CÓMO SE HIZO "DI QUE SÍ"
Notas de producción © 2008
Warner Bros. Pictures
Carl Allen está sumido en la
rutina, cuando no está rechazando solicitudes de préstamos en el
banco donde trabaja, se dedica a rechazar invitaciones de sus
amigos y a ver la televisión a solas en su sofá. Está hecho todo
un “Señor No”. “Ese era yo”, dice Jim Carrey, que interpreta el
papel protagonista de Carl. “Conozco a muchas personas en esa
situación que simplemente dan la espalda a la vida. Vivo en los
Estados Unidos de Apatía. Para mí, esta película trata sobre la
decisión de montarse en el tren de la vida, y por eso me pareció
interesante. A veces, decir “no” supone decir “sí” a algo más, a
algo mucho mejor que te encontrarás en el camino, y otras, decir
“no” a una invitación es decir “sí” a un sofá y unas patatas
fritas. Simplemente, haz lo que más te convenga”, aconseja
Carrey. “Pero con frecuencia, no nos arrepentimos de aquello a
lo que hemos dicho “sí”, sino que es aquello a lo que hemos
dicho “no” lo que nos hace mirar atrás y pensar: “¡vaya! Podría
haber vivido un poco más”. La vida de Carl da un giro radical e
inesperado cuando asiste a regañadientes a un seminario de
autoayuda dirigido por un gurú del “Sí” que insta a sus
incondicionales a decir “sí” y transformar sus vidas. Al
principio, el escéptico Carl decide probar la espontaneidad
diciendo sí... a todo. “En la película, Carl es un tipo normal
que necesita un empujoncito, y el seminario “Sí” se lo da”,
comenta el director Peyton Reed. “Al principio está un poco
despistado, pero después toma las riendas de su destino y, de
nuevo, apuesta todas sus fichas en el juego de la vida”. Reed se
sintió atraído de inmediato por la historia tras leer el guión
basado en las memorias súper-ventas de Danny Wallace. “Me
sumergí en el guión y más tarde en el libro de Danny, y me
sorprendió muchísimo el hecho de que Danny adoptase esta
filosofía durante un tiempo,” declara Reed. Cuando la novia de
Wallace le dejó hace años, decidió que necesitaba algo de tiempo
para “sentarse, ser un niño, jugar con videojuegos, y no hacer
nada en absoluto,” explica. “Mis amigos estaban algo preocupados
por mí, no paraban de llamarme, dejarme mensajes y enviarme
propuestas e invitaciones, y yo siempre decía que no”.
Una conversación fortuita
en un autobús de Londres cambió las cosas para Wallace e inspiró
este libro. “Alguien me dijo: “Deberías decir sí más a menudo”,
y probablemente no era más que un comentario, pero pensé que era
el mejor consejo que me habían dado, algo así como la
condensación en tres palabras de todos los libros de auto-ayuda
del mundo. Y eso impulsó mis “Aventuras SIn igual” Le compré un
coche a un colega en una fiesta sólo porque me dijo “supongo que
no estarás interesado en comprar un coche ¿verdad?”. Fui a ver a
un grupo llamado General Onion and His Shocking Castanets (El
General Cebolla y sus asombrosas castañuelas). Gracias a un
anuncio redactado astutamente, volé a Singapur para pasar un fin
de semana y no es precisamente un destino para una escapada de
fin de semana ¿sabes?”, se ríe, “pero me lo pasé genial. Tal y
como yo lo veo, existen las mismas probabilidades de encontrar
al amor de tu vida en una fiesta aburrida que en una fiesta
divertida, pero si dices que no, nunca llegarás a saberlo”,
“Definitivamente me gustó
el espíritu ultra-positivo del material y la idea fundamental de
alguien tomando las riendas de su vida, en este caso, en todos
los aspectos.” declara Reed entusiasmado Un tipo como Carl
metiéndose en esas situaciones resulta divertido, y sabía que
con Jim Carrey interpretando el papel, las posibilidades cómicas
eran innumerables, ya que su físico y su expresión oral elevan
la diversión a un nivel totalmente diferente”.
“Me pareció que el
concepto era interesante,” dice Carrey. “Sentarse e imaginar
todas las situaciones en las que podrías meterte si dijeras que
sí a todo, es un territorio muy fértil por explorar”.
El productor David Heyman
que descubrió el libro y lo trajo al estudio, se había
convertido en un gran seguidor del autor tras leer su primer
libro Join Me, y su reacción ante Di que Sí no fue diferente.
