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¿HACEMOS UNA PORNO?
(Zack and Miri make a porno)


cartel
Dirección y guión: Kevin Smith.
País:
USA.
Año: 2008.
Duración: 101 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Seth Rogen (Zack), Elizabeth Banks (Miri Linky), Traci Lords (Burbujas), Jason Mewes (Lester), Ricky Mabe (Barry), Craig Robinson (Delaney), Katie Morgan (Stacey), Jeff Anderson (Deacon), Brandon Routh (Bobby), Justin Long (Brandon St. Randy).
Producción: Scott Mosier.
Música: James L. Venable.
Fotografía:
David Klein.
Montaje: Kevin Smith.
Diseño de producción: Robert Holtzman.
Vestuario: Salvador Perez.
Estreno en USA: 31 Octubre 2008.
Estreno en España: 19 Junio 2009.

CÓMO SE HIZO "¿HACEMOS UNA PORNO?"
© 2008 Wide Pictures y Universal Pictures

  No hay muchos actores que experimenten el hecho de que directores con éxito se sienten dispuestos a escribir un guión cinematográfico pensando directamente en ellos para el papel protagonista. Pero Kevin Smith escribió a Zack a la medida de Seth Rogen. Kevin explica que cuando vio Virgen a los 40 (The 40-Year Old Virgin, 2005), se enamoró de Rogen. «Me pareció alguien hilarante» —explica el director. «Comencé a pensar en él para esta película, pero durante un tiempo no abordé la escritura del guión. Cuando éste estuvo acabado, veía el rostro de Rogen en todas partes. Estaba en las vallas de todo Los Ángeles con el film "Un lío embarazoso" (Knocked Up, 2007). Me imaginé que jamás se tomaría en serio mi película». Casualmente, Harvey Weinstein había presentado el uno al otro un año antes mientras Kevin trabajaba en Clerks 2 (Clerks II, 2006) y Seth rodaba un cameo en Fanboys (2008). Kevin se tomó la libertad de enviarle un correo electrónico informándole del proyecto. Recuerda que Seth le respondió cinco minutos más tarde. «Aquella respuesta decía: ‘No me lo estoy inventando: cuando fui a Los Ángeles por primera vez y un agente me preguntó qué es lo que quería hacer, le dije que deseaba participar en una película de Kevin Smith. Y eso no ha cambiado’. Estaba petrificado». En el umbral de la casa de Rogen, Smith en persona le entregó el guión. El cómico de cabellos rizados reía a mandíbula batiente y le resultaba imposible parar. «Casi nunca me pasa esto cuando leo un guión» —comenta Rogen—. «Sencillamente me encantó. Me pareció extraordinario; la idea se me antojaba en verdad divertida; era dulce y el idilio que surge funciona espléndidamente. Luego se lo pasé a mi compañera para que lo leyera, es un auténtico barómetro para este tipo de material. Si a ambos nos gusta un guión, entonces por lo general me parece bueno, pues tenemos una sensibilidad bastante distinta. Y a ella en verdad que también le encantó». El simple hecho de que se hubiera pensado en él hizo que el actor se sintiera halagado. «Es increíble» —confiesa Rogen—. «Me sentía muy excitado. Siempre he sido un gran admirador del trabajo de Kevin. Es tremendo que esto haya sucedido».

 

  «Zack es la clase de tipo que en realidad no hace mucho tras el instituto» —explica Rogen—. «Infiero que jamás fue a la universidad, aunque en realidad nunca se explicita ese extremo, y soy la clase de actor que no elabora trasfondo alguno por sí mismo. De tal modo que, previsiblemente, trabaja en una cafetería y vive con su mejor amiga a quien conoce de toda la vida. No es en absoluto el tipo más feliz del mundo, pero tampoco es el más desdichado. Sencillamente, navega por la vida».

