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MÁS ALLÁ DE LA DUDA
(Beyond a reasonable doubt)


cartel
Dirección: Peter Hyams.
País:
USA.
Año: 2009.
Duración: 105 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Michael Douglas (Martin Hunter), Jesse Metcalfe (C.J. Nichols), Ambert Tamblyn (Ella Farrell), Joel David Moore (Corey Finley), Orlando Jones (Bill Nickerson).
Guión: Peter Hyams; basado en el guión de Douglas Morrow para la película "Beyond a reasonable doubt" (1956) dirigida por Fritz Lang.
Producción: Moshe Diamant, Mark Damon, Ted Hartley y Michael P. Flanagan.
Música: David Shire.
Fotografía:
Peter Hyams.
Montaje: Jeff Gullo.
Diseño de producción: James A. Gelarden.
Vestuario: Susanna Puisto.
Estreno en USA: 11 Septiembre 2009.
Estreno en España: 10 Julio 2009.

CÓMO SE HIZO "MÁS ALLÁ DE LA DUDA"
Notas de producción © 2009 DeAPlaneta

2. El diseño

  En el borrador original de Hyams la historia se desarrollaba en la capital del nuevo sur, Atlanta. Pero las restricciones presupuestarias, incluso teniendo en cuenta los incentivos para la producción cinematográfica concedidos por el Estado de Louisiana, obligaron a trasladar el rodaje a Shreveport, LA, y el equipo técnico decidió cambiar también la ciudad en la que discurriría la historia. Según explica Limor Diamant, “cuando decidimos rodar en Shreveport, pensamos: '¿Y por qué no Shreveport?' En realidad es un sitio perfecto para que esto ocurra”. El diseñador de producción James Gelarden prosigue, “el guión se desarrollaba originalmente en Atlanta, con esa arquitectura elegante y el enorme acuario que tiene Atlanta, que en un principio iba a salir en el filme. Había estado antes en Shreveport trabajando en la película FACTORY GIRL y conocía la arquitectura. Tras mi primera entrevista con Peter le dije que no estaba seguro de que pudiera reproducir Atlanta en Shreveport y que quizá debería plantearse utilizar Shreveport como Shreveport.... En cuanto llegó, Peter se fue a dar una vuelta y empezó a pensárselo, buscó la 'esencia de Shreveport', la esencia de Louisiana, y vio las posibilidades. La verdad es que le da un toque sureño a la película.... Es un personaje más”. Por su parte, Hyams coincide en que la decisión le sirvió para conseguir sus objetivos personales para con la producción, es decir, conseguir rodarla como una producción independiente. “Quería alejarme de la manera en que había estado trabajando hasta el momento", afirma el director. “Para hacer esta película tuve que plantarme y decir, 'Vale, voy a hacer una película en la mitad de tiempo y con la mitad de dinero. Va a ser complicado y vamos a tener que rodarlo en Shreveport, Louisiana..' Pero eran cosas que quería hacer. Quería hacer una película así”. La determinación por trabajar fuera del ámbito en el que se sentía seguro le trajo enormes recompensas creativas. “Cuando llegué a Shreveport”, añade, "eché un vistazo y me di cuenta de que es una ciudad interesante y con un aspecto bastante auténtico. Está atravesado por el Red River y tiene casinos. Casi no hay forma de ver Shreveport y no ver una especie de ciudad auténticamente sureña, así que parecía una tontería estar en esta ciudad tan interesante y hacer que pareciera otra totalmente diferente”.

 

  Como uno de los pocos directores que hace las veces de director de fotografía, Hyams sabía exactamente cómo funcionaría la fuerza visual de la ciudad a la hora de transmitir la historia. “Las zonas ricas son muy interesantes”, añade, “las zonas pobres también son muy interesantes, y luego está el río. También hay casinos en rascacielos, un centro urbano muy moderno y abarrotado rodeado por una zona muy poco moderna. No sé... Me pareció un lugar muy fotogénico”.

