CÓMO SE HIZO "AÑO UNO"
Notas de producción © 2009
Sony Pictures España
2. El diseño
Para el
diseñador artístico Jefferson Sage, AÑO UNO significa volver a
trabajar tanto con Harold Ramis, con quien ya colaboró como
director artístico en Una terapia peligrosa (Analyze This) y con
Judd Apatow para quien diseñó The TV Set, Un lío embarazoso
(Knocked Up), Walk Hard: The Dewey Cox Story y la próxima a
estrenarse, Funny People. Sage se sintió inmediatamente atraído
por “la oportunidad de crear un periodo histórico que tiene
tantas referencias en la historia del mundo. AÑO UNO es
esencialmente una ‘road movie’, donde los protagonistas se
encuentran con mundos específicos muy diferenciados entre sí”.
Sage, para comenzar a crear estos mundos lo primero que hizo fue
investigar en los diferentes periodos que se representan en la
historia. “Nos documentamos con muchos referentes visuales.
Antes que nada creamos un gran libro con documentación y se lo
enviamos a Harold. Inmediatamente esto nos dio un punto de
referencia en común para definir cuál sería el aspecto de la
película”. Junto a Ramis y Alar Kivilo, el director de
fotografía, Sage decidió decantarse por un estilo que se
ajustara en lo más posible a la realidad en lugar de darle a Zed
y Oh una puesta en escena estilizada de comedia. “La comedia
surge de esos extraños personajes que tienen una sensibilidad
muy contemporánea y contrasta con la dureza del mundo que los
rodea”, explica el diseñador. Los mundos que refleja la historia
incluyen una aldea de la edad de piedra, del paleolítico donde
se presentan a los personajes principales Zed, Oh, Maya y Eema;
una granja-caserío; el desierto, donde los personajes descubren
el novedoso fenómeno del mercado; y, finalmente la salvaje y
extensa ciudad de Sodoma.
“Parte de nuestro trabajo fue hacer que cada uno de ellos fuera
diferente y para ello establecimos un conjunto de reglas que
ayudara a que se diferenciara del siguiente. Cada mundo sugiere
una paleta propia, tanto en los colores como en las texturas”,
describe Sage. “Por ejemplo, en la aldea paleolítica, una de las
reglas era que no hubiera metal, porque en ese tiempo aún no
había sido descubierto”.
Nuestro mayor reto y mayor
decorado fue Sodoma. “Cando leí el guión, pensé, ‘este es el
decorado más grande que he visto para ser hecho todo en uno”,
recuerda Sage. El diseñador terminó construyendo la ciudad
entera en dos hectáreas de tierra: tres calles, todas decoradas
con vendedores de mercado, casas, puertas y ventanas; tres
manzanas; un patio ciego que unía dos calles; un palacio con su
respectivo patio; un Zigurat (un templo piramidal con terraza de
la antigua Mesopotamia); un pabellón real; y un espacio sagrado
para sacrificios. En total, era un equivalente a 46 decorados
separados.
“Creo que nuestra Sodoma
es razonablemente auténtica”, asegura Sage. “Hemos investigado
en las ciudades fortificadas de periodos similares y estudiamos
los detalles característicos y luego los combinamos según
nuestra propia visión de Sodoma”. Sin embargo, una vez que se
empapaban lo suficiente en la investigación sobre determinada
era, había que diversificarse. “En un determinado momento, dejo
de lado la investigación y empiezo a crear nuestras propias
reglas”.
Un ejemplo de ello es la
inmensa cabeza de toro que sirve como pieza central de la plaza
principal de la ciudad. Sage explica, “no encontré un ídolo
específico de la medida y escala que utilizamos en el filme,
pero la cabeza de toro era muy común en varias culturas
religiosas de esa zona durante miles de años; hallamos
representaciones de eso en esculturas, frisos y joyería. Creamos
un ídolo de piedra de 8 metros que escupía fuego y que pensamos
serviría al guión, allí se sacrificaban y se lanzaban a las
vírgenes dentro. En esa época existían muchas deidades, pero
parecía que el toro con su presencia y su aspecto dominante,
tenía más sentido dramáticamente”.
Una vez diseñada Sodoma,
el problema al que se enfrentaron los realizadores era cómo
iluminar un decorado de semejantes dimensiones. Antes del
comienzo de la construcción, hubo que situar el decorado dentro
del terreno, teniendo en cuenta que se rodaría durante los meses
de invierno en Louisiana, los realizadores planificaron todos
los detalles. “Tomamos el plano de la ciudad y lo rotamos para
ver qué orientación sería la que nos diera más ventajas a la
hora de contar con la luz del sol. Queríamos que el sol
iluminara de una forma específica sobre el Zigurat, sobre la
plaza y las calles. En un momento dado cogimos nuestra gran
maqueta y la iluminamos con lámparas y la rotamos para simular
la luz del sol y estudiar los ángulos de la luz que tendríamos
durante los meses de enero y febrero”, detalla Sage. Una vez que
se determinó cuál era la mejor posición para el decorado empezó
la construcción a toda marcha. Asombrosamente, la construcción
de la ciudad entera se completó en diez semanas.
