mundo
podría existir. Porque incluso con todos nuestros móviles y
nuestras Blackberrys la gente se siente desconectada, y sola,
igual que Jonathan. Él es alguien con quien la gente se puede
identificar, y su viaje en la película es tan excitante.
Realmente vuelve a la vida”. Ewan McGregor, quien interpreta a
Jonathan, conviene: “muchas veces los guiones de las películas
de suspense son bastante estándar,” comenta, “pero La Lista
tenía algo extra. Es un guión muy bien trabajado, por un lado, y
yo realmente me quedé sorprendido con Jonathan y con la manera
en que está totalmente apartado de la vida: ese no es el tipo de
personaje normal que te encuentras en una película de suspense”.
Fue este
mismo aspecto inusual de la historia: la de un protagonista que
se ve cortado del mundo, la que el productor Arnold Rifkin
encontró tan interesante. “La inocencia de la historia realmente
me cautivó,” dice Rifkin. "Este joven que lleva una vida
totalmente anónima. Existen miles y miles de personas como
Jonathan, gente que sufre porque están solos.” El guionista Mark
Bomback le presentó la idea de La Lista por primera vez a Rifkin
con un café. “Le compré la idea antes de acabar mi taza,” dice
Rifkin. Más tarde, Bomback y Patrick Marber escribieron los
borradores del guión.
Al igual que
Langenegger, el productor John Palermo también percibió
elementos de Hitchcock en La Lista. “Creo que durante los
últimos años, los cineastas han hecho películas de suspense casi
exclusivamente de terror,” dice Palermo. Pero tanto él, como la
productora Robbie Brenner (quien dice que La Lista le recuerda
“las películas de la vieja escuela como Marathon Man y Klute”)
consideran a La Lista como una vuelta a una era anterior en la
producción cinematográfica. “Para mí La Lista demuestra que las
películas de suspense pueden realmente contener historias de
personajes,” comenta Palmero, “con temas relevantes y personajes
que te importan”.
“Jonathan no
es el protagonista normal”, explica McGregor. “Por un lado, la
gente habla en su espacio, como si él no estuviera allí. Él es
alguien que está tan separado del mundo, que no se había
permitido sentirse unido a la gente, y que cuando se enamora de
‘S.,’ creo que lo hace de verdad. Es una historia de amor
bastante profunda. En muchos aspectos, el interpretar a Jonathan
fue como quitarme una coraza. Fue como interpretar a una flor
que iba abriéndose, mostrando diferentes niveles de él mismo
llenándose de vida en el mundo”.
“Yo creo que
la gente puede entender realmente y relacionarse con Jonathan,”
agrega Langenegger. “Todos hemos vivido episodios de soledad, de
sentirnos desconectados del mundo. Pero en el caso de Jonathan,
el aislamiento se ha apoderado de su propia vida. Está atrapado
en un cubículo, en su apartamento, en la ciudad, en su mente. Es
un turista en su propio mundo”.
El interés de
Langenegger en Jonathan fue mucho más allá de la soledad del
personaje; lo que realmente le impactó fue el viaje que Jonathan
emprende. “Marcel habló mucho acerca de esta idea del nacimiento
de Jonathan,” explica McGregor. “Es como si volviera a vivir. Y
La Lista trata realmente de las etapas de este renacimiento. A
veces, las experiencias terribles te hacen crecer, y yo creo que
la pesadilla de lo que le ocurre a Jonathan en esta película es
lo que le permite salir transformado al final. Es como si
estuviera liberado. En realidad, es sobre cómo vuelve a la
vida”.
“Lo que
sucede con Ewan,” dice Langenegger , “es que su sentido de la
medida es perfecto. La mayoría de las veces, Jonathan no tiene
que hacer nada. Sólo se sienta en una silla a esperar una
llamada, o trabaja en su portátil. Me sentí algo preocupado al
tener que buscar a un actor que pudiese transmitir algo con
estas escenas, ya sabes, sin decir una sola palabra. Pero todo
lo que me había imaginado en mis sueños más fantásticos con
Jonathan, Ewan los trajo a la palestra el primer día. Todo lo
que hace es tan sutil, es realmente increíble”.
