CÓMO SE HIZO "QUARANTINE"
Notas de producción © 2008
Filmax
“Quarantine” (cuarentena en
inglés) es una palabra inglesa que inmediatamente suscita otras
ideas, como “miedo”, “enfermedad” y “aislamiento”. Pero el filme
Quarantine tiene su origen en otro idioma. El productor Sergio
Agüero descubrió la galardonada cinta española REC durante un
viaje a España en enero de 2007 (el filme obtuvo los Goya al
Mejor Montaje y a la Mejor Actriz Revelación). “Tuve la ocasión
de ver un extracto promocional que la productora usó para vender
los derechos internacionales”, recuerda Agüero. La película no
estaba aún terminada, “pero aquellos fragmentos me pusieron la
piel de gallina por todo el cuerpo”. Sólo con aquellas
cautivadoras –y terroríficas—imágenes previas, Agüero vio
inmediatamente el potencial de una versión en inglés. “Mientras
en España terminaban REC, yo ya estaba llevando el proyecto a
Roy y Doug, de Vertigo Entertainment, en EEUU”, afirma. Roy Lee
y Doug Davidson habían comprado anteriormente los derechos de
rodaje en inglés de títulos extranjeros como "The ring", "El
grito" e "Infiltrados", de modo que Agüero creyó que
"Quarantine" encajaba de forma natural en Vertigo. Cuando el
productor Lee vio la promo de REC y leyó el guión sintió
escalofríos. “Puede decirse que aquel proyecto tenía algo
especial”, confiesa. Poco después de completarse el filme en
España, los productores obtuvieron una copia y la proyectaron a
Screen Gems, quienes quedaron entusiasmados y dieron prioridad
absoluta a la realización del remake. “Esta película es la que
se ha materializado con más rapidez de todas en las que he
trabajado”, dice Lee. “Desde el momento en que vimos la cinta
original hasta que nos pusimos a rodar Quarantine no habían
pasado ni tres meses”. Los hermanos John y Drew Dowdle se
incorporaron al proyecto para adaptar el guión. Recientemente
habían escrito el thriller de tipo documental "The Poughkeepsie
Tapes", con John como director y Drew en la producción, y los
productores consideraron que ellos sabían qué ingredientes
ponerle a "Quarantine" para que tuviera éxito. Se invitó a los
hermanos a presentar su versión del filme, y no desaprovecharon
la ocasión. El director John Dowdle comenta: “Drew y yo fuimos
los elegidos desbancando a unos directores mucho más potentes.
Pero supongo que al ser dos, nuestra candidatura tenía sus
ventajas. Trabajamos día y noche y nos empleamos al máximo para
conseguir el proyecto”. “Creímos que era el trabajo perfecto
para nosotros”, añade Drew. “Tenía numerosos elementos de
realismo, como nuestra película anterior, así que perseguimos el
objetivo al máximo”.
La estrategia surtió
efecto. “Los hermanos Dowdle nos convencieron por su gran
entusiasmo con el material”, admite Agüero. “Fueron capaces de
articular la versión americana a partir de las mejores bazas del
guión español y dándole un poco más de punch para el público
norteamericano”.
La mayoría de remakes
tienen la ventaja de tener una guía predefinida –la película
original– con la que trabajar. Los que adaptan el proyecto
pueden ver lo que funciona en pantalla y en qué puntos realizar
las modificaciones para intensificar la historia o el suspense.
En el caso de REC, “lo que hicimos fue adaptarla antes de
verla”, cuenta John Dowdle. “Ni siquiera habían terminado la
película original. Vimos el guión y un tráiler y a partir de ahí
nos pusimos a trabajar”.
“Hacer un remake es un
proceso interesante”, prosigue John. “De algún modo es más
liberador, aunque por otro lado establece unos límites
creativos. Pero nos gustó tanto el material original que nos
entusiasmó el proyecto”.
“Fue agradable tener un
material tan bueno con el que trabajar”, añade Drew. “Quisimos
mantenernos fieles al original porque funcionaba en numerosos
aspectos. Creo que el impulso primero es ponerse a cambiar cosas
e intentar mejorar lo que ya está hecho, pero nosotros tuvimos
que contenernos en muchas áreas y no desbaratar lo que ya era
brillante en origen. Al final quedamos satisfechos con el
equilibrio que encontramos entre la fidelidad con el original y
nuestro sello personal”.
