CÓMO SE HIZO "RED DE
MENTIRAS"
Notas de producción © 2008
Warner Bros. Pictures
En la actualidad, en el
oscuro sub-mundo del espionaje mundial de alto riesgo, el poder
no se mide en términos de armamento o tecnología, sino en
términos de la cantidad de información vital que una persona
puede adquirir y controlar de forma real o simulada. “La
información es lo esencial” afirma el director de Red de
Mentiras Ridley Scott “y eso significa que no puedes confiar en
nadie, ni siquiera en tu mejor amigo. Baja la guardia un segundo
y te estarán utilizando. Y si diriges una organización
importante para la seguridad nacional, sin esa actitud serías
débil y vulnerable. De eso se trata”. Red de Mentiras está
basada en la novela del mismo título del autor David Ignatius,
un periodista veterano que cubrió los casos de la CIA y Oriente
Medio durante 10 años para The Wall Street Journal, antes de
unirse a The Washington Post, donde en la actualidad es editor
asociado y columnista. Scott, que leyó el libro cuando aún
estaba en versión galerada, afirma que “ofrece una perspectiva
incisiva inusual sobre lo que ocurre en primera línea de fuego,
y sobre las personas en primera línea de fuego que marcan la
diferencia”. El productor Donald De Line afirma que “el libro de
David es un inteligente y pulido thriller de espionaje acerca de
la clase de personas y los niveles de engaño que son necesarios
para penetrar en un país, una cultura, y por último, el enemigo.
Nos pareció que tenía muchos puntos favorables para convertirse
en un gran guión cinematográfico”. Scott trabajó en estrecha
colaboración con el oscarizado guionista William Monahan para
trasladar a la pantalla la osada perentoriedad y las dinámicas
de carácter combativo de la novela. El director destaca que “la
historia presentaba diversas dimensiones interesantes, la forma
en que se desarrolla el argumento y cómo se ajustan y amoldan al
mismo los personajes. Ha sido una experiencia muy emocionante”.
Leonardo DiCaprio, que ya había trabajado con William Monahan en
Infiltrados afirma que “la adaptación de Monahan es fantástica.
Maneja a la perfección la información, la desinformación y los
dilemas de perros y gatos de los personajes”. “La historia es
realmente apasionante y es necesario prestar atención a todos
los giros y cambios de la historia”, comenta De Line. “Además,
incluye las vibrantes secuencias de acción que tan bien dirige
Ridley y a las que siempre aporta su propio estilo distintivo”.
DiCaprio coincide con esta
opinión. “En esta película se incluyen elementos de intensa
acción, pero al mismo tiempo el argumento es muy intrincado. Al
final del día, lo que avivaba nuestro interés y nos mantenía
enganchados era cómo iba avanzando la forma de pensar de la CIA
y cómo se trasladaba ese hecho a la historia. A medida que
íbamos trabajando en la película, nos iba fascinando cada vez
más la forma en que opera una organización como esta contra un
enemigo extremadamente escurridizo en un mundo tan desconocido
para ella”.
DiCaprio, el protagonista,
es el espía de la CIA Roger Ferris, que diseña un audaz plan
para atraer al líder terrorista Al-Saleem fuera de su escondite
haciéndole creer que una organización rival (y completamente
falsa) se ha vuelto tan mortífera y efectiva como la suya. Pero
los artificios que tan hábilmente idea el agente se ven imbuidos
por varias capas de argucias perpetradas simultáneamente por su
superior, Ed Hoffman. Hoffman, el implacable estratega, no se
detendrá ante nada en nombre de la seguridad nacional, incluso
si ello implica sacrificar a su mejor hombre de campo.
A medida que el
irreversible plan de Ferris gana impulso, los conflictos con sus
dos aliados más cercanos amenazan con converger con una crisis
de conciencia que le deja en una posición terriblemente
vulnerable. ¿Le traicionará Hoffman como ha hecho con muchos
otros? Mientras tanto, si el jefe del Servicio de Inteligencia
jordano descubre que Ferris dirige una operación secreta para
atrapar a Al-Saleem, la esperanza de vida de éste en Jordania
podría medirse en minutos. En última instancia, la supervivencia
de Ferris y el éxito de su misión dependerán de la única persona
que conoce en quien puede confiar: él mismo.
Russell Crowe, que da vida
a Ed Hoffman, comenta: “Obviamente, es una película y no se
pueden considerar hechos reales, pero para mí era importante que
la gente se hiciera una idea de lo que supone, en términos de
engaño, dirigir una organización como la CIA, especialmente en
un lugar donde existe un arraigado conflicto cultural. Tienes
que mantener una perspectiva muy alejada para ver por dónde van
los tiros”.
