CÓMO SE HIZO "LA REINA
VICTORIA"
Notas de producción © 2009
Aurum
El productor británico
ganador del Oscar® Graham King, se encontraba en plena
producción de Infiltrados (The Departed), cuando le presentaron
la idea para La Reina Victoria. “Un amigo mutuo organizó una
reunión con Sarah Ferguson y me presentó varios proyectos. Tenía
muchas ideas y una de ellas era sobre la reina Victoria. Dijo
que quería mostrar a la reina de una forma distinta a la imagen
normalmente asociada a ella, de luto permanente. Seguí dándole
vueltas a la idea y hablé con Marty [Scorsese] sobre el tema y
me señaló que era algo que no se había hecho nunca. Llevaba 15
años intentando hacer una película en el Reino Unido y nunca
había encontrado el guión adecuado, ni siquiera el material
adecuado. Hasta entonces nunca había sentido la emoción ni la
pasión para hacer una película en Gran Bretaña. Pero esto
parecía perfecto”. El guionista ganador del Oscar® Julian
Fellowes se enteró pronto del proyecto y se puso en contacto con
King para escribir el guión. Al llevar mucho tiempo interesado
por la vida de la reina Victoria, se trataba de un proyecto de
ensueño para él. “Estaba muy interesado. Siempre es una gran
ventaja cuando te llega un tema que ya está presente en tu vida.
Pensé, ¡si se encarga otro de escribir el guión de esta
película, me mato!”, comenta Fellowes. “Me reuní con Graham y
Scorsese durante el rodaje de Infiltrados (The Departed), lo que
ya supuso de por sí un día muy icónico”. A King y Scorsese les
gustaron tanto las ideas de Fellowes que le encargaron
inmediatamente que se pusiera a escribir el guión. Seis meses
después, estaba terminado. King se sintió impresionado. “Su
primer borrador ya era casi un guión de trabajo, supe en cuanto
lo leí que teníamos una película. Muy rara vez recibes un primer
borrador tan bueno como era éste pero, como decía él, nació para
escribir esta historia”.
Lo más
fascinante para Fellowes fueron los primeros años de vida de la
joven reina. “El 99% del público no sabe nada de la historia de
sus primeros años y se sorprenderá”. La película está ambientada
en el período entre 1836, el año anterior a la ascensión al
trono de Victoria, y 1840, el año en que se casó con el príncipe
Alberto, y pretende cambiar la percepción tan extendida de la
reina Victoria como una anciana viuda vestida de negro. “La
reina Victoria que todos conocen es la anciana viuda de Windsor
con el pañuelo sobre la cabeza, una mujer más bien gorda,
vestida de negro y con aspecto deprimido. Muy poca gente conoce
ese otro aspecto de ella, sus primeros años: que era joven, que
le encantaba bailar, que le encantaba la música y que era muy
romántica. A las chicas jóvenes les gusta divertirse y ella era
sin duda una chica joven”, explica Fellowes. “Pero la
extraordinaria historia del principio de su reinado es cómo
todos intentaban controlarla. Estaba convencido de que la
película debía empezar antes de su sucesión y su matrimonio con
Alberto. Así se la podía ver luchar con su madre, la duquesa de
Kent, que trató de crear un papel para ella a fin de tener más
control. La cuestión de la fama al instante también es
interesante”, prosigue Fellowes. “En un momento, Victoria pasa
de vivir prácticamente bajo arresto domiciliario a ser la mujer
más famosa del mundo”.
La primera
parte de la película presenta a Victoria viviendo en una especie
de cárcel. Fellowes explica esos años de la vida de Victoria:
“Antes de empezar sus 63 años de reinado, Victoria pasó una
infancia horrible. Su padre murió antes de que cumpliera un año,
dejando a su madre, la duquesa de Kent, para criar a la única
heredera al trono. La duquesa no puede tener jamás otro hijo que
aspire al trono porque su marido ha muerto. No tiene más que a
ese pequeño y frágil renacuajo que se convertirá en reina si no
muere antes. Eso provocó en ella una especie de proteccionismo
neurótico, Victoria vivió una infancia asfixiante en la que no
podía tener su propia habitación y tenía que dormir en una
pequeña cama junto a la de su madre hasta que cumplió los 18
años. No podía subir o bajar escaleras sin ir cogida de la mano
de un adulto. Apenas tenía amigos. Fue una infancia
terriblemente solitaria”.
La película
recoge el trayecto que sigue Victoria hasta llegar al trono. No
fue nada fácil, pues su propia madre, la duquesa de Kent,
confabulada con Sir John Conroy, que controlaba su casa, intentó
que la nombraran regente para ostentar poder sobre Victoria. Eso
permitiría a la duquesa ser reina a todos los efectos hasta que
Victoria fuera lo bastante mayor para reinar, si ascendía al
trono antes de cumplir 18 años. Pero el rey Guillermo IV
sobrevivió hasta que su sobrina cumplió los 18. “La muerte de
Guillermo IV lo cambió todo”, dice Fellowes. “Victoria ascendió
al trono y salió de la sombra de su madre”.
