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SLUMDOG MILLIONAIRE


cartel
Dirección: Danny Boyle.
País:
Reino Unido.
Año: 2008.
Duración: 120 min.
Género: Drama, comedia, romance.
Interpretación: Dev Patel (Jamal Malik), Freida Pinto (Latika), Madhur Mittal (Salim), Anil Kapoor (Prem Kumar), Irrfan Khan (inspector de policía).
Guión: Simon Beaufoy; basado en la novela "Q & A" de Vikas Swarup.
Producción: Christian Colson.
Música: A.R. Rahman.
Fotografía:
Anthony Dod Mantle.
Montaje: Chris Dickens.
Diseño de producción: Mark Digby.
Vestuario: Suttirat Anne Larlarb.
Estreno en Reino Unido: 9 Enero 2009..
Estreno en España: 13 Febrero 2009.

CÓMO SE HIZO "SLUMDOG MILLIONAIRE"
Notas de producción © 2008 Filmax

2. El reparto y los personajes

  El proceso de casting llevó a Boyle y Colson por todo EEUU, Canadá, Reino Unido e India en busca de los actores idóneos que pudieran realizar una interpretación convincente en inglés y a la vez encajar en las tres capas de edad de la historia: 7, 13 y 18 años. También les llevó hasta una directora de casting india, Loveleen Tandan. “Su participación en el proyecto no hacía más que aumentar. No sólo encontró a los niños sino que además les hacía de intérprete y les dirigía conmigo”, explica Boyle, “les guiaba por las complejidades culturales de la vida en la calle y, finalmente, terminó dirigiendo la segunda unidad de rodaje que nos seguía por toda la ciudad. En ocasiones fue una verdadera codirectora. Sin ella no habría sido posible hacer la película”. La intención había sido en todo momento rodar en inglés, a pesar del hecho que los niños del barrio Juhu de Bombay sólo hablaban maratí, un dialecto local. Muchos de los actores jóvenes que sí hablaban inglés se formaron en escuelas de clase media y, de cara a la producción, no eran adecuados para el filme por dos razones importantes: su aspecto y su comportamiento en general ante la cámara, así como las dificultades que podrían encontrar rodando en los barrios bajos, dentro de unas comunidades que poco tenían que ver con sus propias vidas. “Entrevistamos a cientos de niños que dijeron las frases en inglés y acabamos realmente desesperanzados”, recuerda Colson, “Creíamos que no lo conseguiríamos. Pero de pronto alguien sugirió que los personajes más pequeños podrían aparecer hablando en su propio idioma y que de algún modo cambiarían al inglés durante el segundo acto”. “Nuestra directora de casting y codirectora, Loveleen Tandan, salió y realizó una traducción rápida. Creo que fue de la escena de la letrina que sale al principio de la película. Entonces hizo que algunos de los niños que había por aquella calle la interpretaran en hindi, y resultó de lo más graciosa. De pronto, la parte de los niños en la película cobró una nueva vida. En seguida supimos que definitivamente teníamos que seguir por ese camino”. “Aquella fue una decisión a la que llegamos por accidente pero que, pienso yo, ha aportado a la película una capa añadida de realismo y autenticidad. Tambien nos permitió encontrar a tres actores infantiles sensacionales”.

 

  Azharuddin Mohammed Ismail, quien interpreta al pequeño Salim, y Rubina Ali, quien encarna a la pequeña Latika, procedían de las chabolas, aunque el equipo de producción logró escolarizarlos. “Nos las arreglamos para conseguir que fuera a la escuela hasta los 16 años”, dice Boyle. “La última vez que volví a India para verle ya chapurreaba algo de inglés. Rubina me hablaba totalmente en inglés, lo cual me sorprendió muy gratamente, y Azza tiene un talento especial con el dibujo. Le encanta dibujar y hacer sombreados”.

