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COCO, DE LA REBELDÍA A LA LEYENDA DE CHANEL
(Coco avant Chanel)


cartel
Dirección: Anne Fontaine.
País:
Francia.
Año: 2009.
Duración: 110 min.
Género: Biopic, drama.
Interpretación: Audrey Tautou (Gabrielle Chanel), Benoît Poelvoorde (Étienne Balsan), Alessandro Nivola (Boy Capel), Marie Gillain (Adrienne Chanel), Emmanuelle Devos (Émilienne).
Guión: Anne Fontaine y Camille Fontaine; con la colaboración de Christopher Hampton y Jacques Fieschi; inspirado en el libro "L'irrégulière ou mon itinéraire Chanel" de Edmonde Charles-Roux.
Producción: Caroline Benjo, Carole Scotta, Philippe Carcassonne y Simon Arnal.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía:
Christophe Beaucarne.
Montaje: Luc Barnier.
Diseño de producción: Olivier Radot.
Vestuario: Catherine Leterrier.
Estreno en Francia: 22 Abril 2009.
Estreno en España: 5 Junio 2009.

CÓMO SE HIZO "COCO, DE LA REBELDÍA A LA LEYENDA DE CHANEL" © 2009 Warner Bros. Pictures

  A la directora Anne Fontaine siempre le ha fascinado la figura de Coco Chanel. “No fue tanto el mundo de la moda como las características de esta excepcional mujer lo que me atraía,” afirma Fontaine. “Me sentía especialmente conmovida por el hecho de que se trataba de una persona que logró alcanzar su posición por sus propios méritos. Esta niña, procedente del mismo corazón de la campiña francesa, pobre, inculta, pero dotada de una extraordinaria personalidad, estaba destinada a adelantarse a su época”. Años después de que despertara su imaginación por primera vez, la oportunidad de hacer una película sobre esta legendaria mujer surgió por sí misma. “Tuve que pensar si era o no posible mantenerse fiel a la primera época de su vida—los años de formación, lo que había sucedido antes de que la propia Chanel fuese consciente de su deslumbrante destino,” explica la directora. “Entonces, volví sobre el tema y leí su biografía escrita por Edmonde Charles-Roux, El Siglo de Chanel: Amistades, Moda y Fama. La otra condición fundamental consistía en encontrar una actriz que encarnase un personaje de esta talla, y no simplemente una persona que copiase o fuese una burda imitación de Chanel”. Fontaine pensó que la figura de Chanel quedaba perfectamente personificada en Audrey Tautou. ”En mi primer encuentro con Audrey, me impresionó su voluntad, su audacia y la profundidad de su mirada que te llega a traspasar,” recuerda Fontaine. “Chanel observaba todo. Su cultura no era una cultura basada en el conocimiento, se trataba de una cultura basada en la observación. Todavía no había escrito ni una sola línea del guión cuando conocí a Audrey, pero ya entonces supe que si depositaba su confianza en mí y si la producción aceptaba mantenerse fiel a los años de aprendizaje, podría embarcarme en la aventura de realizar mi primera película de época”. Tautou se sentía fascinada por Chanel de igual forma, y aunque la posibilidad de hacer el papel le había estado rondando mucho tiempo, se sintió cautivada por la visión de Fontaine. “Esperaba en secreto recibir una oferta con un punto de vista particular, porque la modernidad de este personaje—su espíritu y la posición que dio a las mujeres—me fascina,” afirma Tautou. “Además, cuando Anne Fontaine me explicó cómo pretendía tratar el tema, acepté de inmediato”.

 

  “Anne me ha permitido desarrollar el carácter de Chanel investigando diferentes aspectos de este personaje, fundiendo las emociones, mostrando fragilidad y dulzura y, al mismo tiempo, autoridad y orgullo,” continúa comentando la actriz. “El hecho de que sea una mujer la que dirija la película supone una gran ventaja para expresar lo difícil que resultaba pertenecer al “sexo débil” en aquella época. La inteligencia de Anne Fontaine, su delicadeza, su visión global del personaje y la historia son factores de suma importancia para la dirección de la película”.

  Para realizar con éxito este ambicioso proyecto y este retrato fiel de los años de formación de Coco Chanel, Fontaine estaba decidida a reunir a responsables expertos y aclamados para el departamento creativo. "Era la primera vez que me embarcaba en la realización de una película de época, por eso quería trabajar con técnicos que tuvieran experiencia en sus respectivos campos," afirma.