Lee añade “Les dimos una
gran libertad para que elaboraran el nuevo guión. No obstante,
ellos siguieron el original porque era muy efectivo y no
quisieron reinventarlo por completo”.
Los realizadores, por su
parte, efectuaron un par de modificaciones para potenciar los
elementos realistas del nuevo proyecto. “La cinta española era
algo más sobrenatural”, explica Agüero. Los hermanos Dowdle
quisieron cimentar la historia sobre un mayor realismo, lo que
la convierte en algo todavía más escalofriante. “Para
Quarantine”, explica Agüero: “los realizadores también juegan
con la paranoia que genera el hecho de que el Gobierno, que en
teoría nos tendría que rescatar, juega el papel de enemigo
silencioso, manteniéndonos en la zona oscura sin decirnos por
qué”.
“Fuimos muy cautelosos a
la hora de asegurarnos que en la película no sucediera nada que
se saliera de los límites de la realidad”, añade John Dowdle.
“La naturaleza de “realismo inherente” de la película es lo que
la distingue de la mayoría de filmes de género”.
Por último, los
realizadores “estuvieron encantados con el equilibrio conseguido
entre la fidelidad al original y nuestro sello personal”,
comenta Drew Dowdle.
Dado que la premisa
central de la película son las imágenes “encontradas” filmadas
por una sola cámara, la que grabó toda la acción en el bloque de
pisos, el largometraje se desarrolla casi por completo en tiempo
real. Las secuencias se suceden dentro y fuera de los
apartamentos, y a lo largo de toda la extensión de la escalera
central, y pueden pasar varios minutos hasta que la pantalla
funde a negro o salta a otra secuencia. Las transiciones entre
una y otra toma se han hecho en gran parte mediante cortes
ocultos.
“El espectador lo ve todo
desde el punto de vista de la cámara”, explica el director
Dowdle. “Las películas en las que no puedes ver lo que sucede a
tu alrededor ni lo que hay al otro lado de una puerta tienen un
punto adicional de terrorífico. Cuando te limitas a ver a través
del objetivo de la única cámara, te sientes como si estuvieras
allí con ellos”.
“Disfrutamos mucho jugando
con la iluminación imperfecta y con los desencuadres”, añade
Drew. Una naturaleza tan imperfecta da la sensación de realismo.
Y en la cultura actual de YouTube, todo el mundo está
acostumbrado a ver las imágenes tal como se graban. Verlo todo
desde una cámara subjetiva tiene un gran significado para los
espectadores”.
Los realizadores optaron
también por rodar en el orden del guión, una idea abandonada en
la cinematografía moderna por cuestiones de localizaciones,
agendas de actores y restricciones de tiempo. “Rodamos
Quarantine de forma totalmente lineal”, explica Lee. “La primera
escena rodada es la primera que aparece en el guión, y así hasta
la última. Este método fue incrementando la tensión a medida que
rodábamos”.
Además de mantener la
tensión real y la acción con toda su intensidad, John Dowdle
halló un beneficio emocional de rodar en orden, “Cuando un
personaje muere, el actor termina su trabajo”, comenta. “Había
una cierta sensación de pérdida al interpretar una muerte,
porque cuando sucedía, el equipo se despedía del actor”.
Asimismo, rodar en el
orden que marca el guión dio al equipo del filme la libertar de
experimentar en el mismo decorado sin sufrir consecuencias
adversas. “Nuestros experimentos solían cambiar el aspecto de
los actores o la realidad de la situación en que se
encontraban”, recuerda John. “Si hubiésemos filmado
desordenadamente, todo se tendría que haber decidido
previamente, en lugar de in situ. Drew y yo sentimos la
necesidad de rodar de esta forma”.
El cásting de Quarantine
no fue tarea fácil: los realizadores tenían que encontrar
actores que pudieran aparecer convincentemente aterrorizados y
tuvieran a la vez la adrenalina que les mantuviera en el miedo
(una emoción agotadora de interpretar) durante todo el rodaje en
tiempo real. Cada fotograma tenía que dar la sensación de
inmediatez. La película sólo podría funcionar si los actores
eran capaces de convencer al espectador de que lo que veían era
real… y terrorífico.
