CÓMO SE HIZO "LA DUDA
(DOUBT)"
Notas de producción © 2008
Buena Vista International
2. El reparto
En lo que se refiere al
reparto de la película, Shanley podría haber optado por alguno
de los reputados actores que aparecían en la obra pero sin
embargo, decidió partir de cero con actores que pudieran ofrecer
una visión fresca e inesperada de los personajes. "No quise
limitarme a recrear la obra de teatro y trasladarla al cine. No
quería arrebatarle a Dough Hughes, el director de la obra, su
magnífico trabajo", señala. "Quería hacer algo nuevo y reunir a
un grupo de actores de cine creativos e inteligentes, con un
instinto cinematográfico muy desarrollado". Más tarde, comenzó a
pensar en Meryl Streep para el papel de la Hermana Aloysius. Era
consciente de que necesitaba una actriz con una extraordinaria
calidad y delicadeza, alguien que pudiera ir más allá del papel
de monja dictatorial y cruel, alguien que permitiera al público
comprender poco a poco la enorme fuerza interior de la monja, y
por último, sus dudas sobre la búsqueda de la justicia e incluso
su fe. Pensó que la interpretación de Streep estaría a la altura
de la Hermana Aloysius, una persona absorbente y compleja,
incluso en sus convicciones y certezas. “De hecho, estoy
enamorado de la Hermana Aloysius”, bromea Shanley. "Creo que
tiene razón en muchas cosas, incluso en por las que no tiene
sentido luchar como el uso de la pluma estilográfica en lugar
del bolígrafo. Lucha por causas que sabemos que va a perder,
porque esos cambios ya se han producido en nuestra cultura,
aunque eso no lo quite valor a sus actos. Estoy de acuerdo con
ella en que algo bello se pierde en ese tipo de cambios. También
es importante comprender que la Hermana Aloysius se ordena monja
durante la Segunda Guerra Mundial, y se ve a sí misma como parte
de la batalla entre el bien y el mal que impregnaba el espíritu
de aquellos tiempos, pero que los años 60 vendrían a trastocar.
La posición que defiende es perfecta para 1944 pero en 1964 y
especialmente ahora, puede parecer un poco dura y pasada de
moda. Pero no estoy seguro de que lo sea en realidad".
Streep, dice
Shanley, estaba llena de sorpresas extraordinarias en este papel
e iluminó a la Hermana Aloysius de una forma que ni él mismo
había previsto. "Meryl es una actriz camaleónica. Tiene tantos
matices que ofrecer y sus elecciones son extraordinarias pero
todas están dentro de los límites del personaje", sentencia. "No
me di cuenta de lo emocionante que iba a resultar trabajar con
ella. Su corazón y su alma, así como su imaginación están
abiertas de par en par. Es como una autopista de seis carriles.
Y continúa
diciendo: "Cuando ruedas con ella es como una descarga eléctrica
y cada toma es totalmente diferente, aunque todas está
justificadas y basadas en el fondo y en la realidad del
personaje".
Streep se
unió al proyecto con gran entusiasmo. Le interesaba muchísimo la
adaptación de Shanley a la gran pantalla. "Esta historia tiene
vida propia y John aprovechó la oportunidad de ampliarla y
llegar hasta lo más profundo de ella. Lo más increíble es la
nueva dimensión que le dio al guión. Añadió personaje, escenas e
incluso niños que acabaron convirtiéndose en una parte central
de todos esos acontecimientos", dice Streep. “Pensé que era
estupendo y muy valiente. Al volverse más específica, la
historia se hace más real y cualquiera puede entenderla. Está
repleta de cosas que son familiares para ti, sobre tu propia
familia, tu trabajo, o tus relaciones con el mundo”.
