CÓMO SE HIZO "MÁS ALLÁ DE
LA DUDA"
Notas de producción © 2009
DeAPlaneta
2. El diseño
En el
borrador original de Hyams la historia se desarrollaba en la
capital del nuevo sur, Atlanta. Pero las restricciones
presupuestarias, incluso teniendo en cuenta los incentivos para
la producción cinematográfica concedidos por el Estado de
Louisiana, obligaron a trasladar el rodaje a Shreveport, LA, y
el equipo técnico decidió cambiar también la ciudad en la que
discurriría la historia. Según explica Limor Diamant, “cuando
decidimos rodar en Shreveport, pensamos: '¿Y por qué no
Shreveport?' En realidad es un sitio perfecto para que esto
ocurra”. El diseñador de producción James Gelarden prosigue, “el
guión se desarrollaba originalmente en Atlanta, con esa
arquitectura elegante y el enorme acuario que tiene Atlanta, que
en un principio iba a salir en el filme. Había estado antes en
Shreveport trabajando en la película FACTORY GIRL y conocía la
arquitectura. Tras mi primera entrevista con Peter le dije que
no estaba seguro de que pudiera reproducir Atlanta en Shreveport
y que quizá debería plantearse utilizar Shreveport como
Shreveport.... En cuanto llegó, Peter se fue a dar una vuelta y
empezó a pensárselo, buscó la 'esencia de Shreveport', la
esencia de Louisiana, y vio las posibilidades. La verdad es que
le da un toque sureño a la película.... Es un personaje más”.
Por su parte, Hyams coincide en que la decisión le sirvió para
conseguir sus objetivos personales para con la producción, es
decir, conseguir rodarla como una producción independiente.
“Quería alejarme de la manera en que había estado trabajando
hasta el momento", afirma el director. “Para hacer esta película
tuve que plantarme y decir, 'Vale, voy a hacer una película en
la mitad de tiempo y con la mitad de dinero. Va a ser complicado
y vamos a tener que rodarlo en Shreveport, Louisiana..' Pero
eran cosas que quería hacer. Quería hacer una película así”. La
determinación por trabajar fuera del ámbito en el que se sentía
seguro le trajo enormes recompensas creativas. “Cuando llegué a
Shreveport”, añade, "eché un vistazo y me di cuenta de que es
una ciudad interesante y con un aspecto bastante auténtico. Está
atravesado por el Red River y tiene casinos. Casi no hay forma
de ver Shreveport y no ver una especie de ciudad auténticamente
sureña, así que parecía una tontería estar en esta ciudad tan
interesante y hacer que pareciera otra totalmente diferente”.
Como uno de los pocos
directores que hace las veces de director de fotografía, Hyams
sabía exactamente cómo funcionaría la fuerza visual de la ciudad
a la hora de transmitir la historia. “Las zonas ricas son muy
interesantes”, añade, “las zonas pobres también son muy
interesantes, y luego está el río. También hay casinos en
rascacielos, un centro urbano muy moderno y abarrotado rodeado
por una zona muy poco moderna. No sé... Me pareció un lugar muy
fotogénico”.
Para el reparto y el
equipo técnico Shreveport se vislumbraba como una oportunidad de
oro para crear una historia y unos personajes que eran de un
lugar específico sin limitar por ello la narrativa. Tal y como
apunta Amber Tamblyn, “lo bueno de Shreveport es que no es tiene
ningún elemento que sea inmediatamente reconocible. No hay nada
que a uno le haga pensar, 'Anda, mira, la cosa esa tan famosa de
Shreveport'”. Pero el eclecticismo de la ciudad le dio a la
película mucha amplitud a la hora de tomar decisiones creativas.
Según Michael Douglas, “Le pregunté al director sobre nuestros
acentos... no sabía si quería que los forzáramos o no, pero como
Shreveport está cerca de la frontera con Texas y es una
combinación heterogénea que engloba elementos del sur, de la
zona tejana y de la América Profunda, hemos acabado con una
bonita mezcla ”. Según la diseñadora de vestuario Susanna
Puisto, la película sí que “utilizó ese 'look Shreveport”, que
hemos exagerado un tanto porque no estamos trabajando en un
documental, así que nos podemos permitir exagerar. Shreveport no
es el sitio más fashion del mundo, pero está lleno de señoritas
sureñas vestidas con sus mejores galas... Cuando trabajas a
gusto, cualquier cosa puede inspirarte".
