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LA DUDA (DOUBT)
(Doubt)


cartel
Dirección: John Patrick Shanley.
País:
USA.
Año: 2008.
Duración: 104 min.
Género: Drama.
Interpretación: Meryl Streep (hermana Aloysius Beauvier), Philip Seymour Hoffman (padre Brendan Flynn), Amy Adams (hermana James), Viola Davis (Sra. Miller), Alice Drummond (hermana Verónica), Audrie Neenan (hermana Raymond), Susan Blommaert (Sra. Carson), Carrie Preston (Christine Hurley), John Costelloe (Warren Hurley), Lloyd Clay Brown (Jimmy Hurley).
Guión: John Patrick Shanley; basado en su obra.
Producción: Scott Rudin y Mark Roybal.
Música: Howard Shore.
Fotografía:
Roger Deakins.
Montaje: Dylan Tichenor.
Diseño de producción: David Gropman.
Vestuario: Ann Roth.
Estreno en USA: 12 Diciembre 2008.
Estreno en España: 30 Enero 2009.

CÓMO SE HIZO "LA DUDA (DOUBT)"
Notas de producción © 2008 Buena Vista International

2. El reparto

  En lo que se refiere al reparto de la película, Shanley podría haber optado por alguno de los reputados actores que aparecían en la obra pero sin embargo, decidió partir de cero con actores que pudieran ofrecer una visión fresca e inesperada de los personajes. "No quise limitarme a recrear la obra de teatro y trasladarla al cine. No quería arrebatarle a Dough Hughes, el director de la obra, su magnífico trabajo", señala. "Quería hacer algo nuevo y reunir a un grupo de actores de cine creativos e inteligentes, con un instinto cinematográfico muy desarrollado". Más tarde, comenzó a pensar en Meryl Streep para el papel de la Hermana Aloysius. Era consciente de que necesitaba una actriz con una extraordinaria calidad y delicadeza, alguien que pudiera ir más allá del papel de monja dictatorial y cruel, alguien que permitiera al público comprender poco a poco la enorme fuerza interior de la monja, y por último, sus dudas sobre la búsqueda de la justicia e incluso su fe. Pensó que la interpretación de Streep estaría a la altura de la Hermana Aloysius, una persona absorbente y compleja, incluso en sus convicciones y certezas. “De hecho, estoy enamorado de la Hermana Aloysius”, bromea Shanley. "Creo que tiene razón en muchas cosas, incluso en por las que no tiene sentido luchar como el uso de la pluma estilográfica en lugar del bolígrafo. Lucha por causas que sabemos que va a perder, porque esos cambios ya se han producido en nuestra cultura, aunque eso no lo quite valor a sus actos. Estoy de acuerdo con ella en que algo bello se pierde en ese tipo de cambios. También es importante comprender que la Hermana Aloysius se ordena monja durante la Segunda Guerra Mundial, y se ve a sí misma como parte de la batalla entre el bien y el mal que impregnaba el espíritu de aquellos tiempos, pero que los años 60 vendrían a trastocar. La posición que defiende es perfecta para 1944 pero en 1964 y especialmente ahora, puede parecer un poco dura y pasada de moda. Pero no estoy seguro de que lo sea en realidad".

 

 Streep, dice Shanley, estaba llena de sorpresas extraordinarias en este papel e iluminó a la Hermana Aloysius de una forma que ni él mismo había previsto. "Meryl es una actriz camaleónica. Tiene tantos matices que ofrecer y sus elecciones son extraordinarias pero todas están dentro de los límites del personaje", sentencia. "No me di cuenta de lo emocionante que iba a resultar trabajar con ella. Su corazón y su alma, así como su imaginación están abiertas de par en par. Es como una autopista de seis carriles.

  Y continúa diciendo: "Cuando ruedas con ella es como una descarga eléctrica y cada toma es totalmente diferente, aunque todas está justificadas y basadas en el fondo y en la realidad del personaje".

