CÓMO SE HIZO "ÁNGELES Y
DEMONIOS"
Notas de producción © 2008
Sony Pictures Spain
1. El proyecto
ÁNGELES Y DEMONIOS comienza
con la muerte del Papa y el antiguo ritual del cónclave, el
proceso por el cual el Colegio Cardenalicio elige al nuevo Santo
Padre. Entre los cardenales se encuentran los papables, que son
los cardenales que tienen más probabilidad de ser elegidos Papa.
El proceso es conocido por ser llevado a cabo en el más absoluto
secreto, y los cardenales se mantienen aislados hasta que su
importante trabajo es completado. La única comunicación con el
mundo exterior se produce en forma de humo desde la Capilla
Sixtina. El humo oscuro indica que no ha logrado el voto unánime
de las dos terceras partes, el humo blanco (y más recientemente,
campanadas) indican que las dos terceras partes de la mayoría se
han puesto de acuerdo y un nuevo Papa ha sido elegido. El
Camarlengo tiene unas funciones muy específicas dentro del
Vaticano. Es quien certifica la muerte del Papa y destruye el
anillo con su sello oficial, también conocido como el Anillo del
Pescador. Hasta la elección del nuevo Papa, el Camarlengo se
convierte en la cabeza visible del Vaticano. La Guardia Suiza ha
protegido al Papa y al Colegio Cardenalicio dentro de los muros
del Vaticano desde el 22 de enero de 1506. Son famosos por
considerar que se trata de una vocación y no de un trabajo. Para
acceder a la Guardia Suiza, se tienen que reunir ciertas
condiciones: ser hombre soltero católico, tener entre 19 y 30
años, un mínimo de estatura de 1,73 m, haberse graduado en una
escuela superior, haber realizado un entrenamiento básico en el
ejército suizo y poseer la ciudadanía de ese país. Las
obligaciones policiales dentro del Vaticano las lleva a cabo la
Gendarmería. Se encargan, entre muchas otras tareas, del orden
público, el control del tráfico… y de la investigación de
secuestros y asesinatos. En ÁNGELES Y DEMONIOS, estos grupos se
ven inmersos en la acción cuando los Illuminati secuestran a los
papables y amenazan con matar un cardenal por hora y finalizar
con la explosión de una bomba en el Vaticano. La historia
“oficial” detrás de los verdaderos Illuminati es que se trata de
una sociedad secreta fundada en Baviera en 1776, con alrededor
de 2.000 librepensadores que llegaron a ocupar los más altos
niveles del arte, la ciencia, y el gobierno antes de disolverse
oficialmente a finales del siglo XVIII.
Muchos creen, sin embargo,
que las raíces de dicha sociedad secreta son mucho más antiguas
y que los Illuminati han existido desde el siglo XVI, como
resultado de la preocupación del conflicto entre la Iglesia
Católica y los grandes científicos de la época. En ÁNGELES Y
DEMONIOS, estos Illuminati o “iluminados” fueron obligados a la
clandestinidad, desapareciendo hace más de cien años. Durante
este tiempo se convirtió en un grupo de fervorosos
anti-vaticanistas que decidieron adorar a los cuatro elementos
de la naturaleza, el agua, la tierra, el aire y el fuego. Este
es el marco en el que se desarrolla la atrapante historia de la
película.
En la vida real, hay gente
que dice que los Illuminati siguen existiendo. En Internet
abundan artículos, vídeos e historias, entre las mucha teorías
que hay publicadas, algunas sugieren que los Illuminati
controlan los sucesos en el mundo, que están altamente
posicionados y que están creando un nuevo orden mundial para
reemplazar los gobiernos actuales por un gobierno internacional
autónomo de los “iluminados”.
