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¡ME HA CAÍDO EL MUERTO!
(Ghost town)


cartel
Dirección: David Koepp.
País:
USA.
Año: 2008.
Duración: 103 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Ricky Gervais (Bertram Pincus), Téa Leoni (Gwen), Greg Kinnear (Frank Herlihy), Billy Campbell (Richard), Kristen Wiig (Surgeon), Dana Ivey (Sra. Pickthall), Aasif Mandvi (Dr. Jahangir Prashar).
Guión: David Koepp y John Kamps.
Producción: Gavin Polone.
Música: Geoff Zanelli.
Fotografía:
Fred Murphy.
Montaje: Sam Seig.
Diseño de producción: Howard Cummings.
Vestuario: Sarah Edwards.
Estreno en USA: 19 Septiembre 2008.
Estreno en España: 27 Febrero 2009.

CÓMO SE HIZO "¡ME HA CAÍDO EL MUERTO!"
Notas de producción © 2008 Paramount Pictures Spain

2. El reparto

  En los últimos años, Ricky Gervais se ha convertido en una de las voces más originales de la comedia. Triple ganador de un Globo de Oro, dos veces ganador de un Emmy y ganador de siete premios BAFTA, Gervais se ha hecho famoso por su inimitable estilo de ingenio agudo y simpático, que sin embargo se ríe de sí mismo, y que alcanzó el reconocimiento por primera vez con la serie de tremendo éxito “The office”. Gervais fue co-guionista de la serie y actuó en ella como el nefastamente petulante jefe con una risita increíblemente pedante (papel que sería interpretado por un fan de Gervais, Steve Carell, en la versión norteamericana del programa). Ensalzada por la crítica como obra maestra de la comedia y comparada a otras comedias importadas del Reino Unido como “El Circo Volante de Monthy Python”, el programa ganó numerosos premios, incluido un Globo de Oro al mejor actor para Gervais. Desde entonces Gervais se ha ramificado de “The office”, creando y protagonizando la serie “Extras” de HBO, una nueva serie repleta de su característica “comedia de modales embarazosos”. Entre otras cosas, ha escrito también un episodio de “Los Simpsons”, redactado un libro para niños de gran éxito, e interpretado pequeños papeles en largometrajes como “Una noche en el museo” con Ben Stiller. Pero ahora, con “Ghost Town”, Gervais accede a su primer papel de protagonista cómico, interpretando a un solitario acosado por un montón de fantasmas que no le dejan en paz. Desde el momento en que Bertran Pincus nació sobre el papel, pareció ser el personaje perfecto para el registro cómico de Gervais. Dice David Koepp: “Ricky explora mejor que nadie el humor de lo incómodo y lo indelicado. Tan pronto como se sugirió su nombre para el papel, fue imposible no pensar en él haciéndolo. Cuenta con esa personalidad cómica delicadamente desarrollada en la que ha estado trabajando los últimos veinte años, y aportó todo eso al papel de Pincus”. El productor Gavin Polone añade: “De forma muy parecida a los personajes que Ricky interpreta en “The office” y “Extras”, Pincus es un misántropo que hace siempre cosas ridículas e incluso a veces muy inverosímiles, pero Ricky es tan encantador e irresistible que uno le sigue sin vacilar, y al final, uno se da cuenta de que realmente le apoya. Sabe donde están las risas, pero también sabe donde se emocionará la gente. Por más que sea gracioso, alguno de sus mejores momentos en esta película son los emotivos”.

 

  Gervais se sintió atraído por la humanidad de Pincus, aunque estuviera enterrada bajo toneladas de mal carácter. “Creo que Pincus es un hombre muy humano en cuanto a sus emociones, pero es también un solitario gruñón y risible que cree que lo prefiere así, hasta que cambia de opinión”, dice Gervais del personaje. “Me gusta que consiga un poco de redención, que es uno de mis temas favoritos. En el fondo, puede que sea un imbécil, pero también tiene buen corazón, aunque eso sólo puede hacerse patente si encuentra a la persona adecuada. Y por suerte, lo hace”.