“Un tema que siempre me ha
interesado como escritor es la mentira y el proceso mediante el
cual engañamos a nuestros adversarios” afirma Ignatius. “Comencé
a plantearme cómo podría infiltrarme en una organización que
fuera prácticamente impenetrable. Si no puedes introducirte en
ella, ¿podrías hacerles creer que estás dentro? El negocio del
espionaje se parece mucho al periodismo, se trata de identificar
a las personas que tienen la información, ganarse su confianza,
y hacerles cruzar la línea y contarte cosas que a priori no
tenían intención de contarte”.
Fue esa agresiva y
visceral perspectiva de las vidas reales de los espías del
Servicio de Inteligencia lo que intrigó a Scott. “Me gustaba la
idea de explorar el contraste entre el hombre de campo y el
hombre al mando”, afirma.
Monahan precisa: “la
historia muestra el mundo del Servicio de Inteligencia más o
menos como es, como mínimo, con más pragmatismo y menos
implicación política de la que se puede encontrar en la CIA
real. Me atraía la fragilidad de Ed Hoffman, ya que todos
conocemos a alguien como él. La historia de Ferris me resultaba
atractiva porque en última instancia todo es cuestión de la
conciencia individual”.
Dedicarse al espionaje en
el siglo XXI en una de las regiones más peligrosas del planeta
implica obtener información por todos los medios necesarios, y
poner tu vida contra las cuerdas en un mundo donde la
información que conoces puede ser tu mejor activo... o tu peor
responsabilidad.
Nadie siente más la
presión en el terreno de juego que Roger Ferris, un espía de
campo con habilidades extraordinarias al que se le asigna la
tarea de reunir a los Servicios de Inteligencia en tiempo real
cuando tiene lugar una operación terrorista. “Ferris es alguien
que ha dedicado su vida en gran medida a detener el terrorismo,
y que arriesga su vida cada día para ello”, dice DiCaprio. “Está
muy instruido en el manejo de armas y en el combate cuerpo a
cuerpo, pero además es un agente de campo muy inteligente y
altamente efectivo que se ha introducido en la cultura de
Oriente Medio. Conoce el idioma y la cultura y respeta la
actitud y las costumbres de sus gentes, y es muy diestro a la
hora de establecer relaciones e infiltrarse en redes
terroristas”.
“Ferris es un hombre que
lleva todo eso en la sangre”, dice Ignatius. “Las personas y la
cultura se han metido en su corazón de forma similar a como se
metieron en el mío”.
Como parte de su
preparación para la película, DiCaprio profundizó en el libro de
Ignatius y consultó al autor así como a varios ex-miembros de la
CIA. “Intenté aprender el máximo posible sobre las operaciones
de la CIA”, relata el actor. “Es un grupo de personas
distribuidas por todo el mundo que tratan de ir un paso por
delante cada vez que les es posible. Es alarmante pensar en lo
peligroso que este mundo podría ser si no fuese por una
organización como ésta. Su trabajo es realmente duro, y es mucho
lo que está en juego en todo momento”.
Dejando de lado el éxito,
la supervivencia en una atmósfera tan traicionera depende de
algo más que de la discreción a la hora de captar informadores y
forjar alianzas. Scott puntualiza: “un hombre que realiza esta
clase de trabajo debe poseer cierta metodología que le permita
ser eficaz, y esa metodología con frecuencia implica algún tipo
de violencia”.
El trabajo también exige a
Ferris adoptar diferentes identidades de forma tan fluida como
cambia su acento árabe, tanto si trabaja de forma clandestina
como si se infiltra en un piso franco o se hace pasar por un
banquero americano. Para DiCaprio, interpretar a Roger Ferris le
ha permitido experimentar a través de los ojos de otra persona
la intensa realidad de un hombre cuya vida depende de su
capacidad de ser muchas personas a la vez. “Mi personaje sabe
que si le cogen en algún momento, le colgarán hasta que no
queden de él más que los huesos, así que apuesta fuerte cuando
lucha por su vida en todas estas situaciones diferentes. Y, como
actor, esto añade mucha más tensión y realismo a lo que tratas
de hacer”.
“Verdaderamente, Leo es
uno de los actores más interesantes con los que he trabajado
porque es muy afable y divertido y a la vez está muy centrado en
su trabajo” dice Scott acerca del versátil actor. “Es muy
inteligente y extremadamente profesional, y su preparación es
impecable. Es maravilloso trabajar con él; siempre me ha
impresionado su trabajo, pero esta vez me ha impresionado mucho
más de lo que pensaba”.
El sentimiento es mutuo.
“Siempre he querido trabajar con Ridley Scott”, afirma DiCaprio.
“Es uno de los grandes cineastas de la actualidad, y sigue
haciendo películas sorprendentes en cualquier género, así que
desde el principio esta película fue muy emocionante para mí”.