"Sin embargo,
la capacidad que tiene la historia de conmoverte en lo más
profundo sigue siendo el eje central", dice la actriz. "Es una
historia que la gente ve a través del prisma de sus propios
prejuicios y experiencias, su propia conexión emocional con la
autoridad, tanto celestial como temporal", afirma Streep. "Yo
creo que la historia trata sobre la misericordia, sobre lo que
significa para nosotros, y sobre su relación con los asuntos
terrenales".
En las
charlas sobre diversos aspectos de la historia, a Streep le
impresionó la decisión de Shanley de no incluir siempre diálogos
y de dejar silencios crudos y poderosos (momentos en los que
reina la reflexión espiritual o el impacto emocional) en el
cuerpo de la película. "En ocasiones, la elocuencia llega cuando
no se dice nada, cuando el momento se llena con una posibilidad,
una amenaza o incluso la gracia... y John entiende el silencio",
cuenta Streep.
Para estudiar
su personaje, Streep trabajó con las monjas de la universidad de
Mount St. Vincent, lo que fue un gran placer para ella. "La
disciplina, pureza e inteligencia de aquellas mujeres me resultó
fascinante y de gran ayuda para mí", cuenta.
Además,
también aprendió mucho sobre otra realidad que recoge Doubt (La
Duda) – la jerarquía eclesiástica, la diferencia entre los
pueden ejercer una autoridad absoluta en asuntos eclesiales, y
las monjas cuyo poder es muy distinto y más sutil. "Además de
sus aptitudes, lo que también observé fue el sentido de la
jerarquía que impera en la Iglesia, y cómo eran siempre el
segundo escalón en la jerarquía masculina dominada por los
sacerdotes, algo con lo que algunas no estaban del todo de
acuerdo", observa Streep. "Todo aquello tenía mucho valor para
la Hermana Aloysius y es el hilo conductor de la narración".
Por supuesto,
Streep cuenta que observó a la Hermana Aloysius desde todos los
ángulos para elaborar la imagen final. "Quería ver más allá del
hábito y saber quién era ella, de dónde venía, por qué se había
dedicado a la vida consagrada, qué secretos tenía, qué partes de
su pasado eran maravillosas y cuáles terribles. Esa era mi
tarea", dice la actriz.
El método que
utilizó Shanley para trabajar con los actores fue de gran ayuda.
"Durante el proceso, John estaba abierto a cualquier innovación
y siempre decía: 'nunca he visto algo así'. Solía decir esas
palabras, que nos hacían sentir genial y libres, y eso es lo que
quieres de un actor", comenta.
Contando con
Streep para el papel de la Hermana Aloysius, Shanley sabía que
sus opciones para el Padre Flynn quedaban reducidas a aquellos
actores lo suficientemente carismáticos para dar la réplica a la
actriz. Shanley dice: "Phil era el único actor que podía hacer
sudar a Meryl en cada escena. Cuando tuvieron su gran escena,
fue una batalla entre gladiadores. Fue espectacular y muy
emocionante de presenciar. Fue una de las semanas más
electrificantes que he vivido".
Shanley cree
que ambos actores comparten algo que era esencial para los dos
papeles. "Ambos tienen esa cualidad que te permite ver el camino
que están recorriendo como intérpretes, pero no puedes ver el
final. No puedes desentrañar el último nudo de la historia, ni
abrir la última puerta. Esa es una cualidad que siempre resulta
tentadora y atractiva", observa.
Para Streep,
la elección de Hoffman fue especialmente interesante porque ya
habían trabajado juntos como madre e hijo en el teatro
interpretando "La gaviota". "En la historia somos rivales, pero
es algo mucho más complicado que eso, y es precisamente es lo
que aporta Phil, todas esas dosis de humanidad. Mucha gente
quiere reducirlo a 'quién es bueno y quién es malo', pero con
Phil no resulta fácil porque da mucha importancia a las
contradicciones".
Shanley
percibió la excelente compenetración que existía entre los
actores cada vez que se encontraban en el plató. "El plató se
convirtió en un ring de boxeo", observa el director. "Se
sentaban cada uno en su esquina cuando no rodábamos, con la
cabeza agachada, sumergidos en su universo particular en algún
lugar atormentado mientras se preparaban para la siguiente toma.