  La dificultad de Boyle para encontrar al Jamal adulto se basó principalmente en el ‘look’. Pese a que todos los castings se desarrollaron en Bombay, Calcuta, Nueva Delhi y Chennai, el equipo del filme consideró que la mayoría de candidatos eran demasiado viejos para el papel o no daban el perfil físico.

  “No encontraba a ninguno que fuera lo suficientemente joven para el personaje”, explica Boyle. “Y los muchachos de Bombay, dada su cultura, tienden a estar demasiado musculados. Van al gimnasio para cumplir con los cánones estéticos de la región. Y si quieren hacer algo en el cine de su país tienen que estar así. Pero yo no quería ese cuerpo. Yo quería a un chico normal, no a uno que pudiera parecer un superhéroe”.

  Sin embargo, no fue Boyle quien encontró a Dev Patel para el papel de Jamal, sino su hija. “Caitlin es una gran seguidora de la serie ‘Skins’. Cuando su madre estaba en proceso de casting en Gran Bretaña, ella le dijo ‘Tendrías que llevarle a ver a Dev Patel’. Francamente, no se me había ocurrido pensar en Dev”, explica. “Había visto algo de ‘Skins’, y me gustó, pero… en cuanto su hija le mencionó el nombre, Boyle pensó: ¡pues claro!”

  Una de las cosas más alentadoras de él fue que nos empujó a elegir un reparto de una edad muy temprana. Inicialmente habíamos pensado que los adolescentes deberían tener unos 18 años y que, al final de la historia, si quieres, cuando él ya está concursando, que tuviera veintitantos. Pero me di cuenta de que estaba equivocado. Es importante que lo que les pasa a esos chicos les pase a los 13. Eso es lo realmente extremo e inaceptable, y muy indio a la vez. Así pues, tenemos las franjas de edad de los 7, de los 13 y de los 18 años, y lo que se ve en este breve periodo de vida es suficiente para llenar una vida entera”.

  Patel era uno de los pocos que fueron seleccionados directamente desde Londres. La mayor parte del reparto es de Bombay. “Vimos que Dev se encontraba como un maravilloso pez fuera del agua”, comenta Colson. “Es inmensamente adorable y simpático. Y además, no queríamos ningún musculitos. Hay una gran inocencia en el personaje de Jamal, un gran optimismo, si quieres. Es un muchacho que nunca pierde su bondad, aunque le hagan las mil perrerías. Y además es un personaje que nunca pierde la inocencia, en serio, a pesar de todo lo que lo pasa”.

  “Fui a cuatro castings… bueno, de hecho fueron cinco. Y al final de cada uno, pensaba: ‘¡Vaya, no me darán el papel!’”, recuerda Patel acerca del proceso de selección. “Regresé a casa casi llorando. Entonces recordé que mi madre estaba en el banco y que había quedado con ella para ir de compras. Cuando llegué, ella también tenía lágrimas en los ojos. ‘¿Qué pasa, mamá?’, le pregunté. ‘No te lo creerás’, respondió. ‘¿A que no sabes quién acaba de llamar?’ Me dio la noticia y me sobrevino un ataque de euforia. Estaba literalmente extasiado. Para ser franco, no me lo podía creer, y lo primero que quise hacer era contactar con Danny para comprobar si todo aquello era cierto o si se trataba de una broma”.

  Al tratarse de su primer papel en una película, y al haberse criado en Harrow, al noroeste de Londres, Patel estaba muy nervioso por tener que interpretar a un personaje supuestamente nacido y crecido en los bajos fondos de Bombay. Sintió una enorme presión por conseguir el acento adecuado, así que llegó a la ciudad india muchos días antes de comenzar el rodaje para sumergirse en la atmósfera de las localizaciones y asimilar las gesticulaciones y las entonaciones locales.

  “Tuve que interpretar algunas escenas con gran carga emocional, y lo hice con unas emociones que realmente salieron de mi interior”, confiesa. “Danny consigue siempre encontrar la forma de sacarte las emociones al rodar una escena”.

