CÓMO SE HIZO "GRAN TORINO"
Notas de producción © 2008
Warner Bros. Pictures
1. El proyecto
Clint Eastwood, actor y
director cuya filmografía abarca algunas de las películas más
perdurables y simbólicas de todos los tiempos, no ha vuelto a
interpretar ninguna película desde su ganadora de un Oscar, en
el año 2004, “Million Dollar Baby”. “No tenía previsto
interpretar muchos más papeles, pero esta película tenía un
papel para mi edad y el personaje parecía hecho a mi medida,
aunque no era el caso. Me gustó el guión. Tiene alguna que otra
sorpresa y escenas divertidas”, comenta Eastwood. “Gran Torino”
llegó a la productora de Eastwood, Malpaso, de la mano de Nick
Schenk, guionista novel que escribió el guión a partir de una
historia que concibió con Dave Johannson. “Se basaba en su
experiencia en Minnesota y en gente que conocían”, comenta
Robert Lorenz, socio de confianza y productor de toda la vida de
Eastwood. “Conseguimos el guión gracias a Bill Gerber, que lo
había recibido de Jeanette Kahn. Lo empecé a leer rápido, sin
pensar necesariamente en que fuera una película que pudiera
interpretar Clint, pero cuando llevaba aproximadamente la mitad
reduje el ritmo de lectura y empecé a asimilarlo. Era realmente
bueno, así que lo leí una segunda vez y me encantó. Con Clint he
aprendido a no alabar las cosas en exceso, así que se lo di,
diciéndole, ‘No se si te gustaría hacer esto o participar en
ello, pero disfrutarás leyéndolo’. Entonces, me llamó y me dijo,
‘Realmente me ha encantado ese guión’. Y así empezó todo”.
Schenk comenta que el personaje de Walt Kowalski no se creó
pensando en un actor concreto. “Walt tiene un poco del profesor
de manualidades que ha tenido todo el mundo o incluso del padre
que te está observando cómo vuelves a montar tu bici y
atornillas todas las piezas. Creo que todo el mundo conoce a
alguien así”, señala Schenk. Procedente de Minnesota, Schenk
trabajó en una fábrica con una serie de familias hmong, la poco
conocida comunidad de Laos y de otras partes de Asia que se alió
con los Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam, que se
habían establecido en Minnesota. “La cultura hmong es un tanto
invisible”, afirma Schenk.
Walt, que
hace comentarios racistas con la misma facilidad que la mayoría
de la gente usa los sustantivos y los verbos, parece ser un
racista impenitente, pero según va relacionándose indirectamente
con la gente hmong que se ha mudado a su barrio, las capas de
hostilidad desparecen. “En Corea, Walt hizo cosas que le
obsesionan y ve esos rostros en sus vecinos”, observa Schenk.
“Para Walt, todos los asiáticos son iguales, como si todos se
hubieran mezclado en una licuadora. Y resulta que existe otra
cultura que no conoce y, según va conociéndolos más, empieza a
reflexionar sobre sus experiencias en Corea”.
El productor,
Bill Gerber, menciona que “Gran Torino” recuerda las relaciones
exploradas en todos los trabajos de Eastwood. “Clint, siempre ha
tratado los temas complejos de la raza, la religión y los
prejuicios de un modo honesto, que a veces puede ser
políticamente incorrecto, pero que siempre es auténtico. Gracias
a que conoces a Clint, entiendes que tiene más cosas en común
con Walt de lo que se ve. Empiezas sin saber nada de él y
entonces comienzas a ver cómo es en el fondo, gracias a su
relación con esa gente”, comenta Gerber.
“Retrospectivamente, no puedo pensar en nadie más aparte de
Clint Eastwood que pudiera haber hecho esta película e
interpretado este papel”, añade Dave Johannson. “Como director
de cine Clint es muy parco y además no se inmuta, no importa lo
desagradable que sea el tema. Como actor, necesitó cierto grado
de valentía para interpretar a Walt, quien, por no decir algo
peor, al principio no es un personaje muy comprensivo. La
intolerancia de Walt es algo que le ha acompañado durante 60
años, y tener el valor para cambiar algo de uno mismo que está
tan arraigado, especialmente a una edad avanzada, es algo
extraño y difícil. Walt es un hombre físicamente duro, pero la
historia le obliga a mostrar valor emocional”.
