CÓMO SE HIZO "FIGHTING:
PUÑOS DE ASFALTO"
Notas de producción © 2008
Universal Pictures
Siendo un alto ejecutivo de
Universal Pictures, a Kevin Mister le intrigaba el mundo de las
carreras callejeras ilegales, lo que le llevó a crear el
taquillero thriller de acción The Fast and the Furious/A todo
gas. Tenía ganas de volver a desarrollar una película acerca de
otro grupo clandestino formado por personas de edades y razas
diferentes. “Pensé en la posibilidad de encontrar un ámbito en
el que todo el mundo participase en un deporte, sin importar la
procedencia étnica”, explica el productor, “donde sólo contase
la actividad, no el aspecto de las personas ni su idioma. Me
apetecía encontrar algo que tuviera el subidón de adrenalina de
"The Fast and the Furious/A todo gas". Después de "Memorias de
Queens", al productor también le apetecía reunir al realizador
Dito Montiel y al actor Channing Tatum en otro proyecto. Kevin
Misher sabía de antemano que la relación de trabajo con Dito
Montiel sería buena y empezaron a desarrollar un guión que
giraba en torno a deportes extremos, con Nueva York como telón
de fondo: “Es un chico de Queens, soy un chico de Queens”, dice
el productor. “Sabía que concordaríamos. Memorias de Queens
gustó mucho porque es un retrato honrado de una vida, en vez de
una representación de acontecimientos hechos a la medida de la
película”. El director y el actor también querían volver a
trabajar juntos. Channing Tatum sugirió que pensasen en una
historia acerca de combates callejeros donde pudiera hacer uso
de su físico. Basándose en recuerdos de su infancia, Dito
Montiel escribió un guión acerca del mundo de las peleas
ilegales. “Es una historia actual”, dice el realizador. “Sabía
que funcionaría si reuníamos a las personas adecuadas, que lo
pasaríamos bien y que haríamos una película de la que podríamos
enorgullecernos”. Aunque FIGHTING/PUÑOS DE ASFALTO es una
película más grande que Memorias de Queens, sigue estando
arraigada en el mundo de Dito Montiel. También él, como su
protagonista Shawn, vendía mercancías en las calles de Manhattan
para poder sobrevivir.
“De chico, vendía
cacahuetes en la calle 42 con la Octava, y zumo de naranja
recién exprimido en la 45 con Broadway”, dice el director.
“Siempre estaba en la calle vendiendo. A veces, no vendía lo
suficiente para pagar el metro a casa y me colaba. Era duro,
pero también me divertía. He intentado incluir la típica
agitación nocturna de Nueva York. Un director siempre pone un
poco de sí mismo en las películas, y en este caso, cuando Shawn
está en la calle esperando que le ocurra algo bueno, hay mucho
de mí mismo”.
Channing Tatum, al que
hemos visto en Ausente/Stop-Loss, y al que pronto veremos en
G.I. Joe: The Rise of Cobra, estaba muy contento con la idea de
reunirse con el director de Memorias de Queens. “Dito y yo
queríamos hacer una película acerca de personas que están solas,
acerca de dos hombres que tienen algo en común aunque
representan polos opuestos. Cada uno tiene algo que el otro
necesita”.
Shawn, un chico inquieto,
sensible y de buen corazón, está muy lejos del violento Antonio
de Memorias de Queens, pero el actor tenía ganas de cambiar de
registro. Dito Montiel y él crearon una detallada historia de la
vida del chico, que huye de Birmingham, Alabama, para probar
suerte en la gran ciudad.
“El padre de Shawn era un
tipo duro, el entrenador de lucha del instituto”, explica
Channing Tatum. “Le gustaban los deportes y decidió que a su
hijo también le gustaban, y Shawn aprendió a luchar. Muchos
padres proyectan sus propias esperanzas en sus hijos. Ahí nace
la fricción con su padre”.
Desde que trabajaron
juntos en Memorias de Queens, el actor y el director tienen una
muy buena relación. “Dito y yo no necesitamos hablar mucho
cuando trabajamos”, explica Channing Tatum. “Nos entendemos. A
veces, interpreta una escena para mí. Me sirve de espejo, me
ayuda a entenderlo mejor”.
El productor Kevin Misher
añade: “La interpretación de Channing en Memorias de Queens
rompió moldes, y se perfiló como una estrella en alza. Por eso
estábamos empeñados en reunir a Dito y a Channing en un proyecto
como éste. Es una película de género con la intensidad y las
emociones reales que Dito supo aportar a Memorias de Queens”.
