CÓMO SE HIZO "CREPÚSCULO"
Notas de producción © 2008
Aurum
El productor Greg Mooradian,
de Maverick Films, leyó inicialmente Crepúsculo antes de que la
novela juvenil lograse el reconocimiento mundial, antes,
incluso, de que llegara a publicarse. “Parte de mi trabajo como
productor consiste en buscar material nuevo por todas partes”,
dice Mooradian. “Leo muchos manuscritos antes de que se
publiquen. Cuando éste pasó por mis manos, no podía soltarlo. La
premisa de una chica que se enamora de un vampiro me dejó
estupefacto. Y el libro estaba a la altura en todos los
aspectos”. Lo que atrajo a Mooradian de la historia no fue su
exotismo, sino más bien su universalidad. “Se han hecho miles de
películas de vampiros”, comenta. “Lo que distingue a ésta es su
historia de amor. El vampirismo en esta historia no es más que
una metáfora de los deseos adolescentes, de ese sentimiento de
‘te quiero, pero no puedo tenerte’. Me pareció una metáfora
maravillosa para expresar esas ansias adolescentes. “Es análogo
a cualquier jovencita que tiene la oportunidad de salir con el
chico con el que a sus padres les gustaría verla”, prosigue
Mooradian. “Pero por otro lado está ese otro chico, oscuro y
misterioso, y siente un gran deseo de descubrir los secretos que
oculta, que lo hacen ser como es, que en este caso es un
vampiro. Y esa revelación llega en un momento en el que ella ya
ha llegado demasiado lejos para echarse atrás, por terribles que
puedan resultar las consecuencias”. Crepúsculo fue la primera
obra publicada de la autora Stephenie Meyer, que ha escrito
posteriormente otras tres entregas de la serie, sin que haya
ninguna señal de que la cosa vaya a terminar pronto. “Como
autora primeriza, no tenía ni idea de lo que se considera
normal”, comenta. “Sigo sin saberlo. No tenía expectativas. Me
propusieron la película antes siquiera de la publicación del
libro. Si acaso, podía esperar saber algo del tema cuando ya
estuviera disponible en las tiendas”. Meyer afirma ser ante todo
madre y luego escritora, a pesar de su gran éxito de ventas y su
prolífica producción. “Para mí, escribir este libro fue muy
personal”, comenta. “Me sorprendió que la gente reaccionara tan
bien. Todavía me asombra ver cómo la gente se mete en los
personajes y lo importante que es para ellos. Recibo mensajes de
correo electrónico de gente que siente que mis libros les han
cambiado realmente la vida”. Meyer, licenciada en literatura
inglesa por la Universidad Brigham Young, dice que la idea de
Crepúsculo surgió a partir de un sueño. “Cuando me desperté,
quería saber qué pasaba a continuación. El primer día escribí 10
páginas. Cuando lo terminé, nadie estaba más sorprendido que yo
de que hubiera realmente escrito un libro entero”.
Mientras Meyer seguía
añadiendo entregas a su narración, Mooradian se puso en contacto
con Summit Entertainment con la idea de desarrollar la saga para
convertirla en una serie de películas. El original concepto de
Crepúsculo y sus apasionantes personajes lo convertían en un
candidato perfecto.
“La idea de una fantasía
sobrenatural como telón de fondo de una gran historia de amor
trágica es una gran combinación”, comenta el productor Wyck
Godfrey. “A eso se le suma una serie de libros con gran éxito de
ventas y unos fans que ya sienten una fuerte conexión con los
personajes, y tenemos una base muy sólida desde la que partir
para presentársela a un nuevo público, que puede no haber oído
hablar nunca de Crepúsculo. Creo que, cuando la vean,
responderán igual que la gente que ya ha descubierto los libros.
“Hay muchísimo peligro en
esta película”, prosigue Godfrey. “También está la emoción de
una adolescente que hace cosas que está terminantemente
prohibidas. Son cosas con las que la gente siente una conexión.
Y no solo las chicas, creo que los chicos también descubrirán
que es peligroso, hay acción, tiene cierto elemento de suspense
y, en última instancia, que mola ser vampiro”.
