CÓMO SE HIZO "ROCKNROLLA"
Notas de producción © 2008
Warner Bros. Pictures
El guionista/director Guy
Ritchie, que ya había explorado la peor cara de Londres en el
éxito con el que hizo su debut “Lock & Stock”, y más tarde en su
película “Snatch”, quedó fascinado con la entrada de grandes
cantidades de dinero desde el extranjero, principalmente de los
países del antiguo bloque del Este, al lumpen londinense.
“Quería ver de forma humorística las consecuencias de la llegada
de esta nueva escuela al territorio de la vieja escuela”,
comenta Ritchie, que también ha sido productor de “RocknRolla”.
“Esta película trata de introducirse en el mundo del sector
inmobiliario, como tanta gente ha tratado de hacer,
especialmente en los últimos años, debido a los enormes
beneficios que ofrecía. Todos quieren participar y, por su
puesto, también están los que se quedan por el camino”. Con la
construcción de nuevos edificios prácticamente todos los días,
la ciudad se ha convertido en una gran obra y el perfil de
Londres se ha transformado tanto que cuesta reconocerlo. “Si te
subes a lo más alto de cualquier edificio elevado, todo lo que
verás será grúas”, describe Ritchie. “Las grúas crecen como
setas. Y el precio de los edificios construidos no deja de
subir. No hace falta decir que es tanto el dinero que está en
juego que muchos quieren aprovecharse de la situación”. Todo el
mundo quiere estar presente en la acción – desde el cerebro del
crimen cuyos días están contados hasta los ambiciosos criminales
del Este que ocultan sus actividades tras una pantalla de
respetabilidad o los contables y funcionarios que cuentan el
dinero y, por último, los rateros de poca monta que están
buscando un atajo al éxito. “Lo que he tratado de hacer es
integrar todos estos personajes y trayectorias dispersos en una
imagen de conjunto”, explica Ritchie. “Es inevitable que existan
conexiones, pero van por su propio camino desde lo más alto
hasta abajo y vuelta a empezar. Queríamos representar las
distintas facetas de nuestra sociedad que participan en este
chanchullo a gran escala”. El productor Joel Silver se sintió
inmediatamente atraído por los elementos interconectados de
humor y acción presentes en la tensa fábula de Ritchie. “Siempre
habíamos hablado de trabajar juntos en una película y 24 horas
después de leerla, sabía que quería hacer ‘Rocknrolla’”,
recuerda Silver. “La visión de Guy es única e integra este mundo
dinámico poblado de gánsters, estrellas del rock, políticos
corruptos, criminales de las guerras del Este y todo lo demás”.
La productora Susan Downey
añade: “‘RocknRolla’ tiene todo lo que a la gente le gusta de
las películas de Guy, esa combinación ecléctica de personajes,
las historias entrelazadas que encajan entre sí sin que te des
cuenta, un fantástico reparto, la energía, su estilo visual tan
particular, etc. Pero también tiene un nivel emocional
imprevisto que creo que diferencia a este film”.
Ritchie, comenta Silver,
toma el pulso al hampa criminal en el que transcurren sus
historias. “Esta película nos presenta a los gánsters de la
vieja escuela como Lenny Cole y a los chicos listos prometedores
del Grupo Salvaje. Pero lo que se están encontrando con la
llegada de los nuevos hombres de negocios del Este es totalmente
nuevo. No respetan la antigüedad, y tienen dinero y agallas
suficientes para cambiar cómo se hacen las cosas en Londres. Y,
de este modo, la vieja escuela tiene que adaptarse para
sobrevivir. Esto hace que la historia resulte muy dinámica y que
cuente con muchos elementos “comodín” que envían la acción a
territorios totalmente nuevos”.
Cansado de codearse
solamente con rateros de poca monta, el Grupo Salvaje siempre
está buscando su gran oportunidad. Gerard Butler interpreta a su
líder de facto, un estafador de la calle llamado Uno Dos, que
quiere nadar y guardar la ropa. Butler quería trabajar con
Ritchie desde que vio “Lock & Stock”. “Cuando abrí el guión de
‘RocknRolla’, era todo lo que podía pedir”, comenta el actor.
“La película da que pensar, pero también tiene humor, violencia
y estupidez”.
Ritchie comenta que el
actor poseía todas las cualidades que buscaba cuando creó el
personaje de Uno Dos. “Gerry tiene esa mezcla intangible de
encanto y peligro, de sinceridad y astucia. Una vez en el
rodaje, el director alabó su instinto diciendo: “Gerry entendió
inmediatamente lo que estábamos haciendo, lo que me ha
facilitado mucho el trabajo”. “Prácticamente sólo tenía que
rodar una toma”.
