CÓMO SE HIZO "RESISTENCIA"
Notas de producción © 2008
Aurum
1. El proyecto
Edward Zwick, alabado
director de “TIEMPOS DE GLORIAS” y “DIAMANTE DE SANGRE”, lleva a
la gran pantalla esta extraordinaria historia no contada hasta
la fecha, convertida en un drama de acción sumamente emocionante
sobre la complicada naturaleza de la venganza y la salvación, el
poder de la comunidad y las ansias de vivir cuando no queda
esperanza alguna. Rodada en Lituania con un entregado equipo
técnico y artístico encabezado por Daniel Craig y Liev
Schreiber, los responsables del filme buscaron recrear
minuciosamente una historia que no es solo excepcional por sí
misma, sino que también arroja nueva luz sobre un importante
hecho histórico acaecido durante la 2ª Guerra Mundial. Al igual
que Zwick nos descubrió anteriormente un capítulo oculto de la
Guerra de Secesión norteamericana y su regimiento afroamericano
en su película ganadora del Oscar “TIEMPOS DE GLORIA”, ahora
explora una conmovedora realidad que ha quedado básicamente
ignorada en el cine: la valerosa resistencia de aquellos que se
negaron a morir sin luchar. Comenta Zwick: “La iconografía
popular del Holocausto se ha referido fundamentalmente a las
víctimas. Es importante añadir complejidad a ese concepto,
comprender que hay una diferencia entre pasividad e impotencia,
que el impulso a resistirse siempre estuvo presente.
“RESISTENCIA” trata de aquellos que lograron resistirse, pero
también trata del eterno conflicto entre el deseo de venganza y
el deseo de salvar a otros. Es una historia que nos lleva a
preguntarnos: ¿Qué habría hecho yo en esas circunstancias? Y de
ese modo, creo, se convierte en una experiencia sumamente
personal”. La historia de los hermanos Bielski y de la comunidad
que crearon en los oscuros y glaciales bosques de la Europa
Oriental ocupada por los nazis, sigue siendo a día de hoy una de
las historias más apasionantes que ha habido y, sin embargo,
pocos la conocen. La historia salió inicialmente a la luz, si
bien por poco tiempo, cuando, en 1944, en las postrimerías de la
Guerra, gentiles del lugar presenciaron un hecho increíble, casi
surrealista: más de 1.200 judíos surgieron de repente de las
profundidades del bosque. Al principio, los lugareños pensaron
que se trataban de fantasmas. Cómo, se preguntaban, podían haber
sobrevivido estos pocos cuando tantos otros habían acabado en
los campos de exterminio.
Entre cuchicheos y
rumores, empezaron a conocerse distintos aspectos de la
historia. En una época de creciente antisemitismo, los Bielski
se habían criado en la granja familiar de Stankevich, en lo que
hoy se conoce como Bielorrusia, pero entonces estaba en poder de
los soviéticos. Físicamente imponentes y carismáticos, los
hermanos eran conocidos como luchadores, rebeldes con fobia a la
autoridad. Cuando se produjo la invasión nazi en junio de 1941,
arrollando la región con un masivo ataque terrestre y aéreo, los
tres hermanos fueron pronto identificados como probables
alborotadores y se convirtieron en objetivo de las SS, así como
de la policía local.
Tras ello, se sucedieron
rápidamente una serie de devastadoras tragedias, los padres de
los hermanos Bielski y muchos de sus seres queridos (incluidas
la mujer e hija pequeña de Tuvia) fueron asesinados en una
ejecución en masa de 4.000 judíos en el gueto de Novogrudok.
Para salvar sus propias vidas, los hermanos escaparon a los
bosques locales, una vasta y tupida zona que conocían desde su
infancia. Allí, al poder ocultarse de sus perseguidores,
formaron un improvisado grupo de partisanos, decididos a luchar
contra la ocupación nazi y sus colaboradores. Pero, lo que
empezó como una lucha por la supervivencia y una búsqueda de
venganza, se convirtió pronto en algo que transcendió ambas
cuestiones: un compromiso por salvar a todos los judíos
posibles, jóvenes y viejos, ricos o pobres. Dirigidos por Tuvia,
su misión tuvo un éxito que ninguno podría haber imaginado.
