CÓMO SE HIZO "CADILLAC
RECORDS"
Notas de producción © 2008
Sony Pictures
La historia de la música
blues en Estados Unidos ha sido bien estudiada por musicólogos,
académicos y documentalistas, pero las intensas vidas de la
primera generación de estrellas del blues americano es lo
suficientemente rica en pasión, tragedia y triunfo como para
llenar la gran pantalla. Muchas de esas personalidades y
legendarias historias cobran vida en CADILLAC RECORDS, el filme
escrito y dirigido por Darnell Martin (Así me gusta [I Like it
Like That] y Their Eyes Were Watching God de HBO). CADILLAC
RECORDS se centra en el legendario sello discográfico Chess
Records: su creación por Leonard Chess (Adrien Brody) a manera
de escaparate de intérpretes como Muddy Waters (Jeffrey Wright)
y Little Walter (Columbus Short); la popularidad de la música
blues a principios de los años 50 creció con estos intérpretes y
con los imprescindibles, también de Chess, Willie Dixon (Cedric
the Entertainer) y Howlin’ Wolf (Eamonn Walker); el sello se
aventuró con una música más comercial con las grabaciones de
Chuck Berry (Mos Def) que marcaron el nacimiento del rock &
roll, y en el auge de los años sesenta cuando una nueva
generación de estrellas del rock popularizaron el blues y Chess
reveló un nuevo sonido en el suntuoso estilo vocal de Etta James
(Beyoncé Knowles). Cuando se le propuso a Martin hacer una
película acerca de los hermanos Chess (el hermano de Leonard,
Phil, era el ingeniero del sello y se le puede ver en la
película en un papel de reparto), le intrigaron las
posibilidades que tenía una película acerca de la música blues.
“Los hermanos Brothers son interesantes, pero no los podía ver
como el centro de una película de blues”, recuerda la directora.
“Quería asegurarme de que no fuera una película de dos tipos
blancos que ‘descubren’ el blues”. Pero a Martin le fascinaron
por completo las historias de los músicos negros que Chess hizo
famosos y la cercana y complicada relación que tenían con el
inmigrante polaco que fue su benefactor. “Cuando comencé a ver
la misma historia contada en cuatro o cinco diferentes
biografías”, cuenta ella, “la verdad comenzó a aflorar, y la
historia de la película comenzó a surgir”.
Detrás de la
historia está la búsqueda de la respuesta a las preguntas que
Martin se ha hecho durante toda su vida. ¿Qué tiene el blues que
representa la vida y los personajes de esos músicos con tanto
talento, y que en su mayoría se criaron en la miseria y la
segregación? ¿Y cómo puede ser que esa música que tanto se
identifica con la historia del pueblo negro sea tan atractiva
para los adolescentes de los años 50 y 60?
“Hay una
línea en la película desde Willie Dixon, ‘Si puedes tocar la
guitarra, eres Superman’”, dice Martin. “Eso es algo muy
poderoso de sentir y también de articular, y está ahí, en las
canciones, ‘Soy un hombre’, dice la canción, yendo en contra de
la autoridad, en contra del patriarcado. Creo que ese es el
espíritu de la música que llegó con tanta fuerza a la gente
joven de todo el mundo, y ése es el espíritu que traté de
capturar en la historia de esas vidas”.
Fue muy
importante para Martin dar forma a un guión que no se apoyara en
clichés o estereotipos como, el ambicioso productor blanco, el
explotado intérprete negro, el ascenso a la fama y la inevitable
caída, y a cambio centrar la historia en las relaciones entre
los personajes que llevó a cada uno de ellos al éxito y que les
permitió sobrevivir juntos a los malos tiempos. No hay duda de
que Leonard Chess trata a sus músicos más como familia que como
empleados, les compra a cada uno un Cadillac cuando produce un
éxito (de ahí el título de la película), y pelea por sus
derechos para que actúen en mejores sitios y ganen aceptación
social. Pero Leonard es también una figura paterna con una moral
cuestionable: está dispuesto a repartir sobornos para que sus
grabaciones sean emitidas, y también tiende a tener las cuentas
no muy claras para que sus empleados dependan de él
financieramente a pesar de su indudable éxito. Se presenta a sí
mismo como su igual pero encuentra difícil mantener la
profesionalidad cuando se enfrenta a sus sentimientos por Etta
James o sus fracasados intentos de controlar el comportamiento
de Little Walter.