Jackman
describe a McGregor como “extremadamente valioso para la
película desde todo punto de vista,” y añade que “la sutileza y
la finura” que le aporta al papel de Jonathan han sido
“realmente una gran parte de lo que lo ha ayudado a elevar a
esta película a algo muy especial.” Pero para Jackman, quien
nunca mira los partes del día como actor, la interpretación de
Mc Gregor incluso ha provocado algo así como un cambio de
hábitos. “Como productor, ahora veo los partes diarios, por
supuesto” comenta Jackman, “pero con Ewan, yo veo cada toma.
Realmente actúa, desde lo más profundo. Cada toma tiene sus
propios matices. Siempre está trabajando, siempre está haciendo
algo para que una escena cobre vida.
“En las
escenas de Ewan con Michelle hay tanta chispa, tanta química,”
comenta Jackman, “que el efecto es contagioso. Realmente los ves
como una pareja de verdad.” De sus escenas con McGregor,
Michelle Williams explica: “lo mejor que te puede pasar con un
actor es que realmente te conectes con él delante de la cámara”.
El productor
Palermo conviene en que, desde la primera lectura de La Lista,
se dió cuenta que el interpretar a Jonathan era un reto que le
venía a la perfección a McGregor. Y el productor Brenner, quien
dice que McGregor “es brillante e incitante,” dice que pensó que
sería fantástico ver como un tío introvertido se transforma en
un hábil manipulador que controla su propio destino”.
No que el
darle forma a su propio destino le resulte tan natural a
Jonathan como lo es para su nuevo amigo Wyatt Bose. Jackman,
quien interpreta a Wyatt, lo describe como “un personaje
bastante Maquiavélico. Es manipulador e inteligente, encantador,
enigmático y misterioso. Wyatt siente que el mundo le pertenece.
Es el tipo de persona con la que quieres estar”. “Hugh tiene un
encanto tan contagioso,” dice el productor Brenner, “que pensé
que sería fantástico verlo interpretar el papel de un seductor”.
Langenegger
no podría estar más de acuerdo. “Todos sabemos que Hugh es un
actor increíble,” explica el director. “Es un actor muy físico,
con un gran sentido de masculinidad sana. Y además, tiene una
capacidad increíble. Puede hacer casi cualquier cosa. Cuando
entró el primer día, él era Wyatt.” En una escena, Langenegger
recuerda que decidió darle a Jackman algo de “dirección
indirecta,” y le sugirió a Wyatt que pensara en Jonathan como en
una cucaracha. “Hugh tomó esa pequeña e insignificante idea, y
la utilizó para transformar la escena,” dice Langenegger. “Fue
una experiencia tan fantástica trabajar con él. Es como si no
hubiese nada que Hugh Jackman no pueda hacer”.
“A todos los
actores les encanta interpretar a personajes siniestros,” dice
Jackman. “Y estas son partes donde no tengo mucha
interpretación. Con Wyatt, nunca estás realmente seguro de
cuáles son sus motivaciones en un momento en particular. Sólo
tienes el sentimiento que siendo tan atractivo y enigmático como
es, probablemente sería mejor que no te quedaras sola con él.
Podría causarte problemas".
Y así es.
Problemas podría perfectamente ser el segundo nombre de “S.”, el
personaje de Williams. “Ella toma malas decisiones, está con las
personas equivocadas,” explica Williams. “Es algo así como una
chica nómada que viaja de noche. Nunca había interpretado a
alguien como ella anteriormente, por lo que ‘S.’ representó un
reto totalmente nuevo para mí”.
Incluso así,
Langenegger sabía que Williams era “S.” la primera vez que se
conocieron. “Ella se sentó frente a mí y vi que tenía la materia
prima. Percibí su vulnerabilidad. Estaba tan expuesta y frágil,
y sin embargo tenía mucha fuerza. El personaje de ‘S.’ es un
papel muy complejo. Superficialmente, parece algo así como la
femme fatale estándar en una película de suspense: la hermosa
mujer que se ve envuelta en algún tipo de trama. Pero yo quería
proporcionarle a ‘S.’ mayor profundidad, añadirle algo que no se
espera de un papel como este. Y la vulnerabilidad de Michelle es
perfecta para ‘S.,’ porque le permite ser manipulada y herida.
Hace falta contar con una actriz muy especial para comunicar
todo esto en solo unas pocas escenas”.