  Fontaine trabajó durante mucho tiempo, previamente, con los principales miembros de su equipo y propuso un estudio de las distintas grandes películas de la época en la que se desarrolla la historia. "Algunas son clásicos, otras fueron realizadas por directores de talento aunque ahora se consideran pasadas de moda," afirma Fontaine, mientras añade, "El cine histórico es un género muy complicado porque es fácil caer en la trampa de flirtear con las convenciones de una película de televisión. Desde el principio, tuvimos que adoptar una actitud radical contra los graves inconvenientes pintorescos del cine de época”.

  El diseñador de producción, Olivier Radot, fue el responsable de los decorados en El Amante, La Reina Margot, Amor en tiempos de guerra y Gabrielle (ganadora del Premio César de la Academia del Cine francés en 2006).

  “Desde nuestro primer encuentro, Olivier Radot me atrajo con su visión destructiva del diseño de los decorados,” afirma. “Inmediatamente sentí que estaríamos de acuerdo en lo que respecta a la estética".

  Radot estudió detenidamente la vida de Coco Chanel. "Debes procurar centrarte siempre más en el tema que en la época y dedicar el mundo que crees a la historia, a los sentimientos y al punto de vista del director,” afirma Radot. “Eso es lo que le da cuerpo a una película. En lugar de simplemente copiar los archivos, prefiero interpretar, transponer y sentirme libre para mantener la esencia, las sensaciones. En cualquier caso, muy pocos documentos muestran a Chanel durante la época de su aprendizaje. Lo que me pareció más interesante al final fue recurrir a los orígenes para descubrir qué era lo que había influido en su creación. Prestamos especial atención a los decorados del orfanato y de Aubazine al comienzo de la película, haciendo especial hincapié en el aspecto gráfico y en el del blanco y negro. El uniforme de Aubazine, con sus faldas negras y blusas blancas, también influyó en su estilo. Esta austeridad reaparece al final, cuando Coco Chanel contempla un triunfante pase de modelos desde las escaleras de la Maison CHANEL".

  Fontaine quería que los decorados iniciales—el orfanato donde creció, el cabaret de Moulins donde ella y su hermana actuaban—apareciesen enmarcados en planos herméticos para crear una sensación de opresión. Después, la libertad se pone de manifiesto cuando Coco llega al château de Etienne Balsan’s en Royallieu, que ofrece un contraste total a la severidad de Aubazine. "¡Visitamos muchas villas pero, finalmente, elegimos la primera que vimos!" recuerda Radot. "Algunas eran demasiado recargadas, otras demasiado ostentosas. Finalmente nos decidimos por la villa de Millemont del siglo XVIII en Yvelines, porque pensamos que su exterior blanco con su elegante simplicidad bien podría haber inspirado a Coco. Fue en este entorno de Balsan's donde descubrió el mundo".

  El otro motivo de preocupación que compartía la directora con su diseñadora de producción era encontrar exteriores que les permitieran rodar la película enteramente en Francia. "Chanel encarna la elegancia francesa,” afirma Radot. “Su personaje es tan parisiense que habría resultado vergonzoso no rodar en Francia”.

  Fontaine y Radot colaboraron también a la hora de encontrar modos creativos de incorporar naturalismo a la atmósfera representada en la película. “Una de las cualidades de Anne es negarse a recurrir a las convenciones vanas,” explica. “Para las escenas más espectaculares en las que se hace uso de gran cantidad de extras, prefiere las condiciones naturales, reales, a los planos con tecnología de banda ultra ancha donde se despliegan numerosos medios en la pantalla para causar el máximo efecto. Surge una mayor sensibilidad cuando sientes que algunas cosas suceden fuera de plano. Anne tiende más a hacer uso del minimalismo y de los efectos naturalistas que de la ostentación. De hecho, el suyo es un enfoque muy contemporáneo. De manera similar, entendemos la imagen pintoresca del “beuglant”—el cabaret, bastante vulgar, colorista y bullicioso. Tomé como modelo el American Café de París, con sus paneles de madera oscura. Sentíamos que teníamos que atenuar un lugar que iba a servir de escenario a Mademoiselle Coco Chanel”.