Ed Hoffman, brillante
aunque prepotente estratega que gestiona una estrecha red de
agentes de campo desde su portátil y su móvil en Washington, es
el encargado de proteger los intereses de las operaciones del
Servicio de Inteligencia de la CIA en Oriente Medio, y
aparentemente a Ferris. “Al nivel de Hoffman, no se trata de ser
un jugador de ajedrez”, observa Russell Crowe, “sino de ser
capaz de ver siete tableros diferentes situados en siete planos
diferentes, y manipular todos los múltiplos de siete
simultáneamente”.
Tanto si lleva a sus hijos
al colegio como si vigila los movimientos de Ferris mediante el
puntero Sistema Predator, Hoffman es capaz de realizar varias
tareas con implacable eficacia y una imparcialidad que resulta
ajena a un espía de campo como Ferris. “Ed Hoffman es un hombre
cínico y duro que nació para usar a los demás”, comenta
Ignatius. “No le importa el coste en vidas humanas de sus
acciones. Ferris es una persona que se preocupa profundamente.
Utiliza a los demás, pero le molesta hacerlo”.
Vivir con las
consecuencias personales y cercanas de las decisiones de Hoffman
le ha costado muy caro al joven y asediado agente. “Ferris se
enfrenta constantemente a decisiones morales como tener que
sacrificar la vida de los demás por el bien de la misión,” dice
DiCaprio. “Todo se vuelve más complicado cuando comienza a
implicarse emocionalmente con algunas de esas personas”.
Scott cuenta que “Ferris
es la clase de hombre que cree que puede cambiar las cosas. Se
integra en ese mundo y predica con el ejemplo, pero su
conciencia es su debilidad. En esta clase de trabajo no puedes
tener conciencia, porque de lo contrario dejarás de ser útil, y
serás un peligro para ti mismo y para la organización”.
La cruda realidad del
trabajo de Ferris hace que le sea difícil ignorar los daños
colaterales, pero la grave naturaleza de las responsabilidades
globales de Hoffman le exige poner a prueba su conciencia antes
de salir. “Hoffman tiene que contar un montón de mentiras y
tomar muchas decisiones duras, pero verdaderamente cree que todo
lo hace en pos de un bien mayor”, dice De Line. “Hoffman no se
siente culpable por cumplir con su deber”, afirma Scott. “No
siente ninguna culpa y se muestra agresivo cuando hace lo que
considera necesario”.
El desprecio de Hoffman
por el coste en vidas humanas de sus operaciones secretas no es
lo único que preocupa a Ferris. En el mortífero mundo de doble
juego en que habitan estos hombres, confiar en alguien, incluso
en la persona que presuntamente te respalda, puede resultar
fatal. Aunque Ferris debe confiar en cierta medida en que
Hoffman le proteja cuando él no puede hacerlo, conoce demasiado
bien los juegos psicológicos y de poder de Hoffman, así como sus
cuestionables tácticas que comprometen el cultivado servicio de
información de Ferris, y la facilidad con que sacrifica a las
personas que dejan de serle útiles. Tal y como lo ve DiCaprio,
“Ferris trata desesperadamente de hacer su trabajo, pero Hoffman
frustra sus planes continuamente. Piensa que la única forma de
hacer las cosas es a su manera”.
Para conservar su ventaja
y evitar convertirse en otra víctima del tablero virtual de
Hoffman, a Ferris no le quedará más opción que seguir sus
instintos, utilizar todas sus habilidades y tratar de mantenerse
un paso por delante del cerebro de la intriga. Pero, tal y como
advierte Scott, “Hoffman tiene un magnífico cerebro y es un buen
estratega, y gracias su red de informadores, con frecuencia
dispondrá de más información que Ferris. Estará casi siempre un
paso por delante”.
El papel de Hoffman en Red
de Mentiras es la cuarta colaboración de Russell Crowe con
Ridley Scott tras Gladiator (El gladiador), Un buen año, y
American Gangster.” “Me gusta trabajar con Ridley”, afirma el
actor. “Hemos aprendido mucho el uno del otro mientras rodábamos
Gladiator (El gladiador). Compartimos la misma ética y estética
de trabajo así como nuestro sentido del humor, y con estos tres
aspectos de nuestra parte, estar juntos en el escenario resulta
fácil”.
“Russell puede hacer
cualquier cosa,” dice Scott. “Le encanta cambiar de identidad,
de acento e incluso de aspecto para un papel, y eso es lo más
interesante de trabajar con él. En mi opinión, es uno de los
mejores actores del mundo”.
Recordando sus
conversaciones iniciales acerca de Red de Mentiras, el director
continúa: “Le dije que para mí Hoffman era un padre de familia
que puede ser extremadamente hogareño y al mismo tiempo
desempeñar un trabajo superior al de un padre de familia típico.