  Cuando finalmente Rogen y Smith volvieron a encontrarse en Pittsburgh para rodar, «nos llevamos muy, pero que muy bien; pensé que aquél era un tipo con el que pasaría sin problemas dos meses en Pittsburg» —confiesa Rogen.

  «Aunque muy extraño» —comenta Rogen por cuanto se refiere a su incorporación en el mundo de Smith—. «Tuve algo así como la sensación de que había penetrado en otro universo de una manera rara, pero es hilarante. Jason Mewes hace que me ría, y todos son grandes actores. Es imponente».

  Kevin Smith y Seth Rogen se cayeron mutuamente tan bien que cuando Rogen sugirió que Elizabeth Banks resultaría «divertida» en el papel protagonista femenino de Miri (habiendo trabajado con ella en Virgen a los 40), Smith respondió: «Hecho.» Banks leyó el guión, que afirmó «le entusiasmó inmediatamente.» Una semana más tarde, la valiente actriz rubia estaba a bordo.

  Rogen atrajo también a algunos otros amigos, como Craig Robinson (encarnando a Delaney), Gerry Bednob (como el despistado Señor Surya, propietario de una cafetería), y Ricky Mabe (quien da vida a Barry, una estrella del porno, una máquina sexual).

  Rogen también mencionó, llevando la cosa más allá, lo hilarante que sería que Brandon Routh y Justin Long conformaran una pareja porno gay. «Tienen gran parecido, aunque uno es muy alto y el otro bajo» —dice Rogen. Dos días más tarde, los dos ocupados actores estaban en Pittsburg dispuestos a rodar.

  ¿Y por qué tanto amigo alrededor? «Porque se trataba de la primera ocasión en que realmente trabajaba fuera de mi grupo de amigos» —admite Rogen—. «Sentí que tenía que incorporarlos al proyecto para sentirme cómodo. Básicamente porque soy cobarde. De tal modo que traté de asegurarme de que me rodearan rostros familiares».

  Elizabeth Banks y Seth Rogen desarrollaron una increíble química tanto dentro como fuera de los platós. Ambos se impresionaron mutuamente.

  «Creo que una ‘varita mágica,’ como me gusta decir, nos hizo adorables» —comenta Banks—. «Rebosábamos encanto. Y lindura, existía mucha lindura entre nosotros, mucho ‘romance simpático y casual,’ como agrada denominarlo en el mundo de la comedia romántica».

  Trabajar con Seth era una «sorpresa permanente» —opina Banks—. «Y, de hecho, expreso esto a muchos niveles. Improvisa mucho, de tal manera que la mitad del tiempo no tengo ni idea de lo que va a salir de su boca. Pero, a la vez, resulta un actor extraordinario. En esta película, es un protagonista principal auténticamente romántico. Creo que es un film emocionante, y va a resultar muy divertido para el público verle encarnando un papel como éste. Posee esa especie de esencia a lo bala perdida, como se percibe en la mayoría de sus otras interpretaciones; pero en ésta, es realmente un protagonista masculino, y me parece que logra algo especial».

  Antigua estrella del porno, Traci Lords también se asombró por la química entre Rogen y Banks. «Me deja estupefacta que sólo esté en la veintena» —comenta—. «Es muy joven, y ha dado en el clavo absolutamente, y resulta tremendamente hilarante» —opina la otrora actriz porno—. «Me he divertido estando frente a él y a su lado. Posee un timing impecable; es de verdad muy bueno».

  Lords prosigue acerca de su coprotagonista Banks: «Opino que en esta película está absolutamente encantadora. Digo bien alto que esta película será la que hará de Elizabeth Banks una gran actriz. Creo que es muy buena en esto».

  Habida cuenta de su reputación de hombre lascivo, uno pensaría que Rogen se lo pasa en grande rodando escenas sexuales, pero en realidad la escena favorita del actor fue una bien sencilla con él y Banks donde ambos caminan y hablan en la nieve. «También me encantó rodar la escena en que vamos al reencuentro de antiguos alumnos en el instituto» —comenta Rogen—. «Esa fue una en la que me sentí plenamente en sintonía con Elizabeth».

