CÓMO SE HIZO "MONGOL"
Notas de producción © 2007
Karma Films
Como cualquier niño criado en
la antigua Unión Soviética, el realizador ruso Sergei Bodrov
supo por primera vez de Genghis Khan en la clase de Historia.
Rusia fue uno de los muchos países conquistados por los
mongoles, pueblo que inició su invasión en 1222 bajo el mando
del nieto de Genghis Khan, Batu. “Los rusos vivieron bajo el
dominio mongol durante unos doscientos años”, apunta Bodrov. “En
nuestros libros de texto Genghis Khan era descrito como un
monstruo. Los libros eran productos de su tiempo y las
descripciones eran bastante horribles y simplistas”. En los años
noventa, el director se hizo con The Legend of the Black Arrow,
un libro sobre los mongoles y los turcos del eminente
historiador ruso Lev Gumilev. La historia de Gumilev ofrecía un
retrato de Genghis Khan con más matices, lo que animó a Bodrov a
aprender más sobre el hombre nacido con el nombre de Temudgin en
1162. Hacia el año 2000, Bodrov había añadido una película sobre
Genghis Khan a su lista de proyectos por hacer. “Siempre me ha
interesado elegir a un personaje famoso y escarbar un poco en
él; coger un cliché y averiguar lo que ocurrió en la vida real.
Quiero saber: si se trata de un hombre tan terrible, acusado de
matar a millones de personas, ¿cómo ocurrió? ¿cómo se convirtió
en Genghis Khan?”, explica. “Su infancia es una historia
desconocida. Luego, descubres que era huérfano y esclavo, que
todos intentaron matarle, que secuestraron a su esposa y que él
la trajo de regreso cuando estaba embarazada. Para mi, se
convirtió inmediatamente en el comienzo de una historia
apasionante sobre un personaje extraordinario”. Bodrov pasó
varios años investigando sobre este tema, leyendo todo lo que
encontró sobre Genghis Khan. El conocimiento sobre el gobernante
es, hasta cierto punto, especulativo, ya que no existe una
biografía mongola contemporánea. La única historia mongola de la
época es La Historia Secreta de los Mongoles, un extenso poema
anónimo escrito en algún momento posterior a la muerte de
Genghis Khan en 1227. Durante siglos, La Historia Secreta de los
Mongoles se tenía por un texto extraviado. Una copia que se
remonta al siglo XIV fue finalmente descubierta en China en el
siglo XIX.
En 2004,
Bodrov comenzó a trabajar en el guión con Arif Aliyev, su
colaborador en El Prisionero de las Montañas. Bodrov siguió
inspirado por las historias de Lev Gumilev que se aproximaban a
La Historia Secreta de los Mongoles como trabajo literario y
como referencia histórica. “No digo que Gumilev fuera un
escéptico, pero tenía sus propias opiniones sobre La Historia
Secreta de los Mongoles”, dice Bodrov. “Está claro que el
escritor era muy emotivo; algunas partes del texto lo son. Por
supuesto, cuando escribes un poema, las palabras son a veces más
importantes que los hechos. No puedes confiar en que un poema
sea históricamente fiel al cien por cien. Para Gumilev, La
Historia Secreta de los Mongoles no era un libro sagrado. He
utilizado muchas de sus teorías relativas a los lapsos
temporales de La Historia Secreta… Por ejemplo, hay un intervalo
de diez años en la historia de Genghis Khan en que de repente,
desaparece y nadie sabe lo que ha sucedido ni dónde está.
Gumilev especulaba con que quizás fue capturado o encarcelado,
lo que pensé que vendría genial a la historia, por lo que en
Mongol, Temudgin pasa muchos años en la prisión de Tangut”.
El guión de
Mongol examina la forja de uno de los hombres más poderosos que
el mundo ha conocido, pero también es, y tal vez más que
cualquier otra cosa, una historia de amor. En esta película, la
historia de amor entre Temudgin y su primera esposa Borte se
convertirá con toda probabilidad en una revelación para muchos
espectadores, como lo fue para Bodrov. “Es una historia
increíble y, una vez más, desconocida. Un niño de nueve años
elige a su esposa y, aunque no lo sabe aún, su vida cambia para
siempre”, reflexiona el director. “Por supuesto, al final
Genghis Khan tuvo cientos de esposas, pero la mujer más
importante de su vida fue Borte. No sólo fue su esposa, sino una
muy fiel consejera; él discutía todas las decisiones importantes
con ella. Era como una relación moderna, como una pareja de hoy
en día. Las relaciones de ese tipo no son tan comunes ni
siquiera en la actualidad, pero, en aquella época, eran algo
inaudito”.
