CÓMO SE HIZO "AÑO UNO"
Notas de producción © 2009
Sony Pictures España
1. Proyecto y reparto
En un
principio no existía nada. Luego, Harold Ramis tuvo una idea.
“Pensé en dos cosas del género de comedia que me encantan”,
cuenta el guionista-director-productor. “Una fue
Two-Thousand-Year-Old Man una comedia para televisión de Mel
Brooks y la otra una improvisación que llevé al teatro hace unos
35 años con John Belushi y Bill Murray. Bill interpretaba a un
cromañón moderno, con una fibra contemporánea, y John le daba
vida a un neandertal bastante idiota. Para esta película, tuve
estas dos ideas como fuente de inspiración, y pensé que podía
ser verdaderamente interesante situar a alguien con una
consciencia contemporánea en un tiempo remoto”. Fue entonces
cuando dio con la idea para AÑO UNO. En sus propias palabras:
“dos inocentes que no saben nada, dos cazadores-recolectores del
paleolítico, Zed y Oh, son expulsados de su paradisíaco jardín
del edén y comienzan a buscar respuestas al sentido de la vida”.
Ese es el camino que emprende ni más ni menos que Jack Black.
“Zed vive de un modo muy tribal en su primitiva aldea de
cazadores y recolectores”, describe el actor, “pero se pregunta
si no hay algo más en la vida que sencillamente, cazar,
recolectar y dormir”. Acompañando a Zed en este primer gran
viaje de la historia está Oh, interpretado por Michael Cera. A
la vez que Zed es agresivo en su búsqueda del sentido de las
cosas, Oh es arrastrado hacia lo desconocido a patadas y a
gritos. “Llamamos al personaje ‘Oh’ porque es así como reacciona
tanto a la vida como a todo lo que es una amenaza para su
personaje, y lo cierto es que sufre mucho durante la película”,
se ríe el director. Arropando el proyecto se encuentra el
productor Judd Apatow, que forma equipo por primera vez con
Ramis. “Poder trabajar con Harold Ramis fue un sueño hecho
realidad. Algunos de los mejores momentos de mi infancia fueron
los días en los que con los amigos fuimos a ver El pelotón
chiflado (Stripes), Los cazafantasmas (Ghostbusters), El club de
los chalados (Caddyshack) y Desmadre a la americana (Animal
House). Él es sin lugar a dudas una de mis mayores
inspiraciones. Fue un gran honor tener la posibilidad de verlo
trabajar de cerca. En algunos momentos en que lo he observado
con las manos en la masa, me ha hecho pensar, ‘de aquí es donde
todos hemos sacado el modelo para el tipo de comedia de
relaciones’. Su trabajo está metido en nuestros circuitos
cerebrales”.
Para escribir el guión,
Ramis contó con un equipo de guionistas que conoce en
profundidad. Gene Stupnitsky ha estado en prácticas a su
servicio y Lee Eisenberg ha sido camarero en uno de los
restaurantes preferidos de Ramis en la isla de Martha’s
Vineyard. Hace algunos años, los dos se conocieron en una
película de Ramis en la que ambos desempeñaban el papel de
asistentes de producción y comenzaron a escribir juntos, hasta
llegar a trabajar como guionistas y productores ejecutivos del
éxito de televisión La oficina (The Office). “No quería escribir
solo”, explica Ramis. “¿Con quién podría trabajar y que
realmente implicara un desafío? Ellos estuvieron a la altura del
reto, llenos de ideas y con una impecable profesionalidad. Hemos
formado un gran equipo”.
A medida que los
personajes cobraron vida en el papel, el director no dejaba de
pensar quiénes serían los actores que finalmente los encarnarían
en la pantalla. En su imaginación vio a Black como su héroe,
Zed.
“Todo el tiempo pensaba,
‘guau, esto sería genial para Jack Black’”, recuerda el
director. “Jack sabe muy bien cómo hacer el tonto y arriesgarse
en comedia. Es increíblemente agudo; y tiene una gran
articulación en lo que hace”.