Después de verse inmerso
en la aventura que le enfrentó a la Iglesia Católica y a dos mil
años de sagrada historia religiosa, Robert Langdon vuelve a
embarcarse en un nuevo caso en ÁNGELES Y DEMONIOS, aunque en
esta ocasión lo hace desde el corazón del Vaticano, intentando
salvar a la Iglesia de uno de sus enemigos más antiguos: los
Illuminati.
"En un principio, en
ÁNGELES Y DEMONIOS, la relación entre Langdon y el Vaticano es
muy fría a raíz de lo sucedido en El Código Da Vinci (The Da
Vinci Code)”, explica Tom Hanks, que repite su papel como el
extraordinario Profesor Langdon. "Él posee un gran conocimiento
de los rituales y la historia de la iglesia pero no es
bienvenido. Hay una lucha de poder en el seno del Vaticano, pero
debido a la amenaza que pende sobre la elección papal, y a pesar
de su historia con la iglesia, Langdon es el elegido para tratar
de prevenirlo”.
“El Vaticano es atacado en
su momento más vulnerable”, explica el director Ron Howard, que
vuelve al mundo de Dan Brown después dirigir el éxito mundial de
El Código Da Vinci (The Da Vinci Code), que en el año 2006
recaudó más de 750 millones de dólares en el mundo. “El Vaticano
está en medio del proceso del cónclave, que es cuando los
cardenales eligen a un nuevo Papa. Cuando se hallan bajo amenaza
de muerte y con una bomba a punto de estallar, llaman a Robert
Langdon, el único que tiene el conocimiento y la habilidad como
para develar el misterio, entender los símbolos y tratar de
evitar el desastre. No es un hombre en el que el Vaticano
confíe, es el hombre que el Vaticano necesita”.
En ÁNGELES Y DEMONIOS,
Langdon trata de desbaratar a los Illuminati, una organización
clandestina centenaria, y sus planes de terminar con el
Vaticano. Para Howard, esa idea es el villano perfecto y un
valioso antagonista para Robert Langdon. “Cuando leí ÁNGELES Y
DEMONIOS, me quedé absorto con la idea de los Illuminati”,
recuerda Howard. “Se dice que esta sociedad secreta contó con
hombres como Galileo y Bernini. ¿Qué ocurrió con ellos? ¿Fueron
realmente eliminados? ¿Han dejado alguna vez de existir? Hay
algunos que creen que los Illuminati han sobrevivido como
organización y aún siguen entre nosotros, manejando nuestra vida
cotidiana, la política gubernamental, empresarial y
estratégica”.
“En nuestra historia, los
Illuminati vuelve para cobrarse una venganza que se remonta a
más de cuatrocientos años”, afirma el productor Brian Grazer.
“Los Illuminati han secuestrado a cuatro cardenales, los
favoritos entre los que se encuentra quien será nombrado Papa, y
han amenazado con destruir el Vaticano y la ciudad. Las
autoridades llaman a Robert Langdon, para ellos un viejo
enemigo, pero que es el único que puede ayudarlos en ese momento
de crisis. Sólo Langdon puede descifrar los misteriosos códigos
de los Illuminati que están relacionados con los antiguos
símbolos de la tierra, el aire, el fuego y el agua”.
“Lo que resulta más
interesante en la aventura de Robert Langdon es que estimula la
curiosidad y la investigación”, continúa el director. “Lees el
libro o ves la película, y luego sientes la necesidad de ir a la
biblioteca o Internet, porque quieres entender a Bernini,
Galileo y sus relaciones con el Vaticano, con el arte, la
ciencia y el misterio de los Illuminati. Seas o no creyente, es
un material muy interesante, y la prolífica imaginación de Dan
Brown te lleva a un fascinante conjunto de pistas y a un gran
misterio”.
El productor John Calley
agrega, “Tuve mucha suerte al descubrir los libros de Dan mucho
antes de que llegaran a manos del gran público y que “El Código
Da Vinci” (The Da Vinci Code) se convirtiera en un fenómeno.