  La estrella de la comedia también pensó que, incluso en el ambiente sobrenatural de la película, parte de su fuerte atractivo radica en el hecho de que sus personajes tienen un punto de realidad a veces mordaz y a veces patético. “Aparte del hecho de que hay fantasmas por todas partes, está interpretada de forma muy natural, y la historia trata sobre todo de temas emotivos con los que todo el mundo se identifica: soledad, pérdida, celos, amor”, dice. “La comedia no va de efectos especiales ni gags sobrenaturales. Trata sobre la relación de Pincus y Frank y la viuda de Frank, y la situación en la que se ven metidos”.

  Aunque muy atraído por el papel, Gervais también se daba cuenta de que iba a ser con mucho su mayor reto interpretativo hasta la fecha. “Para mí era una especie de bautismo de fuego porque iba a interpretar a un protagonista habiendo hecho sólo unos cuantos cameos. Era una perspectiva imponente, incluso aunque fuera a interpretar a un londinense gordo y bajito, un papel que conozco bien”, dice riendo.

  El coprotagonista Greg Kinnear cree que la actuación de Gervais va mucho más allá del encasillamiento. “Ricky le dio mucha vida a Pincus”, comenta. “Es muy difícil conseguir que el público siga a un tipo que es una especie de imbécil horrible y desagradable, y que puede al mismo tiempo ser muy gracioso, ingenioso e incluso conmovedor. No hay muchos actores capaces de sacar eso adelante”.

  Aunque tuvo que dejar su casa de Londres para la producción, a Gervais le entusiasmaba especialmente la idea de hacer una película que es también una lírica carta de amor a Nueva York. “Adoro Nueva York, y cuando haces una película en Manhattan, cada plano puede ser icónico. Fue muy divertido rodar allí”.

  Y ciertamente, la parte alta de Manhattan, con sus edificios de arquitectura singular, Central Park y el Museo Metropolitano de Arte, funcionan como un personaje secundario en la película. Los fantasmas están tan a gusto en ese escenario como los personajes vivientes. La ciudad aparece llena de posibilidades. Cada vez que un personaje baja de la acera, puede pasar cualquier cosa: puede ser atropellado por un autobús o perseguido por fantasmas, o puede tropezarse con alguien que cambie su vida para siempre.

  La nueva vida embrujada de Bertram Pincus se ve cambiada por un molesto fantasma en particular: Frank Herlihy, antaño un marido guapo y apuesto, pero decididamente infiel, quien, tras perder la vida en un segundo, ahora espera hacerle justicia a su viuda. Pero eso implica que tendrá que ser prepotente y detestable, y utilizar hasta el último resto de su carácter neoyorquino para acosar a Pincus y conseguir que le ayude. Para interpretar a Frank, los realizadores sentían que iban a necesitar a alguien muy simpático, y sin embargo cómicamente inseguro. Nadie respondía mejor a esos requisitos que el nominado al Óscar Greg Kinnear, el actor que ha ascendido al estrellato cinematográfico con sus papeles en algunas de las comedias de más éxito de los últimos años, incluidas “Mejor imposible” y “Pequeña Miss Sunshine”.

  “Cuando empezamos a hablar de Greg, vi algunas de sus actuaciones pasadas, y me enganchó el maravilloso punto de sinvergüenza que posee”, dice Koepp. “Es capaz de proyectar cualidades bastante reprensibles de una forma encantadora. Para mí, Frank Herlihy era como un personaje que hubiera interpretado Cary Grant hace 50 años, y Greg era la elección perfecta para ello”.

  Kinnear se sintió atraído por el dilema de Frank Herlihy como fantasma que quiere ser liberado de sus vínculos terrenales, convirtiéndose así en una especie de Cirano para Pincus, intentando adiestrar a ese torpe misántropo para alejar a su viuda de su prometido. “Frank es un hombre con asuntos sin resolver”, observa Kinnear. “Y lo más imponente de la premisa de la película es que hay dos hombres, uno muerto y otro vivo, que tienen asuntos vitales sin resolver”.

  Continúa diciendo: “Pensé que era el tipo de guión que cobra vida ante tus ojos, y me gustó que hubiera esos dos personajes que puede que tengan alguna cualidad bastante desagradable, pero que al final revelan su honradez subyacente. Existen esas pequeñas maneras en que los personajes cambian, y ojalá que eso encuentre eco en el público”.