Pero el
meollo de la película lo constituye la historia de amor entre
Victoria y Alberto, con quien se casó en 1840. Es en este feliz
capítulo de su vida en el que se centra fundamentalmente el
filme. “El príncipe Alberto fue elegido ex profeso para
Victoria, en lugar de su hermano mayor y menos atractivo, por su
tío el rey Leopoldo de Bélgica”, explica Fellowes. “Leopoldo
estaba utilizando a Alberto para lograr más poder e influencia
sobre la corona británica y lo consideró ideal para una mujer
que estaba decidida a casarse por amor. Lo interesante es que
Alberto se enamoró por completo de ella. Procedía de una corte
alemana muy adusta y de repente se encontró con una chica que
quería divertirse. Le encantaba bailar, la música, montar a
caballo. Todos habían pasado por alto la posibilidad de que
pudieran llegar a enamorarse de verdad”.
Lo que atrajo
a King de esta historia fue el romance. “Para mí, era una pura
historia de amor. Es una historia humana, una historia con la
que la gente se puede sentir identificada en lugar de ser una
típica película de época o sobre la realeza. No quería que fuera
un filme de época convencional, sino algo un poco más moderno y
con algo más de garra”. Con el guión en marcha, los productores
pasaron a centrar su atención en quién podía dirigir la
película.
Graham King
explica cómo el director Jean-Marc Vallée entró a formar parte
del proyecto. “La película de Jean-Marc, C.R.A.Z.Y., cayó en mis
manos y me la llevé a mi casa una noche para verla. Me dejó muy
impresionado. Llamé inmediatamente a Marty y le dije que tenía
que ver la película, ya que me parecía que Jean-Marc tenía
verdadero talento; no sólo visualmente, también me resultó
fascinante cómo se ocupaba de los personajes. La verdad es que
me pareció muy del estilo de Scorsese. Marty la vio y también le
encantó”. King se reunió con Vallée y vio que tenían el mismo
punto de vista sobre el material. “Ambos queríamos hacer algo
que tuviera cierta garra, con imágenes asombrosas, pero con
personajes con los que los espectadores se pudieran identificar.
Jean-Marc estaba de moda en Hollywood tras C.R.A.Z.Y., y no
paraban de llegarle guiones, pero éste fue el único que le
apasionaba. Yo estaba entusiasmado con su visión de la
película”.
Denis
O'Sullivan, coproductor del proyecto, agrega: “Graham y yo vimos
C.R.A.Z.Y. a finales de 2006 y sobre la marcha nos dimos cuenta
de que Jean-Marc simpatizaba con el joven protagonista que se
veía atrapado en un conflicto consigo mismo y con su familia.
Esa dinámica es muy similar a la de la joven princesa Victoria.
Lo importante para todos nosotros era que La Reina Victoria
fuera ante todo cuestión de personajes. Nuestra meta siempre ha
sido que, al cuarto de hora, la gente se olvide de que está
viendo una película de época, y queden totalmente inmersos en la
historia de Victoria y la familia tan humana que la rodea”.
Al director
Vallée lo conquistaron la fuerza de la historia, el estilo de
Fellowes y la complejidad e integridad de los personajes, pero
fue la chica en el centro de la historia quien realmente lo
inspiró. “Es difícil encontrar un buen guión y éste me encantó.
Su motor eran los personajes, no la trama, ofrecía unas
maravillosas observaciones sobre la familia y las relaciones
humanas, y lograba que quisiera comprender mejor a estos
personajes. Me emocionan las bellas historias y ésta es una de
ellas, sobre la joven que se convirtió en reina de Inglaterra a
los 18 años. Me conmovió. Es también un drama familiar y me
gusta explorar esas relaciones, mostrar qué pasa bajo la
superficie. Temáticamente, es similar a C.R.A.Z.Y., aunque en
una cultura, clase, período y ambientación completamente
distintos, pero las relaciones familiares son algo universal”.
El romance
que culminó con el matrimonio de Victoria con Alberto también
atrapó la imaginación de Vallée. “Victoria tuvo la suerte de
encontrar a su alma gemela en Alberto. Su relación tenía un
carácter místico. Nacieron con tres meses de diferencia y la
misma comadrona asistió ambos partos. Escribieron las mismas
cosas en su diarios y, aunque su matrimonio estaba arreglado, se
enamoraron de verdad”.