“Harold adora a los
actores, nos anima a hacer lo que nos sale, quiere que
juguemos”, aprecia Black. Aunque el actor reconoce que quería no
solo afrontar el filme con el acercamiento que Ramis creía
adecuados sino que también deseaba que Ramis se divirtiera con
lo que él hacía. “Podía escuchar cómo se reía desde los
monitores. Cada vez que escuchaba su peculiar risa, me subía el
ánimo. Pero también pensaba, ‘¡No te pases y vayas a arruinar la
toma!’”
A Black le atrajo el
proyecto desde el guión, pues poseía un tono que él admira. “Me
gustó la actitud del guión, donde nada es sagrado. Nada se toma
en serio”, describe Black.
“Zed rápidamente asume que
es el elegido por los dioses para alguna gran misión”, continúa
el actor. “Piensa que eso le dará sentido a su vida. Es un
buscador. Quiere descubrir qué es lo que ocurre en ese extraño
mundo”.
Junto a Zed en esta
aventura épica está su amigo Oh, interpretado por Michael Cera.
“Uno de los grandes placeres de trabajar en este filme fue ver a
Jack Black y Michael Cera trabajar”, confiesa Apatow. “Por
separado son dos de mis actores favoritos de todos los tiempos,
pero observar el desarrollo de la química asombrosa que hay
entre ellos fue algo verdaderamente especial”.
“Vi a Michael en la serie
Arrested Development interpretando a un personaje adorable e
inocente”, cuenta Ramis. “Luego lo vi en Supersalidos (Superbad)
y él aún continuaba con ese aire de dulzura e inocencia en
contraste con el entorno más profano que puedas imaginar.
Combina una encantadora inteligencia con una delicadeza fuera de
lo común. Me encanta lo que le aporta a su parte”.
Para su papel, Cera no
podía imaginar pasar la oportunidad de trabajar con Ramis. “Me
encanta el trabajo de Harold”, afirma Cera. “Pensar en trabajar
con él fue realmente excitante. Él ha tenido una gran influencia
en mi vida”.
“Oh acompaña en su viaje a
Zed”, puntualiza Cera. “Él desde luego no cree en todo lo que
Zed dice y está forzado a aguantar las teorías de Zed acerca de
la vida. Cosa que lleva a Oh a meterse en muchos problemas”.
“Harold es muy relajado
como director, muy abierto a otras ideas aunque al mismo tiempo
muy seguro de lo que quiere”, opina Cera. “Tienes la libertad de
hacer todo lo que quieras. Si es gracioso, provocas una
carcajada y te provoca un sentimiento poderoso. Si no es
gracioso, te reconduce hacia otro sitio”.
Juntos, Zed y Oh,
exiliados de su aldea, comienzan con una increíble aventura.
Desde su particular perspectiva, Oh y Zed viajan a través de la
historia y conocen a algunos de sus residentes más famosos de
todos los tiempos: Abel y Caín, Abraham e Isaac y a los
ciudadanos de Sodoma.
Como es usual, uno de los
últimos pasos antes de considerar que el guión está finalizado
para elegir el reparto y preparado para el rodaje, es la
celebración de una lectura de guión en el estudio. Gracias al
respeto tanto por Ramis como por el proyecto, en la lectura
tomaron parte actores de comedia muy graciosos. Fue un éxito, de
hecho, “nuestra lectura fue tan buena”, cuenta Ramis, “que
obtuvimos el visto bueno y contratamos a todos los que estaban
sentados a la mesa”.
Uniéndose a esta peculiar
pareja durante una gran parte de su viaje están Caín,
interpretado por David Cross, que cuando lo conocen está a punto
de asesinar a su hermano Abel, interpretado, en un cameo, por
Paul Rudd.
Cross estuvo en la lectura
y se emocionó cuando se le propuso formalmente trabajar en el
proyecto. “Fue muy divertido, de verdad, es la única vez que
cuando terminé la lectura llamé a mi agente y manager y le dije,
‘Fue realmente divertido. Creo que va a ser una gran película.
Quiero formar parte de esto’”, cuenta el actor.
