CÓMO SE HIZO "ÁNGELES Y
DEMONIOS"
Notas de producción © 2008
Sony Pictures Spain
2. El diseño
La producción comenzó en
Roma, y durante un mes, ÁNGELES Y DEMONIOS se rodó en lugares
tan famosos como la Piazza del Popolo, Piazza Navona, Castillo
de Sant Ángelo, en los exteriores de la hermosa iglesia barroca
Santa Susana y en las calles de la ciudad de Roma. En todos los
sitios en donde la producción estuvo rodando, siempre estaban
rodeados por cientos de admiradores entusiastas, curiosos,
turistas y locales. Desde los trabajos de Rafael, Miguel Ángel,
Bernini, a los obeliscos que se recortaban en el cielo de las
numerosas piazzas y las estatuas que señalan lugares secretos,
las pistas del libro de Dan Brown estaban por todas partes. Era
imposible ignorarlas así como a la multitud de turistas que
había en Roma disfrutando del famoso arte de la ciudad, que
inmediatamente agregaron a su agenda turística el rodaje de
ÁNGELES Y DEMONIOS. Así como El Código Da Vinci (The Da Vinci
Code) creó un turismo de casas de campo relacionada con las
localizaciones del libro en Francia, ÁNGELES Y DEMONIOS ha hecho
lo mismo con Roma, con multitudes de turistas siguiendo un tour
guiado por el “Camino de la Iluminación”. Poder hacer una foto
de Tom Hanks y Ayelet Zurer cruzando la Piazza della Rotonda
frente al Panteón atrajo a cientos de espectadores que con
frecuencia daban la espalda al antiguo templo romano y desde el
pórtico, hombro con hombro observaban y fotografiaban el rodaje.
La atmósfera era festiva y se trabajaba a toda velocidad, en una
ocasión, una boda entró en la plaza mientras el equipo se estaba
preparando para otra toma. Se trataba de una pareja que tenía
cita para contraer matrimonio cerca de la localización del
Panteón donde ÁNGELES Y DEMONIOS tenía que rodar. Con mucha
caballerosidad, Tom Hanks ayudó a la novia y a su padre a llegar
hasta el Panteón a través del equipo, los cables, los focos y
las cámaras.
Finalmente, el rodaje
ciertamente frenético y el ambiente multitudinario resultaron
apropiados para lo que tenía en mente el director de fotografía,
Salvatore Totino. “Todos esos turistas en Roma le aportaron un
toque de locura y diversión que encajó perfectamente con nuestro
objetivo. Ron y yo habíamos hablado de que el filme tuviera una
cierta urgencia: hay una bomba que va a explotar si no son
capaces de evitarlo. El objetivo entonces era poder expresar
todo lo que está en juego de forma cinematográfica, capturando
las consecuencias de lo que significarían las pérdidas
históricas y humanas. Queríamos que la cámara siempre tuviera un
movimiento, por lo que utilizamos teleobjetivos de más alcance,
y le pusimos énfasis al uso del steadicam, el slider y los
dolly”, explica Totino.
Uno de los mayores retos a
los que se enfrentaron en Roma Totino y el técnico de
iluminación Rafael Sánchez fue en el Castillo de Sant Ángelo. El
Castillo, construido por Adriano en el 128 d.C. para albergar su
propia tumba, ha sido utilizado como prisión, como fortaleza y
como residencia papal. El puente que lleva hasta el castillo
tiene, como es típico en Roma, una hilera de numerosas estatuas
de ángeles, pero para las secuencias nocturnas de ÁNGELES Y
DEMONIOS, cada una de estas esculturas fue iluminada
individualmente. Sánchez y su equipo crearon un diseño de
iluminación para el castillo que resultó espectacular. Totino
asegura que la sugerencia de Sánchez de iluminar el castillo
ayudó mucho a la producción que tenía que rodar una gran
cantidad de planos en sólo dos noches.
“El Castillo de Sant
Ángelo nos llevó mucho trabajo y fue una especie de rompecabezas
por las limitaciones que teníamos en cuanto a lo que podíamos
hacer o no y el escaso tiempo con el que contábamos para
instalar el equipo. La primera vez que vimos la localización,
Rafi sugirió una iluminación arquitectónica, que fue una gran
idea. En otras palabras, hicimos que la iluminación aquí fuera
general, más consciente en oposición a iluminar pieza por pieza.
