CÓMO SE HIZO "TE QUIERO,
TÍO"
Notas de producción © 2009
Paramount Pictures
2. El reparto
Para el
crucial papel de Peter Klaven, Hamburg pensó inmediatamente en
su viejo amigo, el actor Paul Rudd. “Hay en este personaje una
especie de actitud abierta que me encanta”, dice Rudd. “Tiene
una actitud positiva, pero a menudo no está bien preparado para
manejar muchas situaciones de manera óptima. Tiene buenas
intenciones, y a menudo actúa con el corazón en la mano, pero
tiene algo de torpe. Me identifico mucho con Peter, en muchos
sentidos. John y yo siempre decíamos en broma que el personaje
se nos parece mucho. Po ejemplo, yo programo personalmente en
TiVo la serie “Antiques Roadshow”, y me aseguro de que mi
personaje haga lo mismo. A menos, claro está, que su TiVo esté
demasiado lleno de pistas de proyectos”. Rudd ha sido siempre un
fan del estilo de escritura de Hamburg, dice. “Hace años que
conozco a John, y he leído muchas de las cosas que ha escrito.
Todos sus personajes masculinos son parecidos a él en muchos
sentidos, y yo sintonizo con todos ellos por la misma razón. Es
muy sutil escribiendo situaciones de una manera muy graciosa
pero completamente honesta. Entiende realmente lo que tiene de
gracioso lo banal”. Entre sus escenas favoritas de “Te quiero,
tío”, continúa, están las que ilustran la torpeza de Peter con
los otros hombres mientras se esfuerza por encajar. “John es muy
aficionado a las pausas incómodas y a las bromas que no surten
efecto. Y yo también”. Peter también es propenso a inventar lo
que él cree que son apodos geniales, y que dejan a todo el mundo
rascándose la cabeza. “Su fraseología está también un poco
anticuada: se le ocurren cosas que suenan como si procedieran de
la boca de un chico de 14 años”, dice Rudd riendo. “Bueno, lo
que quiero decir es que uno no conoce a mucha gente de 30 años
que diga cosas como ‘súper guay’, pero hay algo muy gracioso en
estar serio y decir esas cosas. Es encantadoramente tonto”. El
productor De Line añade: “Peter es un personaje con el que es
muy fácil identificarse, y Paul hace aflorar esa atractiva
vulnerabilidad que todos sentimos pero que no siempre mostramos.
Se mueve realmente a lo largo de esa delgada línea, y lo borda
perfectamente”.
Durante una
recepción en su casa, Peter conoce a Sydney Fife, un tipo
mayormente interesado en las comilonas gratis que no tiene
ningún interés en comprar una casa, y lo admite francamente.
Después de una serie de ‘citas masculinas’ fracasadas (e
hilarantes), Sydney es como un soplo de aire fresco para Peter.
Es un bohemio de corazón, con una visión informal de la vida.
Vive en un bungalow en Venice y se pasa el tiempo saliendo con
los amigos, acostándose con solteras varias y paseando a su
caniche, Anwar Sadat (llamado así por su aparente parecido con
el fallecido presidente egipcio). Inversor privado aparentemente
exitoso que de alguna manera se las apaña para tener todo el
tiempo del mundo para una buena juerga, Sydney sólo sale con
divorciadas a causa de la falta de interés de ellas por las
relaciones estables (y por su reprimida libido sexual). Al
contrario que Peter, tiene un sólido grupo de amigos que le
proporcionan intimidad emocional de hombre a hombre. “Las
relaciones masculinas son los cimientos de la vida de Sydney”,
comenta Hamburg.
Para encarnar
al enigmático y carismático Sydney Fife, Hamburg estaba seguro
de que el actor Jason Segel sería la pareja ideal para Rudd.
Hamburg y Segel habían trabajado juntos varios años antes en la
serie de televisión de Judd Apatow “Undeclared”, y desde
entonces Segel ha dejado su impronta cómica en películas de
tanto éxito como “Paso de ti”.
