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RADIO ENCUBIERTA
(The boat that rocked)


cartel
Dirección y guión: Richard Curtis.
País:
Reino Unido.
Año: 2009.
Duración: 129 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Philip Seymour Hoffman (el Conde), Bill Nighy (Quentin), Rhys Ifans (Gavin), Nick Frost (Dave), Kenneth Branagh (ministro Dormandy), Tom Sturridge (Carl), Jack Davenport (Twatt), Ralph Brown (Bob), Chris O'Dowd (Simon), Rhys Darby (Angus), Will Adamsdale (News John), Katherine Parkinson (Felicity), January Jones (Elenore), Talulah Riley (Marianne), Gemma Arterton (Desiree).
Producción: Tim Bevan, Eric Fellner y Hilary Bevan Jones.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía: Danny Cohen.
Montaje: Emma Hickox.
Diseño de producción: Mark Tildesley.
Vestuario: Joanna Johnston.
Estreno en Reino Unido: 1 Abril 2009.
Estreno en España: 29 Mayo 2009.

CÓMO SE HIZO "RADIO ENCUBIERTA"
Notas de producción © 2009 Universal Pictures

  Después del tremendo éxito cosechado por su primera película como director, Richard Curtis empezó a buscar una idea para un nuevo largometraje. Empezó a recordar las noches que, siendo adolescente, había pasado escuchando el rock and roll que los pinchadiscos emitían desde barcos piratas y estructuras marinas ancladas fuera de las aguas territoriales del Reino Unido en los años sesenta. Estas emisoras hicieron posible que los entusiastas radioyentes escucharan a los Beattles, los Rolling Stones y los Kinks, así como a legendarios músicos y cantantes como Jimi Hendrix, Dusty Springfield, Janis Joplin y Aretha Franklin. Pero los piratas eran una espina clavada en el dedo del gobierno, que hacía todo lo posible para erradicar esas emisoras que llegaban a millones de hogares británicos. La pasión que el director siente por la música de esa época se hizo patente en Love Actually, donde se oían temas de Joni Mitchell, Darlene Love, Paul Anka y Lennon/McCartney. No parecía nada desencaminado que su siguiente película se basara en este tipo de música. Decidió que transcurriría en un barco, sede de una radio pirata, y que sus temas favoritos estarían incluidos en la banda sonora. “Todos los de mi generación lo recuerdan”, dice el director. “Te metías en la cama por la noche con el transistor. Lo encendías y sonaba una música fantástica que no se oía en ningún otro sitio. Al rato, tus padres gritaban desde abajo: ‘¡Acuéstate, apaga la luz, duérmete!’ Creo que mi pasión por el pop se vio reforzada por esa sensación de ilegalidad, de prohibición”. Richard Curtis, gran admirador de la ya clásica película de Robert Altman, M*A*S*H y de la famosa Desmadre a la americana, de John Landis, se puso como objetivo basarse en la estructura libre de la primera y los chistes despiadados de la segunda. Estaba convencido de que varios hombres viviendo en un barco anclado en pleno mar del Norte debía dar pie a situaciones muy cómicas. El realizador dice: “Empecé escribiendo unas cuantas escenas acerca de cosas que podían pasar en un barco con un montón de tíos a bordo. Lo primero que le viene a la mente a uno es la pregunta: ¿Y las chicas? ¿Van chicas una vez cada quince días para acostarse con ellos? ¿Qué pasa si uno tiene novia? ¿Cómo te echas novia a bordo de un barco así?”

 

  Con sus preguntas y recuerdos, dispuesto a pasar mucho tiempo delante de la pantalla del ordenador, Richard Curtis empezó a escribir RADIO ENCUBIERTA, centrando el guión alrededor de Carl, un chico de 18 años al que han expulsado del instituto y al que su madre manda pasar una temporada con su padrino Quentin, capitán y dueño de un barco carente de reglas y leyes anclado en medio del mar del Norte. El chico, que sigue virgen, busca respuestas a preguntas vitales, y su madre, una mujer de espíritu libre, cree que una temporada en el barco le ayudará. Llega, en palabras del guionista, “a un barco destartalado en medio del mar, habitado por unos pinchadiscos ególatras, que sólo viven para poner música 24 horas diarias”.