“Marcel
quería contratar a Michelle,” explica el productor Rifkin.
“Algunas veces es algo tan sencillo como esto.” Pero conseguir
que interpretara el papel no fue sencillo, y al final, tuvo que
ser el propio Langenegger quien llamara a Williams y le cantara
al teléfono.
“Era una
canción del grupo Jane’s Addiction, llamada ‘Jane Dice,’ que me
recordaba al papel de ‘S.,’” explica Langenegger, [citando la
letra: ‘Jane dice que nunca se ha enamorado. Ella sólo sabe
cuando alguien la desea.’]. “Le canté esta canción a Michelle, y
luego le dije: ‘este es tu papel. Te encuentras con Jonathan por
primera vez, y eres como la adolescente que acaba de descubrir
que existe algo llamado amor. Esta es la razón por la que tu
personaje es tan difícil y a la vez tan maravilloso y tan
hermoso.’ Y entonces respondió: ‘vale, lo cojo’”.
“‘S. es
aggresiva, con una gran confianza en sí misma, muy capaz y con
gran sexualidad. Estos son temas que yo realmente no había
explorado antes,” explica Williams. “Y al final se vuelve una.
Ella tiene una personalidad y la promesa de un amor”.
“Su belleza
viene a ser como un shock,” dice Jackman de Williams. “Y lo
misteriosa y seductora que es. Te cautiva y no hay nada que
puedas hacer. Sólo te enamoras de ‘S.’y Jonathan lo hace
totalmente. La química entre Michelle y Ewan es tan increíble,
que los convierte en una de esas parejas de las películas que te
cautivan. Quieres que estén juntos”.
“Nos lanzamos
al papel, sin intentar trabajarlo mucho con antelación,” explica
McGregor de sus escenas con Williams. “Por lo que cuando la
cámara estaba filmando, nosotros estábamos creando y trabajando
juntos. Existe realmente un sentido del juego, ¿sabes?, donde
estamos realmente intentando descifrar las escenas juntos, y son
realmente deliciosas, creo, las escenas con Michelle”.
Un papel del
que Langenegger no se tuvo que preocupar fue el “personaje” de
la ciudad Nueva York. En palabras del productor David Bushnell:
“la ciudad de Nueva York interpreta a un personaje central en La
Lista, y el equipo sabía que la teníamos que filmar aquí.” Y
aunque algunas partes de la película están filmadas en Madrid,
en los alrededores de La Plaza Mayor y el Paseo del Prado, no
podemos negar que la ciudad de Nueva York en sí misma interpreta
una parte esencial al proporcionarle a la película La Lista su
energía y mística.
“El filmar en
Nueva York no es nada sencillo,” dice Langenegger . “Se te
presentan infinidad de obstáculos. Pero ninguna ciudad puede
reemplazar a Nueva York. Por eso es que cuando estábamos
buscando localidades, en oficinas y habitaciones de hotel, por
ejemplo, traté de buscar lugares que ofrecieran una vista de la
ciudad, algo así como en las obras de Hopper, donde un personaje
solitario está encerrado dentro, y fuera se encuentra algo
esplendoroso que no es parte de su mundo. Y por eso intenté
encontrar locaciones donde pudiéramos ver a Jonathan en su caja
de cristal, y afuera está Manhattan, un mundo bellísimo del que
no forma parte”.
Al igual que
Langenegger, Williams se dejó cautivar por los encantos de
filmar en Nueva York. “Gran parte de la película está filmada de
noche," comenta, “que para mí siempre ha tenido un encanto
extraño, y es un momento especial para estar despierto en la
ciudad. Estás abajo en el metro, trabajando, mientras que el
resto de la ciudad está durmiendo. Hay algo increíblemente
romántico en esto”.
Para Ewan
McGregor, sin embargo, aunque admite “haberse enamorado de nuevo
de Nueva York con esta película”, lo más emocionante de hacer la
película La Lista ha sido trabajar con Langenegger. “Para mí,
cuando trabajas con un director primerizo, estás trabajando con
alguien muy apasionado,” explica McGregor. “Aportan el 110%.
Realmente me sentí cautivado por Marcel, con su gran entusiasmo.
Tenía realmente unas ideas muy interesantes para llevar esta
película a otro nivel, de lo que mostraban las escenas en el
papel. Él te da una pequeña nota, y es justo lo necesario en ese
momento para logra desbloquear una escena.
