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NOCHE EN EL MUSEO 2
(Night at the museum: Battle of the Smithsonian)


cartel
Dirección: Shawn Levy.
País:
USA.
Año: 2009.
Duración: 105 min.
Género: Comedia, familiar.
Interpretación: Ben Stiller (Larry Daley), Amy Adams (Amelia Earthart), Owen Wilson (Jedediah), Hank Azaria (Kahmunrah), Christopher Guest (Iván el Terrible), Ricky Gervais (Dr. McPhee), Alain Chabat (Napoleón), Robin Williams (Teddy Roosevelt), Steve Coogan (Octavio), Bill Hader (general Custer), Jon Bernthal (Al Capone).
Guión: Robert Ben Garant y Thomas Lennon.
Producción: Shawn Levy, Chris Columbus y Michael Barnathan.
Música: Alan Silvestri.
Fotografía:
John Schwartzman.
Montaje: Don Zimmerman y Dean Zimmerman.
Diseño de producción: Claude Paré.
Vestuario: Marlene Stewart.
Estreno en USA: 22 Mayo 2009.
Estreno en España: 22 Mayo 2009.

CÓMO SE HIZO "NOCHE EN EL MUSEO 2"
Notas de producción © 2009 Hispano Foxfilm

2. Los personajes

  En la primera Noche en el Museo, Ben Stiller daba vida a un guarda cuyo nuevo empleo en el Museo de Historia Natural le fuerza a descubrir sus verdaderas posibilidades cuando trata de sobrevivir a una noche en la que cada pieza del museo cobra vida. . . y quiere cobrarlo a él como pieza. En NOCHE EN EL MUSEO 2 encontramos a Larry en una situación completamente nueva. Ha alcanzado el éxito. Como inventor de material para publirreportajes, ha logrado la fortuna e incluso su pizca de fama, aunque parece haber perdido algo esencial que no es del todo capaz de señalar. Mas tan pronto como se ve envuelto en esta nueva aventura en el Smithsonian, que le cambiará la vida, recuerda la importancia de la amistad y cuán maravilloso puede ser seguir las ideas más descabelladas. Shawn Levy sabía que la credibilidad de la segunda aventura de Larry dependería nuevamente de Stiller. Después de haber dirigido e interpretado una de los éxitos cómicos para menores acompañados más aclamadas de 2008, Tropic Thunder: Una Guerra Muy Perra, a Stiller le entusiasmó regresar al mundo, más inocente, del museo. “A Ben y a mí nos arrojaron a la primera película cuando apenas nos conocíamos”, dice Shawn Levy, “pero ahora nos sentimos muy cómodos y confiados –lo que nos da más libertad. Teníamos la sensación de que nos estábamos metiendo en algo todavía mayor para los dos. Y Ben tiene una mente cómica brillantemente rápida que uno sabe que va a crear todo tipo de momentos impagables”. Para Stiller, la oportunidad de volver a encarnar el papel de Larry dentro del Smithsonian era una fantasía infantil hecha realidad. “El Smithsonian fue siempre mi museo favorito”, asegura. “Siempre recordaré las veces que lo visitaba siendo niño porque allí tenían al U.S.S. Enterprise, la nave de Star Trek”. Pero en esta ocasión Larry encuentra que las posibilidades de éxito son menores, cuando tiene que combatir para liberar a sus amigos de los peligros de un antiquísimo mal. “Esta vez, a Larry no le sorprende que las piezas cobren vida porque sabe qué es lo que hay que esperar”, observa Stiller. “Luego ya conoce la forma de enfrentarse a estos extraños personajes y criaturas que surgen de la nada”.

 

  En la nueva aventura de Larry había otro gran atractivo para Stiller: una relación amorosa con una de las mujeres más atractivas y misteriosas de la historia, Amelia Earhart. “La primera película resultaba un tanto solitaria porque era Larry enfrentado a las piezas del museo”, dice Stiller. “Pero ahora Larry tiene alguien con quien recorrer el Smithsonian y eso resultaba mucho más divertido”.