  Para Radot, la recompensa fue comprobar cómo toda la visión cobraba vida. “Recuerdo el día que rodamos en el taller del sombrerero, el primer decorado parisiense, que fue el escenario del éxito inicial de Chanel,” observa. “Cuando vi a Audrey Tautou con un nuevo peinado a base de rizos hechos con los dedos, con un cigarro en la boca, colocando los adornos de un sombrero, tuve la impresión de estar viendo realmente a Coco Chanel. ¡Fue increíble!"

  Para crear el extremadamente importante vestuario de la época de Chanel reflejada en la película, Fontaine recurrió a Catherine Leterrier (ganadora del Premio César de la Academia del Cine francés en los años 2000 y 2004), quien demostró su talento trabajando con la propia Fontaine en su anterior película, The Girl From Monaco (La Fille de Monaco), además de colaborar con cineastas tan aclamados como Alain Resnais, Louis Malle, Robert Altman, Luc Besson, Jonathan Demme, André Téchiné, Bertrand Blier y Ridley Scott. Leterrier inició su carrera en el mundo de la moda (se licenció en la École de la Chambre Syndicale de la Haute-Couture Parisienne) antes de adentrarse en el mundo del cine y convertirse en una de las más deseadas diseñadoras de vestuario de la industria cinematográfica.

  "Todo el equipo estaba seguro de que evitaríamos las trampas de la imaginería, la representación o lo pintoresco, en concreto, en lo que se refería al vestuario," afirma Fontaine.

  “El objetivo no consistía en hacer una película sobre la historia de la moda,” afirma Leterrier. "En ocasiones, tuvimos que tomarnos libertades con el tiempo. Para adaptarse al argumento, el famoso suéter marinero de rayas que Chanel llevaba en las legendarias fotos de la década de 1930 aparece antes en la película, en la escena en la que Coco camina por la playa con Boy y se fija en los suéteres de los pescadores cuando recogen sus redes. En otro momento, cuando Anne quería que me imaginara cómo podía haber surgido el bolso de CHANEL de fama mundial, dibujé una cartuchera con costura acolchada en forma de bolso e hice que lo hicieran con una lona de algodón moteada, negra y vieja que se utilizaba para hacer la ropa de los campesinos, como si la joven Coco lo hubiera hecho con un retazo que hubiera heredado de sus tías”.

  Un elemento fundamental para el diseño del vestuario fue mostrar las influencias que dieron forma al estilo de CHANEL. “En moda, cada diseñador tiene sus propios códigos de líneas, colores y materiales,” continúa Leterrier. “El código de CHANEL se reconoce al instante. Lo que Karl Lagerfeld hizo para adaptar el estilo de CHANEL al futuro, yo lo hice al contrario para adaptarlo al pasado. Retrocedí en el tiempo, diseñando los primeros modelos que Chanel podría haber creado y que podrían haber dado forma a su estilo. El estilo de CHANEL es inconfundible en su corte, la caída flexible de su tejido y la simplicidad perfecta de su acabado. El vestuario diseñado para la película tenía que ajustarse a las normas exactas de la Haute Couture”.

  Leterrier creó un taller provisional para la película, lleno de aprendices de modistas y trabajadores, que trabajaban a jornada completa para fabricar el amplio vestuario exigido para la película. “Para las escenas en las que se requería una gran cantidad de extras—el salón de baile, el hipódromo, el teatro de Emilienne etc.— hicimos, además del vestuario, casi 800 sombreros diferentes, creados por dos grandes sombrereros, Stephen Jones y Pippa Cleator. Antes de que diseñase vestidos, Chanel fue una sombrerera de éxito, y sus sombreros eran más arquitectónicos y menos recargados que los de la época. Ella se burlaba de los sombreros excesivamente ornamentados que llevaban algunas mujeres: “¡Cómo pueden pensar con eso en sus cabezas!”

  Un reto concreto consistió en incorporar los estilos más contemporáneos a la época en que Chanel los introdujo. “En mi caso, la dificultad residía en contrastar la elegancia del estilo sencillo y fluido de Chanel con la moda de 1900,” explica Leterrier. “Quería conservar su belleza, con las blusas que realzaban el busto, las cintas, los encajes, las plumas y los volantes, a la vez que mostraba su lado formal, ostentoso y excesivo de manera que pudiera contrastarlo con las líneas sencillas y fluidas de CHANEL”.