En cuanto leyó el libro,
Karen Rosenfelt, productora ejecutiva, dice que sintió inmediata
curiosidad por el aspecto “Romeo y Julieta” del argumento, así
como por la continua tensión sexual. “Creo que todas pensamos
que somos Bella”, dice la antigua presidenta de producción de
Paramount Pictures. “Como personaje, es muy accesible y resulta
fácil identificarse con ella. Todos nos sentimos como extraños y
nos gusta pensar que marchamos al ritmo que nosotros mismos nos
marcamos”.
Meyer se sentía
entusiasmada ante la posibilidad de ver su obra trasladada a la
gran pantalla, pero únicamente si los cineastas se mantenían
fieles a los libros. “Todos hemos visto libros estropeados al
convertirlos en películas, y había muchas cosas que quería
proteger. Mis condiciones eran muy simples: no podéis matar a
nadie que no muera en el libro; los Cullen tienen que existir
todos con sus nombres correctos y con sus personalidades
correctas; cosas así. Quería que se respetaran los fundamentos”.
Los responsables de la
película entendieron perfectamente sus preocupaciones y se
comprometieron a mantenerse tan fieles al libro como les fuera
posible. “El libro es como una biblia para muchas jovencitas,
así que teníamos que contar la historia tal como estaba escrita,
en la medida de lo posible”, dice Mooradian. “A Stephenie le
encantó el guión. Pero, al mismo tiempo, tenía ideas muy
concretas, y las incorporamos casi todas, para beneficio de la
película. Por ejemplo, habíamos cambiado ligeramente un pasaje
del libro, ‘Y así es como el león se enamoró de la oveja’".
Stephenie sugirió que lo dejáramos como en el libro, porque
muchas chicas llevaban la frase tatuada en el tobillo. Creía que
bromeaba, pero no”.
Los productores se
pusieron en contacto con Catherine Hardwicke para que dirigiera
la película. Hardwicke había logrado hacer la transición pocos
años antes del diseño de producción en películas como La calle
de las tentaciones, Vanilla Sky y Tres reyes a escribir y
dirigir su propio debut cinematográfico, la galardonada Thirteen
13, una sensible y controvertida mirada a la relación de una
adolescente problemática con su madre.
“No estábamos buscando ni
mucho menos que fuera específicamente una directora”, dice
Mooradian. “Pero el núcleo del público lector de los libros está
constituido por chicas jóvenes y queríamos a alguien que
entendiera esa perspectiva. Catherine ha logrado comprender
realmente a ese grupo de edad. Conecta bien con las adolescentes
y, dada su filmografía, encajaba perfectamente. Nos pareció una
ventaja que alguien pudiera decir que ha estado en la piel de
Bella, en lo que se refiere a colarse por primera vez por un
chico, decidirse por el chico equivocado, con las consecuencias
que ello pudiera traer. Hemos tenido la suerte de encontrar a
una gran directora, así como a una gran guionista, para que se
encargaran de esta misión”.
Rosenfelt agrega: “Lo que
Catherine demostró con Thirteen 13, Los amos de Dogtown y
Natividad, la historia, todas ellas películas muy diferentes, es
que puede crear un mundo que parezca muy natural, no
prefabricado. Eso nos pareció muy importante para llevar
Crepúsculo al cine”.
“Cuando leí el libro, me
vi arrastrada por esa obsesión, ese éxtasis”, comenta Hardwicke.
“Stephenie escribe con una voz muy auténtica. Crepúsculo tenía
potencial para resultar muy visual y cinematográfico y
transmitir ese sentimiento: cómo se siente al estar enamorada
por primera vez y a amar tanto a alguien que estarías dispuesta
a convertirte literalmente en vampiro”.
Melissa Rosenberg llegó al
proyecto con considerable experiencia escribiendo guiones para
el público principal de la película: las jóvenes de instituto.
Además de las series de televisión “Cinco en familia” y “The
O.C.”, Rosenberg escribió el guión de Step Up (Bailando), un
romance adolescente de enorme éxito entre una bailarina de
ballet y un bailarín callejero, también para Summit
Entertainment. Actualmente trabaja como guionista de la
provocativa serie de la cadena Showtime “Dexter”, cuyo héroe
romántico es un asesino en serie. “Crepúsculo es realmente la
unión de mi pasión por escribir para adolescentes con el horror
de estilo gótico”, comenta. “Cuando me llamaron, no tuvieron más
que decir adolescentes y vampiros y ya me tenían”.
