CÓMO SE HIZO "EL NIÑO CON
EL PIJAMA DE RAYAS"
Notas de producción ©
2008 BVI
1. El proyecto
The Boy in the Striped
Pyjamas (El Niño con el Pijama de Rayas) es una fábula cuya
intención es proporcionar una perspectiva única sobre las
consecuencias de los prejuicios, el odio y la violencia
infligida personas inocentes, particularmente en niños, en
tiempos de guerra. A través de los ojos de un niño alemán de
ocho años, a salvo de la terrible realidad de la guerra, somos
testigos de la amistad prohibida que surge entre Bruno, hijo de
un comandante nazi, y Shmuel, un niño judío preso en un campo de
concentración. Aunque una alambrada les separa físicamente, las
vidas de los niños acaba inevitablemente entrelazada.
“No es
necesario decir que una historia de ficción que se desarrolla en
el lugar y en el momento del Holocausto siempre levanta
ampollas, y cualquier autor que decida escribir sobre este tema
debe conocer muy bien cuáles son sus intenciones antes de
empezar. Y puede que sea especialmente importante en el caso de
un libro escrito para niños”, comenta John Boyne, autor del best
seller The Boy in the Striped Pyjamas (El Niño con el Pijama de
Rayas). “A mí, un escritor irlandés de 34 años, me daba la
sensación de que la única manera respetuosa de enfocar este tema
era a través de la inocencia; una fábula contada desde el punto
de vista de un niño ingenuo que no puede comprender los horrores
del entorno en el que vive. Creo que esa inocencia es lo que
mejor puede comprender alguien de mi generación en relación al
horror de aquella época”.
Boyne continúa: “¿Qué sucede en este
lugar?, se pregunta Bruno. ¿Por qué hay tanta gente al otro lado
de la alambrada? Puede que sean preguntas sencillas, pero
básicamente, ¿no son estas las preguntas que seguimos
planteándonos hoy en día? Y puede que ese sea el trabajo de los
escritores o de los artistas, seguir buscando respuestas,
asegurarnos de que la gente sigue haciéndose preguntas para que
nadie olvide nunca por qué tuvieron que formularse una primera
vez”. David Heyman, el productor de la saga de Harry Potter,
llevaba tiempo interesado en la novela THE BOY IN THE STRIPED
PYJAMAS (EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS), aunque fue el director
y guionista Mark Herman quien compró los derechos del libro.
Cuando él y Herman se reunieron y descubrieron que tenían ideas
muy parecidas sobre el proyecto, decidieron trabajar juntos.
Ambos reconocieron que una historia de ficción contada en el
contexto del Holocausto podría ser muy polémica, pero a los dos
les apasionaba la idea de llevar a la pantalla una historia
dramática convincente y a la vez accesible con un mensaje
importante y atemporal. Ambos estaban de acuerdo con Boyne en
que cualquier intento de dilucidar el lado oscuro de la época
nazi para las nuevas generaciones era tan legítimo como
necesario: Nadie debería olvidar la historia ni repetirla.
“Cuando leí
el libro, me imaginé inmediatamente la película”, afirma Mark
Herman. “Pero también pensé que iba a ser muy complicado ya que
se trataba de un material muy sensible".
“Uno de los
personajes de Graham Greene dice que el odio es falta de
imaginación”, cuenta David Heyman. “Yo creo firmemente en ello,
y también creo que la magnitud del Holocausto, toda la barbarie,
el número de muertos, las vidas destrozadas... todo eso es
imposible de medir, porque las cifras son realmente
inconcebibles. Si intentas explicarle a un niño lo que ocurrió
en una época no tan lejana, las cifras son demasiado elevadas
para que lo entienda. Creo que John Boyne ha encontrado una
manera increíblemente emotiva y efectiva de abordar el tema
centrando su historia en dos niños y una familia”.
Heyman
continúa diciendo: “Me atraen mucho las historias profundamente
humanas, y ante todo esta es una historia humana. Aunque es una
historia del Holocausto que se desarrolla en Alemania en la
década de 1940, para mí, esta historia es intemporal. Con todos
los conflictos que vivimos hoy en día, tanto en Ruanda, Somalia,
Palestina, Israel, Darfur, Zimbabwe o Irak, me parece que esta
historia es tan relevante ahora como en cualquier otro momento
de la Historia. Nos ha tocado muy profundamente tanto a mí como
a miles de lectores de todo el mundo. Esos niños tienen el
potencial y la capacidad de superar las diferencias culturales e
identitarias y de esta forma demuestran que los seres humanos
pueden llevarse bien si nadie les anima a odiarse; que los
gobiernos, las instituciones y los medios de comunicación pueden
cultivar y cultivan el conflicto y la desconfianza. Son ideas
muy actuales con una relevancia universal, y creo que esta
historia las hace accesibles para todo el mundo”.
“El Premio
Nobel Elie Wiesel dice que si no has estado allí, no escribas
sobre ello”, comenta el autor John Boyne. “Y en cierto modo,
estoy de acuerdo con él. Pero al mismo tiempo nos dicen que no
debemos olvidar. Así que creo que a medida que van pasando las
décadas, es responsabilidad de los artistas encontrar nuevas
formas de contar esta historia, de recordar al mundo todas las
personas que murieron. Si enfocas el tema sin explotarlo,
intentando no trivializar sino contar la historia de otra manera
para llegar a otro tipo de público, habrás logrado tu meta. A
los niños que han leído mi libro siempre les digo: ‘Si te ha
conmovido, si te ha interesado la historia de estos dos chicos,
aquí tienes una lista de libros que deberías leer’. Y esos
libros son de figuras como Wiesel, Primo Levi y Anna Frank,
escritores que vivieron el Holocausto en sus propias carnes y
que tienen autoridad moral para hablar sobre ello. Espero que
los creadores actuales puedan lograr que los niños se interesen
lo suficiente para querer leer otras cosas”.