La selección de la
protagonista, Ángela Vidal, fue clave para el éxito de la
película. Es un papel muy exigente. El espectador recibe una
primera imagen de Ángela como una reportera pija y novata de una
televisión local. Al avanzar la película, Ángela se transforma
de una ingenua optimista en una decidida y valiente, para acabar
como una mujer aterrorizada que siente el aliento de la muerte
pegado a ella.
Acerca del cásting de
Jennifer Carpenter, Agüero comenta: “[El presidente de Screen
Gems] Clit Culpepper había trabajado con ella en El exorcismo de
Emily Rose y se la conoce por su papel en la serie Dexter. Todos
la teníamos en mente como una mujer joven, fuerte y atractiva”.
John Dowdle explica que
“Drew y yo éramos fans de Dexter y también nos había gustado
Emily Rose, pero no nos habíamos dado cuenta de que era la misma
persona. En cuanto lo supimos, tuvimos claro que su
interpretación sería extraordinaria”.
Acerca de Quarantine,
Carpenter afirma: “Lo que más me entusiasmó del proyecto fue la
idea de que somos un grupo de personas, la mayoría desconocidos,
atrapados en un edificio y luchando por salvar la vida. La
salvación está al otro lado de la ventana. Y mantener esa
tensión durante toda la película, más la idea de que mi
principal compañero de secuencias sería un cámara, me llenó de
curiosidad por participar en el filme.
“No soy muy aficionada a
las películas de terror”, prosigue. “Tienes que tener estómago
para ver algunas de ellas. Sin embargo, ésta es un caso único.
Me mandaron el guión junto con un DVD de la película original.
Vi los primeros cinco minutos, agarré el teléfono y dije ‘Quiero
hacerlo. ¿Cómo quedamos?’ Era un guión realmente ambicioso, así
como la idea de cómo iban a materializarlo”.
Carpenter confiesa que fue
difícil transmitir una sensación de miedo como aquella. “El
guión te requiere ir al 200% de principio a fin”, comenta. “Es
importante mantener el nivel de miedo, la idea de que te quedan
30 minutos, 20 minutos, quizá seis minutos de vida. Es
agotador”.
A fin de mantener la
intensidad, Carpenter admite que utilizó algunos “trucos
tontos”. “A veces me ponía a escuchar una música que me
reactivara”, cuenta, “o daba unos cuantos gritos antes de rodar
una toma, o me concedía a mí misma unos segundos para asimilar
que todo aquello podría ser real y volver a introducirme en el
papel. A veces era tan sencillo como decir ‘un, dos, tres, YA!’
y ver lo que pasaba. De todos modos, fue todo un reto mantener
un ritmo tan frenético, que resultara auténtico y conservando la
sensación realista”.
Comentando el trabajo de
la actriz, John Dowdle afirma que “Jennifer es sensacional. Se
mantiene en su lugar todo el día y se entrega por completo en
todas las tomas. Además, aporta grandes ideas y tiene un enorme
talento. No hay nada que no pueda hacer”.
Y Drew Dowdle añade,
“Jennifer es excepcional. En todas sus tomas se la ve tan real…
Ha sido una estupenda líder de todo el reparto y podemos
sentirnos afortunados de haber tenido entre nosotros a una
todoterreno como ella”.
Dado el esfuerzo que le
costó, Carpenter se siente más que orgullosa de cómo ha quedado
la película. “Creo que es uno de esos filmes que nunca te cansas
de ver. El público hará comentarios del tipo ‘¿cómo han hecho
eso?’ Y eso es lo más divertido. Si alguien me preguntara cuáles
son mis expectativas para con la película, respondería que
cuáles son sus propias expectativas de la cinta, partiendo de
que sólo la conocen por el tráiler, por informaciones de
internet o por comentarios de amigos. Y entonces les diría que
es mucho mejor de todo lo que puedan pensar”.
Como compañero inseparable
de Ángela, Steve Harris es Scott, el cámara de la tele local,
quien sólo aparece en pantalla unas pocas veces pero su voz está
presente a lo largo de todo el metraje. Harris es conocido por
su personaje de Eugene Young en la serie de éxito de David E.
Kelley El abogado.
