CÓMO SE HIZO "SLUMDOG
MILLIONAIRE"
Notas de producción © 2008
Filmax
2. El reparto y los personajes
El proceso de casting llevó a
Boyle y Colson por todo EEUU, Canadá, Reino Unido e India en
busca de los actores idóneos que pudieran realizar una
interpretación convincente en inglés y a la vez encajar en las
tres capas de edad de la historia: 7, 13 y 18 años. También les
llevó hasta una directora de casting india, Loveleen Tandan. “Su
participación en el proyecto no hacía más que aumentar. No sólo
encontró a los niños sino que además les hacía de intérprete y
les dirigía conmigo”, explica Boyle, “les guiaba por las
complejidades culturales de la vida en la calle y, finalmente,
terminó dirigiendo la segunda unidad de rodaje que nos seguía
por toda la ciudad. En ocasiones fue una verdadera codirectora.
Sin ella no habría sido posible hacer la película”. La intención
había sido en todo momento rodar en inglés, a pesar del hecho
que los niños del barrio Juhu de Bombay sólo hablaban maratí, un
dialecto local. Muchos de los actores jóvenes que sí hablaban
inglés se formaron en escuelas de clase media y, de cara a la
producción, no eran adecuados para el filme por dos razones
importantes: su aspecto y su comportamiento en general ante la
cámara, así como las dificultades que podrían encontrar rodando
en los barrios bajos, dentro de unas comunidades que poco tenían
que ver con sus propias vidas. “Entrevistamos a cientos de niños
que dijeron las frases en inglés y acabamos realmente
desesperanzados”, recuerda Colson, “Creíamos que no lo
conseguiríamos. Pero de pronto alguien sugirió que los
personajes más pequeños podrían aparecer hablando en su propio
idioma y que de algún modo cambiarían al inglés durante el
segundo acto”. “Nuestra directora de casting y codirectora,
Loveleen Tandan, salió y realizó una traducción rápida. Creo que
fue de la escena de la letrina que sale al principio de la
película. Entonces hizo que algunos de los niños que había por
aquella calle la interpretaran en hindi, y resultó de lo más
graciosa. De pronto, la parte de los niños en la película cobró
una nueva vida. En seguida supimos que definitivamente teníamos
que seguir por ese camino”. “Aquella fue una decisión a la que
llegamos por accidente pero que, pienso yo, ha aportado a la
película una capa añadida de realismo y autenticidad. Tambien
nos permitió encontrar a tres actores infantiles sensacionales”.
Azharuddin
Mohammed Ismail, quien interpreta al pequeño Salim, y Rubina
Ali, quien encarna a la pequeña Latika, procedían de las
chabolas, aunque el equipo de producción logró escolarizarlos.
“Nos las arreglamos para conseguir que fuera a la escuela hasta
los 16 años”, dice Boyle. “La última vez que volví a India para
verle ya chapurreaba algo de inglés. Rubina me hablaba
totalmente en inglés, lo cual me sorprendió muy gratamente, y
Azza tiene un talento especial con el dibujo. Le encanta dibujar
y hacer sombreados”.
La dificultad
de Boyle para encontrar al Jamal adulto se basó principalmente
en el ‘look’. Pese a que todos los castings se desarrollaron en
Bombay, Calcuta, Nueva Delhi y Chennai, el equipo del filme
consideró que la mayoría de candidatos eran demasiado viejos
para el papel o no daban el perfil físico.
“No
encontraba a ninguno que fuera lo suficientemente joven para el
personaje”, explica Boyle. “Y los muchachos de Bombay, dada su
cultura, tienden a estar demasiado musculados. Van al gimnasio
para cumplir con los cánones estéticos de la región. Y si
quieren hacer algo en el cine de su país tienen que estar así.
Pero yo no quería ese cuerpo. Yo quería a un chico normal, no a
uno que pudiera parecer un superhéroe”.