  Para la escena final de la pasarela, Leterrier optó por modelos auténticos y joyas de diferentes épocas del Conservatorio CHANEL. “La colaboración de CHANEL fue fundamental para nosotros, especialmente para la secuencia final en la que resultaba impensable no contar con ropa con el sello CHANEL", afirma Fontaine. “En esta secuencia, toda la ropa procede del Conservatorio de CHANEL. Me reuní con Karl Lagerfeld en varias ocasiones; le mostramos los esbozos del vestuario que Catherine estaba haciendo”.

  Para llevar a cabo los complementos, la diseñadora del vestuario llevo a cabo una caza de tesoros. “Busqué los galones de algodón, las cintas de seda, los botones y otros accesorios de la época, en mercadillos y tiendas de antigüedades,” recuerda. “Incluso encontré un collar de platino y diamantes que perteneció a Mademoiselle Chanel en el Louvre des Antiquaires. En la película, esta espléndida pieza adorna el elegante cuello de Audrey Tautou en la escena del restaurante en la que aparece con un traje de noche negro con lentejuelas. Audrey se interesó mucho por el vestuario y, durante las sesiones de las pruebas, la veía concentrarse y era entonces cuando se producía la metamorfosis y se transformaba en Coco Chanel”.

  Leterrier también disfrutaba integrando elementos de CHANEL en el vestuario de los hombres. Tal y como observa, “Para el fondo de armario de Balsan, introduje el tweed que era otro de los códigos característicos de CHANEL y para su bata, pedí a Bianchini-Ferier, en Lyon, que rehiciese un tejido de seda con un diseño antiguo de Raoul Dufy en el que se mostrasen los caballos y que me permití recolorear”.

  “Todo mi equipo, desde los responsables hasta los aprendices, se sentían muy motivados y todo el mundo consideraba extremadamente inspirador realizar el vestuario de Coco Chanel. ¡Es como representar a Molière cuando eres actor, para nosotros, CHANEL es un mito!"

  Para rodar la película, Fontaine reclutó a Christophe Beaucarne, cuyo trabajo detrás de la cámara se puede apreciar en París, dirigida por Cédric Klapisch; Pintar o Hacer el Amor de los hermanos Larrieu y en la última película de Jaco Van Dormael. "Christophe Beaucarne es un director de fotografía que es capaz de conseguir cualquier reto,” Fontaine se entusiasma. “Reúne una extraordinaria combinación de humor e inteligencia”.

  Fontaine colaboró con Beaucarne para reflejar siempre el punto de vista de Chanel en la cinematografía. “La película tenía que ser como el personaje de Coco Chanel,” explica. "Se trataba de una mujer joven que nunca estaba quieta. El rodaje tenía que vibrar y el enfoque requería una determinada sensualidad y un determinado movimiento. Solíamos utilizar una cámara portátil para rodar. Christophe Beaucarne es un cámara muy físico y adaptable. La transparencia e integridad con la que trató la película me sirvieron de gran ayuda".

  El realizador y su directora de fotografía decidieron rodar con dos cámaras para mantener el ritmo y la velocidad y dar a las escenas una determinada modernidad. "La idea era acompañar siempre a Chanel en su evolución y seguir su aventura interior, su historia de amor. La película casi siempre se rueda desde su punto de vista, salvo en dos o tres secuencias vinculadas a sus sentimientos," afirma Beaucarne, añadiendo, "Con Anne, nos negamos a recurrir al aspecto contemplativo y complaciente de las películas de época; no existen movimientos descriptivos de grúa, manteniendo la grandiosidad del decorado con sus desfiles de coches de caballos y cohortes de extras. El lujo de la película reside precisamente en no hacer alarde de nuestros recursos. En la escena del hipódromo, por ejemplo, hay unos 300 extras en la pantalla, pero no hemos realizado tomas descriptivas prolongadas. El aspecto principal era retratar el ambiente de los hipódromos en aquella época. Estaban repletos de gente, porque se trataba de uno de esos lugares en los que tenías que hacerte ver".

  Beaucarne decidió rodar las escenas en Royallieu a la luz del sol para acentuar la deslumbrante blancura de la villa. "Aunque nació en el campo, Coco fue llevada al orfanato siendo muy pequeña,” cuenta Beaucarne. “Después, vivió en el desván de una sirvienta y en un cabaret lleno de humo, y, de repente, en la villa, descubrió las maravillas de la naturaleza. Intenté reflejar, a través de los encuadres y de la iluminación, la sensación de liberación que Chanel debió haber sentido allí. Después de la austeridad de Aubazine, donde utilizamos mucho el blanco y negro, necesitábamos luz solar, encuadres más amplios y un ambiente festivo que se correspondiese con la personalidad de Balsan. Para reflejar este aspecto desenfadado y luminoso, con el diseñador de decorados Olivier Radot, teníamos en mente El Gran Gatsby como una de nuestras referencias remotas”.