Cuando les llamabas para rodar, se ponían delante de la cámara y
las paredes empezaban a temblar".
Hoffman había
visto muchas veces la obra y la intrincada trama siempre le
había atraído. "Lo que me gusta de esta historia es que no hay
nada absoluto salvo la pasión de las personas. Me gusta la
batalla planteada entre lo antiguo y lo nuevo. En medio de todo
eso sobrevuelan los conflictos religiosos, éticos, políticos, de
género o raciales", añade. "Es algo asombroso y extraño".
Cuando me
ofrecieron el papel me quedé desconcertado. "Cuando me llamó
John Shanley me sorprendí porque nunca me había visto
interpretando ese papel", comenta. "Supe que sería un reto y un
trabajo interesante y si John me estaba ofreciendo el papel
seguro que tenía un buen motivo. Fue una de esas veces que dices
sí porque crees que es lo correcto. Sólo después te das cuenta
de lo que realmente conlleva el papel".
Una vez que
Hoffman comenzó a rascar en la superficie del papel del Padre
Flynn, comenzó a entusiasmarse con el personaje y con la forma
en que se revela y a la vez se oculta. "Lo describiría como un
pensador moderno", dice. "Tiene una forma de considerar la fe,
la religión y a otros temas de la vida que desafía el status quo
o la jerarquía de la Iglesia".
Ese enfoque
moderno molesta a la Hermana Aloysius mucho antes de que tenga
motivos para acusarle de nada, y les convierte en enemigos
naturales. Aún así, Hoffman cree que tienen muchas cosas en
común. "Creo que se parecen en muchos aspectos", comenta. "Ambos
tienen una gran personalidad y ven las cosas a su manera. Ella
le ve a él como una amenaza a su modo de vida, a su identidad y
a su visión de la Iglesia, mientras que él la ve como una
amenaza para lo que quiere transmitir a los feligreses. Y
ninguno de ellos está dispuesto a renunciar a sus ideas".
Hay una
diferencia fundamental entre los dos. "En realidad la Hermana
Aloysius no puede vivir en un mundo de dudas o de incertidumbre.
Necesita establecer la diferencia entre el bien y el mal, y
establecer unos principios", señala Hoffman, "mientras que el
Padre Flynn intenta adentrarse en un mundo desconocido, un lugar
nada fácil".
Hoffman
cuenta que llegó a sus propias conclusiones sobre la culpa que
siente el Padre Flynn, pero que nunca las compartió con Streep
ni con Adams y que él, al igual que Shanley, prefiere dejar que
el público saque sus propias conclusiones. "Una de las mejores
cosas de la película es que en un momento dado, llegas a sentir
empatía por alguno de los personajes, y creo que la gente se
decantará más por el Padre Flynn", dice. "Es un misterio sin
resolver. No siempre es necesario dar una respuesta".
Para preparar
el papel, Hoffman pasó algún tiempo en una iglesia católica
aprendiendo las tareas de un párroco. "Sobre todo quería
aprender la vida diaria de un párroco, sus aspectos más
terrenales. También querían conocer con más profundidad la
historia de la Iglesia y la transformación que atravesaba en
aquellos momentos. Pero en el fondo", se apresura en añadir, "la
película no trata de la Iglesia sino de los seres humanos en
general. El Padre Flynn y la Hermana Aloysius podrían ser
cualquier persona en cualquier otra situación".
El
desencadenante de las inquietantes dudas sobre el Padre Flynn es
la Hermana James, la joven e idealista profesora que en un
principio comparte sus vagas preocupaciones sobre las extrañas
reuniones en privado de Donald Miller con el Padre. Nunca estuvo
segura que lo que lo que vio tuviese algún sentido. Así que se
siente culpable de lo que pasa después. A medida que se
recrudece el enfrentamiento entre el Padre Flynn y la Hermana
Aloysius, la Hermana James se convierte en un espejo para el
público, que intenta dilucidar a través de ella quién tiene
razón.