Todos los
miembros del equipo de producción que hay detrás de The Boy in
the Striped Pyjamas (El Niño con el Pijama de Rayas) tenían muy
claro que estaban rodando una historia de ficción y no un
documental. Sin embargo, como el guión es histórico, todos
fueron muy meticulosos a la hora de respetar el contexto en el
que se desarrolla.
“Nos
preocupaba muchísimo la autenticidad", afirma Mark Herman.
"Cuando estábamos realizando la adaptación, descubrí que los
comandantes del campo de concentración juraban confidencialidad
bajo amenaza de muerte para que sus actividades fueran del
máximo secreto. Tenían prohibido contar a nadie, incluidas sus
propias familias, en qué consistía su 'trabajo'. Esto fue de
gran ayuda a la hora de escribir el guión, especialmente para
explicar por qué el comandante no le había contado nada a su
mujer sobre el programa de exterminio: Ella cree que se trata de
un campo de trabajo y descubre la verdad por casualidad. Hoy en
día, el público tiene la ventaja de saber lo que pasó en
realidad, por lo que algunas cosas les resultarán obvias. Puede
que los espectadores no comprendan que la mujer no lo supiese;
estaba viviendo junto a un campo de concentración, así que tenía
que saberlo. Pero algunas personas no sabían nada. En Auschwitz,
por ejemplo, la mujer del comandante vivió prácticamente encima
del campo durante dos años sin tener ni idea de que aquello era
un campo de exterminio. Lo increíble de esta historia es que
estos dos chicos, cada uno a un lado de la alambrada, no saben
lo qué está pasando”.
“Mark ha
hecho más hincapié en la historia de la familia al ofrecer el
punto de vista adulto de la madre, que va descubriendo
gradualmente lo que sucede en el campo. Esa parte de la historia
está mucho menos desarrollada en el libro”, comenta la
coproductora Rosie Alison de Heyday Films, que ha coordinado la
documentación histórica de la película. “También ha añadido una
película de propaganda nazi que descubrimos durante nuestro
trabajo de documentación. Se trata de un repulsivo cortometraje
de 14 minutos cuyo objetivo era mostrar cómo era la vida en los
campos de concentración: actividades recreativas, comidas
cordiales, caras sonrientes. Mark decidió rodar una versión de
la película para que Bruno pudiera hacerse una idea de lo que
era. De esa forma creía que sabía lo que pasaba en el campo ya
que había visto el cortometraje. Esto hace que recupere por un
momento la fe que tenía en su padre”.
Alison
continúa: "Es una historia basada en hechos históricos, y la
hemos tratado con el máximo respeto”, afirma. “Se trata de una
historia contada de forma bastante indirecta. Casi hasta el
final, todo lo que se ve es desde el otro lado de la alambrada,
y lo que ocurre en el campo de concentración no se hace evidente
hasta las últimas escenas. El aspecto más polémico de la
película, y tal vez en el que nos hemos permitido cierta
licencia artística, es la presencia de Shmuel en el campo de
concentración. Esta es seguramente la parte de la película en la
que la ficción y la realidad están más separadas, porque la
terrible realidad es que la mayoría de los niños que llegaban a
los campos eran asesinados de inmediato. Sin embargo, en 1944,
en Auschwitz en particular, sobrevivieron algunos niños y hay
casos aislados de niños a los que se mantenía con vida, tanto
para realizar experimentos médicos con ellos como para trabajos
específicos (como en el caso documentado de dos niños a los que
se mantuvo con vida en Treblinka para dar de comer a los patos
del estanque). Hay fotografías muy conocidas de niños
supervivientes al llegar la liberación de los campos, pero es
cierto que por lo general solían pasar directamente del
transporte en el que llegaban a las cámaras de gas. Por eso la
historia de Shmuel puede resultar algo inverosímil".
“La Historia
suele repetirse y creo que es muy importante que se hable de
todos estos temas, como sea y por quien sea, siempre y cuando el
contenido emocional sea real y verdadero”, afirma el productor
David Heyman. “Esta es la historia de una familia normal, de
gente normal que, a través de la ignorancia, la inocencia o una
inquebrantable obediencia a la autoridad, independientemente de
la crueldad de esa autoridad, encarna a la perfección la
'banalidad de la maldad' de Hannah Arendt. Espero que a la gente
joven y al resto del público le llegue a emocionar The Boy in
the Striped Pyjamas (El Niño con el Pijama de Rayas) y así
puedan comprender mejor el precio que se pagó por aquella
tragedia y las consecuencias para los que vivieron aquella
tragedia, ya sea sus autores como las víctimas.
La película
la han realizado con gran honestidad y pasión personas que
sienten un inmenso respeto y admiración por los que
sobrevivieron, así como por aquellos que no lo hicieron. Creo
que es muy importante mantener viva esta historia con el fin de
que no se repita; cualquier paso que demos que pueda cambiar la
visión del mundo de una persona merece la pena”.
2.
Reparto y personajes
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Imágenes
y notas de cómo se hizo "El niño con el pijama de rayas" - Copyright ©
2008 Heyday Films, BBC Films y Miramax Films. Fotos por Lukács
Dávid. Distribuida en España por
Buena Vista International Spain. Todos los derechos
reservados.
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