  Una vez acabado el guión, Richard Curtis se lo dio a leer a dos hombres con los que lleva mucho tiempo colaborando, Tim Bevan y Eric Fellner, de Working Title. “La música, la época, la historia, todo nos interesó”, recuerda Eric Fellner. “Tim y yo, así como Working Title en general, tenemos mucha suerte de llevar trabajando 15 años con Richard. Hacer una película con él siempre aporta algo nuevo. Es una persona carismática y muy creativa”.

  La productora Hilary Bevan Jones, que había trabajado previamente con el director en el dramático y premiado telefilm “La chica del café”, con Bill Nighy y Kelly Macdonald, se unió al equipo de RADIO ENCUBIERTA. “Leí el guión y me enamoré de la historia”, recuerda. “Estaba lleno de ingredientes que lo hacían irresistible. Era divertido, conmovedor y la música era fantástica. Las películas de Richard siempre tienen mucho corazón. Desprenden calidez”.

  Una vez aprobada la producción, Working Title empezó a buscar un reparto y un equipo capaz de volver a llevar el rock and roll de los años sesenta a sus momentos de mayor gloria.

  Ante la doble responsabilidad como guionista y director, Richard Curtis debió enfrentarse a una tarea nada fácil. A pesar de tener la posibilidad de retocar el guión sobre la marcha para adaptarlo a los actores, reconoce que fue un trabajo complicado tanto desde el punto de vista del guionista como del director.

  “Hasta que empieza el casting, no se descubre lo que se ha escrito y qué tipo de película va a ser”, explica. “Durante ese proceso, busco actores que se sientan cómodos en la informalidad y dispuestos a llegar al límite de las situaciones cómicas sin que pierdan realismo. Por ejemplo, hicimos pruebas a 60 actores para encontrar al que encarnaría a Carl. El único que demostró el comportamiento despreocupado que buscaba fue Tom Sturridge”.

  El actor londinense de 23 años compara su experiencia en el rodaje a la de su personaje: “Cuando Carl llega al barco, se queda boquiabierto ante los disc jockeys. Cuando llegué al plató para trabajar con actores de la talla de Philip Seymour Hoffman, Bill Nighy, Rhys Ifans y Nick Frost, me pasó lo mismo. Me sentía intimidado, pero también estaba entusiasmado, como le ocurre a Carl delante de los otros personajes”.

  Para el actor que diese vida al Conde, el pinchadiscos cuyo conocimiento del rock solo se ve mermado por su engreimiento, los cineastas siempre pensaron en un intérprete estadounidense. “El pincha más famoso de la época era un americano llamado Emperador Rosko”, dice Richard Curtis. “Me gustaba mucho la idea de dar el papel a un estadounidense, y tuvimos la enorme suerte de conseguir al mejor actor del mundo para hacer de Conde”.

  Cuando leyó el guión, Philip Seymour Hoffman se quedó impresionado por el empeño de Richard Curtis para que el Conde simbolizara el espíritu rebelde de la época. Ve a su personaje como “un hombre que vive donde puede hacer lo que le gusta, pinchar discos, y le da igual dónde”. El actor también ve al Conde como quien hizo posible que millones de ingleses escucharan una música que les comunicaba algo. “Él representa un cierto tipo de música”, sigue diciendo, “y cree que el rock and roll es la mejor medicina”.

  “No me cabe duda de que Philip es posiblemente el mejor actor del mundo en este momento”, dice su compañero Bill Nighy. “Ha sido un placer trabajar con él, nos ha hecho sentir muy cómodos a todos. Es de esos actores a los que les basta apretar un botón para meterse en la piel del personaje”.

  Bill Nighy, que ya había trabajado con el director en Love Actually y “La chica del café”, da vida a Quentin, el capitán del barco pirata, hogar de Radio Rock. El actor aceptó el papel sin leer el guión: “Admiro profundamente a Richard, y me encantan sus guiones. Por eso sabía que iba a estar bien. Y no me equivoqué, el guión es tremendo”. Y añade, hablando del realizador: “Richard tiene un don especial para conseguir que se rían cientos de personas a la vez en la oscuridad de una sala de cine”.

  Richard Curtis reconoce que, al escribir el guión, albergaba la esperanza de que Bill Nighy estuviera libre para el papel de Quentin. “Siempre pienso en un par de actores para mis películas, y Bill es uno de ellos”, dice. “Es sorprendente que el casting sea algo tan apartado del proceso de escritura, pero luego es formidable descubrir que, inconscientemente, has escrito el papel para alguien que te gusta”.