La diseñadora de vestuario
Debra McGuire estuvo encantada de ponerse manos a la obra con
los elementos históricos para el filme. “No sé si podemos
superar esto”, reflexiona acerca de la experiencia. “Para mí,
como diseñadora, fue realmente excitante y creativo. Ha sido una
aventura y me ha dado la posibilidad de hacer lo que más me
gusta. Me apasiona la investigación”.
Ciertamente fue la
investigación lo que permitió darle un sólido telón de fondo a
los actores de la comedia. “Siempre me encuentro con que cuanto
más te acercas a la realidad, más divertido se vuelve”, se
explaya McGuire. “Tienes que dejar que la comedia sea comedia.
No es aconsejable que el vestuario sea gracioso y que por lo
tanto distraiga la atención”.
Al mismo tiempo que el
equipo de diseño artístico visualizó diferentes propuestas
estéticas para cada una de las secciones del filme, lo mismo
ocurrió con el equipo de diseño de vestuario. “Dividimos los
diferentes periodos por paletas y colores”, explica McGuire. “Lo
que intento hacer a través de cada periodo es algo que le llegue
al público. Eso lo logramos haciendo que Zed y Oh experimenten y
evolucionen en la creación de colores y materiales”.
El filme empieza con Zed y
Oh en su aldea primitiva. Tuvimos que lidiar con pieles y
abalorios para esa época, confeccionamos pieza por pieza”,
cuenta McGuire.
Uno de los trajes de esa
época fue el de piel de mofeta de Zed. “Creo que fue el traje
más inspirado –todos los demás cazadores tienen trajes de cuero
de oso y abrigos de piel de lobo. Y yo tengo mi apestoso traje
de piel de mofeta. Eso era lo que Zed era capaz de cazar y
capturar”, cuenta Jack Black. “Dice mucho acerca de mi
personaje”.
“Ya había trabajado con
Jack Black y Michael Cera en diferentes proyectos. Eso realmente
ayuda a entender el lenguaje corporal y la forma en que se
mueven, a pesar de que era la primera vez que los vestía con
faldas y pieles”, se ríe McGuire. “A ellos les gustó todo y
apoyaban nuestras ideas. Es muy fácil trabajar con ellos porque
realmente entienden la importancia del vestuario y soy
consciente de que gran parte del vestuario primitivo conlleva
dificultad porque no hay mucha tela. Sin embargo los actores
jamás se quejaron”.
Además de vestir a los
personajes principales, el departamento de vestuario creó entre
60 y 100 trajes para los demás actores. “Todo tenía que estar
viejo y teñido. Todo en ese período son fibras naturales así que
tuvimos que teñirlos para que combinaran con los colores del
entorno. El calzado se tuvo que hacer desde cero y la joyería
también”.
La ropa en el caso de los
actores protagonistas también tenía que ser funcional. “Todo
está sujeto de manera muy primitiva, pero los personajes se ven
envueltos en mucha acción con ellos”, señala McGuire. “Nos
aseguramos de tener unas plantillas maravillosas para que fueran
dentro del calzado y a partir de ella construimos alrededor. Los
trajes tenían que resistir el uso y los tirones, así que hicimos
múltiples trajes de todo”.
De la aldea primitiva, Zed
y Oh en poco tiempo se hallan junto a Abraham y sus seguidores.
El vestuario cambia, explica McGuire: “vemos más tejidos, rayas
y tocados para la cabeza”.
Con la nueva paleta,
McGuire se permitió algunas libertades. “En realidad, la gente
en este periodo era muy minimalista en el uso del color. Los
tintes provenían de los mariscos, y se necesitaban millones de
ejemplares para teñir algo de color azul. Hubiera sido imposible
para ellos utilizar la cantidad de color que yo utilicé. Como la
clave es más de fantasía que de realidad, decidimos que su mundo
tendría mucho color e introduciría el azul al filme”.
A medida que la película
se desarrolla, McGuire lentamente amplía la gama de color del
vestuario. “La escena del mercado es donde se reúnen todas las
culturas”, apunta McGuire. “Es la primera vez que vemos el
crisol del mundo en esa época, y vemos sedas, nuevos colores y
materiales. Cuando llegamos a Sodoma, tenemos esos magníficos
tejidos y joyería en un mundo de mucha opulencia”.
Al llegar a Sodoma, a Zed
y Oh se les presenta un mundo saturado de rojos, azules y
morados. La reina estaba ataviada en colores dorados y turquesas
brillantes. Las mujeres de la corte y las vírgenes, sin embargo,
requirieron de tonalidades más suaves. “Utilicé mucho blanco y
dorado”, cuenta McGuire.