  En el plató, estuvieron incluso demasiado a tono. Los dos se reían sin parar una vez que las cámaras dejaban de rodar, y hacían que la energía no dejara de fluir. Estuvieron toda una tarde repasando cada película de Arnold Schwarzenegger cuyo título pudiera transformarse en otro pornográfico, como Total Recock o Kindergarten Cock. O incluso Twins.

  Esos pícaros actores no tenían reparo alguno al hablar sobre su primera interacción con la pornografía. «Diría que la primerísima vez —y con ello quiero decir la primera vez que vi fotografías obscenas como las de Penthouse y Playboy— fue bajo el lecho de mi tío» —comenta Banks—. «Tenía una cama de agua. Así que mis primos y yo solíamos meternos debajo, nos deslizábamos bajo la cama. Creo que éramos unos siete. Y procurábamos hacernos con una página que arrancábamos con mucho cuidado para que no notara nada».

  La primera experiencia con la pornografía por parte de Rogen no tuvo esas connotaciones tan pícaras, sino incluso otras más obscenas, absolutamente. «Creo que tenía once años y estaba ensayando una pieza de teatro en el barrio chino de Vancouver; mi madre me dejó allí un tanto temprano, así que di una vuelta por los alrededores» —nos confiesa—. «Y apelmazadas en la alcantarilla estaban unas páginas de una revista pornográfica. Estaban hechas una pelota, y recuerdo pasar de largo, pero las veía, allí, en la calle. Seguí adelante. Anduve unos tres metros y entonces me detuve. Estaba como… tenía que volver y hacerme con aquello… pasé una vez y otra, haciendo círculos durante un tiempo breve como si fuera un tiburón, y entonces, cuando la costa estuvo despejada, agarré aquello y lo metí en el bolsillo; estaba todo húmedo: lo recuerdo porque había estado lloviendo. Empujé aquellas páginas bolsillo abajo, sin mirarlas. Entré y ensayé la pieza; estuvieron en el bolsillo todo el tiempo. Luego me fui a casa y miré el amasijo; recuerdo que tenía un aspecto arrugado, todo bien apelmazado, y cuando por fin pude mirarlo detenidamente, la cabeza me estalló».

  Rogen devino coleccionista de revistas pornográficas y, como la mayoría de los mozalbetes, lentamente comenzó a acumular su propio alijo privado. «Figuraba entre lo más preciado de mi lista de prioridades» —comenta. Pero no comerciaba ni efectuaba intercambios de revistas con los amigos, como se hacía con los cromos de béisbol—. «No confiaba en los otros cuando se trataba de mi pornografía» —dice Rogen—. «Quería la mía propia».

  Cuando Seth Rogen estaba en el instituto, recuerda haber estado escuchando casualmente cómo sus amigos cantaban la «Canción de los berserkers» y preguntar de dónde procedía aquello. Le dijeron que habían visto la película Clerks, que era obscena, real, con tipos que hablaban realmente como ellos, y no con un americanizado lenguaje falso de suburbio que es un invento. Era un reflejo preciso de la realidad tal como es.

  «Se trata de la primera película que haya visto realmente todo el mundo con esas características» —comenta Rogen—. «Es decir, supongo que películas como Diner (Diner, 1982) iniciaron esa tendencia en cierto modo, pero Clerks fue la primera en la que los chicos hablaban realmente como nos hablamos los unos a los otros. Nosotros mantendríamos una conversación de diez minutes sobre felaciones. ¿Saben a qué me refiero?»

  «Y recuerdo estar viéndola y pensar: ‘¡Dios! Esto es una locura» —comenta Rogen—. «Este tipo lo ha hecho realmente. Ha hecho una película sobre tipos como nosotros.» No sin ironía, Clerks fue la cinta que inspiró a Rogen para comenzar a escribir el primer borrador de Supersalidos (Superbad, 2007), parafraseando el estilo de conversación de Clerks. Sin embargo, una vez en el plató, eso era otra historia.