  Lo único que Stiller no deseaba era reunirse con los monos capuchinos que resultaron tan molestos –y que pusieron en peligro su nariz- en la primera película. “Los monos han vuelto pero eso ni siquiera me medio entusiasmaba porque guardo memorias traumáticas de la primera experiencia”, bromea Stiller. “Pero supongo que es parecido a dar a luz en el sentido de que, como la parturienta, uno se olvida del dolor y vuelve a repetirlo. He de decir que Crystal es un verdadero profesional pero no sabe cómo ‘fingir’ un puñetazo”.

  Lo que realmente movió a Stiller a repetir la experiencia fue el espíritu de la empresa en su conjunto –y la inspiración que podría salir de ella. “Para mí, fue una grata noticia saber que la primera película despertó en más gente las ganas de acudir a los museos. Es muy agradable oír que los niños se emocionan con los museos en una época en la que hay tantas otras distracciones”, asegura.

  Pocas mujeres simbolizan el espíritu de aventura sin límites mejor que Amelia Earhart, la pionera de la aviación que cambió la historia son sus vuelos en solitario que destrozaron estereotipos y afectaron a generaciones enteras de mujeres. Tan famosa por su cacumen, su ingenio y su feroz independencia como lo fue por su temeraria habilidad a los mandos, Amelia llegó a ser conocida como “Lady Lindy” después de convertirse en la primera mujer piloto que cruzó el Atlántico. Se hallaba en la cumbre de su popularidad cuando desapareció sobre el Pacífico en 1937 –pero ha continuado siendo una heroína adorada en todo el mundo. . . y dentro del Smithsonian.

  Amelia llegará a significar aún más para Larry cuando aterriza por sorpresa en su corazón durante su asombrosa noche en el Smithsonian. Para encarnar a Amelia por todo lo alto, Shawn Levy sabía que necesitaba una actriz con una dotación extra de carisma y clase, algo que encontró de sobra en Amy Adams, la joven y popular estrella que recibió su segunda candidatura a un Premio de la Academia® por La Duda, de John Patrick Shanley.

  “Amy aporta mucho ingenio y un verdadero sentido vital al papel de Amelia Earhart”, dice Levy. “Es uno de los personajes femeninos más impasibles y fuertes que he visto en una película desde hace muchísimo tiempo”. A lo que Ben Stiller añade: “También aporta a la película gran hermosura”.

  Dicho lisa y llanamente, Adams no pudo resistir la oportunidad de recrear alegremente a tan histórica heroína. “Amelia Earhart es una verdadera inspiración por su audacia y su fortaleza. Es el complemento ideal para Larry, porque le obliga a recordar quién es verdaderamente, a ver qué es lo realmente importante para él y a no dejar nunca que las oportunidades pasen de largo”, explica. “Me encantó investigar el personaje de Amelia, ¡pero esto no es en absoluto una película biográfica! Yo interpreto a una especie de versión emperejilada de Amelia, haciendo hincapié en sus cualidades más en onda”.

  Prosigue la actriz: “La mayoría de las personas recuerdan a Amelia como la aviadora que desapareció trágicamente sobre el Pacífico, pero ella es mucho más. En una época en la que la gente necesitaba algo en lo que creer, se convirtió en la esperanza de la nación. Representaba un formidable optimismo y de esa forma tuvo un gran efecto sobre la gente –y ahora repite actuación con Larry”.

  En efecto, Amelia implora constantemente a Larry que encuentre su arranque. ¿Y qué es ese misterioso arranque? Adams lo define como “el valor de ir hacia adelante con total convicción –pase lo que pase”.

  Entretanto, Amelia tiene sus propios motivos para querer formar parte de la peligrosa misión de Larry para liberar a sus amigos del museo. “Quiere aprovechar la oportunidad de correr una aventura y vivir al máximo esta única noche de que dispone”, explica Adams.

  Aun así, Adams tuvo que armarse de valor para las escenas en las que Amelia hace lo que mejor sabe hacer –salir volando en aviones clásicos del Museo del Aire y del Espacio. “Resulta irónico pero tengo miedo a volar”, dice Adams riéndose. “Pero me divertí mucho en la escena en la que tenemos que andar por el ala de la Máquina Voladora de los hermanos Wright. Quizá no sea físicamente tan audaz como Amelia Earhart pero tampoco me da miedo correr riesgos en la vida”.