La historia
se desarrolla tras la muerte de la esposa de Walt, Dorothy,
cuando Walt ha llegado al último capítulo de una vida que se ha
caracterizado en gran medida por inolvidables experiencias en
Corea y sus 50 años en la fábrica local de Ford. Sin embargo,
ahora hace mucho tiempo que la guerra pasó, la fábrica ha
cerrado, su esposa ha fallecido y sus hijos, ya adultos, apenas
tienen tiempo para él. “Walt ha trabajado duro y a sus hijos las
cosas les han ido bastante bien”, comenta Eastwood. “Ha perdido
a su esposa y se ha distanciado de sus hijos adultos. Se han
marchado y le han dejado, parece como si les estorbara. Sin
embargo, algo a tener en cuenta en defensa de sus hijos, Walt no
es un tipo fácil de manejar, es demasiado gruñón, y, por
supuesto, los nietos llevan piercings y ese tipo de cosas que él
no aprueba”.
“Es muy duro
tener a Walt como padre”, comenta Brian Haley, quien interpreta
a Mitch Kowalski. “Mitch es lo contrario que su padre. Walt es
un obrero muy trabajador y su hijo es un yuppie superficial de
clase media. Tienen una relación complicada. Walt no sabe cómo
hablar a su hijo y Mitch no sabe cómo llegar a su padre”.
Complicando
el deseo de Walt de que le dejen en paz está el cura de su
difunta esposa, el Padre Janovich, quien insiste en perseguir el
último deseo de la esposa de Walt, conseguir que éste se
confiese. “Bromeo con que mi papel es básicamente aparecer en la
puerta y hacer que Clint Eastwood me de con ella en las
narices”, comenta Christopher Carley, quien interpreta el papel
del cura. “El Padre Janovich está intentando llegar a Walt sin
saber realmente cómo hacerlo o, incluso, cómo conseguir que Walt
mantenga una conversación con él. A Walt no le impresiona el
hecho de que sea un clérigo. Simplemente le considera un ‘joven
de 27 años, virgen y excesivamente educado’. Walt le deja claro
que no le interesa la forma normal de tratar a las personas”.
“La
predisposición de Walt en contra del cura probablemente se deba
a muchos motivos diferentes, pero principalmente se debe a que
parece un crío”, comenta Eastwood. “Está intentando por todos
los medios que Walt se confiese, sin embargo, Walt piensa que es
un tipo recién salido del seminario con un ‘manual de ayuda’ y
eso contribuye a una relación no demasiado recíproca. El
‘padre”, como le llama Walt, es un joven decidido, pero al
final, Walt lo hace a su manera”.
Uno de los
únicos placeres reales de Walt es sacar brillo a su Ford Gran
Torino construido en 1972 y cuidadosamente conservado en su
garaje, debajo de una lona de seda, durante todos estos años. De
hecho, el propio Walt instaló su barra de la dirección durante
el tiempo que trabajó en la fábrica de Ford. “El Gran Torino es
su orgullo”, afirma Eastwood. “Walt es de los que piensan es el
Gran Torino. Lo único que hace con él es dejarlo aparcado en el
garaje. Y de vez en cuando lo destapa y saca brillo. Walt con un
vaso de cerveza, mirando su coche, es lo mejor para él en esta
etapa de la vida”.
En medio de
una calle en decadencia de modestas casas de dos plantas,
destaca la casa de Walt, con su pintura prístina, sus arbustos
cuidadosamente podados y la bandera americana ondeando con
orgullo. No está feliz con el cambio que ha dado el resto de su
vecindario. “Walt es un tipo que está muy, pero que muy
preocupado por el cambio que ha dado su mundo”, comenta
Eastwood. “Se crió en un barrio de Michigan lleno de
trabajadores del automóvil, como él, probablemente un alto
porcentaje de americanos de origen polaco, como él. Así que,
cuando ve que su vecindario cambia, se desanima”.
Mientras que
las casas cercanas se han deteriorado, la de Walt se ha
mantenido impecable gracias a un hombre acostumbrado a trabajar
con sus manos. “Es el único que resiste en la comunidad”,
comenta Lorenz. “En muchos sentido, está en cierto modo atrapado
en el pasado. Y emocionalmente, sabemos que hay en él algo que
no le ha dejado progresar como persona. Este dilema se refleja
en cada aspecto de su vida”.