  Todo un lince de la improvisación, Seth Rogen está acostumbrado a ejercer la espontaneidad en las escenas, creando sobre la marcha sin ajustarse al guión religiosamente, o siquiera memorizando líneas de diálogo. Así las cosas, trabajar con Smith, un realizador célebre por ceñirse a su guión, presentaba para Rogen muchos cambios con respecto a lo que le es habitual.

  Siendo un enorme admirador, Rogen sabía que a Smith no le gustaba la improvisación, y esa era precisamente la cuestión acerca de la cual todo el mundo le estaba advirtiendo. De tal modo que, como dos adultos que son, fue una de las primeras cosas que se quitaron de encima, y una de las primeras conversaciones que afrontaron. Se avinieron a hallar un término medio, prometiéndose abordar un enfoque más flexible.

  «El estilo de Kevin es tremendamente distinto» —comenta Rogen—. «En lo visual, hay mucho más en juego, por lo que creo que como actor parte de tu trabajo estriba en entender qué es lo que sirve en un film, y cómo éste se va a montar.» Smith dejaba a Rogen a su aire en lo referente a los diálogos, añadiendo pequeños chistes aquí y allí, pero cuando Rogen se ponía nervioso con respecto a añadir algo en el guión, éste se lo decía a Smith durante el tiempo de otros actores sólo con el fin de tantear el terreno y comprobar si Smith se reía con ello.

  «Soy feliz sea lo que sea lo que esté programado» —dice Rogen—. «Me ha sorprendido enormemente lo mucho que ha encajado: ese tipo de pequeñas coletillas que nos inventábamos a lo largo de las escenas».

  La experiencia de Banks con Smith era nueva para ella. Fue a casa del director y hablaron, pero nunca hubo ningún proceso de audición a escala mayor. «Se limitó a decir algo así como: ‘¿Quieres hacer esto?’ No me creía de verdad que estuviera ofreciéndome el papel en aquel mismo momento. Le dije algo parecido a ‘¡Claro que quiero hacerlo!.’ Pero, honestamente, no tenía ni idea de lo que estaba pasando» —comenta Banks—. «Lo siguiente que supe tuvo carácter oficial. Era Miri».

  «Establecimos una buena comunicación» —comenta Banks—. «Me encantan sus películas. He leído muchos guiones de comedia, y honestamente puedo decir que Kevin escribe mejor sobre mujeres hilarantes, reales, que sobre cualquier otro tipo de personaje. Encuentra ese equilibrio entre lo escabroso y lo osado aunque femenino y genuino, lo cual no abunda y es muestra de auténtico talento».

  Lords comenzó a leer el guión y estalló en carcarjadas. «Se trataba del material más grosero que jamás hubiera leído» —comenta—. «Era muy divertido. Una de las cosas acerca de la película que creo es sorprendente, atractiva, y que realmente funciona es que hay ese diálogo provocativo, muy explícito, como en Supersalidos. Los personajes, esos jóvenes, dicen unas cosas y lo emiten de una manera que no puedes evitar la exclamación».

  Lords se vio atrapada, aceptó el trabajo, y enfiló hacia Pittsburgh con su bebé de cuatro meses y su marido, una empresa muy distinta a cuanto la otrora fugitiva de 15 años hubiera jamás «hecho antes» —como ella misma admite.

  Smith admite que «filmar desnudos y sexo simulado hubiera podido devenir incómodo más allá de lo imaginado, pero como se trataba de gente como Mewes y Katie, que demuestran estar inmoderamente a gusto con sus cuerpos, estén o no vestidos, no se trató de ningún infierno para mi. Daba la impresión de que no les importaba estar prácticamente desnudos durante las escenas».