Probablemente sea algo insomne, quizás le sobren algunos kilos.
Él me dijo: “¿Le sobran algunos kilos? ¿a qué te refieres?”
“Ridley me llamó y me
preguntó que qué me parecería engordar unos 23 kilos,” cuenta
Crowe, que en el transcurso de su carrera ha transformado su
aspecto físico para gran diversidad de personajes, incluyendo el
nominado a los Oscar® Jeffrey Wigand de Infiltrados.
El actor ganó 23 kilos
para interpretar a Hoffman. También coincidió con David Ignatius
en lo referente al trasfondo de su personaje. “Russell me
preguntó de dónde procedía Hoffman,” explica el autor. “Dijo:
‘¿Qué te parece Arkansas? sí, creo que es de Arkansas. Hay algo
en el habla de la gente de Arkansas que suaviza incluso sus
afirmaciones más rotundas’”.
“Russell aporta un toque
de frivolidad y humor a Hoffman que no me esperaba,” comenta
Donald De Line. “Hoffman es un personaje de moralidad
cuestionable, y es difícil crearse una opinión clara sobre él.
Pero al mismo tiempo es muy directo acerca de quién es y aquello
en lo que cree, lo cual resulta bastante refrescante. Casi no
puedes reprocharle ser como es”.
Las apuestas comienzan a
subir para Ferris cuando Hoffman le asigna gestionar las
operaciones del Servicio de Inteligencia estadounidense en
Ammán, Jordania, donde un líder terrorista emergente llamado
Al-Saleem ha estado reforzando su poder desde las sombras. Para
capturar al escurridizo Al-Saleem, Ferris necesita granjearse la
colaboración del Departamento General de Inteligencia jordano
(GID), dirigido por el temible Hani Salaam, a quien da vida el
actor de televisión y cine británico Mark Strong.
El impecablemente
artificioso y refinado Hani es tan sutil y sereno como Hoffman
obstinado y descarado. No obstante, hay algo amenazador tras la
elegancia de Hani que esconde una ferocidad propia del hombre
que ejerce un poder en Jordania sólo superado por el Rey. Strong
resalta: “Creo que el hecho de que Hani se preocupe tanto sobre
sí mismo implica que es igual de meticuloso en su trabajo. Es
alguien con quien no deberías meterte,” sonríe.
“Hani es un personaje
extremadamente elegante y poderoso, y Mark Strong captó su
esencia,” dice Scott. “Se transformó por completo en el
personaje, su acento era perfecto y su elegancia parece
totalmente natural”.
“Mark Strong me convenció
profundamente como actor,” dice DiCaprio. “Fue fantástico
trabajar con él. Está lleno de magnetismo e incluso mi padre
habla de lo mucho que le gusta Hani y cuánto le gustaría vestir
como él porque le parece un genio”.
Tal y como Hani demuestra
a Ferris, es un maestro del interrogatorio y del arte que
Ignatius denomina la “seducción sutil” de peones y adversarios
que acaban por rendirse a los secretos o favores que solicita.
“Hani muestra a Ferris cómo captar a alguien para que trabaje
para ti sin necesidad de utilizar la violencia,” describe
Strong. “Se enorgullece de ser capaz de conseguir lo que desea
de forma más delicada y menos obvia que Hoffman. Sus métodos se
basan no tanto infundir miedo, sino en llevar a la gente a su
terreno de forma sutil.
No obstante, Hani le
ofrece su cooperación con una advertencia: “Hani intuye que
puede confiar en Ferris; le agrada que se haya tomado su tiempo
para aprender árabe correctamente, ya que lo interpreta como un
síntoma de respeto,” dice Strong. “Pero el trabajo de Hani es
proteger su país y a su pueblo, por ello recalca a Ferris que si
van a trabajar juntos, nunca debe mentirle. Ése es el fin
último”.
“Para Hani se trata de una
tradición de honor y confianza,” detalla Scott. “Si no confía en
ti, no irás a ninguna parte, y para ganarte su confianza tienes
que actuar de forma transparente. Pero en virtud de su trabajo,
Ferris está esencialmente obligado a mentirle”.
Su poco convincente
alianza se pone a prueba cuando Hoffman irrumpe en Amman por una
violenta confrontación con Hani. “La forma en que Hoffman trata
a Hani es casi vergonzosa,” dice Crowe de la aparente
indiferencia de su personaje ante el matiz cultural que Ferris
negocia tan a conciencia. “Pero podría estar utilizándolo a su
favor. Si los americanos tienen reputación de comportarse de
forma insolente, eso es lo que Hani cree, y así es como Hoffman
se mostrará”.
