CÓMO SE HIZO "EL GURÚ DEL
BUEN ROLLO"
Notas de producción © 2008
Paramount Pictures Spain
El gurú Pitka, alias “El gurú
del buen rollo”, apareció por primera vez en la imaginación de
Mike Myers cuando estaba aún trabajando en la supertaquillera
serie de “Austin Powers”. En esa época, Myers acababa de perder
a su padre y, en su dolor, comenzó una intensa búsqueda
espiritual y personal que le llevó hasta los gurús y ashrams
para después, inesperadamente, conducirle de nuevo de vuelta a
la comedia. En palabras de Deepak Chopra, alcanzó a comprender
que “el humor es la forma que tiene la humanidad de escapar del
sufrimiento”. Elogiado por su original forma irreverente e
irresistible de llevar al límite de la hilaridad a personajes
absurdos y poco convencionales, Myers no pudo resistirse a la
idea de parodiar un mundo que le parecía a veces intrigante y a
veces escandaloso, con trampas tontas y, sin embargo,
profundamente sincero a veces, un mundo donde enfrentarse a
arcaicas cuestiones sobre la naturaleza de la vida llevaba una y
otra vez a resbalar en la cáscara de plátano de las tentaciones
modernas. Para él, todo esto constituía una base inmejorable
para una gran comedia. “Lo que me sorprendió enormemente cuando
conocí a gurús como Gary Zukav y Deepak Chopra fue lo
increíblemente graciosos que son en realidad”, dice Myers.
“Empecé a darme cuenta de que el concepto de la iluminación
realmente, en el fondo, es sólo para animarse”. Otra razón que
le atrajo hacia el tema, según Myers, fue que “Steve Martin dijo
una vez que lo más emocionante es encontrar comedia en donde
nunca antes la había habido. Y me encantaba la idea de
introducir ironía y humor en la búsqueda de felicidad y amor por
parte de la humanidad”. A continuación, Myers sometió a su gurú
a una prueba práctica. Luciendo una barba claramente postiza,
acento misterioso y atavío de gurú, Myers actuó en varios
teatros de Nueva York, donde ofreció unas deliciosamente
desquiciadas “conferencias sobre el dharma”, un caprichoso
montaje de consejos no confesionales que iban de lo
auténticamente ridículo a lo sorprendentemente sublime. El
personaje tuvo un éxito instantáneo entre aquel primer público
de Nueva York que tuvo la suerte de ser testigo de la evolución
de la creación de Myers. Algunos pensaban que Pitka era una
sátira hilarante, otros lo vivieron como una original
inspiración, y esta mezcla parecía funcionar exactamente como
Myers había esperado: como exploración de territorios donde la
comedia nunca antes había llegado.
Cuando Deepak Chopra vio a
Pitka por primera vez, lo encontró “desternillantemente
gracioso. Sin embargo, Mike es capaz de hacer algunas profundas
afirmaciones diciéndolas de una forma muy tonta que, no
obstante, hace que uno las recuerde”.
Poco después de dar a
conocer al gurú Pitka, Myers empezó a colaborar con el guionista
Graham Gordy para llevar a la pantalla una encarnación más joven
y al día del personaje en una historia original suya, como había
hecho con su anterior personaje improvisado, Austin Powers.
Gordy desarrolló un explosivo trabajo con Myers, convirtiendo
los sutras cósmicos en astracanada y elaborando una historia que
iba a revelar cómo el gurú Pitka se iba a convertir en el
segundo mejor gurú del mundo, y cómo a continuación anhelaría
quitarle la corona a su escandalosamente famoso rival, el Deepak
Chopra de la vida real, introduciéndose en el deporte de
competición y los romances de los famosos.
Dice Gordy a propósito de
su colaboración: “Mike es brillante y tenaz y se preocupa por la
comedia tanto como deberían hacerlo todos los cómicos. Es la
quintaesencia del estudiante de comedia pero, afortunadamente,
es también un gran maestro de ella, pues me enseñó todo lo que
sé. Me encantó trabajar con Mike”.