“La generosidad de espíritu que impregna a Danny y su trabajo es
algo que me atrae muchísimo,” explica el productor. “Cuando leí
Di que Sí me encantó, la idea de que si dices sí y te muestras
abierto a las posibilidades que la vida te pone ante los ojos,
te pasarán cosas maravillosas, era muy intrigante”.
Heyman, que en ese momento
estaba inmerso en el rodaje de la última película de Harry
Potter, contactó con Richard Zanuck con la esperanza de que al
veterano cineasta le pareciera interesante trabajar mano a mano
para producir Di que Sí.
Zanuck se unió al proyecto
sin dudarlo y pensó que Jim Carrey era el mejor para interpretar
este papel. “Nadie interpreta como él,” sonríe Zanuck. “Dije que
sí a todo, el guión, el reparto, etc. ¡Me gustó todo! Era un
proyecto fresco y nuevo, era vitalista y divertido.”
Se reunió con Reed e hicieron buenas migas de inmediato. “Dick
Zanuck ha hecho muchas de las películas que vi de niño y que me
hicieron querer ser cineasta,” dice Reed. “Desde la original El
Planeta de los Simios, a la que dio luz verde cuando dirigía la
Fox, hasta El Golpe y Tiburón, en las que participó como
productor, es único”.
“Nos lo pasamos genial en
nuestro encuentro,” recuerda Zanuck. “Admiro sus películas, es
un tío muy agradable y con mucho talento, y en mi opinión, tiene
un gran futuro por delante”.
Reed colaboró con los
guionistas Nicholas Stoller, Jarrad Paul y Andrew Mogel, y pasó
un tiempo con Jim Carrey durante el periodo previo a la
producción, adaptando los tintes británicos de las memorias de
Wallace a una historia americana situada en Los Ángeles. “Quería
crear un tono en la película que estuviera a caballo entre lo
que Jim hace en el ámbito cómico y sus trabajos más serios,”
explica el director. “Un tono que permitiera a su personaje
realizar vuelos de imaginación en tono cómico como sólo Jim
puede hacerlo y algo más dramático a la vez”.
Al autor escocés,
humorista y personaje televisivo Danny Wallace le costó mantener
los pies en el suelo cuando los cineastas le propusieron
transformar sus memorias en una película protagonizada por Jim
Carrey. “Me emocionó recibir una llamada que me hablaba de
transformar mi libro en una película de Hollywood y claramente
dije que “sí”. dice Wallace sonriendo. “He sido fan del trabajo
de Jim Carrey desde la serie In Living Color.” Hicieron un gran
trabajo “americanizando” la historia para que llegara a un
público más amplio; el espíritu ha quedado absolutamente
intacto”.
“¿Qué puedo decir?” afirma
Carrey. “ Di que Sí no habría sido posible sin él. Consiguió dar
con un concepto que encaja muy bien conmigo, ya que siempre
estoy buscando algo que pueda ser muy cómico pero que al mismo
tiempo tenga algún aspecto que te haga reflexionar más tarde.
Después de ver Di que Sí, el público puede irse a casa y
preguntarse: “¿Cuántas veces digo no? ¿debería, quizás, decir sí
más a menudo?”” Tanto Carrey como Reed coinciden en que fue un
acierto decir sí esta vez.
“Me lo pasé en grande
trabajando con Jim,” dice Reed. “No nos conocíamos pero la
verdad es que me sentí como si fuéramos uña y carne ya que
tenemos un sentido del humor muy similar. Y debido a que pasamos
bastante tiempo juntos durante el periodo previo a la
producción, cuando empezamos a rodar, Jim y yo teníamos ya un
cortometraje y una idea muy clara tanto de lo que buscábamos
para la película como de quién era el personaje de Carl,”afirma
Carrey. “Sé que Peyton proviene del ámbito de la improvisación
pero, aún así esta ha sido la primera película en la que,
literalmente, me he sentado en el plató y he dejado que me hagan
reír todo el rato. Me hacía estallar en carcajadas. Hay ciertas
cosas que un actor tiene que hacer al menos una vez en la vida,
y creo que trabajar con Peyton Reed es definitivamente una de
ellas”.