Shanley habla
sobre el personaje: "La Hermana James tiene cosas que aprender
de todos los personajes de la película, y viceversa. Nadie en la
película tiene toda la razón, ni está totalmente equivocado.
Todos tienen que cambiar y acaban por cambiar, incluida la
Hermana James".
Amy Adams
interpreta a la Hermana James. La actriz cosechó una nominación
de los Premios de la Academia® por su impactante papel en
“Junebug”, a lo que siguió su papel protagonista en el éxito
Enchanted (Encantada. La historia de Giselle). Lo que convenció
a Adams fue el guión de Shanley. "Conocía la obra y me encantó
la forma en que la había adaptado para el cine", declara la
actriz. "Además me enamoré del personaje y se convirtió en algo
que realmente deseaba hacer, así que peleé por el papel".
A Adams le
conmovió la decencia de la Hermana James y los cambios internos
que atraviesa. "Es alguien que actúa con el corazón, el alma y
la fe. Ella cree en el bien", dice Adams, "pero lo que sucede
con el Padre Flynn trastoca su sentido de la realidad y de sí
misma. Le plantea nuevas preguntas, y comprende que esa pequeña
semilla de duda puede cambiarlo todo. No es que pierda la fe,
pero el modo en que ve las cosas, la enseñanza, a sí misma o a
Dios, ya nunca serán igual. Se da cuenta de que lo que para una
persona es cierto, no tiene por qué serlo para otra y a partir
de ahí avanza hacia un sentido renovado y profundo de su propia
fe".
Durante el
rodaje, Adams sintió una gran ansiedad al tener que compartir
rodaje con Streep y Hoffman. Algo similar a los nervios que
siente la Hermana James al encontrarse entre el Padre Flynn y la
Hermana Aloysius. "Trabajar con dos actores tan grandes, de
tantísimo talento y carisma era un poco intimidante y me
asustaba. Así que dejé que eso se reflejara en la Hermana
James", comenta. "La Hermana James quiere contentar a ambos y
aprender de ellos. Yo hice lo mismo".
La tensión
creada entre los tres acaba por explotar en la "escena del té",
en la que la Hermana Aloysius se enfrenta en primer lugar al
Padre Flynn con sus acusaciones, mientras que la Hermana James
se debate entre la preocupación y la culpa, en una escena que
Adams recuerda muy bien: "Tengo que reconocer que la situación
era incómoda y extraña, sentía nauseas por culpa de la tensión,
y espero que la escena provoque la misma sensación de
incomodidad en el público".
Streep, que
protagonizará Julie & Julia de Nora Ephron al acabar el rodaje
de Doubt (La Duda), también se sorprendió con el talento de
Adams. "Hay pocas personas que puedan transmitir auténtica
inocencia, que tengan la pureza de la nieve virgen", destaca.
"Consigue transmitir los sentimientos de una niña que cree de
verdad, y por eso ha llegado hasta donde está. Amy es
tremendamente auténtica".
Otra
importante influencia en Adams fue la presencia de la Hermana
Peggy, en quien se inspiraba originalmente su personaje. Adams
afirma que no quería convertirse en la Hermana Peggy sino
comprender su verdadera naturaleza. "No estaba interesada en sus
peculiaridades ni en imitarla"; dice Adams, "fue su espíritu lo
que me llamó la atención. Está tan llena de vida, tiene tal
brillo en sus ojos... se puede ver a la niña que hay en ella.
Esa era la esencia que quería captar".
También se
dio cuenta de que el simple hecho de vestir el hábito le hacía
cambiar. Adams dice: "Cuando te pones la toca entras en un
universo muy interesante. No tienes visión periférica así que
hace que te centres más. Elimina cualquier atisbo de vanidad, y
la Hermana James no tiene vanidad. En su alma todo es verdadero,
y eso era muy refrescante". "También fue un desafío", admite
Adams. "Interpretar a alguien con dudas puede parecer sencillo,
pero cuando lo tienes que hacer te das cuenta de lo complejo que
es".