“Es fascinante hacer una
película en la que principalmente eres una voz”, dice Harris.
“Yo quería interpretar al cámara desde la primera lectura del
guión, cuando creía que el rodaje iba a ser como el de un
largometraje normal”. Cuando le dijeron que no saldría tanto
como se esperaba, “todavía me entusiasmó la idea”, confiesa.
El director Dowdle
explica: “inicialmente le hablamos a Steve acerca de un papel
con bastante tiempo de pantalla. Pero un día vino a verme y me
dijo que quería hacer el papel que finalmente acabó siendo. Sólo
él veía en aquel personaje unas posibilidades que nadie más
apreció”.
Harris veía su personaje
no sólo como el chico que aguanta la cámara, sino como el
compañero y protector de Ángela. Para Harris, “él intenta que
Ángela se aleje del camino del peligro. Hace un esfuerzo
extraordinario por mantenerla con vida –igual que a sí mismo–“.
Al actor también le atrajo
el elemento “no-me-salgo-de-lo-real” del proyecto. “Es lo que me
atrapó de verdad”, admite. “Está basado en algo que realmente
podría suceder”. Jay Hernandez y Johnathon Schaech fueron
seleccionados para interpretar a Jake y Fletcher
respectivamente, los bomberos de L.A. que Ángela y Scott siguen
durante la noche. Sobre el trabajo con Hernandez, Schaech
comenta: “Nos reunimos y comenzamos a preparar nuestra
camaradería, que es en un elemento crucial de nuestros
personajes, y estuvimos viendo cómo íbamos a encarar cada una de
las secuencias. Estuvo genial”.
John Dowdle quedó
impresionado con el interés y la investigación de Schaech sobre
su papel. “Es un tipo carismático que hace suyas todas las
escenas en que sale”, afirma. Recorrió toda la ciudad con el
cuerpo de bomberos para meterse plenamente en el papel. Y se
dejó el mostacho más voluminoso que he visto en mi vida!”,
sonríe el director.
Hablando de su selección
para el filme, Schaech recuerda: “Pasé un tiempo con bomberos, y
me di cuenta de que un buen número de ellos lucen unos bigotes
grandes, frondosos y masculinos. Así que yo hice lo propio, y en
cuatro días ya tenía un hermoso bigotón”.
Para su papel, Hernandez,
una estrella emergente, no tuvo que prepararse tanto: el actor
ya tenía una gran experiencia en el mundo de los bomberos desde
que trabajó en la película World Trade Center, de Oliver Stone.
Al describir por qué cree que la cinta es tan efectiva, coincide
con lo que siente Harris acerca de la base de realidad: “A mí
sólo me dan miedo las cosas que pueden ser reales. Cuando le
haces creer a alguien que eso es posible, no sólo en la película
sino también en su mundo, entonces el miedo llega de forma
natural”.
A Hernandez también le
apasionó la forma en que se rodó el filme, así como el efecto
que tiene el resultado final sobre el espectador. “Pueden
esperar sentirse como si fueran ellos mismos los que están en
cuarentena, atrapados en el edificio”, comenta. “Como espectador
sientes que eres uno de los personajes de la película.
Experimentas todo el espectro de emociones, miedo y excitación,
porque es como si estuvieras allí. La cinta es de las que
afectan emocionalmente”.
Entre los vecinos de la
escalera maldita, Greg Germann (Ally McBeal) interpreta a
Lawrence, un veterinario al que le suplican que adapte sus
conocimientos para ayudar a las víctimas. “Yo me acabo
convirtiendo en el médico del lugar. Supongo que haber trabajado
con perros y gatos me cualifica de algún modo”, sonríe Germann.
Su papel comportaba aplicar inyecciones con agujas de verdad.
“Conseguí el papel, en parte, por esta razón”, prosigue, “soy
muy bueno clavando agujas”.
Germann quedó cautivado
por el proyecto nada más leer el guión. “Nunca había hecho una
película de terror”, confiesa. “No es realmente mi género
favorito. Sin embargo, este guión era como un thriller que
engancha hasta el final. En todo momento están pasando cosas y
no dejan de suceder hasta el último segundo”.