La historia que finalmente
crearon Myers y Gordy contaba no sólo con el gurú Pitka atrapado
en toda clase de situaciones cómicas, incluida una ración de sus
propios problemas amorosos, sino que también se precipitaba
inadvertidamente hacia sus propias revelaciones románticas y
espirituales. “Es realmente un viaje de vuelta desde la fama
hasta la pureza”, explica Myers. El gurú Pitka tiene algunas
excelentes ideas, pero se ve desviado de su objetivo de ayudar a
la gente para terminar queriendo sólo los honores. Entonces, al
enfrentarse al estudiante más resistente de su vida (el jugador
estrella de hockey Darren Roanoke), se ve forzado a vivir de
acuerdo con las normas que él mismo ha dictado. En cierto modo,
el maestro se convierte en aprendiz”.
Para Myers, una de las
claves del humor de “El gurú del buen rollo” era introducir una
de sus otras grandes cuestiones vitales: ver a su adorado equipo
de hockey, los Toronto Maple Leafs, ganar de verdad una
temporada. “Uno de los grandes disgustos de mi vida era que no
habían ganado la Stanley Cup desde 1.967”, confiesa. “Y fue
realmente emocionante tener la oportunidad de rodar en el Air
Canada Center, en donde todos los sábados, sin excepción, veía
jugar a mis chicos”.
Mezclando y emparejando
toques satíricos de diversos géneros cinematográficos (desde los
dramas deportivos hasta las comedias románticas), Myers y Gordy
llegaron incluso a escribir para el guión una ambiciosa escena
de baile a gran escala, al estilo de Bollywood. “Soy un artista
de la vieja escuela”, subraya Myers. “Creo que es una gran
responsabilidad pedirle a la gente que se siente en la oscuridad
durante 90 minutos, así que siempre me gusta cerciorarme de que
haya mucho entretenimiento, por tanto en ‘El gurú del buen
rollo’ hay números de baile, comedia, drama, y más cosas. Es lo
que me encanta, entretener a la gente”.
El socio de Myers en la
producción, Michael De Luca, reconoció al instante el inimitable
toque de Myers en el guión. “Mike Myers, a diferencia de muchos
otros artistas cómicos de su generación, crea auténticos mundos
en sus historias”, comenta De Luca. “Comienza con una idea
sencilla y luego edifica un universo original entero a su
alrededor. Realmente, no se pueden comparar sus películas con
ninguna otra comedia, porque siempre contienen algo que el
público nunca antes había visto”.
Esto parecía ser
especialmente cierto en el caso del gurú Pitka, quien, según De
Luca, se mueve en la delgada línea que separa lo gracioso de lo
trascendente. “Es un personaje maravilloso, y de alguna manera,
quieres que venga y te arregle la vida. Ése es el encanto de
este personaje”, dice el productor. “El gurú Pitka vive en un
mundo inusualmente positivo para una comedia, y su calidez e
inagotable optimismo son francamente atractivos”.
Con el guión terminado,
Myers comenzó a buscar un director que fuera capaz de captar su
visión del mundo del gurú y ponerla en marcha con toda la
delirante energía que precisaba. Decidió probar con un joven
director, Marco Schnabel, quien ya había sido el brillante
ayudante de Jay Roach en las películas de “Austin Powers”.
“Marco es súper inteligente, le encantan las películas, es
gracioso y sabe crear mundos hermosos en la pantalla”, resume
Myers. “Creo que éste es el principio de una larga y brillante
carrera para él”.
Para Schnabel, la
oportunidad de dirigir un proyecto protagonizado por su ídolo
cómico era un sueño hecho realidad. “Soy un gran fan de Mike
Myers”, dice. “Cuando estaba en el instituto, debí haber visto
“El mundo de Wayne” y sus personajes de “Saturday Night Live”
por lo menos cien veces. Cuando salí de la escuela de cine, tuve
la ocasión de trabajar con él en las películas de “Austin
Powers”, lo que fue como ir a la mejor universidad de comedia
del mundo”.
Desde el principio,
Schnabel sabía muy bien que las películas de Myers tenían su
propio e inimitable vocabulario y ritmo. “Mike es un fantástico
improvisador. Cada escena está cuidosamente preparada antes de
entrar en el plató, pero siempre surgen nuevas ideas”, explica.
“Para mantener la frescura, Mike prueba constantemente
diferentes líneas y reacciones. Su mente está siempre buscando
formas de hacer cosas más divertidas y mejores”.
Schnabel había también
llegado a sentir un gran afecto por el personaje del gurú Pitka.