Igualmente
aislado está el vecino de Walt, Thao, de 16 años, que vive en
una casa con su madre, su abuela y su hermana mayor. “Es el
único varón de la familia, sin ningún modelo varón a imitar o
del que aprender”, describe Bee Vang, un novel actor que obtuvo
el papel de Thao. “Es un tipo difícil e inseguro de sí mismo
porque está rodeado de todas esas mujeres dominantes. Necesita
un modelo a imitar y lo encuentra en Walt”.
Thao es un
chico tímido, salido del instituto pero sin trabajo, que se ve
presionado para unirse a una pandilla hmong especial, encabezada
por un adolescente llamado Smokie y el primo de Thao, a quien se
conoce con el nombre de Spider. “Dondequiera que vaya Thao,
alguien le elige”, comenta Sonny Vue, que interpreta el papel de
Smokie. “No puede hacerse valer, así que ahí estará la pandilla
para respaldarle. Convertirse en pandillero era importante
porque podían defenderse unos a otros de otras pandillas del
barrio. Sin embargo, las cosas se descontrolan cuando se sienten
amenazados por Walt, creen que cuanto más duros sean, más
valientes parecerán”.
Como primera
generación de americanos hmong, Smokie y Spider no tienen a sus
mayores para que les guíen del modo en que lo hicieron las
generaciones hmong anteriores, porque sus mayores lo están
pasando peor que ellos asimilándolo. “Intentas vivir en dos
culturas”, comenta Doua Moua, quien interpreta el papel de
Spider. “Así que hay mucha rebeldía y eso hace que muchos
varones adolescentes se unan y creen un grupo para intentar
adaptarse al mundo que les rodea. Muchas de las chicas están más
vinculadas al hogar y a la familia, con lo que sus madres pueden
aconsejarlas y no tienen que rebelarse tanto contra su cultura y
sus padres”.
La prueba que
idean Smokie y Spider para admitir a Thao en la pandilla es
robar el preciado Gran Torino de Walt. “Thao está intentando
demostrar que puede ser valiente e intentando averiguar a qué
mundo pertenece”, comenta Vang. Pero el intento de robo dura
poco, ya que Walt sorprende a Thao en mitad del robo y hace huir
al adolescente sin ver su cara. ”Fracasa de forma patética en
este intento y, para cuando todo ha terminado, acaba estando
incluso más asustado y humillado”, añade Vang.
No mucho
después, la pandilla vuelve a buscar a Thao, lo que acaba en una
pelea que tiene lugar en el césped de la parte delantera de la
casa de Walt. Empuñando su rifle M-1, guardado desde sus días de
combate en Corea, Walt advierte a los chicos: “Fuera de mi
césped”. “Adopta la actitud que tenía durante la guerra”,
observa Eastwood. “En ese momento es cuando realmente empieza a
darse cuenta de los problemas de la comunidad hmong,
principalmente los chicos que se unen a pandillas”.
La
involuntaria valentía de Walt le convierte en el héroe del
vecindario y, enseguida, sus vecinos hmong empiezan a colmarle
de regalos no agradecidos: comida, flores y plantas. “No quiere
tener nada que ver con esa gente”, comenta Eastwood. “Cambia
cuando se da cuenta de que son inteligentes y muy respetuosos
con los demás, y creo que él admira eso. Tiene una frase en la
película en la que dice, ‘Tengo más en común con esta gente que
con mis propios hijos consentidos y malcriados’ y eso lo dice
todo. Es interesante y a veces divertido, ver cómo empieza con
un montón de prejuicios y cómo van avanzando esas relaciones”.
La única que
consigue penetrar en esa apariencia irritable de Walt es la
enérgica hermana mayor de Thao, Sue, que está más americanizada
que el resto de su familia. “Walt es el tipo de persona que te
llamará como él quiera”, comenta Ahney Her, quien interpreta el
papel de Sue. “No le importa tu raza. Dirá lo que piense. Her
describe a Sue como “un personaje realmente valiente”. Siempre
le habla de forma educada incluso si le toma el pelo con apodos
como ‘Wally’, pero, finalmente, es la persona capaz de unir a
Walt y Thao. Creo que Sue quiere que su hermano pequeño se haga
amigo de Walt porque si no es así y entra en la pandilla, echará
a perder su vida. Ve que Walt puede ser como un padre y si Thao
escucha a Walt, le podría llevar a una vida mejor y a una forma
mejor de madurar”.
