CÓMO SE HIZO "EL NIÑO CON
EL PIJAMA DE RAYAS"
Notas de producción ©
2008 BVI
2. Reparto y personajes
“Vimos a muchísimos jóvenes
actores antes de decidir quién interpretaría a Bruno, el hijo
del comandante del campo”, afirma el director Mark Herman. “La
primera cinta que recibí fue la de Asa Butterfield y fue la
tercera persona a la que vi. Me pareció fantástico, pero
seguimos buscando porque queríamos asegurarnos de que no nos
dejábamos a nadie. Al final decidimos que sería él porque
necesitábamos un niño que se comiese la cámara. Y Asa lo hace.
Tiene la mezcla perfecta de inocencia y curiosidad que exige el
papel, además de unos ojos penetrantes y observadores". “Mark me
ayudó mucho diciéndome lo que tenía que hacer”, afirma el actor
de 10 años Asa Butterfield. “Lo único que no me gusta de hacer
películas es tener que repetir las escenas una y otra vez, ¡pero
supongo que así son los rodajes!” Antes de trabajar en esta
película, Asa ya sabía algo del contexto histórico de la
película. “Sabía algunas cosas”, comenta. “Pero no sabía que se
llamaba Holocausto. Casi me puse a llorar cuando leí el guión”.
Sobre el casting para Shmuel, el niño judío del otro lado de la
alambrada, Herman comenta: “Vi a Jack Scanlon cuando el proceso
de selección ya estaba bastante avanzando y habían pasado
cientos de niños. Jack puede emocionar sin ser demasiado
sentimental; tiene cierta dignidad natural. Pero era necesario
comprobar que se producía química con nuestro Bruno antes de
elegirle para interpretar el papel de Shmuel. Cuando reducimos
el grupo de aspirantes a sólo tres, probamos diferentes parejas
con Asa. Jack y Asa lo hacían muy bien juntos". Jack Scanlon, de
ocho años, debuta en la gran pantalla en el papel de Shmuel. Su
relato de esa época lo completa con una conclusión que demuestra
que ha comprendido a la perfección la injusticia que vivieron
las víctimas: “Los alemanes perdieron ante los ingleses en la
Primera Guerra Mundial. Así que Hitler quiso vengarse cogiendo a
todos los judíos y a la gente que estaba en contra de los
alemanes metiéndolos en ‘guetos’. Luego los llevaron a los
campos de concentración. Y Bruno cree que se debe a que los
judíos son los que mejor trabajan. Pero en realidad, Hitler los
interna para castigarles. Aunque no debería haber sido así,
porque ¿qué mal han hecho?” Para Gretel, el papel de la hermana
de Bruno, Herman eligió a la joven actriz Amber Beattie. “Estuvo
fantástica en las audiciones”, recuerda Herman. “Y al igual que
Asa, Amber se convirtió en el modelo que sirvió de comparación
para el resto de las candidatas. Pero ninguna consiguió
superarla; se mantuvo en cabeza del pelotón durante todo el
proceso. Amber es muy sincera, y al igual que Gretel, a pesar de
que desprecia Bruno y se sienta atraída por la Juventud Alemana,
a medida que la historia va desarrollándose, consigue ganarse
nuestra simpatía”.
La
adolescente Amber Beattie forma parte del reparto central de The
Boy in the Striped Pyjamas (El Niño con el Pijama de Rayas).
Lloró leyendo el libro y cuando vio la película por primera vez.
Su mensaje es sencillo pero acertado: “Creo que la Iección de la
película es no juzgar a los demás, tratar a todos como iguales.
Porque en realidad todos somos iguales”.
Al productor
David Heyman le impresionó la buena relación de Mark Herman con
el reparto, y en especial su habilidad para comunicarse con los
miembros más jóvenes. “Es muy fácil consentirles o tratarles con
condescendencia”, dice Heyman, “pero Mark no lo hizo. Trataba a
los niños como personas maduras con sus propias decisiones e
ideas; les trataba con el respeto que merecen y creo que los
niños respondían de acuerdo a ese trato. Se daban cuenta de que
estaban haciendo algo serio y dramático, algo que requería
esfuerzo y atención, que merecía la pena y tenía un gran valor.
