CÓMO SE HIZO "LA ÚLTIMA
CASA A LA IZQUIERDA"
Notas de producción © 2009
Universal Pictures
1. El proyecto
Con más de tres décadas como
cineasta profesional, Wes Craven se ha convertido en un fenómeno
cultural para el cine y la televisión. Reinventó el género de
terror en 1984 con la clásica Pesadilla en Elm Street, escrita y
dirigida por él, y unos años después volvió a dar otra vuelta de
tuerca a las películas de terror con la exitosa trilogía Scream.
Las entregas de ambos títulos han recaudado casi mil millones de
dólares y demuestran un profundo conocimiento de los miedos
inconscientes que habitan la psique humana. Pero el éxito de Wes
Craven empezó en 1972 con su primera película, la sorprendente
La última casa a la izquierda, un largometraje que hizo historia
producido por Sean Cunningham, otro experto del género, que
lanzó posteriormente otra exitosa saga, Viernes 13. A principios
de los setenta, los universitarios estadounidenses protestaban
en la calle contra la guerra de Vietnam. Millones de ciudadanos
se sentían profundamente desilusionados por la carnicería que se
emitía en cada boletín de noticias. Pero la injusticia también
se vivía en Estados Unidos. Los jóvenes exigían más derechos
civiles, más derechos para la mujer y los gays. Fiel reflejo de
esta actitud revolucionaria, una nueva generación de jóvenes
cineastas fue más allá de las fronteras del cine convencional.
Entre estos innovadores cineastas se encontraban Wes Craven y
Sean Cunningham, que empezaron a desarrollar una película que
iba a cambiar el molde del thriller moderno. “La última casa…
fue un proyecto muy acorde con la época”, dice Wes Craven.
“Durante esos años tiramos las reglas por la borda, intentábamos
deshacernos de la censura. Todos estábamos contra el sistema. Se
luchaba en Vietnam, y las imágenes más fuertes que veíamos
procedían de documentales de la guerra. En La última casa…
decidimos mostrar la violencia tal como es y destapar la parte
escondida de las películas de género hollywoodienses. Dimos la
vuelta a todas las convenciones aceptadas hasta entonces para el
cine de serie B”.
Wes Craven era profesor de
universidad antes de cambiar de profesión, y se inspiró en la
película de Ingmar Bergman El manantial de la doncella, basada a
su vez en la balada medieval sueca “Töres dotter i Wänge” (La
hija de Töre de Wänge). En la época, La última casa… fue un
cambio radical de las habituales películas de monstruos y
científicos locos de los años sesenta y principios de los
setenta.
Los dos cineastas no
estaban seguros de que una película de tan bajo presupuesto y
con un tema tan controvertido atrajese al público. De hecho, más
que nada les interesaba hacer un largo. “Cuando Sean y yo
conseguimos levantar la película”, recuerda Wes Craven,
“estábamos convencidos de que sería muy pequeña, que se
estrenaría en un par o tres de cines. Muy poca gente la vería y
menos se acordarían de ella. Por eso se nos ocurrió enseñar
cosas que no se habían visto nunca en la pantalla. Decidimos
saltarnos todas las reglas y hacer lo que nos diera la gana”.
La primera versión de La
última casa… fue, tal como dice Sean Cunningham, “una película
de guerrilla”. Se rodó con un equipo de 15 personas y un
presupuesto que no alcanzó los cien mil dólares. Para ahorrar
dinero, rodaron sobre todo en las casas de sus familias en
Westport, Connecticut. “Digamos que más o menos fue así”,
explica Sean Cunningham. “Dije: ‘Tengo una idea, hagamos una
película. Escribes el guión, yo la produzco, tú la diriges. Haré
los bocatas y grabaré el sonido’. Fue un rodaje muy básico,
típico de estudiantes. Como cuando se prepara una obra de teatro
en el instituto y todos trabajan 24 horas al día sólo por el
placer de conseguir estrenarla. Éramos unos locos yendo de un
lado a otro con una cámara”.
Los humildes orígenes de
La última casa… no permitían vaticinar que se convertiría en un
enorme éxito de taquilla y que revolucionaría el género del
thriller. Wes Craven recuerda el fin de semana del estreno:
“Llamé a Sean para saber qué pasaba con la película. Y me dijo:
‘¿Estás sentado? Es un éxito, es tremendo, la cola para entrar
casi da la vuelta a la manzana’”. Después de estar en cartel
durante semanas, siguió su camino por los campus universitarios
y los pases de medianoche.