“En el momento en que me incorporé, el gurú Pitka ya era una
creación completamente definida, y era muy emocionante de
contemplar”, afirma el director. “Es una especie de sabio tonto,
que puede ser memo y descarado pero también muy profundo. Me
pareció un equilibrio muy interesante el que Michael había
alcanzado”.
En el plató, encontró una
gran conexión con Myers. Dice Jessica Alba, la coprotagonista de
la película: “En cierto modo, Marco se metía totalmente en la
mente de Myers, lo cual era fantástico. Sabía lo que quería de
cada uno de nosotros porque estaba muy metido en la mentalidad
de Myers”.
Para dar vida en “El gurú
del buen rollo” al personal estilo de comedia de Myers, los
realizadores sabían que iban a necesitar un reparto de apoyo que
fuera capaz de seguir su ritmo en los igualmente hilarantes
papeles secundarios de la película. Esto era verdad sobre todo
en el caso de Jane Ballard, la joven y exuberante propietaria de
los Toronto Maple Leafs, quien está decidida a romper la
‘Maldición Ballard’, que ha tenido a los Maple Leafs sin ganar
la anhelada Copa Stanley desde que su padre adquirió el equipo
en 1.967. Jane tenía que ser dura, inteligente, guapa, y
sumamente vulnerable a los misteriosos encantos del gurú Pitka.
La respuesta al reto de
quién podía abarcar todas esas cualidades llegó en la persona de
Jessica Alba, una de las estrellas en más rápido ascenso hoy en
día, cuyos papeles en películas como “Sin City” y “Los Cuatro
Fantásticos” la habían convertido en un gran referente mundial.
Pero lo que sorprendió a Myers fue su vis cómica, que aún no
había sido mostrada en la pantalla.
Dice Myers. “Jessica es
muy guapa, pero es también un ser humano dulce, entregado,
maravilloso y con talento, y se ha convertido en la mejor de las
estrellas coprotagonistas con las que he trabajado. Y es muy,
muy graciosa. Simplemente bordaba sus escenas”.
Schnabel coincide:
“Jessica llegó a esta película dispuesta a reírse y ser
juguetona. Realmente alcanzó un nivel que ni Michael ni yo
imaginábamos. Por supuesto, ya sabíamos que era absolutamente
asombrosa, pero fue su talento cómico lo que realmente nos
sorprendió y maravilló. Creo que a la gente le va a encantar lo
que va a ver”.
Una de las cosas que
realmente pasmó a Schnabel fue la química de Alba con Myers. “En
cuanto se escuchaba la palabra ‘acción’, lo conseguían. Yo les
observaba en las pruebas de maquillaje, riéndose y potenciando
mutuamente su energía, y sabía que esa química iba a funcionar”.
Alba dice que la química
surgía en parte gracias a su pasión por el exuberante estilo de
las comedias de Myers.”Me recordaba mucho a Peter Sellers, por
la forma en que es capaz de transformarse completamente en esos
extravagantes personajes. Sin embargo, todos ellos tienen
corazón y espíritu, así que había que estar siempre
explorándolos. Es un equilibrio que pocos actores cómicos pueden
alcanzar”, opina ella. “Está tan completamente volcado en esa
especie de anhelo infantil de divertirse que resulta de gran
inspiración. En esta película se ha centrado en algo que está
sucediendo ahora mismo, con tanta gente leyendo libros de auto
ayuda e intentando encontrar nuevas formas de cambiar su vida”.
Trabajar con Myers
significó un refrescante reto para Alba como actriz. “Le gusta
mucho improvisar, y nunca sabes con qué te va a salir, así que
tienes que estar realmente alerta para seguirle”, dice.
Esto es así sobre todo en
las escenas en donde empiezan a emerger sus recíprocos
sentimientos subconscientes. “Se conocen en unas circunstancias
tan raras y poco convencionales que me parece que ambos se
resisten inmediatamente a esos sentimientos, así que intentan
reprimirlos, lo que constituye buena parte de la comedia”,
explica Alba.
El mismo desafío supuso
para Alba introducirse en el hockey, un juego del que admite que
no tenía ni idea antes de integrarse en el reparto. “Hice un
curso acelerado e intensivo de hockey para esta película”, dice
riéndose. “Básicamente, hay mucha testosterona, un montón de
tipos raros y unos uniformes realmente olorosos. Pero no me
atreví a ponerme los patines. Eso se lo dejo a los
profesionales”.