  Para el papel de Gavin, el pincha que regresa a Radio Rock con vistas a recuperar el trono del mejor DJ de las ondas europeas, los cineastas se inclinaron por otro de sus favoritos, Rhys Ifans. El actor trabajó anteriormente con Working Title en Notting Hill, interpretando a Spike, el compañero de piso de Hugh Grant. “Para encarnar a Gavin, era necesario encontrar un actor capaz de rivalizar con quien hiciera de Conde”, dice Hilary Bevan Jones. “Rhys es perfecto para el papel. Desprende magnetismo a raudales”.

  “Richard fue muy valiente al darme un papel tan diferente del de Spike”, dice Rhys Ifans. “Me ofreció algo muy especial. La simpatía de Richard es palpable en toda la película. Richard cree en el amor y de eso va la película”.

  Para el papel del carismático disc jockey Dave, se escogió al cómico Nick Frost, conocido por sus papeles en Arma fatal/Hot Fuzz y en la com-rom-zom Zombies Party/Una noche de muerte. “Cuando te llaman para ofrecerte un papel en la siguiente película de Richard Curtis, habría que estar loco para decir que no”, dice el actor, riendo. “No creo que haya nadie actualmente capaz de hacer lo que hace él. Sus películas son geniales, hablan de la amistad y carecen de cinismo”.

  Los otros pinchas, gracias a los que Radio Rock emitía 24 horas al día 7 días a la semana, están encarnados por un grupo de talentosos actores. Chris O’Dowd, conocido por su papel en la comedia televisiva “Los informáticos/The IT Crowd”, es Simon, el in- creíblemente amable (e ingenuo) D.J. encargado de animar la hora del desayuno. Ralph Brown, al que conocemos por papeles como Danny, el camello de Withnail y yo, y el preso de Alien 3, es Wee Small Hours Bob/Bob de madrugada, “el que camina al amanecer”. El cómico neozelandés Rhys Darby, conocido por su papel en la serie cómica de culto “Los Conchords”, es Angus “The Nut” Nutsford/Angus el plasta. Tom Wisdom, de 300, es Midnight Mark/Mark a medianoche, capaz de seducir a cualquiera con una palabra, y Will Adamsdale es John, el hombre de las noticias.

  Otros personajes a bordo están encarnados por Katherine Parkinson, a la que vimos en “Los informáticos/The IT Crowd”, como Felicity, la cocinera lesbiana presa de mal de amores. Tom Brooke y Ike Hamilton son, respectivamente, Thick Kevin/Kevin el corto y el tímido maquinista Harold. La actriz estadounidense January Jones, aclamada por su trabajo en “Mad Men”, es Elenore, el gran amor de Simon. Finalmente, Talulah Riley, de Orgullo y prejuicio, es la coqueta sobrina de Quentin, por la que Carl bebe los vientos.

  Pero la historia de Richard Curtis no solo está poblada por los habitantes del barco pirata. También están los miembros del gobierno, decididos a impedir que sigan emitiendo. El equivalente de Quentin en tierra firme es sir Alexander Dormandy, el ministro que ha hecho suya la misión de destruir todas las radios piratas e impedir que sigan ensuciando las ondas británicas. Para encarnar al insoportable Dormandy, un personaje que la productora asociada Emma Freud describe como “un villano tridimensional de maravillosa sonrisa”, los cineastas escogieron al conocido actor Kenneth Branagh. “Fue una gran suerte que Kenneth quisiera hacer de ministro”, dice la productora Hilary Bevan Jones. “Está increíble y es muy gracioso en el papel. Dudo que haya alguien en el mundo capaz de pronunciar la palabra ‘cloaca’ como él”.

  El actor y el director habían coincidido en varias ocasiones durante los últimos años, pero nunca habían trabajado juntos. “Recuerdo que Emma y Richard vinieron al estreno de Mucho ruido y pocas nueces y Los amigos de Peter. Siempre me felicitaban y me daban ánimos. Ha sido una alegría para mí poder trabajar juntos por fin”, dice Kenneth Branagh.