“Probablemente se profesan
un mutuo respeto en secreto, pero nunca lo admitirían,” “Hoffman
actúa de forma despectiva con Hani, y Hani piensa que Hoffman es
algo salvaje en sus métodos; pero ambos son hombres capaces de
utilizar a cualquiera para un fin determinado, si ello les
permite alcanzar aquello que ambicionan”.
La negativa de Hoffman a
hacer su presunta asociación más transparente pone a Ferris en
el ojo del huracán, justo en medio del fuego cruzado de la
rivalidad de ambos a medida que se acerca a Al-Saleem. “Ferris
se halla en medio de la lucha por el poder entre estos dos
formidables hombres, entre su lealtad a la CIA y las promesas
realizadas a Hani,” afirma DiCaprio. “Lo más fascinante es que
todos ellos persiguen el mismo fin último”.
Ferris se siente aliviado
de algún modo de los peligros de su trabajo cuidando de Aisha,
una mujer jordano-iraní que vive en Ammán, donde trabaja como
enfermera en una clínica local, y que presta sus servicios como
voluntaria en un campo de refugiados.
La actriz iraní Golshifteh
Farahani interpreta a Aisha en su debut cinematográfico
americano. “Tuvimos la suerte de contar con ella,” afirma Scott.
“Golshifteh es una de las más importantes actrices iraníes. La
vi por primera en vídeo y me quedé impresionado; es una
magnífica actriz clásica. Finalmente pude quedar con ella.
Desprende una energía especial difícil de describir, emana
fuerza y dignidad, y es increíblemente hermosa; verdaderamente
la cámara la adora”.
“Aisha es enfermera, pero
si hubiera nacido en un país más desarrollado, probablemente
hubiese sido médico,” dice Farahani de la brillante y avispada
joven que se encuentra inesperadamente atraída por el misterioso
hombre que no cesa de aparecer en su clínica. “Al principio,
Ferris le parece interesante, pero no llega a tomarle en serio.
Cuando descubre su buen corazón, se deja llevar y se ve
desarmada por su sinceridad”.
No obstante, su atracción
se ve complicada por las restricciones de su cultura, que
prohíben a un hombre tocar a una mujer soltera. Las
consecuencias de su amistad con un hombre americano podrían ser
tan graves para Aisha como lo sería para Ferris que se
descubriera su tapadera. “Ni siquiera puede estrecharle la mano
porque sabe que a ella podría traerle consecuencias muy
negativas,” dice Scott.
“Golshifteh es una actriz
maravillosa,” afirma DiCaprio. “Gran parte de su desconocimiento
de las relaciones entre hombres y mujeres en las películas
occidentales se reflejó en la dinámica de Aisha y Ferris. Ferris
siente una gran afinidad por Aisha, respeta profundamente su
cultura y sus tradiciones, y trata de establecer una relación
con ella”.
“Leo es absolutamente
magnífico,” dice Farahani. “Es muy generoso y me hizo sentir muy
cómoda; realmente me ayudó mucho. Ha sido un placer trabajar con
él”.
“Golshifteh y Leo tenían
una conexión genuina y mucha química, y literalmente saltaban
chispas entre ellos,” observa De Line. “Pudimos percibirlo desde
el primer día en que se pusieron juntos frente a la cámara”.
Cierran el reparto Ali
Suliman como Omar Sadiki, el cebo involuntario que Roger Ferris
utiliza en su tarea de atraer al terrorista Al-Saleem fuera de
su escondite; Alon Aboutboul como el enigmático Al-Saleem; Oscar
Isaac como Bassam, el aliado de Ferris en Samarra; y Simon
McBurney como Garland, la plataforma de campaña unipersonal que
manipula la tecnología para hacer que Sadiki parezca una amenaza
para Al-Saleem.
El consumado cineasta
Ridley Scott, ha superado las diversas exigencias que implican
dirigir una gran producción internacional como Red de Mentiras
con aparente facilidad. “Es un gran placer ver trabajar a un
maestro como Ridley,” dice Donald De Line. “Es intuitivo,
colaborador y tiene una extraordinaria capacidad para ver el
total de la película en su cabeza. Tiene más energía,
resistencia y concentración que ninguno de los que le rodean, y
además es capaz de sacar lo mejor de cada persona”.
Scott, ex-diseñador de
producción, dibuja sus propios guiones gráficos y proporciona
bocetos a los jefes de los principales departamentos, con los
detalles que él visualiza para un decorado, vestuario o efecto
especial en concreto. “Es fácil trabajar con un director como
Ridley, ya que es capaz de expresarse de forma muy vívida con
sus dibujos,” dice Arthur Max, diseñador de producción de Scott
desde hace años.
