CÓMO SE HIZO "WATCHMEN"
Notas de producción © 2009
Paramount Pictures Spain
2. El reparto
‘Watchmen’ se desarrolla en
un mundo al borde la guerra, en el que los superhéroes
disfrazados, llamados Máscaras, han sido ilegalizados,
condenados a la clandestinidad por una sociedad que antaño les
reverenciaba pero que luego llegó a temerles y despreciarles. Lo
excepcional del proyecto atrajo a mucha gente con talento.
“Probamos a muchos actores para la película”, dice Levin. “El
reparto que surgió al final era gente con talento, por supuesto,
pero que también creían completamente en las palabras que decían
y en los personajes que interpretaban”. “’Watchmen’ estudia las
creencias políticas de estos personajes, su sexualidad y su
filosofía, sus desviaciones y carencias”, dice Patrick Wilson,
que interpreta a Búho Nocturno II. “Es algo que se no había
visto nunca en este género”. Carla Gugino, la Sally Júpiter de
la película, observa que la perspectiva de encarnar a los
personajes de lo que ella llama “el ‘Ciudadano Kane’ de las
novelas gráficas” era a la vez imponente y estimulante. “Había
una gran responsabilidad hacia el hecho de hacerle justicia”,
dice. “No había nadie que sintiera la necesidad de brillar más
que el resto. Fue un reparto maravillosamente conjuntado”.
Elegido para interpretar a Rorschach, a Jackie Earle Haley le
sedujo la posibilidad de interpretar “al ser humano que hay tras
la máscara”, y añade: “Investiga lo que el mundo podría ser si
la gente realmente se disfrazara y se pusiera a hacer de
vigilante. ¿Cuáles serían sus debilidades, su moralidad, las
creencias que motivan sus comportamientos?” Pronto descubrieron
también que el entusiasmo de Snyder era contagioso. “Nunca en mi
vida he visto a alguien tan apasionado con un proyecto”, dice
Jeffrey Dean Morgan, que interpreta a El Comediante. “Ver lo
apasionado que estaba con la novela y con conseguir que la
película le fuese fiel era algo impresionante y que alentaba a
todo el mundo”. Antes incluso de que Snyder hubiese elegido el
reparto, los fans ya estaban intentado elegirlo por él. “Hace
unos tres años”, recuerda Haley, “había gente en Internet
proponiéndome para el papel de Rorschach. En aquella época yo no
conocía la novela. Le eché un vistazo y me fascinó. Así que
cuando me enteré de que se estaba preparando la película, me
entró una gran agitación y luché a muerte para conseguir el
papel”.
Único enmascarado que
desafía abiertamente la Ley Keene, que ilegalizó a los
superhéroes enmascarados, Rorschach permanece vigilante,
continuando el patrullaje de las cloacas de Nueva York, cazando
a los “gusanos” de la sociedad… siendo su máscara lo último que
ven antes de sentarse ante un juez. La brújula moral de
Rorschach sólo tiene dos direcciones: bueno o malo.
“Vivimos en un mundo lleno
de complicados matices, pero para Rorschach el mundo es en
blanco y negro”, dice Haley. “Para él, la complejidad no tiene
sentido. La complejidad simplemente justifica la victimización
de sí mismo y de todos los que padecen por culpa de los
intereses concretos de alguien”.
Tanto la psicología como
el sentido del honor de Rorschach se reflejan en la máscara que
lleva puesta, con un diseño de imágenes simétricas en blanco y
negro como las manchas de tinta del test de Rorschach.
“Rorschach tiene un toque ‘negro”, dice Snyder. “Es el detective
de la historia, pero al mismo tiempo es casi un psicópata en su
insobornable búsqueda de justicia. Es un personaje muy
fascinante. Proviene de una familia rota y se crió en los
barrios bajos, y gradualmente, mediante sucesos tanto dentro
como fuera de la máscara, se convirtió en Rorschach”.
El misterio comienza
cuando Rorschach descubre que Edward Blake, también conocido
como El Comediante, ha sido asesinado, arrojado por la ventana
de su apartamento en el piso 30. El Comediante, una máquina de
matar desencantada que ha estado muchos años haciendo trabajos
sucios para el gobierno tanto en tiempo de guerra como de paz,
ve el mundo como un sitio lúgubre en donde apenas hay
diferencia, o no la hay en absoluto, entre los pequeños actos de
heroísmo o de brutalidad.
“El Comediante es
norteamericano a tope, pero es también la cara oscura de lo que
EEUU podría llegar a ser”, subraya el director. “Bordea ese
límite, siempre está haciendo algún trabajo siniestro para el
gobierno, pero lo hace como lo haría un superhéroe”.
