CÓMO SE HIZO "DESTINO:
WOODSTOCK"
Notas de producción © 2009
Universal Pictures
¿Se acuerdan de Woodstock? En
caso afirmativo, ya conocen el dicho: “Seguro que no
estuvieron”. Woodstock fue un acontecimiento extraordinario,
pero no es fácil encasillarlo en una película, sobre todo porque
ya se hizo con brillantez en el oscarizado documental Woodstock,
de Michael Wadleigh, de tres horas de duración, estrenado en
1970. James Schamus, el productor de DESTINO: WOODSTOCK, que se
encargó de adaptar el libro Taking Woodstock: A True Story of A
Riot, A Concert, and A Life, escrito por Elliot Tiber con Tom
Monte, explica: “Nos hemos limitado a contar una pequeña parte
de lo que ocurrió. Desde un rinconcito lleno de alegría, surgió
algo inesperado que hizo posible en parte que tuviera lugar este
increíble acontecimiento”. La historia de Elliot Tiber llegó a
manos del director y productor Ang Lee, socio de James Schamus,
casi por accidente. En octubre de 2007, Ang Lee fue a un
programa de televisión en San Francisco para hablar de su última
película, Deseo, peligro, a punto de estrenarse en la ciudad.
Elliot Tiber también presentaba su libro en el programa y le dio
un ejemplar al realizador. Ang Lee recuerda: “Al cabo de unos
días, me llamó Pat Cupo, un viejo amigo de la escuela de cine.
Se había enterado de que Elliot me había dado el libro y me
pidió que lo leyera”. Para Ang Lee, DESTINO: WOODSTOCK parecía
ser una consecución natural de sus anteriores películas. Si La
tormenta de hielo, que transcurre en 1973, representa según él
“la resaca de 1969, DESTINO: WOODSTOCK es la maravillosa víspera
y los últimos momentos de la inocencia”. “Después de hacer
varias películas trágicas”, sigue diciendo el cineasta, “me
apetecía rodar una comedia que, además, careciera de cinismo. Es
una historia sobre la liberación, la honestidad, la tolerancia y
un ‘espíritu ingenuo’ que no podemos ni debemos perder”. James
Schamus tampoco supo resistirse al proyecto. Para él era la
oportunidad para que “una nueva generación viera Woodstock y
sintiera cómo se vivía cuando teníamos esperanzas, éramos
capaces de mover montañas y disfrutar en el proceso”.
El productor
sigue diciendo: “Los dos estábamos de acuerdo con el espíritu de
entonces, y Ang se enfrentó con ganas a la dureza del rodaje. Es
la undécima película que hacemos juntos; cada vez pone el listón
más alto, cada vez el reto es mayor”.
La productora
Celia Costas, ganadora de dos Emmy, se unió al productor y al
director. Dice: “Ang Lee iba a hacer una película acerca de la
época en que me convertí en adulta, y el rodaje tendría lugar
cerca de mi casa”. No podía perderme una oportunidad así”.
Añade: “A
finales de los sesenta, creíamos poder cambiar el mundo social y
políticamente. A pesar de la guerra de Vietnam, fue una época
muy positiva. Teníamos la sensación de que si nos uníamos,
podíamos conseguir cualquier cosa. Es algo que hemos echado en
falta, y puede que hoy intentemos reencontrar esa fuerza”.
James Schamus
explica: “Debajo del tono de comedia de la película, hay
emociones, reflexiones acerca de lo que significa una
transformación para la gente”.
A este
respecto, esta película tiene mucho que ver con las primeras
colaboraciones entre Ang Lee y James Schamus, sin abandonar la
exploración de las dinámicas generacionales y familiares. Para
Elliot y sus padres, Sonia y Jake Teichberg (interpretados por
los aclamados Imelda Staunton y Henry Goodman), dos judíos
emigrados de Europa, verse atrapados inesperadamente en los
preparativos del festival se convierte en un aprendizaje, y en
mucho más: “Por primera vez en su vida, tienen la oportunidad de
ser emocionalmente sinceros los unos con los otros”, dice Celia
Costas.
James Schamus
añade: “En medio de este gran momento cultural, Elliot por fin
acepta plenamente quién es. Su identidad gay es parte de la
historia, pero también lo es su propia identidad y no sólo como
hijo de sus padres. Woodstock es una experiencia liberadora para
los tres, pero para Elliot es muy positiva”.