Vallée
reconoció una vena rebelde en la joven Victoria que también le
atrajo. “La verdad es que era toda una rebelde. Era una mujer en
un mundo de hombres y, a pesar de ser muy diminuta, ¡los tenía
bien puestos! Tenía una gran confianza en sí misma para alguien
de su edad y quería demostrar a su madre y a todos aquellos
hombres que la rodeaban que no era demasiado joven, que podía
ser reina. Se había criado prácticamente prisionera en el
palacio de Kensington, donde no podía hacer nada sola. Compartía
dormitorio con su madre, y ni siquiera podía bajar unas
escaleras sin agarrar a alguien de la mano. En cuanto tuvo
oportunidad de saborear algo de libertad, cuando se convirtió en
reina, quería demostrar a todos que podía hacerlo sola. No
quería que le dijeran qué hacer”.
Julian
Fellowes se mostró encantado con la elección de director
realizada por los productores. “Creo que Jean-Marc es un gran
director, no tengo el más mínimo reparo en decirlo. Me
entusiasmó su película, C.R.A.Z.Y., y me alegró mucho que lo
eligieran para dirigir ésta. Jean-Marc concibe la narrativa de
una forma muy visual, con lo que las escenas se ven mucho más
claras. Lo extraordinario de él es que es muy tranquilo. Ésta
era su primera película importante de habla inglesa y sin
embargo parece que haya hecho ya treinta, lo que resulta
impresionante, ya que hay muchas grandes escenas: óperas, bailes
y la coronación. Fue una gran suerte que él consiguiera el
trabajo. También sabe qué película quiere hacer, así que tienes
una maravillosa sensación de seguridad: hay alguien al mando que
sabe bien lo que hace y, creedme, no siempre es así”.
Para
interpretar el papel protagonista se optó por Emily Blunt.
“Antes de tener siquiera tiempo de pararme a pensar quién podría
hacer de Victoria, recibí una llamada del agente de Emily Blunt,
que decía que quería reunirse conmigo”, comenta Graham King.
“[Blunt] Se presentó y dijo que había leído el guión y que se
moría por interpretar este papel. Sentía una gran pasión por él.
Después de eso, vi toda su filmografía y me di cuenta de que era
perfecta. Es una actriz de verdad. Poco después de reunirme con
ella, Marty y yo estábamos en los Globos de oro y la vimos
aceptar su premio por Gideon's Daughter, Marty dijo: ‘es nuestra
reina Victoria’”.
Para Vallée
fue cuestión de pura suerte. “Este guión y Emily coincidieron en
el momento perfecto. Se estaba hablando bastante de ella en
Hollywood y, tras verla en My Summer of Love (Mi verano de
amor), se podía apreciar que era una maravillosa actriz con
mucho futuro. En mi primera reunión con ella supe que entendía
el personaje. La selección de actores es algo muy instintivo y
tienes que confiar en la interpretación que vas a obtener.
Después de ver las primeras escenas rodadas, superó con creces
mis expectativas. Tiene tanto talento, aporta semejantes matices
a su interpretación, que consigue que nos importe su personaje,
y la cámara la adora”.
Emily explica
su pasión por el papel: “No pude evitar sentirme atraída por
esta mujer excepcional, luchadora y llena de vida. El guión era
apasionante, ya que la Victoria pública y privada son muy
distintas y te das cuenta de que ser reina suponía toda una
interpretación”. Blunt se sentía identificada con Victoria. “Me
siento muy identificada con ella. Todos sabemos lo que supone
ser adolescente, creer tercamente que lo sabemos todo y tener un
trabajo que te viene muy grande, por no hablar de estar
locamente enamorada por primera vez. Tenía muchas ganas de vivir
de joven y hablaba con gran pasión de la gente que amaba, la
ópera e incluso la comida”.
Blunt también
agradeció la oportunidad de poner en entredicho la imagen que
habitualmente se tiene de Victoria. “Me dejó anonadada lo
extraordinaria que era y parecía tener un carácter muy moderno,
una mujer muy propia del siglo XXI. Me atrajo la oportunidad de
interpretar a alguien que resultaba una contradicción a las
ideas preconcebidas que la gente tiene sobre cómo era. Todos la
conocen como la reina de luto, siempre vestida de negro, con un
pañuelo en la cabeza, una mujer un poco reprimida; pero de joven
era todo lo contrario. Eso me resultó fascinante, poder cambiar
la opinión de la gente sobre cómo era Victoria”.
A Blunt
también le entusiasmaba la visión que tenía su director
franco-canadiense de la película. “Jamás había visto a un
director con tanta pasión por un proyecto como Jean-Marc. Creo
que fue la elección perfecta, porque tiene una forma preciosa de
ver las cosas. No sé ni por dónde empezar a alabar su visión de
la película. Es un acierto no contar con un director inglés o
europeo, así ese período no le impone tanto. Creo que a todos
nos pasa eso y entonces la historia se vuelve acartonada e
inaccesible. Creo que Jean-Marc le aporta un enfoque muy moderno
y la ve como una rebelde. Cuando me dijo eso en nuestra primera
reunión, al principio me desconcertó por completo, pero luego me
di cuenta de que tenía toda la razón. No podíamos haber contado
con nadie más adecuado para esto”.