Adams admite
que Shanley fue de inestimable ayuda para ella y para el resto
del reparto gracias a su mente abierta y a su método de
aprendizaje. "John no aportó ninguna idea preconcebida",
explica. “Nos dejó muy claro que no quería nada de nosotros que
ya hubiera visto antes. Estaba abierto a todo lo que fuera
descubrir algo nuevo sobre la obra a través de lo que
aportáramos. No me forzó a pensar de forma analítica, quería que
todo transcurriera en un plano emocional que fue muy sincero”.
La parte más
inesperada del puzzle de Doubt (La Duda) es la señora Miller, la
madre de Donald, que llega a St. Nicholas a instancias de la
Hermana Aloysius y sorprende a la Hermana con su insistencia en
lo que cree que es necesario para la supervivencia de su hijo.
"La señora Miller muestra las enormes dificultades que tiene
para sobrevivir tanto ella como sus hijos", dice Shanley.
Cuando hubo
que elegir la actriz que interpretase a la Señora Miller, al
director le impresionó la audición de Viola Davis, la actriz
ganadora de un premio Tony, que también fue nominada para un
premio Independent Spirit por Antwone Fisher. “Es una de las
actrices con más talento que conozco”, declara Shanley.
A pesar de
que la señora Miller sólo tiene una gran escena, su
enfrentamiento con la Hermana Aloysius es crucial para la
historia y crea una red de complejidades y dudas, que hará
cambiar a la Hermana más de lo que espera. "Es un momento muy
humano que trasciende cualquier época concreta", destaca Davis
de su encuentro. "La señora Miller es ante todo una madre
defendiendo a su hijo. Ella no va a darle la espalda y decir:
'bueno, es homosexual, no tengo ningún interés en entenderlo así
que no me voy a involucrar'. No, ella decide que va a amarle y
aceptarle tal y como es, aunque no comprenda lo que está
pasando. Creo que en muchos sentidos es el personaje más
valiente de la película".
La actriz
continúa: "Su vida es un infierno: ve cómo su hijo es maltratado
por su padre mientras se mata a trabajar para pagarle el colegio
católico. Su única fuente de felicidad es el amor que siente por
su hijo. Cuando recibe la llamada de la Hermana Aloysius, teme
que pueda desaparecer esa poca felicidad que le queda".
Davis cree
que los impulsos del personaje son atemporales, y también que la
señora Miller está desorientada por la realidad cultural de
1964. "Sabe que un joven negro y homosexual como su hijo no
tiene demasiadas oportunidades. ¿Cuántas podría tener un joven
de color en 1964, sobre todo teniendo dudas sobre su sexualidad?
Ella supera enormes obstáculos: el odio que siente el padre por
el hijo, que ninguna otra escuela lo acepte o que sea acosado y
golpeado en el colegio", explica Davis. "Ella ve a la hermana
Aloysius como una amenaza. Todo lo que escucha de su boca es:
Voy a destruir a tu hijo. La ve como alguien que sólo quiere
destrozar sus vidas".
Davis se da
cuenta que un enfrentamiento entre un profesor y el padre de un
alumno sería muy diferente en 2008, pero la señora Miller no
tiene muy pocas opciones aparte de intentar expresar la magnitud
y la profundidad de su sufrimiento personal. “Hoy en día, se
quejaría abiertamente de la Hermana Aloysius, pero reproduje lo
que ocurría en aquella época. Ya que la Hermana no es sólo una
monja, sino una mujer blanca. la Sra. Miller sabe que debe
intentar otra forma de llegar a su corazón y hacerle saber su
punto de vista. Al final, lo que hace es rogar por la vida de su
hijo de la mejor forma que cree que puede hacerlo”.