Creo que lo que ha creado con “El Código Da Vinci” (The Da Vinci
Code) y “Ángeles y Demonios” (Angels & Demons) es una saga
actual. Ambos libros tienen suspense y un ritmo trepidante y
cuenta con un personaje central que es un héroe ingenioso y
dinámico. Eso explica el porqué del gran éxito que ha logrado
Dan y todos esperamos con gran expectativa la próxima aventura
de Robert Langdon”.
Para Howard, estas son las
razones por las que la decisión de dirigir ÁNGELES Y DEMONIOS
fue muy fácil de tomar. “Hay algo único en la creación que ha
hecho Dan del personaje de Robert Langdon”, explica. “Es
increíblemente original, te incita a pensar y, a nivel
cinematográfico, es irresistible”.
ÁNGELES Y DEMONIOS es la
primera película en la que Howard repite con un personaje.
“Nunca quise hacer eso, porque en general me interesa explorar
nuevos territorios”, explica Howard. “Y ÁNGELES Y DEMONIOS me da
eso, a pesar de que Robert Langdon vuelve a ser el personaje
central, la película es muy diferente a El Código Da Vinci (The
Da Vinci Code) y me permite ejercitar un nuevo conjunto de
elementos cinematográficos. ÁNGELES Y DEMONIOS requiere un ritmo
diferente, otra motivación. Es, literalmente, un thriller que es
una bomba de tiempo, dentro de un misterio completamente
original. Estos dos componentes me han llevado, como director, a
moverme de manera totalmente diferente a la que lo hiciera en El
Código Da Vinci (The Da Vinci Code)”.
Además, Howard tiene otra
razón para querer volver a ÁNGELES Y DEMONIOS, la oportunidad de
volver a trabajar con Tom Hanks por cuarta vez. “Me encanta
trabajar con Tom, y lo que ha hecho con Robert Langdon es
estupendo”, elogia Howard. “A medida que avanza, la conexión
entre el actor y el personaje es cada vez más profunda y fuerte.
La inteligencia de Tom, la curiosidad y su sentido del humor se
fusionan naturalmente con el Robert Langdon que ha creado y eso
hace que sea más rico y por supuesto mucho más interesante para
ver”.
Hanks cuenta que
interpretar la mente misteriosa y brillante de Langdon es muy
estimulante y es uno de los grandes atractivos del proyecto. “Es
un desafío interpretar a alguien que es un experto en un campo
tan desconocido. Él es capaz de realizar conexiones que nadie
más ve, un símbolo puede representar diferentes puntos de vista
y él es el único que puede encontrarle un sentido. Cuando
trabajamos en Roma cerca de sitios que tienen tanta antigüedad,
me fascinó aprender la historia de los lugares, cuál era la idea
original detrás de las edificaciones, qué ocurría en Roma en ese
momento, quién las había financiado, cuándo y por qué se le
habían añadido diferentes elementos. Robert Langdon ve la
historia como capas. Él busca la información, recoge las
diferentes opiniones y conflictos, las contrasta con diferentes
interpretaciones y trata de entender el porqué de la necesidad
de crear esos símbolos”.
Hanks explica por qué
Robert Langdon encaja con la fantasía que todos tenemos de poder
resolver grandes misterios. “Si eres lo suficientemente listo
como para ver una pista, lo suficientemente listo como para
seguirla y lo suficientemente inteligente como para darle
sentido a todas las claves ocultas y finalmente descubrir que te
enfrentas a una gran conspiración, pero sólo tienes un tiempo
equis para resolverlo. ¿A quién no le apasiona eso?”
Hanks también estaba
encantado de volver a formar equipo con el director Ron Howard.
ÁNGELES Y DEMONIOS es la cuarta colaboración de ambos, la más
reciente ha sido El Código Da Vinci (The Da Vinci Code). “No
existe nada que pueda perturbar a Ron”, afirma el actor. “Ni tan
siquiera rodar frente al Panteón de Roma con cientos de
turistas. Ron halló unos pequeños callejones traseros para rodar
durante las tempranas horas de la tarde cuando hacía mucho
calor, nos rodeaba una gran multitud de curiosos, pero él estaba
tan concentrado que no sabía que toda esa gente estaba allí.