  Se quedó impresionado por la narrativa y el sentido de comedia coral del guión de Richard Curtis: “Las fuerzas oscuras tienen un papel preeminente en la historia, además de contener numerosas y sutiles observaciones sociales acerca de un momento crucial, de cambio, en la sociedad de la época. Richard ha sabido hacer una lectura cómica y entretenida a través del impacto de una radio pirata en la sociedad. Ha sabido plasmar el espíritu de una deliciosa anarquía cómica, lo que me parece admirable”.

  De la misma forma que Quentin tiene una cierta relación paternalista con Carl, el ministro Dormandy hace lo propio con su protegido. Jack Davenport, conocido por su papel en otra aventura marina, las entregas de Piratas del Caribe, es Twatt, el ayudante de Dormandy. Sinead Matthews, a la que vimos en Happy: un cuento sobre la felicidad, de Mike Leigh, es la Srta. C, sufrida secretaria del ministro.

  Una vez completado el reparto, solo quedaba imaginar cómo sería pasar una temporada en un barco nada confortable en las heladas aguas del mar del Norte, y seleccionar las canciones que alegrarían la vida a actores y equipo.

  Mientras repasaba los papeles que había creado, Richard Curtis empezó a darse cuenta de la enorme tarea que tenía por delante. Dice: “Cuando se escribe el guión, solo se piensa en conseguir hacer la película. Luego, cuando se acaba de escribir, uno vuelve a la realidad y piensa: ‘Dios, si se hace esta película, habrá que encontrar un barco adecuado, grande, viejo, y todos los actores deberán aprender a pinchar… y al final de la película ocurre algo fantástico’”.

  “Y aquí empieza esa divertida desconexión entre guionista y director”, sigue diciendo. “El guionista escribe lo que le apetece y el pobre director se encuentra con el guión. Pero ha sido un rodaje realmente genial. Hubo que encontrar un barco de verdad y salir con ese barco cada día para rodar con buen o mal tiempo. Era un barco muy poblado, 140 personas en total entre maquilladores, catering, vestuario, actores, equipo de cámara, decoradores, eléctricos, carpinteros, etcétera. Zarpamos cada día durante cinco semanas sin tener en cuenta el tiempo en ese viejo barco que alquilamos en Escocia”.

  Con la intención de preparar a los actores para la vida en Radio Rock, Richard Curtis les mandó de “campamento” al barco donde tendría lugar el rodaje. Ensayaban durante el día. Al atardecer jugaban a los dardos, al futbolín, cenaban y bebían antes de retirarse a unos camarotes diminutos. “Esos días nos unieron mucho”, dice Rhys Ifans. “Todos descubrimos enseguida que teníamos unos magníficos compañeros”.

  Para poner a los actores en ambiente, el director organizó pases de M*A*S*H, de Robert Altman. “Tuve esta película en mente durante todo el rodaje”, dice el pincha Bob, alias Ralph Brown. “Hay un sentimiento comunitario entre los personajes de M*A*S*H parecido a lo que intentábamos conseguir. Parece que la cámara observa una acción real, más que una escena ensayada. Y es lo que Richard quería para esta película”.

  Emma Freud y el asesor técnico JOHN REVELL, DJ profesional, ayudaron a los actores a convertirse en pinchadiscos creíbles, trabajando con ellos en un estudio radiofónico de Londres. Se reunieron con el ex pinchadiscos pirata Johnny Walter y con el pincha Chris Evans para cotejar diferentes estilos. Al final del cursillo acelerado, los actores grabaron un programa de una hora que se usaría posteriormente en la película.

  “No es fácil ser un buen pinchadiscos de radio”, explica la productora asociada Emma Freud, acostumbrada a trabajar en ese medio. “La voz debe ser auténtica y honrada, además de interesante, graciosa y agradable. Fue el doble de difícil para los actores porque no podían ser ellos mismos, sino sus personajes. Primero les enseñamos la vertiente técnica, la colocación de los discos, cómo encontrarlos. Luego, poco a poco, descubrieron su voz durante los ensayos”.

  Debido a anteriores compromisos profesionales, Philip Seymour Hoffman llegó varias semanas después del comienzo del rodaje. No tuvo la oportunidad de ensayar ni de participar en los “cursillos” radiofónicos. “Cuando llegó, disponía de una hora para aprender a ser pinchadiscos”, recuerda Emma Freud. “Pero era increíble delante del micro, parecía que lo hubiera hecho siempre. Decidimos que su personaje debía ponerse de pie durante un programa. Su manera de sujetar el micro era genial, le daba un estilo totalmente diferente al de sus compañeros”.