  Al igual que Amelia Earhart aprovecha hasta el último minuto de emoción y euforia de su única noche de vida, Adams sacó el máximo partido de lo que asegura que fue una producción extremadamente alegre. “En esta película me desmadré como nunca”, afirma. “Moví el esqueleto a lo loco, bailé con una bailarina de Degas, tuve que imaginarme a Abraham Lincoln vuelto a la vida. Tuve que trabajar con un increíble reparto. No podía haber sido más fantástico”.

  El gran follón del Smithsonian comienza cuando el pergamino mágico que devuelve la vida a las piezas del museo despierta a Kahmunrah, el arrogante, engreído y amargado hermano de Akhmenrah, el faraón del que Larry se hizo amigo en el Museo de Historia Natural de Nueva York. Después de un sueño de tres mil años, Kahmunrah, al que no le llegan las vendas al cuerpo, se dispone ahora a hacer realidad el sueño que acarició durante tanto tiempo: abrir las Puertas del Mundo de los Muertos y dar rienda suelta a los ejércitos que en él se hallan –incluso si tiene que hacerlo luciendo lo que algún ignorante considera… una falda.

  Para encarnar a Kahmunrah, Shawn Levy eligió Hank Azaria, el galardonado actor cuyo extraordinario talento le permite transformarse en un amplio elenco de personajes en el teatro, la televisión y el cine, así como interpretar un divertido repertorio de voces para éxitos del género de animación como Los Simpson. Esta película es la cuarta ocasión en la que Azaria ha compartido cartel con Ben Stiller, después de haber intervenido a su lado en Y Entonces Llegó Ella, Cuestión de Pelotas y Hombres Misteriosos. Esto es lo que Stiller opina de la elección: “Hank es básicamente capaz de hacer cualquier cosa con las voces y las caracterizaciones; y con Kahmunrah, halló el equilibrio perfecto entre interpretar a un perverso villano y ser, además, francamente divertido”.

  Azaria describe resumidamente a su personaje como “el tío al que uno no quisiera haber despertado jamás, un infame medio fósil decidido a dominar el mundo. Le negaron el trono y, ahora, nada podría alegrarle más que tener una segunda oportunidad para intimidar a todos porque las cosas no le fueron muy bien en su vida anterior”.

  Prosigue: “Es muy divertido interpretarlo por ser tan malo y tan perverso, y porque se pasa el día haciendo declaraciones solemnes. Habla de forma parecida a la de Boris Karloff, se esfuerza horrores para meter miedo pero en el mundo moderno el resultado es más parecido a algo cómico. El truco consistía en ser a la vez amenazante y ridículo”.

  Engalanado con un espléndido conjunto de “rey del mundo”, que incluía una enorme prenda de cabeza que casi hizo caer a Azaria, una enjoyada gola y la infame túnica de Kahmunrah (¡que no es una falda!), Azaria disfrutó tratando de mantener fuera de su camino al Larry Daley interpretado por Ben Stiller. “Yo trataba realmente de hacer reír a Ben durante las tomas”, explica Azaria, “porque sabía que podía llegar a él; lo estaba haciendo bastante bien. Ben es un tipo divertidísimo y parte del gran encanto que tiene esta película consiste en verle reaccionar a medida que estas figuras históricas cobran vida de formas tan desternillantes”.

  En su intento por hacerse con el control del Smithsonian y, al cabo, con el de todo el mundo libre, Kahmunrah recluta a un trío de elementos aterradores sacados de las piezas del museo –a saber, Iván el Terrible, Napoleón Bonaparte y Al Capone. Por problemáticos que estos tres hombres hubieran resultado para el mundo, Shawn Levy quería devolverlos a la vida haciendo un hincapié más cómico sobre sus defectos y flaquezas, y así fue cómo dio los papeles a tres cómicos de gran talento. Estos personajes pudieron haber representado en el pasado la maldad sin paliativos, pero después de haber estado años inmóviles como estatuas, cuadros y fotografías, su crueldad está un poco oxidada.

  Christopher Guest se encarga de Iván el Terrible, quien jura que su nombre ha sido malinterpretado. El antiguo componente del reparto de “Saturday Night Live” y estrella de This is Spinal Tap, ha llegado a ser conocido como el maestro de lo que se ha denominado “burlomental”, o documental satírico, después de haber escrito, dirigido y protagonizado comedias tan aplaudidas como El Experto, Best in Show, Un Poderoso Viento y For Your Consideration. Ha dado vida a toda clase de personajes fuera de lo común, pero sin duda a nadie como Iván, al que molesta su fama de tirano.