Siempre que se enfrenta a una toma complicada, encuentra la
forma de hacerla y transmite confianza. Ron ha hecho un trabajo
impresionante a lo largo de su carrera y continúa haciendo
películas cada vez más complejas, aunque él hace que todo
parezca fácil. Como cineasta, cada vez se arriesga más,
asumiendo más desafíos que cuando tenía mucho menos que perder.
Su voluntad, su deseo de hacer las películas de la manera que él
las hace, requiere de todos los demás el mismo compromiso”.
Junto a Hanks están
algunos de los mejores y más brillantes actores del panorama
internacional. Según Brian Grazer, poder atraer a un gran
reparto era una de las prioridades de los realizadores. “Un
reparto internacional aumenta la proyección del filme”, explica
Grazer. “Hace que sea mucho más accesible en el mercado
internacional. Además, contar con un material tan rico y con la
oportunidad de trabajar con Tom, es un gran atractivo para
cualquier actor. Se lo hemos propuesto a los mejores actores
que, por supuesto, encajaran artísticamente con la película, y
en cada caso hemos podido obtener nuestra primera opción”.
“El reparto aportó una
energía cinética”, afirma Hanks. “Ewan McGregor brinda una gran
sinceridad al Camarlengo, Stellan Skarsgård hace un retrato
temible como jefe de la Guardia Suiza y Armin Mueller-Stahl le
da sabiduría, benevolencia y moral al cardenal. Ayelet Zurer no
pronunciaba ni una línea de su diálogo a menos que supiera
exactamente las explicaciones científicas que las respaldaban.
Todos y cada uno trabajaron con las mismas expectativas, la
misma dedicación, cosa que hizo del rodaje una experiencia muy
intensa”.
A lo largo de esta
aventura, Langdon se une en su búsqueda a una científica
italiana de la CERN, interpretada por Ayelet Zurer. El CERN
(Centro Europeo para la Investigación Nuclear) es el laboratorio
más grande de física del mundo. Con base en Suiza, el CERN ha
puesto en marcha durante la producción el acelerador de
partículas más grande del planeta, el gran colisionador de
hadrones (LHC) . Los resultados que se obtengan de estos
experimentos se espera cambien nuestra visión del universo en el
que vivimos. Investigarán la razón de la preferencia de la
naturaleza por la materia en lugar de la antimateria y buscarán
la prueba de la existencia de la materia desde el principio de
los tiempos. En ÁNGELES Y DEMONIOS, el trabajo de Vetra en el
CERN gira en torno a una pequeña cápsula de antimateria que ha
sido robada y se convierte en el arma de destrucción masiva más
avanzada con la que es amenazada la esencia de la Iglesia
Católica, el Vaticano.
Zurer preparó su papel no
sólo leyendo todo tipo de experimentos llevados a cabo por los
aceleradores de partículas como los que se realizan en el CERN
(y mirando vídeos en YouTube del LHC), sino que además leyó el
libro de Bill Bryson, “Una breve historia de casi todo” (A Short
History of Nearly Everything) recomendado por Tom Hanks. De
hecho, varios miembros del equipo se apasionaron con el libro y
comparaban notas de capítulos como “El universo de Einstein”
(Einstein’s Universe), “El poderoso átomo” (The Mighty Atom) y
“La visión singular de Darwin” (Darwin’s Singular Notion).
En cuanto a su personaje,
Zurer destaca, “Vittoria me interesó porque ella representa a
una generación de mujeres muy preparadas en campos profesionales
donde aún predomina el hombre. Y al mismo tiempo no ha dejado de
lado su sensibilidad por su carrera. Es una mujer reflexiva que
no pierde el control con facilidad”.