  Para el reparto y el equipo técnico Shreveport se vislumbraba como una oportunidad de oro para crear una historia y unos personajes que eran de un lugar específico sin limitar por ello la narrativa. Tal y como apunta Amber Tamblyn, “lo bueno de Shreveport es que no es tiene ningún elemento que sea inmediatamente reconocible. No hay nada que a uno le haga pensar, 'Anda, mira, la cosa esa tan famosa de Shreveport'”. Pero el eclecticismo de la ciudad le dio a la película mucha amplitud a la hora de tomar decisiones creativas. Según Michael Douglas, “Le pregunté al director sobre nuestros acentos... no sabía si quería que los forzáramos o no, pero como Shreveport está cerca de la frontera con Texas y es una combinación heterogénea que engloba elementos del sur, de la zona tejana y de la América Profunda, hemos acabado con una bonita mezcla ”. Según la diseñadora de vestuario Susanna Puisto, la película sí que “utilizó ese 'look Shreveport”, que hemos exagerado un tanto porque no estamos trabajando en un documental, así que nos podemos permitir exagerar. Shreveport no es el sitio más fashion del mundo, pero está lleno de señoritas sureñas vestidas con sus mejores galas... Cuando trabajas a gusto, cualquier cosa puede inspirarte".

  Todos los miembros de MÁS ALLÁ DE LA DUDA alucinaron con la legendaria hospitalidad de la región. “Era la primera vez que iba a Louisiana”, dice Douglas. “En el sur son muy hospitalarios, la gente es muy amables y simpática. Las porciones de comida son generosas; por eso no pienso quedarme demasiado por aquí, ¡acabaría engordando demasiado!”

  Todo el equipo coincide en que la ciudad y el estado se merecen su creciente reputación como una región que favorece al cine. “La ciudad de Shreveport ha colaborado muchísimo con nosotros", comenta Hyams, "tanto que incluso pudimos cerrar un enorme puente y llenarlo de luces de neón rojas. Nos permitieron cerrar calles y hemos podido hacer cosas que hubieran sido impensables en otros sitios”. Limor Diamant coincide con él: “Nuestra experiencia en Shreveport ha sido fantástica. El equipo ha sido genial, la gente es genial, no podemos quejarnos de nada. Volvería allí mañana mismo. Están tan emocionados con el boom de la industria cinematográfica que se muestran muy abiertos a todo. Es un sitio genial en el que rodar en todos los sentidos”.

  Junto con coetáneos como Steven Soderbergh, Peter Hyams pertenece a un raro grupo de directores que no sólo escriben sus propios guiones sino que también hacen las veces de director de fotografía. En cuanto a su particular método laboral, Hyams simplemente comenta, “Es lo que hago. No lo veo como tres partes diferentes de un proceso, sino que funciona en conjunto, como un todo. En realidad, la diferencia es que nunca me siento. Me paso todo el proceso viendo la película. La mayoría de los directores ven la película en su cabeza, y si uno es capaz de traducir lo que ve al celuloide, debería hacerlo él mismo. Si no, debería recurrir a otra persona”.

  James Gelarden apunta las ventajas de trabajar con este tipo de “acuerdo combinado”: “Como Peter es guionista, director y director de fotografía, lo que vemos en pantalla es su historia. Así que en vez de tener que pasar por tres personas cuando necesitas algo, lo único que tienes que hacer es acercarte a él y preguntarle, 'Peter, ¿qué te parece esto?... ¿Sí o no?' Y él contesta, 'esto' o 'no, está todo mal, debería ser al revés'. El proceso de diseño siempre ha sido muy racional”. Limor Diamant coincide en alabar las ventajas de trabajar con la versatilidad de Hyams. “Para Peter, la labor del director y del director de fotografía van de la mano, no es capaz de separarlas y al verle trabajar así, uno se da cuenta de que tiene mucho sentido… Hace que todo sea mucho más ágil, evita la falta de comunicación que a veces se da entre el director y el director de fotografía. Tenemos un plan de rodaje de treinta días y lo estamos cumpliendo, y eso es porque él realiza la labor del director de fotografía y del director. Para él son dos partes de un todo. Es un director muy visual, y todo lo que hace tiene sentido”.

  Las virtudes de los múltiples talentos del director también sorprendieron al reparto. “Es una persona que tiene muchísima visión sobre la naturaleza cinematográfica del filme, y eso dice mucho de él”, apunta Amber Tamblyn, “Sabe jugar con el color, la textura y todo ese tipo de elementos. Por eso Peter es un director tan clave. Sabe exactamente lo que quiere ver en cada escena, ya lo ve todo en su cabeza. Creo que ha sido una de las mejores experiencias de rodaje que he tenido… Es muy diferente trabajar así porque el actor siente que confían en él y se atreve a lanzarse a hacer cosas que quizá no haría en un rodaje normal”.