Podría decirse que el
viaje que Carl emprende del sofá a la vida comienza cuando sale
del seminario Sí, pero no empieza a apreciar las posibilidades
del mismo hasta que se topa con Allison, una intrigante mujer a
la que se encuentra a las tantas de la noche mientras llena una
lata de gasoil y se enfrenta a un largo camino hasta su coche
que se había quedado sin combustible. Ella se ofrece a llevarle
y, por supuesto, él dice que sí.
“Allison es una mujer de
espíritu libre” explica la actriz Zooey Deschanel que interpreta
su papel. “Es fantástica, pertenece a un grupo, pinta y hace
fotografías... es muy creativa y espontánea. De algún modo ella
se comporta de forma natural del mismo modo en que Carl se
esfuerza por comportarse”.
Carrey describe el interés
de Allison por el amor como “una especie de adivinanza, algo
envuelto en un enigma, escondido en una odisea. El elemento
romántico de la película es muy importante porque una de las
mejores cosas a las que puedes decir sí en la vida es el amor,
así que deseas que esa química funcione. Zooey es una mujer
extraordinaria, es dulce y muy humana y al mismo tiempo es
extravagante y original”.
“Zooey es una actriz
fabulosa y es una persona muy singular,” comenta Reed. “Tiene
una energía totalmente diferente a la de Jim, y ambos tienen una
química muy especial en la pantalla. Además tiene un gran
talento musical, y eso aportó mucha autenticidad al personaje de
Allison, que canta en un grupo”.
Otro de los actores que
dijo sí a Di que Sí fue Bradley Cooper, en el papel del mejor
amigo de Carl, Peter, que se siente continuamente frustrado ante
la negativa de Carl a tomar las riendas de su vida más de dos
años después de su divorcio.
“Quería reflejar la
sensación de que estos dos tipos llevan siendo amigos mucho
tiempo,” dice Cooper. “Y como mejor amigo, sufres por las
personas a las que quieres. En la película, Peter no es sólo su
amigo, sino que además encarna en cierto modo los ojos del
público, que observa y disfruta este comportamiento fuera de lo
normal de Carl”.
“Bradley tiene una energía
magnífica que consiguió trasladar a cada escena,” dice Reed.
“Ves a Jim y Bradley juntos y realmente te da la sensación de
que llevan años siendo amigos”.
El cambio de actitud de
Carl da comienzo cuando se encuentra con un ex-compañero, Nick,
interpretado por el actor John Michael Higgins. Nick introduce a
Carl en la filosofía del Sí tras pillarle desprevenido a la
salida del banco.
“Nick adora al gurú del
seminario, Terrence, y es un acólito total,” explica Higgins.
“Dice que sí a todo en la vida. Al principio Carl no lo ve así,
pero si dices sí a todo, probablemente acabarás siendo algo
parecido a Nick, que no está demasiado cuerdo”, bromea el actor.
“Nick es un personaje
bastante extraño,” añade Reed. “Hay algo en él que no encaja del
todo, es increíblemente entusiasta, ha visto la luz y ha
descubierto lo que llaman El Poder del Sí. Le da a Carl este
panfleto y dice, “Puedo ver en tus ojos que necesitas algo más.”
Michael interpreta genial a estos personajes extremos y
trastornados, dándoles al mismo tiempo cierto realismo y
humanidad. Fue divertido verle interpretar con Jim esas escenas
en las que Jim es el tío estricto y Higgins el que está mal de
la olla”.
Nadie se alegra más que
Nick al descubrir que Carl ha acudido al seminario, y le enfoca
rápidamente atrayendo así la atención de Terrence Bundley, el
creador del Poder del Sí, hacia el dudoso recién llegado.
Terence Stamp interpreta el papel crucial. “Mi personaje se
encuentra en lo que solemos llamar el circuito gurú, ¿sabes?”,
sonríe Stamp. “Se ha inventado una nueva perspectiva en la que
la gente le paga para que les inspire”.
“Terence Stamp es un
hombre muy carismático, es Terence Stamp,” afirma admirado Reed.
“Tiene una increíble y resonante voz, y en ello reside la mitad
de su encanto, resulta muy seductor. Así que cuando su
personaje, Terrence Bundley, le dice a Carl todo lo que va mal
en su vida, éste se pregunta: “¡Vaya! ¿Este tipo tiene alguna
clase de poder especial?” Es muy desconcertante y obviamente ese
sentimiento se transmite a Carl”.
Carrey se mostraba
especialmente impaciente por trabajar con el veterano actor.