Caín es un personaje con
el que Cross se deleita. “Es muy divertido interpretar a un tío
que no tiene ninguna moral, que es manipulador y amenazante. Es
un tío de cuidado”, sonríe Cross.
Tanto Black como Cera
tienen una larga historia laboral con Cross. Antes de que Black
se revelara como una de las grandes estrellas de la comedia
mundiales, Black apareció en algunas partes de la serie de Cross
de HBO, Mr. Show with Bob and David y Cera coprotagonizó con
Cross la serie Arrested Development.
Para socio del crimen de
Caín – y su víctima – Ramis tenía a un actor muy específico en
mente. “Quería que Abel fuera un modelo de bondad, belleza y
fuerza. Admiro mucho a Paul Rudd, un actor fácil y de mucho
talento, que gusta a todo el mundo y un contraste perfecto para
el Caín de Cross”. Ramis continúa, “su interpretación y entrega
fue fantástica aunque fuera solo por un par de días. Hubiera
sido genial tener a Paul para más escenas, es una pena que Abel
sea eliminado”.
Cuando se preguntaban
acerca de quien interpretaría al anciano de 137 años padre de
todas las religiones, Ramis pensó en Hank Azaria. “Hace un
tiempo, cuando George C. Scott interpretó a Abraham en la
película de John Huston llamada The Bible, me surgió esta idea
de contar con Hank Azaria interpretando a George C. Scott
interpretando a Abraham”, se ríe Ramis. Sería la broma privada
del director. “Pensé que podía hacer que Hank hiciera eso –podía
empujarlo todo el trayecto hasta ‘Patton’. Eso fue lo que Hank
hizo en la mesa de lectura y fue brillante. No había ninguna
duda, después de eso no podíamos dejar de contar con Hank para
hacer la película”.
Una vez en el plató,
después de pasar por el proceso de peluquería, maquillaje y
vestuario, Azaria parecía un poco preocupado, “Estoy sentado
allí como el cromo de un hasídico”, bromea el actor. “Es
inquietante lo auténtico que se me ve. Lo viejo y lo judío”,
pero Hank, tú eres judío. “Entonces supongo que es lo lógico”.
“¿Sabes qué?”, comienza
Azaria, “si alguien llega hoy en día diciendo, ‘Escucha. Dios me
ha dicho que te cortes la parte superior del pene’,
probablemente hallaría alguna resistencia. Supongo que ayuda el
hecho de tener esta apariencia. Ayuda a vender el mensaje”.
En el papel de su
desafortunado hijo, recipiente de la primera práctica de
circuncisión está el actor Christopher Mintz-Plasse, como Isaac.
Ramis cuenta, “después de
ver Supersalidos (Superbad), fue una tentación irresistible
hacer de Christopher el hijo quejica de Abraham. Sencillamente
era perfecto para el papel”.
“Cuando Judd Apatow y
Harold Ramis te ofrecen un papel y te dicen que deberías
interpretar ese personaje… bien, no te lo planteas”, cuenta
Mintz-Plasse, humildemente. “Soy un gran admirador de Jack Black
y de Tenacious D y quería volver a trabajar con Michael y por
supuesto con Harold y Hank. Fue genial”.
En el momento en que Isaac
los conduce hasta Sodoma, Zed y Oh entran en un mundo
completamente nuevo. Una ciudad construida con piedra y
argamasa, con colores, comidas, paisajes y sonidos que jamás
habían percibido anteriormente.
“Por supuesto, terminan en
Sodoma”, explica Ramis. Si la intención del director es elaborar
una metáfora de la sociedad moderna o no, es una conjetura que
discernirá el espectador”.
En Sodoma, Zed y Oh
conocen al rey, la reina, la princesa y al sumo sacerdote, cuyos
papeles en la nueva sociedad parecen ser correlativos con los
suyos propios de la aldea.
Cuando Ramis estaba en
busca del extravagante sacerdote no lo pensó mucho antes de
decidirse. “Oliver Platt y yo tuvimos una gran experiencia en La
cosecha de hielo (The Ice Harvest). Es realmente considerado y
aporta más ideas de las que ningún actor con el que haya
trabajado. Te obliga a pensar en lo que él hace. Lo que se
obtiene de él es una interpretación valiente”.