“Los fervientes seguidores
del libro presionaron mucho para me mantuviera fiel a su
espíritu”, comenta Rosenberg. “Al saber lo importante que es la
historia para millones de fans, y lo personalmente que se la
toman, supe que tenía que ceñirme mucho al libro para
ganármelos. Es una bendición contar con un material original tan
rico. No tenía intención alguna de ir a ninguna parte que no
fuera el mundo del libro.
“Crepúsculo es un romance
entre una chica y el chico inaccesible definitivo: un vampiro”,
agrega Rosenberg. “El enorme obstáculo es que él podría matarla
en cualquier momento. Me encantó la química entre Bella y
Edward. Esa atracción es una experiencia muy universal. Toda la
que haya sido una chica de 17 años sabe lo que es ver a ese
chico maravillosamente misterioso e inaccesible al otro lado de
la habitación y sentir ese deseo. El libro lleva esa experiencia
universal a un nivel superior de fantasía. Si no llegara a
escribir más que para chicas adolescentes, sería perfectamente
feliz, porque cuando adoran algo, lo abrazan de corazón. Es un
público maravilloso para el que escribir”.
El fiel seguimiento de
Crepúsculo ha generado más de 350 sitios web y una entrega y
dedicación propias de una obra de culto, lo que convertía la
selección del reparto en un proceso muy delicado. “Si visitas
las páginas web de los fans, todos los que habían leído el libro
ya habían elaborado el reparto de la película 20 veces”, comenta
Mooradian. “Echamos un vistazo a sus ideas y decidimos que jamás
podríamos contentar a todo el mundo, así que nos dejamos llevar
por nuestro propio instinto. Los actores que elegimos son los
actores que en nuestra opinión encarnaban mejor a estos
personajes”.
“Nos ha llevado una
eternidad elegir a los actores para esta película pero, cuando
tuvimos a Bella y a todos los Cullen, me di cuenta de que al fin
lo habíamos conseguido. Cuando tuve ocasión de verlos a todos
juntos, actuando en una escena, me dejó sin aliento, y no porque
no esperaba que funcionara, que sí lo hacía, sino porque llevaba
varios años conviviendo con este libro. Ver por fin a todos los
actores delante de mí a la vez me dejó anonadado”.
Encontrar a la actriz que
pudiera interpretar a Bella era fundamental. “Le estamos
pidiendo a una joven que lleve el peso de toda una franquicia”,
comenta Mooradian. “Es una tarea increíble. Teníamos que
encontrar a alguien que encajara físicamente con lo que
queríamos que fuera, pero también alguien con la profundidad
como intérprete de ser capaz de plasmar todos los matices. La
lista era muy corta. El conjunto de la obra de Kristen Stewart
es bastante elocuente, la verdad. En cierto modo extraño, casi
fue una elección fácil cuando se mira desde esa perspectiva”.
Kristen Stewart, con solo
17 años de edad cuando se rodó Crepúsculo, ya ha aparecido
frente a Jodie Foster en “La habitación del pánico”, Emile
Hirsch en “Hacia rutas salvajes” (Into the Wild) y Dennis Quaid
en “La casa” (Cold Creek Manor).
Stephenie Meyer se sintió
impresionada inmediatamente con la joven estrella. “Kristen ya
cuenta con un asombroso número de películas en su haber”,
comenta Meyer. “Bella es un personaje con una gran carga
dramática, algo para lo que resultaba muy útil la gran
experiencia de Kristen. Posee una vulnerabilidad devastadora que
es perfecta para Bella”.
Antes de hacer la prueba
para la película, comenta Stewart, no estaba familiarizada con
la serie. “Entonces, de repente, por donde quiera que mirara,
veía algo de Crepúsculo. Me preguntaba: ‘¿cómo no me he fijado
antes?’ Todos mis conocidos se lo habían leído”.
En cuanto a la cuestión de
interpretar a un icono literario de una generación, Stewart
comenta: “Quiero contentar a todo el mundo. Cada uno verá las
cosas de una manera diferente. Hay tantas chicas obsesionadas
con los libros y que quieren ser Bella, que resulta muy difícil.
Espero, de verdad, sinceramente, que guste a todos”.
Meyer dice que elegir a
Edward fue la tarea más complicada porque “tiene que tenerlo
todo. Tiene que ser guapo y peligroso y lleno de angustia e
inteligente. Había muchos chicos guapos, pero no eran
peligrosos. Otros eran peligrosos, pero no lo bastante guapos.
