CÓMO SE HIZO "¡ME HA CAÍDO
EL MUERTO!"
Notas de producción © 2008
Paramount Pictures Spain
2. El reparto
En los últimos años, Ricky
Gervais se ha convertido en una de las voces más originales de
la comedia. Triple ganador de un Globo de Oro, dos veces ganador
de un Emmy y ganador de siete premios BAFTA, Gervais se ha hecho
famoso por su inimitable estilo de ingenio agudo y simpático,
que sin embargo se ríe de sí mismo, y que alcanzó el
reconocimiento por primera vez con la serie de tremendo éxito
“The office”. Gervais fue co-guionista de la serie y actuó en
ella como el nefastamente petulante jefe con una risita
increíblemente pedante (papel que sería interpretado por un fan
de Gervais, Steve Carell, en la versión norteamericana del
programa). Ensalzada por la crítica como obra maestra de la
comedia y comparada a otras comedias importadas del Reino Unido
como “El Circo Volante de Monthy Python”, el programa ganó
numerosos premios, incluido un Globo de Oro al mejor actor para
Gervais. Desde entonces Gervais se ha ramificado de “The
office”, creando y protagonizando la serie “Extras” de HBO, una
nueva serie repleta de su característica “comedia de modales
embarazosos”. Entre otras cosas, ha escrito también un episodio
de “Los Simpsons”, redactado un libro para niños de gran éxito,
e interpretado pequeños papeles en largometrajes como “Una noche
en el museo” con Ben Stiller. Pero ahora, con “Ghost Town”,
Gervais accede a su primer papel de protagonista cómico,
interpretando a un solitario acosado por un montón de fantasmas
que no le dejan en paz. Desde el momento en que Bertran Pincus
nació sobre el papel, pareció ser el personaje perfecto para el
registro cómico de Gervais. Dice David Koepp: “Ricky explora
mejor que nadie el humor de lo incómodo y lo indelicado. Tan
pronto como se sugirió su nombre para el papel, fue imposible no
pensar en él haciéndolo. Cuenta con esa personalidad cómica
delicadamente desarrollada en la que ha estado trabajando los
últimos veinte años, y aportó todo eso al papel de Pincus”. El
productor Gavin Polone añade: “De forma muy parecida a los
personajes que Ricky interpreta en “The office” y “Extras”,
Pincus es un misántropo que hace siempre cosas ridículas e
incluso a veces muy inverosímiles, pero Ricky es tan encantador
e irresistible que uno le sigue sin vacilar, y al final, uno se
da cuenta de que realmente le apoya. Sabe donde están las risas,
pero también sabe donde se emocionará la gente. Por más que sea
gracioso, alguno de sus mejores momentos en esta película son
los emotivos”.
Gervais se sintió atraído
por la humanidad de Pincus, aunque estuviera enterrada bajo
toneladas de mal carácter. “Creo que Pincus es un hombre muy
humano en cuanto a sus emociones, pero es también un solitario
gruñón y risible que cree que lo prefiere así, hasta que cambia
de opinión”, dice Gervais del personaje. “Me gusta que consiga
un poco de redención, que es uno de mis temas favoritos. En el
fondo, puede que sea un imbécil, pero también tiene buen
corazón, aunque eso sólo puede hacerse patente si encuentra a la
persona adecuada. Y por suerte, lo hace”.
La estrella de la comedia
también pensó que, incluso en el ambiente sobrenatural de la
película, parte de su fuerte atractivo radica en el hecho de que
sus personajes tienen un punto de realidad a veces mordaz y a
veces patético. “Aparte del hecho de que hay fantasmas por todas
partes, está interpretada de forma muy natural, y la historia
trata sobre todo de temas emotivos con los que todo el mundo se
identifica: soledad, pérdida, celos, amor”, dice. “La comedia no
va de efectos especiales ni gags sobrenaturales. Trata sobre la
relación de Pincus y Frank y la viuda de Frank, y la situación
en la que se ven metidos”.