  A modo de ilustración, Patel habla de la escena de la consecución del premio en el decorado del ‘Millonario’. “Acababa de ganar una fortuna y yo tenía que pensar únicamente en Latika, la chica que amo. Y lo que hicieron fue pegar fotos de ella y de los niños que interpretan nuestros personajes de pequeños en una pantalla que tenía delante, de modo que me fue muy fácil recordarla y obtener una sonrisa auténtica.

  “A Danny le gusta mucho improvisar en el mismo plató. Siempre te anima, en cada toma, a probar nuevas cosas. Primero se rueda la toma, y una vez queda satisfecho, te da una nueva idea, como ‘ahora imagina que sientes esto’ o ‘ahora te pasa aquello’, de modo que actúas con una perspectiva totalmente distinta y la historia se despliega de otra forma. Encontré que el producto final es mucho más tridimensional.

  “Cuando asistí al primer casting sólo tenía un pequeño fragmento del guión. Era una de las escenas más intensas. Me peleaba con mi hermano y él me decía: ‘¡Estás loco! ¡Nunca conseguirás a la chica!’”, y yo replicaba: ‘La quiero. Ella es mi destino’. Y yo pensé: ‘Esto sí que es intenso’. Yo me crié en Londres. Soy un tipo más urbano y pragmático, y nunca había experimentado nada por el estilo”.

  La inmersión en la cultura india y la responsabilidad del papel protagonista ha sido una experiencia intensamente emocional para Patel. Unos años antes había visitado el país para ir a una boda familiar y le acribillaron los mosquitos, así que podía prepararse de nuevo para lo peor. “Yo decía ‘No pienso volver ahí jamás en mi vida’. Y cuando finalmente volví fui preparado con todo tipo de repelentes. Pero resulta que al final fue una experiencia increíble. Es como encontrar una pieza nueva de mí mismo. Para un niño londinense, un británico asiático, crecer en Londres y viajar a la India, solamente entrar en contacto con tus raíces es algo maravilloso. En Inglaterra tenemos festivales y en casa celebramos el Diwali, ¡pero verlo en la India es algo totalmente distinto!”

  Al preguntársele sobre su momento favorito del rodaje, Patel sonríe. “Aprendí mucho de Irrfan Khan [el inspector de policía] y Saurabh Shukla [el sargento] cuando hice las escenas con ellos, porque son unos actores totalmente diferentes. Al principio me sentí algo cohibido por la grandeza de tales estrellas. Acababa de ver El buen nombre [de Mira Nair] justo antes de que Irrfan entrara en el plató y me quedé deslumbrado con su asombrosa interpretación. Saurabh no paró de hacerme reír durante el rodaje. Hay una escena en la que me está interrogando mientras me abofetea y me pega, y todavía conseguía hacerme reír improvisando frases. En realidad gritaba de dolor, pero en mi interior me tronchaba de risa”.

  Aunque son hermanos, los personajes de Jamal y de Salim estaban deliberadamente llevados a extremos opuestos para ofrecer a Boyle la oportunidad de mostrar al espectador cómo las elecciones que se toman en la vida llevan a la persona por uno u otro camino. Ambos hermanos están expuestos a la violencia desde muy pequeños e incluso a esa edad cada uno responde individualmente al trauma de la muerte de su madre –Jamal permanece con su bondad inherente, mientras que su hermano Salim se adentra en un camino de violencia y brutalidad.

  Cuando Boyle descubrió a Madhur Mittal y le probó para el papel de Salim hubo un cambio en la consideración de las franjas de edad. Inicialmente estaba previsto que Mittal interpretara a Salim en la franja media. Sin embargo, Boyle consideró que tenía la madurez y la personalidad para encarnar al Salim mayor. Después de una docena de castings, Mittal fue elegido para ser Salim. Pero tras sufrir un serio accidente de tráfico, se temió que no estuviera preparado para asumir su papel.

  Un accidente con un cochecito tirado por un hombre mientras Mittal iba en bici le dejó una importante cicatriz en la barbilla. “Se me tiro encima y aterricé en el suelo. Me pusieron 12 puntos. Aquello me ayudó a entrar en el personaje”, bromea. “Se supone que Salim es un tipo duro, así que el accidente me ayudó”.

