CÓMO SE HIZO
"REVOLUTIONARY ROAD"
Notas de producción © 2008
Paramount Pictures
1. El proyecto
Revolutionary Road fue el
debut como novelista de Richard Yates, publicada cuando tenía 36
años, y poniéndole instantáneamente en el candelero literario.
Ya desde poco después de su estreno, y hasta la fecha, otros
escritores han venido comentando apasionadamente su fuerza.
Tennesse Williams la calificó de “inmediata, intensa y
brillantemente viva. Si hace falta algo más para realizar una
obra maestra de la ficción moderna norteamericana, yo no sé que
pueda ser”. Kart Vonnegut apodó a la novela “el Gran Gatsby de
mi época”. William Styron dijo que era “una novela hábil,
irónica, bella, que merece ser un clásico”. Muchos compararon a
Yates con Fitzgerald en el sentido de que se convirtió en un
cronista de su época, haciendo con el anhelo, la ambición y el
caos matrimonial de la “Era de la Ansiedad” lo que Fitzgerald
había hecho para la “Era del Jazz”. A medida que pasaba el
tiempo, la novela se iba haciendo cada vez más relevante,
incluso visionaria, sugiriendo el comienzo de la Era Digital, el
cambio de papel y el fortalecimiento de las mujeres en los
hogares norteamericanos, y la tendencia cada vez mayor al
conformismo. Hasta el día de hoy, Revolutionary Road sigue siendo
una obra intemporal y provocativa. Sin embargo, pese a toda la
atención que despertó la novela, el propio Yates nunca alcanzó
en su vida el éxito por el que luchó tan ardorosamente. Luchando
toda su vida, al igual que sus personajes, contra el
alcoholismo, la depresión y la dificultad para relacionarse,
murió por causa de un enfisema a los 66 años de edad. No
obstante, su obra sigue viva en el corazón de sus lectores,
gracias sobre todo al afán publicitario de sus fans confesos
entre las filas de los gurús literarios contemporáneos, entre
los que se encuentran Richard Ford, Nick Hornby, Joan Didion,
David Hare, Kate Atkinson, Stewart O’Nan y Sebastian Faulks,
quienes empezaron a hablar en público, y a menudo
fervientemente, de la influencia de Revolutionary Road. Blake
Bailey, quien escribió en 2.003 Una Trágica Honradez, la primera
biografía de Yates, piensa que Revolutinary Road ha perdurado
porque su narrativa arroja luz sobre muchas más cosas que un
matrimonio norteamericano. “Trata nada menos que de los temas
fundamentales de un ser humano”, dice, “trata de llegar a estar
en paz con uno mismo, de ser honrado con uno mismo,
enfrentándonos a nuestras propias limitaciones e intentando
hacernos un hueco en la vida pese a todas nuestras limitaciones.
Como decía Yates, ‘lo peor que se puede hacer en la vida es
vivir una mentira’”.
Con tantos sentimientos
apasionados en torno a Revolutionary Road, no era fácil encontrar
a un guionista dispuesto a adoptar un enfoque nuevo sobre la
adaptación. La búsqueda llegó a término con Justin Haythe, que
no sólo es guionista (co-escribió el thriller LA SOMBRA DE UN
SECUESTRO junto con Pieter Jan Brugge), sino, lo que es igual de
importante, un aclamado novelista por derecho propio, obteniendo
una nominación al premio Man Broker por su debut, La luna de
miel.
Haythe sabía que entraba
en un terreno resbaladizo para un escritor, pero creyó que valía
la pena el riesgo porque la historia de Yates aún habla muy alto
y claro. “Aunque la novela está ambientada en los años 50, los
personajes son muy reconocibles psicológicamente para la gente
de nuestra época”, dice. “Creo que esta historia es muy
relevante para nuestras vidas de ahora, y sin embargo está
centrada en una época fundamental en la historia norteamericana.
Merecía que se hiciera una película”. Al igual que el propio
Yates, Haythe consideró que la historia era más grande que su
época y su localización. “Nunca lo enfoqué como si tratara sobre
la vida en las zonas residenciales”, explica. “Creo que es una
historia mucho más amplia acerca de la fragilidad y el deseo
humanos”.
La dificultad estribaba en
presentar en la pantalla a Frank y April Wheeler de una manera
accesible pero sin idealizarlos románticamente (ni satirizarlos)
dejándoles que revelen, mediante sus palabras y sus actos, sus
esperanzas, sus miedos y las formas en que chocan contra las
prohibiciones de la sociedad sobre el modo en que hombres y
mujeres deben actuar los unos con, y sin, los otros.
Para Haythe, el eje
primordial de la historia es el convencimiento de los Wheeler de
que son especiales, diferentes, destinados a algo mucho más
grande que la vida que llevan ahora, una ilusión que será hecha
añicos por las circunstancias. Por mucho que se crean alguien
que está por encima de la influencia de la cultura consumista
que se está desarrollando a su alrededor, cada vez se dan más
cuenta de que han caído en su poder igual que sus amigos y
vecinos. “Lo que hace que el romance entre Frank y April sea tan
emocionante al principio es la suposición de que no son como
todos los que les rodean”, explica. “Y luego llega un día April
y le dice a Frank, ‘sabes, nos estamos volviendo como todos los
demás, así que vamos a hacer algo para cambiar nuestras
desilusionadas vidas. Salgamos de aquí. Vayamos a París.
Salvémonos’. Pero su gran fuga nunca tiene lugar”.