También entre los vecinos,
Marin Hinkle encarna a Kathy, una madre sufridora. En la
película, su marido salió del edificio antes de que comenzara la
locura de la cuarentena, y ahora ella se ha quedado atrapada con
su hija, que cada vez está más enferma. La actriz se mostró
entusiasmada de poder mostrar una nueva vertiente de sus
capacidades interpretativas. “Yo trabajo en una sitcom, que es
obviamente una cosa más frívola”, explica. “Recibí una llamada
de mi agente, quien me preguntó ‘¿Qué te parecería hacer una
película de terror?’ A mí no me gusta el género, pero debo
admitir que este guión tiene tanto sentido de la realidad que
parece que esté pasando en ese mismo momento, así que sentí
curiosidad por el proyecto”.
El cásting de Hinkle para
Quarantine fue un caso memorable por razones humorísticas pero
también dolorosas. “Yo tengo una niña pequeña”, explica, “igual
que en la película, así que la conexión con el personaje fue
total. Pero realmente no sabía que tendría que hacer de madre de
una niña en las pruebas de selección. Así que usé mi bolso como
si fuera mi hija. En la cinta hay una escena dura en la que me
arrancan a la niña de los brazos, así que en el cásting me
separaron de mi bolso. Y cuando lo hicieron me alejé hacia el
fondo y empecé a darme cabezazos contra la pared entre gritos y
llantos. Fue un momentazo al estilo Meryl Streep en La decisión
de Sophie. Cuando terminé pensé: ‘¡Vaya, eso sí fue real!’.
Aquella noche me acosté pero me desperté al cabo de cinco horas
con el dolor más intenso que haya sentido nunca, incluso más que
cuando di a luz. Resulta que aquel cásting loco me desencadenó
un cólico nefrítico”. El dolor que le produjo el cálculo renal
fue el más atroz de su vida. Hinkle prosigue, “si alguna vez
quieres participar en una película de terror sólo tienes que
pensar en una piedra pasando por el riñón. Entonces te harás una
idea de lo fuerte que puedes llegar a gritar”.
Acerca de la película,
Hinkle confiesa que está encantada con que los realizadores
también hayan sabido encontrar algo de humor en el horror. “Es
extraordinario encontrarte un punto de comedia en un
largometraje como éste”, comenta. “Hay una yuxtaposición. Estás
pasando por los momentos más severos de tu vida, no puedes
experimentar más terror, así que tienes salir a un lugar donde
surja un chiste. Es lo que pasa en la vida real. Cuando mi padre
sufrió un ataque cardíaco y un ictus le llamaba ‘hotel’ al
hospital. Decía cosas como ‘Es majo el hotel este’, y yo le
respondía, ‘Papá, creo que es un hospital’. Chéjov incluye risas
en medio del llanto – el dolor lo lleva consigo, y creo que es
una de las cosas que me atrapó del proyecto”.
Para [REC], el equipo de
realización español rodó en una escalera de vecinos real. Para
Quarantine se valoró inicialmente la idea de hacer lo mismo y
encontrar una localización práctica –pensaron en el famoso
edificio Bradbury de Los Ángeles. Pero sólo les concedieron el
acceso a rodar de noche. Y aparte de la dificultad de una
filmación nocturna, el guión requería secuencias en las que se
enlazaban interiores de apartamentos con la escalera principal,
lo cual habría significado demasiados trucos de cámara,
redecorar a diario cada oficina del bloque para que pareciera un
apartamento o alquilar oficinas durante la duración del rodaje.
Al final se decidió que sería más sensato construir nuestro
propio decorado, y se construyó un edificio de tres pisos en los
estudios de Sony Pictures. Con una superficie de 1.350 m2 y una
altura de casi 11 metros, aquel decorado proporcionó la
localización perfecta y brindó la oportunidad a los realizadores
de ajustarse al máximo a las especificaciones del guión.
“Construir aquel decorado
no fue tarea fácil”, recuerda Drew Doodle. “En la película hay
una gran cantidad de detalles y rincones que dependen del
decorado que contribuyen activamente en el guión y en la propia
acción de la historia”.