El siguiente
paso fue buscar un príncipe Alberto. Graham King explica cómo la
elección de Rupert Friend fue sencilla: “Probamos a muchos
jóvenes actores europeos para Alberto; lo más importante era que
hubiera química entre el actor y Emily. Sin eso, no habría
película. Conocíamos a Rupert de Orgullo y prejuicio y, en
cuanto llegó y se sentó con Emily, fue evidente. Creo que es una
estrella con mucho futuro. Tuvimos mucha suerte con la elección
tanto de Emily como de Rupert”.
Vallée
agrega: “Tenía una imagen mental de Alberto, antes de elegir a
Rupert, y de cómo el actor podía interpretarlo y, cuando llegó
Rupert, era perfecto. Entendía muy bien al personaje y se
documentó mucho para plasmarlo correctamente, con su acento y su
porte. Lo ha clavado y ha quedado muy romántico”.
Antes de
interpretar a Alberto, Rupert Friend no sabía gran cosa de él.
“Sabía quién era, en parte porque veía su estatua en Hyde Park a
diario, pero, cuando empecé a leer sobre él, me di cuenta de lo
importante que fue en el matrimonio y de la gran influencia que
ejerció sobre Inglaterra y empecé a darme cuenta de que era uno
de los grandes héroes ignorados de la historia británica. El
amor de Victoria por él tras su muerte viene a ser casi el
testamento más importante de la clase de hombre que era. Uno de
los aspectos más conmovedores de su vida era que el corazón de
Victoria se partió realmente en dos cuando él murió y, para que
eso pasara, tenían que haber compartido un vínculo
extraordinario. Esta película explora el principio de ese
vínculo y lo que Julian ha logrado hacer estupendamente es
humanizarlo. No es una historia de amor empalagosa, se peleaban
mucho al principio y no fue un camino fácil, ni mucho menos”.
A Friend
también le gustó mucho el carácter de Victoria. “La imagen que
se tiene de ella es la de la viuda de negro, pero no debemos
olvidar que incluso la gente que conocemos como ancianas fueron
en algún momento chicas de 16 años a las que les gustaba bailar,
y Victoria fue sin duda una de ésas. Creo que al público le
sorprenderá la fuerza de su pasión, su vivacidad y sus ansias de
vivir, y su negativa a que le dijeran qué hacer, lo que le
otorgaba un gran dinamismo”.
El enfoque
original de Vallée sobre este tema también atraía a Friend.
“Creo que a Jean-Marc le interesa mucho destrozar clichés. Creo
que vemos muchas cosas en el cine que se repiten una y otra vez
sin que se cuestionen y creo que su enfoque es diferente. Quiere
hacer una película moderna, que resulta que está ambientada en
el siglo XIX. Siempre que puede intenta evitar la forma
tradicional de hacer las cosas en el cine de época, ya sea la
iluminación o el uso de la música. También nos hemos esforzado
por marcar la diferencia en cuanto a conducta, cuando la gente
está sola o cuando está en público. Creo que exige imaginación y
agallas, porque puede no ser históricamente preciso al 100%,
pero creo que es interesante explorar cómo imaginamos que podría
haber sido”.
El distinto
énfasis entre lo público y lo privado se trasladó a la ropa y el
maquillaje, como explica Friend: “Pasé mucho tiempo con Jenny
Shircore, que ideó el maquillaje, y vimos cientos de fotos, pero
éstas son siempre posados; sin embargo, tenemos escenas de
Alberto con su camisa de dormir puesta. Así que reprodujimos
algunos de sus ‘looks’ más conocidos y luego tratamos de
imaginar qué aspecto podría haber tenido Alberto 'con el pelo
suelto'. Me resultó muy útil participar en cada detalle, hasta
el bigote y el color de su corbata, ya que todo ayuda a crear al
hombre”.
Friend dio
clases de baile, caligrafía y tiro con arco para ayudarle a
construir un retrato lo más fiel posible, además de trabajar con
un tutor de voz. “Trabajé con un tutor de voz y con un profesor
de alemán. Pensamos en la colocación del acento y qué fuerza
darle y queríamos meter todo el alemán posible, ya que Victoria
y Alberto hablaban en alemán entre sí”.