Puede que Alba pudiera
evitar las cuchillas, pero Romany Malco no. Para el papel de
Darren Roanoake, conocido como “el Tiger Woods del hockey”, cuya
desdichada vida amorosa ha ocasionado a su equipo una angustiosa
racha de partidos perdidos, Malco tuvo que asistir a clases de
patinaje. Famoso por su papel de Conrad Shepard, el socio
“comercial” de Mary-Louise Parker, en la aclamada serie cómica
“Weeds”, puede que Malco fuera un veterano de la comedia, pero
sin duda era un completo aficionado del hockey, capaz apenas de
trastabillar por la pista cuando consiguió el papel. Pero, con
mucha entrega, fue capaz de cambiar eso completamente.
“Para ser alguien que
nunca antes había patinado, Romany se convirtió en un fantástico
jugador de hockey”, observa Myers. “Romany también es un actor
increíble y disfruté sobremanera improvisando con él, porque es
hilarantemente espontáneo”.
Malco estaba igualmente emocionado por trabajar con Myers y
sobre todo por interpretar a un jugador de hockey afroamericano,
albergando incluso la esperanza de que, con más modalidades de
personajes, muy pronto entraría en juego una mayor diversidad.
“Se supone que Darren es como un nuevo Wayne Gretzky, así que lo
di todo para poder controlar mis zancadas y entregar lo mejor de
mí mismo”, dice. “Pero creo que, si mi descoordinado cuerpo
puede aprender a patinar en seis semanas, tiene que haber por
ahí un montón de chicos con auténtico talento que nunca han
tenido una oportunidad, pero que pueden hacerlo realmente bien”,
dice.
Los problemas de Darren
para anotar tantos comienzan cuando el cariño de su esposa le es
arrebatado por su principal rival, el impresionantemente
seductor portero de Quebec Jacques “Le Coq” Grande, cuyo
prodigioso carisma, su gusto por las películas que encantan a
las mujeres y su forma de cantar canciones de Celine Dion
derriten el corazón de ella.
Para este papel hilarante
y desinhibido, Myers pensó inmediatamente en alguien inesperado:
Justin Timberlake, la estrella mundial y polifacética del pop,
con quien había trabajado en la película de animación “Shrek
Tercero”. Timberlake también había aparecido en una serie de
memorables sketches en el programa de televisión “Saturday Night
Live”, pero éste iba a constituir su primer papel cómico de
protagonista.
Dice Myers de Timberlake:
“Es que me chifla. Es uno de los seres humanos con más talento
que he conocido. Y como jugador mejor dotado de la liga de
hockey, está realmente gracioso. Justin clavó inmediatamente el
personaje. Y resultó tener grandes dotes de portero”.
“Aparte de sus apariciones
en televisión, la vis cómica de Justin aún no había sido bien
explotada”, observa Schnabel. “Pero creo que, después del
estreno de “El gurú del buen rollo”, nacerá una nueva estrella
de la comedia. Justin se entregó de verdad al interpretar a
Jacques Grande y lo ha bordado. Siempre que aparecía en un
plano, teníamos que rodar la toma una y otra vez porque
estábamos muertos de risa. Nunca sabíamos qué era lo que Justin
iba a hacer a continuación”.
Para conseguir el acento
de Quebec, Timberlake trabajó con un tutor especialista en
dicción y se entrenó patinando durante semanas para poner a
punto su destreza en hockey. Al final, su transformación era tan
completa (con el pelo rizado y un poblado bigote estilo años 70)
que la mayoría de los extras que había en el plató no tenían ni
idea de que Jacques era en realidad Justin Timberlake.
Las risas con el reparto
continuaron con la llegada de Verne Troyer, quien interpretó al
malvado Mini Yo en “Austin Powers: La espía que me achuchó” y
“Austin Powers en Miembro de oro”, para hacer el papel de
Cherkov, el entrenador más duro (y el más bajito) de la liga de
hockey.
Myers estaba impaciente
por reencontrarse con Troyer. “Verne es un gran actor, y en las
películas de Austin Powers no hablaba, así que era algo así como
tener la oportunidad de oír hablar a la Garbo por primera vez”,
dice. “Aquí, Verne interpreta a un viejo zorro del hockey que va
a lo suyo, y no se puede creer que la mujer del dueño le meta a
este gurú en el equipo… pero al final se salva”.
