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EL DESAFÍO: FROST CONTRA NIXON
(Frost/Nixon)


cartel
Dirección: Ron Howard.
Países:
USA y Reino Unido.
Año: 2008.
Duración: 122 min.
Género: Biopic, drama.
Interpretación: Frank Langella (Richard Nixon), Michael Sheen (David Frost), Kevin Bacon (Jack Brennan), Sam Rockwell (James Reston Jr.), Oliver Platt (Bob Zelnick), Rebecca Hall (Caroline Cushing), Matthew Macfadyen (John Birt), Toby Jones (Swifty Lazar).
Guión: Peter Morgan; basado en su obra.
Producción: Tim Bevan, Eric Fellner, Brian Grazer y Ron Howard.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía:
Salvatore Totino.
Montaje: Dan Hanley y Mike Hill.
Diseño de producción: Michael Corenblith.
Vestuario: Daniel Orlandi.
Estreno en USA: 5 Diciembre 2008.
Estreno en España: 6 Febrero 2009.

CÓMO SE HIZO "EL DESAFÍO: FROST CONTRA NIXON"
Notas de producción © 2008 Universal Pictures

1. El proyecto

  El dramaturgo y guionista Peter Morgan entró en contacto con el mundo de David Frost y de Richard Nixon en 1992. Vio un programa biográfico del presentador y le fascinó lo que David Frost había sido capaz de conseguir del famoso y astuto personaje en las famosas “David Frost entrevista a Richard Nixon”, emitidas en 1977. Tal como le dijo el guionista al periodista Richard Brooks en una entrevista publicada en el Sunday Times en julio de 2006 “me sentí empujado por la imagen de esos dos hombres. El glamuroso Frost, a 15.000 metros en el aire, yendo de un lado a otro del Atlántico en el Concorde. Y Nixon, encerrado en una cueva y para quien la vida no era nada fácil”. El dramaturgo y guionista siempre se había sentido atraído por las figuras históricas complejas, como la reina Isabel II, Idi Amin Dada y Enrique VIII. Empezó a estudiar a Richard Nixon y a su mayor, y quizá más inesperado antagonista, David Frost. El presentador, auténtico playboy de la televisión británica, apostó su credibilidad y su carrera a cambio de la oportunidad de obtener una confesión durante las entrevistas. El contraste de la vida de ambos intrigó a Peter Morgan, que estaba convencido de que la historia podía convertirse en una obra de teatro, siempre y cuando las entrevistas se presentaran como “una pelea entre gladiadores, con las palabras y las ideas como únicas armas”. Peter Morgan empezó a documentarse: “Me di cuenta de que ambos campos se preparaban como lo hacen dos jugadores de ajedrez o dos boxeadores, había mucha estrategia. Pensé que sería posible redactar las escenas de las entrevistas con las palabras que usaron y darles un giro para obtener las subidas y bajadas de un auténtico enfrentamiento”. Al estudiar a los dos personajes, descubrió algo que le sería muy útil a la hora de escribir la obra: eran totalmente opuestos en cosas básicas. Explica: “Si se separa al Nixon ser humano del Nixon político, es imposible no sentir compasión por alguien para quien la vida en sí era difícil, la comunicación, la amistad... Al otro lado tenemos a David Frost, alguien para quien comunicar era innato, como lo era hacer amigos y caer bien. Nixon era todo lo contrario; no se fiaba de nadie, se sentía herido, es probable que no tuviera muchos amigos íntimos, no era feliz en su matrimonio, estaba solo”.

 

  El dramaturgo también cree que el presentador, conocido por su ironía, humor y capacidad de adulación, era más capaz de lo que dejaba entrever: “Frost era muy inseguro intelectualmente”, dice. “No le tomaban en serio”. Y refiriéndose al entrevistado, subraya: “Hay algo que no puede decirse de Nixon, y es que fuera un estúpido. Tenía un gran intelecto”. Peter Morgan, con los ingredientes en la mano, empezó a entusiasmarse.