  “Era un tipo verdaderamente desagradable”, observa Guest, “aunque yo lo interpreto cómicamente, como un ruso descomunal y psicóticamente trastornado que le grita a la gente. Es distinto a cualquier papel que haya interpretado antes, pero eso es lo que resultaba tan divertido: formar este cuarteto de megalómanos con Capone, Napoleón y Kahmunrah”.

  Hank Azaria asegura que, para provocar una carcajada, Guest era casi infalible. “Su acento resulta en cierta medida muy preciso, extremadamente aterrador y casi totalmente ridículo al mismo tiempo”, dice Azaria. “He echado a perder muchas tomas riéndome con él”.

  De dar vida a una versión igualmente cómica del supuestamente canijo Napoleón se encarga el recién llegado a Hollywood Alain Chabat, una de las estrellas cómicas más aclamadas de Francia y apreciado guionista, director y productor en su tierra natal. “Alain es una gran estrella en Francia pero llegó a Los Ángeles y luchó en serio por conseguir el papel”, recuerda Levy. “Era una gran oportunidad hacer que a Napoleón lo interpretara un verdadero francés”.

  Chabat logró su objetivo burlándose de su legendario compatriota, que, como emperador de los franceses, tenía tan gran complejo de inferioridad que se transformó en uno de los conquistadores europeos más hambrientos de poder. “Interpreto a Napoleón como a un hombre bajito, de muy mal genio y muy gritón”, dice Chabat, riéndose, “con un enorme tricornio y algunos problemas de altura. Básicamente, a estos tres malvados les sobra ego y tienen postura por arrobas”.

  Chabat se admiraba al ver cómo la producción iba desarrollándose. “El guión era increíble; son tantas las cosas que suceden en cada hoja, con una escena divertida detrás de otra”, afirma. “Después, ver cómo iba creciendo la película cuando comenzamos el rodaje fue asombroso. Con estos enormes decorados, con personajes fantásticos y con grandes actores cómicos, seguido todo ello de efectos especiales –como ustedes dicen, todo un tinglado de primera. Shawn Levy tenía un asombrosa energía y continuamente nuevas ideas. Es un hombre fabuloso, ¡pero no creo que haya dormido jamás!”

  Completando el trío tenemos a Jon Bernthal, una joven estrella en rápido ascenso que debe su fama a la comedia de situación, candidata al Emmy®, “The Class”. En el infame papel de Al Capone, el jefe del hampa de Chicago, Bernthal sale de una fotografía soltando más bravatas y usando un lenguaje más cáustico que los que es capaz de mantener.
“A Ben y a mí nos encantó la prueba de Jon”, asegura Levy. “Tiene muy buenas vibraciones, un rostro excelente y mezcla en la justa medida la agresividad y la comedia”.

  Aunque ha habido muchos retratos cinematográficos del icónico Capone, Bernthal se vio a sí mismo como empezando de cero. “Ésta es una historia completamente distinta y yo quería de verdad hallar el lado cómico de Al”, explica. “Quise explotar la idea de que Al es extremadamente intenso y se toma demasiado en serio a sí mismo. También, a diferencia de la mayoría de los personajes de la película, Al Capone no es originariamente una estatua ni una escultura del museo, sino una fotografía, por lo que le hice que mantuviera en sus movimientos una cierta pose”.

  A Bernthal le agradó especialmente pasar a formar parte de un conjunto de malos redomados. “Lo mejor de participar en esta película fue, sin duda, la gente con la que trabajé”, dice a modo de resumen. “Shawn y Ben son unos artista increíbles. Christopher Guest y Hank Azaria son dos de mis actores favoritos de siempre y Alain Chabat es un genio que yo no conocía. Y luego, además del material realmente divertido, tenemos un argumento que despertaría la imaginación de cualquiera. Para mí, esta película fue un sueño hecho realidad”.