“A la gente le va a
encantar ver a Verne Troyer y Mike Myers otra vez juntos”,
observa Schnabel. “Desde Austin Powers, Mike ha estado buscando
nuevas formas de aprovechar el talento cómico de Verne, y en
esta película, el público va a ver a Verne como nunca antes le
había visto”.
Para Troyer, el papel
supuso un verdadero cambio de rumbo comparado con sus anteriores
papeles junto a Myers. “Ya era hora de que me diera algo de
diálogo”, dice entre risas. “Ahora en serio, Mike es un tipo tan
enrollado que trabajar de nuevo con él ha sido un honor y además
muy divertido”.
Completando el reparto
principal se encuentra el ganador de un Oscar® en el papel del
reverendo gurú Tugginmypuddha, reverenciado por Pitka. Pocas
personas son tan apropiadas para el papel de gurú como Ben
Kingsley, quien obtuvo el Oscar y el reconocimiento
internacional por su interpretación del gran filósofo y
activista hindú Mahatma Gandhi.
La mera idea de semejante
contraste hizo sonreír a los responsables de la película. “Ben
Kingsley es, por supuesto, uno de nuestros mejores actores, y
con Tugginmypuddha tenemos a un gurú bizco que va repartiendo
cinturones de castidad, así que es un concepto muy amplio”, dice
Myers. “Pero Ben es un actor tan consumado que realmente le dio
cuerpo, con su propia voz y gestos, sumado a su forma gentil de
interactuar con la gente. También comprendió que pretendíamos
divertirnos y vino ciertamente a jugar. Fuimos muy, muy
afortunados de tenerle en nuestra película”.
El resto del reparto
secundario es una serie de sorprendentes y divertidos cameos.
“Mike tiene una gran experiencia en introducir cameos porque
intenta con ahínco captar la actualidad y sacar partido de lo
que sucede en la cultura pop. Y con los antecedentes de sus
anteriores películas, hay mucha gente dispuesta a colaborar con
él”, afirma Michael de Luca.
Por supuesto, también hace
su aparición Deepak Chopra, el gurú número uno del mundo tanto
en la película como en la cultura norteamericana contemporánea.
Chopra argumenta que pasar un tiempo explorando la comedia con
Myers le ha proporcionado reflexiones nuevas, y esto dicho por
un hombre cuyo trabajo es precisamente producir reflexiones.
“Aprendí a tomarme un poco menos en serio”, dice. “Mike me
enseñó a apreciar mucho más la comedia y también a comprenderla
de verdad. Espiritualmente, se trata carecer del sentido de
nuestra propia importancia, y la comedia es la mejor forma de
superar todo eso”.
Al ser un gran fan del
hockey, a Mike Myers le encantó la idea de introducir su deporte
favorito en la historia del gurú Pitka, cuyos poco ortodoxos
métodos para ayudar a los Toronto Maple Leafs (incluido algún
consejo tan incierto como “no luchéis”) producen una situación
cómica detrás de otra. Desde el principio, Myers tenía la
intención de retratar el hockey en “El gurú del buen rollo” tan
humorísticamente como fuera posible, pero también de la forma
más auténtica posible. Ya de entrada contaron con el apoyo de la
Liga Nacional de Hockey. A continuación, contrataron a Mark
Ellis, famoso por ser el creador de algunas de las escenas de
deportes más visceralmente realistas, quien ya había llevado el
hockey a la gran pantalla de manera sobrecogedora en películas
de tanto éxito como “Milagro”, la historia de la Medalla de Oro
del equipo de hockey norteamericano en las Olimpiadas de 1.980.
Ellis estaba impaciente
por trabajar con Myers. “Como es un fan del hockey, entiende de
verdad el juego. Así que pensé que teníamos la ocasión de hacer
de ésta una película muy graciosa con algunas grandes escenas de
acción, con muchos golpazos, rimo rápido y una gran historia”,
dice.
