CÓMO SE HIZO "LA BODA DE
RACHEL"
Notas de producción © 2008
Sony Pictures
A los diez minutos del
comienzo de La boda de Rachel, hay un momento en el que Kym
(Anne Hathaway), que ha vuelto a la casa familiar de los
Buchman, deambula por una sala en el piso de arriba y entra en
una soleada habitación infantil. Por las escaleras se escucha el
sonido de un violín que está tocando un músico en el piso de
abajo. Kym echa una mirada alrededor de la habitación durante
unos segundos, y se va. No pasa nada, pero el momento tiene
fuerza. “Quería algo triste flotando en el ambiente”, recuerda
el productor y director Jonathan Demme. “Tenía puestos los
auriculares, estaba mirando al monitor, y Declan estaba rodando
ese bello plano: Kym se da la vuelta, empieza a moverse desde la
cámara, y esa era la indicación para Zafer Tawil en el piso de
abajo para empezar a tocar. Escuché esa música evocadora y vid
la respuesta en el rostro de Anne. Fui corriendo hacia Zafer y
le dije: “Zafer, ¿qué era esa bella melodía?” Y él respondió:
“Es lo que he compuesto para ti” Así que esa rica pieza musical
se nos reveló a todos mientras estábamos rondando la película, y
a Annie interpretando el papel de Kym. Todo estaba ahí, en el
momento, y todo está ahí, en la pantalla”. Esa espontaneidad
-capturar sin ensayos previos la esencia taciturna de las
composiciones de Zafer Tawil, la cámara inquieta de Declan
Quinn, y la mirada perdida de Anne Hathaway- fue el principio
que guió la producción de La boda de Rachel. “La laxitud del
guión de Jenny me hizo sentir que esta no debía ser una película
dirigida de forma estricta”, dice Demme. “A cada paso, Jenny
llegaba a un lugar inesperado, se alejaba más y más de las
formulas establecidas y nunca daba marcha atrás. Me divertía y
me intrigaba el hecho de que Jenny no tratara de hacer que te
gustaran estos personajes. Eran inteligentes, nerviosos,
irritantes y, sin embargo, cuando llevaba leída la mitad del
guión, ya me había convertido en parte de la familia y me
preocupaba muchísimo por todos ellos. “Hay un drama terrible en
esta familia, y sin embargo la boda es bonita. Quería que La
boda de Rachel explorara los dos lados de la paradoja: la oscura
batalla, y la celebración de amor, familia y amigos”.
Para retratar esos polos
opuestos, Demme, los actores y el equipo adoptaron un enfoque
poco convencional en cada uno de los aspectos de la producción
del filme. Escenas largas y con escasas indicaciones que se
acompañan con música en directo; la historia se cuenta mediante
planos y montaje como si fuera un documental; y grandes actores
se juntan en la pantalla con actores debutantes, músicos,
artistas y bailarines en una creativa mezcla.
“Todos estuvimos de
acuerdo en dejar que la realidad ocurriera delante de las
cámaras sin tratar de manipularla demasiado entre bastidores. En
consecuencia, no hicimos ningún ensayo, y nadie, ni siquiera
Declan, sabía realmente qué planos se iban a utilizar hasta que
la toma empezaba a adquirir forma”.
Como se rodaban largas
escenas sin parar, de principio a fin, el director de
fotografía, Declan Quinn, y su equipo recorrieron la casa
familiar con cámaras de mano, capturando al vuelo los cambios de
los personajes, las palabras, los grandes gestos y las pequeñas
miradas de reojo. La acción avanzaba con pocas tomas y la menor
preparación posible.
“En las escenas
íntimas", dice la productora Neda Armian, “sólo veías a los
personajes principales en su dolorosa conversación y a Declan.
Él era casi uno más de los actores, en parte miembro del equipo
y en parte del reparto, dejándose llevar por su instinto, su
habilidad y su confianza para saber hacia dónde enfocar la
cámara. Me gusta decir que esta película tiene el latido de
Jonathan y mucho de la sangre de Declan”.
“La forma en la que
trabajamos era muy enriquecedora para los actores” –relata
Quinn- “y permitía sacar las emociones a la superficie. Incluso
el equipo técnico tenía que mirar las cosas de otro modo, porque
todos teníamos que estar alerta y reaccionar al momento. Como
Director de Fotografía no suelo operar la cámara yo mismo, pero
me tomé la libertad de hacer elecciones inmediatas; intenté ver
la acción como lo haría un espectador dentro de la habitación,
para situar al público en el medio de todo”.