Walt y Sue
tienen una relación fácil y sencilla. “Sue parece preocuparse
verdaderamente por él, de un modo real, no fingido, como algunos
de los miembros de su familia que parece que simplemente cumplen
con las formalidades y hacen lo que se supone que deben hacer”,
comenta Lorenz. “Creo que su sinceridad le atrae e intenta
conocerla un poco más”.
Con el
tiempo, Sue consigue convencer a Walt para que acuda a su casa
con motivo de una celebración familiar, donde un encuentro con
un chamán hmong desvela las verdades no contadas con las que
Walt ha vivido todos estos años. “Lo que pasa con la familia
hmong, que se empieza a ver con claridad en ese intercambio de
impresiones con el chamán, es que quieren que Walt cuente lo que
no ha contado a su propia familia“, señala Lorenz. “Quieren
remarcar ciertas cosas y hacerle preguntas perspicaces que le
hagan reflexionar sobre sí mismo más de lo que nadie le ha
desafiado jamás a hacerlo. Ese es el quid de su racismo, una
incapacidad egoísta para reflexionar sobre sí mismo. En lugar de
eso, arremete contra los demás, intentando ver sus problemas
como algo de lo que otros tienen la culpa, en lugar de mirar en
su interior para ver cómo puede cambiar y adaptarse, y esa gente
le obliga en cierto modo a hacerlo”.
Para enmendar
la conducta del casi ladrón del coche de Walt, la hermana y la
madre de Thao le presionan para que eche una mano a Walt con
algunos trabajos durante un par de semanas. “Quieren que Thao le
compense”, comenta Eastwood. “Es parte del orgullo de su
familia”.
La respuesta
inicial de Walt es llamar al chico con una serie de nombres
racistas, pronunciando mal su nombre a propósito, como “Toad”.
Pero como el chico realiza con empeño las tareas que le
encomienda Walt arreglando las casas deterioradas que acribillan
la calle, Walt empieza a ver algo en el chico digno de algo más
que su desprecio. “Empiezas a ver que su relación está
evolucionando”, comenta Vang. “Walt empieza a apreciarle cuando
las cosas comienzan a progresar con Thao, que obviamente está
madurando y dejando de ser el adolescente que era cuando se
conocieron por primera vez. Y ahora, Thao con sus manos llenas
de callos, está orgulloso de haber hecho algo útil, de ser
útil”.
“El objetivo
de que Thao trabaje con Walt, es que “se convierta en un
hombre”, añade Vang. “Walt no sólo está ahí para enseñarle a
trabajar, sino también a cómo defenderse solo y que no tenga que
unirse a una pandilla para sentirse un hombre. Walt es el hombre
que está ayudando a Thao a desarrollar su valentía personal”.
El objetivo
fundamental de Walt es hacer que el chico consiga un trabajo y
no se meta en problemas, para que pueda tener un futuro, pero su
rara relación también acaba cambiando al propio Walt. “Thao no
tiene un padre en el que confiar y que pueda aconsejarle y Walt
nunca tuvo una conexión real con sus propios hijos que pudiera
haberle dado esa satisfacción de la paternidad”, comenta Lorenz.
“Es perfecto para ambos. Algo que Walt también está buscando.
Sabe perfectamente que está en la última etapa de su vida y está
buscando alguien o algo que dé sentido a todo esto y que le haga
valorar su vida”.
Durante todo
ese tiempo, Smokie y los pandilleros siguen acosando a Thao y a
su familia, aumentando la amenaza de violencia y obligando al
viejo guerrero a aceptar una misión totalmente nueva e
inesperada. “Si haces las cosas a medias, se convierten en un
escaqueo al etilo Hollywood”, comenta Eastwood. “Y si vas a
interpretar un personaje de este tipo, no puedes hacerlo a
medias. Tienes que ir a por todas”.
2.
El reparto
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y notas de cómo se hizo "Gran Torino" - Copyright © 2008 Warner
Bros. Pictures, Village Roadshow Pictures , Double Nickel
Entertainment y Malpaso. Fotos por Michael Rivetti. Distribuida en España por Warner Bros.
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