“Terrence es el actor clásico consumado, con una profundidad y
una historia increíbles. Sencillamente lo eleva todo a otro
nivel”.
Uno de los primeros en
beneficiarse del recién estrenado positivismo de Carl es su jefe
en el banco, Norm, que se muestra encantado a medida que Carl se
interesa cada vez más no sólo por su trabajo, sino también por
las fiestas a las que le invita. El actor y comediante
neozelandés Rhys Darby debuta en su primera película como el
estúpido jefe de Carl. “Rhys fue mi primera y única opción para
el papel de Norm,” dice Reed. “¡Es divertidísimo!”
Carrey añade: “Hay que
verle, se entrega por completo a su trabajo y además posee esa
mirada lunática que tenía Peter Sellers y que traspasa la
película”.
El personaje de Darby
celebra lo que, para Heyman, productor de Harry Potter, acaba
siendo una de las más memorables fiestas de todos los tiempos.
“Obviamente, por motivos personales la secuencia de Harry Potter
me complació especialmente. Tenía un enfoque cariñoso, no fue
sólo un ardid, así que verlo en los periódicos me hizo reír
mucho”.
Para Carrey, la fiesta de
disfraces de Harry Potter supuso una oportunidad de reírse de sí
mismo: “Parecía David Letterman en Hogwarts”.
El reparto de Di que Sí
también incluye a Danny Masterson como Rooney, el amigo holgazán
de Carl que se aprovecha de su filosofía del “sí”, llegando
hasta el punto de convertirse en su compañero de piso parásito;
Molly Sims en el papel de Stephanie, la ex de Carl, que comienza
a verle con otros ojos ante su cambio de vida; y Fionnula
Flanagan en el papel de la caliente vecina de Carl, Tillie. “El
reparto me hizo pasar muy buenos ratos,” afirma Zanuck. “Había
un espíritu de equipo en el rodaje que me pareció muy
refrescante, así que me alegro de haber dicho “sí” y haberme
unido al club de Di que Sí”.
Reed repite sus
sentimientos. “Fue una experiencia alucinante trabajar con todos
estos increíbles actores, que aportaron su chispa de
credibilidad y humor al mundo de Carl”.
Como parte de su
aceptación del papel en Di que Sí, Jim Carrey tuvo que
perfeccionar diversas habilidades nuevas que Carl necesitaría
para dar el salto de fe hacia el mundo del “sí”. Aunque había
practicado un poco con la guitarra antes, Carrey tuvo que pasar
horas ensayando la canción que finalmente toca en la escena que
interpreta con una persona que se prepara para dar otro tipo de
salto. ¿Qué me dices del talento musical de Carrey? “Mi profesor
de guitarra me animó mucho, me decía: “tienes ritmo y tienes
buen oído, así que no deberías tener problemas con esto”. Pero
el actor conoce sus límites. “Nunca he vuelto a tocar una
guitarra después de finalizar el rodaje; ¿por qué hacerlo cuando
hay personas como Eric Clapton en el mundo?”
Carrey también estudió
coreano con el profesor de dialectos John Song para demostrar el
dominio de este idioma de Carl. “Cuando lo conseguí, impresioné
a todos, pero tardé diez semanas largas. Es una de las cosas más
difíciles que he tenido que hacer”.
El director tiene otro
punto de vista. “Trabajar con Jim cada día es una aventura, ya
que la historia le exige hacer muchas cosas diferentes: conduce
una moto, aprende coreano, toca la guitarra, juega a Dance
Revolution, practica el “roller-luges” y hace puenting. Jim puso
todo su empeño y se preparó intensamente para esta película. Me
facilitó mucho el trabajo".
Carrey ya había demostrado
su habilidad con las motos en películas como Dos tontos muy
tontos.” En Di que Sí demostró su habilidad sobre dos ruedas en
una moto Ducati… con un camisón de hospital.
“Chúpate esa, Peter Fonda”
se reía Carrey mientras saltaba a la Ducati para el rodaje de
las escenas en el centro de Los Ángeles. “Es una nueva película
de motos para una nueva generación: ¡la Ducati!”
Los técnicos encargados de
los efectos especiales crearon unas plataformas especiales para
la secuencia en la que Carl pide prestada una Ducati a un amigo
y conduce a través del tráfico para encontrar a Allison, el
personaje de Zooey Deschanel. Las plataformas permitieron a
Carrey conducir tras la cámara del coche y simular que hacía
caballitos y otras acrobacias, con el máximo control y
seguridad.