A Vallée no
le pareció que traer un punto de vista extranjero a una cultura
diferente fuera especialmente relevante. “No aporté
conscientemente nada diferente al proyecto por no proceder de
esa cultura. Seguramente me ayudó a contar la historia, ya que
hay cierto distanciamiento. No quería hacer una película de
época clásica británica. Buscaba mayor realismo, así que le di
mucha importancia a los detalles. Traté de documentarme para
comprender la historia, la cultura y los personajes. La
diferencia puede estar en intentar contar la historia con un
ritmo, lo que se consigue con el uso y la elección de la
música”.
Blunt y
Friend estaban encantados de tener la oportunidad de trabajar
juntos. Friend comenta: “Estaba realmente entusiasmado de
trabajar con Emily, ya que hace mucho tiempo que soy fan de
ella. Creo que es una de las actrices más fascinantes que
tenemos. Su trabajo es por sistema emocionante, da que pensar y
es siempre tan real que estaba como loco ante la perspectiva de
trabajar con ella”.
A
continuación se pasó a reunir al resto del impresionante
reparto. O'Sullivan explica las elecciones de los responsables:
“Queríamos a Paul (Bettany) desde el primer momento, ya que es
un actor excepcional, un auténtico camaleón, con verdadero
encanto, algo muy importante para el personaje de Melbourne. Los
espectadores tienen que caer bajo el influjo de Melbourne tal
como lo hace Victoria. Paul sabe aportar increíblemente bien esa
cualidad seductora”.
Los
responsables de la película tenían muchas ganas de contar con
Miranda Richardson. “Esperábamos interesarla en la película. Es
una actriz tan hábil que nos pareció que sería perfecta”,
explica O'Sullivan. “Leyó el guión y pareció conectar de verdad
con la duquesa de Kent que, en muchos aspectos, es opuesta a
Miranda. Miranda es encantadora y muy franca, mientras que la
duquesa era más bien fría y reservada, sobre todo con Victoria.
A todos nos sorprende la química entre Emily y Miranda, hay
veces en que resulta verdaderamente incómodo verlas en alguna de
sus escenas, por lo intensas y reales que resultan. Da gusto
verlas”.
Graham King
estaba decidido a contar con Mark Strong para hacer de Conroy,
al haber quedado impresionado con él en The Long Firm, para la
BBC, y Syriana. Veía a Conroy como un alcohólico, no un villano,
sino más bien un maltratador que se aferraba a las poderosas
mujeres para las que trabajaba, la duquesa de Kent y la princesa
Victoria. “Hay escenas en la película completamente distintas a
cualquier cosa que haya visto en otras películas de época”,
comenta O'Sullivan. “Cuando Mark se pone físicamente violento
con Emily, parece muy real, muy universal. Te olvidas de dónde
está ambientado y de que estamos tratando con realeza y
simplemente temes por su seguridad. Mark aportó esa asombrosa
sensación de amenaza, pero también auténtico patetismo a Conroy.
Creo que, más que ningún otro personaje, Conroy fue el que nos
sorprendía sistemáticamente a medida que Mark le daba vida.
Esperas que sea el tipo que dé patadas a los perros, algo que sí
hace, naturalmente, pero también es el tipo que acaricia al
perro y tiene momentos de introspección en los que se cuestiona
lo que ha hecho con su vida. Hizo que resultara mucho más
interesante que el típico villano que se retuerce el bigote”.
Para el papel
del rey Guillermo, se eligió a Jim Broadbent. O’Sullivan explica
la participación de Broadbent: “En 2005, cuando Graham King
estaba terminando de rodar Infiltrados (The Departed) y surgió
la idea de hacer una película sobre la reina Victoria, una de
las primeras cosas que Graham dijo fue: ‘Será genial,
conseguiremos a los mejores actores británicos para hacerla y
haremos que alguien como Jim Broadbent interprete al rey’. Dos
veranos más tarde, allí estábamos, en el plató, con Jim clavando
su escena en el papel del rey Guillermo. Su papel es corto, pero
sabe sacarle el jugo a cada segundo. Te ríes con él porque es un
personaje épico, pero también puede apreciarse el cariño que
siente por Victoria y lo consciente que es de su propia
mortalidad”.
Harriet
Walter se encarga de encarnar a la mujer del rey Guillermo, la
reina Adelaida. O'Sullivan comenta: “Jean-Marc se reunió con
Harriet, llamó justo después y dijo: ‘ya tenemos reina
Adelaida’”. Se quedó encantado con ella, porque era divertida,
encantadora y cariñosa, todo lo que quería para Adelaida. “La
interpretación de Harriet es toda una revelación, porque cogió
un personaje que podría parecer menor sobre el papel y le
confirió gran integridad y sentimiento. Adelaida es la mentora
de Victoria y sabes que siempre desea lo mejor para ella, algo
muy importante, ya que todos los demás intentan manipular a
Victoria para su propios fines”.