  Mientras redactaba la obra, el dramaturgo se entrevistó en repetidas ocasiones con sir David Frost y con muchas de las personas que participaron en esas entrevistas y que aparecen representadas en la obra de teatro que se estrenó en el West End de Londres. Tal como dijo a Gareth McLean en la entrevista que publicó el Guardian en agosto de 2006: “Cada uno me contaba la historia a su manera. Incluso las personas que estuvieron presentes en las entrevistas tienen versiones diferentes. No hay una sola verdad acerca de lo que pasó detrás de la cámara o entre bambalinas. No me preocupó que mi imaginación participara en la historia”.

  David Frost personificaba un tema recurrente mientras Peter Morgan escribía la obra: la creciente influencia y borrosa responsabilidad del cuarto estado a la hora de influir en la opinión pública, algo tan relevante ahora como lo era en la época posterior al caso Watergate, cuando se grabaron las entrevistas Frost/Nixon, e incluso antes en la historia estadounidense.

  Desde la primera “Charla al lado del hogar” de Franklin D. Roosevelt emitida por la radio en marzo de 1933, temas que van desde las crisis bancarias y la seguridad nacional hasta la última guerra y/o conflicto han estado al alcance de un público hambriento. Hacía tiempo que los políticos se esforzaban en controlar los medios mediante mensajes perfectos, pero con la penetración de la televisión, nació un nuevo método para ganarse a la opinión pública. El concepto ofrecía un amplio margen dramático a Peter Morgan.

  El escritor intentó descubrir hasta qué punto el medio televisivo había afectado a la idea que se tenía de Frost y de Nixon. Le sorprendió ver hasta qué punto les cambió la televisión y cómo sabían manejar el medio.

  En numerosas ocasiones, la televisión había sido la enemiga de Nixon durante su carrera, pero también había sido su gran aliada en su ascenso al poder. En septiembre de 1952, la había usado con maestría durante el “Checkers Speech”, un discurso sentimental para defenderse del escándalo ético en el que estaba metido y que casi le impidió presentarse como vicepresidente de la candidatura republicana. Se mostró austero y directo, un auténtico producto de su educación cuáquera. A petición de Eisenhower, en marzo de 1954, el entonces vicepresidente manipuló con brillantez a los medios con su poderoso discurso durante la comisión de investigación a McCarthy, haciendo tambalear a un hombre que muchos consideraban sin tacha.

  Pero la televisión no siempre fue su aliada. Los debates entre Nixon y Kennedy emitidos en 1960 marcaron el principio de una nueva era en la que los políticos podían presentar un mensaje que sería analizado por los expertos. Nixon, sudoroso y con el maquillaje corrido, fue el gran perdedor ante un JFK impecable y tranquilo. A partir de ese día, no se juzgaría a los candidatos por su experiencia, sino por su atractivo televisivo.

  Con el tiempo Nixon acabó ganando el sillón presidencial. Desde su reunión con el presidente Nguyen Van Thieu en Vietnam del Sur, en julio de 1969, hasta la otra histórica reunión con el presidente Mao Zedong, se esforzó en ser lo más televisivo posible. Pero entonces salió a la luz el caso Watergate.

  La fuerza con que la televisión atacó a Nixon pudo con los éxitos de dos mandatos. Pasaron los años y las razones que le obligaron a dimitir empezaron a olvidarse. El 9 de agosto de 1974, el ex presidente empezó a buscar a través de su representante, el legendario hollywoodiense Irving “Swifty” Lazar, la forma de recordar sus logros a sus compatriotas. Nixon estaba dispuesto a dar otra oportunidad al poderoso medio para ayudarle o traicionarle. Siempre y cuando él pusiera las condiciones y escogiera al que le parecía el oponente más débil.

  David Frost empezó trabajando en la televisión como un joven cómico cuyo boyante entusiasmo equilibraba con sarcasmo los terribles acontecimientos del “falso” programa de noticias “That Was the Week That Was” (Así fue la semana que fue). La innovadora sátira fue víctima de los políticos con los que se metía ya que, durante la campaña electoral, la BBC canceló el programa por miedo a que fuera una “influencia nefasta”. A continuación, David Frost trabajó en la versión estadounidense entre 1964 y 1965.