Durante las largas escenas
del banquete de boda, se colocaron cámaras estratégicas en las
manos de los actores para aumentar el número de operadores de
cámaras: A Gonzales Joseph, que interpreta al primo militar de
Sydney, no se le ve nunca sin una pequeña cámara profesional; el
director indie Jimmy Joe Roche es el cámara oficial de la boda,
y dos de los invitados que portan cámaras digitales son el
mentor de Demme, Roger Corman, y el gran director de fotografía
Charlie Libin.
El estilo de rodaje
improvisado y sin ensayos le iba bien al alto voltaje emocional
de la historia. “Había una gran atmósfera de confianza”, dice
Anne Hathaway, que consigue darle humanidad al carácter difícil
e implacable de Kym. “Como nunca sabíamos cuándo la cámara nos
enfocaba, los actores teníamos que estar escuchando cada
segundo, y alcanzar un intenso nivel de concentración. Una de
las lecciones que enseña la película, en especial para la gente
que se está recuperando de algo, es lo importante que es
mantenerse en el presente. Poder quedarte en tu sitio y escuchar
y reaccionar a la música y lo que ocurre a tu alrededor es muy
liberador para un actor. Para mí, esta historia trata sobre la
comunicación y el amor, y tuvimos la libertad para explorar
sobre ello”.
“Algo ocurre cuando vas a
trabajar y cada rincón de la casa parece una casa y no un plató”
–dice Rosemarie DeWitt, con un gesto hacia el director artístico
Ford Wheeler, que creó una evocadora, bella y creíble vivienda
para la familia Buchman. Al igual que el estilo libre del
rodaje, la música fue un elemento integral interpretado con una
libertad poco convencional.
“Durante mucho tiempo”
-recuerda Demme, “deseé construir la dimensión musical de una
película sin música compuesta al modo tradicional. Pensé: ‘eh,
un momento. En el guión, Paul es un pez gordo de la industria
musical, Sidney es productor musical, muchos de sus amigos serán
músicos con talento, así que por supuesto habrá música de forma
ininterrumpida en esa reunión’. Siguiendo esa lógica, hay música
en directo sonando durante todo el fin de semana, pero siempre
en la habitación de al lado, fuera en la terraza o en el
jardín”.
Entre la legión de
músicos, bailarines y artistas a los que Demme metió en la lista
para acudir al banquete de boda, el gran músico de jazz Donald
Harrison Jr. y el virtuoso palestino Zafer Tawil, contribuyeron
a los temas musicales y en los títulos de crédito aparecen como
compositores (también se trajeron muchos acompañantes: el
sobrino de Harrison, Christian Scout, nominado a un Grammy,
aparece tocando en la entrada de la casa, y Tawil está
acompañado por un conjunto de músicos que participaron en la
banda sonora de Jimmy Carter: Man From Plains, entre ellos Amir
El Saffar).
“Animamos a los músicos a
tocar en cualquier momento en que se sintieran inspirados,
cuanto más mejor, sin prestar atención a la cámara,” explica la
supervisora musical y montadora de sonido Suzana Períc, que ha
trabajado en todos los filmes de Demme desde Algo Salvaje
(Something Wild).“Anarquía musical en el plató. Felicidad para
los músicos, gran dolor de cabeza para los que tenían que
grabarlos“.
“En un momento dado,” dice
Demme, “Anne Hathaway estaba intentado interpretar una escena
muy intensa mientras los músicos estaban tocando justo al lado.
Se estaba desconcentrando y el asistente de dirección vino hacia
mí y dijo que Anne estaba teniendo problemas, así que le dije:
‘dile que haga algo para solucionarlo’. Es cuando Kym les grita
que se callen. Todo improvisado y sin planearlo, pero
completamente en línea con su personaje”.
El perfecto cuadro que
plasma en su guión acredita que Jenny Lumet ha pasado la vida en
una complicada familia de artistas. Ella dice: “sé escuchar” (y
ver: Sidney Lumet participó una vez en una carrera de
lavavajillas con Bob Fosse). La improvisación amplió la
sorprendente autenticidad de los diálogos del guión.