“En la película, es la
primera vez que Carl se monta en una Ducati con 1.100 caballos y
toneladas de par, ¡es monstruosa!,” dice Ernie Vigil, que
interpretó algunas de las acrobacias sobre ruedas para la
película. “Fue genial ver a Jim en las plataformas, pero no
sabía si podría conducir una moto. Entonces se montó en la
Ducati, arrancó y se sumergió en el tráfico como un profesional.
¡Estuvo fantástico!”
Otra secuencia de acción
de la película en la que se mostraba el desconocido deporte body
blading, se inspiró en un vídeo online que recibió el director.
“Un amigo me envió el archivo y dije: “¡parece divertido!
Comprobémoslo!” Se trataba de un francés, Jean Yves Blondeau,
con su demencial "traje de ruedas" cubierto de ruedas de patines
en línea, que él mismo había diseñado”, recuerda Reed. “Parecía
una especie de armadura combinada con equipo propio de la
guardia de asalto de La Guerra de las galaxias. Se lo enseñé a
Jim y a los guionistas y nos obsesionamos con él, parecía
verdaderamente divertido y cinético”.
En el video, Blondeau pasa
de estar en pie a tumbarse y se desliza por las calles a más de
95 km/h. Los cineastas contactaron con él y vino desde Francia
para prestarnos asesoramiento sobre la película y doblar a Jim
en partes de la escena en que Carl y Allison prueban este
deporte. “Es increíble ver lo rápido que va en la vida real,”
dice Reed. “Y después tuvimos que idear la forma de rodarle con
las cámaras porque es tan rápido que en dos segundos está fuera
de encuadre”.
Cuando filmamos la escena
en el Cañón Decker de Malibú, el coordinador de acrobacias Gary
Hymes y Blondeau trabajaron en estrecha colaboración con los
protagonistas para garantizar su seguridad, aunque Deschanel se
mostró menos entusiasmada que los chicos con respecto a las
acrobacias.
“Zooey, una chica
guapísima, con talento, pero algo cobarde a la hora de
enfundarse el traje de rollerblading," bromea Carrey. “Como es
comprensible la pobre no quería bajar el cañón, es algo
razonable”.
“Se trata de un deporte
extremo,” recalca la actriz. “Tienes que practicar durante mucho
tiempo para aprender a hacerlo. Es lo que hizo mi doble durante
muchas, muchas semanas y ¡ella es una profesional!"
Los cineastas diseñaron
una torre similar a las ruedas de un molino para rodar de forma
segura a los actores en acción. “Es muy divertido, es como un
paseo sobre ruedas”, dice Deschanel. “Creo que Zooey es una
persona diferente ahora,” comenta Reed. “Superó muchos de sus
miedos en esta película”.
Hablando de extremos, en
cierto punto de la historia Allison se enfada con Carl y le
hecha una reprimenda encubierta: “¡Salta de un puente!”
Impulsado por la poderosa sugerencia, Carl hace puenting desde
el Puente de Colorado Street en Pasadena.
Durante la producción,
Carrey estuvo presionando al estudio para que le dejasen rodar
esa escena sin dobles. “Quería hacer puenting porque quería ir
más allá de la película,” afirma. “Quería que el público supiera
que Jim Carrey hizo puenting y fue a por todas”.
“Desde el principio, Jim
se mostró muy emocionado,” dice Reed. “Es una de las cosas que
quería tachar de la lista de cosas por hacer en su vida.
Lógicamente, teníamos nuestras reservas acerca de dejar que
nuestro protagonista hiciera puenting, al menos durante el
rodaje de la película,” bromea. Finalmente, los cineastas dieron
luz verde a Carrey para que hiciera puenting el último día de
rodaje.
“Todo fue muy seguro, en
coordinación con nuestro coordinador de acrobacias y Bungee
América, pero os prometo que estaba nerviosísimo el día del
rodaje,” dice Reed. “A pesar de todas las precauciones, al fin y
al cabo estás enviando a Jim Carrey a saltar de un puente. Y
sólo tendríamos una oportunidad de rodar el salto con nuestras
cámaras, así que no podían presentarse dificultades".