Todos los miembros de MÁS
ALLÁ DE LA DUDA alucinaron con la legendaria hospitalidad de la
región. “Era la primera vez que iba a Louisiana”, dice Douglas.
“En el sur son muy hospitalarios, la gente es muy amables y
simpática. Las porciones de comida son generosas; por eso no
pienso quedarme demasiado por aquí, ¡acabaría engordando
demasiado!”
Todo el equipo coincide en
que la ciudad y el estado se merecen su creciente reputación
como una región que favorece al cine. “La ciudad de Shreveport
ha colaborado muchísimo con nosotros", comenta Hyams, "tanto que
incluso pudimos cerrar un enorme puente y llenarlo de luces de
neón rojas. Nos permitieron cerrar calles y hemos podido hacer
cosas que hubieran sido impensables en otros sitios”. Limor
Diamant coincide con él: “Nuestra experiencia en Shreveport ha
sido fantástica. El equipo ha sido genial, la gente es genial,
no podemos quejarnos de nada. Volvería allí mañana mismo. Están
tan emocionados con el boom de la industria cinematográfica que
se muestran muy abiertos a todo. Es un sitio genial en el que
rodar en todos los sentidos”.
Junto con coetáneos como
Steven Soderbergh, Peter Hyams pertenece a un raro grupo de
directores que no sólo escriben sus propios guiones sino que
también hacen las veces de director de fotografía. En cuanto a
su particular método laboral, Hyams simplemente comenta, “Es lo
que hago. No lo veo como tres partes diferentes de un proceso,
sino que funciona en conjunto, como un todo. En realidad, la
diferencia es que nunca me siento. Me paso todo el proceso
viendo la película. La mayoría de los directores ven la película
en su cabeza, y si uno es capaz de traducir lo que ve al
celuloide, debería hacerlo él mismo. Si no, debería recurrir a
otra persona”.
James Gelarden apunta las
ventajas de trabajar con este tipo de “acuerdo combinado”: “Como
Peter es guionista, director y director de fotografía, lo que
vemos en pantalla es su historia. Así que en vez de tener que
pasar por tres personas cuando necesitas algo, lo único que
tienes que hacer es acercarte a él y preguntarle, 'Peter, ¿qué
te parece esto?... ¿Sí o no?' Y él contesta, 'esto' o 'no, está
todo mal, debería ser al revés'. El proceso de diseño siempre ha
sido muy racional”. Limor Diamant coincide en alabar las
ventajas de trabajar con la versatilidad de Hyams. “Para Peter,
la labor del director y del director de fotografía van de la
mano, no es capaz de separarlas y al verle trabajar así, uno se
da cuenta de que tiene mucho sentido… Hace que todo sea mucho
más ágil, evita la falta de comunicación que a veces se da entre
el director y el director de fotografía. Tenemos un plan de
rodaje de treinta días y lo estamos cumpliendo, y eso es porque
él realiza la labor del director de fotografía y del director.
Para él son dos partes de un todo. Es un director muy visual, y
todo lo que hace tiene sentido”.
Las virtudes de los
múltiples talentos del director también sorprendieron al
reparto. “Es una persona que tiene muchísima visión sobre la
naturaleza cinematográfica del filme, y eso dice mucho de él”,
apunta Amber Tamblyn, “Sabe jugar con el color, la textura y
todo ese tipo de elementos. Por eso Peter es un director tan
clave. Sabe exactamente lo que quiere ver en cada escena, ya lo
ve todo en su cabeza. Creo que ha sido una de las mejores
experiencias de rodaje que he tenido… Es muy diferente trabajar
así porque el actor siente que confían en él y se atreve a
lanzarse a hacer cosas que quizá no haría en un rodaje normal”.
La categoría de Hyams como
guionista también fue alabada por el reparto, y Douglas incluso
apunta que gracias a su triple faceta ha logrado esquivar
algunos de los escollos a los que se enfrentan a veces los
guionistas/directores. “No creo que sea algo que haga mucha
gente”, apunta. “Peter transmite confianza, pero por lo general,
los guionistas que también dirigen su propio material se suelen
mostrar a veces un tanto cautos. Pero Peter es un verdadero
profesional, te da mucha libertad y probablemente hace todo lo
posible porque sabe que la gente suele mostrarse un tanto
nerviosa al trabajar con guionistas/directores”.