Cuando Borte
dio a luz a su primer hijo, Dzuchi, abundaron los rumores sobre
la paternidad del bebé. Muchos creyeron que el niño fue
concebido mientras Borte permanecía cautiva de los merkit.
Bodrov advierte que Temudgin se comportó de una forma en la que
pocos de sus coetáneos lo harían y esto se refleja en la
película. “Desde el principio, dijo: ‘Es mi hijo’. Y trató a
Dzuchi como tal”.
El casting de
Mongol tuvo lugar por todo el mundo, incluidas Mongolia,
Kazajistán, Kirguijistán, Japón, China, Corea, Los Ángeles y las
regiones rusas de Tuva, Buryatia, Tatarstan, Bashkiria, Yakutia
(también conocida como Sakha), Volga, Ural y Siberia.
Bodrov
escogió al galardonado actor japonés Tadanobu Asano como el
Temudgin adulto. Pieza clave del cine independiente japonés,
Asano ha participado en una notable variedad de largometrajes,
desde la película de samurais de Takeshi Kitano Zatoichi hasta
la joya independiente de Pen-Ek Ratanaruang Vidas Truncadas,
gracias a la cual Asano ganó el premio Upstream al mejor actor
en el Festival de Cine de Venecia de 2003. “Buscaba lo mejor, a
alguien que llamara mi atención y que tuviera tal poder. Y
Asano, desde luego, es un tío muy especial. Es un actor versátil
pero también es músico, artista y diseñador. Sus intereses son
muy amplios”, advierte Bodrov con aprobación. “Cuando nos
conocimos, no formó mucho alboroto. No hubo nada de: ‘Oh, me
interesa muchísimo este papel’. Tenía una especie de misterio o
respeto por sí mismo y dignidad”.
Aunque podría
parecer extraño elegir a un actor japonés para interpretar a
Genghis Khan, Bodrov explica que el gobernante mongol es
considerado por muchos japoneses como uno de ellos. “Los
japoneses tuvieron a un antiguo guerrero muy famoso que
desapareció y piensan que fue a Mongolia y se convirtió en
Genghis Khan. Es un héroe nacional. Los mongoles pueden
proclamar a los cuatro vientos que es mongol, pero los japoneses
creen que saben quién es. De hecho, esto ocurre en muchos
lugares: en Kazajistán, creen que es kazajistano, y en Corea,
que es coreano”.
El respetado
actor chino Honglei Sun (El Camino a Casa, de Zhang Yimou y
Siete Espadas, de Tsui Hark) se unió al reparto en el papel de
Jamukha, el amado hermano de sangre y mortal enemigo de
Temudgin. “El amigo que se convierte en enemigo es un concepto
clásico y fascinante”, puntualiza Bodrov. “Tuve mucha suerte con
el casting porque Honglei Sun aporta una mezcla perfecta de
solemnidad y sentido del humor. Temudgin y Jamukha son personas
completamente diferentes, pero tienen una relación muy fuerte y
albergan sentimientos muy intensos el uno por el otro”.
Para el
casting, Bodrov trabajó con Guka Omarav, una realizadora
kazajistana y gran amiga. “Guka es una gran directora de casting
y le pedí que me ayudara en Mongol. Fuimos juntos a Mongolia y
pasamos varias semanas allí”, declara el realizador. “Ella
encontró a este increíble chico, Odnyam Odsuren, que interpreta
al joven Temudgin”.
Sin embargo,
la Borte apropiada se mostró escurridiza. Bodrov quería a una
mongola para el papel, pero a falta de dos semanas para comenzar
la producción, Omarova y él no estaban seguros de su elección.