“Todos los que forman el
equipo de Ron se conocen desde hace años y han trabajado en gran
cantidad de proyectos juntos. Se comportan como las abejas de
una colmena”, continúa la actriz. “Tienen códigos de
comunicación abreviados, como si fuera otro lenguaje, que no
pude entender hasta pasado un tiempo. Eran rápidos, divertidos,
intensos pero a la vez relajados. Fue muy emocionante para mí.
Ron solía decirme, ‘Relájate, no te apresures, baja la voz’, él
me ayudó a mantenerme en la dirección correcta. Tenía muy claro
que quería que Vittoria fuera muy fuerte, inteligente y frontal,
pero a la vez emocional con las cosas que le afectaban. Creo que
ella se siente muy responsable por todo lo que ocurre”.
Zurer tuvo la libertad de
decidir cómo iba a trabajar el acento italiano de Vittoria
Vetra. “Decidí que fuera un acento más neutro, internacional, y
no simplemente el típico inglés con acento italiano”, cuenta la
actriz. “En muchas ocasiones me sorprendí lo bien que entró en
mí el italiano, se adaptó a mi cuerpo con mucha facilidad. Me
sentí muy cómoda. Tal vez resultó tan natural porque soy
mediterránea… pero lo cierto es que me encantó”.
En ausencia de un Papa y
hasta que el nuevo Papa sea elegido, el poder del Vaticano
reside en su mano derecha, el Camarlengo. En ÁNGELES Y DEMONIOS
esta figura clave es interpretada por Ewan McGregor.
“El Camarlengo es un
secretario, pero cuando el Papa muere, él es la cabeza visible
del estado del Vaticano y tiene bastante poder”, apunta
McGregor. “Es un personaje fantástico para interpretar porque le
suceden muchas cosas”.
“El Camarlengo ama
verdaderamente a la Iglesia y el sentido de permanencia que
lleva consigo, la fuerza de la historia con mayúscula”, continúa
McGregor. “Y ahora, aquello que ama se ve amenazado en el
momento de mayor debilidad. Él se ve a sí mismo como el hombre
que hará lo que sea necesario para salvar a la Iglesia y todo lo
que ella representa de los Illuminati”.
El actor no sólo fue
tentado por la riqueza de su personaje sino también por tener la
oportunidad de trabajar con Ron Howard. “Soy un gran fan de Ron
Howard, lo había encontrado en algunas ocasiones sociales cuando
estuvo rodando El Código Da Vinci (The Da Vinci Code) en
Londres” cuenta McGregor. “Nos encontramos en un restaurante que
a ambos nos gusta ir a comer el domingo. Es estupendo trabajar
con un director que no solamente es bueno en la técnica de la
realización sino que también es de gran ayuda en lo que a la
interpretación y a la emoción de la escena se refiere. Creo que
el hecho de que él también haya sido actor es lo que lo hace tan
buen director”.
El contrapunto del
Camarlengo en el Vaticano es el dignificado y silencioso
cardenal Strauss, interpretado por el veterano actor Armin
Mueller-Stahl. El cardenal Strauss, un experto en las
turbulentas aguas de la política del Vaticano, sabe y ve más de
lo que deja entrever. De hecho, la impasibilidad del cardenal
Strauss encaja con la actitud que Mueller-Stahl tiene frente a
la interpretación.
“Strauss está siempre
observando y analizando qué es lo que tienes que hacer para
entender el paso siguiente. No da mucha información acerca de lo
que piensa o de quién sospecha, y para mí, ese también es el
secreto de la actuación”, elabora Mueller-Stahl. “Tú tienes un
rostro. Y bajo ese hay otro rostro y es éste segundo el que es
importante dar vida sin mostrarlo. La idea no es mostrarlo todo,
hay que revelarlo. Tiene que ser entendido por el público, pero
no puede ser obvio”.