  La categoría de Hyams como guionista también fue alabada por el reparto, y Douglas incluso apunta que gracias a su triple faceta ha logrado esquivar algunos de los escollos a los que se enfrentan a veces los guionistas/directores. “No creo que sea algo que haga mucha gente”, apunta. “Peter transmite confianza, pero por lo general, los guionistas que también dirigen su propio material se suelen mostrar a veces un tanto cautos. Pero Peter es un verdadero profesional, te da mucha libertad y probablemente hace todo lo posible porque sabe que la gente suele mostrarse un tanto nerviosa al trabajar con guionistas/directores”.

  Según Joel David Moore, desde el principio todo indicaba que la producción sería un éxito. “Una de las primeras cosas que hicimos”, cuenta, “fue sentarnos todos juntos para cenar. Estaban Michael, Amber, Jesse, y todo el reparto... En cuanto vimos lo bien que nos llevamos supimos que el proyecto iba a ser muy especial porque había cero tensión. Parecíamos una familia feliz desde la primera semana de trabajo”. No obstante, según Moore, no fue sólo cosa de las personalidades agradables de los implicados… “El alcohol también ayudó bastante”, añade.

  Aparte de lo que comieran (o bebieran), aquella primera reunión de todo el equipo fue sobre ruedas y sentó las bases de cómo sería funcionarían las cosas durante el rodaje, porque cuando llegó la hora de ponerse a trabajar, el equipo y el director tenían ya una buena relación. Según Orlando Jones, “la primera vez que hablé con Peter me dijo, 'Simplemente quiero crear un entorno en el que os sintáis cómodos y podáis probar cosas diferentes'”. Hyams se mantuvo fiel a su propósito. “Decir que ha mantenido su palabra se queda corto”, añade Jones. “Creo que muchos directores llevan ese discurso, y de verdad creo que muchos lo dicen en serio, pero es muy difícil ponerlo en práctica porque una vez que se está en el plató entran tantos factores en juego que es complicado que un director pueda prestarte toda la atención que necesitas para sentirte cómodo con lo que haces... Pero con Peter, me sentí y me sigo sintiendo muy cómodo con lo que estoy haciendo, y desde luego que intento hacer cosas que no hubiera intentado de otra manera porque confío en que va a llevarme por el camino correcto, si me paso me lo va a decir y si no llego también. Confío plenamente en su visión para esta película, confío en la fe que tiene en este filme y en este momento. No tengo la sensación de que ha venido a crear un idea que ya tenía en su cabeza antes de llegar, siento que realmente está aquí conmigo y cuando rodamos, él lo vive tanto como yo”.

  A la hora de dirigir a los actores, los directores deben ser flexibles, poder adaptar su enfoque a las necesidades del reparto. Así que, mientras que Hyams sabía lo importante que era darle espacio a un actor eléctrico y acostumbrado a la interpretación como Jones para que compusiera a su personaje, otros actores se requirieron de un proceso de dirección más específico, sobre todo en los casos en los que se rodaban escenas claves del guión. Amber Tamblyn habla del reto de dotar de realismo el romance que surge repentinamente entre su personaje y el C.J. interpretado por Metcalfe: “Hablamos largo y tendido sobre ello, y siempre me parecía un poco raro, hasta que me di cuenta de que Peter tiene una manera muy específica de escribir y rodar los diálogos. Es como una obra de David Mamet, quiere que el diálogo se presente con un ritmo y una cadencia determinados, si no, no funciona. Así que cuando empezamos a ensayar, caí en que eso era lo que quería Peter. De repente vas notando cómo van interactuando los personajes, el toma y daca que tienen, cómo alimentan su inteligencia y su humor que es lo que enciende la atracción que sienten el uno por el otro”.

  Obviamente, la presencia de una leyenda como Michael Douglas también afecta la producción, dado que obliga al resto del reparto a sacar lo mejor de sí mismo para intentar ponerse a su nivel. Tamblyn, que comparte muchas escenas con Douglas, apunta que “crea una atmósfera genial… es muy majo, divertido y profesional y eso lo transmite al trabajo, lo cual es muy importante. Es esencial tener un buen ambiente cuando se rueda una película como ésta, con un diálogo tan cargado, que parece más bien una obra de teatro. Todo el mundo tiene que estar al 100%, y él sentó las bases para que todos siguiéramos su ejemplo”.