Omarova regresó a Mongolia y telefoneó a Bodrov una semana
después. “Dijo: ‘Parece que la he encontrado, pero tienes que
venir a verla’. Volé hacia allí y conocí a esta chica, Khulan
Chuluun. Era una estudiante que nunca antes había actuado, sin
embargo, era muy especial, tanto por su cara como por su
comportamiento, por lo tanto decidimos arriesgarnos con una
actriz no profesional. Y Khulan ha estado maravillosa”, advierte
añadiendo: “Tenemos un Genghis Khan japonés y un Jamukha chino;
el resto del reparto, tanto los profesionales como los
aficionados, es mongol”.
La producción
de Mongol comenzó en 2005 y el rodaje tuvo lugar principalmente
en lejanas localizaciones de China, Mongolia y Kazajistán. Estos
fueron los territorios que formaron parte del Imperio Mongol,
incluidas las inmensas y desiertas estepas y los densos bosques
que fueron el hogar del joven Temudgin. La película captura la
forma de vida de las tribus nómadas mongolas en el siglo XII:
atravesaban el paisaje a caballo, se mudaban según las
estaciones y establecían asentamientos compactos y prácticos con
rebaños de ganado.
Este estilo
de vida pastoral sigue existiendo hoy en día en algunas zonas de
Mongolia, en las que se puede ver a los nómadas con un estilo de
vida no muy diferente al de sus antepasados. Bodrov atribuye al
artista Dashi Namdakov, que ha trabajado como diseñador de
producción en Mongol, el haberle ayudado a navegar por esta
cultura tan diferente. Namdakov, escultor aclamado mundialmente,
es de Buryat, una región rusa fronteriza con Mongolia y que
alberga a mucha gente de etnia mongola. Dice Bodrov: “Dashi
lleva la cultura mongola en la sangre y sabe cómo interpretar
este material. Para él, Genghis Khan es algo muy serio. Me dijo:
‘Sergei, antes de empezar la película, tenemos que ir a ver al
gran chamán de Mongolia y tienes que pedirle permiso para
hacerla’. Pensé que era una buena idea porque los chamanes
fueron muy importantes en Mongolia en aquella época. Los
mongoles creen que Genghis Khan fue uno de los chamanes más
poderosos”.
Tras ser
diezmados en la era soviética, los chamanes han vuelto a
Mongolia, donde cohabitan con el budismo que predomina en el
país. Bodrov y Namdakov rindieron visita al gran chamán, que
reside en la capital de Mongolia, Ulan Bator. “Tiene su tienda
en la plaza principal, donde la gente puede ir a hablar con él”,
informa Bodrov. “Fuimos ante él y le explicamos lo que queríamos
hacer. Le llevamos varias ofrendas y lo hicimos todo de forma
adecuada. Él nos dijo: ‘Sabéis que mucha gente quiere hacer una
película sobre Gengis Khan: los japoneses, los estadounidenses…
mucha gente ha pensado hacerla. Habéis sido los primeros en
venir a pedirme permiso. Y habéis hecho lo correcto’”.
Mongol se
rodó en algunos de los parajes más aislados de la Tierra; no era
raro que la población más cercana estuviera a doce o incluso a
quince horas de distancia en coche por carreteras accidentadas y
rudimentarias. El siglo XXI quedaba muy, muy lejos, y los
realizadores siguieron adoptando las ancestrales costumbres de
los chamanes cada vez que pisaban territorio mongol. En cada
localización, visitaban el lugar ceremonial reservado para
peticiones y ofrendas. “Hacíamos ofrendas y decíamos: ‘Venimos
aquí con buenas intenciones. Rogamos el permiso de los
espíritus. ¿Podemos trabajar aquí?’”, dice Bodrov. “Creo que era
la única manera de hacerlo, porque ha sido una película muy
difícil de hacer. No sé cómo logramos sobrevivir en algunos
momentos. Creo que porque respetábamos las tradiciones. Como en
la expresión: ‘Donde fueres, haz lo que vieres’. Estábamos en
otro siglo completamente distinto trabajando con gente
totalmente diferente a nosotros. Y éstas son sus creencias. Creo
que respetaron el hecho de que siguiésemos sus tradiciones”.