Por ejemplo, Bill Irwin
describe cómo se crearon sintonías entre los actores que no
estaban inicialmente en el guión. “En el guión, mi personaje
Paul y el personaje de Debra Winger, Abby, mi ex mujer, apenas
intercambian unas palabras. Pero Debra y yo, guiándonos por
nuestro instinto, ampliamos esa relación sin palabras, a través
de gestos.” Ese es el caso cuando Paul y Abby se besan
brevemente y luego se separan al final de la boda de su hija, un
momento de gran intensidad para el espectador.
“Había cosas en el guión
que Jenny había escrito de forma muy sintética” -explica Demme.
“En el guión, la boda iba avanzando mediante breves saltos en el
tiempo. Estaba escrito que Sidney cantaría una canción pero las
promesas de Rachel a Sydney no estaban previstas. Les dije a los
actores que tenían que conducirnos a través de una boda
completa, y si fuera posible, tenían que organizarla ellos
mismos. Rosemarie escribió por sí sola el discurso de Rachel.
Beau Sia, que ayuda a planificar el ensayo de la cena y de la
ceremonia junto a Rosemarie y Anisa George (Emma), es un
personaje que no estaba en el guión y que se introdujo durante
el rodaje al contratar a Beau, -un actor y poeta con el que me
moría por trabajar- para hacer de una especie de ‘zar’ de la
boda.
“Hay momentos en los que
parece que Jonathan está orquestando todo y nada a la vez”
–apunta Rosemarie DeWitt, una observación que repite Bill Irwin:
“A veces parece que todo lo que hace es sonreír y asegurarse de
que la gente se sienta bien trabajando día a día. Pero sabe lo
que busca y consigue lo que quiere”.
Las grandes escenas en
plató, como el ensayo de la cena, la ceremonia y la fiesta de
recepción, están llenas de personajes que no son sino un amplio
abanico de los amigos, familia y colegas de Demme, así como de
otros personajes llenos de energía (ver la siguiente sección,
Amigos, músicos y el sentimiento de grupo para ver una lista
detallada de los participantes).
“Cada persona, cada cara
en la película, está ahí por alguna razón” dice Armian. “A
Jonathan le encanta la gente real, y le encanta trabajar con sus
amigos, lo que crea una gran clima de camaradería y
tranquilidad. Estábamos realmente asistiendo a una boda. Yo no
era el productor, era el organizador de la boda. Y él invitó a
sus amigos”. La mayoría de los actores y del equipo vivían en
Nueva York o cerca. “De hecho, muchos se iban a casa por la
noche para ver a sus familias” -dice Armian.
Más allá de la buena
convivencia en el plató, Demme explica: “Uno de las presunciones
del guión era que, a pesar del drama, la boda resulta ser
genial. Afrontémoslo, la razón por la que consigues tener una
gran boda es porque reúnes a un montón de gente que congenia y
que se lo pasa en grande en un acontecimiento que ocurre una vez
en la vida. No podía imaginar cómo unos extras podrían
“representar” eso, así que pensé que lo mejor que podía hacer
era reunir a un fantástico grupo de gente que se conocen del
mismo modo que en la vida real. Si nos lleva cinco días rodar la
boda, la rodaremos seguido y todos acabarán conociéndose. Al
final, cuando estén juntos en la fiesta, estarán realmente
juntos en una fiesta”.
“A lo largo del fin de
semana,” continúa Demme, “se producen dos tipos diferentes de
reuniones: la gente que se reúne para divertirse en la boda, y
los que se enzarzan en una lucha a brazo partido contra la
adicción, que se reúnen para sacar fuerzas del grupo y recorren
un camino paralelo. Queríamos mostrar el máximo respeto hacia
ese coraje y honestidad.
Hathaway ve esas
cualidades en Kym: “Me encanta esa necesidad casi compulsiva de
ser honesta de Kym, dice Hathaway “y lo directa que es. Puede
que no lo haga de forma apropiada, pero ella intenta por todos
los medios cruzar el abismo de tragedia que la separa de su
familia. Intenta cada día estar sobria y positiva. Lucha por su
lugar en la familia, intentando dar las gracias y compensarles a
su modo. Al final, quizá su hermana Rachel comprende su viaje, y
esa aceptación es crucial”.
La boda de Rachel se
deleita en el amor y la amistad -y la gran fiesta- pero
finalmente se centra en esa honestidad emocional, en la mirada
profunda de Kym mientras escucha el sonido triste del violín que
sube desde el piso de abajo.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "La boda de Rachel" - Copyright ©
2008 Sony Pictures Classics, Clinica Estetico Productions y Marc Platt Productions.
Fotos por Bob Vergara. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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