  Su compañero de reparto, Jesse Metcalfe, coincide con ella, “Michael me ha ayudado mucho en las escenas que compartíamos”, comenta. “Siempre está ahí, siempre está listo para la acción, hace que parezca tan sencillo que al darle la réplica te permite meter la pata y explorar la escena, llevándola por otros caminos y jugando con las reacciones. Como él siempre da en el clavo, como sabes que él no va a fallar, te permites poder cambiar las cosas. Gracias a él ha sido muy fácil tantear y buscar los matices tanto de las escenas como de mi personaje”.

  A lo largo de su carrera, Hyams se ha labrado una reputación como director de escenas de especialistas y de acción, e incluso a pesar de que MÁS ALLÁ DE LA DUDA es uno de los filmes más cerebrales de su filmografía, la historia incluye algunas escenas de acción que le permitieron demostrar su habilidad para realizar impactantes escenas con especialistas.

  “A Peter le encanta la acción”, observa Moore, “le gusta muchísimo. Llevé estos zapatos para casi todas las escenas y son los zapatos más incómodos que existen sobre la faz de la tierra. Tuve que hacer muchas escenas de carreras y claro, hay que rodarlas desde diferentes ángulos… cuando llevábamos siete u ocho tomas, me quería morir. Me cedían las rodillas”.

  Hyams lo ve como otra parte más del día laboral, “Cualquiera que haga películas de acción tiene historias terribles que contar, les encanta comparar cicatrices, hacerse los machitos y tal. Pero lo que hay que hacer es arriesgarlo todo pero tener siempre muchísimo cuidado”.

  Para cuidarse del peligro inherente que conllevan las escenas de acción, Hyams utiliza un meticuloso proceso de preparación. “Cuanta más se prepara algo, más eficazmente se lleva luego a cabo”, apunta. “Nunca trabajo con storyboards, solamente en las escenas que requieren de un especialista. Primero busco la ruta, luego hago la ruta, luego fotografío la ruta y luego hago un story para la ruta. Este proceso es casi como rodara la escena, me siento con el equipo y digo ‘Bueno, quizá no deberíamos estar aquí, sino que sería mejor poner la cámara más abajo, o la cámara más arriba. Necesitamos un ángulo más subjetivo. Quizá el coche no debería girar aquí’. La escena se visualiza y casi se rueda en mi cabeza durante la fase del storyboard, así que cuando llegamos a rodar la escena de verdad, casi lo tenemos todo hecho”.

  Pero incluso algo tan técnico como el trabajo de los especialistas influye en el impacto de la escena sobre la vida de los protagonistas y sobre las decisiones que toman. “Tenemos persecuciones de coches”, comenta Hyams. “No hay nadie mejor que William Friedkin o Peter Yates. Simplemente quería una persecución que fuera A) una sorpresa –el público no se lo espera así que se sorprende mucho; es una escena corta, repentina y violenta y B) quería que fuera tan subjetiva como pudiera, porque si se presenta a alguien que está en peligro objetivamente no tiene afecta tanto a los espectadores como si lo viven subjetivamente. Por tanto decidí utilizar esos ángulos de cámara porque eran emocionales y no objetivos”.

  Para Peter Hyams y compañía, uno de los aspectos más emocionantes de rodar MÁS ALLÁ DE LA DUDA es que el filme ha sido rodada con un nuevo instrumento tecnológico llamado “The Red Camera” o “La cámara roja”, que captura las imágenes en vídeo digital “4K” y da la misma calidad de imagen y profundidad de campo que una película de 35mm. Los retos de trabajar con estas nuevas herramientas y medios definirán las nuevas corrientes de la cinematografía contemporánea, con Hyams y su reparto a la vanguardia.

  “Es una tecnología naciente”, confirma Hyams. “Eso conlleva todos los problemas de trabajar con una versión beta. Lo llamamos 'beta' en cuanto al rodaje y a la post-producción dado el sistema que estamos usando”. Siempre a la caza de las últimas novedades cinematográficas, rodar con la Cámara Roja le permitió a Hyams traspasar sus propias barreras creativas. “Estaba loco por rodar una película en digital, pero estaba esperando a que lanzaran esta 4K, porque sacaron una versión anterior hace un año y medio que era como un todoterreno… vamos que muy manejable no era. Luego salió la Cámara Roja, que es plenamente móvil y supe que había llegado la hora de hacer una incursión en lo digital”, comenta Hyams.

  Utilizar tecnología punta tiene sus ventajas, como apunta Limor Diamant: “Por un lado, no hay que recargar, o bueno, se recarga con una tarjeta, así que es un proceso mucho más rápido. Por otro, no hay que reproducir las escenas porque lo que ves es lo que grabas. Es más rápido, más real, y te da mucha más flexibilidad para hacer retoques en el corte inmediato digital que cuando se rueda con celuloide”.