  Streep se unió al proyecto con gran entusiasmo. Le interesaba muchísimo la adaptación de Shanley a la gran pantalla. "Esta historia tiene vida propia y John aprovechó la oportunidad de ampliarla y llegar hasta lo más profundo de ella. Lo más increíble es la nueva dimensión que le dio al guión. Añadió personaje, escenas e incluso niños que acabaron convirtiéndose en una parte central de todos esos acontecimientos", dice Streep. “Pensé que era estupendo y muy valiente. Al volverse más específica, la historia se hace más real y cualquiera puede entenderla. Está repleta de cosas que son familiares para ti, sobre tu propia familia, tu trabajo, o tus relaciones con el mundo”.

  "Sin embargo, la capacidad que tiene la historia de conmoverte en lo más profundo sigue siendo el eje central", dice la actriz. "Es una historia que la gente ve a través del prisma de sus propios prejuicios y experiencias, su propia conexión emocional con la autoridad, tanto celestial como temporal", afirma Streep. "Yo creo que la historia trata sobre la misericordia, sobre lo que significa para nosotros, y sobre su relación con los asuntos terrenales".

  En las charlas sobre diversos aspectos de la historia, a Streep le impresionó la decisión de Shanley de no incluir siempre diálogos y de dejar silencios crudos y poderosos (momentos en los que reina la reflexión espiritual o el impacto emocional) en el cuerpo de la película. "En ocasiones, la elocuencia llega cuando no se dice nada, cuando el momento se llena con una posibilidad, una amenaza o incluso la gracia... y John entiende el silencio", cuenta Streep.

  Para estudiar su personaje, Streep trabajó con las monjas de la universidad de Mount St. Vincent, lo que fue un gran placer para ella. "La disciplina, pureza e inteligencia de aquellas mujeres me resultó fascinante y de gran ayuda para mí", cuenta.

  Además, también aprendió mucho sobre otra realidad que recoge Doubt (La Duda) – la jerarquía eclesiástica, la diferencia entre los pueden ejercer una autoridad absoluta en asuntos eclesiales, y las monjas cuyo poder es muy distinto y más sutil. "Además de sus aptitudes, lo que también observé fue el sentido de la jerarquía que impera en la Iglesia, y cómo eran siempre el segundo escalón en la jerarquía masculina dominada por los sacerdotes, algo con lo que algunas no estaban del todo de acuerdo", observa Streep. "Todo aquello tenía mucho valor para la Hermana Aloysius y es el hilo conductor de la narración".

  Por supuesto, Streep cuenta que observó a la Hermana Aloysius desde todos los ángulos para elaborar la imagen final. "Quería ver más allá del hábito y saber quién era ella, de dónde venía, por qué se había dedicado a la vida consagrada, qué secretos tenía, qué partes de su pasado eran maravillosas y cuáles terribles. Esa era mi tarea", dice la actriz.

  El método que utilizó Shanley para trabajar con los actores fue de gran ayuda. "Durante el proceso, John estaba abierto a cualquier innovación y siempre decía: 'nunca he visto algo así'. Solía decir esas palabras, que nos hacían sentir genial y libres, y eso es lo que quieres de un actor", comenta.

  Contando con Streep para el papel de la Hermana Aloysius, Shanley sabía que sus opciones para el Padre Flynn quedaban reducidas a aquellos actores lo suficientemente carismáticos para dar la réplica a la actriz. Shanley dice: "Phil era el único actor que podía hacer sudar a Meryl en cada escena. Cuando tuvieron su gran escena, fue una batalla entre gladiadores. Fue espectacular y muy emocionante de presenciar. Fue una de las semanas más electrificantes que he vivido".

  Shanley cree que ambos actores comparten algo que era esencial para los dos papeles. "Ambos tienen esa cualidad que te permite ver el camino que están recorriendo como intérpretes, pero no puedes ver el final. No puedes desentrañar el último nudo de la historia, ni abrir la última puerta. Esa es una cualidad que siempre resulta tentadora y atractiva", observa.