Sin embargo,
no fue Boyle quien encontró a Dev Patel para el papel de Jamal,
sino su hija. “Caitlin es una gran seguidora de la serie
‘Skins’. Cuando su madre estaba en proceso de casting en Gran
Bretaña, ella le dijo ‘Tendrías que llevarle a ver a Dev Patel’.
Francamente, no se me había ocurrido pensar en Dev”, explica.
“Había visto algo de ‘Skins’, y me gustó, pero… en cuanto su
hija le mencionó el nombre, Boyle pensó: ¡pues claro!”
Una de las
cosas más alentadoras de él fue que nos empujó a elegir un
reparto de una edad muy temprana. Inicialmente habíamos pensado
que los adolescentes deberían tener unos 18 años y que, al final
de la historia, si quieres, cuando él ya está concursando, que
tuviera veintitantos. Pero me di cuenta de que estaba
equivocado. Es importante que lo que les pasa a esos chicos les
pase a los 13. Eso es lo realmente extremo e inaceptable, y muy
indio a la vez. Así pues, tenemos las franjas de edad de los 7,
de los 13 y de los 18 años, y lo que se ve en este breve periodo
de vida es suficiente para llenar una vida entera”.
Patel era uno
de los pocos que fueron seleccionados directamente desde
Londres. La mayor parte del reparto es de Bombay. “Vimos que Dev
se encontraba como un maravilloso pez fuera del agua”, comenta
Colson. “Es inmensamente adorable y simpático. Y además, no
queríamos ningún musculitos. Hay una gran inocencia en el
personaje de Jamal, un gran optimismo, si quieres. Es un
muchacho que nunca pierde su bondad, aunque le hagan las mil
perrerías. Y además es un personaje que nunca pierde la
inocencia, en serio, a pesar de todo lo que lo pasa”.
“Fui a cuatro
castings… bueno, de hecho fueron cinco. Y al final de cada uno,
pensaba: ‘¡Vaya, no me darán el papel!’”, recuerda Patel acerca
del proceso de selección. “Regresé a casa casi llorando.
Entonces recordé que mi madre estaba en el banco y que había
quedado con ella para ir de compras. Cuando llegué, ella también
tenía lágrimas en los ojos. ‘¿Qué pasa, mamá?’, le pregunté. ‘No
te lo creerás’, respondió. ‘¿A que no sabes quién acaba de
llamar?’ Me dio la noticia y me sobrevino un ataque de euforia.
Estaba literalmente extasiado. Para ser franco, no me lo podía
creer, y lo primero que quise hacer era contactar con Danny para
comprobar si todo aquello era cierto o si se trataba de una
broma”.
Al tratarse
de su primer papel en una película, y al haberse criado en
Harrow, al noroeste de Londres, Patel estaba muy nervioso por
tener que interpretar a un personaje supuestamente nacido y
crecido en los bajos fondos de Bombay. Sintió una enorme presión
por conseguir el acento adecuado, así que llegó a la ciudad
india muchos días antes de comenzar el rodaje para sumergirse en
la atmósfera de las localizaciones y asimilar las
gesticulaciones y las entonaciones locales.
“Tuve que
interpretar algunas escenas con gran carga emocional, y lo hice
con unas emociones que realmente salieron de mi interior”,
confiesa. “Danny consigue siempre encontrar la forma de sacarte
las emociones al rodar una escena”.
A modo de
ilustración, Patel habla de la escena de la consecución del
premio en el decorado del ‘Millonario’. “Acababa de ganar una
fortuna y yo tenía que pensar únicamente en Latika, la chica que
amo. Y lo que hicieron fue pegar fotos de ella y de los niños
que interpretan nuestros personajes de pequeños en una pantalla
que tenía delante, de modo que me fue muy fácil recordarla y
obtener una sonrisa auténtica.