Harvey, el coprotagonista
encarnado por Terrence Howard, decide ser el mentor de Shawn en
una situación inspirada en Cowboy de medianoche. Los cineastas
querían trabajar con el actor, cuyo papel en Hustle & Flow
mereció una nominación al Oscar al Mejor Actor y que demostró su
versatilidad en la taquillera Iron Man. Hablando del personaje,
Dito Montiel dice: “Al principio de la película hay una escena
en la que Channing se va con Terrence, y siempre me preguntaba
cómo podía ser creíble que le siguiera. Pero Harvey y Shawn son
buenas personas, y las buenas personas tienen un aura, se
reconocen”.
Terrence Howard tenía
ganas de trabajar con el director desde el Festival de Sundance
de 2006, edición en la que fue miembro del jurado que premió
Memorias de Queens. “Arriesgó mucho al hacer esa película. Es
una de las formas más originales de contar una historia que
había visto”, dice el actor. “Alan Rudolph y yo éramos miembros
del jurado y fue la primera película que vimos. Alan me dijo:
‘Podemos ir a casa, volver dentro de nueve días, darle el premio
y no nos equivocaríamos’. Pero vimos todas las películas y
ninguna se acercaba a lo que había conseguido Dito. Por eso
acepté trabajar en esta película, sabía que no me equivocaría”.
Los cineastas escogieron a
Luis Guzmán para hacer de Martinez, el amigo de infancia de
Harvey que ahora se dedica a organizar combates. Dito Montiel y
el actor se reunieron para hablar del papel y de su estilo de
dirección. Luis Guzmán se quedó impresionado con la habilidad
del director para incluir aspectos de su vida en una historia
creíble. “Me gustó mucho Memorias de Queens porque los
personajes lo eran todo”, dice el actor. “Alguien que ha crecido
en las calles de Nueva York, como yo, se identifica con las
caracterizaciones de la película”.
Shawn tiene una relación
romántica con Zulay, una madre soltera con muchos problemas que
trabaja para mantener a sus hijos. Cuando Zulay Henao se
presentó a una prueba, el personaje se llamaba Tasha. Durante la
prueba, la actriz corrigió a alguien que pronunció mal su
nombre. “En ese momento”, recuerda Dito Montiel, riendo, “pensé:
‘Estaría muy bien en el papel’. Me gustó cómo había corregido a
la persona. Decidimos usar su nombre de pila, y se metió
totalmente en la piel del personaje”.
A pesar de compartir el
nombre, la actriz cree que su personaje tiene poco que ver con
ella. “Es neoyorquina, por eso la entiendo, aunque yo soy de
Nueva Jersey, dice. “Tiene carácter, pero lo pasa mal, puedo
identificarme con ella. ¿Quién no se ha equivocado alguna vez?
Es madre soltera, vive en un piso de la municipalidad, trabaja
en una discoteca y mantiene a sus hijos. A menudo pasamos por la
vida con la máscara de que todo está bien, pero los tres
personajes, Shawn, Zulay y Harvey, se arrancan todas las
máscaras”.
Brian White es Evan
Hailey, que había pertenecido al mismo equipo de lucha que Shawn
en Alabama y se ha convertido en un famoso luchador profesional.
El actor demostró sus capacidades atléticas y de bailarín en
Stomp the Yard/Ritmo salvaje, y le apetecía mucho encarnar a un
experto en artes marciales mixtas. Hablando de su personaje,
dice: “Hay un antagonismo latente entre Shawn y Evan que viene
de su época en el instituto. Evan siempre pudo con Shawn cuando
eran jóvenes. Ahora es el campeón, y subestima a Shawn”.
“Me gusta mucho la
sensibilidad de Dito como realizador”, sigue diciendo Brian
White. “Cualquier director capaz de escribir un guión acerca de
sí mismo y conseguir que sea objetivo es una persona especial.
Dito fue capaz de hacerlo sin perder la integridad”.
Completan el reparto otros
miembros del equipo artístico de Memorias de Queens, como PETER
TAMBAKIS, MICHAEL RIVERA y FLACO NAVAJA (Cuestión de honor) como
Z, Ajax y Ray Ray, los asistentes de Harvey; ANTHONY DeSANDO
(Beer League) como el representante Christopher; ROGER GUENVEUR
SMITH (American Gangster) como Jack Dancing, el organizador de
los combates ilegales, y los luchadores YURI FOREMAN (campeón de
boxeo de peso medio) y CUNG LE (campeón de peso medio de MMA
Strikeforce) como el luchador ruso y el luchador coreano,
respectivamente.