Como resultado, trataban el trabajo con el mismo respeto con el
que Mark les trataba a ellos. Mark Herman es un director muy
compasivo – siente una verdadera compasión por los personajes
sobre los que escribe y por lo actores a los que dirige”.
La actriz
estadounidense Vera Farmiga interpreta a Elsa, la madre de Bruno
y esposa del comandante. El director Mark Herman quería sacar
provecho a las cualidades camaleónicas que habían despertado el
interés de directores de la talla de Martin Scorsese y Anthony
Minghella: "Lo que más me atrajo de Vera fue la forma de ponerse
en la piel de los personajes que interpreta. Es totalmente
diferente, casi irreconocible en todas sus películas. Aparecía
todas las mañanas en el plató como una dama de los años 40 y era
prácticamente imposible reconocer a Vera Farmiga. Tiene un
físico muy europeo y es una fantástica actriz. Ha conseguido
captar la ambigüedad moral y aporta una humanidad y una
compasión muy particulares al papel de la esposa del comandante
que va descubriendo poco a poco las cámaras de gas. Creo que
Vera y David han hecho un trabajo mucho mejor de que lo nunca
hubiese esperado”.
Vera Farmiga
llevó a cabo una investigación exhaustiva para su papel, y su
interpretación de Elsa es una amalgama de todos los diarios y
periódicos que leyó: “Es una especie de mezcla de todas las
mujeres del Tercer Reich, desde Paula Hitler hasta Emmy Goering,
Magda Goebbels, Eva Braun o Leni Riefenstahl, de todas ellas.
También estudié mucho la propaganda sobre la maternidad, el
culto a la maternidad y lo que eso significaba, lo que se exigía
a las madres y cuál era su posición en aquella época”.
“En cierto
modo, Elsa es la guardiana de la alambrada; su misión es
esconder su existencia y lo que hay detrás de ella, y cuando
Bruno descubre la alambrada, su misión es impedirle que se
acerque”, afirma Farmiga. “Hay un diálogo en la novela que, en
mi opinión, es la clave del personaje de Elsa: poco después de
llegar a la casa junto al campo de concentración, Bruno dice:
‘Pienso que esto no ha sido una buena idea’. Y su madre
contesta: ‘No podemos permitirnos el lujo de pensar’”.
Farmiga
continúa: “Elsa no piensa. No tiene opiniones propias, no
analiza nada. Decide ignorarlo todo y preocuparse únicamente de
la seguridad de su familia y de su posición social; todo lo
demás queda al margen. Es una especie de cómplice y ayudante en
lo que se refiere a los ideales de su marido, sus deseos, sus
valores y sus ambiciones. Pero cuando empieza a abrir los ojos y
a darse cuenta de lo que está sucediendo, cuando empieza a
investigar, comienza a perderle el respeto a su marido y a
desconfiar de él. Al final se rebela. Decide condenar lo que
está sucediendo. Incluso intenta hacer ver a su marido el horror
del que es responsable. Pero es demasiado tarde: creo que su
comportamiento inicial al negarse a ver lo que estaba sucediendo
delante de sus narices, al otro lado de la alambrada, le cuesta
una vida. En cierto modo ella labra el destino de sus hijos,
porque cuando empieza a investigar ya es demasiado tarde. Intuye
algo; sabe que están tratando muy mal a la gente que está
internada. Pero no quiere saber; no quiere verlo porque eso
implicaría a su marido y a ella”.
Farmiga opina
que la película atraerá e interesará al público actual en muchos
sentidos: “El personaje de Elsa, con su indiferencia, apatía e
ignorancia iniciales, es crucial a la hora de saber cómo se pudo
asesinar a tantas personas ante los ojos de todo el mundo sin
que nadie lo supiera. Porque esto está sucediendo en todo el
mundo. Esta historia podría haberse basado en Irak, Afganistán,
Kosovo o Darfur. Ese odio racial sigue existiendo”.
David Thewlis
interpreta al padre de Bruno, el comandante del campo de
concentración. "Siempre he sido un gran fan de David”, afirma
Herman. “Su papel es uno de los más difíciles, porque en la
primera parte interpreta a un padre muy cariñoso y humano.