Para investigar en su
personaje, Mueller-Stahl ha leído mucho acerca del Papa actual,
y tal vez, parte de su personaje haya sido modelado por el
pontífice de la vida real. “He leído un poco acerca de Joseph
Ratzinger, antes de que fuera elegido Papa, cuando era
cardenal”, aclara el actor.
Mueller-Stahl también
utilizó algunos de sus propios recuerdos. “Conocí a Juan Pablo
II cuando fue cardenal en Cracovia”, cuenta el actor. “Pero eso
fue hace mucho, mucho tiempo”. Junto al cardenal Strauss, y
protegiéndolo a él y al Colegio Cardenalicio, está el Comandante
Richter, que es el Comandante Principal de la Guardia Suiza,
interpretado por Stellan Skarsgård. La Guardia Suiza ha estado
defendiendo el Vaticano desde el 22 de enero de 1506 y Richter,
el venerable líder de esta imponente y majestuosa fuerza,
personifica todo lo que esto significa: la máxima dedicación,
respeto y fidelidad a la Santa Sede. Aunque a medida que la
investigación avanza él también puede convertirse en sospechoso.
“Como jefe de seguridad
del Vaticano, con cuatro cardenales secuestrados y una bomba a
punto de estallar, Richter se halla en problemas, pero él es un
personaje frío”, explica Skarsgård. “Es una persona muy
controlada y en varios puntos de la historia no sabemos si
podemos confiar en él”.
“Richter, por supuesto,
desprecia a Langdon,” continúa Skarsgård. “Él es un hombre del
Vaticano, muy devoto y sabe la historia que hay detrás entre
Langdon y el Vaticano, por lo que Richter no acepta de muy buena
gana la ayuda del profesor. Ambos tratan de resolver el crimen,
pero hay una pica constante entre ellos por el mutuo sentimiento
de desconfianza y escepticismo que uno provoca en el otro”.
Richter, naturalmente,
trabaja muy de cerca con el Camarlengo a lo largo de la
investigación. En una secuencia particularmente intensa entre
ambos personajes, Ron Howard posicionó las cámaras de tal manera
que estas pudieran captar los planos cortos y los contraplanos
de ambos actores simultáneamente, esto permitió que Skarsgård y
McGregor pudieran relacionarse con el otro de una manera más
orgánica.
“Ron entiende qué es lo
que mueve a los actores”, continúa Skarsgård. “Sabe cuándo y
cómo quitar la presión y también sabe qué es lo que puede pedir,
lo que quiere de cada escena y cómo quiere llegar al resultado.
Jamás hablamos del personaje, nuestras conversaciones durante
los ensayos fueron acerca de las escenas y de hacia dónde nos
dirigíamos con ellas”.
El Vaticano, además de ser
el corazón de la Iglesia Católica es un estado dentro de Italia.
Y mientras que la Guardia Suiza protege al Papa y a su Colegio
Cardenalicio, la Gendarmería se ocupa de todo lo demás dentro de
las murallas del Vaticano. Cuando los cardenales son
secuestrados en ÁNGELES Y DEMONIOS, se desata una pesadilla de
jurisdicciones que enfrenta al Comandante Richter, interpretado
por Skarsgård, y al Inspector de la Gendarmería Ernesto
Olivetti, interpretado por el actor italiano Pierfrancesco
Favino. “Olivetti llama a Langdon después de que un
físico-sacerdote da la nota en el CERN", cuenta Favino. "Él
entiende inmediatamente que no son capaces de salir airosos sin
ayuda y llama a Langdon, el único hombre que sabe el significado
de los símbolos. Esto lo coloca en una delicada situación con
Richter, por lo ocurrido entre Langdon y el Vaticano. Richter no
confía en Langdon en lo más mínimo. Olivetti sabe que es
Richter, básicamente, quien está a cargo de la situación, porque
la Guardia Suiza es la responsable de la protección de los
cardenales, y traer a Langdon es la única carta de triunfo de
Olivetti en la investigación”.
