CÓMO SE HIZO "NOCHE EN EL
MUSEO 2"
Notas de producción © 2009
Hispano Foxfilm
2. Los personajes
En la primera Noche en el
Museo, Ben Stiller daba vida a un guarda cuyo nuevo empleo en el
Museo de Historia Natural le fuerza a descubrir sus verdaderas
posibilidades cuando trata de sobrevivir a una noche en la que
cada pieza del museo cobra vida. . . y quiere cobrarlo a él como
pieza. En NOCHE EN EL MUSEO 2 encontramos a Larry en una
situación completamente nueva. Ha alcanzado el éxito. Como
inventor de material para publirreportajes, ha logrado la
fortuna e incluso su pizca de fama, aunque parece haber perdido
algo esencial que no es del todo capaz de señalar. Mas tan
pronto como se ve envuelto en esta nueva aventura en el
Smithsonian, que le cambiará la vida, recuerda la importancia de
la amistad y cuán maravilloso puede ser seguir las ideas más
descabelladas. Shawn Levy sabía que la credibilidad de la
segunda aventura de Larry dependería nuevamente de Stiller.
Después de haber dirigido e interpretado una de los éxitos
cómicos para menores acompañados más aclamadas de 2008, Tropic
Thunder: Una Guerra Muy Perra, a Stiller le entusiasmó regresar
al mundo, más inocente, del museo. “A Ben y a mí nos arrojaron a
la primera película cuando apenas nos conocíamos”, dice Shawn
Levy, “pero ahora nos sentimos muy cómodos y confiados –lo que
nos da más libertad. Teníamos la sensación de que nos estábamos
metiendo en algo todavía mayor para los dos. Y Ben tiene una
mente cómica brillantemente rápida que uno sabe que va a crear
todo tipo de momentos impagables”. Para Stiller, la oportunidad
de volver a encarnar el papel de Larry dentro del Smithsonian
era una fantasía infantil hecha realidad. “El Smithsonian fue
siempre mi museo favorito”, asegura. “Siempre recordaré las
veces que lo visitaba siendo niño porque allí tenían al U.S.S.
Enterprise, la nave de Star Trek”. Pero en esta ocasión Larry
encuentra que las posibilidades de éxito son menores, cuando
tiene que combatir para liberar a sus amigos de los peligros de
un antiquísimo mal. “Esta vez, a Larry no le sorprende que las
piezas cobren vida porque sabe qué es lo que hay que esperar”,
observa Stiller. “Luego ya conoce la forma de enfrentarse a
estos extraños personajes y criaturas que surgen de la nada”.
En la nueva aventura de
Larry había otro gran atractivo para Stiller: una relación
amorosa con una de las mujeres más atractivas y misteriosas de
la historia, Amelia Earhart. “La primera película resultaba un
tanto solitaria porque era Larry enfrentado a las piezas del
museo”, dice Stiller. “Pero ahora Larry tiene alguien con quien
recorrer el Smithsonian y eso resultaba mucho más divertido”.
Lo único que Stiller no
deseaba era reunirse con los monos capuchinos que resultaron tan
molestos –y que pusieron en peligro su nariz- en la primera
película. “Los monos han vuelto pero eso ni siquiera me medio
entusiasmaba porque guardo memorias traumáticas de la primera
experiencia”, bromea Stiller. “Pero supongo que es parecido a
dar a luz en el sentido de que, como la parturienta, uno se
olvida del dolor y vuelve a repetirlo. He de decir que Crystal
es un verdadero profesional pero no sabe cómo ‘fingir’ un
puñetazo”.
Lo que realmente movió a
Stiller a repetir la experiencia fue el espíritu de la empresa
en su conjunto –y la inspiración que podría salir de ella. “Para
mí, fue una grata noticia saber que la primera película despertó
en más gente las ganas de acudir a los museos. Es muy agradable
oír que los niños se emocionan con los museos en una época en la
que hay tantas otras distracciones”, asegura.