“A Danny le
gusta mucho improvisar en el mismo plató. Siempre te anima, en
cada toma, a probar nuevas cosas. Primero se rueda la toma, y
una vez queda satisfecho, te da una nueva idea, como ‘ahora
imagina que sientes esto’ o ‘ahora te pasa aquello’, de modo que
actúas con una perspectiva totalmente distinta y la historia se
despliega de otra forma. Encontré que el producto final es mucho
más tridimensional.
“Cuando
asistí al primer casting sólo tenía un pequeño fragmento del
guión. Era una de las escenas más intensas. Me peleaba con mi
hermano y él me decía: ‘¡Estás loco! ¡Nunca conseguirás a la
chica!’”, y yo replicaba: ‘La quiero. Ella es mi destino’. Y yo
pensé: ‘Esto sí que es intenso’. Yo me crié en Londres. Soy un
tipo más urbano y pragmático, y nunca había experimentado nada
por el estilo”.
La inmersión
en la cultura india y la responsabilidad del papel protagonista
ha sido una experiencia intensamente emocional para Patel. Unos
años antes había visitado el país para ir a una boda familiar y
le acribillaron los mosquitos, así que podía prepararse de nuevo
para lo peor. “Yo decía ‘No pienso volver ahí jamás en mi vida’.
Y cuando finalmente volví fui preparado con todo tipo de
repelentes. Pero resulta que al final fue una experiencia
increíble. Es como encontrar una pieza nueva de mí mismo. Para
un niño londinense, un británico asiático, crecer en Londres y
viajar a la India, solamente entrar en contacto con tus raíces
es algo maravilloso. En Inglaterra tenemos festivales y en casa
celebramos el Diwali, ¡pero verlo en la India es algo totalmente
distinto!”
Al
preguntársele sobre su momento favorito del rodaje, Patel
sonríe. “Aprendí mucho de Irrfan Khan [el inspector de policía]
y Saurabh Shukla [el sargento] cuando hice las escenas con
ellos, porque son unos actores totalmente diferentes. Al
principio me sentí algo cohibido por la grandeza de tales
estrellas. Acababa de ver El buen nombre [de Mira Nair] justo
antes de que Irrfan entrara en el plató y me quedé deslumbrado
con su asombrosa interpretación. Saurabh no paró de hacerme reír
durante el rodaje. Hay una escena en la que me está interrogando
mientras me abofetea y me pega, y todavía conseguía hacerme reír
improvisando frases. En realidad gritaba de dolor, pero en mi
interior me tronchaba de risa”.
Aunque son
hermanos, los personajes de Jamal y de Salim estaban
deliberadamente llevados a extremos opuestos para ofrecer a
Boyle la oportunidad de mostrar al espectador cómo las
elecciones que se toman en la vida llevan a la persona por uno u
otro camino. Ambos hermanos están expuestos a la violencia desde
muy pequeños e incluso a esa edad cada uno responde
individualmente al trauma de la muerte de su madre –Jamal
permanece con su bondad inherente, mientras que su hermano Salim
se adentra en un camino de violencia y brutalidad.
Cuando Boyle
descubrió a Madhur Mittal y le probó para el papel de Salim hubo
un cambio en la consideración de las franjas de edad.
Inicialmente estaba previsto que Mittal interpretara a Salim en
la franja media. Sin embargo, Boyle consideró que tenía la
madurez y la personalidad para encarnar al Salim mayor. Después
de una docena de castings, Mittal fue elegido para ser Salim.
Pero tras sufrir un serio accidente de tráfico, se temió que no
estuviera preparado para asumir su papel.
Un accidente
con un cochecito tirado por un hombre mientras Mittal iba en
bici le dejó una importante cicatriz en la barbilla. “Se me tiro
encima y aterricé en el suelo. Me pusieron 12 puntos. Aquello me
ayudó a entrar en el personaje”, bromea. “Se supone que Salim es
un tipo duro, así que el accidente me ayudó”.