  El rodaje empezó el 3 de marzo de 2008 y duró un total de 14 semanas, de las que cinco transcurrieron en Portland Harbour, condado de Dorset, en un barco llamado Timor Challenge. En cuanto al barco en cuestión, el diseñador de producción Mark Tildesley recuerda: “No fue nada fácil encontrar un barco adecuado en el que rodar. Necesitábamos una nave segura, que pudiera albergar a bastantes personas entre actores y equipo, y que se adecuara a la época. Muchos de los barcos que nos gustaban carecían de motores en condiciones”.

  La búsqueda acabó en Escocia al encontrar el Timor, que empezó su andadura como barco de arrastre antes de convertirse en un barco hospital para acabar como barco de rescate en las plataformas petrolíferas. Para que el Timor pareciera el auténtico hogar de una radio pirata, se instalaron dos enormes antenas en cubierta”.

  “Las antenas fueron un problema”, reconoce el diseñador de producción. “Solo podíamos rodar si el tiempo era apacible. Si la mar se ponía bravía, debíamos quedarnos en el puerto”. Por suerte, durante las cinco semanas de rodaje, el tiempo se portó bien, con tan sólo tres días con fuerte oleaje. Se construyeron dos decorados en un almacén cercano al puerto, y durante esos días de mal tiempo el rodaje se trasladó allí.

  “En la industria siempre se dice que es mejor no trabajar con niños, animales ni agua”, explica Hilary Bevan Jones, riendo. “El agua es un personaje rebelde. Tardábamos 45 minutos en salir a alta mar e incluso algo más en regresar. Los días de trabajo eran muy largos. La corriente y el viento movían el barco y fueron necesarios varios remolcadores para mantener el Timor Challenge en la misma posición, para que no se viera la tierra”.

  El mar picado no fue el único obstáculo en los planes trazados por Richard Curtis y el director de fotografía Danny Cohen. La productora Hilary Bevan Jones explica que debieron tener en cuenta el factor mareo en cada paso de la producción: “Ante todo, ni los actores ni el equipo debía marearse. Todos íbamos cargados de pastillas antimareo; el barco se movía mucho a veces”.

  Algunos interiores del barco se rodaron en los estudios Shepperton y en los Pinewood, a las afueras de Londres. Para recrear el movimiento del mar, los decorados se construyeron sobre un mecanismo hidráulico que se movía al antojo de los cineastas. El realizador, el director de fotografía y el diseñador de producción estaban convencidos de que rodar en pasillos estrechos y en diminutas habitaciones plantearía dificultades, pero también añadiría mucho a la situación cómica: grandes egos atrapados en pequeños espacios.

  Por ejemplo, Dave y Carl hablan un momento en el lavabo acerca de la patética vida amorosa de este último (antes de que entre la novia de Dave). La escena se rodó en el espacio más pequeño que Mark Tildesley pudo diseñar. Richard Curtis recuerda: “Le dije a Mark que debía ser un lavabo auténtico, pero diminuto, donde apenas cupieran tres personas. Mark construyó la habitación más pequeña posible. Efectivamente, cuando ensayamos la escena, casi no cabían los tres en el lavabo, sobre todo porque uno de ellos era Nick Frost. Y pensamos: ‘¿Dónde vamos a meter al cámara y al microfonista?’ Entonces se nos ocurrió quitar una de las paredes, pero seguían muy apretados”.

  El realizador Richard Curtis sabía que no era posible realizar una filmación tradicional en un barco con pasillos estrechos y espacios reducidos. Con el director de fotografía Danny Cohen, decidieron que lo mejor era “colocar a dos operadores cámara al hombro para rodar diferentes ángulos y transmitir que RADIO ENCUBIERTA es una película informal, caótica incluso. No hay panorámicas, primeros planos ni nada de eso. La cámara se mueve en el espacio del que dispone”.

  Los actores, a pesar de la falta de espacio que sufrieron en varias ocasiones, estaban de acuerdo en que era un agradable cambio dejar los estudios y los platós cerrados por el mar abierto. El realizador se aseguró de que el rock and roll siempre estuviera presente durante el rodaje. Además, se oía música de los años sesenta yendo al barco y volviendo a puerto. Algunos actores y técnicos incluso encontraron tiempo para pescar durante los descansos.