Pocas mujeres simbolizan
el espíritu de aventura sin límites mejor que Amelia Earhart, la
pionera de la aviación que cambió la historia son sus vuelos en
solitario que destrozaron estereotipos y afectaron a
generaciones enteras de mujeres. Tan famosa por su cacumen, su
ingenio y su feroz independencia como lo fue por su temeraria
habilidad a los mandos, Amelia llegó a ser conocida como “Lady
Lindy” después de convertirse en la primera mujer piloto que
cruzó el Atlántico. Se hallaba en la cumbre de su popularidad
cuando desapareció sobre el Pacífico en 1937 –pero ha continuado
siendo una heroína adorada en todo el mundo. . . y dentro del
Smithsonian.
Amelia llegará a
significar aún más para Larry cuando aterriza por sorpresa en su
corazón durante su asombrosa noche en el Smithsonian. Para
encarnar a Amelia por todo lo alto, Shawn Levy sabía que
necesitaba una actriz con una dotación extra de carisma y clase,
algo que encontró de sobra en Amy Adams, la joven y popular
estrella que recibió su segunda candidatura a un Premio de la
Academia® por La Duda, de John Patrick Shanley.
“Amy aporta mucho ingenio
y un verdadero sentido vital al papel de Amelia Earhart”, dice
Levy. “Es uno de los personajes femeninos más impasibles y
fuertes que he visto en una película desde hace muchísimo
tiempo”. A lo que Ben Stiller añade: “También aporta a la
película gran hermosura”.
Dicho lisa y llanamente,
Adams no pudo resistir la oportunidad de recrear alegremente a
tan histórica heroína. “Amelia Earhart es una verdadera
inspiración por su audacia y su fortaleza. Es el complemento
ideal para Larry, porque le obliga a recordar quién es
verdaderamente, a ver qué es lo realmente importante para él y a
no dejar nunca que las oportunidades pasen de largo”, explica.
“Me encantó investigar el personaje de Amelia, ¡pero esto no es
en absoluto una película biográfica! Yo interpreto a una especie
de versión emperejilada de Amelia, haciendo hincapié en sus
cualidades más en onda”.
Prosigue la actriz: “La
mayoría de las personas recuerdan a Amelia como la aviadora que
desapareció trágicamente sobre el Pacífico, pero ella es mucho
más. En una época en la que la gente necesitaba algo en lo que
creer, se convirtió en la esperanza de la nación. Representaba
un formidable optimismo y de esa forma tuvo un gran efecto sobre
la gente –y ahora repite actuación con Larry”.
En efecto, Amelia implora
constantemente a Larry que encuentre su arranque. ¿Y qué es ese
misterioso arranque? Adams lo define como “el valor de ir hacia
adelante con total convicción –pase lo que pase”.
Entretanto, Amelia tiene
sus propios motivos para querer formar parte de la peligrosa
misión de Larry para liberar a sus amigos del museo. “Quiere
aprovechar la oportunidad de correr una aventura y vivir al
máximo esta única noche de que dispone”, explica Adams.
Aun así, Adams tuvo que
armarse de valor para las escenas en las que Amelia hace lo que
mejor sabe hacer –salir volando en aviones clásicos del Museo
del Aire y del Espacio. “Resulta irónico pero tengo miedo a
volar”, dice Adams riéndose. “Pero me divertí mucho en la escena
en la que tenemos que andar por el ala de la Máquina Voladora de
los hermanos Wright. Quizá no sea físicamente tan audaz como
Amelia Earhart pero tampoco me da miedo correr riesgos en la
vida”.
Al igual que Amelia
Earhart aprovecha hasta el último minuto de emoción y euforia de
su única noche de vida, Adams sacó el máximo partido de lo que
asegura que fue una producción extremadamente alegre. “En esta
película me desmadré como nunca”, afirma. “Moví el esqueleto a
lo loco, bailé con una bailarina de Degas, tuve que imaginarme a
Abraham Lincoln vuelto a la vida. Tuve que trabajar con un
increíble reparto. No podía haber sido más fantástico”.
El gran follón del
Smithsonian comienza cuando el pergamino mágico que devuelve la
vida a las piezas del museo despierta a Kahmunrah, el arrogante,
engreído y amargado hermano de Akhmenrah, el faraón del que
Larry se hizo amigo en el Museo de Historia Natural de Nueva
York. Después de un sueño de tres mil años, Kahmunrah, al que no
le llegan las vendas al cuerpo, se dispone ahora a hacer
realidad el sueño que acarició durante tanto tiempo: abrir las
Puertas del Mundo de los Muertos y dar rienda suelta a los
ejércitos que en él se hallan –incluso si tiene que hacerlo
luciendo lo que algún ignorante considera… una falda.