  La atracción de Mittal por el personaje fue principalmente la idea de que Salim tenía una personalidad agresiva y egoísta a la vez, pero con un rasgo compasivo oculto que sólo sale a relucir en el desenlace. “Sinceramente, este personaje es un sueño para cualquier actor”, admite Mittal. “Es un chico que cualquiera odiaría, aunque también tiene una faceta más amable, aunque no quiere que nadie la descubra, porque no quiere que nadie sepa que es un chico tierno”.

  “Su relación con su hermano pequeño Jamal es intrigante. Son caracteres radicalmente opuestos, aunque sigue habiendo algo que les conecta. Al fin y al cabo son hermanos; son hijos de la misma madre y les corre la misma sangre por las venas. En realidad se aman pero no se soportan mutuamente, porque Jamal es demasiado bueno para Salim y Salim es demasiado malo para Jamal. Se odian, y a la vez se quieren. Así que en el fondo es una relación fraternal bastante típica”.

  Al ser Latika la enamorada de Jamal, y además por el poco tiempo de pantalla que comparten, el equipo necesitaba encontrar a alguien que Beaufoy describió como “una chica por la que cruzarías el mundo a rastras”.

  Beaufoy afirma que la actriz que Danny eligió para el papel de Latika, Freida Pinto, “posee esa extraordinaria belleza a la vez que transmite una intensa sensación de tristeza y compasión por ella, que es lo que necesitábamos en gran parte de la película”.

  Durante su investigación para preparar el guión, Beaufoy encontró que un considerable número de mujeres, especialmente de las barracas, tendían a quedarse en segundo plano por detrás del hombre de la casa en lo que a toma de decisiones se refería. Tener a Latika como un personaje pasivo originó sus dificultades. “En términos dramáticos, no beneficia en nada tenerla en un plano tan pasivo, así que intenté darle a Latika un carácter más activo. Pero en honor a la verdad, fue la cultura india quien ganó y ella tuvo que resignarse a ser un capricho de aquellos hombres tan poderosos. De hecho, así es la vida en la India”.

  La directora de casting y codirectora india Loveleen Tandan contactó con el agente de la modelo Freida Pinto y le dijo que había un casting para seleccionar un papel protagonista femenino. Pinto lo recuerda bien: “Mi agente me dijo: ‘Dado tu interés por la interpretación, creo que deberías ir’. Así que fui a conocerla a su oficina, y lo primero que vi en ella fue su enorme calidez y simpatía. Lo primero que dijo fue que era una película de Danny Boyle. Y yo salté: ¡El de Trainspotting! Conocía muy bien Trainspotting porque en la universidad me la proyectaron como parte de un curso de apreciación cinematográfica. Me encantó”, dijo sonriente.

  Mientras se hacían pruebas a muchas otras chicas, Pinto tuvo que esperar seis meses hasta que supo que le habían dado el papel. “Sinceramente, fue como una montaña rusa, porque el primer mes después de encontrarme con Loveleen, Danny vino a hacerme el casting. Yo estaba muy nerviosa porque nunca había hablado personalmente con un director de cine. Hacia el cuarto mes, creía que la prueba no habría ido bien, y que me llamaban para darme otra oportunidad. Era el quinto casting que pasaba, y aún habría un sexto. Fue para echarme a llorar de la desesperación. Pero al sexto mes, cuando mi agente me llamó y me dijo ‘¡El papel es tuyo, nena!’, me volví loca de alegría, no me lo acabé de creer hasta que firmé el contrato”.

  La asimilación del personaje de Latika fue un proceso que Pinto encontró tonificante. Con Boyle guiándola en todas las escenas, dándole consejos y libertad para intentar distintos enfoques del guión, la actriz desarrolló rápidamente un sólido concepto de la fuerza y la personalidad del personaje. “Danny quería que yo explorara el personaje todo lo que pudiera. Las expresiones faciales ruidosas no son de mucha ayuda para un actor. Lo que Danny me enseñó fue a interiorizar el personaje”.