Al mismo tiempo, Ellis
sintió que era un trabajo a su medida al aceptar “El gurú del
buen rollo”. Iba a intentar darle un nivel adecuado a un grupo
de actores que nunca antes había jugado al hockey, y debía
encontrar la forma de crear momentos de acción de verdad en los
que el hockey fluyera libremente entre algunas escenas muy de
astracanada. También afirma que, de todos los deportes, puede
que el hockey sea el más difícil de filmar. “Siempre supone un
gran reto filmar escenas deportivas sobre agua helada”, dice
Ellis riendo. “Si a eso se le añade el componente cómico, el
reto aumenta enormemente”.
Cogiendo el toro por los
cuernos, Ellis metió a Romany Malco por vez primera en una pista
de hockey. Malco, que es del sur, ni siquiera había visto nunca
un partido de hockey, y no digamos jugar en uno. Pero con un
entrenamiento de varias horas diarias durante algunos meses,
empezó a brillar.
Dice Ellis: “Romany ya me
había comentado que estaba dispuesto a trabajar tanto como fuera
necesario para dar credibilidad a su personaje. Al principio,
Romany era apenas capaz de mantenerse de pie sobre el hielo,
pero todos los días hacía grandes progresos, y después no había
quien le sacara del hielo. Al final, realizó un notable
trabajo”.
Ellis también tenía la
misión de entrenar a Justin Timberlake, quien le pareció
impresionantemente dotado cono atleta. “Tuvimos suerte con
Justin. Es claramente jocoso, se metió de verdad en el papel y
resulta que además es un gran patinador”, dice. “Sólo había
patinado cuando era un niño, pero adquirió en seguida la
destreza de un portero. Son necesarios detalles muy concretos
para ser un portero, pero después de sólo diez sesiones de
entrenamiento, Justin estaba tremendo”.
Al mismo tiempo, Ellis fue
capaz de fichar a varios jugadores profesionales y aficionados,
entre ellos Rob Blake, la estrella de los Kings de Los Ángeles,
y algunas leyendas del hockey como Jim Thmpson y Bob Probert,
para que interpretasen a miembros de distintos equipos que
aparecen en la película. “Cuando corrió el rumor de que Mike
Myers estaba haciendo una película con escenas de hockey, mi
teléfono empezó a echar humo”, recuerda Ellis.
Con la colaboración de la
NHL y de los Toronto Maple Leafs, la producción de “El gurú del
buen rollo” obtener un permiso especial para rodar en el hielo
durante una pausa en un partido de exhibición, para captar el
inigualable ambiente del público de un partido de hockey de
verdad. El equipo disponía exactamente de cinco minutos para
hacer que sucediera, así que la precisión era lo más importante,
¡y consiguieron los planos con sólo 10 segundos de sobra!
Ellis lo resume así:
“Pensé que el hecho de que nos dieran esa oportunidad decía
mucho de lo que Mike Myers significa para la gente del hockey y
de la NHL. Para mí, fue una verdadera iluminación sobre todo el
proyecto, y una experiencia asombrosa para el resto de
nosotros”.
Igual que había hecho con
Austin Powers, Mike Myers quería crear un universo visual con un
diseño imaginativo y muy detallado para el gurú Pitka y su
cómica cohorte. Buscando inspiración, él y el director Schnabel
se fijaron ante todo en la India, no sólo en su rica tradición
espiritual, sino también en su impresionante exuberancia, sus
brillantes colores, y los momentos en que todo el mundo se pone
de repente a bailar, típicos del fenómeno de las películas de
Bollywood.
Gran parte del diseño de
la película comenzó con el del aspecto de Myers para el gurú
Pitka, que tomó como modelo el estilo juvenil e inspirado en el
rock del gurú de los Beatles, el famoso Maharishi Mahesh Yogi.
Myers desarrolló el aspecto inicial interpretando al personaje
en los teatros de Nueva York, y luego trabajó con la diseñadora
de vestuario Karen Patch, con la ganadora de un Oscar en
maquillaje Ve Neill y con la peluquera Jennifer O’Halloran para
depurar su transformación definitiva para la película. Al final,
la preparación completa del gurú requería cuatro horas diarias
de maquillaje para colocar distintas prótesis faciales, barbas
postizas y pelucas.
Partiendo de esa base, el
director artístico de “El gurú del buen rollo”, Charles Wood
(”The italian job”), elaboró toda una gama de estilos de fusión,
uniendo Oriente y Occidente en unos escenarios que iban desde
las sudorosas pistas de hockey hasta la santidad del templo de
Tugginmypuddha. “Necesitábamos un director artístico que pudiera
casar esos estilos tan diferentes y aportar también la
suntuosidad de una producción de Bollywood, y Charles realizó un
excelente trabajo”, dice el productor De Luca.