La elección
de Adrien Brody como Leonard fue crítica para el personaje,
porque como puntualiza Martin, “él es un actor muy agradable.
Leonard hará algunas cosas realmente malas, pero se tiene que
ver que tiene buen corazón, y Adrien es capaz de transmitir eso
instantáneamente”. Por un problema de fechas de producción la
segunda parte del filme, donde Leonard descubre a Etta James e
intenta solucionar algunos de sus problemas para que pueda
alcanzar el estrellato, fue rodada primero. “Afortunadamente,
eso le permitió a Adrien descubrir realmente la profundidad del
personaje desde el primer momento, y encontrar el corazón de
Leonard. Una vez hecho esto, fue fácil para nosotros dejar que
sea un poco más distante en las primeras escenas”.
Por mucho que
Leonard Chess es central en CADILLAC RECORDS, la historia está
contada a través de la intersección de las vidas de los artistas
de Chess. “En muchos aspectos, esta película es una historia de
amistad, o incluso de amor, entre Little Walter y Muddy Waters”,
explica Darnell Martin. Little Walter aún era un adolescente
cuando comenzó a tocar con Waters y a grabar para Chess, pero su
manera innovadora de tocar la armónica (amplificada por un
micrófono) terminó siendo un catalizador creativo para el propio
desarrollo del estilo de blues en la guitarra de Waters. A pesar
que Waters toma a Little Walter como su protegido y como a un
hermano menor sustituto, Little Walter ayuda a definir el sonido
de Muddy y lo hace mejor músico. “La música es absolutamente
central a su relación en la pantalla”, dice Martin. “Le dije a
los actores que iba a rodar las escenas musicales como si fueran
escenas de sexo, ‘yo te hago esto a ti y tú ahora me haces esto
a mí’, la noción de los músicos buscándose el uno al otro,
respondiendo al otro y sacudiendo el mundo del otro”. Fuera del
estudio, la relación es más difícil. Aunque Muddy tiene romances
con muchas mujeres, su gran amor es una madre soltera llamada
Geneva Wade (Gabrielle Union), y el cariño maternal de Geneva
hacia Little Walter eventualmente amenaza con destruir la
relación entre los tres.
En el papel
de Muddy Waters está el actor Jeffrey Wright, el aclamado
ganador del premio Tony que le aporta la intensidad y dignidad
necesaria al legendario hombre del blues. “En la vida real, a
Muddy Waters se lo recuerda como a un tío muy amigable y
despreocupado”, dice Martin. “Alguna gente dice que no luchó lo
suficiente por sí mismo, por su música y que fue demasiado leal
a Leonard Chess. Creo que Jeffrey le aporta al papel la
dimensión de amabilidad y profundidad que hace que esa lealtad a
Leonard esté justificada. Él se las arregla para mantener la
dignidad de Muddy aunque pase por momentos de desilusión y
traición”.
Y en cuanto a
Little Walter, esta parte necesitaba a un actor con un gran
sentido del ritmo y de la oportunidad. Actualmente sólo
recordado por los aficionados a la música, Walter Jacobs era un
intérprete presuntuoso, arrogante y ambicioso, que no sólo
brillaba en el escenario, sino que insistía en ser respetado
también fuera del escenario, lo que en el segregado Estados
Unidos de los años 50 podía causar muchos problemas. “No podría
haber escrito el guión sin el personaje de Walter”, afirma
Martin, “él es el único que yo sentí que realmente me hablaba
cuando escribía. Él es el primer Tupac. No tenía la mentalidad
de las ‘plantaciones’, él desdeñaba a la gente que lo apreciaba.