  Para Streep, la elección de Hoffman fue especialmente interesante porque ya habían trabajado juntos como madre e hijo en el teatro interpretando "La gaviota". "En la historia somos rivales, pero es algo mucho más complicado que eso, y es precisamente es lo que aporta Phil, todas esas dosis de humanidad. Mucha gente quiere reducirlo a 'quién es bueno y quién es malo', pero con Phil no resulta fácil porque da mucha importancia a las contradicciones".

  Shanley percibió la excelente compenetración que existía entre los actores cada vez que se encontraban en el plató. "El plató se convirtió en un ring de boxeo", observa el director. "Se sentaban cada uno en su esquina cuando no rodábamos, con la cabeza agachada, sumergidos en su universo particular en algún lugar atormentado mientras se preparaban para la siguiente toma. Cuando les llamabas para rodar, se ponían delante de la cámara y las paredes empezaban a temblar".

  Hoffman había visto muchas veces la obra y la intrincada trama siempre le había atraído. "Lo que me gusta de esta historia es que no hay nada absoluto salvo la pasión de las personas. Me gusta la batalla planteada entre lo antiguo y lo nuevo. En medio de todo eso sobrevuelan los conflictos religiosos, éticos, políticos, de género o raciales", añade. "Es algo asombroso y extraño".

  Cuando me ofrecieron el papel me quedé desconcertado. "Cuando me llamó John Shanley me sorprendí porque nunca me había visto interpretando ese papel", comenta. "Supe que sería un reto y un trabajo interesante y si John me estaba ofreciendo el papel seguro que tenía un buen motivo. Fue una de esas veces que dices sí porque crees que es lo correcto. Sólo después te das cuenta de lo que realmente conlleva el papel".

  Una vez que Hoffman comenzó a rascar en la superficie del papel del Padre Flynn, comenzó a entusiasmarse con el personaje y con la forma en que se revela y a la vez se oculta. "Lo describiría como un pensador moderno", dice. "Tiene una forma de considerar la fe, la religión y a otros temas de la vida que desafía el status quo o la jerarquía de la Iglesia".

  Ese enfoque moderno molesta a la Hermana Aloysius mucho antes de que tenga motivos para acusarle de nada, y les convierte en enemigos naturales. Aún así, Hoffman cree que tienen muchas cosas en común. "Creo que se parecen en muchos aspectos", comenta. "Ambos tienen una gran personalidad y ven las cosas a su manera. Ella le ve a él como una amenaza a su modo de vida, a su identidad y a su visión de la Iglesia, mientras que él la ve como una amenaza para lo que quiere transmitir a los feligreses. Y ninguno de ellos está dispuesto a renunciar a sus ideas".

  Hay una diferencia fundamental entre los dos. "En realidad la Hermana Aloysius no puede vivir en un mundo de dudas o de incertidumbre. Necesita establecer la diferencia entre el bien y el mal, y establecer unos principios", señala Hoffman, "mientras que el Padre Flynn intenta adentrarse en un mundo desconocido, un lugar nada fácil".

  Hoffman cuenta que llegó a sus propias conclusiones sobre la culpa que siente el Padre Flynn, pero que nunca las compartió con Streep ni con Adams y que él, al igual que Shanley, prefiere dejar que el público saque sus propias conclusiones. "Una de las mejores cosas de la película es que en un momento dado, llegas a sentir empatía por alguno de los personajes, y creo que la gente se decantará más por el Padre Flynn", dice. "Es un misterio sin resolver. No siempre es necesario dar una respuesta".

  Para preparar el papel, Hoffman pasó algún tiempo en una iglesia católica aprendiendo las tareas de un párroco. "Sobre todo quería aprender la vida diaria de un párroco, sus aspectos más terrenales. También querían conocer con más profundidad la historia de la Iglesia y la transformación que atravesaba en aquellos momentos. Pero en el fondo", se apresura en añadir, "la película no trata de la Iglesia sino de los seres humanos en general. El Padre Flynn y la Hermana Aloysius podrían ser cualquier persona en cualquier otra situación".