Los más de 80 decorados de
la película estaban a menudo abarrotados, no sólo de comediantes
y risas, sino también de avestruces, elefantes, y juguetitos de
alta tecnología. Wood dice que el objetivo era crear algo
visualmente chispeante y resplandeciente sin hacer sombra a los
aún más coloridos personajes de la película. “Queríamos entornos
alegres, detallados e interesantes, y que pudieran
entremezclarse con la comicidad de la película”, explica. “Para
Mike, era importante que el diseño de los decorados fuera
creíble, pero también que apoyara al humor”.
La escala jugó un papel
importante en el diseño del templo del gurú Tugginmypuddha, el
cual requirió tres meses de trabajo para adquirir una vibrante
vida. Wood tuvo que trabajar con especial cuidado para
cerciorarse de que el plató fuera lo bastante grande para
acomodar a Maggie y Jenny, los dos enormes (y amantes del
hockey) elefantes asiáticos de la película, que son el principal
medio de transporte de Pitka.
Una dinámica opuesta se
impuso en el despacho del entrenador Cherkov, en donde todo se
redujo astutamente a la escala de Verne Troyers, hasta la
máquina del agua y el material de oficina.
Para el director Schnabel,
la creatividad de los decorados era una fuente constante de
inspiración, pero su corazón, según confiesa, siente
predilección por la concepción exuberante de los números de
baile estilo Bollywood de “El gurú del buen rollo”. “Los números
musicales fueron asombrosos y rodarlos fue realmente divertido”,
dice sonriendo. “Hicimos varias escenas musicales y de baile
tremendamente diferentes. Hay un dúo al estilo clásico de
Bollywood entre Mike y Jessica que fue filmado de forma que
pareciera que era de los años 60. También hicimos alguna
coreografía tipo Bollywood más actual, con un gran despliegue de
producción, repleto de brillantes colores y desenfadada energía.
Fueron una auténtica inspiración para todos nosotros”.
Aparte de los suntuosos
interludios musicales, algunos de los días de rodaje más
emocionantes fueron aquellos en los que participaban los
elefantes, sobre todo en la escena culminante en la que
interpretan un importante e hilarante papel. “Todo el mérito es
de Marco Schnabel, que fue quien lo ideó”, dice Myers.
“Elaboramos una fantástica mezcla de animales de verdad y
artefactos mecánicos que crearon efectos asombrosos”.
Los elefantes mecánicos,
junto con un avestruz, fueron creados y animados por el experto
en efectos especiales Ron Stefaniuk (quien también creó el
cinturón de castidad del gurú Pitka, unas piernas de maniquí
“yóguicamente flexibles” para Mike Myers, así como otros objetos
extraños), el cual utilizó un aparejo con cinco hombres y un
extraordinario conjunto de airbags para crear su increíblemente
realista movimiento. Recuerda la reacción de Myers cuando vio
por primera vez aquellos animales movidos por hombres.
“Directamente, le encantó. Estaba realmente impresionado por la
fluidez del movimiento”, rememora Stefaniuk.
Para captar todo este
torbellino de una forma visualmente dinámica, Myers quiso contar
con el director Peter Deming, quien también dirigió la película
original “Austin Powers: misterioso agente internacional” y
también “Austin Powers en Miembro de Oro”.
El director Marco Schnabel
lo resume así: “Todo lo que te gustaría ver de Mike Myers está
en “El gurú del buen rollo”: un mundo hilarante repleto de
personajes memorables, números musicales, ternura y romance, y
un estilo y diseño increíbles. Es una fiesta gigante”.
Concluye Myers: “Es la vez
que más me he divertido rodando una película. Creo que cuanto
más lo hago, más me doy cuenta de que hacer reír al público
significa más para mí que ninguna otra cosa en el mundo. Esa es
mi felicidad y mi alegría”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "El gurú del buen rollo" - Copyright ©
2008 Paramount Pictures, Spyglass Entertainment, Nomoneyfun
Films y Michael De Luca Productions. Fotos por George Kraychyk. Distribuida en España por
Paramount Pictures Spain. Todos los derechos
reservados.
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