Según Joel David Moore,
desde el principio todo indicaba que la producción sería un
éxito. “Una de las primeras cosas que hicimos”, cuenta, “fue
sentarnos todos juntos para cenar. Estaban Michael, Amber,
Jesse, y todo el reparto... En cuanto vimos lo bien que nos
llevamos supimos que el proyecto iba a ser muy especial porque
había cero tensión. Parecíamos una familia feliz desde la
primera semana de trabajo”. No obstante, según Moore, no fue
sólo cosa de las personalidades agradables de los implicados…
“El alcohol también ayudó bastante”, añade.
Aparte de lo que comieran
(o bebieran), aquella primera reunión de todo el equipo fue
sobre ruedas y sentó las bases de cómo sería funcionarían las
cosas durante el rodaje, porque cuando llegó la hora de ponerse
a trabajar, el equipo y el director tenían ya una buena
relación. Según Orlando Jones, “la primera vez que hablé con
Peter me dijo, 'Simplemente quiero crear un entorno en el que os
sintáis cómodos y podáis probar cosas diferentes'”. Hyams se
mantuvo fiel a su propósito. “Decir que ha mantenido su palabra
se queda corto”, añade Jones. “Creo que muchos directores llevan
ese discurso, y de verdad creo que muchos lo dicen en serio,
pero es muy difícil ponerlo en práctica porque una vez que se
está en el plató entran tantos factores en juego que es
complicado que un director pueda prestarte toda la atención que
necesitas para sentirte cómodo con lo que haces... Pero con
Peter, me sentí y me sigo sintiendo muy cómodo con lo que estoy
haciendo, y desde luego que intento hacer cosas que no hubiera
intentado de otra manera porque confío en que va a llevarme por
el camino correcto, si me paso me lo va a decir y si no llego
también. Confío plenamente en su visión para esta película,
confío en la fe que tiene en este filme y en este momento. No
tengo la sensación de que ha venido a crear un idea que ya tenía
en su cabeza antes de llegar, siento que realmente está aquí
conmigo y cuando rodamos, él lo vive tanto como yo”.
A la hora de dirigir a los
actores, los directores deben ser flexibles, poder adaptar su
enfoque a las necesidades del reparto. Así que, mientras que
Hyams sabía lo importante que era darle espacio a un actor
eléctrico y acostumbrado a la interpretación como Jones para que
compusiera a su personaje, otros actores se requirieron de un
proceso de dirección más específico, sobre todo en los casos en
los que se rodaban escenas claves del guión. Amber Tamblyn habla
del reto de dotar de realismo el romance que surge
repentinamente entre su personaje y el C.J. interpretado por
Metcalfe: “Hablamos largo y tendido sobre ello, y siempre me
parecía un poco raro, hasta que me di cuenta de que Peter tiene
una manera muy específica de escribir y rodar los diálogos. Es
como una obra de David Mamet, quiere que el diálogo se presente
con un ritmo y una cadencia determinados, si no, no funciona.
Así que cuando empezamos a ensayar, caí en que eso era lo que
quería Peter. De repente vas notando cómo van interactuando los
personajes, el toma y daca que tienen, cómo alimentan su
inteligencia y su humor que es lo que enciende la atracción que
sienten el uno por el otro”.
Obviamente, la presencia
de una leyenda como Michael Douglas también afecta la
producción, dado que obliga al resto del reparto a sacar lo
mejor de sí mismo para intentar ponerse a su nivel. Tamblyn, que
comparte muchas escenas con Douglas, apunta que “crea una
atmósfera genial… es muy majo, divertido y profesional y eso lo
transmite al trabajo, lo cual es muy importante. Es esencial
tener un buen ambiente cuando se rueda una película como ésta,
con un diálogo tan cargado, que parece más bien una obra de
teatro. Todo el mundo tiene que estar al 100%, y él sentó las
bases para que todos siguiéramos su ejemplo”.
Su compañero de reparto,
Jesse Metcalfe, coincide con ella, “Michael me ha ayudado mucho
en las escenas que compartíamos”, comenta. “Siempre está ahí,
siempre está listo para la acción, hace que parezca tan sencillo
que al darle la réplica te permite meter la pata y explorar la
escena, llevándola por otros caminos y jugando con las
reacciones. Como él siempre da en el clavo, como sabes que él no
va a fallar, te permites poder cambiar las cosas. Gracias a él
ha sido muy fácil tantear y buscar los matices tanto de las
escenas como de mi personaje”.