La atracción
de Mittal por el personaje fue principalmente la idea de que
Salim tenía una personalidad agresiva y egoísta a la vez, pero
con un rasgo compasivo oculto que sólo sale a relucir en el
desenlace. “Sinceramente, este personaje es un sueño para
cualquier actor”, admite Mittal. “Es un chico que cualquiera
odiaría, aunque también tiene una faceta más amable, aunque no
quiere que nadie la descubra, porque no quiere que nadie sepa
que es un chico tierno”.
“Su relación
con su hermano pequeño Jamal es intrigante. Son caracteres
radicalmente opuestos, aunque sigue habiendo algo que les
conecta. Al fin y al cabo son hermanos; son hijos de la misma
madre y les corre la misma sangre por las venas. En realidad se
aman pero no se soportan mutuamente, porque Jamal es demasiado
bueno para Salim y Salim es demasiado malo para Jamal. Se odian,
y a la vez se quieren. Así que en el fondo es una relación
fraternal bastante típica”.
Al ser Latika
la enamorada de Jamal, y además por el poco tiempo de pantalla
que comparten, el equipo necesitaba encontrar a alguien que
Beaufoy describió como “una chica por la que cruzarías el mundo
a rastras”.
Beaufoy
afirma que la actriz que Danny eligió para el papel de Latika,
Freida Pinto, “posee esa extraordinaria belleza a la vez que
transmite una intensa sensación de tristeza y compasión por
ella, que es lo que necesitábamos en gran parte de la película”.
Durante su
investigación para preparar el guión, Beaufoy encontró que un
considerable número de mujeres, especialmente de las barracas,
tendían a quedarse en segundo plano por detrás del hombre de la
casa en lo que a toma de decisiones se refería. Tener a Latika
como un personaje pasivo originó sus dificultades. “En términos
dramáticos, no beneficia en nada tenerla en un plano tan pasivo,
así que intenté darle a Latika un carácter más activo. Pero en
honor a la verdad, fue la cultura india quien ganó y ella tuvo
que resignarse a ser un capricho de aquellos hombres tan
poderosos. De hecho, así es la vida en la India”.
La directora
de casting y codirectora india Loveleen Tandan contactó con el
agente de la modelo Freida Pinto y le dijo que había un casting
para seleccionar un papel protagonista femenino. Pinto lo
recuerda bien: “Mi agente me dijo: ‘Dado tu interés por la
interpretación, creo que deberías ir’. Así que fui a conocerla a
su oficina, y lo primero que vi en ella fue su enorme calidez y
simpatía. Lo primero que dijo fue que era una película de Danny
Boyle. Y yo salté: ¡El de Trainspotting! Conocía muy bien
Trainspotting porque en la universidad me la proyectaron como
parte de un curso de apreciación cinematográfica. Me encantó”,
dijo sonriente.
Mientras se
hacían pruebas a muchas otras chicas, Pinto tuvo que esperar
seis meses hasta que supo que le habían dado el papel.
“Sinceramente, fue como una montaña rusa, porque el primer mes
después de encontrarme con Loveleen, Danny vino a hacerme el
casting. Yo estaba muy nerviosa porque nunca había hablado
personalmente con un director de cine. Hacia el cuarto mes,
creía que la prueba no habría ido bien, y que me llamaban para
darme otra oportunidad. Era el quinto casting que pasaba, y aún
habría un sexto. Fue para echarme a llorar de la desesperación.
Pero al sexto mes, cuando mi agente me llamó y me dijo ‘¡El
papel es tuyo, nena!’, me volví loca de alegría, no me lo acabé
de creer hasta que firmé el contrato”.
La
asimilación del personaje de Latika fue un proceso que Pinto
encontró tonificante. Con Boyle guiándola en todas las escenas,
dándole consejos y libertad para intentar distintos enfoques del
guión, la actriz desarrolló rápidamente un sólido concepto de la
fuerza y la personalidad del personaje. “Danny quería que yo
explorara el personaje todo lo que pudiera. Las expresiones
faciales ruidosas no son de mucha ayuda para un actor. Lo que
Danny me enseñó fue a interiorizar el personaje”.