  Al igual que Ricky Gervais, a Kinnear le encantó la idea de rodar en Manhattan. “Si hubo alguna vez una película que necesitase ser rodada en Nueva York, es ésta”, dice. “Nueva York tiene tanta vida, y a la vez es tan vieja y está tan llena de historias, que era inimaginable rodar en otro lugar esta historia de fantasmas que buscan su redención”.

  Otro atractivo para Kinnear era la oportunidad de trabajar con Téa Leoni, pero nos comenta que no lo hizo exactamente, ya que su personaje nunca es visible para ella. “Llevaba muchísimo tiempo queriendo trabajar con Téa, y quería hacerlo aquí mismo, pero esto no cuenta”, bromea. “Su personaje nunca me ve porque estoy muerto. Así que aún sigo deseando trabajar con ella”.

  En el centro de “Ghost Town” se encuentra Gwen, la viuda de Frank, brillante arqueóloga aunque obsesionada con la maternidad. Para interpretar a Gwen, David Koepp buscó algo bastante escaso en la actualidad: una actriz de astracanada clásica, alguien con una elegancia e inteligencia interior que también pudiera brillar en las situaciones más absurdas y cómicas. La encontró en Téa Leoni, cuyos papeles cómicos más recientes incluyen “Spanglish”, “Dick y Jane: ladrones de risa”, y “You kill me”, de John Dahl. “Tea es una de nuestras actrices cómicas de cine con más talento”, dice Koepp. “David Denby la comparó con Carole Lombard en el New Yorker, lo que me parece completamente adecuado. En ‘Ghost Town’ interpreta a una egiptóloga, que es un personaje estupendo para una comedia sobre la muerte, alguien fascinado por esa gente del pasado tan antigua y muerta desde hace tanto tiempo, y Téa la convierte en algo completamente creíble”.

  Gwen comienza “Ghost Town” recuperándose tanto del impacto de la muerte de su marido como del descubrimiento de su flagrante infidelidad. Aunque se siente inquieta por el pasado, es seguro que no espera volver a saber de Frank, y menos desde el más allá y a través de un desmañado dentista, una situación que Leoni encontró absolutamente irresistible. “Gwen está en ese momento de su vida en que, después de todo por lo que ha pasado, siente que no quiere volver a perder la oportunidad de decirle a alguien lo que tenga que decirle”, dice Leoni. “Es muy directa, lo que la hace muy graciosa y un poco brusca”.

  Además de los chispeantes y cómicos diálogos que tiene con Ricky Gervais, a Téa Leoni le encantó el que “Ghost Town” no perdiera nunca su punto irónico. “Creo que es una noción muy romántica la idea de todos esos fantasmas atrapados aquí porque los vivos les retienen. Hay algo conmovedor en la idea de que nuestro sentido de pérdida retiene a alguien, y que podemos darle la paz definitiva”.

  Ya en el plató, Téa Leoni se sintió aún más inspirada por el tono desenfrenado marcado por Ricky Gervais. “Su sentido de la comedia es extraño”, dice ella. “Tiene un estilo de comedia que me recuerda a Woody Allen, en donde ves a ese pobre cabrón en medio de un mundo enloquecido, y sin embargo te fascina ver ese mundo a través de sus ojos”.

  A Leoni le encantó trabajar con Gervais, pero supuso un reto mucho mayor el hacerlo con su coprotagonista canino: un gran danés de 90 kilos, que interpreta al “cachorrito” de Gwen. “Era realmente el animal más grande que he visto que pudiera ser llamado perro”, dice riendo. “¡Tenía unos mofletes enormes, y cuando le sacaba a pasear, me llevaba literalmente en volandas! Pero me encantaron las escenas con el perro porque le dan un tono encantador a Gwen, como de cuento de hadas”.

  En cuanto a trabajar con Kinnear, Leoni se encontró con un reto de una clase diferente. “Es muy difícil trabajar con un actor al que no puedes mirar y que ni siquiera sabes que está ahí, y a veces, bueno, a menudo no podía evitar mirar a Greg”, observa. “Es muy ingenioso y divertido, y con el personaje de Frank al final muestra también una parte masculina muy vulnerable, que es a lo que Gwen le responde”.