Demetri
Martin, del programa de la televisión por cable “Important
Things with Demetri Martin”, debuta en la gran pantalla como
Elliot Tiber en DESTINO: WOODSTOCK. Su elección, como la de
Jonathan Groff, responde a la preferencia de Ang Lee por
talentos no muy conocidos. La hija adolescente de James Schamus
insistió en que su padre viera el programa de Demetri Martin.
Después de visionar otras cosas suyas, el productor se
convenció: “Transmite inteligencia, unida a un estilo nada
agresivo y a una vulnerabilidad poco habituales en los cómicos”.
Al principio,
Demetri Martin no estaba nada seguro: “Soy un cómico, estoy
acostumbrado a ser yo mismo. Pero tendría que interpretar a otra
persona, una historia y unos diálogos que no eran míos”.
Sin embargo,
le intrigó la trayectoria emocional de su personaje: “Cuando se
ve a Elliot por primera vez, no parece relacionarse con nadie.
Está atrapado entre el deber hacia su familia y el deseo de
cortar el cordón umbilical, pero el sentimiento de culpa se lo
impide”.
“Era una
magnífica oportunidad para trabajar con Ang Lee y aprender a
interpretar”, añade el actor. Y así fue. Tuvo tres semanas de
ensayos antes del rodaje, además de pasar tiempo con el
auténtico Tiber “para preguntarle cosas muy específicas”.
Celia Costas,
hablando de Demetri Martin, dice: “Tiene un gran sentido del
ritmo y mucho instinto. Es el actor perfecto para encarnar a
Elliot, como Dustin Hoffman era perfecto para El graduado”.
En la
primavera de 2008, el proyecto estaba en marcha. Como siempre,
Ang Lee dedicó mucho tiempo a la recopilación de datos. David
Silver, el historiador de la película, se encargó de recopilar
lo que llamaron “El manual del hippy”, una serie de artículos,
noticias, ensayos y vocabulario de la época.
David Silver
explica: “Los primeros hippies fueron unos emigrantes alemanes
que se instalaron en el norte de California en comunidades
rurales agrarias. Décadas después surgió la palabra “hippy”, a
partir de “hipster” o “hip”, un sustantivo y adjetivo que
significan algo como genial, estar a la última.
“La palabra
hippy no significa radical ni activista”, sigue diciendo. “De
hecho, estaban más interesados en cambios interactivos a pequeña
escala entre personas”.
Ang Lee dice:
“El Festival de Woodstock no se celebró en el mismo Woodstock,
sino en White Lake, en Bethel, pero todos lo conocemos como
Woodstock”.
El rodaje
tuvo lugar en los condados de Columbia y Rensselaer, en el
estado de Nueva York, así como un par de días en la ciudad de
Nueva York. DESTINO: WOODSTOCK es de las primeras películas que
se beneficia de los incentivos (de un 300%) que ofrece el
estado.
En 1969, los
organizadores del Festival fueron Michael Lang (interpretado por
Jonathan Groff, Artie Kornfeld (Adam Pally), Joel Rosenman
(Daniel Eric Gold) y John Roberts (Skylar Astin), de Woodstock
Ventures. Michael Lang demostró ser un personaje memorable en el
documental Woodstock y en las memorias de Elliot Tiber. James
Schamus, hablando del promotor del Festival, que visitó el
rodaje e intercambió ideas con los cineastas y con Jonathan
Groff, dice: “A veces salía el hombre de negocios, como debía
ser, pero nunca daba la impresión de ser un cínico. Debió ser
agotador; tenía que mantener el aura del hippy perfecto”. Añade:
“A pesar de ser su primera película, Jonathan supo captar los
matices del carácter de Michael”.
Ang Lee
trabajó con el actor para “captar las vibraciones de Michael,
que tuve ocasión de sentir en persona”, dice Jonathan Groff,
“sin olvidar que debía encontrar una versión mía”. Cada día,
antes de empezar a rodar, miraba las escenas del documental en
las que aparece Michael Lang.
Además de
vestirse con la chaqueta de cuero con flecos y llevar el pelo
largo y rizado, el actor ha intentado comunicar “la magia de
Woodstock que defendía Michael, al mismo tiempo que se ocupaba
de la organización, contrataba al personal y se aseguraba de que
todo funcionaría”.