Hacerlo de esta forma nos ayudó a estar más contenidos. Las
noches eran cortas y teníamos una noche para el puente y la
entrada y una noche en el interior. Teníamos que entrar y salir,
así que ese tipo de iluminación nos ayudó a resolver la
situación”, explica Totino.
El rodaje en los
exteriores del Castillo de San Ángelo incluía helicópteros con
reflectores y un cuadro de policías con una gran cantidad de
vehículos con luces y sirenas sonando. Y aunque esto puede haber
sido muy entretenido para las hordas de turistas, al Vaticano
que linda con el castillo y está conectado por un pasadizo, no
creo que les hiciera mucha gracia el jaleo.
La producción continuó en
Los Ángeles, donde Roma fue reproducida en los plató del estudio
y localizaciones cercanas.
“Entre todas las
localizaciones a construir, necesitábamos una versión a gran
escala de la Plaza de San Pedro y Piazza Navona”, cuenta el
productor ejecutivo, Todd Hallowell, “Le pedí al encargado de
las localizaciones que utilizara el Google Earth para encontrar
un lugar adecuado cerca de Sony. Comenzamos a dibujar pequeños
círculos concéntricos con el estudio en el centro y la primera
pieza de terreno vacía con el tamaño suficiente para lo que
necesitábamos era la pista de carreras Hollywood Park. Entonces
dije, ‘ve hasta allí y habla con esa gente. Mira a ver si puedes
llegar a algún tipo de acuerdo. Vamos a necesitar unas ocho
hectáreas de aparcamiento llano y vacío’. Así lo hizo y tuvimos
la suerte de que la gente de allí nos trató muy pero muy bien.
Estaba a unos 13 kilómetros del estudio y era la localización
ideal”.
Adecuadamente, las
réplicas de la Plaza de San Pedro y Piazza Navona se levantaron
directamente al otro lado del probablemente, único edificio
romano falso construido en Los Ángeles, el LA Forum, que imita,
por supuesto, al original foro italiano. La producción, además,
tuvo el placer de recrear la Capilla Sixtina, el Panteón, el
Castillo de San Ángelo así como también los frescos, fuentes y
estatuas de Miguel Ángel y Bernini.
El departamento artístico
llevó a cabo la investigación para los decorados de la misma
manera que cualquier turista o estudiante lo haría, a través de
libros, Internet y fotografía digital. La mayor parte de la zona
del Vaticano y Roma permite a los turistas entrar con todo tipo
de cámaras, por lo que grupos de varios departamentos se
convirtieron en parte de la muchedumbre diaria que, cargando
mochilas y guías, visitaban los sitios de interés.
Para las escenas de
investigación, el departamento de arte de Allan Cameron diseñó y
construyó decorados con paredes que se pudieran quitar y poner,
y con flexibilidad para la colocación de las luces y el equipo.
El departamento artístico trabajó en colaboración con el
supervisor de efectos visuales, Angus Bickerton, para que los
decorados se pudieran fundir sin problema con lo que se había
rodado en las localizaciones reales y que serían ensambladas
digitalmente en la postproducción. “Cuando diseño un decorado,
obviamente, tengo que tener en mente los movimientos de la
cámara y la coreografía de la acción que el director quiere, por
eso intento diseñar en torno al guión y sus requerimientos más
que ajustarme a la realidad del lugar”, explica Cameron. “Por
ejemplo, la iglesia real de Santa María de la Victoria en Roma
es bastante pequeña y la acción que se desarrolla en el filme es
especialmente compleja. Sal, nuestro director de fotografía, y
Ron querían utilizar cámara con grúa allí, por lo que tuvimos
que agrandar los pasillos y las naves un poco más de lo que en
realidad son para ajustarnos a la acción”.
Las secuencias allí
también necesitaban de un fuego intenso y humo espeso, para que
la iglesia barroca apareciera con franjas de pantalla azul para
que el equipo de efectos visuales pudiera aumentar el fuego en
la postproducción.