Para encarnar a Kahmunrah,
Shawn Levy eligió Hank Azaria, el galardonado actor cuyo
extraordinario talento le permite transformarse en un amplio
elenco de personajes en el teatro, la televisión y el cine, así
como interpretar un divertido repertorio de voces para éxitos
del género de animación como Los Simpson. Esta película es la
cuarta ocasión en la que Azaria ha compartido cartel con Ben
Stiller, después de haber intervenido a su lado en Y Entonces
Llegó Ella, Cuestión de Pelotas y Hombres Misteriosos. Esto es
lo que Stiller opina de la elección: “Hank es básicamente capaz
de hacer cualquier cosa con las voces y las caracterizaciones; y
con Kahmunrah, halló el equilibrio perfecto entre interpretar a
un perverso villano y ser, además, francamente divertido”.
Azaria describe
resumidamente a su personaje como “el tío al que uno no quisiera
haber despertado jamás, un infame medio fósil decidido a dominar
el mundo. Le negaron el trono y, ahora, nada podría alegrarle
más que tener una segunda oportunidad para intimidar a todos
porque las cosas no le fueron muy bien en su vida anterior”.
Prosigue: “Es muy
divertido interpretarlo por ser tan malo y tan perverso, y
porque se pasa el día haciendo declaraciones solemnes. Habla de
forma parecida a la de Boris Karloff, se esfuerza horrores para
meter miedo pero en el mundo moderno el resultado es más
parecido a algo cómico. El truco consistía en ser a la vez
amenazante y ridículo”.
Engalanado con un
espléndido conjunto de “rey del mundo”, que incluía una enorme
prenda de cabeza que casi hizo caer a Azaria, una enjoyada gola
y la infame túnica de Kahmunrah (¡que no es una falda!), Azaria
disfrutó tratando de mantener fuera de su camino al Larry Daley
interpretado por Ben Stiller. “Yo trataba realmente de hacer
reír a Ben durante las tomas”, explica Azaria, “porque sabía que
podía llegar a él; lo estaba haciendo bastante bien. Ben es un
tipo divertidísimo y parte del gran encanto que tiene esta
película consiste en verle reaccionar a medida que estas figuras
históricas cobran vida de formas tan desternillantes”.
En su intento por hacerse
con el control del Smithsonian y, al cabo, con el de todo el
mundo libre, Kahmunrah recluta a un trío de elementos
aterradores sacados de las piezas del museo –a saber, Iván el
Terrible, Napoleón Bonaparte y Al Capone. Por problemáticos que
estos tres hombres hubieran resultado para el mundo, Shawn Levy
quería devolverlos a la vida haciendo un hincapié más cómico
sobre sus defectos y flaquezas, y así fue cómo dio los papeles a
tres cómicos de gran talento. Estos personajes pudieron haber
representado en el pasado la maldad sin paliativos, pero después
de haber estado años inmóviles como estatuas, cuadros y
fotografías, su crueldad está un poco oxidada.
Christopher Guest se
encarga de Iván el Terrible, quien jura que su nombre ha sido
malinterpretado. El antiguo componente del reparto de “Saturday
Night Live” y estrella de This is Spinal Tap, ha llegado a ser
conocido como el maestro de lo que se ha denominado
“burlomental”, o documental satírico, después de haber escrito,
dirigido y protagonizado comedias tan aplaudidas como El
Experto, Best in Show, Un Poderoso Viento y For Your
Consideration. Ha dado vida a toda clase de personajes fuera de
lo común, pero sin duda a nadie como Iván, al que molesta su
fama de tirano.
“Era un tipo
verdaderamente desagradable”, observa Guest, “aunque yo lo
interpreto cómicamente, como un ruso descomunal y psicóticamente
trastornado que le grita a la gente. Es distinto a cualquier
papel que haya interpretado antes, pero eso es lo que resultaba
tan divertido: formar este cuarteto de megalómanos con Capone,
Napoleón y Kahmunrah”.