El distintivo estilo de
rodaje de Scott (utiliza una media de cuatro a ocho cámaras por
montaje), le permite rodar escenas obteniendo una cobertura
plena con tomas mínimas. “Me impresionó su capacidad para
coordinar y rodar con tantas cámaras y desde varios ángulos a la
vez,” exclama DiCaprio. “Estás haciendo una escena con 20
explosiones de fondo, y hay una persona en un árbol a 800 metros
de ti haciendo un primer plano de tu cara, y tú ni siquiera te
enteras. Hay dos helicópteros a la espera para sobrevolar la
escena, entonces Ridley coge el walkie-talkie y ahí los tienes.
Y, mientras tanto, él está observando los diferentes monitores,
cortando tomas en su cabeza a medida que rueda. Creo que tiene
un canal conectado a los ojos del espectador. Por eso Ridley es
tan bueno en lo que hace, porque ve la totalidad del conjunto”.
Coordinar diversas cámaras
grabando de forma simultánea también permite a Scott crear la
clase de momento impresionante que aporta a su narrativa
gráfica. “Me gusta moverme con rapidez, tan rápido como sea
posible, porque entonces es cuando puedes sentirte realmente
vivo,” explica el director. “Mi trabajo es mantener a los
actores ligeramente desequilibrados, ya que entonces se
concentran y su actuación se percibe como algo espontáneo y
lleno de energía”.
“Me siento abrumado por su
forma de rodar,” dice Mark Strong. “Como actor, es fantástico,
ya que no tienes que repetir una escena difícil una y otra vez,
ni preocuparte por la continuidad, lo que te permite ser
increíblemente rápido”.
Ya que ésta es la cuarta
película de Crowe con Scott, obviamente es el actor más
familiarizado con el estilo de dirección de Scott. Pero aunque
disfrutan claramente de su proceso colaborativo, Crowe señala:
“La gente presupone que estamos de acuerdo en todo pero eso es
ridículo. Solemos discrepar sobre un asunto cualquiera en un 70
por ciento de las ocasiones; pero con el tiempo hemos
perfeccionado el arte de la discusión sin palabras y disfrutamos
el proceso de la resolución de problemas.
“Lo que ocurre entre
Ridley y yo es que yo le escucho, lo cual, en mi opinión, a
veces llega a asustarle,” continúa Crowe entre risas. “Pero lo
aprecia porque suele decirme algo en un primer momento y después
implicarse con el resto de detalles. Pero sabe que mantendré la
integridad de su concepto original a medida que avancemos en la
historia”.
DiCaprio, que se
auto-describe como “el chico nuevo”, se adaptó rápidamente al
enfoque cinematográfico de Scott y Crowe. “Se comunican con una
especie de taquigrafía, saben cómo solucionar los problemas de
forma inmediata. Yo mismo he adoptado esa clase de energía; es
muy satisfactorio y estimulante trabajar con personas como
ellos. Una vez has ensayado la escena y establecido el marco de
lo que debería ser el resultado, Ridley enfoca todas las cámaras
y es hora de comenzar. Por otra parte, Russell es intensamente
real y muy actual,” añade DiCaprio, que trabajó anteriormente
con Crowe en el Western de 1995 Rápida y mortal. “Creo que es
uno de los grandes actores de nuestro tiempo, así que ha sido un
placer encontrarnos de nuevo. Rodamos juntos algunas escenas
poderosamente dinámicas y muy combativas en esta película. Es
fácil saborear esos momentos cuando tienes en frente a otro
actor capaz de ajustarse a todo lo que haces y devolverte algo
más. Es un torrente de adrenalina”.
Cuando se rodó Rápida y
Mortal, DiCaprio era sólo un adolescente, y según palabras de
Crowe, “Leo ha experimentado muchas cosas desde entonces. Me
complace ver que detrás de todo su éxito sigue siendo el mismo
chico. Nos hemos reído mucho”.
La autenticidad resultó
crucial para la creación de los rodajes de los casi 100
emplazamientos diferentes, repartidos en casi una docena de
países que entraron en escena durante la búsqueda de Ferris en
su intento por capturar al escurridizo terrorista Al-Saleem.
Debido a que no era posible rodar en cada uno de los países, se
escogió Marruecos para sustituir la mayoría de los escenarios de
la película.
“Conozco bien Marruecos;
es la cuarta vez que ruedo en el Norte de África,” explica
Scott, que rodó Gladiator (El gladiador), Black Hawk derribado y
El reino de los cielos en la ciudad de Rabat y el desértico
pueblo de Ouarzazate. “Esta región ofrece increíbles
posibilidades y cada vez encuentras algo nuevo. Además, me
encanta el pueblo marroquí. Tienen artesanos increíblemente
dotados que trabajaron con nosotros en esta película”.