Aunque muy atraído por el
papel, Gervais también se daba cuenta de que iba a ser con mucho
su mayor reto interpretativo hasta la fecha. “Para mí era una
especie de bautismo de fuego porque iba a interpretar a un
protagonista habiendo hecho sólo unos cuantos cameos. Era una
perspectiva imponente, incluso aunque fuera a interpretar a un
londinense gordo y bajito, un papel que conozco bien”, dice
riendo.
El coprotagonista Greg
Kinnear cree que la actuación de Gervais va mucho más allá del
encasillamiento. “Ricky le dio mucha vida a Pincus”, comenta.
“Es muy difícil conseguir que el público siga a un tipo que es
una especie de imbécil horrible y desagradable, y que puede al
mismo tiempo ser muy gracioso, ingenioso e incluso conmovedor.
No hay muchos actores capaces de sacar eso adelante”.
Aunque tuvo que dejar su
casa de Londres para la producción, a Gervais le entusiasmaba
especialmente la idea de hacer una película que es también una
lírica carta de amor a Nueva York. “Adoro Nueva York, y cuando
haces una película en Manhattan, cada plano puede ser icónico.
Fue muy divertido rodar allí”.
Y ciertamente, la parte
alta de Manhattan, con sus edificios de arquitectura singular,
Central Park y el Museo Metropolitano de Arte, funcionan como un
personaje secundario en la película. Los fantasmas están tan a
gusto en ese escenario como los personajes vivientes. La ciudad
aparece llena de posibilidades. Cada vez que un personaje baja
de la acera, puede pasar cualquier cosa: puede ser atropellado
por un autobús o perseguido por fantasmas, o puede tropezarse
con alguien que cambie su vida para siempre.
La nueva vida embrujada de
Bertram Pincus se ve cambiada por un molesto fantasma en
particular: Frank Herlihy, antaño un marido guapo y apuesto,
pero decididamente infiel, quien, tras perder la vida en un
segundo, ahora espera hacerle justicia a su viuda. Pero eso
implica que tendrá que ser prepotente y detestable, y utilizar
hasta el último resto de su carácter neoyorquino para acosar a
Pincus y conseguir que le ayude. Para interpretar a Frank, los
realizadores sentían que iban a necesitar a alguien muy
simpático, y sin embargo cómicamente inseguro. Nadie respondía
mejor a esos requisitos que el nominado al Óscar Greg Kinnear,
el actor que ha ascendido al estrellato cinematográfico con sus
papeles en algunas de las comedias de más éxito de los últimos
años, incluidas “Mejor imposible” y “Pequeña Miss Sunshine”.
“Cuando empezamos a hablar
de Greg, vi algunas de sus actuaciones pasadas, y me enganchó el
maravilloso punto de sinvergüenza que posee”, dice Koepp. “Es
capaz de proyectar cualidades bastante reprensibles de una forma
encantadora. Para mí, Frank Herlihy era como un personaje que
hubiera interpretado Cary Grant hace 50 años, y Greg era la
elección perfecta para ello”.
Kinnear se sintió atraído
por el dilema de Frank Herlihy como fantasma que quiere ser
liberado de sus vínculos terrenales, convirtiéndose así en una
especie de Cirano para Pincus, intentando adiestrar a ese torpe
misántropo para alejar a su viuda de su prometido. “Frank es un
hombre con asuntos sin resolver”, observa Kinnear. “Y lo más
imponente de la premisa de la película es que hay dos hombres,
uno muerto y otro vivo, que tienen asuntos vitales sin
resolver”.
Continúa diciendo: “Pensé
que era el tipo de guión que cobra vida ante tus ojos, y me
gustó que hubiera esos dos personajes que puede que tengan
alguna cualidad bastante desagradable, pero que al final revelan
su honradez subyacente. Existen esas pequeñas maneras en que los
personajes cambian, y ojalá que eso encuentre eco en el
público”.
Al igual que Ricky
Gervais, a Kinnear le encantó la idea de rodar en Manhattan. “Si
hubo alguna vez una película que necesitase ser rodada en Nueva
York, es ésta”, dice. “Nueva York tiene tanta vida, y a la vez
es tan vieja y está tan llena de historias, que era inimaginable
rodar en otro lugar esta historia de fantasmas que buscan su
redención”.