Para ayudar a
crear las vívidas escenas de batalla a caballo de Mongol, Bodrov
contó con decenas de experimentados especialistas de Kazajistán
y Kirguijistán a los que conoció mientras rodaba la película
épica histórica Nomad en 2004 en Kazajistán. A lo largo de dos
meses de ensayos, los especialistas también prepararon a los
extras y a los caballos que aparecerían en las escenas de
batalla de la película.
Los
especialistas profesionales llevaron sus propios animales, al
igual que los extras no profesionales: mongoles, kazajos y
uyghur, cuyas culturas tienen una fuerte tradición equina.
Aunque no había ninguna sociedad protectora local para
supervisar el rodaje, tanto los caballos profesionales como los
que no lo son fueron tratados con el mayor cuidado. “Soy un
amante de los caballos, de niño quería ser jockey, así que me
encargué personalmente de que los trataran bien”, declara
Bodrov. “Ni un sólo caballo sufrió daños durante la película.
Hay una frase que el joven Jamukha le dice a Temudgin: ‘Para un
mongol, el caballo es más importante que una mujer’. Y eso es lo
que piensan los especialistas kazajos y kirguijistanos. Trataron
a los caballos con sumo cuidado y fueron muy concienzudos”.
Evidentemente, la logística de la producción fue de una enorme
complicación. Cientos de personas debían ser transportadas a
zonas aisladas, alimentadas, alojadas en tiendas y, en algunos
casos, preparadas. “Mi equipo estuvo compuesto por unas
seiscientas personas, más mil extras, caballos… ¡todo un
ejército! Podrías ir a luchar con toda esa gente e invadir un
territorio”, dice Bodrov riendo.
El rodaje de
Mongol duró aproximadamente veinticinco semanas, divididas en
dos periodos a lo largo del verano, otoño e invierno. Bodrov
rodó la etapa inicial, que abarca la infancia de Temudgin y
algunos años de su vida adulta, con el director de fotografía
holandés Rogier Stoffers, cuyos títulos incluyen la ganadora del
Oscar "Carácter" y el reciente éxito "Disturbia". Como Stoffers
no estaba disponible para la segunda etapa, Bodrov recurrió al
cámara ruso Sergei Trofimov, cuyo trabajo en los thrillers
sobrenaturales "Guardianes de la Noche" y "Guardianes del Día"
le impresionó vivamente. “Rogier es un cámara maravilloso. Su
trabajo con la iluminación es estupendo y su sentido del
encuadre impecable”, dice Bodrov. “Sabía que podía confiar en
Sergei para la segunda mitad de la película, que incluía
localizaciones y planos muy difíciles. Sergei hizo un trabajo
brillante con las escenas de acción complejas, tanto que puedes
sentir la energía que desprenden”.
Tras
finalizar el rodaje, Bodrov aceptó una invitación para hacer una
visita al presidente de Mongolia en la capital del país, Ulan
Bator. Durante su estancia, acudió a algunos conciertos de Altan
Urag, una banda de folk-rock mongola formada por ocho personas.
“Me enamoré inmediatamente de ellos. Tienen una energía
asombrosa”, recalca el director. Bodrov pidió al grupo que
compusiera música adicional para la banda sonora y sus
inconfundibles ritmos vocales dieron una sensación de fuerza
sobrenatural a algunas escenas en las que Temudgin se enfrenta a
sus enemigos. Para crear una banda sonora orquestal que se
adaptara a una película épica del siglo XII, Bodrov recurrió al
compositor finlandés Tuomas Kantelinen, que creó un evocador
puñado de canciones que complementan los extensos paisajes y las
intensas emociones de la película.
Para el
montaje de Mongol, Bodrov se mostró encantado de contar con la
colaboración de dos innovadores editores de talento, el ganador
del Oscar Zach Staenberg (trilogía de Matrix) y el ganador del
premio BAFTA Valdís Óskarsdóttir (Olvídate de Mí, Celebración).
“Estoy muy orgulloso de haber trabajado con ellos”, afirma. “He
colaborado con gente fantástica en esta película. El nivel de
interés y de entusiasmo ha sido tremendo. A todos les encantó el
material. Genghis Khan es un personaje interesante y ésta no es
la típica saga histórica”.
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