Hank Azaria asegura que,
para provocar una carcajada, Guest era casi infalible. “Su
acento resulta en cierta medida muy preciso, extremadamente
aterrador y casi totalmente ridículo al mismo tiempo”, dice
Azaria. “He echado a perder muchas tomas riéndome con él”.
De dar vida a una versión
igualmente cómica del supuestamente canijo Napoleón se encarga
el recién llegado a Hollywood Alain Chabat, una de las estrellas
cómicas más aclamadas de Francia y apreciado guionista, director
y productor en su tierra natal. “Alain es una gran estrella en
Francia pero llegó a Los Ángeles y luchó en serio por conseguir
el papel”, recuerda Levy. “Era una gran oportunidad hacer que a
Napoleón lo interpretara un verdadero francés”.
Chabat logró su objetivo
burlándose de su legendario compatriota, que, como emperador de
los franceses, tenía tan gran complejo de inferioridad que se
transformó en uno de los conquistadores europeos más hambrientos
de poder. “Interpreto a Napoleón como a un hombre bajito, de muy
mal genio y muy gritón”, dice Chabat, riéndose, “con un enorme
tricornio y algunos problemas de altura. Básicamente, a estos
tres malvados les sobra ego y tienen postura por arrobas”.
Chabat se admiraba al ver
cómo la producción iba desarrollándose. “El guión era increíble;
son tantas las cosas que suceden en cada hoja, con una escena
divertida detrás de otra”, afirma. “Después, ver cómo iba
creciendo la película cuando comenzamos el rodaje fue asombroso.
Con estos enormes decorados, con personajes fantásticos y con
grandes actores cómicos, seguido todo ello de efectos especiales
–como ustedes dicen, todo un tinglado de primera. Shawn Levy
tenía un asombrosa energía y continuamente nuevas ideas. Es un
hombre fabuloso, ¡pero no creo que haya dormido jamás!”
Completando el trío
tenemos a Jon Bernthal, una joven estrella en rápido ascenso que
debe su fama a la comedia de situación, candidata al Emmy®, “The
Class”. En el infame papel de Al Capone, el jefe del hampa de
Chicago, Bernthal sale de una fotografía soltando más bravatas y
usando un lenguaje más cáustico que los que es capaz de
mantener.
“A Ben y a mí nos encantó la prueba de Jon”, asegura Levy.
“Tiene muy buenas vibraciones, un rostro excelente y mezcla en
la justa medida la agresividad y la comedia”.
Aunque ha habido muchos
retratos cinematográficos del icónico Capone, Bernthal se vio a
sí mismo como empezando de cero. “Ésta es una historia
completamente distinta y yo quería de verdad hallar el lado
cómico de Al”, explica. “Quise explotar la idea de que Al es
extremadamente intenso y se toma demasiado en serio a sí mismo.
También, a diferencia de la mayoría de los personajes de la
película, Al Capone no es originariamente una estatua ni una
escultura del museo, sino una fotografía, por lo que le hice que
mantuviera en sus movimientos una cierta pose”.
A Bernthal le agradó
especialmente pasar a formar parte de un conjunto de malos
redomados. “Lo mejor de participar en esta película fue, sin
duda, la gente con la que trabajé”, dice a modo de resumen.
“Shawn y Ben son unos artista increíbles. Christopher Guest y
Hank Azaria son dos de mis actores favoritos de siempre y Alain
Chabat es un genio que yo no conocía. Y luego, además del
material realmente divertido, tenemos un argumento que
despertaría la imaginación de cualquiera. Para mí, esta película
fue un sueño hecho realidad”.
Otro nuevo amigo que hace
Larry Daley en el Smithsonian es un hombre que sigue siendo
conocido por su mayor fracaso: el General Custer, el jefe
militar de la Guerra de Secesión cuya derrota en Little Bighorn
pasaría a la historia como la Última Batalla de Custer.
Interpretar a Custer como un hombre que trata de recuperar su
valor es una tarea que le ha caído en suerte a uno de los
mayores talentos cómicos de la actualidad, Bill Hader, destacado
miembro del reparto actual de “Saturday Night Live” y estrella
de numerosas películas cómicas, entre las que se cuenta la de
Ben Stiller Tropic Thunder: Una Guerra Muy Perra.
