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DESTINO: WOODSTOCK
(Taking Woodstock)


cartel
Dirección: Ang Lee.
País:
USA.
Año: 2009.
Duración: 110 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Demetri Martin (Elliot Teichberg), Imelda Staunton (Sonia Teichberg), Emile Hirsch (Billy), Liev Schreiber (Vilma), Jonathan Groff (Michael Lang), Dan Fogler (Devon), Henry Goodman (Jake Teichberg), Paul Dano, Eugene Levy (Max), Jeffrey Dean Morgan (Dan).
Guión: James Schamus; basado en el libro "Taking Woodstock" de Elliot Tiber y Tom Monte.
Producción: James Schamus, Ang Lee y Celia Costas.
Música: Danny Elfman.
Fotografía:
Eric Gautier.
Montaje: Tim Squyres.
Diseño de producción: David Gropman.
Vestuario: Joseph G. Aulisi.
Estreno en USA: 28 Agosto 2009.
Estreno en España: 25 Septiembre 2009.

CÓMO SE HIZO "DESTINO: WOODSTOCK"
Notas de producción © 2009 Universal Pictures

¿Se acuerdan de Woodstock? En caso afirmativo, ya conocen el dicho: “Seguro que no estuvieron”. Woodstock fue un acontecimiento extraordinario, pero no es fácil encasillarlo en una película, sobre todo porque ya se hizo con brillantez en el oscarizado documental Woodstock, de Michael Wadleigh, de tres horas de duración, estrenado en 1970. James Schamus, el productor de DESTINO: WOODSTOCK, que se encargó de adaptar el libro Taking Woodstock: A True Story of A Riot, A Concert, and A Life, escrito por Elliot Tiber con Tom Monte, explica: “Nos hemos limitado a contar una pequeña parte de lo que ocurrió. Desde un rinconcito lleno de alegría, surgió algo inesperado que hizo posible en parte que tuviera lugar este increíble acontecimiento”. La historia de Elliot Tiber llegó a manos del director y productor Ang Lee, socio de James Schamus, casi por accidente. En octubre de 2007, Ang Lee fue a un programa de televisión en San Francisco para hablar de su última película, Deseo, peligro, a punto de estrenarse en la ciudad. Elliot Tiber también presentaba su libro en el programa y le dio un ejemplar al realizador. Ang Lee recuerda: “Al cabo de unos días, me llamó Pat Cupo, un viejo amigo de la escuela de cine. Se había enterado de que Elliot me había dado el libro y me pidió que lo leyera”. Para Ang Lee, DESTINO: WOODSTOCK parecía ser una consecución natural de sus anteriores películas. Si La tormenta de hielo, que transcurre en 1973, representa según él “la resaca de 1969, DESTINO: WOODSTOCK es la maravillosa víspera y los últimos momentos de la inocencia”. “Después de hacer varias películas trágicas”, sigue diciendo el cineasta, “me apetecía rodar una comedia que, además, careciera de cinismo. Es una historia sobre la liberación, la honestidad, la tolerancia y un ‘espíritu ingenuo’ que no podemos ni debemos perder”. James Schamus tampoco supo resistirse al proyecto. Para él era la oportunidad para que “una nueva generación viera Woodstock y sintiera cómo se vivía cuando teníamos esperanzas, éramos capaces de mover montañas y disfrutar en el proceso”.

 

  El productor sigue diciendo: “Los dos estábamos de acuerdo con el espíritu de entonces, y Ang se enfrentó con ganas a la dureza del rodaje. Es la undécima película que hacemos juntos; cada vez pone el listón más alto, cada vez el reto es mayor”.

  La productora Celia Costas, ganadora de dos Emmy, se unió al productor y al director. Dice: “Ang Lee iba a hacer una película acerca de la época en que me convertí en adulta, y el rodaje tendría lugar cerca de mi casa”. No podía perderme una oportunidad así”.