Para Rorschach no es sino
un superpatriota, un héroe norteamericano que murió en acto de
servicio a su país. Hoy, un comediante ha muerto en Nueva York,
anota Rorschach en su diario. Alguien sabe por qué.
Rorschach cree que alguien
quiere acabar con los héroes disfrazados, de los que el
Comediante es sólo el primero. Sale a advertir a los otros
miembros del grupo interconectado que en el pasado lucharon a su
lado: seis espíritus unidos por el destino y el deseo de
ejecutar su propia clase de justicia. Su primera visita es a Dan
Dreiberg, quien, como Búho Nocturno II, fue su compañero en los
días de gloria de las Máscaras.
“Dan era probablemente el
amigo más íntimo que Rorschach haya tenido en el mundo”, dice
Haley. “A la policía no le gusta Rorschach. A los ciudadanos no
les gusta. A ninguna de las otras Máscaras les gusta. Cuando se
tropieza con este asesinato, va a seguir el rastro hasta el
final. Pero también creo que hay una parte de él que considera
el asesinato como una razón para que los enmascarados se reúnan
de nuevo”.
Sin embargo Dan, al
contrario que Rorschach, ha cambiado. Antes de asumir la
identidad de Búho Nocturno, Dreiberg había sido “rico y
aburrido, con la fantasía romántica de combatir la delincuencia,
de ser un superhéroe, de salvar a la chica y quedarse con ella”,
dice Patrick Wilson. “Tiene un sistema de valores anticuado. Ve
la parte buena de la gente. Cuando salió a combatir la
delincuencia, fue por justicia y por ayudar a la gente”.
Dan ahora lleva una vida
tranquila y hace visitas semanales a su predecesor, el Búho
Nocturno original, Hollis Mason (Stephen McHattie), para
recordar los viejos tiempos tomando una cerveza. “Dan se ha
ablandado físicamente, políticamente, sexualmente…”, observa
Wilson. “Sin llevar puesto el disfraz, no tiene una identidad.
No tiene sitio en la sociedad y se siente impotente ante sus
problemas. Le da pánico ponerse el disfraz, pero también se nota
que no puede vivir sin ser Búho Nocturno”.
“Es al enfrentarse al
misterio que se plantea (sus compañeros están siendo asesinados)
cuando empieza a darse cuenta del potencial de volverse a poner
el viejo disfraz”, añade Snyder. “Una vez que se pone de nuevo
el disfraz, se da cuenta de que ése es quien él es en realidad.
Es esa clase de hombre corriente que se siente perdido hasta que
redescubre su objetivo”.
Adrian Veidt, alias
Ozymandias, ya se ha fijado un nuevo objetivo más allá de su
anterior vida como Máscara. Veidt, el hombre más elegante del
mundo y también uno de los más ricos, se retiró antes de la Ley
Keene e hizo una fortuna explotando la época de los vigilantes
enmascarados en forma de muñecos articulados, dibujos animados,
perfumes, libros y películas. No obstante, él piensa que tiene
un destino aún más elevado. Obsesionado por las hazañas de
Alejandro Magno y el faraón egipcio Ramsés II (Ozymandias es el
nombre griego de Ramsés II), Veidt busca perfeccionar la
condición humana.
Mientras que Rorschach
busca castigar a los culpables, Veidt piensa que esos esfuerzos
son inútiles cuando todo lo que conocen podría ser destruido en
un minuto. “Adrian tiene un poco de complejo de dios”, explica
Matthew Goode, quien interpreta al magnate multimillonario.
“Tiene la sensación de que hay que arreglar el mundo porque la
humanidad parece haberse roto. Estamos constantemente guerreando
entre nosotros, y cree que ningún precio es lo bastante alto
cuando se trata de conseguir que el mundo se una y sea
fraterno”.
“Esa filosofía es en
muchos sentidos la columna vertebral de la película”, afirma
Snyder. “¿Cómo reorganizar a la humanidad y volverla pacífica?
¿Realmente alguien puede tener esa clase de control?”
“En cierto modo, son todos
unos fundamentalistas”, dice Billy Crudup, que interpreta al
Doctor Manhattan, la única Máscara que tiene superpoderes de
verdad. “Ven un mundo amenazador en el que su único recurso es
resolver los asuntos con sus propias manos, y su deseo de poner
orden en un mundo desordenado sobrepasa a la moral. Pero Jon
cree en la bondad de su país, en seguir los designios de sus
líderes”.