El crítico de cine Roger
Ebert, del Chicago Sun Times, la aplaudió y la describió como
“una pequeña película dura y amarga, cuatro veces mejor de lo
que esperaba… una de esas raras películas que aparecen sin
promoción y que funcionan a nivel comercial, pero que ofrece
mucho más”.
En la industria,
directores actuales pertenecientes al “splat pack” (sangre y
vísceras a mogollón) reconocen que La última casa… influyó mucho
en su estética. Con esta nueva versión de la obra maestra, dan
la bienvenida a un nuevo miembro del exclusivo club, el joven
director griego Dennis Iliadis.
Demos un salto en el
tiempo y avancemos 30 años. Intrigados por el increíble éxito de
los remakes de películas de terror como La matanza de Texas y
Las colinas tienen ojos, esta última también de Wes Craven, los
dos socios empezaron a pensar en una nueva versión de La última
casa a la izquierda. “Al producir la película original con un
presupuesto tan restringido, muchos aspectos de la historia
quedaron sin explorar”, explica Wes Craven. “Por suerte, la
nueva versión ha contado con un presupuesto mucho mayor y hemos
podido dedicar más tiempo al rodaje”.
Para volver a presentar
este clásico a un público actual, los productores empezaron a
buscar a un joven realizador en alza para aportar una nueva
perspectiva a la historia. Hacía falta alguien visualmente
innovador, con una imaginación sombría y, además, un talento
especial para enfrentarse a la acción, el humor macabro y el
terror de la primera. Más aún, debería integrar los elementos y
transformarlos en una experiencia distinta, nueva.
Durante un año, los
cineastas y Rogue Pictures pensaron en más de cien directores
para el proyecto. El coproductor Cody Zwieg se quedó
impresionado cuando vio la película Hardcore, la controvertida
historia de cuatro prostitutas adolescentes en la Atenas actual,
dirigida por Dennis Iliadis. Aconsejó a Sean Cunningham, Wes
Craven y la socia de este último, Marianne Maddalena, que la
vieran. Los productores estuvieron de acuerdo con el
coproductor.
Hardcore fue escogida por
la Selección de la Crítica de Variety como una de las mejores
películas de nuevos directores europeos en 2005, y también ganó
el prestigioso Premio Independencia del Cine Alemán. Además,
esta película de bajo presupuesto y producción independiente
demostraba la creatividad de Dennis Iliadis a pesar de las
restricciones presupuestarias.
“Sabíamos que el remake
sólo funcionaría si encontrábamos a alguien capaz de crear
personajes fuertes y controlar los momentos más extremos”,
explica Cody Zwieg. “Hardcore no es una película de terror, pero
está poblada por personajes perfectamente creíbles en
situaciones realmente horribles”.
Dennis Iliadis no dejó
pasar la oportunidad de trabajar con Wes Craven y hacer su debut
en el cine estadounidense. “He visto todas las películas de Wes,
me encantan”, dice. “Esta película está basada en una historia
arquetípica, primaria, es una base genial. He querido guardar la
fuerza del relato de Wes y desarrollarlo a mi manera”.
En Hardcore, el realizador
consiguió magníficas interpretaciones de actores en su mayoría
no profesionales a base de ensayos. Aportó su experiencia a LA
ÚLTIMA CASA A LA IZQUIERDA. “Hay que descubrir a los personajes
a través de los actores”, dice. “Ensayamos durante mes y medio
en mi primera película. Nos permitió rodar escenas difíciles con
mucha rapidez porque habíamos desarrollado los personajes
durante los ensayos. Fue posible rodar las escenas más extremas
con mucha naturalidad”.
Con el guión original de
Wes Craven como plantilla, los cineastas pidieron a los
guionistas Adam Alleca y Carl Ellsworth que actualizaran la
historia. Carl Ellsworth ya había trabajado con Wes Craven en
Vuelo nocturno/Red Eye, y se alegró de tener la oportunidad de
colaborar en el remake de la primera obra del director. “Es la
clásica película donde el bien triunfa sobre el mal. Al fin y al
cabo, habla de personas normales en una situación de lo más
anormal”.
Dennis Iliadis no quería
que la película se limitara a dar sustos, también deseaba
construir personajes complejos. “Espero que la película agarre
al espectador y no le suelte”, dice. “También debe hacernos
reflexionar sobre la naturaleza humana. ¿Quién es violento,
quién es normal? La película nos coge por el cuello y nos habla
de la naturaleza humana. Somos una especie interesante”.
2.
El reparto
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Imágenes
y notas de cómo se hizo "La última casa a la izquierda" - Copyright ©
2009 Rogue Pictures y Craven/Cunningham/Maddalena Productions.
Fotos por Lacey Terrell. Distribuida en España por Universal Pictures International
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