“El diseñador de
producción Gary Steele y su equipo realizaron una encomiable
tarea en el diseño del edificio de apartamentos”, comenta
Agüero. “Está muy elaborado, muy detallado y contenía varios
apartamentos de reducidas dimensiones alrededor de una escalera
y un atrio centrales. Permitía al director rodar los planos
secuencia largos que necesitaba, subiendo y bajando por las
escaleras y entrando y saliendo de los pisos de una forma muy
orgánica y convincente. También nos facilitó la vida, porque
pudimos rodar con unos horarios razonables y con unas
condiciones muy controladas”.
Con todo, el decorado de
tres plantas (había una cuarta para equipamientos técnicos)
incluía seis dormitorios y tres pisos completos con un salón y
un comedor. Los casi 500 metros cuadrados de planta aprovechaban
el “espacio muerto” (puertas que no conducían a ningún sitio)
para concebir un área de rodaje, una zona de trabajo y espacios
de almacenaje. La construcción tardó seis semanas en erigirse,
con una media diaria de 40 operarios dedicados. La estructura se
sostenía mediante cables de acero y la producción dispuso de su
propia herrería para creaciones estructurales y decorativas.
Partiendo de la premisa
que la película en sí son las imágenes grabadas por un cámara de
televisión, creímos que sería ventajoso filmar en HD. El
productor Lee explica: “Elegimos la alta definición porque de
este modo lo podríamos manipular más tarde para que parecieran
imágenes de un informativo tomadas de la realidad, un aspecto
crucial para nosotros”.
El equipo optó por la
cámara Sony F-23. El director de fotografía Ken Seng comenta las
distintas ventajas de este modelo: “Podíamos rodar secuencias
tan largas como quisiéramos, y repetirlas cuanto hiciera falta,
y darle el aspecto de cámara de noticias/documental a la vez que
se mantenía el estilo de rodaje de la película”.
Había un inconveniente:
“Es una cámara que pesa 2 kilos”, explica Seng. Para conseguir
el look de la película, todas las imágenes se tomaron cámara en
mano, y se acabó notando el peso del aparato. “Una vez montada
la cámara, el operador básicamente corría escaleras arriba y
abajo con una estructura de casi tres kilos. Parece cosa fácil,
pero supuso un auténtico reto.
“Todos los miembros del
equipo afirmaron que aquella película no se parecía a ninguna
otra en la que habían trabajado porque implica grandes
requisitos técnicos”, prosigue Seng. “Cada plano era más difícil
que el anterior. Se rodaban hasta 10 tomas de las secuencia de
cinco minutos que ocurrían por todo el edificio. Además de los
13 actores, estaba el operador de cámara, el foco, un
coordinador de extras –todos situados en un punto ciego–, así
que era fascinante ver cómo las secuencias acababan saliendo. El
cámara corría por una habitación y de repente se giraba 180
grados. En ocasiones mi portador de cables tenía que correr al
máximo para deslizarse por debajo de la cámara a media toma. El
operador de la plataforma rodante de cámara acabó con cortes en
la cara y magulladuras en los hombros. Todo el mundo estaba
empapado de sangre de atrezzo. Fue un auténtico show físico para
el personal asistente de cámaras”.
También fue una prueba
física para la cámara en sí. Como cuando “[el operador de
cámara] Columbus iba corriendo, tropezó con el cable y el
aparato de 300.000 dólares salió despedida por los aires como a
cámara lenta para acabar estrellándose contra el suelo de
baldosas”, recuerda Seng. “Y creo que dice mucho de esta cámara
que la recogimos del suelo y seguimos grabando como si nada”.
Con el ritmo frenético del
rodaje y la cámara en medio de la acción como si fuera un
personaje más, nos dimos cuenta de que gran parte del trabajo de
hacerlo lo más real posible recaía sobre la cámara, con los
personajes golpeándola, empujándola hacia otro lado o incluso
agarrándola”, explica el director Dowdle. “Un par de veces
tuvimos que parar para recolocar algunas piezas que se habían
salido y volver a rodar sin problemas”.
De la dificultad del
rodaje, John Dowdle recuerda: “Teníamos una cámara filmando a 15
actores, en ocasiones con especialistas, efectos y todo tipo de
elementos –muchos días los pasamos rodando una sola escena. Un
plano secuencia de cinco minutos requiere un gran esfuerzo de
ensayo. Muchos días no comenzábamos a rodar hasta casi el final
de la jornada, y entonces grabábamos, grabábamos y grabábamos.