Antes del accidente en un
laboratorio nuclear, que trastocaría su vida para siempre, el
Doctor Manhattan era Jon Osterman, hijo de un relojero, físico
brillante y “quintaesencia del varón de los años 50”, dice
Crudup, el actor que hay detrás de la luz azulada que emana del
cuerpo del Doctor Manhattan.
Aunque Manhattan decidió
unirse al grupo informal de Máscaras, los otros son, en
comparación, “gente que juega a disfrazarse”, afirma Crudup.
“Son unos vigilantes. No creen en la estabilidad del gobierno.
No creen en la capacidad de la sociedad para cuidar de sí misma.
Osterman era exactamente lo contrario: alguien que cree a pies
juntillas en la estabilidad de su país y en la moralidad de su
gobierno. Hacía cualquier cosa que quisieran. Y al principio de
convertirse en el Doctor Manhattan, sigue haciéndolo”.
El accidente transformó a
Jon Osterman en un ser superior, que experimenta a la vez el
pasado, el presente y el futuro, y tiene el poder de controlar
la propia materia. “No se reconstruyó en forma de mortal, se
reconstruyó en forma de dios”, dice Crudup.
Comparando al Doctor
Manhattan con la existencia de una bomba nuclear, Snyder
subraya: “Se convirtió en una fuerza en sí mismo, en el sentido
de que su existencia cambió el modo en que veíamos todo. Creo
que en cierto sentido eso es lo que representa Manhattan: esa
capacidad para destruirnos o salvarnos al mismo tiempo. Las
implicaciones de este nuevo poder son tremendas: ¿Está realmente
de nuestro lado? ¿Qué pasaría si el poder se le escapase o se
volviese contra nosotros? ¿Cómo relacionarse con eso como
persona? Plantea muchas cuestiones acerca de nuestra propia
manera de pensar”.
A medida que el Doctor
Manhattan se va adentrando más y más en las infinitas
dimensiones del tiempo y la materia, comienza a desconectarse
gradualmente de la humanidad y a sentir ambivalencia respecto de
su existencia. “Siente apatía por casi todo, excepto por el
funcionamiento interno de los átomos”, asevera Crudup. “Puede
ver cómo funciona el universo. La humanidad tiene una variable
que los físicos no parecen captar. La física es un mundo
ordenado que hay que descubrir. Y la interacción humana es un
mundo caótico que se aprende mediante la cruda experiencia. Se
convierte en algo frustrante y pesado hasta el punto de que creo
que deja de importarle”.
“En cierto sentido anhela
una relación, pero al mismo tiempo, conectar con los humanos
está fuera de su alcance”, explica Snyder. “Puede ver tus
partículas subatómicas, por tanto uno se convierte en una
abstracción para él, y es difícil relacionarse con esa
abstracción”.
“¿Qué te haría eso como
persona?”, se pregunta Snyder. “¿Qué le hace eso a tus
relaciones con otras personas, con la humanidad?”
El único ser humano con
una auténtica conexión con el Doctor Manhattan es Laurie
Júpiter, alias Espectro de Seda II, que se enamoró del Doctor
Manhattan siendo una adolescente. Laurie es interpretada por
Malin Akerman, quien opina: “Laurie estaba locamente enamorada
de él, pero a medida que él se va volviendo más y más distante,
no queda nada para ella en la relación. Para ella, el trabajo es
para él más importante que ella. Siente como él se desenamora, y
cuanto más se aleja, más pierde ella su identidad”.
Después del asesinato de
El Comediante, Laurie retoma el contacto con Dan Dreiberg, quien
comparte su incipiente sensación de pérdida. “Volver a retomar
el contacto con Dan le devuelve a Laurie la sensación de ser una
mujer”, afirma Akerman. “Alguien la ve, por primera vez en Dios
sabe cuanto tiempo, como un ser humano ve a otro. Esa nueva toma
de contacto vuelve a reactivar el fuego que solía sentir cuando
era Espectro de Seda, la necesidad de un subidón de adrenalina”.
“El vínculo que los une es
que tienen los mismos recuerdos de cuando luchaban contra la
delincuencia”, añade Wilson. “Desde entonces, se han convertido
en personas normales que intentan simplemente ir tirando en la
vida sin ningún poder especial, ninguna certeza moral ni ninguna
brillantez sobrehumana. Laurie predispone a Dan a ponerse de
nuevo el disfraz. Es lo que más terror le da, y lo que más desea
en el mundo. Sólo necesitaba que alguien le mirase a los ojos y
le dijese: ‘Hagámoslo’”.
Laurie había sido empujada
cuando era una adolescente al papel de superhéroe por su madre,
Sally Júpiter, quien había sido la primera Espectro de Seda.