  El desencadenante de las inquietantes dudas sobre el Padre Flynn es la Hermana James, la joven e idealista profesora que en un principio comparte sus vagas preocupaciones sobre las extrañas reuniones en privado de Donald Miller con el Padre. Nunca estuvo segura que lo que lo que vio tuviese algún sentido. Así que se siente culpable de lo que pasa después. A medida que se recrudece el enfrentamiento entre el Padre Flynn y la Hermana Aloysius, la Hermana James se convierte en un espejo para el público, que intenta dilucidar a través de ella quién tiene razón.

  Shanley habla sobre el personaje: "La Hermana James tiene cosas que aprender de todos los personajes de la película, y viceversa. Nadie en la película tiene toda la razón, ni está totalmente equivocado. Todos tienen que cambiar y acaban por cambiar, incluida la Hermana James".

  Amy Adams interpreta a la Hermana James. La actriz cosechó una nominación de los Premios de la Academia® por su impactante papel en “Junebug”, a lo que siguió su papel protagonista en el éxito Enchanted (Encantada. La historia de Giselle). Lo que convenció a Adams fue el guión de Shanley. "Conocía la obra y me encantó la forma en que la había adaptado para el cine", declara la actriz. "Además me enamoré del personaje y se convirtió en algo que realmente deseaba hacer, así que peleé por el papel".

  A Adams le conmovió la decencia de la Hermana James y los cambios internos que atraviesa. "Es alguien que actúa con el corazón, el alma y la fe. Ella cree en el bien", dice Adams, "pero lo que sucede con el Padre Flynn trastoca su sentido de la realidad y de sí misma. Le plantea nuevas preguntas, y comprende que esa pequeña semilla de duda puede cambiarlo todo. No es que pierda la fe, pero el modo en que ve las cosas, la enseñanza, a sí misma o a Dios, ya nunca serán igual. Se da cuenta de que lo que para una persona es cierto, no tiene por qué serlo para otra y a partir de ahí avanza hacia un sentido renovado y profundo de su propia fe".

  Durante el rodaje, Adams sintió una gran ansiedad al tener que compartir rodaje con Streep y Hoffman. Algo similar a los nervios que siente la Hermana James al encontrarse entre el Padre Flynn y la Hermana Aloysius. "Trabajar con dos actores tan grandes, de tantísimo talento y carisma era un poco intimidante y me asustaba. Así que dejé que eso se reflejara en la Hermana James", comenta. "La Hermana James quiere contentar a ambos y aprender de ellos. Yo hice lo mismo".

  La tensión creada entre los tres acaba por explotar en la "escena del té", en la que la Hermana Aloysius se enfrenta en primer lugar al Padre Flynn con sus acusaciones, mientras que la Hermana James se debate entre la preocupación y la culpa, en una escena que Adams recuerda muy bien: "Tengo que reconocer que la situación era incómoda y extraña, sentía nauseas por culpa de la tensión, y espero que la escena provoque la misma sensación de incomodidad en el público".

  Streep, que protagonizará Julie & Julia de Nora Ephron al acabar el rodaje de Doubt (La Duda), también se sorprendió con el talento de Adams. "Hay pocas personas que puedan transmitir auténtica inocencia, que tengan la pureza de la nieve virgen", destaca. "Consigue transmitir los sentimientos de una niña que cree de verdad, y por eso ha llegado hasta donde está. Amy es tremendamente auténtica".

  Otra importante influencia en Adams fue la presencia de la Hermana Peggy, en quien se inspiraba originalmente su personaje. Adams afirma que no quería convertirse en la Hermana Peggy sino comprender su verdadera naturaleza. "No estaba interesada en sus peculiaridades ni en imitarla"; dice Adams, "fue su espíritu lo que me llamó la atención. Está tan llena de vida, tiene tal brillo en sus ojos... se puede ver a la niña que hay en ella. Esa era la esencia que quería captar".