A Platt le apasionó el
guión. “Sencillamente la sensibilidad de la historia”, cuenta.
“Tiene una maravillosa y descarnada sensibilidad que te permite
creer que las cosas podrían haber ocurrido de esa manera.
También hay una cierta brutalidad, al estilo del Antiguo
Testamento”.
El personaje no se parecía
a ninguno que Platt hubiera interpretado con anterioridad. “Todo
cobró sentido cuando Harold me explicó que quería que todos en
la familia real tuvieran un acento shakesperiano. Hago unos seis
diferentes tipos de acentos británicos”, bromea Platt.
Michael Cera opina acerca
del tema, “no sé de dónde sacó el acento, pero en la película
está increíble y muy gracioso”. A lo largo del camino, la
búsqueda de Zed y Oh se convierte en algo más que encontrar el
sentido de la vida, también tienen que salvar a dos mujeres de
su aldea, Maya y Eema, que casualmente son el objeto de sus
afecciones.
Como todas las buenas
historias de amor, la de ellos no ha carecido de obstáculos. Zed
está profundamente interesado en Maya pero ella lo rechaza a
cada oportunidad. Oh se siente atraído por la hermana de Zed,
Eema, pero no lo quiere admitir ante ella.
No fue fácil encontrar a
una actriz que pudiera darle réplica a Jack Black. “Cuando June
Raphael se presentó a la prueba para el papel de Maya, estuvo
sensacional. Para la audición, le dimos una escena en el jardín
del edén, ella está con Jack y quiere fruta. Jack comienza a
preguntarle qué fruta quiere y enumera, manzanas, peras,
etcétera, y ella responde que ‘no’ a cada fruta. Esa era la
única línea de texto que tenía. Jack nombró unos 40 tipos
diferentes de fruta, y todo lo que ella decía era ‘no’, sin
embargo en cada ocasión se volvía más y más graciosa”.
Eso no fue todo lo que
impresionó al director. Ramis tiene en alta estima a Raphael,
“es una combinación de belleza, inteligencia y comedia que me
recuerda a Elaine May”.
“Creo que la razón por la
que Maya se sienta atraída por Zed es porque él tiene una gran
idea de la vida y cree que hay más en el mundo que su pequeña
aldea”, elabora Raphael. “Así que por más frustrante que él sea,
ella no puede renunciar a él”.
Para el papel de Eema, la
joven por la que Oh siente interés, los realizadores se
inclinaron por Juno Temple. Ramis pensó en ella como
“pre-rafaelista, sin embargo pude ver en ella a una joven
cazadora-recolectora. Pensé que su cualidad de abandono con la
inocencia de Michael podía ser una gran combinación y resultó
cierto”. A pesar de que Juno es británica, “su acento americano
en la prueba fue perfecto”, añade Ramis.
“Eema secretamente puede
ser que tenga sentimientos por Oh, pero no deja que esto se
vea”, cuenta Temple. “Solo después de que pasan juntos una
experiencia terrible es cuando ella se queda prendada de él. El
personaje tiene una transición que fue muy graciosa de
interpretar”.
Olivia Wilde como la
Princesa Lanna, por otro lado, es una americana que perfeccionó
al máximo el acento inglés. De hecho, Ramis pensó que su acento
tenía que ser auténtico. Es algo que perfeccionó durante la
prueba”.
Wilde, que tiene un papel
fijo en la serie House, cuenta, “Lanna es un personaje
absolutamente manipulador. Es genial no tener que gustar. Tratar
de ganar el corazón y la cabeza del público puede impedir que se
tomen riesgos. Me sentí libre de hacer de Lanna todo lo ridícula
que pude imaginar”.
2.
El diseño
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de cómo se hizo "Año uno" - Copyright © 2009 Columbia Pictures, Ocean
Pictures y Apatow Company. Fotos por Suzanne Hanover. Distribuida en España por Sony
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