“Recibí una
llamada de John diciéndome que tenía un gran guión y que Paul
Rudd iba a interpretar a uno de los protagonistas y que me
quería a mí para el otro papel”, recuerda Segel. “Nunca recibo
llamadas así”.
A Segel le
gustó el tono de comedia naturalista del guión, e inmediatamente
se puso a trabajar el personaje. “Es mi estilo de comedia
favorito, que se basa en la realidad y no es demasiado amplio o
pesado. No hay chistes bestias, así que, como actor, uno tiene
que aportarle un cierto naturalismo a la comedia”.
La ocasión de
trabajar con Rudd de nuevo sirvió para cerrar el trato. “Me
encanta actuar dándole la réplica a Paul. Estuvimos juntos en
‘Lío embarazoso’ y en ‘Paso de ti’. No hay nada mejor que contar
con alguien con quien poder jugar un ping pong verbal a un nivel
cómico, y Paul es el tipo más rápido de todos. Sé que cada vez
que se produzca una pausa, Paul irrumpirá con un gran chiste”.
Rudd devuelve
a su vez el cumplido: “Jason es realmente gracioso. Creo que
ambos entendimos de verdad a estos personajes y queríamos
internarnos en territorios inexplorados mientras rodábamos una
escena. Jason siente una verdadera afinidad por trabajar así, y
yo también”.
Los dos son
claramente amigos, tanto dentro como fuera del plató, así que ya
compartían la clase de química que hace falta para crear un
vínculo convincente en la pantalla. “Hay una energía muy
poderosa cuando los dos están juntos en el plató, observa la
coprotagonista Jaime Pressly, “porque disfrutan realmente de su
mutua compañía y se respetan mutuamente, y eso traspasa la
cámara. Son hilarantes”.
Segel añade:
“Además de ser el tipo más rápido con el que he trabajado, Paul
es también uno de los más simpáticos. Yo soy completamente
heterosexual, pero déjame decirte que es un hombre de ensueño”.
En el núcleo
de la personalidad de Sydney está su cálida honradez, aliada a
un encanto animal. “Es como una mezcla entre un perro golden
retriever y una persona mentalmente desequilibrada”, explica
Rudd. “Actuará siempre con el corazón en la mano, y será muy
sensible y mimoso y trotará alrededor como un perro grande, y
también defenderá lealmente a un amigo hasta el final”.
Añade la
coprotagonsta Rashida Jones: “Sydney es casi descarado, y Jason
es bueno en eso, porque también puede ser franco, pero en el
buen sentido”.
“Jason le
añade a Sydney grandes dosis de tierna testarudez, así como un
leve matiz repelente, como alguien que te mantiene la mirada
durante demasiado tiempo”, dice Rudd riendo. “Se mueve por el
estrecho margen de crear a un personaje al que uno cree capaz de
colmarnos de regalos o de matarnos mientras dormimos. Realmente
es capaz de ser ambos a la vez. Es fascinante”.
Las
diferencias entre las personalidades de Peter y de Sydney son
las que hacen realmente funcionar la relación, explica Segel.
“Peter nunca ha tenido un amigo como Sydney en su vida.
Enfrentarse a una parte de su vida que ha perdido de vista o que
abandonó, eso es lo que atrae a Peter de Sydney”.
Dice Hamburg:
“Aunque son muy diferentes, comparten el mismo sentido del humor
y una sensibilidad básica, aunque al principio no se dan
cuenta”.
De nuevo,
esas diferencias son evidentes también en la personalidad de los
actores fuera de la pantalla. “Paul y Jason se equilibran
mutuamente muy bien en términos de estilo y ritmo”, dice el
productor De Line. “Visualmente, su aspecto físico también
contribuye a la comedia. Paul es como muy pulcro y
norteamericano, mientras que Jason es un poco descentrado,
ligeramente bohemio y una pizca rock and roll. En todos los
aspectos, sus energías se complementan. Sus diferencias se
amoldan perfectamente a sus personajes”.