Con el tiempo, los Bielski
se atrevieron incluso a aventurarse de nuevo en los guetos, para
ofrecer una oportunidad de escapar a aquellos judíos que se
enfrentaban sin remedio a la deportación y la muerte en campos
de concentración. Tras meses de implacable persecución,
obligados a menudo a trasladarse sobre la marcha en una
interminable búsqueda de refugio seguro, acabaron por crear una
improvisada aldea en el bosque de Naliboki, viviendo en refugios
subterráneos (llamados zemlyankas), donde llegarían a construir
un improvisado hospital, un molino, un taller, una panadería,
unos baños públicos y hasta teatro y sinagoga. Entre el horror
que se cernía a su alrededor, este campamento secreto creció y
se llenó tanto de vida que lo bautizaron “la Jerusalén de los
bosques”.
A medida que se corría la
voz sobre lo que allí ocurría, aumentaron considerablemente en
número, hasta incluir a refugiados de todas las profesiones y
estratos sociales, desde Doctores y Abogados, a Granjeros y
Carpinteros, con mujeres trabajando y luchando junto a los
hombres. Pese a sufrir innumerables penurias, desde
desnutrición, enfermedades contagiosas, luchas con patrullas
enemigas y discordias internas, lucharon por mantener un asomo
de normalidad en su vida, que les permitiera conservar su
esperanza y, lo que es más importante, su humanidad. Los niños
acudían a clase, las parejas se enamoraban y casaban.Todos,
jóvenes y viejos, contribuían en lo que podían. Y así nació una
comunidad.
Mientras, los nazis
ofrecían sustanciosas recompensas por las cabezas de los
hermanos, con la esperanza de atajar de raíz lo que no tardaría
en convertirse en una historia inspiradora que se extendía entre
aquellos que necesitaban desesperadamente un mínimo de
esperanza. Aún así, la comunidad creció y prosperó. Sus
luchadores eran fundamentales para su supervivencia, una
improvisada banda que protegía la comunidad a toda costa,
saqueaba aldeas enemigas para conseguir comida, suministros y
armas, sin las cuales sin duda perecerían. Aunque sus métodos
pudieran resultar un tanto extremos y letales, también eran
efectivos. El grupo de los Bielski, conocido entre los demás
partisanos que se ocultaban en el bosque Naliboki como la
“otriad Bielski”, se convirtió en el mayor grupo de partisanos
judíos de toda la guerra, que logró más bajas alemanas y más
vidas judías salvadas que ningún otro (se estima que más de
20.000 judíos participaron en unidades de partisanos por toda
Europa Oriental y, aunque hubo otros que sobrevivieron en los
bosques, como las otriads Zhukov y Zorin, se trataba de grupos
mucho más pequeños).
No obstante, cuando la
guerra terminó, la historia de los Bielski quedó prácticamente
relegada al olvido. Tuvia y Zus se trasladaron primero a Israel
y luego a Nueva York, donde llevaron vidas tranquilas como
americanos corrientes y trabajando como taxistas y camioneros.
Siempre se mostraron reticentes a hablar del pasado, incluso con
sus hijos, pero otros supervivientes comenzaron a hablar de cómo
los habían salvado. Sulia Rubin, eternamente agradecida por
haber formado parte de su comunidad en el bosque, declaró al
periódico The New York Times en el año 2000: “No habría
sobrevivido sin los Bielski. ¿Eran perfectos? No, todos
cometemos errores. Pero son míos, son mi familia y los quiero”.
Tras la muerte de Tuvia en
1987, fue cuando los investigadores empezaron a revisar de nuevo
la historia, y sus actos empezaron a conocerse mejor. La más
destacada de estos historiadores fue la Dra. Nechama Tec,
profesora emérita de Sociología de la Universidad de Connecticut
que, en 1993, publicó su galardonado libro “Defiance: The
Bielski Partisans”. Las exhaustivas entrevistas de Tec a los
supervivientes permitieron por primera vez conocer bien su
extraordinaria experiencia. El periódico Los Angeles Times
calificó el libro como: “una de los historias más inspiradoras y
ejemplares en la crónica de muerte y desesperación que es el
Holocausto”.