Butler, por su parte,
atribuye su comprensión al director. “Guy sabía exactamente lo
que quería y nos facilitó mucho a los actores el poder seguir su
forma de pensar. Es un director increíble”.
Uno Dos y su gente —
incluido Murmullos, al que interpreta Idris Elba, y Bob el
Guapo, recreado por Tom Hardy — quieren introducirse allí donde
está el dinero de verdad: el sector inmobiliario. “Son todos
amigos”, comenta Butler. “Llevan años juntos, han pasado por
buenos y malos momentos juntos. Y al mismo tiempo quieren vivir
la vida. Y eso presenta sus propios desafíos, lo que incluye a
amigos que resultan no ser cómo creías”.
Elba describe el Grupo
Salvaje como un grupo de “emprendedores”. Son oportunistas que
merodean por Londres tratando de hacerse con un trozo del pastel
de siempre”, comenta. “Murmullos y Uno Dos se complementan muy
bien porque los dos son unos buscavidas. Siempre que hay una
oportunidad de hacer dinero, allí están ellos. En esta película,
tienen una especie de club para caballeros de los bajos fondos,
un antro donde se dejan caer todos. Allí se sientan, se echan
unas risas y toman decisiones, ‘¿Qué coño hacemos hoy, chicos?’
es su lema. Guy tiene un sentido del humor muy interesante”.
Pero en su primer intento
de especulación inmobiliaria terminan perdiéndolo todo y
debiendo una gran suma de dinero a Lenny Cole, un hombre de
negocios de Londres corrupto que controla tanto el dinero como
el mercado inmobiliario. Lenny, interpretado por Tom Wilkinson,
respalda con su dinero al Grupo Salvaje en un negocio
inmobiliario…, pero sólo lo suficiente como para robárselo.
“Están tratando de meter la cabeza en este mundo”, comenta
Butler. “Quieren introducirse en el mercado inmobiliario, pero
no lo hacen bien. Lo fastidian todo en el mayor negocio que
hayan hecho nunca y creen que ha sido sólo cuestión de mala
suerte. Y, de forma fiel al perverso sentido del humor de Guy
Ritchie, terminan teniendo una deuda con quien les ha estafado”.
Y lo que es peor: a Bob el
Guapo sólo le quedan 24 horas antes de empezar una condena de
cinco años por otro delito. Su personaje tiene un secreto muy
particular que se desvela cuando se enfrenta a una larga
condena. Como los demás personajes de la película, Tom Hardy
dice que su personaje “tiene muchas conchas”. Prosigue: “Son
personajes reales, pero se trata de una especie de realidad
mejorada. Los gángsters realizan actividades criminales y son
violentos, pero estos chicos siempre se están riendo y haciendo
el ganso. Tienen muchas facetas, así que no debes
infravalorarlos”.
Cuando el Grupo Salvaje
trata de prosperar, el puesto al que aspiran lo ocupa Lenny
Cole, interpretado por Tom Wilkinson, nominado a varios Óscar y
premios BAFTA. Se trata de uno de los mafiosos del antiguo
régimen londinense que ha se creado una cómoda red de
funcionarios y políticos corruptos para que le ayuden, y que
ahora trata de mantener su puesto entre los gángster extranjeros
más ricos que se están haciendo rápidamente con su territorio.
“Guy Ritchie ha creado un
mundo que moralmente se mueve en una escala de grises”, explica
Wilkinson. “No es exactamente el hampa: es algo a caballo entre
lo legal y lo criminal. Lenny Cole es un empresario oportunista
con importantes conexiones criminales. Representa la forma
tradicional de hacer las cosas. No entiende bien que si quiere
mantenerse por delante de sus rivales va a tener que hacer algo,
porque ellos son tan despiadados y están tan bien relacionados
como él”.
Lenny dirige el hampa con
apuestas amañadas y sin piedad ayudado por su mano derecha,
Archy, que le ha servido fielmente durante 20 años. “Lenny y
Archy son descendientes directos de los gángsters de los años 50
y 60”, aporta Mark Strong. “Son elegantes, son presentables. Son
sutiles, delicados pero también amenazadores. Y, cuando es
preciso, extremadamente violentos”.
