CÓMO SE HIZO "NOTORIOUS"
Notas de producción © 2009
Hispano Foxfilm
1. El proyecto
La extraordinaria vida y el legado de Christopher “The Notorious
B.I.G”. Wallace, junto con su prematura muerte a la edad de
veinticuatro años, cuando se hallaba en la cumbre de su poder
creador, en el preciso momento en que su carrera estaba
despegando, le han convertido desde hace mucho tiempo en uno de
los iconos más enigmáticos de la música. Conocido como un poeta
de la calle, apasionado y sin pulir, que dio prestó su resonante
voz de barítono a quienes carecían de ella en los barrios
marginales, y cuyo poderoso influjo sigue dejándose oír en todo
el espectro de la música hip-hop contemporánea, The Notorious
B.I.G. (también conocido como Biggie y Biggie Smalls) se ha
convertido en una leyenda duradera. Más de diez años después de
su fallecimiento, los muchachos siguen aprendiendo de memoria
cada palabra de sus discos; los artistas siguen inspirándose en
su fanfarronería, su estilo y su capacidad de captar el drama de
la vida urbana en latigueantes juegos de palabras, y el mundo
continúa fascinado por una historia rebosante de música,
atractivo, peligro y sueños inverosímiles hechos realidad. Pero,
¿quién era el verdadero hombre –hijo, padre, marido y artista–
que se oculta detrás de esa leyenda? NOTORIOUS, una película
puesta en marcha por un trío de productores que conocieron
íntimamente a Christopher Wallace –su madre, Voletta Wallace, y
sus antiguos representantes, Wayne Barrow y Mark Pitts- aborda
la irresistible cuestión y examina la profunda importancia de la
música de Biggie, llegando al mismo tiempo hasta el fondo de su
humanidad. En la década siguiente al asesinato de Biggie, que
todavía no se ha resuelto, fueron muchos los que se dirigieron
tanto a Voletta Wallace como a Barrow y Pitts con planes para
realizar una película sobre la inestable y vibrante vida del
rapero. Durante todos esos años dijeron que no –deseando
asegurarse de que cualquier película sobre el personaje fuera
tan auténtica y fiel a la cruda realidad como lo fue The
Notorious B.I.G. en su propia narración de los hechos.
Su esperanza era poder
realizar algún día una película que contara la vida de
Christopher Wallace sin censura ni sensacionalismo, sino que más
bien revelara toda la complejidad del personaje –lo bueno y lo
malo, la belleza y la brutalidad– y garantizase que su odisea
desde las calles hasta el momento en que se hizo un hombre fuera
preservada en toda su extensión de forma respetuosa y artística.
Wallace, Barrow y Pitts pudieron finalmente conseguirlo
realizando ellos mismos NOTORIOUS.
“La gente escucha su
música y su conocimiento no llega más allá, pero nosotros
queríamos que el público saliese de ver esta película con algo
más”, dice Barrow hablando de las esperanzas que el trío de
productores puso en la película. “Queríamos que los espectadores
se llevasen exactamente una imagen de aquello para lo que la
señora Wallace crió a su hijo: para que fuera el hombre
Christopher Wallace”.
Wallace nació el 21 de
mayo de 1972 y se crió en uno de los barrios más pobres y más
despiadados de Brooklyn, Bedford Stuysvesant. Siendo muy joven
reveló su talento para el rap y ya grababa discos al alcanzar la
adolescencia. Aunque era un estudiante inteligente y de
excelentes notas, a los diecisiete años, atraído por el dinero
fácil y la gran vida que se daban los camellos que veía a su
alrededor, abandonó los estudios para llevar una vida en la
calle. La paternidad no hizo más que acentuar su ambición de
llegar a fin de mes por cualesquiera medios que fueran
necesarios. Pero cuando una cinta de demostración cayó en manos
del productor de rap en creciente ascenso Sean “Puffy” Combs,
tales medios cambiaron radicalmente. Combs firmó al instante un
contrato con Biggie haciendo de su vertiginoso éxito la piedra
angular de su nuevo sello Bad Boy Records.
