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AÑO UNO
(Year one)


cartel
Dirección: Harold Ramis.
País:
USA.
Año: 2009.
Duración: 98 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Jack Black (Zed), Michael Cera (Oh), Oliver Platt (sacerdote), David Cross (Caín), Christopher Mintz-Plasse (Isaac), Vinnie Jones (Sargon), Hank Azaria (Abraham), Juno Temple (Eema), Olivia Wilde (princesa Inanna), June Diane Raphael (Maya), Xander Berkeley (rey), Harold Ramis (Adán), Bill Hader (Shaman).
Guión: Harold Ramis, Gene Stupnitsky y Lee Eisenberg; basado en un argumento de Harold Ramis.
Producción: Harold Ramis, Judd Apatow y Clayton Townsend.
Música: Theodore Shapiro.
Fotografía:
Alar Kivilo.
Montaje: Craig P. Herring y Steve Welch.
Dirección artística: Jefferson Sage.
Vestuario: Debra McGuire.
Estreno en USA: 19 Junio 2009.
Estreno en España: 28 Agosto 2009.

CÓMO SE HIZO "AÑO UNO"
Notas de producción © 2009 Sony Pictures España

2. El diseño

  Para el diseñador artístico Jefferson Sage, AÑO UNO significa volver a trabajar tanto con Harold Ramis, con quien ya colaboró como director artístico en Una terapia peligrosa (Analyze This) y con Judd Apatow para quien diseñó The TV Set, Un lío embarazoso (Knocked Up), Walk Hard: The Dewey Cox Story y la próxima a estrenarse, Funny People. Sage se sintió inmediatamente atraído por “la oportunidad de crear un periodo histórico que tiene tantas referencias en la historia del mundo. AÑO UNO es esencialmente una ‘road movie’, donde los protagonistas se encuentran con mundos específicos muy diferenciados entre sí”. Sage, para comenzar a crear estos mundos lo primero que hizo fue investigar en los diferentes periodos que se representan en la historia. “Nos documentamos con muchos referentes visuales. Antes que nada creamos un gran libro con documentación y se lo enviamos a Harold. Inmediatamente esto nos dio un punto de referencia en común para definir cuál sería el aspecto de la película”. Junto a Ramis y Alar Kivilo, el director de fotografía, Sage decidió decantarse por un estilo que se ajustara en lo más posible a la realidad en lugar de darle a Zed y Oh una puesta en escena estilizada de comedia. “La comedia surge de esos extraños personajes que tienen una sensibilidad muy contemporánea y contrasta con la dureza del mundo que los rodea”, explica el diseñador. Los mundos que refleja la historia incluyen una aldea de la edad de piedra, del paleolítico donde se presentan a los personajes principales Zed, Oh, Maya y Eema; una granja-caserío; el desierto, donde los personajes descubren el novedoso fenómeno del mercado; y, finalmente la salvaje y extensa ciudad de Sodoma.
“Parte de nuestro trabajo fue hacer que cada uno de ellos fuera diferente y para ello establecimos un conjunto de reglas que ayudara a que se diferenciara del siguiente. Cada mundo sugiere una paleta propia, tanto en los colores como en las texturas”, describe Sage. “Por ejemplo, en la aldea paleolítica, una de las reglas era que no hubiera metal, porque en ese tiempo aún no había sido descubierto”.

 

  Nuestro mayor reto y mayor decorado fue Sodoma. “Cando leí el guión, pensé, ‘este es el decorado más grande que he visto para ser hecho todo en uno”, recuerda Sage. El diseñador terminó construyendo la ciudad entera en dos hectáreas de tierra: tres calles, todas decoradas con vendedores de mercado, casas, puertas y ventanas; tres manzanas; un patio ciego que unía dos calles; un palacio con su respectivo patio; un Zigurat (un templo piramidal con terraza de la antigua Mesopotamia); un pabellón real; y un espacio sagrado para sacrificios. En total, era un equivalente a 46 decorados separados.

  “Creo que nuestra Sodoma es razonablemente auténtica”, asegura Sage. “Hemos investigado en las ciudades fortificadas de periodos similares y estudiamos los detalles característicos y luego los combinamos según nuestra propia visión de Sodoma”. Sin embargo, una vez que se empapaban lo suficiente en la investigación sobre determinada era, había que diversificarse. “En un determinado momento, dejo de lado la investigación y empiezo a crear nuestras propias reglas”.

  Un ejemplo de ello es la inmensa cabeza de toro que sirve como pieza central de la plaza principal de la ciudad. Sage explica, “no encontré un ídolo específico de la medida y escala que utilizamos en el filme, pero la cabeza de toro era muy común en varias culturas religiosas de esa zona durante miles de años; hallamos representaciones de eso en esculturas, frisos y joyería. Creamos un ídolo de piedra de 8 metros que escupía fuego y que pensamos serviría al guión, allí se sacrificaban y se lanzaban a las vírgenes dentro. En esa época existían muchas deidades, pero parecía que el toro con su presencia y su aspecto dominante, tenía más sentido dramáticamente”.