A medida que
la historia avanza, Peter y Sydney también aprenden cosas el uno
del otro. “Sydney le enseña a Paul que puede hablar de ciertos
sentimientos que ni sabía que llevaba dentro”, explica Hamburg.
“Peter es alguien que se guarda las cosas. Quizás esté estresado
por su boda o por su noviazgo, y necesite un desahogo para poder
expresar esa clase de cosas. Pero Peter nunca ha tenido esa
clase de amigo, y lo encuentra en Sydney”.
Sydney
también se beneficia al conocer a Peter. “Sydney tiene algunas
teorías bastante excéntricas, y se niega a admitir en qué punto
de su vida se encuentra”, dice Rudd. “Algunas de las cosas que
están ausentes en el mundo de Sydney aparecen de repente al
conocer a Peter, tal como ser capaz de ser amigo de la persona
que te importa (aunque sea una mujer)”.
Rashida
Jones, que interpreta a Zooey Rice, la novia de Peter, se sintió
entusiasmada por interpretar un papel que iba más allá de la
típica novia de comedia. “Zooey es un ser humano completamente
desarrollado, que es una activa participante en la película”,
dice Jones. “Es difícil encontrar un papel así. No es
simplemente la novia o la esposa de alguien, es un personaje
multi-dimensional y completamente realizado”.
Uno de los
personajes más firmes de la película, Zooey es una mujer
inteligente y segura de sí misma que apoya plenamente la
búsqueda de amistad de Peter. Hamburg pensó que Jones tenía
tanto la vis cómica como la afabilidad necesarias para el papel.
“Para mí era importante que Zooey no fuera simplemente la novia
que reacciona ante los chicos graciosos que la rodean, sino que
fuera capaz de aportarle al papel su propio estilo de humor y su
punto de vista”, explica. “Rashida es muy inteligente, y cuando
se trabaja con gente como Paul y Jason, que son realmente
rápidos, hace falta alguien que pueda estar al mismo nivel. Y
ella lo está tanto como ellos”.
“Rashida
tiene una cualidad innata que gusta, y eso brilla en la
pantalla. Además, es guapa”, dice Rudd. “Tiene la capacidad de
enganchar una cosa a la realidad y seguir siendo realmente
graciosa. Tuvimos mucha suerte de que aceptara estar en la
película”.
Peter y Zoeey
comparten aficiones que quienes les rodean, sobre todo Sydney,
encuentran difíciles de entender. “Se nos ve sentados ojeando
revistas de decoración o arquitectura que, como pareja,
realmente nos encantan”, explica Rudd. “No somos en absoluto
caricaturas, pero ella y yo sintonizamos de una manera que puede
molestar a otras personas. Por ejemplo, en una cena con amigos
podemos hablar animadamente durante 45 minutos, y al detalle, de
lo mejor del último número de la revista Domino, para luego
pasar otra hora hablando de la revista Real Simple durante el
postre”.
En cuanto a
la relación de Zooey con Sydney, dice Jones: “No sabe muy bien
qué pensar de él. Pero aún así quiere que Peter tenga un amigo,
así que se esfuerza mucho”.
Y al hacerlo,
observa algo en Peter y Sydney que pocas mujeres llegan a ver.
“Zooey representa la perspectiva de la mujeres viendo cómo se
hacen amigos los hombres. Es como ver una especie de experimento
antropológico”.
En cuanto a
su anterior vida social, Zooey es una mujer completamente
asentada con muchas amigas, dos de ellas muy íntimas, Denise
(Jaime Pressly) y Hailey (Sarah Burns). Sin embargo, las tres
mujeres son completamente distintas, según explica Jones:
“Denise y Hailey representan realmente aspectos opuestos de
Zooey. Denise es increíblemente obstinada y decidida, mientras
que Hailey es más sosa”.
Burns es más
explícita en su descripción de Hailey: “Lleva soltera mucho
tiempo, y eso le hace sentirse desgraciada”, dice. “Intenta
desesperadamente conseguir un novio y sale malparada cada vez
que lo intenta. Digamos que les aborda de una forma un poco
fuerte”.