En medio de este crisol
del lumpen londinense aparece el oscuro bimillonario ruso Uri
Omovich (Karel Roden), que pone los ojos en las orillas del río
para construir un nuevo centro comercial. Pero, para asegurarse
el éxito de la operación, tendrá que prepararlo todo rápidamente
y evitar que surja ningún problema, y para eso va a necesitar a
Lenny Cole.
“El problema con Lenny es
que le viene demasiado grande”, explica Wilkinson. “Se está
enfrentando a gente que es tan malvada como él y, probablemente,
más inteligente. Su problema es que no valora adecuadamente a
sus rivales”.
Lenny y su gente son “en
gran medida un tributo a los gánster de siempre de Londres, pero
eso es precisamente lo que les va a dar muchos problemas”,
comenta Strong. “De donde vienen se respeta y entiende quién
manda y creen que nadie en su sano juicio se va a atrever a
meterse con ellos. Pero se encuentran con dos grupos de
criminales que no les tienen ese respeto y miedo tradicionales:
Uno Dos, Murmullos y los suyos, que tienen una visión más
moderna, y el grupo de los rusos que han hecho dinero siguiendo
la estela del nuevo capitalismo en Europa Oriental y que pueden
ser unos matones mucho más sanguinarios”.
Ritchie está de acuerdo en
que Uri y su gente no siguen las mismas reglas. “La diferencia
es que con todo ese dinero que está viniendo del Este, creo que
Lenny y los suyos pierden terreno porque hay mucha otra gente —
posiblemente mejor adaptada para el nuevo mundo — que les ha
robado su posición de autoridad. Sencillamente no están
preparados, no están cualificados para seguir trabando en ese
entorno”. Y para dar una vuelta de tuerca más está la
espectacular contable del ruso, Stella, que decide maquillar los
números en beneficio propio.
Thandie Newton es Stella,
la inteligente y sexy contable conectada con los bajos fondos.
“Stella es muy buena en lo suyo”, describe Newton, “tan buena,
en realidad, que creo que se ha aburrido y empieza a jugar para
divertirse un poco. Y, claro está, nada más divertido para una
contable puritana que mezclarse con el hampa”.
Su habilidad con el dinero
la ha introducido en el círculo más cercano de Uri Obomavich, el
billonario ruso que quiere invertir en el sector inmobiliario
londinense. “Stella le gusta a Uri en todos los sentidos”,
explica Karel Roden, que interpreta a Uri. “Representa la
sofisticación y confía en ella implícitamente con su dinero,
pero no hace bien. En cierto sentido, puede dominar fácilmente
ese nuevo mundo en el que está entrando, pero no lo tiene tan
fácil en asuntos del corazón”.
Con el inminente pago de
Uri a Lenny Cole — dinero para tratar de facilitarse el camino
de cara al nuevo megacomplejo que quiere construir – Stella ve
una oportunidad para introducirse en un campo de actividad
totalmente nuevo… y conoce al hombre perfecto para que le ayude.
“Uno Dos se convierte en su marioneta, o eso cree ella”, explica
Newton. “Pero se enamora de él, lo que compromete su situación”.
Aunque en un primer
momento sólo son socios en un negocio de los grandes, Uno Dos y
Stella — la cara y la cruz de la moneda – se atraen como un
imán. “Me gusta mucho la dinámica que existe entre nuestros
personajes”, comenta Butler. “Compartimos algunas escenas
desentonadas muy divertidas. Son definitivamente sexy, pero
existe una energía poco habitual entre nosotros y creo que eso
es lo que hace que no sea la típica relación chicochica de los
thrillers”.
Para Newton, la
colaboración con Butler y Ritchie fue una de las experiencias
más interesantes de la película. “Gerry es una fuente inagotable
de energía”, explica. “Quiere probar distintas formas de hacerlo
todo. Y no importa la hora del día que sea, siempre tiene algo
nuevo que aportar. Es genial porque Guy confía tanto también en
el material y en nosotros como actores que nos da libertad para
aportar nuevas ideas y ser espontáneos. El hecho de poder dar
nuestras propias ideas e integrarlas en nuestros personajes fue
disfrutar de lo mejor de ambos mundos. Guy no quiere la
superficie del personaje, quiere sacar toda su verdad y
profundidad”.
Lo que impide que Uri
Obomavich haga el trato es su “cuadro de la suerte” que presta a
Lenny hasta que se cierre el acuerdo. Cuando desaparece el
cuadro, pronto aparece en la casa de una estrella del rock
drogadicta, Johnny Quid. Para encontrar el cuadro de Uri, Lenny
Cole debe encontrar a Quid, quien, al final, resulta estar
relacionado también con el mundo del hampa londinense: es el
hijastro de Lenny Cole.