Otro atractivo para
Kinnear era la oportunidad de trabajar con Téa Leoni, pero nos
comenta que no lo hizo exactamente, ya que su personaje nunca es
visible para ella. “Llevaba muchísimo tiempo queriendo trabajar
con Téa, y quería hacerlo aquí mismo, pero esto no cuenta”,
bromea. “Su personaje nunca me ve porque estoy muerto. Así que
aún sigo deseando trabajar con ella”.
En el centro de “Ghost
Town” se encuentra Gwen, la viuda de Frank, brillante arqueóloga
aunque obsesionada con la maternidad. Para interpretar a Gwen,
David Koepp buscó algo bastante escaso en la actualidad: una
actriz de astracanada clásica, alguien con una elegancia e
inteligencia interior que también pudiera brillar en las
situaciones más absurdas y cómicas. La encontró en Téa Leoni,
cuyos papeles cómicos más recientes incluyen “Spanglish”, “Dick
y Jane: ladrones de risa”, y “You kill me”, de John Dahl. “Tea
es una de nuestras actrices cómicas de cine con más talento”,
dice Koepp. “David Denby la comparó con Carole Lombard en el New
Yorker, lo que me parece completamente adecuado. En ‘Ghost Town’
interpreta a una egiptóloga, que es un personaje estupendo para
una comedia sobre la muerte, alguien fascinado por esa gente del
pasado tan antigua y muerta desde hace tanto tiempo, y Téa la
convierte en algo completamente creíble”.
Gwen comienza “Ghost Town”
recuperándose tanto del impacto de la muerte de su marido como
del descubrimiento de su flagrante infidelidad. Aunque se siente
inquieta por el pasado, es seguro que no espera volver a saber
de Frank, y menos desde el más allá y a través de un desmañado
dentista, una situación que Leoni encontró absolutamente
irresistible. “Gwen está en ese momento de su vida en que,
después de todo por lo que ha pasado, siente que no quiere
volver a perder la oportunidad de decirle a alguien lo que tenga
que decirle”, dice Leoni. “Es muy directa, lo que la hace muy
graciosa y un poco brusca”.
Además de los chispeantes
y cómicos diálogos que tiene con Ricky Gervais, a Téa Leoni le
encantó el que “Ghost Town” no perdiera nunca su punto irónico.
“Creo que es una noción muy romántica la idea de todos esos
fantasmas atrapados aquí porque los vivos les retienen. Hay algo
conmovedor en la idea de que nuestro sentido de pérdida retiene
a alguien, y que podemos darle la paz definitiva”.
Ya en el plató, Téa Leoni
se sintió aún más inspirada por el tono desenfrenado marcado por
Ricky Gervais. “Su sentido de la comedia es extraño”, dice ella.
“Tiene un estilo de comedia que me recuerda a Woody Allen, en
donde ves a ese pobre cabrón en medio de un mundo enloquecido, y
sin embargo te fascina ver ese mundo a través de sus ojos”.
A Leoni le encantó
trabajar con Gervais, pero supuso un reto mucho mayor el hacerlo
con su coprotagonista canino: un gran danés de 90 kilos, que
interpreta al “cachorrito” de Gwen. “Era realmente el animal más
grande que he visto que pudiera ser llamado perro”, dice riendo.
“¡Tenía unos mofletes enormes, y cuando le sacaba a pasear, me
llevaba literalmente en volandas! Pero me encantaron las escenas
con el perro porque le dan un tono encantador a Gwen, como de
cuento de hadas”.
En cuanto a trabajar con
Kinnear, Leoni se encontró con un reto de una clase diferente.
“Es muy difícil trabajar con un actor al que no puedes mirar y
que ni siquiera sabes que está ahí, y a veces, bueno, a menudo
no podía evitar mirar a Greg”, observa. “Es muy ingenioso y
divertido, y con el personaje de Frank al final muestra también
una parte masculina muy vulnerable, que es a lo que Gwen le
responde”.