  Otro personaje clave en la comedia de “Ghost Town” es Richard, el novio de Gwen, un abogado defensor de los derechos civiles que es sincero hasta extremos dolorosos y enloquecedoramente honrado, y que parece un sueño, pero al que Frank considera un mentiroso perverso que oculta algo, igualito que Frank cuando estaba vivo. Para interpretar al inexpugnable Richard, los realizadores eligieron a Billy Campbell, famoso por su trabajo en televisión, incluido su papel, nominado para un Globo de Oro, en la serie de gran éxito “Una vez más”. Campbell regresa con elegancia a la gran pantalla en un personaje al que Koepp llama “el papel de Dean Martin”, el de un hombre fino y recto que equilibra las tonterías que suceden entre Ricky Gervais y Téa Leoni.

  Campbell sintió un subidón en esa posición única. “Para mí fue como volver a improvisar igual que hace años. Es de las veces que más me he divertido”, dice. “Ricky es como una bola de energía vital, su mente es muy activa y rapidísima. Tuve que emplearme a fondo para mantener su ritmo. Y cuando uno mira a Téa, uno no supone inmediatamente que es una gran comediante, pero lo es. Es igual con Greg Kinnear, a menudo no me podía creer que yo estuviera en aquella habitación, trabajando con esos grandes cómicos”.

  También sedujo a Campbell el estilo cómico con distintos niveles de “Ghost Town”. “Es una comedia, pero también una irónica reflexión sobre la pérdida y sobre la forma en que nos acordamos de los difuntos”, observa. “Llega a esa idea representada por una frase de Einstein que sale en la película, según la cual una vida no vivida para los otros es una vida sin valor, y creo que el gran mérito de David Koepp es que ha sabido mantener la inteligencia y la gracia de la película sin desgastar sus temas. La historia puede ser cálida y conmovedora, pero es sobre todo tremendamente graciosa”.

  El productor Gavin Polone subraya que la honestidad de Campbell en el papel amplifica aún más su humor. “Billy lo hace mucho más gracioso porque no es un gilipollas, sino alguien a quien realmente no puedes evitar querer. Le pone el listón mucho más alto al pobre Pincus”, dice.

  Mientras, para los papeles más pequeños de la película, Koepp se puso a buscar una ristra de actores igualmente memorables. Éstos incluyen a las estrellas de teatro, cine y televisión Dana Ivey como el gruñón espectro de la señora Pickthall, y la estrella de “Saturday Night Live” Kristen Wiig como el cirujano cuya colonoscopia a Bertram Pincus le deja enredado en una situación completamente inusual.

  Dice Ivey: “Me sentí atraída por esta historia porque parte de unas situaciones muy raras y graciosas y las llena de humanidad. Es una historia llena de debilidades humanas, y cuando nos reímos de ellas, en realidad nos reímos de nosotros mismos. Y lo que me encantó de los fantasmas, como la señora Pickthall, es que no están corrompidos ni amortajados, están muy vivos en su propio ámbito, y los interpretamos sencillamente como a gente real”.

  Wiig dice que fue su admiración hacia Ricky Gervais lo que la atrajo a “Ghost Town”. “Creo que es realmente brillante, y siempre he deseado trabajar con él”, comenta, “así que para mí fue como un sueño hecho realidad. Al trabajar con Ricky, te encuentras de pronto haciendo cosas graciosas que no te esperabas. Básicamente nos ceñimos al estupendo guión, pero Dave Koepp nos dejó jugar y encontrar nuestra propia aproximación a los personajes. Todo el proceso fue francamente divertido, porque la idea de parodiar el momento de la muerte me pareció sumamente intrigante. Siempre he creído que la mejor sorpresa es encontrar algo tremendamente gracioso en algo que no parece gracioso en absoluto”.

  Finalmente, el casting se concentró en el resto de los fantasmas, una panda variopinta adaptada a la vida en el más allá en Manhattan. “Era importantísimo contar con grandes actores para cada uno de los papeles de los fantasmas porque, aunque sólo se ve un momento a esos personajes, uno tiene que apreciarles de verdad y desear que Ricky les pueda ayudar con sus problemas”, explica Gavin Polone. “Nuestros directores de casting, Pat McCorkle y John Papsidera, hicieron un trabajo asombroso y reunieron un fantástico grupo de fantasmas”.

3. El diseño >>


Imágenes y notas de cómo se hizo "¡Me ha caído el muerto!" - Copyright © 2008 DreamWorks, Spyglass Entertainment y Pariah Productions. Distribuida en España por Paramount Pictures Spain. Todos los derechos reservados.

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