Rob Pattinson ofrece ambos aspectos”.
La electricidad en
pantalla entre las dos estrellas también era fundamental,
comenta Godfrey. “Kristen hizo una prueba con Rob y fue entonces
cuando los vieron juntos y dijeron: ‘eso funciona’. Edward lleva
básicamente cien años deambulando dormido, hasta que Bella entra
en su vida y parte de la belleza de la historia es ver a Edward
cobrar vida cuando Bella entra en su vida. Nuestros dos
protagonistas tienen una química maravillosa”.
Pattinson, que ha
interpretado a Cedric Diggory en dos películas de Harry Potter,
dice que su atracción por Bella pilla desprevenido a Edward.
“Desde el punto de vista de Edward, no tiene nada, la verdad",
comenta Pattinson. “Se ha pasado toda su vida obsesionado con
querer ser humano o morir. Y entonces llega Bella y destruye
toda la estabilidad que ha logrado crear. Al principio, comienza
la relación para ponerse a prueba. Pero al conocerla se da
cuenta de que esta chica le ha devuelto de alguna forma la
vida”.
El actor intentó que no le
afectara el hecho de abordar un personaje tan querido. “Siempre
supone más presión cuando hay mucha gente con su propia opinión
sobre algo, y todo el que ha leído el libro va a tener una idea
de cómo espera que sea la película. De algún modo, hace que
tengas algo más de cuidado para mantener tu propia
interpretación de un personaje”.
El clan Cullen (los
padres, Carlisle y Esme, y los “hijos” adoptivos, Rosalie,
Emmett, Jasper, Alice y Edward) son únicos en la cultura
vampírica. Carlisle se dedicaba a cazar vampiros hace 300 años.
Durante un ataque, resultó mordido y se transformó. “Carlisle
odiaba tanto en lo que se había convertido que se forzó a no
alimentarse de humanos”, explica Peter Facinelli, el actor que
lo interpreta. “Descubrió que podía sobrevivir a base de
animales, de forma similar a un humano que vive de tofu. No es
tan apetitoso, pero proporciona suficiente sustento para
apañarse”.
Greg Mooradian explica de
los Cullen: “comparados con otros vampiros, tratan su condición
como una maldición, pero una que han logrado dominar. Si viven
de cierta manera, y viven en grupo, de modo que se puedan
controlar unos a otros, pueden conseguirlo”.
Elizabeth Reaser, Ashley
Green, Kellan Lutz, Jackson Rathbone y Nikki Reed interpretar a
otros miembros del clan. Cada uno de los actores es
perfectamente consciente de la responsabilidad que entraña
interpretar a personajes tan queridos.
“Soy aficionada a la
lectura”, comenta Reaser (“Anatomía de Grey”), que encarna a
Esme Cullen en la película. “A veces me hago una imagen mental
y, cuando la convierten en una película, puede resultar
horrible. O puede ser asombroso. Así que esperas que la gente dé
el salto contigo”.
No había ningún guión
disponible cuando Green, que interpreta a Alice Cullen, realizó
su prueba inicial, así que se hizo rápidamente con el libro. “Lo
leí en un día y medio, para prepararme para la prueba”,
recuerda. “Entiendo por qué hay tantos fanáticos de la obra. Es
una gran serie y es la primera película de vampiros que veo que
se centra más en la historia de amor que en la muerte y la
destrucción”.
A pesar de la popularidad
del libro, Lutz (“90210”) afirma que no tenía ni idea de en qué
se metía cuando aceptó interpretar a Emmett. “Siento que ha sido
una suerte que Stephenie Meyer escribiera a Emmett como es y que
yo naciera como soy. La verdad es que no tengo que hacer gran
cosa para interpretar a Emmett, y creo que el público y los fans
sabrán apreciarlo y verán que en cierto modo soy como realmente
como Emmett. De acuerdo, no tengo superpoderes, y no puedo
trepar corriendo por los árboles y hacer cosas increíbles de ese
tipo. Pero en realidad soy un bromista, me encanta divertirme y
tener una familia tan numerosa, llena de hermanos y hermanas”.