Ritchie comenta: “Cuando
Johnny era joven, probablemente tenía mucho talento y fue a una
buena escuela. Pero tiene un gángster de padrastro, y por eso ha
pasado mucho tiempo tratando de encajar el bien y el mal en su
vida. Se hace preguntas y constantemente trata de poner a prueba
los límites del poder, lo que le causa problemas”.
Toby Kebbell interpreta a
Johnny Quid, la última sensación en el escenario musical
alternativo londinense, del que actualmente se rumorea que está
muerto. “Como músico y cantante, se da cuenta de que estar
muerto puede ser mucho mejor a la hora de vender discos”,
explica Kebbell.
El choque del interés de
Lenny por encontrar a Johnny y la desaparición de éste no hace
sino causar problemas a Romano y Mickey, los dos estadounidenses
que produjeron el último disco de Johnny, interpretados por
Jeremy Piven y Chris “Ludacris” Bridges. Lenny aprieta las
tuercas a Romano y Mickey para localizar a Johnny… o tendrán que
afrontar las consecuencias.
“Nuestros personajes son
los buenos de la película si se comparan con los demás
personajes”, explica Bridges, que es Mickey. “Romano y Mickey
han ido a Londres para meterse en el mundo de la música, pero no
se esperaban algo así cuando se mezclan con Johnny Quid”.
Los dos actores
disfrutaron mucho trabajando dentro del mundo único creado por
Ritchie en “RocknRolla”. “Lo que me encanta de la película es
que cada uno tiene su propia historia individual que se mezcla
con las demás al final”, concluye Bridges.
“Cuando leí el guión, me
perdí en el mundo de los personajes”, confiesa Piven. “A Guy le
encanta el idioma e hizo a cada uno increíblemente específico.
Le gustan sus matones y no son planos ni desganados. Como
estadounidense, me permitió conocer de verdad este mundo.
Resultó muy interesante hacer esta película. Aunque es muy
colaborador y está dispuesto a escuchar a todo el mundo, Guy
tiene una idea muy clara de lo que quiere: le gusta que haya un
buen ritmo en el plató. El rodaje fue muy corto, lo que te
obligaba a estar a tope para no perderte”.
Para Guy Ritchie, la
acción y la intriga de “RocknRolla” es un reflejo de los
importantes cambios que se están produciendo en su ciudad,
Londres, donde el cristal, el acero y el hormigón son
omnipresentes en las calles y estructuras históricas, añadiendo
una nueva capa brillante a la ciudad, aunque sin enmascarar del
todo lo antiguo. “‘RocknRolla’ tiene que ver en realidad con las
consecuencias de que Londres se esté convirtiendo en un fenómeno
internacional”, destaca. “Londres está en medio del mundo en el
sentido de que a menudo es el último lugar al que se va de
camino a EE.UU. y el primer lugar al que se llega en Europa”.
Ahora que los países del
Este han ido acumulando dinero e influencia en las últimas
décadas, la entrada de los hombres de negocios rusos y de Europa
del Este en el mercado inmobiliario de la ciudad ha tenido un
efecto dramático en el panorama urbano. “Han transformado
totalmente las reglas de juego”, señala Ritchie. “Si quieren
algo, no regatean el precio, pagan el doble. La competencia ha
desaparecido completamente porque ¿quién puede competir con eso?
Las reglas del compromiso también han cambiado. Londres está en
constante evolución, y eso puede verse en los nuevos edificios
que se construyen. Ahora es una metrópolis en ebullición”.
Para el director de
fotografía David Higgs, mostrar la ciudad tal y como es hoy en
día era un aspecto clave dentro de la visión de Ritchie para la
película. “Desde que hizo ‘Lock & Stock’, el East End londinense
se ha transformado de raíz”, explica. “Ahora es moderno, ya no
es gris. Es mucho más lujoso y ostentoso”.
Pero ahora que Londres se
está reinventando, Ritchie quería mostrar la ciudad en una forma
nunca vista en el cine, lo que representaba todo un reto para su
equipo de rodaje. “Era cuestión de encontrar rincones de la
ciudad que fueran totalmente nuevos y que se estuvieran
reconstruyendo, y concentrarse en ellos”, explica el diseñador
de producción Richard Bridgland. “Guy estaba buscando espacios a
gran escala. Quería localizaciones que tuvieran esa tipo de
magnificencia y enormes espacios abiertos a su alrededor”.