Como la
Hermana Aloysius se acerca a la Sra. Miller con tanta
convicción, observa Davis, la Sra. Miller se convierte en la
personificación de sus propias y dolorosas dudas. “Hay muchas
dudas en la Sra. Miller que espero vean los espectadores. Duda
de si lo que está haciendo es lo mejor para su hijo o si por el
contrario le perjudicará de una forma que ella no alcanza a
comprender. La Hermana Aloysius le coloca en una posición muy
complicada. La Sra. Miller sólo quiere que su hijo termine el
año escolar para tener una oportunidad de vivir la vida que se
merece. ¿Pero cómo responderá ante las sospechas de la Hermana
Aloysius a pesar de que no haya ninguna prueba de que esté
haciendo algo malo?”
Davis no está
enfadada con la Hermana Aloysius. Más bien es todo lo contrario,
se siente fascinada por el viaje que realiza. “La Hermana
Aloysius ha estado toda su vida creyendo que las cosas se pueden
hacer bien o mal. No conoce ninguna otra forma de vivir y se
aferra a eso porque sin ello, cree que moriría. Creo que por eso
acaba derrumbándose. Es muy duro para ella. Pero no es malo
tener dudas, no es malo sumergirse en lo desconocido. Así es
como crecen las personas”.
Para Davis,
la clave fue dar vida a las palabras de Shanley con toda la
confusión, desesperación y vulnerabilidad de una madre que sufre
por la durísima situación que vive su hijo. “No quería
convertirla en una reivindicación social”, afirma. “Quería que
fuese una mujer totalmente definida y descubrirla realmente”.
Para alcanzar ese objetivo, Davis comenta que habló con mucha
gente sobre el dilema al que se enfrentaba la Sra. Miller,
buscando reacciones auténticas. “Pregunté a varias madres qué
harían para salvar a sus hijos si se viesen en circunstancias
similares y aprendí muchas cosas de sus revelaciones”.
Rodar en
exteriores también aportó nuevos matices a la interpretación de
Davis. “Cuando estábamos rodando hacía tanto frío que incluso
estaba un poco encogida”, observa. “También hubo un momento muy
privado que rodamos en público, en un complejo de viviendas con
muchas personas alrededor, y eso hizo que la escena se viese
desde una perspectiva muy diferente. Me ayudó a interpretar la
desesperación de la Sra. Miller y sus deseos de hablar de forma
privada con la Hermana Aloysius”.
Trabajar por
primera vez con Meryl Streep fue muy emocionante para Davis. “Me
daba mucho miedo, estaba demasiado impresionada”, señala, “pero
Meryl se portó muy bien conmigo. Es una actriz fantástica y
tenía muchas ganas de conocerla. Le daba tanta humanidad a la
Hermana Aloysius que me impresionaba. No era sólo una persona
dura e implacable, se podía vislumbrar su vulnerabilidad”.
Streep dice
que fue Davis quien la impresionó a ella: “La Sra. Miller
desafía todas y cada una de las expectativas de la Hermana y
Viola me pareció perfecta para el papel. Su trabajo fue tan
completo y revelador que me resultó duro, porque vi lo expuesta
y desesperada que estaba esta madre, y lo sentí mucho por ella”.
Sin embargo,
de todas las cosas en las que se inspiró, Viola Davis afirma que
su mayor inspiración fue lo que Shanley le explicó sobre la Sra.
Miller y sobre todos los personajes. “Toda la fuerza y el
impacto de esta película estaban en su cabeza”, comenta. “Sólo
pudo darle vida porque conocía a la perfección a todos y cada
uno de los personajes. El ya conocía a la Sra. Miller, y por eso
yo pude imaginarla”.
3.
El diseño
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Imágenes
y notas de cómo se hizo "La duda (Doubt)" - Copyright © 2008 Miramax
Films y Scott Rudin Productions. Fotos por Andrew Schwartz.
Distribuida en España por Buena Vista International Spain. Todos los derechos
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