La historia
de la tenacidad que demostraron tener Michael Lang y su equipo
complementa la historia de la transformación de Elliot en el
verano del 69, pero como dice el productor ejecutivo Michael
Hausman: “El recinto del festival se encuentra al otro lado de
la colina donde está el motel y nuestros protagonistas”.
James Schamus
lo deja muy claro: “Si alguien espera ver quién encarna a Janis
Joplin, tendrá una desilusión. DESTINO: WOODSTOCK no va de eso,
nunca fue nuestra intención”.
El conocido
cómico Eugene Levy recuerda: “No pudieron escoger un mejor
momento para el festival. Era el final de lo que probablemente
fue la década más dinámica del siglo XX. Reconozco que no sabía
nada de Woodstock antes, pero ese fin de semana salió en todas
las noticias”.
“Ang quería
que me pareciera y sonara lo más posible a Max”, sigue diciendo
el actor. “Leí cosas acerca de él y estudié las pocas imágenes
rodadas que quedan de él. Ang me dijo que era un republicano de
vieja cepa, al estilo Abe Lincoln, respetuoso con las libertades
que defendía el partido inicialmente”.
Añade:
“Woodstock empezó como un negocio para él, pero lo apoyó y lo
defendió. Había tenido un grave problema de salud un año antes,
y no se dejaba intimidar fácilmente. Dijo a sus descontentos
vecinos: ‘Esos chicos no son malos, al contrario’”.
En el lado
opuesto está Dan, encarnado por Jeffrey Dean Morgan, al que
describe como “un líder en el pueblo. En apariencia, y solo en
apariencia, felizmente casado. Los habitantes del pueblo no
están nada contentos con la idea de que miles de hippies alteren
sus costumbres”. El actor añade: “Pero el mundo, su mundo, está
a punto de cambiar. ¿Quién iba a imaginar que un concierto
consiguiera tanto?”
Pero nadie
esperaba tampoco que acudiera tanta gente, lo que le vino muy
bien a la gente del pueblo. El cómico Eugene Levy dice: “Es
verdad que Max subió el precio del alquiler de sus prados cuando
se enteró de la cantidad de gente que estaba en camino, pero
también les dijo a los promotores que les apoyaría al cien por
cien, y lo hizo. Era un hombre de palabra y un buen empresario”.
El
calificativo de “buen empresario” no encaja con los Teichberg.
Aun así, tal como dice Eugene Levy: “Elliot y sus padres ganaron
mucho dinero en unos cuantos días. Para ellos fue un punto de
inflexión”.
Henry
Goodman, que interpreta al cabeza de la familia Teichberg, cree
que fue beneficioso para la familia en más de un aspecto: “Cada
personaje avanza de forma positiva en esta película”.
Celia Costas
no esconde su admiración por la facilidad con que el actor
“transmite la falta de felicidad de Jake y cómo, poco a poco, se
abre como una flor. Henry está maravilloso en el papel”. James
Schamus comenta: “Al final de la película, su hijo y él acaban
teniendo una relación de verdad”.
La madre de
Elliot, que siempre lo desaprueba todo, debido a su historial de
inmigrante, da pie a momentos realmente cómicos aunque, como
explica Imelda Staunton: “Vienen de sitios muy oscuros, como
suele ocurrir con la mejor comedia. Ang y yo hablamos y llegamos
a la conclusión de que no intentaría ser graciosa. Sonia creció
en Rusia y lo pasó realmente mal”.
“Jake y Sonia
no saben hablarse, no saben expresar sus sentimientos”, sigue
diciendo. “No hay nada mejor para un actor que un buen papel.
Solo he tenido que hacer vivir el personaje”.
La modestia
de la actriz no refleja su entrega. El diseñador de vestuario
Joseph G. Aulisi recuerda: “Imelda y yo hablamos por teléfono y
me dijo, ‘Tienes que ayudarme, me muevo con demasiada agilidad’,
porque todos imaginábamos a Sonia con algo más de peso. Diseñé
una bolsa que rellenamos con semillas para pájaros y la
adaptamos a las típicas batas de los sesenta. Funcionó tan bien
que la gente no la reconocía sin la bata y la peluca”.
Liev
Schreiber, que mide un metro noventa, encarna a Vilma, un ex
marine convertido en travesti, que se une a los preparativos en
calidad de guarda de seguridad de El Monaco. La presencia de
Vilma ayuda a Elliot a entender que debe vivir su vida de gay, y
Elliot anima discretamente a sus padres a vivir la suya.