Las tres
mujeres son propietarias de una tienda de muebles y decoración y
parecen saberlo todo las unas de las otras. “Las mujeres son
fácilmente vulnerables entre ellas”, explica Jones. “Reaccionan
de dos maneras posibles. O hay química negativa, lo que resulta
un poco grosero, o es como que inmediatamente se llega al
corazón de vuestra relación y a lo que queréis en la vida. En
cuanto a los hombres, es un poco más difícil hacerles salir de
su concha”.
Al contrario
que los hombres, añade Pressly, las mujeres tienden a no ocultar
ningún detalle, sobre todo cuando se trata de sexo. “Las mujeres
son peores en realidad en ese sentido, porque nos juntamos y
hablamos de todas las cosas, y en términos más gráficos que los
hombres. Creo que cuando los hombres se juntan, no se sinceran
tanto porque hay un ego mayor, quieren ser un poquito más
enrollados”.
Burns está de
acuerdo, y añade: “Las mujeres hablan mucho más de sexo y de sus
cuerpos y de cosas que no sientan bien a sus cuerpos. Cuando los
hombres hablan de sexo, es un poco repugnante y asqueroso.
Cuando lo hacen las mujeres, es como una experiencia que las
une”.
Mientras que
en la comedia romántica tradicional la persona que busca el amor
generalmente le pide consejo a su mejor amigo, en “Te quiero,
tío” Peter recurre a su hermano Robbie, interpretado por Andy
Samberg de “SNL”, para que le ayude y le guíe en el proceso de
encontrar al tipo adecuado. Robbie es mucho más el tipo
tradicional de hombre machote, y por lo tanto el candidato
perfecto para impartir consejos acerca de cómo conocer hombres.
También es gay. Robbie es entrenador personal, y un auténtico
experto en lo que hace falta para atraer a un hombre y en lo que
otros hombres encuentran atractivo.
Aunque la
orientación sexual de Robbie constituye una parte importante de
su forma de ser, no le define ni influencia su concepción de la
masculinidad tradicional. “Este personaje no está definido por
el hecho de ser gay”, dice Hamburg. “De hecho, casi no tiene
ninguna importancia. Y Andy sabía cómo interpretar eso. No
intentó hacerlo todo gracioso, simplemente interpretó la
realidad del personaje y la comedia que hay en eso”. De Line
añade: “Irónicamente, Robbie es más macho en mucho sentidos de
lo que lo es Peter. Es un tipo que ve programas deportivos con
su padre. También tiene toda clase de amigos, mientras que Peter
es más bien un metrosexual.
Dice Samberg:
“Peter es como una herramienta, y Robbie es más bien
impresionante, algo que va a dejar perplejos a muchos tíos”.
Peter proviene de una familia muy unida, pero su relación con su
padre, Oz, nunca ha sido tan estrecha como la de Robbie. Oz y
Robbie son buenos amigos, disfrutando con las actividades
tradicionales paterno-filiales. Oz también apoya plenamente y se
implica en la orientación sexual de Robbie.
“Oswald
Klaven es un hombre de verdad, como lo es su hijo Robbie”, dice
J.K. Simmons, quien interpreta a ‘Oz’. “Peter, mi otro hijo, no
es tan hombre, es más bien un tipo con novia”.
“Oz es un
tipo de padre como ‘el gran Santini’, así que uno no esperaría
verle aceptar la homosexualidad de su hijo pequeño, pero él lo
hace, y sin reservas”, explica Hamburg. “Quiere a sus dos hijos
pero es más amigo del gay porque les unen las mismas cosas, como
jugar a los videojuegos, ir de pesca y salir de fiesta. Es sólo
por la clase de tipos que son”.
Para los
papeles de Oswald y Joyce Klaven, los realizadores se sintieron
felices por contar con Simmons y Jane Curtin para los papeles.
“Tuvimos mucha suerte por poder tener tanto a J.K. como a Jane”,
dice Hamburg. “Parecen una pareja auténtica porque son comedidos
y aún así son realmente agudos y graciosos. Era asombroso,
porque si se les pedía que improvisaran eran impresionantes al
hacerlo, manteniéndose siempre en el personaje”.