Conocido primero como
“Biggie Smalls” y luego como “The Notorious B.I.G”., Wallace
logró un número inmenso de admiradores contando unos cuentos
extraños y descarnados sobre la violencia real que había
encontrado en las calles, pintando un cuadro a veces
espeluznante pero siempre profundamente cierto, de la América de
los barrios deprimidos. Su rara mezcla de total credibilidad
callejera e innegable atractivo comercial, dio un nuevo ímpetu a
todo el mundo del hip-hop, subiendo el listón de las letras y
contribuyendo a volver a hacer de la cultura algo profundamente
importante. Después de haber acumulado varios éxitos y de
haberse convertido en el solista masculino más importante de las
listas del pop y del Rythm and Blues, parecía que The Notorious
B.I.G. no estaba más que al comienzo de una carrera increíble y
sin precedentes. Pero el 9 de marzo de 1997, cuando Wallace
salía de una fiesta organizada por Vibe Magazine después de los
Premios Musicales Soul Train, un desconocido agresor disparó
sobre él y lo mató.
Aunque era posible
liquidar a Wallace, su música sobrevivió a su muerte. Poco
después de su fallecimiento, su segundo álbum salió al mercado y
llegó inmediatamente a la cabeza de las listas, convirtiéndose
el cantante en el primer artista en lograr dos números uno
póstumos. Desde entonces, su influencia ha seguido resonando en
toda la industria musical, manteniéndola viva muchos artistas,
de P. Diddy a Jay-Z, cuyas carreras arrancaron gracias a la
ayuda de Wallace y al futuro más despejado que él contribuyó a
forjar para el hip-hop.
Tales eran los hechos,
pero los realizadores querían ahondar mucho más en la vida y la
época de Christopher Wallace para llegar a lo que verdaderamente
le movía. Con el fin de crear un cuadro que describiera con
todas las de la ley y sin restricciones cómo The Notorious
B.I.G. llegó a ser el hombre que fue, el equipo se hizo con los
servicios de un guionista que ya conocía cada detalle de esta
asombrosa historia: Cheo Hodari Coker, autor de Unbelievable:
The Life, Death, and Afterlife of the Notorious B.I.G. y
colaborador de Rolling Stone, Spin, Los Angeles Times y VIBE,
que fue la última persona que entrevistó a Wallace, hablando
largamente con él la noche anterior a su asesinato.
Coker afirma que sus
numerosas y prolongadas entrevistas con Biggie le dejaron la
imborrable impresión de un joven que ya había vivido toda una
vida. “Christopher Wallace sólo alcanzó la edad de veinticuatro
años, pero fueron unos veinticuatro años épicos”, asegura. “Para
mí, el reto más grande consistía en rendir homenaje a su carrera
como leyenda musical, captando a la vez los matices de su
personalidad. Era divertido. Era travieso. Era un verdadero gozo
entrevistarlo porque era una persona tan abierta”.
Coker no sólo gozó del
privilegio de haber realizado más de cinco horas de entrevistas
cara a cara con Wallace, sino que también, en el año siguiente a
la muerte de Biggie, acumuló docenas de conversaciones con
muchas de las principales figuras de la vida de Wallace, entre
ellas, Voletta Wallace, Mark Pitts, Wayne Barrow, Faith Evans,
James “Lil Cease” Lloyd, DJ Enuff, DJ Mister Cee, Sean “Puffy”
Combs, Damien “D-Roc” Butler y otros muchos de los personajes de
la vida real que aparecen en la película.
Todo esto contribuyó a forjar una imagen de Biggie en la que se
unen cada uno de los elementos dispares de su vida –la ruda ley
de la calle, sus íntimas relaciones con su familia y sus amigos
y el trascendente poder de su música– para formar un retrato
caleidoscópico.