“Tuve un par de claves
para mi personaje”, recuerda Favino. “Sabía que tenía que estar
casado, así que Olivetti lleva una alianza de matrimonio, a
pesar de que eso nunca se menciona en la película. Aunque las
reglas de la Gendarmería no son tan estrictas como las de la
Guardia Suiza, también sabía que Olivetti tenia que ser
católico, como ellos. Me fue de mucha ayuda pensar en él como un
hombre que tenía una familia esperándolo en casa”.
El último personaje que
cierra el reparto es el sombrío Mr. Gray, llevado a la pantalla
por el actor danés Nikolaj Lie Kaas. Kaas fue atraído por la
acción que tenía el papel. “Él es el arma en la mano”, cuenta.
“Lleva adelante toda la acción del filme, todo lo que ocurre en
la película pasa por la trama que él ejecuta. Me encanta hacer
acción, es genial volver a ser niño otra vez”.
En cuanto al acento del
personaje, Kaas explica que tomó en cuenta una sugerencia del
director. “Siempre hago acento ruso o eslavo”, cuenta, “pero Ron
me sugirió que utilizara mi propio acento danés. Incluso, en una
escena, cuando hablo con uno de los cardenales muertos, lo hago
en danés. La idea se le ocurrió a Ron y a uno de los guionistas
y a mi pareció fantástica”.
La trama de ÁNGELES Y
DEMONIOS se pone en acción en el CERN, el laboratorio de física
situado en Ginebra. “El tipo de investigación que se hace en el
CERN es de los más arriesgado e innovador que existe”, cuenta el
director. “Lo que me parece increíble es que Dan Brown escribió
esta novela ambientada en el CERN hace unos diez años, y ahora,
una década más tarde, el CERN está en las noticias y todos
hablan de los experimentos que allí se realizan. Sólo es una
muestra de lo avanzado que es Brown”.
El CERN es uno de los más
grandes y respetados centros de investigación científica. Su
área de trabajo es fundamentalmente la física, dar respuesta a
cómo funciona el universo y de qué está hecho. En el CERN, se
utiliza el instrumental científico más complejo del mundo para
estudiar las partículas fundamentales de la materia. Al estudiar
qué ocurre cuando se chocan las partículas, los físicos aprenden
acerca de las leyes de la naturaleza.
Los instrumentos que se
utilizan en este laboratorio son aceleradores y detectores de
partículas. Los aceleradores impulsan los haces de partículas a
una gran fuerza antes de hacer que choquen entre sí o con otros
objetivos fijos. Los detectores observan y registran los
resultados de esas colisiones.
El CERN fue fundado en
1954 y está situado en la frontera franco suiza, en las
proximidades de Ginebra. Fue uno de los primeros proyectos de
colaboración europea y ahora cuenta con más de veinte estados
miembros.
El LHC (gran colisionador
de hadrones) del CERN es un gigantesco dispositivo científico
que se alza en la frontera de Francia y Suiza. Es un acelerador
de partículas utilizado por los físicos para estudiar las
partículas más pequeñas conocidas, el componente fundamental de
todo lo que existe.
Los físicos utilizarán el
LHC para recrear las condiciones inmediatamente después al Big
Bang haciendo colisionar dos haces a una altísima energía. Dos
haces de partículas subatómicas conocidas como los “hadrones”,
que pueden ser tanto de carga negativa, positiva o neutra,
viajarán en sentido contrario dentro del acelerador circular,
aumentando su energía en cada vuelta. Equipos de físicos de todo
el mundo analizarán las partículas creadas como resultado de
estas colisiones utilizando detectores especiales que están
asignados a los experimentos realizados con el LHC.
2.
El diseño
>>
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Columbia Pictures e Imagine Entertainment. Fotos
por Zade Rosenthal. Distribuida en España por
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