De hecho, París seguirá
siendo una fantasía irrealizada porque April se queda
embarazada, haciendo recapacitar a Frank y consiguiendo que
cambie toda la dinámica entre ellos. “París se convierte en un
símbolo grandioso de valor y potencial”, dice Haythe. “Yo creo
que en el fondo se trata de la siguiente cuestión: si uno tiene
la ocasión de intentar ser la persona que siempre quiso ser,
¿qué cosas se descubrirán acerca de quién es uno mismo en
realidad?
La admiración y el respeto
que Haythe sentía por todo lo que Yates había logrado en el
libro le inspiró el deseo de ser tan fiel como fuera posible al
tono y los diálogos de Yates en la adaptación, reconociendo a la
vez que una película es una creación diferente de una novela.
“En una novela, uno tiene acceso inmediato a las confesiones
interiores de los personajes, mientras que en una película, el
arte está en dramatizar eso”, observa. “Espero fervientemente
que la película consiga que haya más gente que descubra a Yates,
y le de el reconocimiento que él siempre quiso y mereció”.
Cuando hubo que busca un
director cuya sensibilidad pudiera actuar sinérgicamente con la
aguda sensibilidad de Yates, la búsqueda condujo hasta Sam
Mendes, el ganador de un Óscar afincado en el Reino Unido famoso
por aportar una astuta mirada de forastero a los entresijos de
la vida norteamericana en películas como AMERICAN BEAUTY, CAMINO
A LA PERDICIÓN y EL INFIERNO ESPERA. Director de teatro
igualmente laureado, Mendes aportó a la producción una
inclinación a elucidar a los personajes mediante los detalles y
la interpretación íntima.
Mendes no había leído aún
el libro, pero supo de él cuando su esposa, Kate Winslet,
recibió el guión de Haythe. Tan pronto como lo leyó, Winslet
sugirió que Sam lo dirigiera. “Se convirtió en una de esas cosas
que van tomando cada vez más impulso cuanto más hablábamos de
ella”, recuerda Mendes. “Cuando leí el libro, me di cuenta de la
magnífica película que se podría hacer, y de que podía ser una
emocionante historia moderna. Hay muchísima sabiduría y
clarividencia en ella, y me encanta poder ofrecerla finalmente a
un público más amplio”.
Se sintió atraído por el
material porque era un retrato crudo y mordaz de un matrimonio,
tanto en sus momentos más íntimos como en los más tumultuosos,
explorando las maneras en que las consecuencias y la dinámica de
un romance pueden ser tan injustas como liberadoras. “Lo que vi
en esta historia fue el potencial de explorar en detalle a un
matrimonio, con todos sus roces, vulnerabilidad, crueldad, rabia
y puro sentimiento”, dice. “A veces, una pareja que quieren
estar juntos, que creen que tienen que estar juntos, no son
capaces de hacer que funcione. Los sentimientos del público
hacia Frank y April se vuelven tan conflictivos y misteriosos
como nuestros sentimientos acerca de las relaciones de pareja y
la vida en general”.
Mendes consideraba que
todos los personajes reflejaban la tendencia universal al anhelo
(a veces hacia su aspecto más destructivo, pero también más
reconfortante), algo con lo cual todo el mundo puede sentirse
identificado. Impregnó la tragedia de la historia amorosa con
una sensación de esperanza. “Yo nunca la consideré en absoluto
una historia sombría”, dice. “Está llena del ingenio de Yates,
de su excentricidad y originalidad, y de personajes que a uno le
gustan de verdad, quizás a pesar de uno mismo. Está repleta de
detalles acerca de los seres humanos (de los malos y de los
maravillosos), y eso era lo que yo quería llevar a la pantalla”.
Para Mendes, uno de los
mayores retos consistía en captar de una manera evocadora la
época de los años 50, posibilitando a la vez que su retrato
arrojase luz sobre nuestra época actual. “Frank vive en un mundo
de hombres de negocios neoyorquinos con trajes de franela gris
que toman martinis y ligan con las secretarias. Pero, aunque
creo que el libro puede considerarse, en cierta medida, una
exploración de esa época, en realidad no trata acerca de los
años 50. Trata de problemas modernos más profundos. Así que,
aunque la época era tan importante como el fondo, no quería caer
en el fetichismo”, explica. “Espero que una de las polémicas que
suscite la película, igual que lo hizo el libro, sea acerca de
la manera en que el siglo XX y los años 50 nos han traído hasta
donde estamos ahora”.
Mendes ya tenía en mente
desde el principio el reparto de los personajes clave, previendo
que Leonardo DiCaprio acompañase a Winslet en los papeles de
Frank y April, en la creencia de podían evocar al mismo tiempo
la ternura del amor de la pareja y lo pernicioso de sus
ilusiones acerca del otro. “Leo y Kate se conocen desde que
ambos tenían 20 años. Conocen mutuamente sus debilidades, y no
pueden hacerse creer mutuamente que son alguien que no son”,
explica Mendes. “Hay un gran nivel de honradez entre ellos, una
sensación de apoyo mutuo y también una sensación de estar
probándose mutuamente. Pero, más allá y por encima de eso,
tienen la virtud de que dos más dos sea igual a cinco: cuando se
les junta a los dos, surge otra cosa”.
2.
El reparto
>>
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Revolutionary Road" - Copyright © 2008
DreamWorks Pictures, BBC Films, Evamere Entertainment y Neal
Street Production. Fotos por François Duhamel. Distribuida en España por Paramount Pictures
Spain. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Revolutionary Road"
Añade "Revolutionary Road" a tus películas favoritas
Recomienda
"Revolutionary Road" a un amigo
|