CÓMO SE HIZO "SUPERAGENTE
86 DE PELÍCULA"
Notas de producción ©
2008
Warner Bros. Pictures
1. El proyecto
El director Peter Segal
enfocó Super Agente 86 como cineasta y como fan. “Se trataba de
un programa icono de la década de los 60, un auténtico clásico y
uno de mis favoritos”, afirma. “Me encantaba. Era inteligente,
irreverente y divertidísimo”. El productor Charles Roven señala:
“no queríamos recrearlo, sino hacerlo más contemporáneo, para
que funcionase en nuestra época con una moderna perspectiva y
secuencias de acción que no sirven sólo para intercalarlas con
las risas, sino que son dignas de cualquier thriller. Queríamos
acercar este mundo de súper espías a una nueva era, con el
alcance y la grandeza que verdaderamente se merece en la gran
pantalla”. Segal descubrió que, simplemente con imaginarse a los
personajes conocidos y a otros nuevos en situaciones actuales
dignas de aparecer en los titulares, se le ocurrían miles de
ideas y chistes, inspirados por el mismo humor inteligente que
hacía de la serie (creada por los inconformistas Mel Brooks y
Buck Henry) algo tan memorable.
“Nuestro objetivo era adoptar
el espíritu de lo que Mel y Buck crearon y acercarlo a una nueva
generación. La película rinde homenaje a los pilares de la
serie: su irreverencia, sátira política y algunas de las frases
que forman parte de nuestra cultura”, señala Segal, “pero con
una historia fresca, un estilo y un punto de vista de 2008 y su
propia energía. La idea era realizar una película que ofrezca lo
mismo tanto a los nuevos espectadores como a los antiguos fans
y, además, hacerla muy divertida, por lo que no importa si
conocen la historia o no”. El productor Alex Gartner atribuye a
Segal la “habilidad de mezclar la comedia inteligente con la acción seria, ninguna de las cuales es
sencilla y desde luego, son difícilmente combinables, pero es
algo en lo que Peter destaca y queríamos que fuera él quien
dirigiese la película. Hay una gran cantidad de humor físico,
pero interpretado con un trasfondo realista”. Steve Carell, que
da vida a Maxwell Smart y es uno de los productores ejecutivos,
lo resume de la siguiente manera: “diría que es un 80% comedia,
20% acción, 15% emoción, 35% amor, 10% aventura y posiblemente
menos del 1% de terror. Súmalo y obtendrás más que el 100%, que
es más de lo que se espera de cualquier película realmente.
Lógicamente,
el productor Andrew Lazar indica: “Steve Carell como Max es la
parte más importante del puzzle a la hora de ensamblar este
proyecto. Su implicación desencadenó todo, y sus ideas sobre
cómo rodar el personaje fomentaron toda la obra.”
“Lo que más me atrajo del proyecto fue Steve”, reconoce Segal,
quien confió en la fuerza del casting de Carell incluso antes de
ver un guión. “Para mí no había nadie más que pudiera hacer
justicia a ese personaje, y si no contábamos con el Max
correcto, no merecía la pena que hiciésemos nada”.
“Pudimos
adaptar los guiones al inmenso talento para la comedia de Steve,
lo que nos dio libertad para llevarlo a lugares a los que otras
personas no podrían haber ido”, indica el productor Michael
Ewing. “Junto con los escritores Tom Astle y Matt Ember, Peter y
Steve trabajaron para desarrollar el personaje y algunos de los
puntos del argumento. Aportando una riqueza de experiencia en la
improvisación perfeccionado durando su época de trabajo con la
famosa compañía teatral Second City, Carell a menudo bombardeaba
con sus ideas a los cineastas y al resto de actores, ofreciendo
chistes y ángulos alternativos de una escena.