Los encargados de
coreografiar las escenas de combate han sido el veterano
coordinador de efectos especiales MIC RODGERS (The Fast and the
Furious/A todo gas, Sr. y Sra. Smith, las entregas de Arma
letal) y el coordinador de combates MIKE GUNTHER (las entregas
de Underworld, La jungla de cristal 4, The Fast and the
Furious/A todo gas). Empezaron a trabajar con Channing Tatum
cinco semanas antes del rodaje para enseñarle desde técnicas de
boxeo pasando por la lucha grecorromana hasta el “Ultimate
Fighting” o artes marciales mixtas.
El boxeador ruso Yuri
Foreman interpreta al oponente de Shawn en la escena en Brighton
Beach, y el campeón de artes marciales mixtas Cung Le se
enfrenta a él en el Palacio Chino. Su compañero en la pelea en
el Bronx es DANTE NERO (Stand Up), que es un experimentado
luchador en múltiples técnicas. Llegó a luchar en la calle para
ganarse la vida. Durante el último enfrentamiento en el ático,
Shawn se las ve con otro experto en artes marciales.
El personaje que
interpreta Channing Tatum aprendió a luchar en el instituto, y
el estilo creado por los dos coordinadores debía reflejar ese
detalle. Por suerte, tenían un buen alumno. “Channing es un
auténtico atleta”, dice Mike Gunther. “Fue muy fácil trabajar
con él”.
Para prepararse, Brian
White se entrenó tres horas diarias durante cuatro semanas. El
actor, ex jugador de fútbol americano, quiso meterse del todo en
la piel de su personaje. Los coordinadores le enseñaron
movimientos sacados del jiu-jitsu brasileño, del muay thai y
técnicas de forcejeo. Hablando de que no usó un doble en ningún
momento, el actor explica: “Si se contrata a atletas, o a
actores atletas que no necesiten dobles, se gana mucho realismo.
Se puede ser el mejor actor del mundo, pero en cuanto el público
sólo le ve la espalda, sabe que no es él”.
Dado que la escena entre
Channing Tatum y Cung Le incluía muchos elementos, trabajaron
juntos tres días antes de rodarla. Realizaron una mezcla de
pelea sucia y pelea callejera de pie y en el suelo. No todos los
movimientos estaban coreografiados, con lo que tenían cierto
margen de maniobra.
Mic Rodgers y Mike Gunther
debían asegurarse de que no les pasase nada a los actores
durante los combates sin que la escena perdiese realismo. “Si le
pasa algo al actor, toda la película se cae”, explica Mike
Gunther. “Es una gran responsabilidad”.
Kevin Misher está
convencido de que la autenticidad de las escenas se nota: “Soy
un seguidor de la lucha mixta. No estoy acostumbrado a ver a los
actores rodar combates sin dobles. Aporta una gran riqueza.
Disfruto mucho con los movimientos de los boxeadores y de los
luchadores de artes marciales, y me alegro mucho de haber podido
incluir esto en la película”.
“Los combates no son los
típicos que suelen verse en la pantalla”, añade el coordinador
Mic Rodgers. “Hemos intentado añadir algo más. Colaboramos con
el departamento de efectos especiales. Hay muchos cristales
rotos, cosas que vuelan y se caen. Nosotros les aconsejamos en
cuanto a la seguridad y ellos tuvieron ideas brillantes”.
A pesar de la preparación
de Channing Tatum, el rodaje no fue fácil. “Mantener el nivel
emocional en un combate es muy difícil”, explica el actor. “El
rodaje de una escena puede durar 14 horas, pero hay que mostrar
dolor cuando recibes un puñetazo o rabia cuando tiras a alguien
contra un panel de vidrio, y no es nada fácil”.
La sensación de realismo
también se debe al buen hacer del director de fotografía Stefan
Czapsky y de los montadores Jake Pushinsky y Saar Klein.
“Rodamos los combates cámara en mano, con tres cámaras a la
vez”, explica el director de fotografía. “Luego Jake tuvo el
triple de trabajo en la sala de montaje. Había que usar la toma
más realista. Durante la primera pelea, Channing recibió un
puñetazo de verdad, acabó con un ojo morado. Entendió enseguida
por qué es mejor simularlo, duele menos”.
Los montadores se
enfrentaron al reto de combinar el montaje con el diseño de
sonido para que fuera más realista. “La combinación de montaje y
diseño de sonido es clave a la hora de conseguir una buena
escena de combate”, dice Jake Pushinsky. “Si se oye un golpe,
aunque no se vea, parece que ha ocurrido. Se pueden conseguir
muchas cosas con el sonido y el montaje”.
Además de los cambios de
plano, los montadores cuentan con la interpretación. “Los ojos
no son tan rápidos como se piensa”, explica el montador. “Con el
tiempo he aprendido que es más importante ver la reacción de la
persona que recibe el golpe que la reacción del que lo da.