Incluso cuando fue invitado por jóvenes músicos, que lo
admiraban, a tocar en Gran Bretaña, él tocó sin ganas sólo para
salirse con la suya. No le tuvo miedo a nada en la vida pero
estaba terriblemente perdido”. Encajando a la perfección en el
papel está el joven actor con formación en danza que le da vida
al personaje y está a la altura de veteranos como Brody y
Wright. “Columbus Short tiene este encanto absoluto a flor de
piel que es perfecto para Walter”, dice Martin con entusiasmo.
“Columbus puede encontrar humor en todo, especialmente cuando
está interpretando, y tiene el sentido de la gracia y de hombre
del espectáculo que Walter poseía. Y no le intimidaban para nada
los demás actores: él podría haber venido y haberse quedado a un
lado en las sombras pero ése no es Columbus, y por supuesto, no
es Walter”.
Martin está
igualmente entusiasmada con el trabajo de los otros dos
intérpretes mejor conocidos por su talento musical. “Beyoncé es
increíblemente maravillosa”, dice Darnell Martin con una
sonrisa. “Lo hace todo a la perfección”. A pesar de que James no
aparece hasta la segunda mitad de la película, la presencia del
personaje afecta enormemente a los demás y a la historia. Con
apenas 22 años y con problemas en su carrera y con una adicción
a las drogas, James llega a Leonard Chess como una mujer joven
que ha vivido el blues y tiene una voz que puede transmitir el
dolor y la pena a todos los que la escuchan sin excepción. La
grabación del álbum que la lanzó, “At Last”, que aún se puede
escuchar en la radio, en los anuncios publicitarios y en las
bandas sonoras de las películas en el momento en que se presenta
una situación romántica, se documenta en CADILLAC RECORDS, con
la voz de la propia Beyoncé, que con su lograda resonancia
sustituye a la perfección a la de James. De hecho, toda la
música del filme, a excepción de las grabaciones de Elvis
Presley que se oyen en la banda sonora y la grabación de Little
Walter de “Last Night I Lost a Friend”, fueron recreadas y
grabadas con la voz de los actores.
El otro
popular músico que aparece en un papel importante es el artista
del hip-hop Mos Def, que se pone con deleite en la piel de Chuck
Berry, el hallazgo más significante de Chess. Con sus andares y
esa seguridad en sí mismo se pasea por la pantalla, por el
corazón de las niñas adolescentes y eventualmente por la prisión
cuando es arrestado con cargos contra la moralidad. Berry fue un
pionero del sonido del rock & roll, una interpretación que Mos
Def logra con gracia y ligereza en un personaje secundario
clave. Cerrando el reparto está el comediante Cedric the
Entertainer como el narrador del filme y el cantautor y líder de
banda residente de Chess, Willie Dixon, que está allí para
brindar una influencia estabilizadora a los músicos así como
para componer la mayoría de sus canciones más conocidas; y
Eamonn Walker (“Oz”) como Howlin’ Wolf, un hombre intenso y
orgulloso que se las arregla para resistirse a las trampas del
estrellato y salvar una pequeña fortuna, pero que también
desarrolla una rivalidad creativa y profesional con Muddy
Waters. Los seguidores del blues estarán deleitados con la
escena donde Muddy y Howlin’ Wolf discuten acerca del destino
del guitarrista de Wolf, Hubert Sumlin, una historia que desde
hace mucho es parte del folklore del blues.
Con el apoyo
de biografías e historias de la música de Estados Unidos entre
los años 50 y 60, así como con entrevistas con el guitarrista
Hubert Sumlin y la viuda de Willie Dixon, Martin ha dado forma a
una carta de amor al blues y a los artistas que lo hicieron
grande. Después de veintiocho días de rodaje en Nueva Jersey y
otros tantos en postproducción, CADILLAC RECORDS ofrece una
mirada a las vidas de las leyendas del idioma musical de más
influencia en Estados Unidos. “El blues es todo bravuconadas”,
resume Darnell Martin, y CADILLAC RECORDS le da a conocer al
público a estos hombres y mujeres que con valentía ofrecieron su
talento a un mundo que los esperaba.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Cadillac Records" - Copyright © 2008
Sony Music Film y Parkwood Pictures. Fotos por Eric Liebowitz. Distribuida en España por
Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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