Ang Lee ve a
Vilma como “alguien que ha luchado para estar en paz consigo
mismo, por lo que puede servir de modelo a Elliot”. Añade:
“Todos somos muy complicados. ¿Cómo pueden elementos tan
dispares, la experiencia de la guerra, el travestismo, la
bondad, coexistir en una sola persona? Pero no es un problema
para Vilma; y si es un problema, será el de la persona que no la
acepta”.
Liev
Schreiber dice que mientras se preparaba para el papel descubrió
que “el movimiento gay era muy activo en 1969. Vilma representa
muchas contradicciones, no solo sexuales, sino también en su
carácter. Esas contradicciones me parecieron muy interesantes.
No ha dejado de ser masculina, pero tampoco de ser femenina. Es
como es, y no le preocupa el qué dirán. Es generosa, ofrece
protección”.
El actor
sigue diciendo, con una sonrisa: “No era la primera vez que me
vestía de mujer, eso no me importaba. Solo me preocupaba saber
si me quedaba bien el vestido”.
El diseñador
de producción David Gropman dice: “Lo maravilloso de Ang es cómo
se empeñó en meterse y comprender el mundo, la cultura y la
época en que transcurre la película”.
Ang Lee añade
“Durante la preparación de DESTINO: WOODSTOCK, empecé a sentir
una auténtica pasión por los años sesenta”. Pero su pasión por
la autenticidad supera a cualquier otra. Jonathan Groff, que en
aquellos años estaba trabajando en una reposición del musical
“Hair”, recuerda que semanas antes del rodaje, el director le
entregó una carpeta llena de fotocopias de recortes de
periódicos de la época, diez CD con canciones imprescindibles de
finales de los sesenta y DVD de unas veinte películas de y
acerca de esos años.
Emile Hirsch,
que hace el papel de Billy, un soldado que acaba de volver de
Vietnam, dice: “Ang se preocupa por los detalles. Me mandó
muchos DVD, entre los que estaban Apocalypse Now, El cazador,
Platoon, La chaqueta metálica, La colina de la hamburguesa, el
documental Winter Soldier, además de películas sobre la II
Guerra Mundial y Fantastic Voyage”.
El diseñador
de vestuario Joseph Aulisi está de acuerdo: “Nunca he trabajado
con un director que venga tan preparado, ni que tenga una visión
tan firme de lo que quiere obtener. Se acuerda de todas las
fotografías que se le enseña. Conocía tan bien el material, le
preocupaba tanto la exactitud, que era imposible no contagiarse
y compartir esa visión”.
“En general”,
sigue diciendo, “siempre que podíamos, usábamos ropa de la época
procedente de unos 50 establecimientos, excepto los días en que
había mucha figuración. El año 1969 fue un punto de inflexión en
la moda. Los habitantes del pueblo, sin embargo, visten con ropa
estilo venta por catálogo, como se hacía mucho entonces”.
Celia Costas
añade: “Nos familiarizamos con lo que se escuchaba y leía; con
el arte, las series y los anuncios que se veían. Aprendimos
muchas cosas que ignorábamos sobre el festival”.
Por ejemplo,
descubrieron que los suministros de comida alcanzaron niveles
peligrosamente bajos. Los escasos puestos dentro del recinto del
festival se quedaron sin nada el primer día, y las neveras y
despensas de las cafeterías y comercios del pueblo también se
vaciaron. El grupo hippy Hog Farm ayudó en lo que pudo,
preparando comida y repartiéndola gratis.
El guionista
y productor James Schamus explica: “No todos los que fueron a
Woodstock eran hippies con largas melenas, patillas, que fumaban
porros. Aunque es la impresión que tenemos por los reportajes y
las fotos que publicaron los medios, había jóvenes que no tenían
un aspecto muy diferente del actual”.
El equipo de
historiadores llegó a la conclusión de que los primeros en
llegar fueron los hippies, algunos venían de la costa oeste, a
los que siguieron los universitarios y finalmente todos los
demás, entre los que había gente con el pelo corto y ropa que no
llamaba la atención.