  A finales de los años sesenta encabezó “The Frost Programme”, para la ITV británica. Fue un precursor de los “juicios televisivos” que se convirtieron en un auténtico género. También representó un cambio total para el cómico. Se le empezó a considerar un entrevistador serio. Pero la atracción de la fama en Estados Unidos fue más fuerte. Entre 1969 y 1972 se convirtió en el presentador del programa “The David Frost Show”, por donde pasaron invitados de la talla de Richard Burton y los Rolling Stones. El programa acabó y no pudo encontrar trabajo en otra cadena.

  Presentó otro programa de celebridades en Australia, pero deseaba volver a trabajar en Estados Unidos y que le tomaran en serio. Cuando se le ocurrió la idea de entrevistar a Richard Nixon, tuvo que convencer a varias personas de que era el hombre adecuado. Irónicamente, su reputación de “peso ligero” fue la razón por la que Nixon aceptó la serie de entrevistas.

  Cuando se emitió el especial, la clase política se dio cuenta del terrible poder de un primer plano y de la presión aplicada a Nixon para hacerle confesar. A partir de ese día, ya no se usó la pequeña pantalla para mandar mensajes, sino para ofrecer un paquete “personalidad más físico”, que a menudo sustituiría un discurso serio.

  El poder del medio y su influencia en la política fascinó a Peter Morgan, que lo convertiría en el tema principal de la obra. El dramaturgo era consciente de que se examinaría el medio televisivo. Tal como dice, los dos hombres tiraron los dados y se jugaron el todo por el todo. Nixon confiaba en sus formidables dotes de negociador y estadista. Frost contaba con el don de hacer hablar a la gente y revelar lo que quizá no hubieran querido. Esos dos ingredientes garantizaban un buen programa.

  Las entrevistas Frost/Nixon, según el guionista James Reston, “siguen siendo el programa político más visto en la historia de la televisión”, con más de 45 millones de telespectadores. Fue la última aparición televisiva de Richard Nixon antes de su muerte en abril de 1994.

  La obra de Peter Morgan se estrenó en el Donmar Warehouse del West End londinense el 10 de agosto de 2006, dirigida por Michael Grandage. Uno de los principales críticos teatrales de Inglaterra, Benedict Nightingale, de The London Times, escribió: “Demos la bienvenida a la absorbente dirección de Michael Grandage de una obra que anoche consiguió dos cosas inesperadas. Mostró a David Frost dejando de lado su pelaje de gato callejero, sacar las uñas y convertirse en un tigre de la talla de cualquier Humphry o Paxman. Y despertó una cierta compasión por su poco simpática presa, Richard Nixon... Como ocurre a menudo con el docudrama, no se sabe hasta qué punto puede uno fiarse de ‘Frost/Nixon’, pero es imposible dudar de la autenticidad y fuerza de su final... Realidad o ficción, es un drama fascinante”.

  Frank Langella y Michael Sheen interpretan a Richard Nixon y a David Frost, respectivamente. Crearon sus papeles para el estreno londinense y volvieron a meterse en la piel de los personajes en Broadway. Frank Langella obtuvo un Tony por su encarnación del presidente. Los actores se habían familiarizado con los gestos y excentricidades de sus personajes y, todavía más importante, habían estudiado la relación que surgió entre los dos antagonistas durante sus breves encuentros televisivos.

  Era muy importante que David Frost apoyara el proyecto. El periodista es el propietario de los derechos de las entrevistas y de cualquier interpretación creativa de las mismas, incluso en el escenario. Para asegurarse de que “Frost/Nixon” fuera una obra de teatro, y no una biografía autorizada, David Frost entendió que no debería ejercer control editorial sobre la obra. Sin embargo, se le pidió que asesorase los hechos en su contexto histórico. Reconoce que quedó bastante satisfecho con los resultados.

  David Frost no deseaba que la historia fuera una repetición exacta de los hechos, sino que se contara con justicia. Recuerda la primera vez que vio a Michael Sheen interpretándole: “Durante los primeros 20 minutos me sentí bastante raro viendo a alguien haciendo de mí. Poco a poco empecé a pensar que no era yo, sino el personaje de Frost. Estaba más interesado en el contenido y en que se hubiera respetado dicho contenido”.