La impresionante
encarnación de la parte oeste de la Plaza de San Pedro que se
alzaba entre contenedores de carga en el aparcamiento de
Hollywood Park, era más pequeña que la real, con una pantalla
verde como marco y realizada en su mayor parte en contrachapado
y poliestireno. La reducción de la escala era de esperar, en la
Plaza de San Pedro, diseñada por Bernini, pueden caber
cómodamente 300.000 personas. La plaza está parcialmente rodeada
por un anillo de 284 columnas dóricas y 140 estatuas de santos y
mártires que se alzan regiamente en la parte superior.
“Nuestra versión era la
2/3 parte de las dimensiones reales, pero se verá como si fuera
la verdadera por la combinación del decorado físico, la
angulación de la cámara, la localización real y los efectos
visuales”, aclara Cameron. “Pasé mucho tiempo con el
departamento de efectos visuales y Angus, construyendo maquetas,
repasando dibujos, discutiendo la logística de lo que debería
ser real y de lo que luego tendría que ser agregado en el
ordenador. Finalmente, pudimos dar con una forma eficiente de
lograrlo”.
Uno de los métodos que los
realizadores utilizaron a lo largo de la película fue combinar
“alta” y “baja” tecnología. De esta manera, el obelisco egipcio
del Papa Sixto V de 350 toneladas, tiene la misma medida que el
que se halla en la Plaza de San Pedro (y que sirve como elemento
central de la trama del filme), sin embargo, la columnata era
ligeramente más pequeña. Esto se hizo de esta manera porque la
mayor parte de la acción con los actores transcurría cerca del
obelisco pero la columnata era más bien parte del telón de fondo
y con una adecuada utilización de la perspectiva en la cámara
aparecía con las medidas adecuadas. Los efectos visuales podrían
recrear cualquier plano amplio en el que apareciera la columnata
con toda su majestuosidad. Para lograrlo Bickerton, colocó las
cámaras de manera estratégica alrededor del set para asegurarse
de captar todos los detalles y el trabajo de Totino en la
cámara, especialmente para que Angus pudiera hacerlo coincidir
en el ordenador. Numerosas cámaras “testigo” fueron colocadas a
través de la recreación de la Plaza de San Pedro y pequeñas
cámaras HD grabaron en la parte superior de las Arriflexes de
Totino para documentar el ángulo de cada cámara y así más tarde
poder encajarlo por el equipo de efectos visuales en
postproducción.
Para recrear los famosos
suelos de mármol de Roma, el equipo de Cameron utilizó
ordenadores e impresoras de gran definición para diseñar e
imprimir el mármol en papel adhesivo. Era lo suficientemente
duro para soportar la mayor parte de lo que demanda un rodaje,
pero aún así necesitaba una cierta protección. Así que la
producción estableció una norma: no se permitía calzado de calle
en el decorado, todo el mundo tenía que ponerse unos patucos
protectores azules, como esos que se utilizan en los hospitales,
antes de poder entrar y caminar por el decorado.
La producción también
utilizó ocho de los platós de Sony Pictures que a su vez fueron
reutilizados cuando se terminaba con la escena. Por ejemplo, el
plató 30 comenzó siendo el interior de la iglesia de Santa María
del Popolo y luego se convirtió en el de Santa Maria de la
Victoria. Lo mismo ocurrió con el aparcamiento de Hollywood
Park, que después de finalizar con las escenas en la Plaza de
San Pedro la transformaron en la Piazza Navona. A pesar de que
parte del rodaje se realizó en la verdadera localización, otra
se tuvo que hacer en Los Ángeles, en parte por la restauración
interminable de la Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini. Como la
fuente real estaba completamente cubierta de andamios, los
realizadores pidieron al equipo de Cameron que hicieran magia,
la magia del cine.
La recreación de Los
Cuatro Ríos fue una verdadera maravilla. La estructura refleja
la dramática personificación de Bernini del Danubio, el Ganges,
el Río de la Plata y el Nilo (símbolo de los cuatro continentes
que se conocían en la época) y varios animales incluyendo los
fantásticos leones. La réplica de Cameron no dejó de lado ningún
detalle, la fuente y el depósito circular son exactamente
iguales al original, aún en estireno pudo aguantar más de una
semana de rodaje nocturno en el que se rescataba a uno de los
cardenales secuestrados.