Los cineastas utilizaron
seis cámaras para captar el único salto. Emplearon un sistema de
cabrestante, una torre computerizada con una cámara en un
cabezal Libra, una cámara digital estabilizada de tres ejes,
como principal ángulo de cámara que seguiría el salto hasta que
Carrey descendiera. Un segundo cabezal Libra sostenía una
segunda cámara colocada en el lateral del puente, junto con
cuatro cámaras adicionales en diversas posiciones. Con los
cineastas y el personal que se apostó tras los monitores de
vídeo, Carrey realizó el salto del ángel en el puente.
“¡Fue increíble, salvaje!
¡Me encantó!” Declaró Carrey tras su salto. “Cuando vi el puente
esta mañana pensé: “¿Qué estoy haciendo? Esto es una absoluta
locura.” Realmente no me di cuenta hasta que me subí a la
plataforma, justo antes del salto”.
“Jim no sólo realizó el
salto de forma perfecta, sino que se sacó el teléfono y recitó
sus frases colgando cabeza abajo del puente, en el momento
justo,” se ríe Reed. “¡Resulta increíble que tuviera la cordura
suficiente para realizar tal proeza! ¡Fue un chorro de
adrenalina! Para él, fue la mejor forma de acabar su trabajo en
Di que Sí, ¿de qué otra forma se podría mejorar?"
El Director Peyton Reed
proyectó un área de los Ángeles como el principal escenario de
la película, enmarcado en la gran ciudad, “una parte muy
específica de Los Ángeles que tiene más bien poco que ver con
las películas y con el negocio de la televisión,” explica.
“Situamos la película en Silverlake, Los Feliz, Echo Park y sus
alrededores, que tienen una buena mezcla de artistas y jóvenes
profesionales urbanos. Es una zona que suelo frecuentar
bastante, quería rodar en el propio terreno tanto como fuera
posible y me siento muy contento con los resultados”.
El diseñador de producción
Andrew Laws se sentía intrigado por el enfoque de Reed en la
versión de Los Ángeles que se muestra en la película. “Realmente
es una historia de Los Ángeles, pero un Los Ángeles
estereotipado y no un mundo de fantasía dentro de la ciudad,”
añade Laws. “Peyton quería utilizar el escenario como forma de
enraizar a los personajes y contar una historia que habla de la
ciudad y de las personas que viven en ella”.
Uno de los emplazamientos
favoritos de Laws era Bigfoot Lodge, "un bar real con un
ambiente magnífico. Pensamos que sería un lugar perfecto para
que estos chicos se relajasen.” Reed ha estado allí muchas veces
en los últimos años y disfrutó mucho rodando Di que Sí en ese
lugar.
Además de establecer los
rodajes del exterior real del bar, Laws y su equipo recrearon el
Bigfoot Lodge en el Escenario 23 de Warner Bros. “Íbamos a pasar
mucho tiempo rodando en ese bar y sabíamos que sería difícil
rodar todas nuestras escenas en el local, o cerrarlo durante un
periodo de tiempo prolongado," dice Laws. “Así que, básicamente
reconstruimos toda la entrada y el interior en el plató
añadiéndole una zona en la parte trasera ligeramente ampliada.
Cuando los chicos de Bigfoot vinieron a visitarnos les pareció
surrealista estar andando por su propio bar”.
El cariño que Reed siente
por las zonas de Los Feliz y Silverlake de Los Ángeles hizo que
barajaran otros emplazamientos, incluyendo el local de música en
directo Spaceland de Silverlake. Reed, que también es músico,
había tocado con algún grupo allí y también había acudido a ver
actuaciones musicales a lo largo de los años. En la película,
Allison y su grupo Munchausen By Proxy, tocan en Spaceland
mientras un desconcertado Carl la observa desde el bar.
“Me gusta la conexión
personal que tenía con las diferentes localizaciones, y además
me atraía la idea de explorar y presentar algunas de las zonas
menos fotografiadas de Los Ángeles,” dice Reed, que mezcló los
emplazamientos menos conocidos con lugares emblemáticos como
Hollywood Bowl y el Observatorio Griffith Park.
“Hollywood Bowl es
sencillamente fantástico, además de uno de los lugares más
románticos de Los Ángeles,” observa Reed, que pasó dos noches
rondando en ese histórico lugar junto con Carrey, Deschanel y el
personal de la película. “Esta fantasía de poder escabullirte
por la noche en un Hollywood Bowl completamente vacío fue algo a
lo que no pude resistirme”.