Aunque los espectadores saben exactamente lo que hace este
padre. En estas circunstancias interpretar a un hombre que lleva
una vida familiar normal es muy complicado. David borda el papel
de hombre cariñoso. No comprendes que alguien así pueda tener
una parte oscura”.
“Creo que la
diferencia en este guión es que está visto desde un punto de
vista alemán, a través de los ojos de un niño alemán. Al
principio parece que mi papel, el de un padre cariñoso (a pesar
de que el espectador sabe desde el principio cuál es su
trabajo), puede inspirar cierta compasión”, comenta David
Thewlis. “El desafío no es interpretar a un típico y malvado
nazi que tiene dos caras. En mis investigaciones descubrí que mi
personaje estaba basado en hechos reales. En la película no se
menciona qué campo de concentración es, pero es obvio que no es
Auschwitz, porque entonces tendría que interpretar a Rudolf
Hoess, que tenía cinco hijos que crecieron en Auschwitz, donde
podían ver el crematorio. Y tampoco interpreto a Joseph Goebbels
que se llevó a sus seis hijos al bunker al final de la guerra.
El y su esposa los envenenaron y luego se suicidaron. No es
impensable que una historia como esta fuera real. Es una obra de
ficción, pero está basada en situaciones bastante verosímiles.
Sólo hemos aumentado la distancia entre la casa y el campo, que
en realidad sólo estaban a unos metros”.
Thewlis
continúa: “Hace años que no investigaba tanto para una película.
Pero me sentía obligado a hacerlo. Normalmente me inspiro en
alguien que forma parte de mi vida de alguna manera o en alguna
persona que he conocido y la comparo con el personaje intentando
aplicar sus características. Pero nunca he conocido a nadie que
se parezca al personaje que interpreto en esta película. Resulta
bastante complicado pensar en un padre cariñoso que se despide
de sus hijos después del desayuno, y se va (literalmente) a la
puerta de al lado para pasarse el día rodeado de terribles
atrocidades. ¿Cómo se puede acostumbrar uno a eso?”
Al igual que
Vera Farmiga, Thewlis leyó muchos documentos privados escritos
por arquitectos y autores de la Solución Final a la hora de
prepararse para su papel de comandante del campo de
concentración: “Me dieron una carta que Rudolf Hoess había
escrito a sus hijos justo antes de su ejecución. La carta estaba
en la mesa de la cocina, y unos vecinos habían venido a verme.
No les había contado en qué estaba trabajando. Vieron la carta y
empezaron a leerla, y cuando la terminaron me miraron y me
dijeron: ‘¡Qué carta más bonita y entrañable ha escrito este
hombre a sus hijos! ¿Quién era? ¿Por qué iba a morirse? ¿Estaba
enfermo?’. Les respondí: ‘Sí, ¡estaba MUY enfermo!’. No hay duda
de que la carta está escrita por un hombre que siente un gran
amor por sus hijos; todo está muy bien expresado y es muy
conmovedora, casi poética. Intenten comprender a un ser humano,
un ser humano sensible que sea capaz de hacer algo así. Yo no he
encontrado nada con que justificarlo o perdonarlo. Pero mi
trabajo consistía en encontrar algún rastro de humanidad en el
personaje y no como lo que son, monstruos. Pero eran seres
humanos. Y hoy en día, sigue habiendo gente como ellos”.
“Para mí, The
Boy in the Striped Pyjamas (El Niño con el Pijama de Rayas) es
interesante en muchos sentidos”, afirma Thewlis. “Está mi papel,
que es bastante directo; luego está el de mi mujer, que acepta
la idea de un campo de concentración pero que poco a poco
empieza a darse cuenta de que estoy implicado en el genocidio, y
se aprecia el efecto que eso tiene en nuestro matrimonio.
También está mi hija, Gretel, que se siente atraída por la
retórica, la política, la patria. Su flirteo con el joven
soldado es casi una seducción ideológica. Su padre apoya
totalmente al Reich, pero su madre odia todo lo que significa el
fascismo y lo dice abiertamente. Así que dentro de una misma
familia tenemos cinco o seis puntos de vista diferentes que van
evolucionando a lo largo de la película. Además está Bruno, cuyo
punto de vista cambia varias veces durante el curso de la
historia hasta el final. En la película vamos asistiendo a la
paulatina desintegración de la familia, y ese es el castigo por
los pecados del padre”.