“Probablemente Ridley
conoce esta parte del mundo mejor que cualquier director de la
comunidad actual de Hollywood,” comenta De Line. “Siente una
gran afinidad por el lugar y sus gentes y en mi opinión, ha
captado su sentimiento y su sabor de forma maravillosa.
Los diversos vecindarios
de la región nos proporcionaron gran variedad de escenarios. “No
construimos escenarios gigantes como solemos hacer en la mayoría
de películas épicas, pero la escala que realizamos de las
escenas en las calles sí resultó épica,” afirma Arthur Max, cuyo
departamento artístico construye escenarios dentro y alrededor
de los emplazamientos ya existentes. “En cada emplazamiento
intentamos realizar un escenario de 360 grados para que los
actores dispusieran de un entorno en el que pudieran sumergirse
por completo”.
Scott, en estrecha
colaboración con el director de fotografía Alexander Witt, puso
en escena una frenética persecución en un atestado mercado, con
ángulos de cámara que grababan a Ferris desde arriba como si le
estuviese siguiendo el Sistema Predator.
“El Sistema Predator es
una especie de ‘gran hermano’ que está siempre presente,” dice
Scott, que consiguió dicha perspectiva con una cámara de alta
definición montada sobre un helicóptero que sobrevolaba la
acción a más de 3.000 m de altura.
El equipo de Max tuvo que
preparar los escenarios en un perímetro lo más amplio posible
para que parecieran reales en estas detalladas tomas aéreas.
También fue necesario neutralizar muchos de los vibrantes y
coloridos paisajes de Marruecos con tonos más tierra. “Parte de
mi trabajo consistía en eliminar el color de esos entornos, que
tiende a ser muy ruidoso visualmente, para que el público no se
distrajera,” afirma Max.
El peligro de construir de
forma precisa en emplazamientos existentes se volvió palpable
cuando la decoradora de escenarios Sonja Klaus contrató a un
paisajista para transformar una sección del Estadio Olímpico de
Rabat en el elegante exterior de la Embajada de Estados Unidos
en Jordania. Sin vallas para proteger los arbustos que plantó el
paisajista, los vecinos del lugar permitieron a sus ovejas y
cabras pastar libremente en el lugar durante horas. “A la mañana
siguiente, cuando llegué allí para examinar los arbustos, tan
sólo quedaban rastrojos,” recuerda Klaus.
A veces, el trabajo de
Klaus era tan realista que el reparto no tenía ni idea de que
estaban trabajando en un escenario fabricado. Para la
confrontación crucial entre Ferris y Hani que tiene lugar en un
gran vertedero, el equipo de Klaus preparó la inclinada y antes
impecable colina con toneladas de basura “limpia”. “Parecía tan
auténtico que no tenía ni idea de que lo habían creado para la
película,” dice Strong.
“Marruecos es un lugar
interesante y fue todo un desafío en términos de rodaje, pero
disfruté mucho mi estancia allí,” dice DiCaprio. “Me encantan
sus gentes y su cultura. El mercado de Marrakesh es algo que
todo el mundo debería ver al menos una vez en la vida,
especialmente si son grandes viajeros. Es algo digno de ver”.
Crear el vestuario para un
gran reparto compuesto por todo tipo de personajes, así como
vestir de forma precisa a aproximadamente 3.000 figurantes que
representaban un amplio abanico de culturas, supuso un enorme
desafío para la diseñadora de vestuario Janty Yates y su equipo.
Además, “todo debía estar ajado hasta la enésima potencia y
debía parecer viejo y maltratado,” explica.
Yates diseñó el vestuario
de Ferris para ayudar al agente a mimetizarse con cualquier
cultura o situación en la que necesitara infiltrarse. “Leo es un
gran colaborador,” dice. “Se muestra muy interesado en todos los
detalles y siempre que creamos un nuevo traje, él necesita
conocer el escenario y qué ocurre anterior y posteriormente”.
El vestuario para el
obstinado jefazo de la CIA Ed Hoffman se ideó en el último
momento. “Hoffman no se preocupa por su vestuario, sino por
salvar el mundo,” explica Yates.
Por el contrario, el
vestuario del líder del Servicio de Inteligencia jordano Hani
Salaam era de vital importancia para Ridley Scott. “Quería que
Hani tuviese la elegancia extrema de un verdadero caballero,”
afirma el director.
Para crear los impecables
trajes realizados a mano del personaje, Yates recurrió a
Huntsman, una exclusiva firma de Saville Row y uno de los más
elegantes sastres del mundo. Pero un traje hecho a medida de
Huntsman tiene un proceso de fabricación de cuatro o cinco meses
y Yates sólo disponía de tres semanas para equipar al actor Mark
Strong antes de comenzar a rodar. En un alarde de astucia y
generosidad, el gerente de ventas Johnny Allen asaltó la cámara
acorazada de Huntsman y permitió a Yates examinar una colección
de aproximadamente 20 trajes que nadie había reclamado.