“Me sentí
realmente ilusionado cuando supe que el papel de mi padre lo iba
a interpretar J.K., porque es uno de esos actores que son
igualmente creíbles en un papel realmente tierno, como el del
padre de ‘Juno’, o en el de un convicto terrorífico en (la serie
de la prisión de HBO) ‘Oz’”, comenta Rudd. “Y cuando supe lo de
Jane pensé, ‘¡Oh, Dios mío, es un icono!’”
Simmons
observa: “El estilo de escritura de John es único. Creemos que
ya hemos visto antes esta clase de comedia picante, pero él
tiene su propia voz dentro y es muy, muy graciosa”.
En su viaje para encontrar un amigo íntimo, Peter asiste a un
puñado de actividades sociales dirigidas a los hombres y se
embarca en diversas “citas masculinas” con la ayuda de la
familia, los amigos e Internet. En un esfuerzo por estrechar
lazos con el marido de una de las amigas de Zooey, Peter
participa en la ‘noche de póquer’ en casa de Denise, uniéndose a
Barry, su marido, y sus amigos, con gran disgusto de Barry.
Para el papel
de Barry, Hamburg pudo conseguir a un actor muy solicitado, que
también es uno de los directores actuales más cotizados de
Hollywood. Dos semanas después del estreno de su mega-hit “El
Hombre de Hierro”, Jon Favreau estaba listo para tomarse un
descanso. “Normalmente, cuando se estrena una película como esa,
la vida de uno se vuelve muy ajetreada, y lo único que uno
quiere es un tiempo de descanso”, observa.
Pero Hamburg
tenía otros planes. “Cuando contratamos a Jaime Pressly como
Dense, nos pareció que para interpretar a su marido
necesitábamos a alguien que pudiera darle bien la réplica, así
que de inmediato buscamos a Jon”, dice Hamburg.
“Afortunadamente, él quería hacer la película”.
“Estaba
hablando con Robert Downey Jr. (el protagonista de ‘El Hombre de
Hierro’), y me dijo: ‘Es lo mejor que puedes hacer’”, observa
Favreau. “Sólo ve y sé un gran actor, y sintoniza con ello, para
que puedas encontrar un poco de equilibrio”.
“Jon fue un
lujo”, recuerda Hamburg. “Es curioso, porque ahí estaba ese gran
director de éxito, y su actitud era, ‘Lo que necesitéis, aquí
estoy a vuestro servicio’. Ahí estaba él, preparado para ser un
profesional y hacer lo que hiciera falta para realizar sus
escenas”.
Favreau
describe a Barry simplemente como “un gilipollas”. Barry no
tiene ningún interés en pasar el tiempo con Peter, al que
considera un capullo que no tiene ni idea de jugar al póquer.
Accede únicamente porque su igualmente descarada mujer accede a
hacer el amor con él con la luz encendida. “Le interpreto como
un pene insensible, sin ninguna empatía en absoluto por el tipo,
y siempre es divertido interpretar a personas que no se
disculpan por ser como son”.
La relación
entre Barry y Denise pasa rápidamente de caliente a fría en un
abrir y cerrar de ojos. “Les gusta pelearse y luego
reconciliarse”, dice Pressly. “Eso es lo que más les gusta
hacer”. Favreau explica: “Su relación es especialmente polémica.
Ella es un poco áspera, claramente no es una persona feliz, ni
tampoco mi personaje. Pero aquí hay también un vínculo, un amor
que es sincero, y dependen el uno del otro”.
Como agente
inmobiliario en Los Ángeles, Peter tiene ocasión de cruzarse con
numerosos famosos, y está ilusionado por la oportunidad de
ascender en su carrera y pasar de ‘las llanuras’ de Los Ángeles
a las colinas, fichando como cliente a Lou Ferrigno, “El
increíble Hulk” de la TV.