Cuando el guionista
Clayton Frohman leyó el libro de Tec, no alcanzó a comprender
cómo esta historia de tenaz resistencia y valor judíos no era
más conocida. La gente había oído hablar del infortunado
alzamiento del gueto de Varsovia y de salvadores gentiles como
Oskar Schindler, pero se desconocía cualquier otro testimonio de
resistencia judía.
“Me crié en la tradición
judía, leí mucho sobre el Holocausto, y mi padre fue uno de los
soldados americanos que luchó en la 2ª Guerra Mundial, así que
creía haber oído gran parte de las historias más interesantes de
entonces. Pero nunca había oído hablar de los Bielski”, recuerda
Frohman. “Enseguida sentí que era necesario contar esta
historia, sobre la gente que se resistió, que no se rindió. Toda
mi vida había oído de los judíos que fueron víctimas.
Indefensos, resignados, condenados. Y ésa era la intención de
los alemanes, que solamente los viéramos así. Y casi lo
consiguen. Lo que hace tan importante esta película para mí es
que cuenta otro aspecto de la historia que estaba casi perdido”.
Durante un partido de
béisbol, Frohman le dio el libro de Tec a su buen amigo, Edward
Zwick. “Como cineasta, Ed posee esa capacidad de combinar lo
íntimo con lo épico, de mezclar un profundo desarrollo de
personajes con la intensidad de las situaciones a vida o muerte.
Era una gran oportunidad de hacer el tipo de drama de acción
épico que ya prácticamente no se hacen”.
Una sola lectura bastó a
Zwick para comprender la pasión que sentía Frohman por la
historia, y decidió hacer cuanto estuviera en su mano para
trasladarla al celuloide. Así se inició una colaboración que
tardaría más de diez años en llegar a la gran pantalla.
“Uno de los grandes
impulsos humanos es el de ofrecer testimonio, mantener vivos los
recuerdos”, comenta Zwick. “Con RESISTENCIA, pretendía crear un
espectáculo rico y emocionante, pero también sentía la
obligación de respetar a aquellos a quienes sucedió. No es
solamente una historia emocionante, sino que también plantea
muchas preguntas, anima a los espectadores a pensar en lo que
habrían hecho ellos en semejante situación, y también a
comprender cómo encaja todo ello en nuestro mundo actual. Por
desgracia, en las circunstancias actuales, en lugares como
Bosnia o Darfur, seguimos siendo testigos de los horrores del
genocidio”.
El proceso de elaboración
de un guión sobre “RESISTENCIA”, que permitiera conseguir una
narración cinematográfica a partir de la saga real de los
hermanos Bielski, exigió mucho tiempo y cuidadosas
consideraciones. El guión pasó por numerosas versiones.
“Escribir esta película
siempre fue un acto de fe”, comenta Clayton Frohman. “Nunca
imaginé que acabaríamos un día en Vilnius, donde nació mi
abuelo, haciendo esta película con un reparto tan increíble.
Para mí, ha supuesto hacer realidad un viejo sueño”.
Uno de los mayores retos a
la hora de hacer que la historia cobrara vida era buscar un modo
de condensar tres años de angustiosa lucha, rivalidad entre
hermanos y penurias físicas en una película de dos horas. Aún
respetando los hechos reales, Edward Zwick comenta que nunca fue
su intención ofrecer un documental. “Siempre la he visto como
una historia sobre gente apasionada que logró aferrarse a su
humanidad en las circunstancias más funestas”, explica. “Además
de identificarse con los personajes, quiero mantener a los
espectadores en vilo, una sensación que únicamente una película
es capaz de crear. Y, sorprendentemente, para lograrlo no hacía
falta que expurgáramos la historia, porque la emoción ya estaba
toda allí, en los hechos reales”.