Al parecer, la sugerencia
de la escena provino de Carrey, que admite: "Solía colarme en
Hollywood Bowl muy a menudo cuando tenía unos 21 años, y actuaba
en el Comedy Store. Me colé una noche con una chica, así que fue
eso lo que me inspiró. Me encantó revivirlo”.
“Me emocionó subirme al
escenario del Hollywood Bowl completamente vacío,” rememora
Deschanel. “Es una experiencia totalmente nueva para mí y algo
que la mayoría de la gente nunca tendrá la oportunidad de
vivir”.
Los productores utilizaron
el Observatorio Griffith Park para las escenas en las que
Allison practicaba su clase de fotografía deportiva, que se
rodaron a la sombra de la famosa cúpula del Observatorio, y en
la cual ella y el resto de corredores trataban de fotografiar el
paisaje a sobre la marcha. En una escena clave, Carl se reúne
con Allison tras toda una noche de juerga con sus amigos, y,
colocado de Red Bull, la aborda hablando a un ritmo
descontrolado para diversión de Allison y sus alumnos.
Se transformó un gran
salón del Renaissance Hotel cerca de Hollywood Boulevard y
Highland Avenue en la convención de autoayuda que Terrence
Bundley preside, cautivando a Carl, Nick y unos 800 artistas
secundarios, instándoles a repetir frenéticamente "¡Sí!"
Y no es la única escena
multitudinaria, En cierto momento de la película, Carl y Allison
viajan a Nebraska, y acaban en un partido de fútbol de la
universidad del Estado. Las escenas de Di que Sí se rodaron en
el Estadio Lincoln’s Memorial de la Universidad de Nebraska ante
una muchedumbre de más de 84.000 fans. De vuelta en Los Ángeles,
la empresa rodó las partes correspondientes de la escena con
Carrey, Deschanel y unos 700 extras en el Memorial Coliseum de
Los Ángeles. El reparto y el equipo alucinaron cuando entraron
en el histórico y cavernoso estadio, y muchos de ellos no
pudieron resistir a la tentación de lanzarse con el balón al
fabuloso campo, incluyendo a Carrey, vestido como un Cornhusker,
que dio algunos pases.
La música juega un papel
clave en Di que Sí, como sucede en todas las películas de Peyton
Reed. “Soy un gran melómano, y he hecho muchas de mis películas
con la música como tema principal. Tras A Por Todas (Bring It
On) y Abajo El Amor, se comentaba que ambas eran una especie de
musical sin llegar a serlo del todo," cita Reed. “Esta película
incluye muchos temas musicales, ya que el personaje de Jim
Carrey aprende a tocar la guitarra para el grupo de Allison. La
premisa de esta película me permitió explorar diferentes ideas
musicales y eso siempre me divierte”.
Zooey Deschanel es una
consumada cantante y compositora, así que le complació mucho la
idea de unirse al grupo de San Francisco Von Iva, que el
supervisor musical Jonathan Karp seleccionó para la película.
“Tuve la oportunidad de ver un disco de Von Iva y comprobar que
son un grupo de gran talento," afirma Karp. “A ellos les
entusiasmó la idea de unirse a la película, así que reunimos a
Zooey y a las chicas de Von Iva (Becky, Kelly y Jillian) para
ensayar durante una semana, tras la cual pasaron un tiempo en el
estudio de grabación. Durante este proceso, hicieron muy buenas
migas y se convirtieron en el unido grupo de la película".
Deschanel colaboró en las
letras de las canciones del grupo con los miembros de Von Iva,
el director Peyton Reed y Karp. En la historia, los dramas
personales de Allison se transmiten en las canciones que tocan
con el fantástico grupo Munchausen By Proxy. “Durante los
ensayos, compusimos la música y las letras, nos lo pasamos
genial y entablamos una gran amistad”, recuerda Deschanel “Fue
divertido poder formar parte del proceso creativo, y cuando
rodamos las escenas de las actuaciones me encantó ver a toda esa
gente siguiendo nuestras canciones”.
“Tuvimos mucha suerte de
que Zooey interpretara a Allison en la película, porque aportó
mucho al proyecto,” afirma Karp. “Es una magnífica y
experimentada cantante además de una gran letrista. Merece todo
el reconocimiento por sus divertidas letras”.