  «Esta es una película obscena» —dice Rogen—. «En este film, literalmente, hay culos. De modo figurado, mucha gente dice que en sus filmes los hay, refiriéndose a actores o gente del equipo que se comportan como tontos del… En nuestra película hay un culo de verdad».

  «Fue bien auténtico el día en que fuimos al club de striptease» —comenta Banks—. «Estando allí sentados, mirando fijamente dentro de aquel voluptuoso…ehem... de la chica… creo que podíamos verle el cerebro; ah! y el piercing de su clítoris».

  Cierto día, cuando Lords vino al trabajo, se le dijo que el Señor Smith quería hablar con ella. El director había decidido que una escena que había escrito resultaba un tanto repetitiva y deseaba hacer algo distinto. Le preguntó qué le parecía atar con correa cierto apéndice y simular montar a Barry (encarnado por Ricky Mabe).

  «No es fácil que me escandalice» —nos dice—. «Pero estaba desconcertada. Estaba aturdida, y entonces respondí: ‘¡Sabes qué? Parece interesante» —sigue Lords— «Pensé: ‘Bueno, puede resultar divertido si se hace rápidamente. Creo que el modo en que Kevin lo preparó, el modo en que David Klein lo rodó, y el modo en que Ricky Mabe reaccionó (estuvo brillante), todo hizo que resultara de lo más hilarante. De tal modo que estoy satisfecha de haber sido valiente en aquel momento y de que supiera afrontarlo; llevo un vestido fabuloso, y me satisface que todo encajara, porque no hay nada parecido que haya hecho antes en una película. Finalmente, todo acabó bien.» Pero Rogen no pudo evitar mortificarse por su amigo.

  Elizabeth Banks disfrutó trabajando con Jason Mewes, quien encarna al maníaco sexual Lester, mayoritariamente por el hecho de que el pene de su personaje es un «personaje sorprendente» en el film. «Quiero decir que parece cobrar vida por sí mismo» —comenta la actriz—. «Es un falo pequeño, pero hace su trabajo, y Mewes aporta alma a su papel».

  En una escena del falso film porno titulado “Swallow My Cockaccino,” Mewes monta a Stacey (encarnada por todo un icono del cine porno como Katie Morgan), una mujer fácil tras el mostrador de “Ween and Dong, una falsa cafetería. «¡Dios! fue imponente» —dice Morgan, quien con este título aparece por primera vez en un film comercial tras intervenir en más de 200 películas pornográficas. «¡Vaya! Ni siquiera soy capaz de expresarlo con palabras».

  USA Today publicó un artículo diciendo «¿Irá la gente a ver esta película?», lo que inició una discusión de tinte conservador acerca del título y de si las generaciones más jóvenes debieran acceder a tal material.

  «De acuerdo, la gente parecía abrumada, atónita, furiosa, respecto al título» —comenta Rogen—. «Me resulta extraño que la gente llegue a alzarse en armas de esta manera».

  Banks admite haber «hecho cosas peores en otros filmes que en esta película», y comenta que en realidad se trató de una experiencia «divertida y mesurada». Rogen también dice que ha alcanzado a hacer «material incuestionablemente mucho más gráfico», particularmente si lo comparamos con las explícitas escenas de sexo que afrontó en Un lío embarazoso (Knocked Up, 2007). «Mi culo ni siquiera está en esta película» —añade—. «Me afeité la parte de atrás para nada».

  «La película es muy light» —explica—. «¿Hay algo en esta película que no se haya visto antes en otras? La respuesta es no. Honestamente, creo que no. ¿Y hay algo en esta película que realmente pueda dañar a nadie que la vea? Otra vez, la respuesta es, definitivamente, no. Lo que quiero decir es que resulta mucho más dañino ver, digamos, una película como Saw (Saw, 2004), donde alguien está siendo torturado durante cuarenta y cinco minutos, que lo que pueda dañar ver a gente practicando sexo».