  Las escenas en las que participaba Pinto eran tan intensas y transmitían tanto dolor y desesperanza que una vez, un hombre que pasaba por allí creyó realmente que estaba en una situación crítica. Y lo explica sonriendo: “Era en la estación central de Bombay y unos matones me arrastraban hasta un coche, mientras yo gritaba ‘¡Jamal, Jamal!’. Yo le pedía ayuda a la gente y nadie me socorría, y los gorilas me metían en el coche. Y ahí volvíamos al principio y repetíamos la toma. Entonces aquel hombre se acercó a mí y me dijo ‘¿Estás bien? ¿Necesitas ayuda?’ Yo simplemente le miré y le dije que estábamos rodando una película. A lo que él respondió: ‘¡Pues me has dado un susto de muerte!’. Aquello me puso muy contenta porque aquello quería decir que mi actuación era convincente”.

  Los gestos y las formas de ser de cada personaje tenían que ser iguales en todas las franjas de edad para que Boyle pudiera convencer al espectador de que los personajes jóvenes y los mayores eran la misma persona. Boyle recomendó a los actores que se observaran entre ellos durante los ensayos, e incluso se intercambiaron los papeles para que se interpretaran a distintas edades, cruzando referencias entre ellos todo lo que podían.

  “Tienes que lograr que cada actor pueda interpretar todos los papeles para dar la sensación de que son la misma persona”, comenta. “No quisimos abusar del maquillaje ni de las prótesis, ni nada por el estilo. Quisimos que dieran la sensación que uno era la continuación del otro de forma completamente natural. En cuanto tuvimos a los actores que encarnaban a los chicos de 18 años, comenzamos a revisar a todos los actores que habíamos probado, para ver cuáles eran los que más se les parecían”.

  “Pero, por supuesto, hagas lo que hagas, siempre dependerá de la predisposición del público y momento álgido de la historia”, afirma. “Realmente tienes que hacerlo con estilo, pero también con confianza. Los actores tienen que meterse en la piel del personaje en la medida de lo posible, y yo creo firmemente que los espectadores entrarán en el juego”. La suerte estuvo del lado de Boyle con el personaje de Jamal. “Descubrimos entusiasmados que dos de los ‘Jamals’ tenían unas orejas grandes y separadas. Así que, como podrán comprobar, hay muchos planos que se toman desde detrás de sus cabezas para que el espectador piense ‘Mira, es el mismo chico. Tiene las mismas orejas de soplillo’”.

  “Es muy difícil tener a niños, adolescentes y adultos interpretando al mismo personaje”, explica Beaufoy. “Los departamentos de peluquería y maquillaje trabajaron mucho los detalles, con las orejas y con los estilos de peinado. Hay una secuencia concreta en la que se ve el cogote de Jamal que se transforma suavemente en la cabeza del mismo Jamal, cinco años más tarde. Y ahí sigue teniendo esas orejas salidas que inconscientemente ayudan a perfilar los personajes de de pequeño a adulto. Es un efecto muy difícil de lograr, pero nadie ha dicho hasta el momento que no resultara creíble, así que imagino que nos ha salido bien, a pesar de la dificultad”.

  Tanay Chheda (Jamal a los 13 años) recuerda su primera transformación en Jamal en el plató. “Fuimos todos a la oficina y todo el equipo de maquillaje estaba allí para vernos. Yo tenía un pelo muy rizado, mientras que los otros dos Jamals lo tenían liso. Yo me preguntaba cómo podría llegar a parecerme a ellos. Entonces comenzaron a estirarme el pelo. A los cinco minutos levanté la cabeza y vi por el espejo mi cabeza humeante. Estuve una hora en la butaca de maquillaje, pero valió la pena. Chiragg, el ayudante de producción siempre me veía maquillado, y la primera vez que me vio sin maquillarme ni peinarme no me reconoció y me preguntó ‘¿Eres el hermano de Tanay?’”