“Tan pronto como leí el
guión supe que quería participar en esta película”, asegura
Hader. “Es como la primera película sólo que multiplicada por
mil. Es simplemente enorme. Lo divertido de todos estos
personajes históricos que cobran vida es que no son simplemente
caricaturas –cada uno tiene su propia trayectoria y todos ellos,
incluido el General Custer, acaban viendo las cosas de una nueva
forma”.
Hader estudió la
fascinante vida de Custer –desde su época de cadete en West
Point hasta sus escaramuzas con la tribu Lakota- dejando que el
personaje evolucionara en una dirección que rebasara su propio
tamaño real. “Yo quería cimentarlo en la realidad pero, al mismo
tiempo, hacer de él alguien ligero y divertido. No es posible
tener ese bigote y no tener ganas de divertirse”, añade. “La
verdad es que Custer era un tipo locamente vanidoso. Por lo que
tiene sentido que le afectara tanto su derrota. Y lo que es
fantástico es que Larry pueda finalmente ayudarle a superarla”.
Uno de los retos a los que
hubo de enfrentarse Hader fue el de montar el caballo
característico del General Custer. “No me había subido a un
caballo desde que tenía once años”, confiesa. “El nombre del
caballo, irónicamente, era Ben. La primera vez que nos
encontramos, estábamos rodeados de gente caracterizada como
hombres de las cavernas, Hunos y Aviadores de Tuskegee, y el
caballo no se sentía feliz. Afortunadamente, los encargados del
caballo nos ayudaron a los dos a relajarnos”.
Lo mejor de todo para
Hader fue la oportunidad de trabajar con tantos grandes de la
comedia. “Ver a gente como Hank Azaria y Christopher Guest es el
mayor sueño de cualquier fanático de la comedia”, reflexiona.
“Es fantástico volver”,
afirma Owen Wilson, una de las muchas estrellas de la Noche en
el Museo original que regresa para esta aventura totalmente
nueva. Wilson repite el papel de Jedediah, el vaquero en
miniatura de la colección del Museo de Historia Natural
–actualmente cautivo en el Smithsonian.
Prosigue Wilson: “Todos
disfrutamos horrores dando vida a estos maravillosos personajes
en la primera película, nos hicimos grandes amigos y fue muy
emocionante ver que el público familiar respondiera tan bien.
Fue fácil regresar. El argumento es una continuación del camino
que emprenden todos los personajes, pero también es una película
mucho más grande y permite ver lo que ha progresado Shawn como
director”.
El actor también confiesa
que siente debilidad por el minivaquero del Salvaje Oeste. “No
es más que un pequeño personaje al que apenas puede oírse clamar
contra las injusticias del mundo”, comenta Wilson. “Lo grande de
todo esto es que uno no puede exagerar cuando da vida a un
personaje tan diminuto”.
Intercambiando nuevamente
ingeniosas pullas con Wilson encontramos al igualmente diminuto
general romano Octavio, interpretado por la estrella de la
comedia británica Steve Coogan. “En la primera película, Owen y
yo desarrollamos esta especie de píldoras cómicas que nos
lanzamos mutuamente, y en esta ocasión llegamos aún más lejos”,
observa. “Nuestros personajes también ven unos cuantos momentos
más de acción e interpretan su propio y fundamental papel en la
batalla contra Kahmunrah. Lo mejor fue que Shawn nos dio a Owen
y a mí mucha libertad de acción para improvisar realmente y
aportar ideas divertidas”.
En uno de los momentos más
espeluznantes que vive Octavio en Washington, se encuentra con
una ardilla de la Casa Blanca, que al diminuto hombre le parece
un dragón ciclópeo. “¡Lo que Octavio ve en esa ardilla es un
enorme y peludo dinosaurio! Pero domina la situación a lo
grande”, afirma Coogan.
Otro personaje sin el que,
en opinión de Shawn Levy, no podía haber segunda aventura es el
propio héroe que inspira a Larry Daley, Teddy Roosevelt,
encarnado con su inimitable brío cómico por Robin Williams. En
esta ocasión Williams da vida al lenguaraz vigésimo sexto
presidente de los Estados Unidos en varias de sus distintas
representaciones, desde la estatua de cera de Nueva York hasta
un busto de gran tamaño que se encuentra en Washington.