Las escenas
en las que participaba Pinto eran tan intensas y transmitían
tanto dolor y desesperanza que una vez, un hombre que pasaba por
allí creyó realmente que estaba en una situación crítica. Y lo
explica sonriendo: “Era en la estación central de Bombay y unos
matones me arrastraban hasta un coche, mientras yo gritaba
‘¡Jamal, Jamal!’. Yo le pedía ayuda a la gente y nadie me
socorría, y los gorilas me metían en el coche. Y ahí volvíamos
al principio y repetíamos la toma. Entonces aquel hombre se
acercó a mí y me dijo ‘¿Estás bien? ¿Necesitas ayuda?’ Yo
simplemente le miré y le dije que estábamos rodando una
película. A lo que él respondió: ‘¡Pues me has dado un susto de
muerte!’. Aquello me puso muy contenta porque aquello quería
decir que mi actuación era convincente”.
Los gestos y
las formas de ser de cada personaje tenían que ser iguales en
todas las franjas de edad para que Boyle pudiera convencer al
espectador de que los personajes jóvenes y los mayores eran la
misma persona. Boyle recomendó a los actores que se observaran
entre ellos durante los ensayos, e incluso se intercambiaron los
papeles para que se interpretaran a distintas edades, cruzando
referencias entre ellos todo lo que podían.
“Tienes que
lograr que cada actor pueda interpretar todos los papeles para
dar la sensación de que son la misma persona”, comenta. “No
quisimos abusar del maquillaje ni de las prótesis, ni nada por
el estilo. Quisimos que dieran la sensación que uno era la
continuación del otro de forma completamente natural. En cuanto
tuvimos a los actores que encarnaban a los chicos de 18 años,
comenzamos a revisar a todos los actores que habíamos probado,
para ver cuáles eran los que más se les parecían”.
“Pero, por
supuesto, hagas lo que hagas, siempre dependerá de la
predisposición del público y momento álgido de la historia”,
afirma. “Realmente tienes que hacerlo con estilo, pero también
con confianza. Los actores tienen que meterse en la piel del
personaje en la medida de lo posible, y yo creo firmemente que
los espectadores entrarán en el juego”. La suerte estuvo del
lado de Boyle con el personaje de Jamal. “Descubrimos
entusiasmados que dos de los ‘Jamals’ tenían unas orejas grandes
y separadas. Así que, como podrán comprobar, hay muchos planos
que se toman desde detrás de sus cabezas para que el espectador
piense ‘Mira, es el mismo chico. Tiene las mismas orejas de
soplillo’”.
“Es muy
difícil tener a niños, adolescentes y adultos interpretando al
mismo personaje”, explica Beaufoy. “Los departamentos de
peluquería y maquillaje trabajaron mucho los detalles, con las
orejas y con los estilos de peinado. Hay una secuencia concreta
en la que se ve el cogote de Jamal que se transforma suavemente
en la cabeza del mismo Jamal, cinco años más tarde. Y ahí sigue
teniendo esas orejas salidas que inconscientemente ayudan a
perfilar los personajes de de pequeño a adulto. Es un efecto muy
difícil de lograr, pero nadie ha dicho hasta el momento que no
resultara creíble, así que imagino que nos ha salido bien, a
pesar de la dificultad”.
Tanay Chheda
(Jamal a los 13 años) recuerda su primera transformación en
Jamal en el plató. “Fuimos todos a la oficina y todo el equipo
de maquillaje estaba allí para vernos. Yo tenía un pelo muy
rizado, mientras que los otros dos Jamals lo tenían liso. Yo me
preguntaba cómo podría llegar a parecerme a ellos. Entonces
comenzaron a estirarme el pelo. A los cinco minutos levanté la
cabeza y vi por el espejo mi cabeza humeante. Estuve una hora en
la butaca de maquillaje, pero valió la pena. Chiragg, el
ayudante de producción siempre me veía maquillado, y la primera
vez que me vio sin maquillarme ni peinarme no me reconoció y me
preguntó ‘¿Eres el hermano de Tanay?’”