  El supervisor musical NICK ANGEL, colaborador habitual de Working Title Films y de Richard Curtis, trabajó muy de cerca con el realizador para que lo mejor de los sesenta llenara la gran pantalla en RADIO ENCUBIERTA. “Richard quería que la música fuera una parte íntegra de la película”, dice Nick Angel. “Es la música que le gusta, y mi cometido ha sido conseguir las canciones que quería incluir en la película”.

  El trabajo empezó hace dos años cuando el director le contó a Nick Angel que escribía un guión basado en el mundo de las radios piratas en los años 66 y 67. El supervisor musical, que ya había colaborado con Richard Curtis en Notting Hill y Love Actually, se puso inmediatamente manos a la obra, recopilando temas que podrían servir para la película.

  Dice: “Grabé unos CD para Richard con temas que me gustaban y otros que me parecían interesantes. Así podría escucharlos mientras trabajaba. Richard es un apasionado de la música y está claro que tenía ideas propias, pero aproveché para refrescarle la memoria”.

  Los dos empezaron a recopilar canciones. Al final, debieron escoger entre los 200 temas seleccionados. Para ayudar a los actores a familiarizarse con la música de Chris Farlowe, The Troggs, The Supremes y The Turtles, el realizador dio iPods a los futuros pinchas con una selección de temas escogidos por Nick Angel y él.

  Al acercarse la fecha del rodaje, consiguieron reducir la lista a 70 temas. Una vez rodada la película, y durante el montaje, Richard Curtis y el montador de música STEVE PRICE empezaron a armar el rompecabezas musical, encajando canciones con escenas y ambientes específicos. Al final, la película contiene 54 temas.

  “Son muchas”, dice el supervisor musical. “Pero se debe tener en cuenta que la historia transcurre en una radio pirata, y que se oye música casi todo el tiempo. Es una mezcla genial. Hay temas muy populares, grandes favoritos, y otros mucho menos conocidos”.

  El resultado es un auténtico banquete musical de los sesenta con The Rolling Stones (“Jumping Jack Flash” y “Let’s Spend the Night Together”); The Kinks (“All Day and All of the Night”); The Who (“My Generation”, “I Can See for Miles” y “Won’t Get Fooled Again”); Small Faces (“Lazy Sunday Afternoon”); Jimi Hendrix (“The Wind Cries Mary”); Leonard Cohen (“So Long, Marianne”); The Supremes (“The Happening”); Otis Redding (“These Arms of Mine”); The Hollies (“I’m Alive”); Smokey Robinson and The Miracles (“Ooo Baby Baby”); Sandie Shaw (“Girl Don’t Come”), y muchos otros.

  El álbum de la banda sonora incluirá 40 de los temas que se oyen en RADIO ENCUBIERTA. El premiado cantante Duffy ha grabado una versión de “Stay With Me Baby” para la película. Además, el galardonado compositor HANS ZIMMER ha compuesto la música original de una parte clave de la comedia.

  “Conseguimos casi todo lo que queríamos para la película”, dice Nick Angel con orgullo. “Solo hubo un par de temas que no pudimos incluir por diversas razones, pero eran alternativos. Estamos realmente satisfechos con el resultado”.

  Una vez acabado el rodaje, con los actores y los miembros del equipo finalmente secos y sin síntomas de mareo, el director Richard Curtis y la montadora Emma Hickox se encerraron en la sala de montaje, mientras los demás recordaban los buenos momentos pasados.

  “Richard tiene el don de atraer a un público que no suele ir habitualmente al cine”, dice el productor Eric Fellner. “No sé muy bien por qué ocurre, pero creo que sus películas contienen un elemento mágico que convence al espectador para ir al cine porque sabe que va a disfrutar de dos horas mágicas”.

  Acerca de rodar una película en la que ha podido combinar su amor por la música, la comedia y el romance, el realizador dice: “Fue una época fantástica para la música. Ha sido genial poder rodar una película con la excusa perfecta para poner música en cada una de las escenas. Espero que el espectador piense que sería maravilloso estar entre ese grupo de gente en ese barco destartalado. Uno de los atractivos de Cuatro bodas y un funeral era que el público tenía la impresión de que pertenecía al grupo de amigos. Espero que esta película sea algo parecido a pasar un fin de semana muy agradable con las personas que mejor nos caen cuando no discuten”.


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