  El viaje que llevaría a la obra del escenario a la gran pantalla empezó cuando dos cineastas estadounidenses fueron al West End a verla. “Creo que todo ocurrió en el segundo ensayo general en Londres, al que asistieron un director y un productor. Me llamaron inmediatamente. Estaban realmente interesados y convencidos de que se podía filmar”, recuerda Peter Morgan. Pero, en principio, no creía que “Frost/Nixon” pudiera convertirse en un guión. “Había escrito guiones antes. Pero en este caso, me había esforzado para que no fuera adaptable. Había partes muy teatrales porque quería que solo fuera una obra de teatro”. Por suerte, el autor empezó a cambiar de parecer.

  Los cineastas interesados en llevar la obra al cine eran Ron Howard y Brian Grazer, de Imagine Entertainment. Al asociarse con Tim Bevan y Eric Fellner, de Working Title Films, pudieron ofrecer un acuerdo que dejó atrás propuestas de otros directores y productores. Los cuatro quedaron impresionados por “esta historia basada en personajes y en la intensidad del conflicto entre los dos hombres”, dice Peter Howard.

  Hablando del material, el dramaturgo dice: “Millones de personas en todo el mundo siguieron las entrevistas, pero el auténtico drama era la dinámica que surgió entre los dos hombres y que muy poca gente entendió. Fue una batalla entre dos mentes en la que cada uno luchaba por salvar su vida profesional y en la que solo podía haber un vencedor”.

  A Ron Howard no le preocupaba que fuera una obra de teatro; estaba convencido de que la historia podía trasladarse a otro medio. “No me preocupaba tanto abrir la historia visualmente, como hacer que sonara sincera en un mundo con el que podíamos identificarnos”.

  Mientras tanto, la obra “Frost/Nixon”, después de su éxito londinense, se estrenó en el Bernard B. Jacobs Theatre de Broadway en abril de 2007. El director Michael Grandage fue nominado a un Tony y a un Drama Desk al Mejor Director. La obra fue nominada a un Tony y a un Drama Desk al Mejor Drama, y Frank Langella se llevó ambos premios por su interpretación. Michael Sheen fue nominado, entre otros, al Drama League a la Mejor Interpretación y, en Londres, fue nominado al Premio Olivier y al Premio del Evening Standard.

  Imagine y Working Title encargaron el guión a Peter Morgan y este se puso a trabajar. Recuerda: “Mientras escribía la obra, viajé a Washington DC para hablar con Jim Reston y Bob Zelnick. Conocí a Kissinger, pero me limité a la Costa Este”.

  Para documentarse para el guión, debería viajar más lejos. “No había visto la Costa Oeste”, dice. “No conocía el lugar donde se habían rodado las entrevistas en el condado de Orange, en California. No había estado en el Museo Nixon, ni en la Biblioteca Nixon, ni en la Fundación Nixon. No había visto el helicóptero, no conocía a la gente que trabajaba con él. No había estado en el republicano condado de Orange, ni en San Clemente. Fue genial verlo todo, y además me acompañó Ron después de comprometerse a dirigir la película”.

  El resultado fue un guión, por mucho que Peter Morgan pensara que no era posible adaptar la obra de teatro. “Estaban convencidos, tan convencidos, que acabaron por hacerme creer que quizá podía hacerse una película”, explica. El guión satisfizo plenamente al director y a los productores.

  “Lo que Peter Morgan nos ha dado, primero con la obra de teatro y ahora con el guión”, dice el director Ron Howard, “es una historia muy rica. Es divertida, inteligente, pero sobre todo es intensa y llena de suspense”.

  El autor se quedó muy sorprendido al ver sus palabras plasmadas en la pantalla: “Me gusta la forma en que Ron ha conseguido hacer accesible un material muy difícil. Ha tenido el don de saber democratizar una historia que habría podido ser demasiado compleja, y convertirla en algo que apetece ver en el cine. Es lo que yo deseaba. No quería que fuera una de esas películas reservadas a unos cuantos”.

  La última representación de “Frost/Nixon” en Broadway tuvo lugar el 19 de agosto de 2007, unos cuatro meses después del estreno. El rodaje empezó cinco días más tarde.

2. El reparto >>


Imágenes y notas de cómo se hizo "El desafío: Frost contra Nixon" - Copyright © 2008 Universal Pictures, Imagine Entertainment, Working Title Films, Studio Canal y Relativity Media. Fotos por Ralph Nelson. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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