Rathbone, entre cuyos
créditos anteriores se incluyen papeles televisivos en “The
Cleaner”, “The O.C.” y “Beautiful People”, encarna al miembro de
la familia con más conflictos, Jasper Cullen. “Siempre me
interesan los personajes que llevan mi propia personalidad, mi
propia psique, a algún extremo”, explica. “El elemento de cólera
por tener que reprimir todos tus deseos naturales es lo que me
atrajo de Jasper. El problema con un personaje icónico es que
tienes la responsabilidad de llenar el hueco de la imaginación.
Buena parte del trabajo ya está hecho. Procede de la mente de
Stephenie Meyer y está todo expuesto en los libros”.
Además de Sarah Clarke
(Thirteen 13) y Ned Ballamy (Los amos de Dogtown), Reed es otra
de los componentes del reparto que ya había trabajado antes con
Hardwicke. De hecho, debutó en la gran pantalla en Thirteen 13,
cuyo guión escribió ella misma junto con la directora, y luego
también participó en el filme de Hardwicke sobre la cultura
skater, Los amos de Dogtown. “No es desde luego coincidencia que
haya trabajado ya tres veces con Catherine”, comenta la actriz.
“Trabajamos bien juntas y nos inspiramos mutuamente. Catherine
es estupenda en su trato personal con los actores. Le gusta
incluso revisar vestuario, peluquería y maquillaje con los
actores para asegurarse de que todos vivimos y respiramos la
misma persona”.
El atractivo de
Crepúsculo, según Reed, rompe las barreras de edad y sexo
gracias a la universalidad de sus temas. “Hay un aspecto más
profundo. Lo que me resulta sorprendente es que los libros
atraigan a personas de edades tan dispares. Mis padres han leído
los tres libros. Es muy raro que mi padre y yo compartamos un
mismo mundo literario. Creo que tiene muchos temas e ideas
adultos, como el amor incondicional que en general todos los
seres humanos esperan encontrar”.
En el otro extremo del
espectro vampírico encontramos a tres almas perdidas muy
distintas: James, Victoria y Laurent, los vampiros nómadas que
se ciernen sobre el territorio de los Cullen y ponen en peligro
la vida de Bella. “No los considero vampiros malos, la verdad”,
comenta Meyer. “Los veo como el típico vampiro. No le dan
ninguna importancia a matar humanos porque así es como viven”.
Edi Gathegi (“House”), que
interpreta a Laurent, aporta una pizca de savoir-faire a su
papel. “Saltamos grandes distancias, corremos rápido y matamos
gente, tenemos super-visión, es algo emocionante”, comenta.
“Laurent es francés y tiene 300 años, así que tiene cierto
estilo y clase. Estos vampiros llevan mucho tiempo por aquí.
Tienen la mejor moda, han leído los mejores libros y son seres
superiores muy evolucionados y muy sofisticados”.
Rachelle Lefevre
(“Swingtown”) interpreta a Victoria, la mujer fatal de los
vampiros nómadas. “Me senté y le escribí a mano a Catherine una
carta de tres páginas explicando por qué debía interpretar yo
este papel”, confiesa. “Le conté que me encantaba el libro y por
qué me gustaban tanto los vampiros. Le dije que me parecía que
nuestro deseo de vivir eternamente devalúa la existencia. Es el
definitivo ‘ten cuidado con lo que deseas’, porque lo que se
cambia es que todo lo que valorabas entonces, pierde su valor.
El tiempo no importa; la fragilidad de nuestra vida no importa.
Vives para siempre, pero entonces se pierde el valor de la
vida”.
El tercer nómada es más
peligroso para Bella que los otros juntos. James, interpretado
por Cam Gigandet (“Rompiendo las reglas”), es un rastreador.
Caza por gusto y su atención se ha centrado en Bella, la presa
definitiva, al estar bajo la protección de los Cullen. “Me
encanta interpretar a los malos”, comenta Gigandet. “Si tuviera
elección, siempre iría con los malos. Hay más a lo que agarrarse
con ellos”.
Meyer admite haberse
documentado muy poco sobre los mitos vampíricos al crear a sus
personajes sobrenaturales. “Nunca me ha ido el terror. No he
leído libros de vampiros o visto películas de vampiros. La
verdad es que no conozco el punto de vista popular sobre ellos.
Solo quería escribir sobre mis vampiros; no quería contaminar
eso con otras historias”.
Pero la autora no ha
reinventado por completo a estas criaturas, explica Mooradian.