  El poder de la nueva tecnología también impresionó al reparto. “Consigue una profundidad increíble”, comenta Amber Tamblyn con sorpresa, “y unas texturas de luz preciosas. El resultado final es maravilloso, lo capta todo”. A Michael Douglas le impresionó la habilidad de la cámara de eliminar la necesidad de los copiones: “Abre un abanico de posibilidades”, comenta. “Te permite ver lo que has rodado nada más rodarlo. El futuro ya está aquí”.

  Hyams está encantado con este nuevo mundo sin copiones, “La verdad es que no me gustaba tener que ver cada día lo que habíamos rodado porque los copiones siempre daban muchas sorpresa técnicas que nunca eran buenas. Los copiones siempre mostraban escenas fuera de foco o movimientos de cámara incorrectos. Ahora cuando estamos rodando, esta cámara nos permite ver la actuación y decidir si es buena o no. Con un monitor de alta calidad, incluso se puede decidir sobre el enfoque”.

  Dicho esto, ser de los primeros en probar una nueva tecnología conlleva una serie de frustraciones. “De repente pasan cosas y nadie sabe por qué”, comenta Diamant, “porque la tecnología es muy nueva y nadie se ha enfrentado todavía a estos problemas”. Según Tamblyn, la idiosincrasia de la nueva cámara se convirtió en fuente inagotable de chistes entre ella y el director. “Es difícil trabajar con esa cámara”, apunta. “A menudo le digo a Peter Hyams que está muy mono cuando se enfada porque le cambia la cara, pone cara de rebote, y yo no puedo evitar que se me escape una risilla porque está monísimo, ¡de veras!”

  Incluso los detalles más pequeños –aspectos que se consideran rutinarios cuando se trabaja con celuloide– se convertían en retos para un equipo tan experimentado como el de esta película. Por ejemplo, la profundidad de campo que da esta cámara hizo que la tarea de tapar los cinco tatuajes que lleva Jesse Metcalfe fuera todo un reto. “De repente”, dice la directora del departamento de maquillaje Rose Librizzi-Davis “con esta cámara se veía todo, incluso utilizando los maquillajes que hemos perfeccionado para trabajar con el HD normal... No funcionaba nada. Cuando está cámara enfoca el brazo o la cara se ve todo, hasta la venita más pequeña. Se ven cosas que antes no se veían así que para cubrir cinco tatuajes nos volvimos locos…”. Librizzi-Davis se ríe por no llorar, “Pedí dos horas y media el primer día y tardamos tres horas y cuarto”. ¿Qué les aconseja a los miembros del reparto y al equipo técnico que trabajen con esta cámara? “Durante el proceso de casting, es importante saber qué tatuajes llevan los actores. ¡No sabíamos que Jesse tuviera cinco!”, dice riéndose. “¡Muy mal, Jesse!”

  El propio Hyams se enfrenta al reto con filosofía. “No soy uno de esos directores de fotografía que creen que el celuloide es sagrado”, comenta. “Lo único que quiero es conseguir la imagen más impresionante que pueda... Dentro de diez años no creo que se siga utilizando el celuloide, será cosa del pasado. Cuando se llega al nivel 4K, se trabaja con las mismas prestaciones que una cámara de bobinas. No digo que sea más fácil, pero tampoco es más difícil. Tiene sus propias particularidades, pero al trabajar con celuloide también hay que ocuparse de los rasguños o de los pelos. Incluso una película con cien millones de presupuesto depende del tío con el sueldo más bajo que trabaja en la trastienda de un camión de cámara sin ventilación... Personalmente creo que la mitificación de la fotografía se desvanecerá con la fotografía digital porque los realizadores podrán sentarse delante de un monitor de alta definición, que dentro de unos años será también un monitor 4K, y podrán visionar el producto final allí mismo. Así que la gente como yo no podrá decir, 'No, no, en los copiones quedaba genial’. Si no se ve bien aquí, no va a quedar bien nunca”.

  “Ahora están de moda los remakes”, observa Joel David Moore, “esas películas que reinterpretan géneros clásicos, como los thrillers de Hitchcock. Creo que a los espectadores les gusta ver una película moderna envuelta en un aire clásico”. Según Moore, MÁS ALLÁ DE LA DUDA encaja perfectamente en esta tradición. “Mientras que tiene un atractivo clásico, al modernizar una película como ésta, se hace muy actual, y atrae al público que consume productos MTV”.