A lo largo de su carrera,
Hyams se ha labrado una reputación como director de escenas de
especialistas y de acción, e incluso a pesar de que MÁS ALLÁ DE
LA DUDA es uno de los filmes más cerebrales de su filmografía,
la historia incluye algunas escenas de acción que le permitieron
demostrar su habilidad para realizar impactantes escenas con
especialistas.
“A Peter le encanta la
acción”, observa Moore, “le gusta muchísimo. Llevé estos zapatos
para casi todas las escenas y son los zapatos más incómodos que
existen sobre la faz de la tierra. Tuve que hacer muchas escenas
de carreras y claro, hay que rodarlas desde diferentes ángulos…
cuando llevábamos siete u ocho tomas, me quería morir. Me cedían
las rodillas”.
Hyams lo ve como otra
parte más del día laboral, “Cualquiera que haga películas de
acción tiene historias terribles que contar, les encanta
comparar cicatrices, hacerse los machitos y tal. Pero lo que hay
que hacer es arriesgarlo todo pero tener siempre muchísimo
cuidado”.
Para cuidarse del peligro
inherente que conllevan las escenas de acción, Hyams utiliza un
meticuloso proceso de preparación. “Cuanta más se prepara algo,
más eficazmente se lleva luego a cabo”, apunta. “Nunca trabajo
con storyboards, solamente en las escenas que requieren de un
especialista. Primero busco la ruta, luego hago la ruta, luego
fotografío la ruta y luego hago un story para la ruta. Este
proceso es casi como rodara la escena, me siento con el equipo y
digo ‘Bueno, quizá no deberíamos estar aquí, sino que sería
mejor poner la cámara más abajo, o la cámara más arriba.
Necesitamos un ángulo más subjetivo. Quizá el coche no debería
girar aquí’. La escena se visualiza y casi se rueda en mi cabeza
durante la fase del storyboard, así que cuando llegamos a rodar
la escena de verdad, casi lo tenemos todo hecho”.
Pero incluso algo tan
técnico como el trabajo de los especialistas influye en el
impacto de la escena sobre la vida de los protagonistas y sobre
las decisiones que toman. “Tenemos persecuciones de coches”,
comenta Hyams. “No hay nadie mejor que William Friedkin o Peter
Yates. Simplemente quería una persecución que fuera A) una
sorpresa –el público no se lo espera así que se sorprende mucho;
es una escena corta, repentina y violenta y B) quería que fuera
tan subjetiva como pudiera, porque si se presenta a alguien que
está en peligro objetivamente no tiene afecta tanto a los
espectadores como si lo viven subjetivamente. Por tanto decidí
utilizar esos ángulos de cámara porque eran emocionales y no
objetivos”.
Para Peter Hyams y
compañía, uno de los aspectos más emocionantes de rodar MÁS ALLÁ
DE LA DUDA es que el filme ha sido rodada con un nuevo
instrumento tecnológico llamado “The Red Camera” o “La cámara
roja”, que captura las imágenes en vídeo digital “4K” y da la
misma calidad de imagen y profundidad de campo que una película
de 35mm. Los retos de trabajar con estas nuevas herramientas y
medios definirán las nuevas corrientes de la cinematografía
contemporánea, con Hyams y su reparto a la vanguardia.
“Es una tecnología
naciente”, confirma Hyams. “Eso conlleva todos los problemas de
trabajar con una versión beta. Lo llamamos 'beta' en cuanto al
rodaje y a la post-producción dado el sistema que estamos
usando”. Siempre a la caza de las últimas novedades
cinematográficas, rodar con la Cámara Roja le permitió a Hyams
traspasar sus propias barreras creativas. “Estaba loco por rodar
una película en digital, pero estaba esperando a que lanzaran
esta 4K, porque sacaron una versión anterior hace un año y medio
que era como un todoterreno… vamos que muy manejable no era.
Luego salió la Cámara Roja, que es plenamente móvil y supe que
había llegado la hora de hacer una incursión en lo digital”,
comenta Hyams.
Utilizar tecnología punta
tiene sus ventajas, como apunta Limor Diamant: “Por un lado, no
hay que recargar, o bueno, se recarga con una tarjeta, así que
es un proceso mucho más rápido. Por otro, no hay que reproducir
las escenas porque lo que ves es lo que grabas. Es más rápido,
más real, y te da mucha más flexibilidad para hacer retoques en
el corte inmediato digital que cuando se rueda con celuloide”.