La partitura era igual de
importante para Reed. “Soy un gran fan del grupo Eels, y en un
principio pensamos que sería difícil convencer a su líder, un
tipo llamado E., pero vio la película y creo que principalmente
le gustaron dos cosas: la historia se desarrolla en su
vecindario y trata sobre un tipo que se muestra muy cerrado y
deprimido y cuyo mundo se abre de pronto. Y precisamente sobre
eso tratan las canciones que escribe. Así que enseguida conectó
con la historia y aceptó componer la música”.
E, cuyo nombre real es
Mark Oliver Everett trabajó con el compositor Lyle Workman para
componer la música. El director continúa: “E y Lyle utilizaron
algunas pistas instrumentales del material de Eels, y a partir
de ahí compusieron un nuevo material que encajase con todo. Creo
que, en general, la música añade emoción a la película y
transmite el sabor de esa parte de Los Ángeles”.
Diseñar los extravagantes
trajes del grupo de Allison fue uno de los mayores desafíos
creativos para el diseñador de vestuario Mark Bridges, que
trabajó con Zooey Deschanel para crear el increíble y llamativo
vestuario de Munchausen By Proxy para la película.
“Fui a ver a Zooey y Von
Iva durante los ensayos y pensé que tanto su estilo como su
forma de moverse requerían prendas con un toque sexy pero al
mismo tiempo poco convencionales, algo que no se hubiera hecho
en 20 años, así que el estilo resultante fue algo parecido a
reunir el punk de los 80 con el siglo 18," comenta riendo
Bridges. "Las vestimos como si tuviesen un baúl de vestuario y
fueran sacando cosas diferentes para cada una de las canciones,
dependiendo de los temas".
Bridges también se lo pasó
en grande diseñando para las fiestas de disfraces de Norm, el
jefe de Carl. “Una de las cosas más interesantes fue diseñar el
vestuario de las fiestas de Norm.” Para la fiesta de Harry
Potter, Bridges detalla: “Teníamos que asegurarnos de que las
piezas parecieran hechas por aficionados, prendas que crearía
una persona normal. Así que sólo utilizamos prendas de segunda
mano que parecieran auténticas y usadas. Utilizamos trajes de
graduación y algunas prendas autorizadas, el extravagante parche
y diversos elementos para el resto de personajes".
Para la fiesta temática de
300 de Norm, Bridges y su equipo también se aseguraron de que
los trajes parecieran caseros. “Tratamos de tomar los trajes más
representativos de la película y reproducirlos de la forma más
excéntrica que pudimos," afirma Bridges. “Por ejemplo, a uno de
los invitados de la fiesta que lleva muchos piercings y está
medio desnudo, le pusimos un muelle de juguete en el cuello y
pendientes adhesivos en la nariz”.
El corazón y el humor de
Di que Sí reside en ver el viaje que realiza Carl, un
estereotipo anclado en la rutina que abre su vida a las
posibilidades cuando comienza a decir sí.
“Desafortunadamente el
mundo está lleno de “Señores No”, recalca David Heyman. “No
obstante, creo que la vida se ha portado bien conmigo porque soy
más bien un “Señor Sí”. Quería entrar en la industria
cinematográfica, así que al contrario de lo que se considera
sensato, me mudé a 4.800 kilómetros, a Nueva York, después otros
4.800 km, a Londres, ¡fue una locura!. Pero a mí me funcionó”.
“La historia que subyace
aquí es que uno tiene que aprovechar las oportunidades que se le
presentan en la vida, y las oportunidades no se presentan cuando
dices que no a todo y cierras tus puertas,” dice Zanuck. “Espero
que la película transmita ese sentimiento al público, y que
disfruten de una película realmente divertida".
“En varias ocasiones
durante la etapa previa a la producción y la elaboración del
guión, había días en que literalmente decíamos: “Vamos a decir
que sí a todo”, dice el director Peyton Reed. “Y realmente,
cuando empiezas a abrirte más, empiezas a sentirte extrañamente
bien. No quiero parecer un bicho raro que está viviendo la
película, pero creo que afectó en gran medida a nuestra
perspectiva de las cosas. Se trata de mostrarse más abierto a
las experiencias".
“He tenido algunos
momentos “sí", declara Carrey. “Y ha habido muchos momentos en
los que he pensado: ¿qué me ha afectado para decir “sí” a esto o
lo otro?” Pero al final del día piensas: Así es la vida tío”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Di que sí" - Copyright © 2008 Warner
Bros. Pictures, Village Roadshow Pictures, Heyday Films y Zanuck
Company. Fotos por Melissa Moseley. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures
International España. Todos los derechos
reservados.
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