  Llegar a ese público juvenil –que no tiene esa relación tan cercana con el cine clásico de Hollywood – no es tarea fácil, pero contar con un reparto de estrellas contemporáneas como Amber Tamblyn, Jesse Metcalfe y Orlando Jones es un buen punto de partida. Para Jones, la vuelta al estilo clásico de Hollywood es un antídoto a la superficialidad que a veces afecta a las películas contemporáneas. “Los filmes de hoy son muy falsos y eso no me gusta, porque creo que es mucho más natural trabajar con un aspecto un poco menos nítido”, comenta. “Creo que trabajar en una película de cine negro era el camino que tenía que seguir en mi carrera, incluso aunque sólo fuera para poder utilizar mi repertorio sarcástico, hacer un humor inteligente y no absurdo. Quería huir del absurdo”.

  En cuanto al vestuario, el maquillaje y la interpretación, MÁS ALLÁ DE LA DUDA hace guiños específicos a los años cuarenta, sobre todo al glamour del viejo Hollywood de entonces que transmite Amber Tamblyn y el personaje de Ella Crystal. “El personaje de Amber es ayudante del fiscal del distrito”, comenta la diseñadora de vestuario Sussana Puisto. “Ella ya tiene ese aspecto de los años cuarenta, ese aire antiguo que me inspiró para diseñar vestidos que bebieran de la influencia de los años cuarenta, pero que son también atemporales. Es como Veronica Lake o Katherine Hepburn. Para Amber es un estilo nuevo, siempre ha interpretado a jóvenes, y esta vez interpreta a una adulta, su aspecto es atemporal, no moderno”.

  Para Tamblyn, hija de un talentoso actor que trabajó en Hollywood durante la época dorada, fue una gozada vivir en primera persona la época gloriosa del cine. “En las viejas películas de la RKO el diálogo siempre era muy claro, así que Peter nos pidió que lleváramos eso a nuestra interpretación”, comenta. “En cuanto a la iluminación, hay una escena en la que me tumbo sobre la cama en primer plano, y es un estilo muy Katherine Hepburn... Ella siempre se giraba hacia el foco. También llevo los labios muy rojos y pestañas falsas, trajes de secretaria vintage, el vestuario es alucinante, la ropa es genial. Ha sido muy divertido, me encanta trabajar con este aire moderno pero antiguo. Ha sido fascinante”.

  De hecho, ese reto, el reto de llevar una historia clásica a un ambiente moderno siempre ha sido la clave del proyecto, insiste Limor Diamant. “Nos parecía que nunca antes se había hecho de la manera en que lo había concebido Peter”, apunta. “Tiene una visión muy específica y trabaja con mucha pasión, y eso se nos pegaba a muchos de los que estábamos trabajando en la película”.

  Hyams es plenamente consciente de la carga histórica a la que se ha enfrentado y se ha esforzado por crear una obra genial con el profesionalismo de un artesano, tal y como hacían los trabajadores de la época más clásica de Hollywood. “Lo único que sé hacer es escribir lo mejor que puedo, dirigir la película lo mejor que puedo, filmar la película lo mejor que puedo. No sé decir que si eso es bueno o malo, porque sigo fielmente la teoría de Groucho Marx de que no querría formar parte de un club que me admitiera como socio”, dice riéndose. “Siempre pienso, '¿Cómo de bueno puede ser algo que haya hecho yo?'. No obstante, nos hemos esforzado muchísimo par hacer que esta película sea perfecta, hemos trabajado durísimo. Cuando las cosas son sencillas significa que uno no se está esforzando lo suficiente”.

  La pasión y la energía de Hyams se resumen en una frase de un compañero de profesión, el director Carol Reed, cuyas películas EL TERCER HOMBRE y LARGA ES LA NOCHE transmitieron el vigor y la maestría del cine negro al cine británico de los cuarenta y cincuenta. “Antes tenía en mi despacho una cita de Sir Carol Reed”, recuerda Hyams, “un gran realizador que dijo, ‘Rodar una película conlleva mucho trabajo y muchas preocupaciones, es todo miedo y dolor; pero no rodar una película es mucho peor'”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "Más allá de la duda" - Copyright © 2009 Autonomous Films, Foresight Unlimited, RKO Pictures y Signature Entertainment. Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

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