El poder de la nueva
tecnología también impresionó al reparto. “Consigue una
profundidad increíble”, comenta Amber Tamblyn con sorpresa, “y
unas texturas de luz preciosas. El resultado final es
maravilloso, lo capta todo”. A Michael Douglas le impresionó la
habilidad de la cámara de eliminar la necesidad de los copiones:
“Abre un abanico de posibilidades”, comenta. “Te permite ver lo
que has rodado nada más rodarlo. El futuro ya está aquí”.
Hyams está encantado con
este nuevo mundo sin copiones, “La verdad es que no me gustaba
tener que ver cada día lo que habíamos rodado porque los
copiones siempre daban muchas sorpresa técnicas que nunca eran
buenas. Los copiones siempre mostraban escenas fuera de foco o
movimientos de cámara incorrectos. Ahora cuando estamos rodando,
esta cámara nos permite ver la actuación y decidir si es buena o
no. Con un monitor de alta calidad, incluso se puede decidir
sobre el enfoque”.
Dicho esto, ser de los
primeros en probar una nueva tecnología conlleva una serie de
frustraciones. “De repente pasan cosas y nadie sabe por qué”,
comenta Diamant, “porque la tecnología es muy nueva y nadie se
ha enfrentado todavía a estos problemas”. Según Tamblyn, la
idiosincrasia de la nueva cámara se convirtió en fuente
inagotable de chistes entre ella y el director. “Es difícil
trabajar con esa cámara”, apunta. “A menudo le digo a Peter
Hyams que está muy mono cuando se enfada porque le cambia la
cara, pone cara de rebote, y yo no puedo evitar que se me escape
una risilla porque está monísimo, ¡de veras!”
Incluso los detalles más
pequeños –aspectos que se consideran rutinarios cuando se
trabaja con celuloide– se convertían en retos para un equipo tan
experimentado como el de esta película. Por ejemplo, la
profundidad de campo que da esta cámara hizo que la tarea de
tapar los cinco tatuajes que lleva Jesse Metcalfe fuera todo un
reto. “De repente”, dice la directora del departamento de
maquillaje Rose Librizzi-Davis “con esta cámara se veía todo,
incluso utilizando los maquillajes que hemos perfeccionado para
trabajar con el HD normal... No funcionaba nada. Cuando está
cámara enfoca el brazo o la cara se ve todo, hasta la venita más
pequeña. Se ven cosas que antes no se veían así que para cubrir
cinco tatuajes nos volvimos locos…”. Librizzi-Davis se ríe por
no llorar, “Pedí dos horas y media el primer día y tardamos tres
horas y cuarto”. ¿Qué les aconseja a los miembros del reparto y
al equipo técnico que trabajen con esta cámara? “Durante el
proceso de casting, es importante saber qué tatuajes llevan los
actores. ¡No sabíamos que Jesse tuviera cinco!”, dice riéndose.
“¡Muy mal, Jesse!”
El propio Hyams se
enfrenta al reto con filosofía. “No soy uno de esos directores
de fotografía que creen que el celuloide es sagrado”, comenta.
“Lo único que quiero es conseguir la imagen más impresionante
que pueda... Dentro de diez años no creo que se siga utilizando
el celuloide, será cosa del pasado. Cuando se llega al nivel 4K,
se trabaja con las mismas prestaciones que una cámara de
bobinas. No digo que sea más fácil, pero tampoco es más difícil.
Tiene sus propias particularidades, pero al trabajar con
celuloide también hay que ocuparse de los rasguños o de los
pelos. Incluso una película con cien millones de presupuesto
depende del tío con el sueldo más bajo que trabaja en la
trastienda de un camión de cámara sin ventilación...
Personalmente creo que la mitificación de la fotografía se
desvanecerá con la fotografía digital porque los realizadores
podrán sentarse delante de un monitor de alta definición, que
dentro de unos años será también un monitor 4K, y podrán
visionar el producto final allí mismo. Así que la gente como yo
no podrá decir, 'No, no, en los copiones quedaba genial’. Si no
se ve bien aquí, no va a quedar bien nunca”.
“Ahora están de moda los
remakes”, observa Joel David Moore, “esas películas que
reinterpretan géneros clásicos, como los thrillers de Hitchcock.
Creo que a los espectadores les gusta ver una película moderna
envuelta en un aire clásico”. Según Moore, MÁS ALLÁ DE LA DUDA
encaja perfectamente en esta tradición. “Mientras que tiene un
atractivo clásico, al modernizar una película como ésta, se hace
muy actual, y atrae al público que consume productos MTV”.