‘¿Quién
quiere ser millonario’ mantiene una sólida presencia a lo largo
de todo el filme. El concurso de la vida real, estrenado en la
India en mayo de 2000, es una auténtica sensación y su primer
presentador fue el legendario actor de Bollywood Amitabh
Bachcha. Recientemente le tomó el relevo la estrella India del
celuloide Shah Rukh Khan. El premio máximo en el concurso que se
emite en la India es de 20 millones de rupias. Anil Kapoor,
quien interpreta a Prem Kumar en la versión ficticia del
programa, es también un reconocido actor de Bollywood que suele
hacer de malo en grandes éxitos de aquella industria. Kapoor
explica cómo acabó haciendo el papel de presentador.
“Recibí un
SMS de un amigo mencionando la película y comencé a enviarme
E-mails con Danny Boyle. Para ser sincero, la verdad es que no
me lo tomé muy en serio. Y una vez mencioné casualmente el
nombre de Danny Boyle delante de mis hijos y se pusieron de pie
de un salto para decirme: ‘¡Papá, que es Danny Boyle!’ Y yo:
‘Ah, ¿sí?’ E insistieron: ‘Es el director de Trainspotting y La
playa. Es un gran director, un fantástico director. Al menos
tienes que ir y verle. Ve y entérate de qué va todo esto’”.
Kapoor pudo
encontrar un vínculo personal con algunos de los rasgos del
personaje de Kumar, en que su propia carrera comenzó con
pequeños papeles, apariciones breves, antes de que le confiaran
el protagonismo de algunos de los mayores éxitos de Bollywood.
“Este presentador, Prem Kumar, también se ha criado en los
barrios más pobres y consigue abrirse un camino hasta
convertirse en una gran estrella. Su programa es el número uno.
Y además del presentador, también es el productor, así que lo
controla todo. Honestamente, como actor he trabajado en el cine
indio durante muchos, muchos años y mis inicios fueron modestos
y duros. Así pues, como puede apreciarse, hay muchas cosas con
las que me podría identificar, excepto con la parte moral. Él
carece de cualquier principio moral, quiere mantener su posición
poderosa”.
“Me enviaron
el guión y como en la India nadie se lee los guiones, me
pregunté ‘¿Y quién se va a leer todo esto?’. Se lo di a mi hijo
y al poco me vino y me dijo ‘Si no haces este papel, si no haces
la película me voy de casa’”.
Como actor
indio, Kapoor estaba intrigado por cómo Boyle y su equipo
trasladarían su visión de la India a la pantalla y los
resultados le impresionaron. “La forma en que Anthony y Danny
ven la India… te hacen imaginar que estás pisando aquel suelo.
En "Slumdog millionaire" casi puede olerse la India, y no creo
que ningún otro realizador extranjero haya conseguido capturar
esas sensaciones. Y todos los lugares que Danny ha rodado para
la película… No creo que ni siquiera los filmes indios hayan
grabado en localizaciones de esa calaña”.
Kapoor
considera que ha aprendido mucho de la experiencia de trabajar
con Danny Boyle y de un proyecto que se sale de las fronteras
del cine indio. “En ningún momento tuve la sensación de que
estaba rodando con un extranjero. También he aprendido a mandar,
a mantener a todo un equipo unido para que dé lo máximo de sí, a
partir de observarle cómo lo hacía con nosotros”.
“Si en algún
momento me equivocaba, él me decía ‘Mantente seco’, porque los
indios tenemos la manía de sobreactuar. Había momentos en que
nos daba cierta libertad, y a pesar de que seguía
controlándonos, él se mostraba totalmente abierto a mis
instintos, a mis sugerencias, a cualquier cosa que se me
ocurriera, lo cual es muy, muy sorprendente. Es muy raro que un
director de la India esté de acuerdo con la forma de interpretar
de un actor”.
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