  Una vez diseñada Sodoma, el problema al que se enfrentaron los realizadores era cómo iluminar un decorado de semejantes dimensiones. Antes del comienzo de la construcción, hubo que situar el decorado dentro del terreno, teniendo en cuenta que se rodaría durante los meses de invierno en Louisiana, los realizadores planificaron todos los detalles. “Tomamos el plano de la ciudad y lo rotamos para ver qué orientación sería la que nos diera más ventajas a la hora de contar con la luz del sol. Queríamos que el sol iluminara de una forma específica sobre el Zigurat, sobre la plaza y las calles. En un momento dado cogimos nuestra gran maqueta y la iluminamos con lámparas y la rotamos para simular la luz del sol y estudiar los ángulos de la luz que tendríamos durante los meses de enero y febrero”, detalla Sage. Una vez que se determinó cuál era la mejor posición para el decorado empezó la construcción a toda marcha. Asombrosamente, la construcción de la ciudad entera se completó en diez semanas.

  La diseñadora de vestuario Debra McGuire estuvo encantada de ponerse manos a la obra con los elementos históricos para el filme. “No sé si podemos superar esto”, reflexiona acerca de la experiencia. “Para mí, como diseñadora, fue realmente excitante y creativo. Ha sido una aventura y me ha dado la posibilidad de hacer lo que más me gusta. Me apasiona la investigación”.

  Ciertamente fue la investigación lo que permitió darle un sólido telón de fondo a los actores de la comedia. “Siempre me encuentro con que cuanto más te acercas a la realidad, más divertido se vuelve”, se explaya McGuire. “Tienes que dejar que la comedia sea comedia. No es aconsejable que el vestuario sea gracioso y que por lo tanto distraiga la atención”.

  Al mismo tiempo que el equipo de diseño artístico visualizó diferentes propuestas estéticas para cada una de las secciones del filme, lo mismo ocurrió con el equipo de diseño de vestuario. “Dividimos los diferentes periodos por paletas y colores”, explica McGuire. “Lo que intento hacer a través de cada periodo es algo que le llegue al público. Eso lo logramos haciendo que Zed y Oh experimenten y evolucionen en la creación de colores y materiales”.

  El filme empieza con Zed y Oh en su aldea primitiva. Tuvimos que lidiar con pieles y abalorios para esa época, confeccionamos pieza por pieza”, cuenta McGuire.

  Uno de los trajes de esa época fue el de piel de mofeta de Zed. “Creo que fue el traje más inspirado –todos los demás cazadores tienen trajes de cuero de oso y abrigos de piel de lobo. Y yo tengo mi apestoso traje de piel de mofeta. Eso era lo que Zed era capaz de cazar y capturar”, cuenta Jack Black. “Dice mucho acerca de mi personaje”.

  “Ya había trabajado con Jack Black y Michael Cera en diferentes proyectos. Eso realmente ayuda a entender el lenguaje corporal y la forma en que se mueven, a pesar de que era la primera vez que los vestía con faldas y pieles”, se ríe McGuire. “A ellos les gustó todo y apoyaban nuestras ideas. Es muy fácil trabajar con ellos porque realmente entienden la importancia del vestuario y soy consciente de que gran parte del vestuario primitivo conlleva dificultad porque no hay mucha tela. Sin embargo los actores jamás se quejaron”.

  Además de vestir a los personajes principales, el departamento de vestuario creó entre 60 y 100 trajes para los demás actores. “Todo tenía que estar viejo y teñido. Todo en ese período son fibras naturales así que tuvimos que teñirlos para que combinaran con los colores del entorno. El calzado se tuvo que hacer desde cero y la joyería también”.

  La ropa en el caso de los actores protagonistas también tenía que ser funcional. “Todo está sujeto de manera muy primitiva, pero los personajes se ven envueltos en mucha acción con ellos”, señala McGuire. “Nos aseguramos de tener unas plantillas maravillosas para que fueran dentro del calzado y a partir de ella construimos alrededor. Los trajes tenían que resistir el uso y los tirones, así que hicimos múltiples trajes de todo”.

  De la aldea primitiva, Zed y Oh en poco tiempo se hallan junto a Abraham y sus seguidores. El vestuario cambia, explica McGuire: “vemos más tejidos, rayas y tocados para la cabeza”.

  Con la nueva paleta, McGuire se permitió algunas libertades. “En realidad, la gente en este periodo era muy minimalista en el uso del color. Los tintes provenían de los mariscos, y se necesitaban millones de ejemplares para teñir algo de color azul. Hubiera sido imposible para ellos utilizar la cantidad de color que yo utilicé. Como la clave es más de fantasía que de realidad, decidimos que su mundo tendría mucho color e introduciría el azul al filme”.

  A medida que la película se desarrolla, McGuire lentamente amplía la gama de color del vestuario. “La escena del mercado es donde se reúnen todas las culturas”, apunta McGuire. “Es la primera vez que vemos el crisol del mundo en esa época, y vemos sedas, nuevos colores y materiales. Cuando llegamos a Sodoma, tenemos esos magníficos tejidos y joyería en un mundo de mucha opulencia”.