  Smith explica: «Cierto día, rodamos una escena que resultaba de un dramatismo que jamás antes había afrontado en ninguna de mis películas. Y Seth se giró en redondo y me dijo literalmente: ‘¿Se trata de la misma película que contiene todo ese otro material?»

  El director tuvo que afrontar una labor ingente explicando a los demás, incluso a la Motion Picture Association of America (MPAA), que la película era relativamente moderada. «No hay nada erótico acerca del sexo en la película» —añade Smith—. «Satirizamos el sexo pornográfico, lo cual, para empezar, ya es pasarse de la raya. Así que tuvimos que ir más allá aún. Pero en nuestra película, la intención está en la comedia, no busca excitar».

  Smith sometió el film a la MPAA tres veces. En cada ocasión, fue despachada con un NC-17. No viendo de buen grado tener que cortar más, decidió apelar en un intento de darle la vuelta a la clasificación sin tener que eliminar una imagen más. «Ésta era nuestra tercera apelación» —nos dice Smith refiriéndose a dos pleitos previos con la MPAA a propósito de Clerks y de Una chica de Jersey (Jersey Girl, 2004). «Aunque nos salimos con la nuestra en cuanto a las clasificaciones de nuestros dos primeros filmes en litigio, tenía la impresión de que en esta apelación sólo tenía un 50% de posibilidades de ganar, basándome en el factor piel. Afortunadamente, en la entrevista estuvieron de acuerdo con que nuestro material no pertenecía al territorio NC-17, y lo rebajaron a la categoría R».

  Se trata de un típico film de Kevin Smith. Hay mugre, obscenidad y material sexual explícito, pero todos sus filmes han venido tratando —en lo más hondo— de las relaciones afectivas, bien sean éstas entre amigos del alma o con intereses románticos de por medio. En esta película tenemos de las dos clases: se trata de buenos amigos cuya relación evoluciona hacia el enamoramiento.

  El reparto confirma que no se trata de otra película pornográfica o de una película acerca del porno. Esta cinta es divertida y absolutamente ridícula. Su lenguaje es soez y tiene un corazón puro.

  Con suerte, al público le parecerá divertido e interesante ver a Brandon Routh, que encarnó a Superman, a cuyo compañero y estrella porno gay da vida el actor Justin Long, y contemplar a Jason Mewes, disfrazado como Lube Skyballer, correteando por ahí con juguetes sexuales tontorrones y abofeteando con ellos los pómulos de la gente.

  Y además hay todo un emotivo idilio entre Zack y Miri. «Comparada con cuanto he realizado en el pasado» —admite Smith—, «probablemente está más cerca de Persiguiendo a Amy (Chasing Amy, 1997). Es muy directa y obscena, pero es muy tierna».

  «Es una historia romántica» —opina Lords sin titubeos—. «Daba la sensación de que abordar una película cuyo tema principal fuera pornográfico, con ese lenguaje tan explícito, y sin embargo presentar unos personajes que devienen tan absolutamente entrañables, sería como avanzar por la cuerda floja» —opina Lords—. «Seth y Elizabeth, la manera en que trabajan juntos, sus vibraciones y química, el modo en que Kevin ha escrito esto, le ha dado cuerpo y lo ha disfrazado completamente, y tota la gente yendo a una: les amo a todos. No hay nada asqueroso aquí» —opina la actriz—. «Existen cosas de la película chocantes, pero yo no consideraría que hay algo vulgar en esta cinta. Posee una gran ternura. El alma del film es, de verdad, muy especial».

  Katie Morgan concluye que pese a que la película acarrea la categoría de porno R, no trata en modo alguno de pornografía. «Se trata de dos personas que de hecho no se habían dado cuenta de que se amaban, y entonces lo descubren» —comenta—. «Es una película feliz, muy buena. Saben, en realidad las tetas sólo son para mirarlas. Un pequeño extra».


Imágenes y notas de cómo se hizo "¿Hacemos una porno?" - Copyright © 2008 The Weinstein Company y View Askew. Distribuida en España por Wide Pictures y Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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