Como director
de fotografía, se optó por Hagen Bogdanski. Vallée explica su
elección. “Hagen hizo un gran trabajo en La vida de los otros,
que resultó único y original. Había una serie de elementos
alemanes en el proyecto, había sangre alemana en la monarquía y
había una serie de actores alemanes trabajando en la película y
me gustaba que fuera alemán, me parecía lo adecuado. También es
muy tranquilo y resultó un cómplice creativo esencial. También
podía ser puntilloso, a menudo bromeaba: ‘No me siento nada
cómodo haciendo esto, pero lo haré por ti, Jean-Marc’. Confió en
mi ojo y fue todo un detalle por su parte que fuera lo bastante
modesto para permitirme preparar alguna escena”.
O'Sullivan
agrega: “Todos habíamos visto La vida de los otros y nos encantó
el aspecto visual de la película. Nos reunimos con Hagen y
sentía auténtica conexión con esta historia de una joven que
trata de formar su propio criterio. También estaba muy
interesado en el aspecto alemán de la película. La idea de que
la familia real británica tuviera sus raíces en Alemania. Hagen
es un artista y verlo colaborar cada día con Jean-Marc fue un
placer”.
Graham King
pensó en un principio rodar en Europa del Este y Alemania, por
lo caro que resulta rodar en Gran Bretaña, pero pronto decidió
que era fundamental rodar en el Reino Unido para que la película
fuera lo más auténtica posible.
El rodaje se
desarrolló en 17 escenarios repartidos por Inglaterra, incluidos
el palacio de Blenheim, el palacio de Hampton Court, el castillo
de Arundel, la catedral de Lincoln, Ham House, Lancaster House,
el castillo de Belvoir, Wilton House, Ditchley Park y Balls
Park.
Graham King
explica: “Rodar en estos maravillosos lugares aporta mucho a la
película. Ves estos sitios y piensas cómo no vas a rodar aquí.
No sólo hace que la película tenga un aspecto magnífico, sino
que es importante para todos, sobre todo para los actores y el
director, sentir esa autenticidad y ver cómo eso se refleja en
la pantalla”.
“Teníamos
tantos lugares de filmación en esta película que parece
increíble. Me parece que pasamos en exteriores algo así como 37
días de los 50 de rodaje”, comenta O'Sullivan. “Tener acceso a
todos esos maravillosos lugares fue muy importante, porque te
transporta inmediatamente. He visto muchas películas de época en
las que se puede apreciar que los productores se han gastado
dinero en una o dos localizaciones bonitas y se acabó. Para que
los espectadores puedan sentir que están teniendo una visión de
lo que era pertenecer a la realeza, era importante que la
película tuviera gran variedad visual”.
Para llevar a
cabo una fiel recreación de la época, Alastair Bruce ejerció de
asesor histórico, a fin de asegurar que los detalles históricos
y de etiqueta fueran exactos. Su experiencia y su labor en el
Colegio de armas aseguraban a los creadores de la película que
estaban en buenas manos. “Me fascinan los detalles”, comenta
Bruce. “Se gana mucho haciendo bien las cosas, porque afecta al
subconsciente. Mi responsabilidad consiste en asegurarme de que
se observen las formas correctas en la interacción entre los
actores y en la manera de mirarse entre sí. Que su pronunciación
sea correcta, que los detalles de producción y del vestuario
sean correctos, que los ropajes reales estén en su sitio. Estoy
ojo avizor para asegurar que todos los detalles sean correctos.
Si lo hacemos bien, la historia del director marchará
perfectamente”.
Vallée
afirma: “Alastair me resultó muy útil, ya que me permitió ver
cómo funcionaba un mundo del que no sabía nada. Cómo vivía esta
gente, cómo se comportaban, el protocolo real, cómo vestían...
todos esos detalles eran importantes para que ese mundo cobrara
vida y hacerlo bien ayuda a los actores a actuar de cierta
manera. Era importante recrear el lujo y la belleza con la mayor
precisión posible para hacer justicia a la historia”.
O'Sullivan
agrega: “Julian Fellowes nos presentó a Alastair y la película
se benefició en gran medida de ello. Alastair estaba presente a
menudo en el plató y no sólo fue una gran fuente de información,
sino un auténtico animador de la película. Veía algunos de los
trajes de Sandy Powell y quedaba encantado con el nivel de
detalle. Creo que tiene una máquina del tiempo, por todo lo que
sabe del período en que está ambientado la película. Que él se
sienta impresionado con nuestro vestuario, peluquería,
maquillaje y diseño de producción resulta emocionante. Fue una
bendición”.
El vestuario
y el diseño de producción pudieron beneficiarse de la ayuda y el
apoyo de Swarovski Crystals. Se incluyeron cristales de
Swarovski en el cetro de la coronación y en el anillo de la
coronación, además de usar varias joyas prestadas por Swarovski
de su colección de archivo en la producción, incluida la
espectacular tiara de Victoria.