“En comparación con los
rodajes en la mayoría de las ciudades de EE.UU., rodar en
Londres es difícil”, añade el productor Steve Clark-Hall. “En
EE.UU., las carreteras son todas paralelas y están ordenadas.
Aquí van en cualquier dirección y el tráfico es muy difícil de
mover por Londres. Encontramos muchos retos logísticos, pero lo
mejor es la propia ciudad: los edificios, las imágenes, las
interesantes formas arquitectónicas que encuentras en Londres”.
Con un papel tan destacado
de la ciudad en la historia, el equipo no sólo tuvo que vérselas
con la complicada infraestructura londinense, sino también
aprovechar todos los recursos a su alcance para obtener los
permisos necesarios y poder filmar en algunos de los referentes
más icónicos de la ciudad. Entre estos iconos se incluyen la
central de Battersea, construida en los años 30 por Sir Giles
Gilbert Scott y que se va remodelar en breve; el Mercado de
Frutas y Lana de la ciudad de Londres junto a la torre Swiss Re
Tower (llamada la torre Gherkin) y la torre Nat West; el muelle
de las Indias Occidentales, atrapado entre la Cúpula del Milenio
y el Canary Wharf, con sus elegantes y modernos complejos de
oficinas de elevada altura y el modernismo de los 60 del
Barbican Centre.
“Guy insistió mucho en
representar un Londres muy concreto, nuevo y cambiante, y que se
está modernizando en lugar de la antigua imagen victoriana de la
ciudad que solemos ver en las películas”, comenta la directora
de localizaciones Claire Tovey. “Logramos una buena combinación
de lo ultramoderno de Wembley y la torre Gherkin y ese sentido
de cambio y constante evolución que se puede ver en la
remodelación de la central de Battersea”.
Para el lugar en el que el
inversor ruso Uri hace negocios con Lenny Cole, Ritchie y su
equipo encontraron el increíble nuevo estadio de Wembley con su
prominente arco. “No te puedes imaginar a Uri con una oficinita
en un edificio normal o algo así”, explica Bridgland. “Así que
nos fuimos directamente al Wembley Arena e hicimos que su
oficina dominara el campo. Uno sí se imagina a un magnate
inmobiliario como propietario de algo así. Wembley era uno de
los lugares en los que nos apetecía especialmente poder filmar
debido a esos grandes y magníficos espacios y su maravillosa
calidad fílmica”.
“Wembley fue un golpe
maestro”, añade Tovey, “porque éramos los primeros en poder
utilizarlo. Tuvimos que insistir mucho para poder hacerlo, pero
creo que al final se cansaron de nosotros y cedieron”, comenta
entre risas.
La estación de Battersea
es una estructura que se hizo famosa en todo el mundo por su
aparición en la portada de un álbum de Pink Floyd. Bridgland y
su equipo lograron convertir parte de sus espacios cavernosos en
distintos escenarios de la película, incluido el club, la
guarida del Grupo Salvaje. El diseñador de producción hizo su
propia investigación de los bajos fondos para crear el espacio.
“Tuvimos que investigar a escondidas para saber cómo eran. Se
trata de lugares privados para ellos, lejos de la policía, por
lo que tratamos de recrear ese ambiente”.
La estación de Battersea
también ofrecía la inmensa sala de la vieja turbina, llena de
maquinaria antigua, donde Lenny Cole lleva a sus informadores
para descubrir qué saben. “Battersea nos ofrecía verdadera gran
escala, y la sala de la turbina era una localización
maravillosa”, afirma Bridgland. “Tenía unos 3 ó 4 pisos de alto,
y estaba llena de todo tipo de metales viejos y oxidados, así
que era un lugar increíble para rodar”.
Otra localización clave
era el Hospistal de Middlesex. “El Hospistal de Middlesex es un
referente de Londres”, describe Bridgland. “Ha estado ahí
durante todo un siglo y lo abandonaron hace unos años, por lo
que pudimos entrar y modificar algunas habitaciones. Encontramos
una docena de localizaciones allí. Lo que hicimos fue elegir
unas cuantas habitaciones y espacios y decorarlos de acuerdo con
nuestras necesidades”.