Llegar a ese público
juvenil –que no tiene esa relación tan cercana con el cine
clásico de Hollywood – no es tarea fácil, pero contar con un
reparto de estrellas contemporáneas como Amber Tamblyn, Jesse
Metcalfe y Orlando Jones es un buen punto de partida. Para
Jones, la vuelta al estilo clásico de Hollywood es un antídoto a
la superficialidad que a veces afecta a las películas
contemporáneas. “Los filmes de hoy son muy falsos y eso no me
gusta, porque creo que es mucho más natural trabajar con un
aspecto un poco menos nítido”, comenta. “Creo que trabajar en
una película de cine negro era el camino que tenía que seguir en
mi carrera, incluso aunque sólo fuera para poder utilizar mi
repertorio sarcástico, hacer un humor inteligente y no absurdo.
Quería huir del absurdo”.
En cuanto al vestuario, el
maquillaje y la interpretación, MÁS ALLÁ DE LA DUDA hace guiños
específicos a los años cuarenta, sobre todo al glamour del viejo
Hollywood de entonces que transmite Amber Tamblyn y el personaje
de Ella Crystal. “El personaje de Amber es ayudante del fiscal
del distrito”, comenta la diseñadora de vestuario Sussana
Puisto. “Ella ya tiene ese aspecto de los años cuarenta, ese
aire antiguo que me inspiró para diseñar vestidos que bebieran
de la influencia de los años cuarenta, pero que son también
atemporales. Es como Veronica Lake o Katherine Hepburn. Para
Amber es un estilo nuevo, siempre ha interpretado a jóvenes, y
esta vez interpreta a una adulta, su aspecto es atemporal, no
moderno”.
Para Tamblyn, hija de un
talentoso actor que trabajó en Hollywood durante la época
dorada, fue una gozada vivir en primera persona la época
gloriosa del cine. “En las viejas películas de la RKO el diálogo
siempre era muy claro, así que Peter nos pidió que lleváramos
eso a nuestra interpretación”, comenta. “En cuanto a la
iluminación, hay una escena en la que me tumbo sobre la cama en
primer plano, y es un estilo muy Katherine Hepburn... Ella
siempre se giraba hacia el foco. También llevo los labios muy
rojos y pestañas falsas, trajes de secretaria vintage, el
vestuario es alucinante, la ropa es genial. Ha sido muy
divertido, me encanta trabajar con este aire moderno pero
antiguo. Ha sido fascinante”.
De hecho, ese reto, el
reto de llevar una historia clásica a un ambiente moderno
siempre ha sido la clave del proyecto, insiste Limor Diamant.
“Nos parecía que nunca antes se había hecho de la manera en que
lo había concebido Peter”, apunta. “Tiene una visión muy
específica y trabaja con mucha pasión, y eso se nos pegaba a
muchos de los que estábamos trabajando en la película”.
Hyams es plenamente
consciente de la carga histórica a la que se ha enfrentado y se
ha esforzado por crear una obra genial con el profesionalismo de
un artesano, tal y como hacían los trabajadores de la época más
clásica de Hollywood. “Lo único que sé hacer es escribir lo
mejor que puedo, dirigir la película lo mejor que puedo, filmar
la película lo mejor que puedo. No sé decir que si eso es bueno
o malo, porque sigo fielmente la teoría de Groucho Marx de que
no querría formar parte de un club que me admitiera como socio”,
dice riéndose. “Siempre pienso, '¿Cómo de bueno puede ser algo
que haya hecho yo?'. No obstante, nos hemos esforzado muchísimo
par hacer que esta película sea perfecta, hemos trabajado
durísimo. Cuando las cosas son sencillas significa que uno no se
está esforzando lo suficiente”.
La pasión y la energía de
Hyams se resumen en una frase de un compañero de profesión, el
director Carol Reed, cuyas películas EL TERCER HOMBRE y LARGA ES
LA NOCHE transmitieron el vigor y la maestría del cine negro al
cine británico de los cuarenta y cincuenta. “Antes tenía en mi
despacho una cita de Sir Carol Reed”, recuerda Hyams, “un gran
realizador que dijo, ‘Rodar una película conlleva mucho trabajo
y muchas preocupaciones, es todo miedo y dolor; pero no rodar
una película es mucho peor'”.
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