Además de los Cuatro Ríos,
el equipo de Cameron reprodujo otras estatuas de Bernini, como
Habacuc y el ángel y el Éxtasis de Santa Teresa, que sirve como
una de las pistas que encuentra Langdon en el Camino de la
Iluminación. El escultor Martin Smeaton y su equipo
fotografiaron las estatuas desde todos los ángulos posibles e
hicieron pequeñas réplicas de arcilla para asegurarse de que la
proporción era la correcta antes de tallarla en las
reproducciones a tamaño real en estireno.
Entre los maravillosos,
enormes e intrincados decorados que construyó el equipo de
Cameron, una de las más destacadas fue la Capilla Sixtina, que
fue construida a escala real en el plató 27 en los estudios de
Sony en Culver City. Irónicamente, la única pieza que no se
copió fue su famosa cúpula, de allí era de donde colgaban todos
los aparejos de iluminación para que el decorado estuviera
completamente libre de focos. A pesar de que Cameron fue
bastante fiel a la obra maestra de Miguel Ángel, tuvo que
alterar ligeramente la gama de colores por propósitos
cinematográficos.
“Si contamos todo, creo
que reprodujimos unas 20 pinturas, incluyendo el Juicio Final de
Miguel Ángel”, explica Cameron. “Deliberadamente dejé los
colores de la Capilla Sixtina un poco más oscuros para que el
vestuario de Daniel pudiera tener su movimiento y recortarse
sobre ellos”.
El Daniel al que Cameron
se refiere es Daniel Orlandi, el diseñador de vestuario de la
película y el movimiento proviene de las sotanas rojas del
Colegio Cardenalicio, que se reúne en la Capilla Sixtina después
de la muerte del Papa para su cónclave, donde eligen al
siguiente Vicario de Cristo. Orlandi trabajó previamente con
Howard en El Código Da Vinci (The Da Vinci Code) y, por eso, ya
tenía algún conocimiento del Vaticano, pero, explica el
diseñador, la investigación necesaria para ÁNGELES Y DEMONIOS
era mucho más específica.
“Esencialmente, realizamos
todo el guardarropa del Vaticano, 200 trajes de cardenales, las
sotanas y el vestuario de los obispos, los curas, las monjas,
toda la Guardia Suiza, los laicos que trabajan en el Vaticano,
que llevan unos uniformes cruzados con un cuello burdeos y
botones dorados. Todos esos trajes se hicieron a mano, no se
pueden comprar”, explica Orlandi.
Orlandi se convirtió en un
experto en detalles del guardarropa del Vaticano, y explica que
a pesar de que el traje de un cardenal puede parecer de una
pieza, cada traje tiene un significado religioso y no están
exentos de variaciones personales. Esto también se aplica y tal
vez llega a su cúspide con el Papa.
“Fue muy interesante
hablar con los sastres eclesiásticos que confeccionan la ropa
del Papa, sobre lo que los cardenales llevan puesto para el
cónclave”, cuenta Orlandi. “Algunos de ellos jamás habían estado
en Roma. Los que se ocupan de hacer la ropa sienten que están
haciendo el trabajo de Dios. Es bastante inspirador”.
Su vestuario es bastante
complejo. Cada vez que Armin Mueller-Stahl se ponía el
vestuario, experimentaba un poco de esos antiguos rituales de la
iglesia. “Daniel investigó mucho y fue muy claro en cuanto a qué
tenía que ponerme y cuándo. Fue muy específico en cuanto a los
diferentes tipos de zapatos, de sombreros, de camisa, qué iba
primero…” recuerda el actor.
Orlandi también creo el
vestuario del “nuevo” Papa en el filme. Orlandi decidió basarse
en al figura del Papa Benedicto. “El vestuario del Papa es muy
elaborado y está realizado de forma exquisita”, explica Orlandi.