  También se dio cuenta de que el simple hecho de vestir el hábito le hacía cambiar. Adams dice: "Cuando te pones la toca entras en un universo muy interesante. No tienes visión periférica así que hace que te centres más. Elimina cualquier atisbo de vanidad, y la Hermana James no tiene vanidad. En su alma todo es verdadero, y eso era muy refrescante". "También fue un desafío", admite Adams. "Interpretar a alguien con dudas puede parecer sencillo, pero cuando lo tienes que hacer te das cuenta de lo complejo que es".

  Adams admite que Shanley fue de inestimable ayuda para ella y para el resto del reparto gracias a su mente abierta y a su método de aprendizaje. "John no aportó ninguna idea preconcebida", explica. “Nos dejó muy claro que no quería nada de nosotros que ya hubiera visto antes. Estaba abierto a todo lo que fuera descubrir algo nuevo sobre la obra a través de lo que aportáramos. No me forzó a pensar de forma analítica, quería que todo transcurriera en un plano emocional que fue muy sincero”.

  La parte más inesperada del puzzle de Doubt (La Duda) es la señora Miller, la madre de Donald, que llega a St. Nicholas a instancias de la Hermana Aloysius y sorprende a la Hermana con su insistencia en lo que cree que es necesario para la supervivencia de su hijo. "La señora Miller muestra las enormes dificultades que tiene para sobrevivir tanto ella como sus hijos", dice Shanley.

  Cuando hubo que elegir la actriz que interpretase a la Señora Miller, al director le impresionó la audición de Viola Davis, la actriz ganadora de un premio Tony, que también fue nominada para un premio Independent Spirit por Antwone Fisher. “Es una de las actrices con más talento que conozco”, declara Shanley.

  A pesar de que la señora Miller sólo tiene una gran escena, su enfrentamiento con la Hermana Aloysius es crucial para la historia y crea una red de complejidades y dudas, que hará cambiar a la Hermana más de lo que espera. "Es un momento muy humano que trasciende cualquier época concreta", destaca Davis de su encuentro. "La señora Miller es ante todo una madre defendiendo a su hijo. Ella no va a darle la espalda y decir: 'bueno, es homosexual, no tengo ningún interés en entenderlo así que no me voy a involucrar'. No, ella decide que va a amarle y aceptarle tal y como es, aunque no comprenda lo que está pasando. Creo que en muchos sentidos es el personaje más valiente de la película".

  La actriz continúa: "Su vida es un infierno: ve cómo su hijo es maltratado por su padre mientras se mata a trabajar para pagarle el colegio católico. Su única fuente de felicidad es el amor que siente por su hijo. Cuando recibe la llamada de la Hermana Aloysius, teme que pueda desaparecer esa poca felicidad que le queda".

  Davis cree que los impulsos del personaje son atemporales, y también que la señora Miller está desorientada por la realidad cultural de 1964. "Sabe que un joven negro y homosexual como su hijo no tiene demasiadas oportunidades. ¿Cuántas podría tener un joven de color en 1964, sobre todo teniendo dudas sobre su sexualidad? Ella supera enormes obstáculos: el odio que siente el padre por el hijo, que ninguna otra escuela lo acepte o que sea acosado y golpeado en el colegio", explica Davis. "Ella ve a la hermana Aloysius como una amenaza. Todo lo que escucha de su boca es: Voy a destruir a tu hijo. La ve como alguien que sólo quiere destrozar sus vidas".

  Davis se da cuenta que un enfrentamiento entre un profesor y el padre de un alumno sería muy diferente en 2008, pero la señora Miller no tiene muy pocas opciones aparte de intentar expresar la magnitud y la profundidad de su sufrimiento personal. “Hoy en día, se quejaría abiertamente de la Hermana Aloysius, pero reproduje lo que ocurría en aquella época. Ya que la Hermana no es sólo una monja, sino una mujer blanca. la Sra. Miller sabe que debe intentar otra forma de llegar a su corazón y hacerle saber su punto de vista. Al final, lo que hace es rogar por la vida de su hijo de la mejor forma que cree que puede hacerlo”.