“Como Espectro de Seda II, Laurie aprendió a luchar como un
hombre”, dice Akerman. “Era una mujer fuerte y poderosa, y pese
a su resistencia a ser una Máscara, algo en su interior se
sentía feliz”.
La exuberante Sally
Júpiter ahora vive en una finca de retiro en California, y pasa
el tiempo rememorando la popularidad que disfrutó siendo una
luchadora excepcional contra la delincuencia. “Sally es de la
vieja escuela de los superhéroes, de la misma que el
Comediante”, dice Snyder. “Para mí, representa la época dorada
de los superhéroes. Entonces eran casi como estrellas de cine.
Así que, en muchos sentidos, es como una estrella de cine en
decadencia que nunca fue capaz de volver a disfrutar de la misma
gloria y popularidad que tuvo en sus días de esplendor”.
Carla Gugino describe a su
personaje como alguien a quien “le gusta considerarse algo más
refinada de lo que es en realidad. Sally ciertamente quería
luchar contra la delincuencia, pero también quería llamar la
atención. Cuando fue envejeciendo, se lo endilgó a su hija.
Sally es un personaje muy complejo que ha pasado por muchas
cosas, pero la mayor parte de su drama estaba causado por ella
misma. Es una mujer que, en el fondo de su corazón, está
enamorada de el Comediante, incluso aunque nunca consiguieran
estar juntos”.
Sally y Edward Blake,
alias el Comediante, se sintieron intensamente atraídos el uno
por el otro durante los años dorados de los Minutemen, el grupo
original de superhéroes. Pero su relación se frustró
irreparablemente por un encuentro que cambió sus vidas. “Ese fue
el momento en que todo cambió para Edward Blake”, afirma Jeffrey
Dean Morgan, quien interpreta al personaje. “Ahí fue donde
apareció el auténtico lobo solitario. Se dio cuenta de que no
tenía la capacidad de transmitir sus emociones, por el
contrario, hiere los sentimientos de la mujer a la que ama.
Después de eso, pasa su vida prácticamente solo. No sé qué clase
de existencia sería esa para cualquier persona. Creo que hay
algo increíblemente triste en el Comediante. Creo que espera
lograr en su vida mucho más de lo que puede conseguir. Es un
espíritu perdido. Los únicos momentos en que no está solo son
cuando está en medio de la guerra, con sus camaradas detrás de
él. Se ríe de lo peor de ello porque las cosas pequeñas no le
importan. Ni siquiera la muerte le importa, hasta el momento en
que se da cuenta de lo que está pasando”.
Morgan aportó a la vez el
carisma y la brutalidad del personaje. “Siempre hay una dualidad
en todos los papeles, pero sobre todo en el Comediante”, dice
Deborah Snyder. Cuando está disparando contra una multitud
durante unos disturbios, hace que uno se pregunte: ‘¿Qué es
peor, la multitud enfurecida o el Comediante?’. Por la forma en
que Jeffrey lo interpreta, a uno no debería gustarle ese
personaje, y sin embargo a uno le gusta”.
Desde Nueva York hasta
Marte, se desarrollan complots y conspiraciones con el destino
de la humanidad pendiente de las manos de unos pocos. A medida
que el Reloj del Fin del Mundo avanza hacia la medianoche y la
humanidad se sumerge en su sombra, los héroes enmascarados
(solitarios o megalomaníacos, compasivos o perturbados, amorosos
o marginados) deberán decidir si pueden variar algo, si pueden
rehacer el mundo o si, al final, su destino será sencillamente
encontrar alivio en su misión o en los otros como pedazos de
historia encajados en torno suyo.
“¿Quién hace al mundo?”,
observa divertido Dave Gibbons. “Supongo que la gente que vive
en él. Es cuestión de planificación, porque la gente no hace
nada sin planificación. Pero al fin y al cabo, creo que la pura
suerte y la casualidad son factores mucho más importantes de lo
que pensamos. Están entremezclados con el tejido de la realidad.
Da igual lo cuidadosamente que se planee algo o lo mucho que la
gente quiera algo, eso no quiere decir que vaya a suceder. Creo
que al final, hay que inclinarse ante las grandes fuerzas del
universo”.
3.
El diseño
>>
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Watchmen" - Copyright © 2009 Warner
Bros. Pictures, Paramount Pictures, Legendary Pictures, DC
Comics, Lawrence Gordon/Lloyd Levin Productions. Distribuida en
España por Paramount Pictures Spain. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Watchmen"
Añade "Watchmen" a tus películas favoritas
Recomienda
"Watchmen" a un amigo
|