CÓMO SE HIZO "ENEMIGOS
PÚBLICOS"
Notas de producción © 2009
Universal Pictures
1. El proyecto
Un sinfín de
ensayos, novelas, canciones y películas han contado historias
fascinantes sobre la Gran Depresión. Hacía tiempo que Michael
Mann tenía ganas de examinar más de cerca este turbulento
periodo a través de la experiencia de un delincuente convertido
en héroe popular por toda una generación. Para los
estadounidenses de los años treinta, que vieron cómo volaban sus
ahorros, que perdieron sus trabajos y pasaron hambre, John
Herbert Dillinger era un héroe que atracaba a los bancos
causantes del colapso financiero y que se burlaba de un gobierno
incapaz de resolver el problema económico. Michael Mann, que
había escrito anteriormente un guión situado en esta época
acerca del famoso atracador de trenes y bancos Alvin Karpis, ve
así el atractivo de Dillinger: “Probablemente sea el mejor
ladrón de bancos de toda la historia de América, pero su
fulgurante carrera sólo duró 13 meses. Le dieron la libertad
condicional en mayo de 1933, y murió el 22 de julio de 1934.
Dillinger no se limitó a salir de la cárcel, fue una auténtica
explosión. Lo quería todo en el acto”. “Atracando bancos y
siendo más listo que el gobierno”, sigue explicando el director,
“se convirtió en una especie de representante de la gente
maltratada por la Depresión. Era un delincuente y una
celebridad, un héroe populista”. No puede decirse que las vidas
de John Dillinger o de su enemigo jurado, el agente Melvin
Purvis, fueran rutinarias en ningún momento, pero los cineastas
escogieron un periodo muy específico para ENEMIGOS PÚBLICOS.
“Esos intensos 14 meses nos hicieron entender la confluencia de
fuerzas existente en aquel periodo de la historia
estadounidense”, dice el productor Kevin Mister. “Había un nexo
entre John Dillinger, quizá uno de los americanos más famosos
del siglo XX, el poco conocido agente Melvin Purvis y J. Edgar
Hoover, un titán de la historia. Los tres tejieron una danza de
poder y de muerte”.
Poco después
de salir de la cárcel hasta finales de junio de 1934, Dillinger
se lanzó a una carrera de atracos a bancos por todo el Medio
Oeste de Estados Unidos, que le hizo famoso en todo el país y le
colocó en la lista negra de J. Edgar Hoover y del recién creado
Bureau of Investigation.
Hoover
escogió a Melvin Purvis, un agente joven y decidido, para
perseguir y capturar a Dillinger. El dibujante Chester Gould se
inspiró en el perfil de este agente para crear al detective Dick
Tracy. Pero Dillinger y su banda eran mucho más astutos de lo
que los agentes y su jefe imaginaban.
Durante esa
loca carrera, los atracadores pulieron sus técnicas. Tenían
algunas ventajas: la resistencia y frialdad que aportan años en
cárceles sin ley; las últimas armas automáticas; un sistema
policial fragmentado que no se había unido a nivel nacional; los
últimos modelos de Ford V8, y haber escogido un momento en que
los bancos no eran nada populares.
Aunque se
podía estar en desacuerdo con sus métodos, eran pocos los
espectadores de los noticieros en los cines que no apoyaban al
que por fin pagaba a los peces gordos con su misma moneda.
Una y otra
vez, los ladrones pusieron en ridículo al gobierno escapándose
de situaciones inimaginables, como la fuga de la cárcel estatal
de Indiana en septiembre de 1933; la evasión de la cárcel del
condado Lake en Crown Point, Indiana, en marzo de 1934, y la
espectacular huida, en las mismas narices de Purvis, de la
posada Little Bohemia de Wisconsin en abril de 1934. Aunque sus
hombres nunca dudaron en recurrir a la violencia, Dillinger
siempre se portaba como un caballero: no decía palabrotas
delante de las señoras a las que retenían como rehenes y a
menudo devolvía el dinero a los ciudadanos que se encontraban en
el banco.
Cuando se
trata de la ley y de los proscritos, Michael Mann es consciente
de que la verdad suele ser más extraña que la ficción. La
historia de John Dillinger y sus perseguidores era la
inspiración que buscaba para su siguiente proyecto. “Su
movilidad y el uso de la última tecnología les hacía casi
invencibles”, dice. “Y todo transcurrió en una época en la que
se unieron muchas fuerzas en contra del atracador: Hoover y el
FBI, la primera fuerza policial a nivel nacional; la primera ley
nacional contra el crimen; el uso de sistemas modernos para el
almacenamiento de datos. Ahora puede parecer cuestión de rutina,
pero hasta entonces nunca se había usado en Estados Unidos”.
Obligado a
luchar contra el Congreso para defender al recién creado FBI, J.
Edgar Hoover no podía soportar que Dillinger se convirtiera
rápidamente en un héroe popular y que todo el mundo se riera de
sus jóvenes agentes. Dentro de las fuerzas del orden, muchos
tomaban a Hoover por un engreído y desconfiaban de sus métodos.
Desesperado por obtener resultados y ayudar a Purvis y a sus
agentes, Hoover se hizo con la ayuda del agente especial Charles
Winstead, de Texas, y de dos de sus acólitos. Además, dio la
orden de detener a los familiares, novias y amigos de los
delincuentes.
Cuando
escapaba de la cárcel, el atracador recorría el país con su
novia Billie Frechette, gastando enormes cantidades de dinero y
codeándose con la élite de Florida. Pero la suerte de Dillinger
llegó a su fin en el cine Biograph de Chicago el 22 de julio de
1934. Después de ver El enemigo público número uno, a la salida
del cine le esperaban los agentes, con Purvis a la cabeza, que
le acribillaron a balazos gracias a un chivatazo de la
misteriosa “Mujer de rojo”, la madama Anna Sage. Pero la leyenda
creció.
Sus desolados
seguidores mojaron pañuelos en el charco de sangre delante del
cine y miles de personas hicieron cola frente a la funeraria
para ver su cuerpo. Todos querían participar de su legado.
Melvin
Purvis, el enemigo jurado de Dillinger, fue aclamado por la
hazaña, lo que no gustó nada a J. Edgar Hoover. Kevin Misher
dice: “Dillinger era tan famoso que, cuando le mataron, Purvis
se convirtió en “el hombre que mató a Dillinger”, aunque no
había apretado el gatillo. Hoover no soportaba que su agente
fuera famoso en todo el país y consiguió echarle del FBI”.
Setenta y
cinco años después, Dillinger sigue siendo igual de famoso.
Desde la clásica foto en la que rodea a uno de sus captores con
el brazo mientras esboza una perversa sonrisa, la imagen del
elegante Dillinger se ha convertido en un icono. ¿Y quién mejor
para encarnarle que un hombre que nació a unos 240 km del pueblo
natal del delincuente, el actor Johnny Depp?
2.
El reparto
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Imágenes, sinopsis
y notas de cómo se hizo "Enemigos públicos" - Copyright © 2009 Universal
Pictures, Relativity Media, Forward Pass, Misher Films, Tribeca
Productions y Appian Way.
Fotos por Peter Mountain. Distribuida en España por Universal Pictures
International Spain. Todos los derechos reservados.
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