Ang Lee
decidió dividir la figuración en siete “tribus”, entre las que
estaba la tribu del sauce, la tribu de los moteros y la tribu
del lago. La script Mary Cybulski dice: “Fue de gran ayuda a la
hora de rodar. Cuando llegábamos a un decorado con cientos de
extras, sabíamos automáticamente quién debía hacer qué y dónde”.
Ang Lee añade: “Así podía distinguirles, había cientos de
personas”.
La directora
de casting de figuración explica: “Tuvimos la suerte de
encontrar a muchas personas que aún viven en comunidades, que
siguen la filosofía de los jóvenes de Woodstock. La mayoría eran
perfectos, eran realmente auténticos, y se nota”.
Sigue
diciendo: “Ang se interesó mucho por el casting de los extras e
insistió en que quedara patente que el acontecimiento fue un
punto de reunión para personas muy diferentes que convivieron en
perfecta armonía durante tres días”.
James Schamus
recalca: “En los tres días que duró Woodstock, no hubo un solo
incidente violento. Fue una auténtica celebración”. El segundo
ayudante de dirección Tudor Jones dice: “Ang no deja nada al
azar, lo ve todo. Un figurante puede estar a 250 metros de la
cámara, pero insistirá en que esté en el punto correcto haciendo
lo que debe hacer. Quiere que todos estén en el nivel emocional
adecuado para la escena, no le importa repetir la toma una y
otra vez. Como segundo ayudante de dirección, me hace sentir que
mi trabajo sirve de algo, no como otros directores que no se
fijan en nuestro esfuerzo”.
Uno de los
grandes retos logísticos del rodaje fue organizar la escena del
atasco en la que un policía estatal lleva en moto a Elliot desde
el motel hasta el concierto. La moto avanza zigzagueando entre
una eterna fila de vehículos y de personas andando. La escena,
para la que se necesitaron cientos de extras y unos cien coches,
se rodó en un día a pesar de la dificultad.
“Fue posible
hacerlo gracias al increíble equipo técnico que teníamos”, dice
el productor ejecutivo Michael Hausman. “Era la escena más
complicada de todo el rodaje, por lo que ensayamos el día
antes”.
La mayoría de
los 42 días del rodaje transcurrió en New Lebanon, en el condado
de Columbia, que nunca había albergado una superproducción.
Los coches de
la época, escarabajos y furgonetas Volkwagen entre otros,
volvieron a llenar el paisaje. El coordinador de vehículos
Philip Schneider recuerda: “Algunos coches estaban realmente en
las últimas y no se recuperaron después de la escena del
atasco”.
Un motel en
desuso, el Valley Rest, fue tomado al asalto por el departamento
del diseñador de producción David Gropman y remodelado para
hacer las veces del desaparecido El Monaco.
James Schamus
alaba a David Gropman y a su equipo por haberse molestado en
“estudiar la historia de la familia de Elliot, la historia de
los montes Catskill y lo que significaba ser una familia judía
en ese entorno”.
“Si no fuera
por el incentivo a los rodajes, nunca hubiéramos podido filmar
en el estado de Nueva York”, explica la productora Celia Costas.
“Pocas veces habíamos vivido una experiencia tan positiva en
cuanto a decorados naturales. Los habitantes de New Lebanon, y
de los condados de Columbia y Rensselaer en general, nos
acogieron con los brazos abiertos y se convirtieron en
auténticos socios”.
Durante el
rodaje, la experta en medioambiente Nicole Feder se encargó de
implantar un amplio programa de reciclaje. Para las escenas con
cientos de figurantes se instalaron dispensadores de agua para
evitar el uso de botellas de plástico y la consiguiente basura.
Como dice Celia Costas: “Estaba dentro del espíritu de la
película”.
James Schamus
compara los esfuerzos medioambientales de hace 40 años con los
actuales, y dice: “Es verdad que las 240 hectáreas de Woodstock
se llenaron de basura, pero 400 voluntarios se quedaron para
limpiarlas. Incluso eso fue maravilloso”.
Y añade:
“Woodstock fueron tres días de paz y música, lo nuestro fueron
tres meses de paz y película”.
Ang Lee
concluye diciendo: “Gracias a un gran reparto y a un equipo
genial, pudimos sentir la energía y el espíritu de Woodstock.
¡Nos lo pasamos en grande!”
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Destino: Woodstock" - Copyright © 2009
Universal Pictures y Focus Features.
Fotos por Ken Regan. Distribuida en España por Universal Pictures International
Spain. Todos los derechos reservados.
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