La fidelidad
histórica se trasladó de las localizaciones a la escena de la
coronación. “Las localizaciones son exquisitas porque no
solamente reflejan la época, sino también en cierto modo el
espíritu que Jean-Marc quiere recoger en la película”, explica
Bruce. “Por ejemplo, Ham House hizo las veces del palacio de
Kensington y, al estar habitado, Ham House apenas ha cambiado ni
se ha modernizado. Antes de convertirse en reina, Victoria vivía
en una casa bastante frugal, ya que no tenían mucho dinero. Todo
estaba un poco venido a menos, sin mucho color y eso se refleja
aquí. La catedral de Lincoln hizo las veces de la abadía de
Westminster, ya que se parece más al aspecto que debía de tener
la abadía de Westminster por aquel entonces, puesto que la
abadía se ha abarrotado de toda clase de cosas desde el reinado
de Victoria”.
Para el
palacio de Buckingham, la producción eligió el palacio de
Blenheim, con interiores rodados en el castillo de Belvoir,
Ditchley y Lancaster House. La reina Victoria fue la primera
monarca que vivió en el palacio de Buckingham. Para el castillo
de Windsor, el castillo de Arundel quedaba perfecto, mientras
que el castillo de Belvoir proporcionaba un terreno estupendo
para las escenas en el Windsor Great Park.
Al haber
hecho una réplica de las joyas de la corona en su juventud,
Bruce se encontraba en una situación perfecta para determinar la
fidelidad de las joyas replicadas para la película. “Estaba
sumamente emocionado cuando llegó la corona para la escena de la
coronación. Estaba perfecta hasta el mínimo detalle, todo estaba
en su sitio y tenía un aspecto fantástico. El Rubí de la
princesa negra delante, de las batallas de la Guerra de los 100
años, llevado por Enrique V en Agincourt, los pendientes de
perlas de Isabel I colgando del centro y el pequeño zafiro
arriba, que estuvo en el anillo de Eduardo el Confesor, todo
ello alrededor del zafiro Estuardo en la parte delantera de la
corona. Las piedras ponen de relieve la inmensa historia y la
gran carga de responsabilidad que la joven reina había asumido”.
Victoria fue
coronada con la corona del Estado Imperial, que suele
modificarse para cada monarca. Isabel II fue coronada con la
corona de San Eduardo, creada originalmente para Carlos II en
1661.
Para Isabel
II, se hizo un armazón que encajara dentro de la corona de San
Eduardo pero, como estaba ideada para ponerse en la cabeza de un
hombre con peluca, resultaba inevitable que quedara demasiado
grande. Tras su coronación, Isabel decidió usar en adelante la
corona del Estado Imperial. Incluye la mayoría de las piedras de
la corona de Victoria, aunque cambiando de lugar algunas de
ellas.
Para Bruce,
la recreación del momento en que Victoria recibe la noticia de
que va a ser reina fue especialmente emocionante. “La sensación
de comprensión que manifiesta Emily al descubrir que va a ser
reina resulta conmovedora. Está maravillosamente interpretado.
El arzobispo de Canterbury y el Lord Chambelán llegan al palacio
de Kensington para comunicarle la muerte de su tío y que se va a
convertir en reina, él hinca la rodilla, le toma la mano y dice:
‘Su Majestad’. Es realmente conmovedor y emotivo y lleno del
romance del momento e interpretado con tanta fuerza que me
estremeció cuando lo rodamos”.
Contar con
Julian Fellowes en el plató durante el rodaje también resultó
sumamente valioso. O'Sullivan explica: “Julian y Alastair nos
obligaron a mantenernos muy fieles. No podíamos hacer apaños y
decir: ‘bueno, es una película’, porque mirabas a la esquina y
Julian o Alastair negaban con la cabeza y allí acababa la cosa.
La presencia de Julian también reconfortaba a los actores,
porque estaban interpretando a gente real, aunque nadie del
público hubiera visto jamás a los personajes que interpretaban,
los actores querían ser lo más fieles posible a la realidad.
Julian supone tal fuente de información y detalles que todos,
sobre todo Jean-Marc, se sentían siempre muy seguros de que
estábamos siendo todo lo fieles que nos era posible”.
S.A.R. la
princesa Beatriz de York, hija de Sarah Ferguson y el príncipe
Andrés, y descendiente de la reina Victoria, pasó un día en el
plató de rodaje, para aparecer como dama de honor en la escena
de la coronación de su tatara-tatara-tatarabuela. La princesa
Beatriz, quinta en la línea de sucesión, es el primer miembro de
la familia real que toma parte en una película. “Sarah Ferguson
y yo discutimos la posibilidad de que apareciera en la película
desde el primer momento”, comenta King. “Me pareció un bonito
detalle que apareciera en la película. Mi hija aparece junto a
ella y me pareció que sería divertido”.