“Yo creo que
se ha rodeado de un equipo realmente bueno. Alrededor de la
cámara, con todo el equipo, el sentimiento es realmente de
creatividad. Duane Manwiller, el operador de la cámara “A”, es
realmente extraordinario; es increíble lo que hace con la cámara
de mano, y muchas veces sentí como si estuviésemos bailando
cuando estábamos interpretando esas escenas”.
“Llegué a
esta película pensando que iba a crearme un espacio muy cómodo
alrededor de la cámara,” dice Langenegger. “Pensé que eso
ayudaría a liberar a los actores, y que eso me ayudaría también,
porque si eran capaces de sentir eso, entonces yo lo sentiría
también. Yo quería crear una atmósfera muy cómoda alrededor de
la cámara, para que de alguna forma la cámara se volviera
invisible, como si no estuviera ni siquiera allí. Por eso
utilizamos la nueva cámara Genesis”.
Con todas sus
virtudes, la decisión de utilizar la cámara digital Genesis de
Panavision no fue tomada a la ligera. “La decisión entre Genesis
y la película normal, fue motivo de todo un debate filosófico
entre Dante Spinotti, nuestro cineasta, y yo,” dice Langenegger,
agregando que ahora si se puede reír de eso. “Yo quería utilizar
película y el quería filmar en versión digital, entonces nos
encontramos ante un conflicto de intereses real.
Hubo días en
que vine al set y dije, ´Estoy perdiendo horas de sueño porque
estamos filmando con Genesis,´ y otros días era él el que decía
lo mismo: ´Marcel, no puedo dormir’”.
No se trata
solo de las pasiones individuales de Langenegger y de Spinotti,
las que les provocaban el insomnio. Los dos son buenos amigos,
crecieron juntos en la misma “colina” en los Alpes (como lo
explica Langenegger), sólo con una generación de diferencia y en
lados distintos: Spinotti en Italia y Langenegger en Suiza. “De
alguna forma compartimos algo,” explica Langenegger. “La comida,
la forma en que percibimos el mundo. Nos entendemos
perfectamente.” El afamado cineasta Spinotti y Langenegger
forjaron su amistad a lo largo de los años mientras trabajaban
juntos haciendo comerciales, y Spinotti fue uno de los primeros
que recomendó a Langenegger a Hugh Jackman cuando Seed
Productions estaba comenzando con La Lista. (“Te tengo que
contar acerca de este chico, Langenegger,” recuerda Jackman,
imitando a Spinotti. “De verdad te digo: es nuestro hombre. Es
el hombre.”) Sin embargo, esta confianza tiene un precio: “ambos
somos algo cabezotas,” dice Langenegger. “Me imagino que tiene
algo que ver con lo de crecer en las montañas. Ya sabes, como
tener delante a unas paredes de roca sólida”.
“Resultó
bastante interesante,” dice el productor Bushell, “tener a este
joven cineasta de la nueva escuela que quería utilizar película,
la vieja tecnología, y a este viejo gigante de la profesión que
quería a toda costa utilizar las nuevas tecnologías.”
Langenegger agrega: “Yo recuerdo a Dante diciéndome: ‘¡tú eres
joven, debería interesante lo nuevo! ¡Deberías estar a favor de
la cámara Genesis! ¡Te debería interesar la tecnología y el
progreso! La historia del ser humano se basa en el espíritu
moviéndose hacia el progreso y no quedándose paralizado en temas
obsoletos.’” Finalmente, los dos cedieron, “como siempre hacemos
cuando Dante y yo discutimos.” Langenegger y Spinotti decidieron
dividir la película entre las escenas de día y las de la noche.
Para el día, utilizarían película, y para la noche, filmarían
utilizando la cámara Genesis (aunque al final, filmaron algunas
escenas de día también con la cámara Genesis).
Spinotti
explica su punto de vista en este debate de la siguiente forma:
“cuando estás trabajando en el aspecto de una película, no sólo
estás trabajando en el aspecto de la película. En realidad,
estás buscando un lenguaje. Imagina que cada película fuera
hablada o filmada en otro idioma. Es como si una película fuera
filmada en alemán, o en español, o en italiano, o en inglés.