  Beaucarne también se entusiasmaba reinterpretando las fotos icónicas de Chanel de Cecil Beaton, “tales como Chanel en su taller, por ejemplo,” afirma. “En la secuencia final, en el hueco de la escalera de la Maison CHANEL de rue Cambon, la iluminación que concebí juega con la luz residual para dar una sensación elíptica a la escena, en la que las fabulosas modelos de la pasarela se ven como meros reflejos en los espejos. Lo importante aquí era sugerir el lado íntimo de Chanel".

  Beaucarne confiesa que se inspiró en la calidad extremadamente fotogénica de Audrey Tautou. "Jugué con el contraste entre la luminosidad de su piel y la oscuridad de sus ojos y de su cabello,” reflexiona. “Sus ojos acaparan toda la atención… Evité poner la luz directa sobre ella para hacer hincapié un cierto aspecto delicado a la vez que contrastado, un toque sutil que también me permitió obtener los contornos que quería para el vestuario y los materiales. Audrey se identificó profundamente con su personaje, apoderándose totalmente del espíritu fuerte y decidido de Chanel. Fue un verdadero placer filmarla, porque, además de su fantástico físico, Audrey presta gran atención a la técnica. Sus cambios de gestos y movimientos a la hora de actuar son extremadamente precisos".

  El elemento final—la música—recayó en el compositor nominado a los Oscars, Alexandre Desplat (El Curioso Caso de Benjamin Button, La Reina), que ha compuesto la banda sonora de más de 60 películas. Este prolífico y talentoso compositor reparte su tiempo entre producciones francesas (Largo Winch, The Singer, El Juego de los Idiotas), y películas internacionales. Su excelente banda sonora para la película El latido de mi corazón ganó el Premio César de la Academia del Cine francés a la mejor banda sonora y un Oso de Plata en el Festival de Cine Internacional de Berlín.

  Respecto a los aspectos físicos de la producción, Fontaine y Desplat colaboraron para reflejar a la propia Chanel en la música. ”Creo que Coco Chanel tenía unos ojos que eran muy particulares en el mundo real, y lo mismo le ocurre a Audrey Tautou,” Desplat comenta. “Ambas tienen la misma intensidad y gravedad. Ella no se limita a mirar. Escudriña y observa todo intensivamente. Aprovecha el más mínimo detalle, un color, una forma que hace propia una vez que traspasa su filtro. Por eso, supongo que lo el principal aspecto que intente aplicar a la banda sonora consistió en mantener siempre la intensidad de su personalidad, no simplemente el aspecto divertido. Se trata de una mujer muy valiente y con un profundo deseo de cambiar las cosas. Y eso es algo que me gusta mucho—el hecho de que las artistas muestren un camino, un camino diferente, otra perspectiva y no que se limiten a seguir el curso del río. Mi música debería ajustarse a esto”.

  El resultado final, espera Fontaine, será una interpretación completa de una joven al inicio de su trayectoria para reinventarse a sí misma. “Lo que me interesaba especialmente era ver cómo Coco construía su destino ante nuestros propios ojos, inventando a medida que aprendía,” afirma. “Nada estaba programado con ella; no sigue un camino para alcanzar el éxito; inventa continuamente. No tiene la ambición ni las herramientas para adaptarse al mundo de la burguesía—sus puertas estaban cerradas para ella—por lo que centró en ella misma para situarse en la cima de la provocación. No quiere atenerse a las imposiciones de este mundo sino adaptarlo a su propia personalidad. También le gusta asumir riesgos. Me gustaba mucho la idea de que se trataba de una clandestina cuando inició su viaje en el mundo. Cuando llega a Royallieu, Balsan la prohíbe salir de su habitación. Se fraguó su emblemática imagen a partir de los secretos de sus orígenes; siempre adornó la historia de su infancia”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel" - Copyright © 2009 Haut et Court, Ciné@, Warner Bros. Entertainment France y France 2 Cinéma. Fotos por Chantal Thomine-Desmazures. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

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