Para el papel
del teniente Kotler, Mark Herman eligió al joven actor británico
Rupert Friend. “Es un actor que pude hacer cualquier cosa”,
afirma Herman. “Puede interpretar a una persona muy agradable y
a otra absolutamente horrible. Y en este papel, es una persona
horrible. Ha hecho un trabajo fantástico. Es escalofriante y
peligrosamente seductor. Comprendemos perfectamente que una niña
de la edad de Gretel pueda sentirse atraída por él y por lo que
representa. Al mismo tiempo, Rupert pone al descubierto la gran
vulnerabilidad del teniente Kotler en el 'interrogatorio' de su
padre que se desarrolla durante la cena”.
El Teniente
Kotler es el catalizador del romance de Gretel con la ideología
nazi (descrito memorablemente por Sir Hugh Trevor-Roper como
‘una gigantesca aberración nórdica’) así como de la destrucción
del matrimonio del comandante del campo de concentración. Friend
describe su personaje como un miembro del “círculo íntimo” de la
familia: “Es Kotler quien cuenta a la madre que lo que están
haciendo es quemar los cuerpos de los judíos”, comenta. “Por lo
tanto, el padre culpa a Kotler de la desintegración de su
familia. Por supuesto, el padre es el que supervisa las
atrocidades, pero culpa a Kotler de que su mujer se entere de lo
que ocurre. Es el fin de la carrera de Kotler, porque el padre
le envía a primera línea de fuego, lo que es prácticamente una
sentencia de muerte”.
Junto con sus
compañeros de reparto, Friend se dedicó a investigar para
interpretar su papel estudiando de primera mano relatos y otros
documentos que pudieran hacerle comprender el funcionamiento de
las mentes de los asesinos: “El tema de la película es muy
delicado, y por eso debíamos tratarlo con mucho cuidado”, nos
cuenta. “Tenía que encontrar la forma de comprender la
mentalidad del Partido Nazi, comprender por qué alguien querría
obedecer las órdenes de implicarse en un genocidio sin hacer
ninguna pregunta. Entre muchas cosas, leí una biografía del
Comandante de Auschwitz, Rudolf Hoess, y las maravillosas
memorias de una niña que vivía en las montañas de Hitler.
También leí algo sobre la psicología de la guerra y la forma en
que los soldados se enfrentaban al acto de matar. Lo más
aterrador de la gente que cometía estos crímenes es que eran
seres humanos, eran hombres reales, que respiraban y pensaban.
No estaban trastornados. Tal vez no tenían los mismos límites
morales que nosotros, pero no hay duda de que eran seres
humanos. Creo que es importante observarlos, sin simpatizar con
ellos, con cierta humanidad para que podamos recordar que sólo
estamos a un paso de una atrocidad como aquella”.
Al igual que
John Boyne, autor de la novela, el actor David Hayman, que
interpreta a Pavel, el simpático preso pinche de cocina, había
visitado el campo de concentración de Auschwitz: “Hace muchos
años estuve de gira en Polonia con una compañía de teatro y fui
a Auschwitz”, comenta. “La visita me produjo un gran impacto.
Dicen que los pájaros no cantan y que las flores no crecen
Auschwitz. . Y no es una leyenda, es la verdad. Cuando sales de
allí sientes que algo ha cambiado en tu interior. Sientes la
necesidad de hacer algo, cualquier cosa para desprenderte del
horror que sientes. Creo que todos los colegios del mundo
deberían llevar a sus alumnos a Auschwitz y decirles: ‘Esta es
la inhumanidad del hombre con el hombre’. De esto es capaz el
hombre, y no debemos dejar que vuelva a suceder nunca’. Por
desgracia, sigue pasando. Está pasando ahora”.
3.
La producción
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Imágenes
y notas de cómo se hizo "El niño con el pijama de rayas" - Copyright ©
2008 Heyday Films, BBC Films y Miramax Films. Fotos por Lukács
Dávid. Distribuida en España por
Buena Vista International Spain. Todos los derechos
reservados.
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