Otro personaje clave en la
comedia de “Ghost Town” es Richard, el novio de Gwen, un abogado
defensor de los derechos civiles que es sincero hasta extremos
dolorosos y enloquecedoramente honrado, y que parece un sueño,
pero al que Frank considera un mentiroso perverso que oculta
algo, igualito que Frank cuando estaba vivo. Para interpretar al
inexpugnable Richard, los realizadores eligieron a Billy
Campbell, famoso por su trabajo en televisión, incluido su
papel, nominado para un Globo de Oro, en la serie de gran éxito
“Una vez más”. Campbell regresa con elegancia a la gran pantalla
en un personaje al que Koepp llama “el papel de Dean Martin”, el
de un hombre fino y recto que equilibra las tonterías que
suceden entre Ricky Gervais y Téa Leoni.
Campbell sintió un subidón
en esa posición única. “Para mí fue como volver a improvisar
igual que hace años. Es de las veces que más me he divertido”,
dice. “Ricky es como una bola de energía vital, su mente es muy
activa y rapidísima. Tuve que emplearme a fondo para mantener su
ritmo. Y cuando uno mira a Téa, uno no supone inmediatamente que
es una gran comediante, pero lo es. Es igual con Greg Kinnear, a
menudo no me podía creer que yo estuviera en aquella habitación,
trabajando con esos grandes cómicos”.
También sedujo a Campbell
el estilo cómico con distintos niveles de “Ghost Town”. “Es una
comedia, pero también una irónica reflexión sobre la pérdida y
sobre la forma en que nos acordamos de los difuntos”, observa.
“Llega a esa idea representada por una frase de Einstein que
sale en la película, según la cual una vida no vivida para los
otros es una vida sin valor, y creo que el gran mérito de David
Koepp es que ha sabido mantener la inteligencia y la gracia de
la película sin desgastar sus temas. La historia puede ser
cálida y conmovedora, pero es sobre todo tremendamente
graciosa”.
El productor Gavin Polone
subraya que la honestidad de Campbell en el papel amplifica aún
más su humor. “Billy lo hace mucho más gracioso porque no es un
gilipollas, sino alguien a quien realmente no puedes evitar
querer. Le pone el listón mucho más alto al pobre Pincus”, dice.
Mientras, para los papeles
más pequeños de la película, Koepp se puso a buscar una ristra
de actores igualmente memorables. Éstos incluyen a las estrellas
de teatro, cine y televisión Dana Ivey como el gruñón espectro
de la señora Pickthall, y la estrella de “Saturday Night Live”
Kristen Wiig como el cirujano cuya colonoscopia a Bertram Pincus
le deja enredado en una situación completamente inusual.
Dice Ivey: “Me sentí
atraída por esta historia porque parte de unas situaciones muy
raras y graciosas y las llena de humanidad. Es una historia
llena de debilidades humanas, y cuando nos reímos de ellas, en
realidad nos reímos de nosotros mismos. Y lo que me encantó de
los fantasmas, como la señora Pickthall, es que no están
corrompidos ni amortajados, están muy vivos en su propio ámbito,
y los interpretamos sencillamente como a gente real”.
Wiig dice que fue su
admiración hacia Ricky Gervais lo que la atrajo a “Ghost Town”.
“Creo que es realmente brillante, y siempre he deseado trabajar
con él”, comenta, “así que para mí fue como un sueño hecho
realidad. Al trabajar con Ricky, te encuentras de pronto
haciendo cosas graciosas que no te esperabas. Básicamente nos
ceñimos al estupendo guión, pero Dave Koepp nos dejó jugar y
encontrar nuestra propia aproximación a los personajes. Todo el
proceso fue francamente divertido, porque la idea de parodiar el
momento de la muerte me pareció sumamente intrigante. Siempre he
creído que la mejor sorpresa es encontrar algo tremendamente
gracioso en algo que no parece gracioso en absoluto”.
Finalmente, el casting se
concentró en el resto de los fantasmas, una panda variopinta
adaptada a la vida en el más allá en Manhattan. “Era
importantísimo contar con grandes actores para cada uno de los
papeles de los fantasmas porque, aunque sólo se ve un momento a
esos personajes, uno tiene que apreciarles de verdad y desear
que Ricky les pueda ayudar con sus problemas”, explica Gavin
Polone. “Nuestros directores de casting, Pat McCorkle y John
Papsidera, hicieron un trabajo asombroso y reunieron un
fantástico grupo de fantasmas”.
3.
El diseño
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