“Volver a encarnar a Teddy
es maravilloso”, afirma Williams. “Nunca antes había rodado una
segunda parte, por lo que consideré un regalo tener la
oportunidad de meterme de nuevo en el personaje de tan notable
hombre. Hay algo que transmite poder y que estimula cuando se
interpreta a tan dinámico ser humano, que no sólo fue presidente
sino también botanista, naturalista, cazador, autor, excelente
cocinero, y que, además, según su mujer, besaba francamente
bien”.
Prosigue el actor: “Soy un
gran aficionado a la historia –y a no repetirla. Me encanta que
esta película pueda hacer que los niños pregunten quiénes eran
Amelia Earhart o Teddy Roosevelt, y se den cuenta de que no son
sólo estatuas, sino que fueron personas reales con
personalidades fascinantes”.
El nuevo ambiente también
atrajo mucho a Williams. “El Smithsonian es el siguiente escalón
en cuanto a grandeza”, afirma. “La idea de que todo lo que aquí
se contiene -desde los cuadros de la galería de arte a los
aviones del Museo del Aire y del Espacio- cobre vida proporciona
un lienzo infinito con el que jugar”.
Mizuo Peck, que regresa en
el papel de la guía Shoshone, Sacajawea, asegura que esta vez
había una gran diferencia. “En esta ocasión, somos los buenos
luchando contra los malos en el Smithsonian”, explica. “Además,
esta vez Sacajawea participa en la acción y le mete a alguno en
vereda con un arco y una flecha, algo que me hizo disfrutar de
veras. Era impresionante tener tantos y tan grandes personajes y
actores nuevos”.
De forma parecida, Patrick
Gallagher tampoco podía soportar la espera hasta volver a
enfundarse el atuendo de Atila, el Rey de los Hunos –por más que
se compusiera de unos veinte kilos de piel de yak, cuero y
metal. “¡Me divertí tanto la primera vez y me emocionaba tanto
volver a hacerlo”!, asegura. “Si aquélla era algo grande, ésta
es algo inmenso. Pero para mí es fantástico porque los hunos se
convierten en héroes en una de las mayores batallas que se
libran en el Smithsonian”.
A Larry Daley le aflige
volver a tropezarse con un personaje en especial –su antiguo
jefe del museo, el pelmazo meticuloso del doctor McPhee,
interpretado como sólo Ricky Gervais, maestro del
impertérritamente molesto personaje, puede hacerlo. “El doctor
McPhee sigue siendo un hombre felizmente ignorante no sólo de lo
que sucede por la noche en el museo sino en todos los apartados
de su vida. Carece por completo de sentido del humor, aunque él
piensa que lo tiene”, explica Gervais. “Creo que esta vez es
todavía más raro, lo que hace que sea muy divertido
interpretarlo”.
Y añade el actor: “Lo
mejor de ser el doctor McPhee fue tratar de ser tan raro como
para comerle la moral a Ben Stiller. Eso fue lo más divertido
del mundo. Todo mi objetivo consistía en hacer que Ben dijera:
‘Eso es ridículo’. Pero, naturalmente, en el fondo, el doctor
McPhee aprecia a Larry y tiene la sensación de que están
empezando a hacerse amigos. Después de todo, Larry es
probablemente la única persona que aguanta sus pequeñas manías”.
El mono capuchino Dexter
también se reincorpora para atormentar a Larry. El primate
brasileño es interpretado otra vez por las simiescas estrellas
Squirt y Crystal, a las órdenes de los amaestradores de animales
Tom Gunderson y Anthony Suffredini. Levy comenta que sus
irracionales actores siguen causando impresión. “Creo que
Crystal es la mejor actriz entre las monas de todo el mundo.
Interpreta dos papeles: el de Dexter, el mono de Nueva York, y
Able, el Mono del Espacio del Smithsonian, ¡lo que hizo que su
trabajo fuera tan complicado como el de cualquiera de los que
intervienen en la película!”
3.
El diseño
>>
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Noche en el museo 2" - Copyright © 2009 20th Century
Fox, 21 Laps y 1492 Pictures. Distribuida en España por Hispano
Foxfilm. Todos los derechos reservados.
Página
principal de "Noche en el museo 2"
Añade "Noche en el museo 2" a tus películas favoritas
Recomienda
"Noche en el museo 2" a un amigo
|