“Es más bien una cuestión de sutiles diferencias. Estos vampiros
se reflejan en el espejo. Pueden soportar la luz del día. Les
afecta, pero no los reduce a cenizas. La estaca en el corazón no
funciona. Ha jugado con distintos conceptos así, pero en general
ha respetado la mitología de lo que entendemos como vampiros”.
Para Lefevre, la mayor
diferencia es dental. “Los colmillos siempre es lo primero en lo
que piensas”, señala. “Estos vampiros no tienen colmillos, algo
que es una imagen muy clásica. Las víctimas siempre tienen las
marcas perfectas de mordeduras y nuestras víctimas no tienen ese
aspecto. Nuestras víctimas parece que hayas tenido que usar tus
propios incisivos normales. Es mucho más sucio. Y no duerme, así
que nada de tumbarse en el ataúd, o colgarse boca abajo en la
batcueva”.
Godfrey señala que no son
solo diferentes los propios vampiros, sino la reacción de Bella
ante ellos. “El giro contemporáneo que le ha dado Stephenie es
que cuando Bella descubre que Edward es un vampiro, su reacción
es más acorde con lo que creo que pueden sentir los jóvenes
adultos. Estamos muy acostumbrados a la representación gótica de
los vampiros y a la reacción aterrada que los humanos tienen a
las criaturas de la noche, mientras que en este caso, su
reacción es ‘Mmm, eso mola’. Creo que eso es parte de la
diversión. Stephenie ha redefinido los vampiros para la cultura
americana contemporánea”.
Desde las primeras
reuniones, Wendy Chuck, encargada del diseño de vestuario, tenía
una idea muy clara del vestuario de los Cullen. “En el libro, se
describe a los Cullen diciendo que tienen un gusto exquisito”,
comenta. “Lograr que tuvieran un aspecto distintivo, pero que
aun así encajara con la gente de Forks resultó todo un desafío
en sí mismo”.
A Meyer le gustó la
dirección que los responsables del filme siguieron en lo
referente al vestuario de sus personajes. “Mucha gente piensa
que, por tratarse de vampiros, vamos a ver guardapolvos de cuero
negro que llegan hasta el suelo, gargantillas y esas cosas, y
sabía que ese estilo iba a resultar tentador”, comenta la
autora. “Catherine fue capaz de dejar todo eso de lado. Hablamos
de colores claros y diseñadores clásicos y cosas así”.
La primera vez que Chuck
se reunió con Hardwicke, le presentó varias ideas que se
correspondían con lo que la directora ya estaba pensando.
“Pensé, ya hemos visto todo eso antes, el look siniestro, el
negro y el look bondage. Probemos algo distinto para variar. No
dejaba de darle vueltas a la idea de que el mundo de los
vampiros había quedado atrapado en el tiempo. Era glacial; era
un momento congelado en el tiempo. Para mí se convirtió en una
cuestión de reflejos y transparencias y blanco y plata y gris,
con toques de negro u otro color que sirva de contraste, como el
azul. Así empezó nuestra gama y se la presenté a Catherine en un
cuaderno de dibujo. Hubo una concreta que le gustó y pensamos,
‘Oh, ésos son los colores de un lobo ártico’. Lo usamos como
tema para crear el mundo de los Cullen”.
Partiendo de la idea de un
vampiro como estrella de rock, Chuck empezó a hacer ligeras
diferenciaciones entre los personajes, según sus orígenes.
“Edward es de la era eduardiana y lleva botas que se acordonan
hasta arriba, pantalones estilizados y estilos y formas
realmente clásicos de la época. Alice se supone que tiene un
estilo más de hada. Con ella no podía evitar pensar en Alicia en
el País de las Maravillas. Resultó más fácil vestirla
simplemente por quién es Ashley y lo bien que le sienta toda la
ropa.
“El estilo de Bella va
evolucionando. A medida que se va implicando con Edward y los
Cullen, empieza a llevar más azul”. Los vampiros nómadas tenía
su propio estilo de vestir, más agresivo, basado en la idea de
llevarse trofeos. “Hicimos que James fuera el realmente
salvaje”, explica Chuck. “Se puede ver que su chaqueta de cuero
tiene adornos de chapas y otras cosas. Es un asesino y lo hace
por deporte. Así que colecciona estas cosas y las lleva con
orgullo. Rachelle es guapísima y perfecta para el papel de
Victoria. Decidimos que llevaría algún tipo de elemento animal
pero no queríamos que fuera cuero. La piel no nos parecía bien y
entonces se nos ocurrió una piel de borrego, y la arreglé de
modo que pudiera llevarla de varias maneras. Y luego le dimos
sus vaqueros de estrella de rock duro".