  Otro nuevo amigo que hace Larry Daley en el Smithsonian es un hombre que sigue siendo conocido por su mayor fracaso: el General Custer, el jefe militar de la Guerra de Secesión cuya derrota en Little Bighorn pasaría a la historia como la Última Batalla de Custer. Interpretar a Custer como un hombre que trata de recuperar su valor es una tarea que le ha caído en suerte a uno de los mayores talentos cómicos de la actualidad, Bill Hader, destacado miembro del reparto actual de “Saturday Night Live” y estrella de numerosas películas cómicas, entre las que se cuenta la de Ben Stiller Tropic Thunder: Una Guerra Muy Perra.

  “Tan pronto como leí el guión supe que quería participar en esta película”, asegura Hader. “Es como la primera película sólo que multiplicada por mil. Es simplemente enorme. Lo divertido de todos estos personajes históricos que cobran vida es que no son simplemente caricaturas –cada uno tiene su propia trayectoria y todos ellos, incluido el General Custer, acaban viendo las cosas de una nueva forma”.

  Hader estudió la fascinante vida de Custer –desde su época de cadete en West Point hasta sus escaramuzas con la tribu Lakota- dejando que el personaje evolucionara en una dirección que rebasara su propio tamaño real. “Yo quería cimentarlo en la realidad pero, al mismo tiempo, hacer de él alguien ligero y divertido. No es posible tener ese bigote y no tener ganas de divertirse”, añade. “La verdad es que Custer era un tipo locamente vanidoso. Por lo que tiene sentido que le afectara tanto su derrota. Y lo que es fantástico es que Larry pueda finalmente ayudarle a superarla”.

  Uno de los retos a los que hubo de enfrentarse Hader fue el de montar el caballo característico del General Custer. “No me había subido a un caballo desde que tenía once años”, confiesa. “El nombre del caballo, irónicamente, era Ben. La primera vez que nos encontramos, estábamos rodeados de gente caracterizada como hombres de las cavernas, Hunos y Aviadores de Tuskegee, y el caballo no se sentía feliz. Afortunadamente, los encargados del caballo nos ayudaron a los dos a relajarnos”.

  Lo mejor de todo para Hader fue la oportunidad de trabajar con tantos grandes de la comedia. “Ver a gente como Hank Azaria y Christopher Guest es el mayor sueño de cualquier fanático de la comedia”, reflexiona.

  “Es fantástico volver”, afirma Owen Wilson, una de las muchas estrellas de la Noche en el Museo original que regresa para esta aventura totalmente nueva. Wilson repite el papel de Jedediah, el vaquero en miniatura de la colección del Museo de Historia Natural –actualmente cautivo en el Smithsonian.

  Prosigue Wilson: “Todos disfrutamos horrores dando vida a estos maravillosos personajes en la primera película, nos hicimos grandes amigos y fue muy emocionante ver que el público familiar respondiera tan bien. Fue fácil regresar. El argumento es una continuación del camino que emprenden todos los personajes, pero también es una película mucho más grande y permite ver lo que ha progresado Shawn como director”.

  El actor también confiesa que siente debilidad por el minivaquero del Salvaje Oeste. “No es más que un pequeño personaje al que apenas puede oírse clamar contra las injusticias del mundo”, comenta Wilson. “Lo grande de todo esto es que uno no puede exagerar cuando da vida a un personaje tan diminuto”.

  Intercambiando nuevamente ingeniosas pullas con Wilson encontramos al igualmente diminuto general romano Octavio, interpretado por la estrella de la comedia británica Steve Coogan. “En la primera película, Owen y yo desarrollamos esta especie de píldoras cómicas que nos lanzamos mutuamente, y en esta ocasión llegamos aún más lejos”, observa. “Nuestros personajes también ven unos cuantos momentos más de acción e interpretan su propio y fundamental papel en la batalla contra Kahmunrah. Lo mejor fue que Shawn nos dio a Owen y a mí mucha libertad de acción para improvisar realmente y aportar ideas divertidas”.

  En uno de los momentos más espeluznantes que vive Octavio en Washington, se encuentra con una ardilla de la Casa Blanca, que al diminuto hombre le parece un dragón ciclópeo. “¡Lo que Octavio ve en esa ardilla es un enorme y peludo dinosaurio! Pero domina la situación a lo grande”, afirma Coogan.