Para
conseguir que fuera una producción del siglo XXI, Segal y los
productores decidieron primero llevar El Superagente 86 un paso
atrás. Citando otro de los recientes esfuerzos de producción de
Roven, el exitazo de 2005 Batman begins, Segal indica: “Me gustó
la forma en que la película reinventó la franquicia de Batman
relatando una historia de una forma novedosa hasta la fecha. Con
eso en mente, comenzamos desde el principio y mostramos cómo
Maxwell Smart se convirtió en agente, cómo conoció a 99, y su
primer encuentro con Siegfried, el villano de KAOS. Todos esos
elementos ya estaban en su lugar cuando comenzó la serie.
“A partir de
este punto, es el Max que muchos de nosotros conocemos y
queremos, pero este proyecto nos dice cómo llegó hasta aquí. Es
una fantástica presentación para los nuevos espectadores y
ofrece a los fans lo que quieren, además de recordarles a su
agente secreto favorito”, afirma el guionista Tom J. Astle.
En el momento
en el que comienza la película, vemos que Max está trabajando
duro descifrando unas sospechosas conversaciones internacionales
de cintas de vigilancia y preparando extensos informes para sus
colegas de CONTROL. Es una analista tan valioso que su jefe se
lamenta por no poder ofrecerle lo que más desea Max en la vida y
para lo que se ha formado tan diligentemente: ser un agente de
campo. Carell apunta: “Max es increíblemente serio y se dedica
plenamente a su trabajo, pero ansía desesperadamente probarse a
sí mismo sobre el terreno”.
“En este
aspecto, al igual que en el resto de sus comedias”, señala
Segal, “Steve transmite una parte de humanidad al rodaje para
que te compadezcas de él sinceramente. Su Max es un hombre que
ve esta oportunidad como su último cartucho, y eso impulsa sus
decisiones y la acción siguiente”.
“Su fobia
secreta, al igual que la de muchas personas, es que haya perdido
su oportunidad, que nunca vaya a volver a presentársele”, añade
el guionista Matt Ember. “Después, las circunstancias le
catapultan repentinamente a la carrera de sus sueños. La vida le
da una segunda oportunidad”.
Cuando KAOS,
el antiguo y permanente castigo de CONTROL, ataca la sede de la
agencia y saca a la luz las identidades de sus espías clave, al
Jefe no le queda otra opción que no sea ascender el cargo de Max
a Agente 86 y confiarle el tipo de misión arriesgada que
supondría un reto incluso para un veterano.
A pesar de estar en las peores circunstancias posibles, Max está
en éxtasis.
“Obviamente
tiene mucho que aprender y comete errores”, admite Lazar. “Pero
igual de obvio es que tiene sus propios talentos, que se
demuestran a medida que la acción se desarrolla, y soluciona los
problemas de formas inesperadas que sorprenden incluso a su
reacia compañera, la Agente 99. Max no sólo se ciñe a los
manuales, sino que los conoce mejor que nadie”.
Aun así, tal
y como señala Roven, “aunque Max ha estudiado el manual de los
agentes y pasado todas las pruebas, nunca ha estado en una
situación en la que la gente estuviera, digamos, disparándole”.
No hay
periodo de adaptación, no hay curva de aprendizaje: tiene que
aprender sobre la marcha. Literalmente. Por defecto, Max tiene
como compañera, a la Agente 99, la única súper espía de CONTROL
cuya identidad no se ha revelado en la reciente incursión. Anne
Hathaway, que encarna al personaje, señala: “99 está
decepcionada, como poco, por trabajar con un novato, y todo lo
que éste hace en los primeros cinco minutos de su reunión no
hace sino confirmar sus peores miedos. Por lo tanto, Max no sólo
tiene que demostrarle a su jefe lo que vale, también tiene que
demostrar que puede trabajar con esta mujer de voluntad férrea
que obviamente, va a ser muy dura con él.
Segal afirma
que nunca se supuso que el agente secreto, tenaz aunque propenso
a los accidentes, fuera un chapucero. “Más bien el humor nace
del entusiasmo incondicional de Max, combinado con una
lamentable falta de experiencia práctica”.
“Pero se
recupera rápido. Su mente está siempre trabajando y confía en
que todo lo que hace está bien, incluso cuando a veces se
tuerce”, añade el director.