McGuire utilizó el suave
contraste de la energía femenina de colores suaves con los
colores saturados y vibrantes de los miembros del clero. “Dividí
las castas de sacerdotes en exuberantes morados y frambuesa.
Para los ministros y todos los miembros inferiores, utilicé el
color canela y el caqui”.
Para Oliver Platt en el
papel del sumo sacerdote se eligió un elemento diferenciador.
“Él lleva una corona con tres niveles de opulencia”, continúa
McGuire. “No solamente está ricamente adornada con joyas, mi
idea era que todos los sacerdotes bajo su nivel tuvieran una
corona de nivel inferior. El siguiente una menos, el siguiente
solo una y los acólitos ninguna”.
Aunque McGuire no se
conformó con eso. Desde la corona hasta el calzado, el sumo
sacerdote está cubierto lujosamente. “Oliver es épico”, opina
McGuire. “Mide casi dos metros y lleva botas de plataforma
dorada, eso ya estaba en el guión. Las llamamos las primitivas
botas ‘disco’, estaban hechas de cuero dorado. La corona mide
probablemente unos 50 centímetros; lleva una larga capa de
terciopelo con una sobrecapa dorada en relieve. Luego una falda
sobre falda y la enagua es de terciopelo abullonada en los
bajos. También posee un collar de gran exuberancia. Su cabello
está rizado y el maquillaje de sus ojos es extraordinario”.
Con este traje, con una
temperatura de casi 30º, seguramente Platt lo pasó mal. Pero tal
y como él lo explica, “en un día caluroso, viendo a todas esas
vírgenes bañándose, puede ser que fuera un desafío, pero todos
tenemos que sacrificar algo. Las vírgenes sacrifican sus vidas.
Y yo mi sudor para verme fantástico. Y créanme que se me ve
fantástico”.
Ningún actor lo tuvo tan
difícil como Cera. Para empezar, el corte de cabello muy corto
del actor está cubierto con una peluca de pelo largo y greñudo.
“Lo cierto es que no estoy acostumbrado a llevar pelo largo”,
cuenta Cera. “Se me caía sobre la cara, se me metía en la boca
todo el tiempo. Si me comía un bollo con crema, el pelo se
quedaba pegado en el bollo… era asqueroso”.
Aunque el cabello fue el
menor de los problemas de Cera. “Fue duro tener que dejar que me
pegaran la peluca todos los días, pero cuando me pintaron en
dorado fue mucho, mucho peor. Eso ha sido lo más incómodo que
jamás he hecho por un trabajo”, recuerda. “Fue horrible. Y
quitarlo tomaba un tiempo interminable, después de muchas duchas
podía seguir viendo el dorado en los tobillos. No podía alzar
los brazos porque sentía que me arrancaban la piel a jirones.
Fue atroz. En otro momento de la película, cuando estoy colgado
boca abajo, pensé que era duro, pero haría eso sin dudarlo antes
de que me vuelvan a pintar de dorado”.
Trabajar en equipo con los
otros jefes de departamento fue crucial para AÑO UNO ya que
existe poco material de referencia para varios períodos
temporales. “Jeff Sage y yo estábamos siempre en la misma
frecuencia”, cuenta McGuire. “Todos parecían estar
sincronizados. La encargada de peluquería, Yvonne Kupka, y yo
hemos trabajado en muchas ocasiones a lo largo de los años y
estuvimos encantadas de crear este proyecto juntas”.
Para AÑO UNO, la
peluquería fue un elemento integral del vestuario, mucho más que
en una historia contemporánea. “Hablamos mucho de cada
personaje. Es maravilloso, aunque nada habitual tener una
colaboración tan cercana entre maquillaje y vestuario, y
realmente la diferencia en el resultado es abismal. Los diseños
de peinados de Yvonne son realmente espectaculares; antes de
ponerse a ello se acercaba a ver mis trajes y yo le daba muchos
tipos de tela para que pudiera utilizarlos en el pelo. Ella
diseñó su propia combinación de joyas para el cabello”.
El último elemento para
McGuire fue la joyería, que se utilizó de diferentes maneras en
cada periodo de tiempo, desde un tosco collar hecho de dientes
de animales en el entorno primitivo a las espectaculares piezas
de Sodoma. “La joyería fue muy importante para mí”, explica.
“Parecía que esas piezas las habían hecho en Sodoma. Tuvimos más
de cien piezas y las utilizamos casi todas. La mayoría de ellas
estaban realizadas en diferentes metales, piedras preciosas
verdaderas y también de cristal. Algunas de ellas están hechas a
mano. Son muy especiales y notables, especialmente en la reina,
el rey y Oliver”.
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Año uno" - Copyright © 2009 Columbia Pictures, Ocean
Pictures y Apatow Company. Fotos por Suzanne Hanover. Distribuida en España por Sony
Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.
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