“Biggie era un genio a la
hora de encapsular momentos enteros de su vida en una canción de
tres minutos y medio, y ése es el mismo truco que espero haber
conseguido en las ciento diecinueve páginas del guión”, dice
Coker. “Yo quería escoger momentos intensos que sirvieran de
símbolo y resumen de todos los años de su vida, y encajarlos
visualmente de la misma forma como Biggie lo hizo musicalmente
para ‘Ready To Die’ o ‘Life After Death’”.
Coker contaba igualmente
con la ventaja de poder echar mano de relatos que Wallace le
había confiado durante sus entrevistas, añadiendo sutiles
matices y detalles al guión. Por ejemplo, a Coker siempre le
apasionó el relato de cómo, en los días de escasez del principio
de su carrera, el rapero no quería que su madre supiera que
estaba traficando con drogas, por lo que ocultaba todo su
vestuario de diseño —las camisas de Izod y Le Tigre, su joyería
y otro botín- en un baúl que guardaba en el tejado de su
edificio de apartamentos del 226 de la calle St. James— y se
cambiaba poniéndose ropa ‘limpia’ que llevaba en la calle Fulton
tan pronto como su madre volvía la vista a otro lado.
“No es más que otro
pequeño detalle que deja claro que Christopher Wallace y The
Notorious B.I.G. eran dos personas totalmente distintas”,
comenta Coker.
El guionista Reggie Rock
Bythewood, autor del argumento de la película de Spike Lee LA
MARCHA DEL MILLÓN DE HOMBRES, merecedora del elogio de la
crítica, además de guionista y director de ENTRE LÍNEAS y BIKER
BOYZ, también se unió a la empresa para profundizar en las
relaciones entre los personajes, y añadir su visión propia y
perspicaz de la vida, la influencia y el atractivo de Biggie, no
sólo para los aficionados incondicionales del hip-hop sino para
cualquiera que haya conocido su historia completa.
“Yo quería ir contra la
corriente de aquello que habitualmente se examina cuando se
realiza una película sobre la vida de alguien”, explica
Bythewood. “Las preguntas que yo quería plantear eran: ¿Cuáles
eran sus defectos como ser humano? ¿Cómo se introdujo todo ello
en su música y en las opciones hacia las que se inclinó?”
Prosigue: “Creo que lo que
hace que Christopher Wallace resulte tan interesante es el hecho
de que en ocasiones parezca representar lo peor de la idea que
la gente se ha formado de los jóvenes negros; y sin embargo, en
otro nivel, simboliza lo mejor de los jóvenes negros –como hijos
conscientes de sus deberes, padres atentos, amigos leales.
Espero que el examen que la película realiza de esa dualidad
ponga en entredicho las perspectivas de la gente –tanto en lo
que se refiere a Christopher Wallace como a nosotros mismos”.
En última instancia, tanto
Coker como Bythewood acabaron viendo a Wallace como a una
especie de camaleón que cambia de color de forma repetida y con
éxito, a la vez que trata de ser todo para todos. Cada una de
sus identidades se convirtió en parte esencial del relato –desde
“Chrissy Pooh” la niña de los ojos de su madre; pasando por “Big
Chris”, el camello adolescente que vendía crack; por “Biggie
Smalls”, el rey del rap improvisado en las esquinas; por “The
Notorious B.I.G”., la superestrella de la música, acabando,
después de dar una vuelta completa, en Christopher Wallace, el
hombre de negocios hecho y derecho que cuida de su familia y del
futuro del hip-hop.
Así lo resume Bythewood:
“Para Lil’ Kim nuestro personaje era completamente distinto del
que era para Faith; y la personalidad que adoptaba para cada una
de éstas también era diferente de la que asumía ante su madre.
En eso consistía su atractivo personal y también su genio
artístico. En sus discos, las mujeres oirían una cosa; los
gángsters, otra; los críticos del hip-hop, algo diferente, y la
persona normal que oyera la radio, otra distinta. Pero creo que
todos ellos estaban de acuerdo en que él era único en su especie
y eso es lo que nos propusimos recoger”.
2.
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