  Como la Hermana Aloysius se acerca a la Sra. Miller con tanta convicción, observa Davis, la Sra. Miller se convierte en la personificación de sus propias y dolorosas dudas. “Hay muchas dudas en la Sra. Miller que espero vean los espectadores. Duda de si lo que está haciendo es lo mejor para su hijo o si por el contrario le perjudicará de una forma que ella no alcanza a comprender. La Hermana Aloysius le coloca en una posición muy complicada. La Sra. Miller sólo quiere que su hijo termine el año escolar para tener una oportunidad de vivir la vida que se merece. ¿Pero cómo responderá ante las sospechas de la Hermana Aloysius a pesar de que no haya ninguna prueba de que esté haciendo algo malo?”

  Davis no está enfadada con la Hermana Aloysius. Más bien es todo lo contrario, se siente fascinada por el viaje que realiza. “La Hermana Aloysius ha estado toda su vida creyendo que las cosas se pueden hacer bien o mal. No conoce ninguna otra forma de vivir y se aferra a eso porque sin ello, cree que moriría. Creo que por eso acaba derrumbándose. Es muy duro para ella. Pero no es malo tener dudas, no es malo sumergirse en lo desconocido. Así es como crecen las personas”.

  Para Davis, la clave fue dar vida a las palabras de Shanley con toda la confusión, desesperación y vulnerabilidad de una madre que sufre por la durísima situación que vive su hijo. “No quería convertirla en una reivindicación social”, afirma. “Quería que fuese una mujer totalmente definida y descubrirla realmente”. Para alcanzar ese objetivo, Davis comenta que habló con mucha gente sobre el dilema al que se enfrentaba la Sra. Miller, buscando reacciones auténticas. “Pregunté a varias madres qué harían para salvar a sus hijos si se viesen en circunstancias similares y aprendí muchas cosas de sus revelaciones”.

  Rodar en exteriores también aportó nuevos matices a la interpretación de Davis. “Cuando estábamos rodando hacía tanto frío que incluso estaba un poco encogida”, observa. “También hubo un momento muy privado que rodamos en público, en un complejo de viviendas con muchas personas alrededor, y eso hizo que la escena se viese desde una perspectiva muy diferente. Me ayudó a interpretar la desesperación de la Sra. Miller y sus deseos de hablar de forma privada con la Hermana Aloysius”.

  Trabajar por primera vez con Meryl Streep fue muy emocionante para Davis. “Me daba mucho miedo, estaba demasiado impresionada”, señala, “pero Meryl se portó muy bien conmigo. Es una actriz fantástica y tenía muchas ganas de conocerla. Le daba tanta humanidad a la Hermana Aloysius que me impresionaba. No era sólo una persona dura e implacable, se podía vislumbrar su vulnerabilidad”.

  Streep dice que fue Davis quien la impresionó a ella: “La Sra. Miller desafía todas y cada una de las expectativas de la Hermana y Viola me pareció perfecta para el papel. Su trabajo fue tan completo y revelador que me resultó duro, porque vi lo expuesta y desesperada que estaba esta madre, y lo sentí mucho por ella”.

  Sin embargo, de todas las cosas en las que se inspiró, Viola Davis afirma que su mayor inspiración fue lo que Shanley le explicó sobre la Sra. Miller y sobre todos los personajes. “Toda la fuerza y el impacto de esta película estaban en su cabeza”, comenta. “Sólo pudo darle vida porque conocía a la perfección a todos y cada uno de los personajes. El ya conocía a la Sra. Miller, y por eso yo pude imaginarla”.

3. El diseño >>


Imágenes y notas de cómo se hizo "La duda (Doubt)" - Copyright © 2008 Miramax Films y Scott Rudin Productions. Fotos por Andrew Schwartz. Distribuida en España por Buena Vista International Spain. Todos los derechos reservados.

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