No obstante, Zwick no
quería suavizar la violencia cometida por los partisanos en
nombre de la supervivencia. “Los Bielski no eran santos”, afirma
Zwick. “Eran héroes con imperfecciones, que es lo que los hace
tan reales y tan fascinantes. Aun así, creo que descubrieron en
sí mismos algo inesperado y magnífico. Al crecer su comunidad,
se vieron obligados a convertirse en auténticos líderes, a
asumir una enorme responsabilidad y descubrir lo mejor de sí
mismos. Tuvieron que afrontar gran cantidad de complicados
dilemas morales, que la película pretende dramatizar: ¿Es
necesario convertirse en un monstruo para enfrentarse a
monstruos? ¿Es necesario sacrificar la propia humanidad para
salvar a la humanidad?”.
Otras cuestiones que
tuvieron que afrontar en el bosque eran de naturaleza más
íntima. “Incluso en los momentos más duros, sobre todo en tiempo
de guerra, el amor y el deseo nunca faltan. La gente que lo ha
perdido todo necesita aún más consuelo y compañía”, comenta
Zwick. Los que han perdido seres queridos suelen consolarse
mutuamente de esa pérdida. Surgieron los conceptos de “marido
del bosque” y “esposa del bosque”, las relaciones surgían a
veces tanto por aspectos prácticos como por romance.
“Muchos de ellos no sabían
dónde estaban sus antiguos cónyuges, ni siquiera si estaban
vivos. Es natural y humano que buscaran consuelo entre ellos”,
dice Zwick. “Es algo que podemos entrever en la relación entre
Zus y Bella”.
Para Zwick, captar la
visceral realidad de lo que podría haber sido vivir perseguido
resultó clave para su visión del filme. “Me pareció importante
que el público comprendiera cómo sería vivir en esa situación”,
explica, “para gente acostumbrada a la civilización, tener que
vivir en condiciones tan duras y sucias, soportar frío y hambre,
con miedo constante y permanentemente escondidos, y descubrir
así su naturaleza más primitiva y básica”.
El hecho de que, ante
semejante presión, tantos individuos supieran dar la talla y
descubrieran un valor y una compasión inesperados, también se
pone de relieve en el guión. Lo cierto es que Zwick cree que el
personaje más importante de la película no es un único
individuo, sino más bien la comunidad que crean entre todos.
“Tuvia, Zus y Asael tienen cada uno sus propios puntos fuertes,
pero el grupo es lo que los hace invencibles”, explica Zwick.
“La propia comunidad es un personaje que empieza a manifestar su
propia voluntad e identidad; se desarrolla una fascinante
dinámica entre la expresión de las necesidades de un individuo y
la supervivencia del grupo en su conjunto”.
El productor Pieter Jan
Brugge, candidato al Oscar por “El dilema”, que ya había
trabajado antes con Zwick en “Tiempos de gloria”, ve una alusión
a los westerns americanos en ese tema. “Hay algo en la historia
que tiene elementos de las viejas películas de John Ford, esa
idea de que no eres solamente un individuo duro y aislado, sino
que es importante dónde te encuentres en relación a los demás y
a tu comunidad”, comenta. “Creo que es una historia que sigue
teniendo una gran resonancia hoy día porque todos queremos
formar parte de algo más grande de lo que somos
individualmente”.
Brugge quedó impresionado
con el guión de Zwick y Frohman. “Era una lectura emocionante,
que contenía elementos grandiosos y, al mismo tiempo, auténtica
intimidad emocional. Tenía una riqueza que rara vez encuentras”,
comenta.
También percibió una
afinidad entre Zwick y el material hasta un punto que no había
visto antes. “Creo que ésta es la película más personal de Ed en
muchos aspectos”, afirma Brugge. “Y eso me encantó, porque creo
que para hacer mejor tu trabajo como productor es imprescindible
que el director tenga gran claridad de visión y sienta una
necesidad personal de contar al mundo esta historia concreta. Ed
aportaba ambas a “RESISTENCIA”.
2.
El reparto
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Imágenes
y notas de cómo se hizo "Resistencia" - Copyright © 2008
Grosvenor Park Productions y Bedford Falls. Fotos por Karen
Ballard. Distribuida en
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