No fue la típica cobertura que suele hacerse en una película
normal. No se podría ocultar gran cosa durante el montaje, así
que el rodaje tenía que ser perfecto”.
Lo mismo puede decirse del
impresionante trabajo de los especialistas en el filme, que es
abundante pero está muy bien integrado también en los planos
secuencia. “No se podía separar a los especialistas del rodaje y
filmarles por separado como suele hacerse”, cuenta John Dowdle.
“Se tuvieron que incorporar de forma orgánica en el conjunto.
Los actores interpretaban su papel, y de repente aparecía un
especialista, y los actores tenían que seguir con su escena”.
“Tirar niños escalera
abajo o personas por el hueco de la escalera… eso ya es un nivel
totalmente distinto, ¡y es sensacional!”, bromea Drew.
La iluminación también fue
complicada. “Pasa cada secuencia teníamos que prever la
iluminación de los planos cortos, medios y largos y viceversa”,
explica Seng, “porque teníamos que cubrir todos los ángulos a la
vez. Por eso utilizamos pequeños paneles de LEDs, minifocos y
Kenos, con lo que creamos un nivel base de luz en todas partes
hasta el punto de que no pareciera iluminado. Intenté usar focos
prácticos todo lo que pude. Da una sensación de crudeza que
funciona muy bien en la historia”.
“Toda esta iluminación
precisa requería horas y horas de preparación. Sin embargo, Drew
Dowdle añade: “Los actores han tenido mucha paciencia con
nosotros”.
El actor Jay Hernandez
afirma que “es un verdadero reto, porque tienes que tener en
cuenta una gran cantidad de detalles a la vez. Es como hacer
música, que todos los instrumentos tienen que tocar a la vez y
debe sonar perfecto, al menos una vez”.
German coincide: “es
desafiante y excitante trabajar así, porque el éxito depende de
que todo el mundo cumpla con su parte. Si una persona se
equivoca, hay que volver al principio de la toma de nuevo. Pero
cuando sale bien es de lo más gratificante”.
“Realmente tienes que
meterte en el papel”, dice Johnathon Schaech. “Tienes que saber
quién es y de donde viene el personaje. Y por eso me preparé
tanto con los bomberos de verdad acerca de lo que tendría que
hacer en cada una de las situaciones”.
Columbus Short, quien da
vida al agente de policía Wilensky, afirma que el largometraje
requería de un importante trabajo actoral. “La película es un
auténtico trabajo de actores porque es como si estuvieras en el
teatro”, explica. “Hay muchos planos secuencia y los actores se
están desafiando constantemente, como improvisando. Me encanta.
Es un placer trabajar así, porque es arte dramático en su
esencia, el sueño de todo actor”.
De todos modos, el estilo
improvisado y el uso de una sola cámara puede resultarle raro a
más de uno. No hubo cobertura ni contraplanos de distintos
actores para unir durante el montaje. Cuando su marido le
preguntó qué significaba que no hubiera cobertura, Hinkle
sonrió: “Quiere decir que no puedes estar seguro de que al final
acabes saliendo en la película. Puedes estar detrás la cámara
dejándote la piel preparando una interpretación, buscándote
recursos para que luego acabes diciendo ‘Hmm… creo que nunca me
puse delante de la cámara [en esa escena]’. Actúas de una forma
increíblemente honesta. El ego tiene que quedarse en el
camerino”. También confiesa que fue excitante porque “los
accidentes podían acabar siendo la parte más deliciosa de la
película”.
Jennifer Carpenter lo
resume: “Una cosa que John nos dijo cuando comenzamos es ‘Si te
pillo actuando tendrás que volver a empezar’. Y creo que eso se
notó en el resultado final, parece una película fácil. No será
en absoluto una película fácil de ver, pero sí parecerá que se
ha hecho un buen trabajo con poco esfuerzo, lo cual es
paradójicamente una muestra de lo duro que ha sido rodarla”.
Imágenes y notas
de cómo se hizo de "Quarantine" - Copyright © 2008 Screen Gems,
Vertigo Entertainment, Andale Pictures y Filmax Entertainment.
Fotos por John Bramley. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Quarantine"
Añade "Quarantine" a tus películas favoritas
Recomienda
"Quarantine" a un amigo
|