  Otro personaje sin el que, en opinión de Shawn Levy, no podía haber segunda aventura es el propio héroe que inspira a Larry Daley, Teddy Roosevelt, encarnado con su inimitable brío cómico por Robin Williams. En esta ocasión Williams da vida al lenguaraz vigésimo sexto presidente de los Estados Unidos en varias de sus distintas representaciones, desde la estatua de cera de Nueva York hasta un busto de gran tamaño que se encuentra en Washington.

  “Volver a encarnar a Teddy es maravilloso”, afirma Williams. “Nunca antes había rodado una segunda parte, por lo que consideré un regalo tener la oportunidad de meterme de nuevo en el personaje de tan notable hombre. Hay algo que transmite poder y que estimula cuando se interpreta a tan dinámico ser humano, que no sólo fue presidente sino también botanista, naturalista, cazador, autor, excelente cocinero, y que, además, según su mujer, besaba francamente bien”.

  Prosigue el actor: “Soy un gran aficionado a la historia –y a no repetirla. Me encanta que esta película pueda hacer que los niños pregunten quiénes eran Amelia Earhart o Teddy Roosevelt, y se den cuenta de que no son sólo estatuas, sino que fueron personas reales con personalidades fascinantes”.

  El nuevo ambiente también atrajo mucho a Williams. “El Smithsonian es el siguiente escalón en cuanto a grandeza”, afirma. “La idea de que todo lo que aquí se contiene -desde los cuadros de la galería de arte a los aviones del Museo del Aire y del Espacio- cobre vida proporciona un lienzo infinito con el que jugar”.

  Mizuo Peck, que regresa en el papel de la guía Shoshone, Sacajawea, asegura que esta vez había una gran diferencia. “En esta ocasión, somos los buenos luchando contra los malos en el Smithsonian”, explica. “Además, esta vez Sacajawea participa en la acción y le mete a alguno en vereda con un arco y una flecha, algo que me hizo disfrutar de veras. Era impresionante tener tantos y tan grandes personajes y actores nuevos”.

  De forma parecida, Patrick Gallagher tampoco podía soportar la espera hasta volver a enfundarse el atuendo de Atila, el Rey de los Hunos –por más que se compusiera de unos veinte kilos de piel de yak, cuero y metal. “¡Me divertí tanto la primera vez y me emocionaba tanto volver a hacerlo”!, asegura. “Si aquélla era algo grande, ésta es algo inmenso. Pero para mí es fantástico porque los hunos se convierten en héroes en una de las mayores batallas que se libran en el Smithsonian”.

  A Larry Daley le aflige volver a tropezarse con un personaje en especial –su antiguo jefe del museo, el pelmazo meticuloso del doctor McPhee, interpretado como sólo Ricky Gervais, maestro del impertérritamente molesto personaje, puede hacerlo. “El doctor McPhee sigue siendo un hombre felizmente ignorante no sólo de lo que sucede por la noche en el museo sino en todos los apartados de su vida. Carece por completo de sentido del humor, aunque él piensa que lo tiene”, explica Gervais. “Creo que esta vez es todavía más raro, lo que hace que sea muy divertido interpretarlo”.

  Y añade el actor: “Lo mejor de ser el doctor McPhee fue tratar de ser tan raro como para comerle la moral a Ben Stiller. Eso fue lo más divertido del mundo. Todo mi objetivo consistía en hacer que Ben dijera: ‘Eso es ridículo’. Pero, naturalmente, en el fondo, el doctor McPhee aprecia a Larry y tiene la sensación de que están empezando a hacerse amigos. Después de todo, Larry es probablemente la única persona que aguanta sus pequeñas manías”.

  El mono capuchino Dexter también se reincorpora para atormentar a Larry. El primate brasileño es interpretado otra vez por las simiescas estrellas Squirt y Crystal, a las órdenes de los amaestradores de animales Tom Gunderson y Anthony Suffredini. Levy comenta que sus irracionales actores siguen causando impresión. “Creo que Crystal es la mejor actriz entre las monas de todo el mundo. Interpreta dos papeles: el de Dexter, el mono de Nueva York, y Able, el Mono del Espacio del Smithsonian, ¡lo que hizo que su trabajo fuera tan complicado como el de cualquiera de los que intervienen en la película!”

3. El diseño >>


Imágenes y notas de cómo se hizo "Noche en el museo 2" - Copyright © 2009 20th Century Fox, 21 Laps y 1492 Pictures. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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