  ‘¿Quién quiere ser millonario’ mantiene una sólida presencia a lo largo de todo el filme. El concurso de la vida real, estrenado en la India en mayo de 2000, es una auténtica sensación y su primer presentador fue el legendario actor de Bollywood Amitabh Bachcha. Recientemente le tomó el relevo la estrella India del celuloide Shah Rukh Khan. El premio máximo en el concurso que se emite en la India es de 20 millones de rupias. Anil Kapoor, quien interpreta a Prem Kumar en la versión ficticia del programa, es también un reconocido actor de Bollywood que suele hacer de malo en grandes éxitos de aquella industria. Kapoor explica cómo acabó haciendo el papel de presentador.

  “Recibí un SMS de un amigo mencionando la película y comencé a enviarme E-mails con Danny Boyle. Para ser sincero, la verdad es que no me lo tomé muy en serio. Y una vez mencioné casualmente el nombre de Danny Boyle delante de mis hijos y se pusieron de pie de un salto para decirme: ‘¡Papá, que es Danny Boyle!’ Y yo: ‘Ah, ¿sí?’ E insistieron: ‘Es el director de Trainspotting y La playa. Es un gran director, un fantástico director. Al menos tienes que ir y verle. Ve y entérate de qué va todo esto’”.

  Kapoor pudo encontrar un vínculo personal con algunos de los rasgos del personaje de Kumar, en que su propia carrera comenzó con pequeños papeles, apariciones breves, antes de que le confiaran el protagonismo de algunos de los mayores éxitos de Bollywood. “Este presentador, Prem Kumar, también se ha criado en los barrios más pobres y consigue abrirse un camino hasta convertirse en una gran estrella. Su programa es el número uno. Y además del presentador, también es el productor, así que lo controla todo. Honestamente, como actor he trabajado en el cine indio durante muchos, muchos años y mis inicios fueron modestos y duros. Así pues, como puede apreciarse, hay muchas cosas con las que me podría identificar, excepto con la parte moral. Él carece de cualquier principio moral, quiere mantener su posición poderosa”.

  “Me enviaron el guión y como en la India nadie se lee los guiones, me pregunté ‘¿Y quién se va a leer todo esto?’. Se lo di a mi hijo y al poco me vino y me dijo ‘Si no haces este papel, si no haces la película me voy de casa’”.

  Como actor indio, Kapoor estaba intrigado por cómo Boyle y su equipo trasladarían su visión de la India a la pantalla y los resultados le impresionaron. “La forma en que Anthony y Danny ven la India… te hacen imaginar que estás pisando aquel suelo. En "Slumdog millionaire" casi puede olerse la India, y no creo que ningún otro realizador extranjero haya conseguido capturar esas sensaciones. Y todos los lugares que Danny ha rodado para la película… No creo que ni siquiera los filmes indios hayan grabado en localizaciones de esa calaña”.

  Kapoor considera que ha aprendido mucho de la experiencia de trabajar con Danny Boyle y de un proyecto que se sale de las fronteras del cine indio. “En ningún momento tuve la sensación de que estaba rodando con un extranjero. También he aprendido a mandar, a mantener a todo un equipo unido para que dé lo máximo de sí, a partir de observarle cómo lo hacía con nosotros”.

  “Si en algún momento me equivocaba, él me decía ‘Mantente seco’, porque los indios tenemos la manía de sobreactuar. Había momentos en que nos daba cierta libertad, y a pesar de que seguía controlándonos, él se mostraba totalmente abierto a mis instintos, a mis sugerencias, a cualquier cosa que se me ocurriera, lo cual es muy, muy sorprendente. Es muy raro que un director de la India esté de acuerdo con la forma de interpretar de un actor”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "Slumdog millionaire" - Copyright © 2008 Celador Films, Warner Bros. Pictures, Film4 y Pathé Pictures. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos reservados.

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