“’Te quiero,
tío’ es una historia de Los Ángeles, así que imaginé que Peter
probablemente iba a encontrarse vendiendo casas de famosos
porque quiere ascender en su carrera, y de alguna manera me vino
Lou Ferrigno a la cabeza”, recuerda Hamburg. “No tenía ni idea
de si podríamos conseguirle, pero le escribí y pareció encajar,
y todo surgió a partir de ahí”.
Ferrigno
estaba ilusionado por la posibilidad de trabajar en una comedia,
oportunidad que no se le presenta a menudo a un hombre coronado
Mister Universo dos veces. “John Hamburg me metió en la
película, y yo estaba contentísimo”, dice Ferrigno. “John conoce
bien la comedia y me ayudó a sacar lo mejor de mí”.
“Lou estaba
ilusionado por hacer la película y fue muy divertido trabajar
con él”, dice el director. “Es un ser humano auténtico, un
hombre muy tierno. También tiene las manos más grandes que jamás
he visto en un ser humano”, dice riendo.
“Me sentí muy
contento cuando supe que Lou había dicho que sí”, recuerda Rudd.
“Es realmente gracioso y muy natural. Es difícil no utilizar la
palabra ‘increíble’ al describirle, porque eso es un poco obvio,
así que sólo diré que Lou Ferrigno es un cañón”.
Con tantos
actores de talento componiendo el reparto coral, mantenerse
serio en el plató de ‘Te quiero, tío’ era a veces poco menos que
imposible. “He hecho un montón de comedias y siempre me he
enorgullecido de mantener la compostura, pero eso no ha
funcionado en esta película”, dice Rudd. “No podía parar de reír
en esta película. Eché a perder no sólo tomas, sino rollos
enteros de película”.
Una secuencia
de una cena en el restaurante chino Hop Louie del barrio de
Chinatown de Los Ángeles en la que participaba casi todo el
reparto, fue un día repleto de travesuras. “Era como el comedor
de un instituto”, recuerda J.K. Simmons. “Yo no paraba de
desternillarme y de echar gambas por la nariz durante uno de los
brindis de Jason”.
“Eso es lo
que pasa en la vida real”, añade Hamburg. “Fue divertido, pero
hubo muchas tomas estropeadas por las risas. Había un ambiente
delicioso. Se notaba mucho que estábamos haciendo una comedia”.
“John
realmente le deja nos dejaba que hiciéramos nuestras cosas”,
explica Segel. Su guión era tan sólido y tan bueno que no había
necesidad de desviarse realmente del mismo, pero no parábamos de
decir cosas. Una de las cosas estupendas de trabajar con John es
que se siente cómodo cuando los actores intentan hacer suyos los
diálogos”.
En el plató,
los actores solían hacer las tomas según estaban en el guión,
pero luego o bien ellos o bien Hamburg empezaban a explorar
nuevas posibilidades para la comedia. “Era muy fácil, porque los
personajes estaban muy bien desarrollados”, observa Rashida
Jones. “John defendía lo que él pensaba que era esencial para la
escena, y luego nos dejaba hacer lo que nos pareciese natural”.
“Solíamos
improvisar en el transcurso de las escenas”, dice Simmons, “y
entonces se oía a algún tipo en la sala soltar una frase, y uno
pensaba: ‘Oh, ése es Hamburg’. Entonces todo el mundo se
reagrupaba y aportaba sus ideas. Entonces él soltaba más ideas,
y la gente recogía la pelota y corría con ella. Fue realmente
muy divertido”.
Favreau
añade: “Creó un ambiente agradable y fluido que de verdad sirvió
para descubrir momentos divertidos e interesantes que no fueran
obvios ni patosos”.
Incluso los
actores que no tenían ninguna frase en el guión en una escena
concreta podían seguir involucrándose. “Incluso aunque no se
tuviera ninguna frase, uno decía alguna, porque inevitablemente
uno iba a improvisar en cada escena”, dice Jaime Pressly. “Nos
reíamos todo el día y nos divertíamos, y disfrutábamos de
nuestra mutua compañía”.
3.
La producción
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y Montecito Picture
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