Sorprendentemente cuando Strong se probó los trajes “le quedaban
como un guante,” afirma Yates. “Era como si se los hubiesen
hecho a medida”.
“El tejido y el acabado
eran extraordinarios,” dice Strong de la artesanía de Huntsman.
“Definitivamente, Hani es uno de los personajes mejor vestidos
que he interpretado”.
El vestuario de Aisha, la
serena y radiante enfermera iraní que entabla amistad con Ferris
durante sus operaciones secretas en Amman, se inspiró en la moda
femenina contemporánea de Jordania. “Aunque siempre se cubren la
cabeza y llevan camisas de manga larga y cuellos altos, la mujer
jordana suele vestir vaqueros pitillo y tacones,” observa Yates.
“Queríamos crear ese modesto encanto para Aisha”.
Para mantener el realismo
según los deseos de Scott, la mayoría de los efectos especiales
de la película se obtuvo prácticamente con la estrecha
colaboración entre Scott y el supervisor de efectos especiales
Paul Corbould. Cuando fue necesario, se magnificaron con mínimos
gráficos por ordenador en el proceso de post-producción.
De igual modo, los
especialistas y las secuencias de acción se organizaron
cuidadosamente para resultar creíbles y, por supuesto, seguras
en la medida de lo posible. “Ridley quiere que quede realista,”
dice el coordinador de especialistas G.A. Aguilar. “No acepta
nada que parezca, dé la sensación de o huela a falsificación”.
A excepción de eludir una
gran explosión y dejar que una jauría de feroces perros le
mordiera las piernas, DiCaprio hizo él mismo todas las escenas
de los especialistas. “Había algunas secuencias de acción muy
intensas y difíciles,” explica. “Correr por Rabat con perros
rabiosos corriendo detrás de mí, la pelea con el
cuchillo...fueron muy complicadas de rodar, especialmente en
medio del caluroso desierto. Pero Ridley está muy preparado para
este tipo de escenas y te hace sentir tan cómodo que acaba
siendo otro día más de trabajo”.
“Es muy bueno con los
temas físicos,” dice Aguilar de DiCaprio, con quien también
trabajó en Gangs of New York e Infiltrados. “Ensayábamos una
secuencia y hacía los cambios que le parecían oportunos para su
personaje. Es muy específico con las cosas que su personaje
haría o no haría. Así que le dimos una base y él le dio sus
propios retoques”.
Mantener el realismo
también implicaba que DiCaprio aprendiese árabe, incluyendo
varios dialectos, lo que suponía un desafío incluso para un
actor con demostradas dotes para adoptar diferentes acentos. “Es
una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer como
actor,” admite. “Mi profesor de dialecto, Sam Sako, resultó de
inestimable ayuda. Dividió los diferentes dialectos y los
ensayamos durante semanas antes del rodaje”.
“Para una persona que no
hable árabe es difícil aprender el idioma porque gran parte de
los sonidos proceden de la garganta,” explica Sako, nativo de
Irak y veterano de Hollywood. “Los americanos hablan desde la
boca, así que no están acostumbrados a utilizar esos músculos
bucales. Fue un alumno estupendo”.
A veces, Sako tenía que
idear un diálogo para DiCaprio sobre la marcha, según
indicaciones de Scott. “Le explicaba cómo decir algo y él tomaba
notas. Dos minutos más tarde, estaban rodando y él lo hacía
perfectamente. Su pronunciación era sorprendente”.
Una de las escenas más
exigentes a nivel físico y psicológico para el actor fue la
secuencia del interrogatorio que se rodó durante dos días en las
ruinas de una antigua fortaleza portuguesa. “Verdaderamente, me
sumergí en la atmósfera de esa escena con meses de antelación,”
revela DiCaprio. “Te preparas a conciencia para ello e inviertes
mucha concentración y energía en lo que tu personaje haría y
diría en esa situación; es una situación físicamente agotadora y
extenuante. Se vuelve tan real que tras el rodaje casi sientes
como si tu cuerpo se apagase. Pero sin ese nivel de intensidad
la película no tendría el mismo sentido de gravedad o
autenticidad”.
“Todos los actores se
sumergieron en la película de forma sorprendente,” afirma Ridley
Scott. “Todo el reparto y el equipo se comprometió desde un
principio con la película. No paramos desde la primera semana de
producción, pero en mi opinión se rinde más de esta forma. Me
gusta moverme deprisa, pero también creo que es importante
divertirse porque hace que todo merezca la pena.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Red de mentiras" - Copyright © 2008
Warner Bros. Pictures y Scott Free/De Line Pictures. Fotos por
François Duhamel. Distribuida
en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos
reservados.
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