Cualquiera puede lanzar un puñetazo al aire, pero no todo el
mundo puede fingir recibirlo”.
El montador también cree
en la importancia de la música, sobre todo en el montaje. En su
opinión, gran parte de las escenas de combate depende del ritmo.
Jake Pushinsky ha tenido una formación musical y suele poner
música mientras trabaja, aunque no esté incluida en la película.
Cree que añade ritmo a la escena. Dito Montiel, que también es
músico, está totalmente de acuerdo: “Cuando se compone o se
escribe un guión, se piensa en el conjunto, por eso son dos
procesos similares”.
El recorrido de Shawn como
luchador le lleva desde los tristes edificios de renta limitada
llenos de cucarachas a espectaculares áticos donde entretiene a
ricos ejecutivos de Wall Street. Cada uno de los cuatro combates
clave le lleva a un barrio diferente. La pelea culminante, en la
última planta de un rascacielos de Wall Street, está precedida
por un combate en el pabellón de la comunidad rusa en Brighton
Beach, otro en el Palacio Asiático en Flushing, y otro en un
callejón del Bronx.
“Lo maravilloso de
trabajar con Dito es saber que está anclado en la realidad”,
dice la diseñadora de producción Thérèse DePrez (Mr. Magorium y
su tienda mágica y el próximo estreno Brooklyn’s Finest, de
Antoine Fuqua). “En esta película, el diseño no debe hacer
sombra a nada. Como neoyorquina, no quería que la ciudad fuera
obvia. Todo debía ser sutil, cercano y auténtico”.
Dito Montiel quería que el
público sintiera la misma emoción que se apoderaba de él cuando
iba a Manhattan de niño. Para mantener la sensación de
autenticidad, los directores de casting buscaron la figuración
en los barrios donde se rodaron los combates. Los extras rusos
proceden de Brighton Beach; los dominicanos, del Bronx, y los
coreanos, de Flushing. “Quería mostrar Nueva York y recorrer la
ciudad”, explica el realizador. “No hace falta mostrar el Empire
State para saber que es Nueva York. Todos los extras tienen
rostros muy interesantes, eso es lo bueno de rodar en Nueva
York”.
El director de fotografía
Stefan Czapsky no había rodado en Nueva York desde Última
salida, Brooklyn, en 1989. “Me apetecía hacer algo alejado de
las imágenes habituales de Nueva York”, dice. “Espero que los
espectadores se den cuenta de que se les ha llevado a lugares de
la ciudad que no verían normalmente durante una visita”.
Thérèse DePrez buscó
decorados especiales para cada uno de los combates, pero el
director sabía muy bien lo que quería. La diseñadora encontró un
sitio fantástico debajo del puente de Brooklyn. Se trataba de
una antigua fábrica con ventanas en arco perfecta como decorado
para un combate, pero a Dito Montiel le pareció forzado. “Dito
me preguntó por qué irían allí”, explica la diseñadora. “Al
final optamos por un ático en Wall Street. Es un lugar más
acorde con los personajes y con la obsesión que Dito y yo
teníamos para que la película fuera realista”.
Los cineastas se
inclinaron por Linden Place, en Flushing para la pelea con el
luchador coreano, un decorado que dejaba claro que en esta pelea
había mucho más dinero en juego que en las celebradas en
Brighton Beach o en el Bronx.
El último combate tiene
lugar en un ático en plena remodelación del rascacielos
Beaux-Arts, construido a principios del siglo pasado. Ocupa tres
plantas, tiene grandes ventanas en forma de arco, enormes
espacios y está considerado como uno de los pisos más
espectaculares de Nueva York. Además, tiene varias terrazas que
dominan los puentes y edificios de Manhattan.
“Buscábamos algo
inacabado, en proceso de construcción”, dice Thérèse DePrez,
“porque eso permitía que los luchadores se dieran contra
columnas, paredes y otros elementos. Lo genial de este decorado
son los enormes espacios interiores y exteriores”.
La filmación del complejo
combate final duró más de una semana en un piso en remodelación
y sin calefacción. Fue duro para todos, pero más aún para los
actores, que llevaban muy poca ropa. “De pequeño practiqué las
artes marciales”, recuerda Channing Tatum, “pero no tenía nada
que ver con estas peleas en las que sólo sobrevive uno de los
dos. Ha sido una experiencia muy intensa”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Fighting: Puños de asfalto" - Copyright ©
2009 Rogue Pictures y Misher Films. Fotos por Phillip V. Caruso. Distribuida en España por
Universal Pictures International Spain. Todos los derechos
reservados.
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