  Al llegar a Sodoma, a Zed y Oh se les presenta un mundo saturado de rojos, azules y morados. La reina estaba ataviada en colores dorados y turquesas brillantes. Las mujeres de la corte y las vírgenes, sin embargo, requirieron de tonalidades más suaves. “Utilicé mucho blanco y dorado”, cuenta McGuire.

  McGuire utilizó el suave contraste de la energía femenina de colores suaves con los colores saturados y vibrantes de los miembros del clero. “Dividí las castas de sacerdotes en exuberantes morados y frambuesa. Para los ministros y todos los miembros inferiores, utilicé el color canela y el caqui”.

  Para Oliver Platt en el papel del sumo sacerdote se eligió un elemento diferenciador. “Él lleva una corona con tres niveles de opulencia”, continúa McGuire. “No solamente está ricamente adornada con joyas, mi idea era que todos los sacerdotes bajo su nivel tuvieran una corona de nivel inferior. El siguiente una menos, el siguiente solo una y los acólitos ninguna”.

  Aunque McGuire no se conformó con eso. Desde la corona hasta el calzado, el sumo sacerdote está cubierto lujosamente. “Oliver es épico”, opina McGuire. “Mide casi dos metros y lleva botas de plataforma dorada, eso ya estaba en el guión. Las llamamos las primitivas botas ‘disco’, estaban hechas de cuero dorado. La corona mide probablemente unos 50 centímetros; lleva una larga capa de terciopelo con una sobrecapa dorada en relieve. Luego una falda sobre falda y la enagua es de terciopelo abullonada en los bajos. También posee un collar de gran exuberancia. Su cabello está rizado y el maquillaje de sus ojos es extraordinario”.

  Con este traje, con una temperatura de casi 30º, seguramente Platt lo pasó mal. Pero tal y como él lo explica, “en un día caluroso, viendo a todas esas vírgenes bañándose, puede ser que fuera un desafío, pero todos tenemos que sacrificar algo. Las vírgenes sacrifican sus vidas. Y yo mi sudor para verme fantástico. Y créanme que se me ve fantástico”.

  Ningún actor lo tuvo tan difícil como Cera. Para empezar, el corte de cabello muy corto del actor está cubierto con una peluca de pelo largo y greñudo. “Lo cierto es que no estoy acostumbrado a llevar pelo largo”, cuenta Cera. “Se me caía sobre la cara, se me metía en la boca todo el tiempo. Si me comía un bollo con crema, el pelo se quedaba pegado en el bollo… era asqueroso”.

  Aunque el cabello fue el menor de los problemas de Cera. “Fue duro tener que dejar que me pegaran la peluca todos los días, pero cuando me pintaron en dorado fue mucho, mucho peor. Eso ha sido lo más incómodo que jamás he hecho por un trabajo”, recuerda. “Fue horrible. Y quitarlo tomaba un tiempo interminable, después de muchas duchas podía seguir viendo el dorado en los tobillos. No podía alzar los brazos porque sentía que me arrancaban la piel a jirones. Fue atroz. En otro momento de la película, cuando estoy colgado boca abajo, pensé que era duro, pero haría eso sin dudarlo antes de que me vuelvan a pintar de dorado”.

  Trabajar en equipo con los otros jefes de departamento fue crucial para AÑO UNO ya que existe poco material de referencia para varios períodos temporales. “Jeff Sage y yo estábamos siempre en la misma frecuencia”, cuenta McGuire. “Todos parecían estar sincronizados. La encargada de peluquería, Yvonne Kupka, y yo hemos trabajado en muchas ocasiones a lo largo de los años y estuvimos encantadas de crear este proyecto juntas”.

  Para AÑO UNO, la peluquería fue un elemento integral del vestuario, mucho más que en una historia contemporánea. “Hablamos mucho de cada personaje. Es maravilloso, aunque nada habitual tener una colaboración tan cercana entre maquillaje y vestuario, y realmente la diferencia en el resultado es abismal. Los diseños de peinados de Yvonne son realmente espectaculares; antes de ponerse a ello se acercaba a ver mis trajes y yo le daba muchos tipos de tela para que pudiera utilizarlos en el pelo. Ella diseñó su propia combinación de joyas para el cabello”.

  El último elemento para McGuire fue la joyería, que se utilizó de diferentes maneras en cada periodo de tiempo, desde un tosco collar hecho de dientes de animales en el entorno primitivo a las espectaculares piezas de Sodoma. “La joyería fue muy importante para mí”, explica. “Parecía que esas piezas las habían hecho en Sodoma. Tuvimos más de cien piezas y las utilizamos casi todas. La mayoría de ellas estaban realizadas en diferentes metales, piedras preciosas verdaderas y también de cristal. Algunas de ellas están hechas a mano. Son muy especiales y notables, especialmente en la reina, el rey y Oliver”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "Año uno" - Copyright © 2009 Columbia Pictures, Ocean Pictures y Apatow Company. Fotos por Suzanne Hanover. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.

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