Una de las
grandes virtudes de C.R.A.Z.Y. era el uso de la música y Vallée
no permitió que el hecho de dirigir una película de época
interfiriera en su elección de música para el filme. “Solía
pinchar música y me gusta crear una estructura para una película
valiéndome de música con el ritmo y el equilibrio adecuados.
Quería combinar piezas clásicas con un espíritu de rock”. A tal
fin, en el plató ponía a menudo música del grupo islandés Sigur
Ros o incluso de The Rolling Stones para crear la atmósfera
adecuada antes de una escena. También dio a cada actor una
canción concreta para que escuchara como preparación para su
papel, incluidos “The best is yet to come”, de Frank Sinatra,
para Paul Bettany y su Lord Melbourne, y el clásico de Cat
Stevens “Trouble” para Emily Blunt y su Victoria.
Comenta
O’Sullivan: “Jean-Marc tiene un gran oído para la música. Una de
las cosas que nos atrajo de él fue su uso de la música en
C.R.A.Z.Y. Hay secuencias en La Reina Victoria que se conectan y
mantienen a través de la música tan hábilmente que olvidas que
estás viendo una película de época. Hay una parte al principio,
que dura unos nueve minutos, todo con una sola pieza de música,
que cubre numerosas escenas y elementos del argumento, y resulta
increíble porque, cuando estábamos preparando la película,
Jean-Marc ya había encontrado esta pieza de música clásica y
estaba básicamente rodando con ella ya en mente. El resultado es
perfecto. La combinación de la facilidad de Jean-Marc para la
música y la experiencia de Jill Bilcock en películas como Moulin
Rouge supusieron una química asombrosa que funciona
estupendamente con la partitura de Ilan. Toda la película tiene
un ritmo que resulta muy musical. Es una gran ayuda para narrar
esta historia en la que buena parte de las emociones queda
reprimidas”.
El productor
ejecutivo Colin Vaines ya conocía de antes a Ilan Eshkeri y
estaba convencido de que encajaría perfectamente en la película.
Al trabajar con Eshkeri, Vallée se encontró con un joven y
brillante talento que respondió inmediatamente al mismo estilo
de rock-and-roll inherente al modo en que se había rodado la
película. “Una de las primera piezas que oímos de Ilan fue su
interpretación de “El canto del cisne”, de Schubert, que tiene
un papel clave en la película. Ilan vio cómo Jean-Marc y Jill
habían estructurado dos escenas intercaladas entre sí, una entre
Victoria y un manipulador Melbourne, otra entre un Alberto
perdidamente enamorado y su hermano, y unió estas escenas
maravillosamente con esa pieza de música, fue toda una
revelación”, comenta O’Sullivan.
Vallée y
Eshkeri querían que la música se mantuviera fluida, de modo que
una pieza de música diegética pudiera cambiar sutilmente hasta
pasar a la partitura, o viceversa, incluso antes de que los
espectadores se den cuenta. Pensaron que esta forma tan poco
habitual de usar la música en una película de época mantendría
al espectador interesado y poco seguro de dónde venía la música.
A menudo, se hace referencia a una pieza de música diegética más
adelante en la partitura como referencia emocional para los
espectadores, como el estribillo de “El canto del cisne” de
Schubert, que puede encontrarse escondido en varios momentos de
la película, cuando Alberto se siente solo o cuando Victoria
piensa en él pero no pueden estar juntos.
Como puntos
de referencia, Vallée habló con Eshkeri y su productor musical
Steve McLaughlin largo y tendido sobre música, desde la más
tradicional, como “Zadok the Priest”, de Händel, a la más
particular, como Sigur Ros y el cantante pop alemán Klaus Nomi.
El director tenía una visión muy clara de una banda sonora que
tuviera energía y corazón, sin caer en las trampas habituales de
las películas de época, donde los laúdes y los violonchelos
subrayan cada emoción.
La última
pieza del rompecabezas musical vino en forma de canción
interpretada por la ganadora del Grammy, Sinead O’Connor.
Titulada “Only You”, el tema de amor de la película, es un
sentido y etéreo examen de lo que supone encontrar a tu alma
gemela tras pasar solo la mayor parte de tu vida. “Encajaba
perfectamente con uno de los propósitos primordiales de la
película”, explica O’Sullivan, “que era no perder la esperanza y
contarle a la gente que estas asombrosas historias de amor
pueden pasar realmente, no son únicamente de cuento de hadas”.
Imágenes y notas
de cómo se hizo "La reina Victoria" - Copyright © 2009 GK Films.
Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos reservados.
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