Cada película tiene su propio lenguaje y la cámara lo utiliza
para escribir de manera distinta.
“Con Genesis,
nos enfrentamos a una transformación que yo creo es solo
comparable a la de la llegada del sonido. Lo que captura la
cámara Genesis es el mundo de la oscuridad, el mundo de la
noche, para que realmente puedas explorar el mundo visual que va
desde el atardecer hasta el amanecer del día siguiente. Es el
mundo de la oscuridad”.
Normalmente,
cuando se filma una escena de noche, el set se llena de luz,
tanto que para los actores y para el equipo es como si fuera de
día, incluso si se ve como si fuera de noche en la película
terminada. La cámara Genesis, sin embargo, puede filmar
utilizando exclusivamente la luz disponible. “La cámara Genesis
tiene una sensibilidad mucho mayor,” explica Spinotti, “por lo
que puede leer las sombras con mucho mayor facilidad que la
película. Por esta razón, puedes darle un enfoque distinto a las
imágenes. Puedes capturar la fascinación de lo que ya existe,
sin tener que modificarlo. Hace que la película sea mucho más
creíble”.
Otro
compromiso al que llegaron Spinotti y Langenegger fue que,
cuando filmaran con la cámara Genesis, utilizarían una vieja
lente Ziess, pero que cuando utilizaran película, utilizarían
las novedosas lentes Prima. “De alguna forma le quitamos lo
moderno a la imagen digital utilizando lentes antiguas, e
intentamos tener una imagen tan clara como fuera posible para
tener la mejor imagen digital,” agrega Langenegger. “Nuestra
idea en general fue acercarnos lo más posible a como se vería
una película en 70-mm.
“Nuestra
discusión comenzó con una botella de vino,” agrega, “y Dante y
yo seguimos discutiendo y bebiendo más vino, y esta fue la
solución que se nos ocurrió. Una vez que terminemos la
filmación, nos volveremos a sentar con otra botella de vino, y
me imagino que resolveremos el debate”.
A la aclamada
diseñadora de producción Patrizia von Brandenstein y a la
diseñadora de vestuario Sue Gandy se les confió la
responsabilidad de intentar crear las escenas e imágenes reales
que Spinotti y Langenegger estaban intentando decidir cómo
filmar. “Jonathan va a diferentes empresas cada tres o cuatro
días,” dice Von Brandenstein, “pero él nunca pertenece a la vida
de la empresa que visita. Por lo que, de alguna forma, estas
oficinas son todas iguales. Hay diferencias sutiles en términos
del nivel de prosperidad, supongo, pero en esencia se trata sólo
del “mundo empresarial”. Pero cuando descubre el lado más
salvaje de la ciudad de Nueva York, a través de Wyatt, yo quise
mostrar lo atractivo que le resultaba, al tiempo de ser
peligroso. Ese mundo, entonces, está lleno de superficies de
colores brillantes y reflectivas, pero también hay una oscuridad
subyacente”.
Gandy,
también intentó mostrar las diferencias entre los dos mundos de
Jonathan. “No va a ser una película grande, llena de color,”
explica, “pero hay alguna nota de rojo por aquí, y otras de azul
y de dorado. La inspiración para mi diseño de ropa viene de las
películas de Hitchock que son de cine negro. Se produce una
abstención de color, y sólo se utiliza si aporta algo. Marcel me
mostró fotografías de la ciudad y de cómo quería que se viera.
Mucho acero, los taxis de color de la ciudad de Nueva York. El
color de la sangre. Azules vibrantes”.
El resultado
película de suspense que te hace pensar y que re-imagina el
mismo género al que está intentando rendir tributo. “Lo que
tanto Marcel, como Dante, y el equipo completo han logrado,”
dice Jackman, “es proporcionarle a La Lista una atmósfera
cambiante e intimista. Es algo ensoñadora, de alguna forma. Es
increíblemente sexy, algo negra, si acaso, y la película te
seduce. No te fuerza, no sigue la fórmula normal de este tipo de
película de suspense. Es sólo como si te llevara.
“Al mismo
tiempo, es realmente como una montaña rusa. Es inteligente,
tiene muchos giros y cambios, y te lleva en un viaje muy sexy.
Es el tipo de paseo que no consigues en Disneyland”.
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