“James y Victoria tienen
muchas baratijas, muchas cosas brillantes que elegimos que
claramente pertenecían a otras personas”, comenta Lefevre.
“Tengo este brazalete que al principio parece que se lo haya
quitado a una ancianita pero, al mirarlo más de cerca, parece
más bien el tipo de cosa que le darías a una niña. Estamos
cargados de adornos”.
Stephenie Meyer eligió
Forks, en el estado de Washington, como pueblo natal de Bella
después de hacer una búsqueda en la web de los lugares más
lluviosas de los Estados Unidos continentales. Era fundamental
que los Cullen se establecieran en una localidad en la que
apenas luce el sol, porque el sol pone al descubierto la
verdadera naturaleza de los Cullen. Una búsqueda exhaustiva del
lugar perfecto para recrear esa fría, húmeda, oscura y lóbrega
comunidad llevó a los responsables de la película hasta Oregón,
donde las condiciones climáticas reproducían perfectamente las
de Forks y contaban con una fuerte comunidad cinematográfica.
“Uno de los elementos que
mejor nos resultó fue que el propio escenario del filme se
convirtió en un personaje en sí mismo”, comenta Hardwicke. “En
este caso, el bosque pluvial de la península de Olympic, una
mezcla variada de climas y maravillas naturales, resulta icónico
en la película; el musgo y los árboles empapados, donde viven
los Cullen, que casi parece una casa del árbol de lo más guay, y
la lluvia y la bruma constantes y continuas”.
Los 48 días de producción
resultaron ser más arduos de lo que esperaban los productores.
“El rodaje resultó muy complicado en el aspecto físico”, comenta
Mooradian. “Oregón tenía muchos escenarios estupendos, pero no
siempre quedaban junto a un aparcamiento. A menudo había que
internarse en el bosque y trasladar allí todo el material.
Tienes que poder conseguir unas condiciones de iluminación
óptimas. Ese aspecto resultó muy, muy difícil, además sufríamos
una locura de clima en Portland, donde el clima cambia cuatro
veces antes del almuerzo. Y cuando estás rodando en exteriores,
puede resultar muy complicado”.
Inmaculadamente vestidos e
instalados en el lúgubre Noroeste, los actores no necesitaban
más que una ayudita con sus superpoderes vampíricos para lograr
una transición completa. El filme está lleno de espectaculares
escenas ideadas por el director de la segunda unidad y
coordinador de especialistas Andy Cheng. Según Cheng, la forma
más efectiva de representar los superpoderes extraordinariamente
acrobáticos que poseen los vampiros era mediante cables de
suspensión. “A lo largo del período de preparación, e incluso
durante la filmación, Catherine y yo discutimos mucho cómo
haríamos para representar la capacidad física de los vampiros.
Acordamos que podían avanzar muy rápido al correr, pero no como
un rayo. Pueden dar grandes saltos, así que sus movimientos son
más felinos que otra cosa. El uso de los cables de suspensión
supone una enorme ayuda y la infografía permite limar las
asperezas”.
El productor Godfrey dice
de Cheng: “es perfecto para este trabajo. Es el mejor. Sabe cómo
funcionan los aparatos y qué se puede conseguir de manera
realista. Aporta mucha energía a todo lo que hace y creo que eso
era importante para Catherine. A ella le gusta centrarse en la
interpretación y las relaciones y la historia de amor, así que
resultó inapreciable contar con alguien en quien confiaba y
creía para que nos ofreciera las extraordinarias secuencias de
acción de la película”.
Para que pareciera que los
actores corrían a velocidad sobrehumana, Cheng utilizó lo que
denomina la alfombra mágica. “La alfombra mágica es un aparato
para escenas de acción que se extiende por el suelo y, cuando
estás grabando a los actores con teleobjetivo o junto a ellos,
ya estén corriendo o caminando, todo lo que se ve es su relación
con el fondo. De ese modo, cuando se ve a los personajes
caminando sobre la alfombra mágica, parece que vuelen por la
pantalla, lo que transmite una sensación sobrenatural”.
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