Este es el
encanto de Maxwell Smart, según describe Leonard Stern,
productor ejecutivo y escritor ganador de un Premio Emmy por la
serie original, que tiene un cameo en la película como piloto
desconcertado al que arrojan desde su avión en nombre de la
seguridad nacional. “Apoyas a Max. Quieres que lo haga bien. Es
indomable. Cada vez que se cae se levanta inmediatamente,
ignorándolo, se sacude el polvo con aplomo y se enfrenta al
problema de otra manera”.
“Cuando veía
el programa tenía la sensación de que Maxwell Smart no era
ningún tonto”, indica Carell como antiguo fan. “Lo veía como un
tipo con recursos, capaz y con principios, que ansiaba pelear.
No siempre tomaba el camino que otros tomarían, pero aun así,
incluso si chocaba con la intuición, se las arreglaba para salir
a flote”.
Representando
a Max como un agente recién titulado cuyas habilidades no se han
comprobado, Carell comienza desde un lugar diferente al de la
estrella de la serie, Don Adams, de quien dice: “Don era un
elemento distintivo, no existía una forma realista de recrear su
enfoque y decadencia, y no quería hacerlo impersonal. En lugar
de eso, quería aprovechar la esencia del personaje y la rica
plantilla de la serie de antaño, y, sin abandonar nada de eso,
crear algo nuevo y fresco de manera que homenajeara al original
pero que se valiera por sí mismo”.
En relación a
CONTROL, la agencia secreta a la que Max ha dedicado su vida, y
KAOS, el grupo al que ha jurado destruir, parte de la mística de
El Superagente 86 reside en su representación de la batalla
entre estas agencias de espías rivales cuya existencia es
desconocida, excepto para las esferas más altas del gobierno.
“CONTROL fue
concebida como una agencia de espionaje secreto estadounidense,
centrada únicamente en derrotar a KAOS, una organización
internacional dedicada a hacer todo lo posible para crear el
caos”, explica Ewing. “Ambas son fuerzas opuestas que, en el
sentido más amplio, representan el bien y el mal.” Y, en ese
sentido “El Superagente 86”, representa una multitud de
oportunidades para hacer comedia.
En un mundo
definido por CONTROL y KAOS, nunca se sabe si un bolígrafo es un
mero bolígrafo o una pistola de dardos. Las cabinas de teléfonos
se convierten en ascensores. Hay contraseñas enrevesadas y
códigos secretos, mecanismos fantásticos que desconcertarían a
James Bond y agentes clandestinos que aparecen cuando y donde
menos se espera.
“El programa
se retransmitió durante la Guerra Fría y la guerra de Vietnam, y
reflejaba algunas de las preocupaciones de la época. Asimismo,
nos inspiramos en los titulares de hoy día”, afirma Segal,
haciendo referencia al conocimiento público dominante de los
sucesos clandestinos ocurridos en todo el mundo. “Con la CIA, el
FBI, la Seguridad Nacional y posiblemente más de cien agencias
similares operando sólo en los Estados Unidos, la idea de que
puedan existir organizaciones clandestinas como CONTROL y KAOS
no parece tan descabellada. Aún ocurren muchas cosas en la
política que se pueden satirizar y ridiculizar”.
“En otras
palabras, desde que hace unos cuarenta años se retransmitiera El
Superagente 86 en una atmósfera de tensión y sospechas
internacionales, no se han producido muchos cambios”, bromea
Stern. Claramente, necesitamos a Maxwell Smart más que nunca.
2.
El reparto
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Imágenes
y notas de cómo se hizo "Superagente 86 de película" - Copyright ©
2008 Warner Bros. Pictures, Village Roadshow Pictures, Mosaic
Media Group, Mad Chance y Callahan Filmworks. Fotos por Tracy
Bennett y Tony Rivetti Jr. Distribuida en
España por Warner Bros. Pictures International Spain. Todos los derechos
reservados.
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