Bridgland y su equipo
transformaron el interior del antiguo hospital en un fumadero de
crack, e incluso la elegante oficina de Lenny Cole. “Creamos el
fumadero de crack, que tenía que tener exactamente el mismo
aspecto que este edificio viejo y desatendido, y luego, con unos
pocos divisores, construimos la biblioteca”, recuerda. Y luego,
una semana después, la unidad volvió a hacer acto de presencia y
lo convirtió en la oficina de Lenny en su casa, que es un hogar
con elegantes paneles lleno de cuadros ecuestres y mobiliario de
calidad”.
Para el yate de Uri y la
oficina del concejal era esencial encontrar telones de fondo que
resultaran nuevos y modernos. Canary Wharf ofrecía el marco
ideal para el yate de Uri y el Barbican Centre fue la oficina
del concejal. “Puesto que la idea de Guy era mostrar un Londres
que no se hubiera visto nunca antes, queríamos actualizar la
imagen de las autoridades locales de Londres, y el Barbican
Centre es un edificio muy espectacular construido en los años
60”, comenta un Bridgland entusiasmado. “Tiene esas
reminiscencias del ‘Dr. No’ con todas las luces del techo y todo
lo demás. Su aspecto es espectacular y no tuvimos que hacer gran
cosa. Cambiamos los carteles, pero básicamente sólo lo equipamos
como una oficina y el resultado fue genial”.
Gerard Butler, que había
vivido en Londres durante años, estaba encantado no sólo de
poder volver a la ciudad sino también disfruto con la visión
particular que Guy Ritchie tenía de ésta. “Me encantó poder
volver a hacer una película en Londres, especialmente con Guy,
que se considera la autoridad definitiva del Londres moderno con
su cultura y su humor”, explica. “Guy tiene un estilo visual
increíble para combinar lo moderno y lo antiguo, integrándolo
todo, y aportando carácter a la mezcla”.
Una de las características
más destacadas de las películas de Guy Ritchie es el estilo con
el que las rueda. En parte gracias a las grandes dimensiones del
equipo y en parte para que la producción resultara lo más
eficiente posible, el de “RocknRolla” fue un rodaje rápido de
seis semanas de duración. El uso de cámaras de alta definición
facilitó mucho las cosas y aumentó la eficiencia.
“Guy trabaja rápido”,
comenta Steve Clark-Hall. “Le gusta crear energía en el plató y
hacer que ésta fluya. Y logró hacerlo sin crear tensión durante
un rodaje tan corto, lo que demuestra sus grandes dotes de
director”.
Mark Strong, que ya había
colaborado con Ritchie en “Revolver”, conocía muy bien los
métodos de trabajo del director. “Crea un entorno divertido e
inventivo, y hace que quieras que todo salga bien”, explica.
“Rodamos una escena en medio de Cambridge Circus, un cruce muy
concurrido en el Soho, y los cámaras estaban ocultos en una
pequeña tienda de trabajo al otro lado de la calle. Nos
limitamos a grabar la escena con la gente cruzando la calle. Fue
un caos. Pero rodar así también es muy divertido porque te hace
mantener la guardia; llegas, ruedas y te vas. No tienes mucho
tiempo para pensar, y eso es lo mejor muchas veces”.
Una de las escenas más
memorables de Butler es una carrera épica a través de los patios
traseros de un barrio, las vías del tren y los almacenes en la
que Uno Dos y Murmullos están siendo perseguidos por dos matones
rusos. “Es una escena de acción muy larga y tensa, pero también
resulta muy divertida porque los dos tipos que nos persiguen no
se detienen ante nada”, comenta Butler riéndose. “Les
disparamos, les pegamos, les apaleamos, les tiramos el coche
encima, y no se paran. La escena representa fielmente la
increíble estética y energía de Guy. Es una de las escenas de
persecución más únicas que haya visto nunca, o en la que haya
participado”.
Silver concluye: “Guy ha
hecho una película que desafía los límites de la comedia de
acción o la película de gángsters. Es muy divertida porque se
trata de una fábula en medio de toda la acción. Uno de los
personajes compara la vida con una cajetilla de cigarrillos, que
tiene un aspecto muy sofisticado por un lado pero que por el
otro te dice con toda crudeza que te va a matar. Buscando
siempre el camino más corto a la buena vida, estos personajes se
mueven por el afilado borde de la navaja que separa la vida de
la muerte. Eso es ‘RocknRolla’”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "RocknRolla" - Copyright © 2008 Warner
Bros. Pictures, Dark Castle Entertainment y Toff Guy Films.
Fotos por Alex Bailey y Ollie Upton. Distribuida en España por
Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos
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