“Lo hicimos en Roma, es bastante asombroso. Le pusimos una
estola que se ve exactamente igual que la que llevó el Papa
Benedicto. Tiene un aspecto arcaico y ritual. Hubo un gran
debate acerca de si el nuevo Papa tenía que seguir con el estilo
romano, opuesto al gótico que es lo que usaba el Papa Juan
Pablo. Él usaba una capa de terciopelo y armiño y era impactante
porque nadie lo había usado desde el medioevo. Cada Papa marca
su propio estilo. En nuestra película, diseñamos un estilo
romano de mitra sobre patrones que encontramos en Italia y está
bordado a mano con cristales Swarovski”.
En un mar de sotanas rojas
de los cardenales y magentas de los obispos, una figura vestida
de negro destaca, es Ewan McGregor como el Camarlengo, en una
severa y elegante sotana. Entallada a la cintura, con piezas
laterales que le dan vuelo a la caída y 33 botones en la parte
delantera que simbolizan cada uno de los años de la vida de
Jesucristo, su traje siempre fue de una gran sobriedad hipnótica
por el contraste. También funcionó a la perfección en los
términos de movimiento que Totino y Howard querían darle a la
película.
“La sotana de Ewan fue
hecha a mano en Roma, con una bellísima tela de lana que tenía
un ligero acabado en brillo. Y a él le queda estupenda. Con un
ajuste perfecto tal y como son. Ya había trabajado anteriormente
con Ewan y me encantaba lo que iba a hacer en esta película.
Hicimos juntos Abajo el amor (Down With Love) y nos lo pasamos
muy bien. No nos tomamos ninguna licencia con su sotana, es
exactamente como se vestiría un cura con mucho gusto en el
Vaticano. Hablamos de lo bien que quedaría cuando corriese con
la sotana flotando tras de si y así fue, funcionó a la
perfección”, concluye Orlandi.
Orlandi también tuvo que
recrear los llamativos uniformes de la Guardia Suiza, rojos,
amarillos y azules, los colores de los Médicis. Uno de los
favoritos de los turistas, y en la película la Guardia Suiza no
era diferente, de hecho en algún momento, Tom Hanks sorprendió
al equipo llegando al rodaje con el colorido uniforme.
Para ÁNGELES Y DEMONIOS el
director Ron Howard volvió a formar equipo con el compositor
Hans Zimmer. A pesar de que ÁNGELES Y DEMONIOS cuenta las
aventuras de Robert Langdon, quien ya había aparecido en el año
2006 en El Código Da Vinci (The Da Vinci Code), la banda sonora
de ÁNGELES Y DEMONIOS requirió de un acercamiento completamente
diferente.
La naturaleza de la
historia necesitaba algo diferente. La aventura de ÁNGELES Y
DEMONIOS se refleja en cada aspecto de la colaboración entre Ron
Howard, el productor Brian Grazer, los montadores, el equipo de
sonido y por supuesto en la música compuesta por Zimmer. Zimmer
se centró en hallar la manera de que la música tuviera el ritmo
y la agilidad cinética del destello sináptico de Robert Langdon,
utilizando un conjunto de cámara en lugar de la tradicional
orquesta para poder crear esa sensación de acción.
Al mismo tiempo, como
ÁNGELES Y DEMONIOS es igualmente ciencia y religión, Zimmer
utilizó una combinación de orquesta y coro para representar a la
religión, y la electrónica para denotar la ciencia. Como la
intención de Zimmer cuando reunió la orquesta era buscar a
intérpretes que destacaran como solistas, trajo al mejor, al
violinista Joshua Bell. El resultado fue una colisión que Zimmer
describe como, “la belleza del violín de Joshua enmarcado por la
electrónica desnuda”.
Howard cuenta, “No hay
nada que se pueda describir con una fórmula en la manera en que
Hans piensa en la música”, y agrega que la música de Zimmer
siempre “encaja el sonido que la película pide”. En este caso,
fue el sentimiento de experimentación y diversión de la
aventura, lo que Zimmer captura interpretando un juego musical.
Como un guiño al personaje experto en simbología, Zimmer
escondió un ambigrama musical de cinco notas en la banda sonora.
Si alguien se da cuenta o no eso se verá, pero hay una cosa que
es cierta, como dice Howard, Zimmer es “un fantástico contador
de historias”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Ángeles y demonios" - Copyright © 2009
Columbia Pictures e Imagine Entertainment. Fotos
por Zade Rosenthal. Distribuida en España por
Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos
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