  Añade: “A finales de los sesenta, creíamos poder cambiar el mundo social y políticamente. A pesar de la guerra de Vietnam, fue una época muy positiva. Teníamos la sensación de que si nos uníamos, podíamos conseguir cualquier cosa. Es algo que hemos echado en falta, y puede que hoy intentemos reencontrar esa fuerza”.

  James Schamus explica: “Debajo del tono de comedia de la película, hay emociones, reflexiones acerca de lo que significa una transformación para la gente”.

  A este respecto, esta película tiene mucho que ver con las primeras colaboraciones entre Ang Lee y James Schamus, sin abandonar la exploración de las dinámicas generacionales y familiares. Para Elliot y sus padres, Sonia y Jake Teichberg (interpretados por los aclamados Imelda Staunton y Henry Goodman), dos judíos emigrados de Europa, verse atrapados inesperadamente en los preparativos del festival se convierte en un aprendizaje, y en mucho más: “Por primera vez en su vida, tienen la oportunidad de ser emocionalmente sinceros los unos con los otros”, dice Celia Costas.

  James Schamus añade: “En medio de este gran momento cultural, Elliot por fin acepta plenamente quién es. Su identidad gay es parte de la historia, pero también lo es su propia identidad y no sólo como hijo de sus padres. Woodstock es una experiencia liberadora para los tres, pero para Elliot es muy positiva”.

  Demetri Martin, del programa de la televisión por cable “Important Things with Demetri Martin”, debuta en la gran pantalla como Elliot Tiber en DESTINO: WOODSTOCK. Su elección, como la de Jonathan Groff, responde a la preferencia de Ang Lee por talentos no muy conocidos. La hija adolescente de James Schamus insistió en que su padre viera el programa de Demetri Martin. Después de visionar otras cosas suyas, el productor se convenció: “Transmite inteligencia, unida a un estilo nada agresivo y a una vulnerabilidad poco habituales en los cómicos”.

  Al principio, Demetri Martin no estaba nada seguro: “Soy un cómico, estoy acostumbrado a ser yo mismo. Pero tendría que interpretar a otra persona, una historia y unos diálogos que no eran míos”.

  Sin embargo, le intrigó la trayectoria emocional de su personaje: “Cuando se ve a Elliot por primera vez, no parece relacionarse con nadie. Está atrapado entre el deber hacia su familia y el deseo de cortar el cordón umbilical, pero el sentimiento de culpa se lo impide”.

  “Era una magnífica oportunidad para trabajar con Ang Lee y aprender a interpretar”, añade el actor. Y así fue. Tuvo tres semanas de ensayos antes del rodaje, además de pasar tiempo con el auténtico Tiber “para preguntarle cosas muy específicas”.

  Celia Costas, hablando de Demetri Martin, dice: “Tiene un gran sentido del ritmo y mucho instinto. Es el actor perfecto para encarnar a Elliot, como Dustin Hoffman era perfecto para El graduado”.

  En la primavera de 2008, el proyecto estaba en marcha. Como siempre, Ang Lee dedicó mucho tiempo a la recopilación de datos. David Silver, el historiador de la película, se encargó de recopilar lo que llamaron “El manual del hippy”, una serie de artículos, noticias, ensayos y vocabulario de la época.

  David Silver explica: “Los primeros hippies fueron unos emigrantes alemanes que se instalaron en el norte de California en comunidades rurales agrarias. Décadas después surgió la palabra “hippy”, a partir de “hipster” o “hip”, un sustantivo y adjetivo que significan algo como genial, estar a la última.

  “La palabra hippy no significa radical ni activista”, sigue diciendo. “De hecho, estaban más interesados en cambios interactivos a pequeña escala entre personas”.

  Ang Lee dice: “El Festival de Woodstock no se celebró en el mismo Woodstock, sino en White Lake, en Bethel, pero todos lo conocemos como Woodstock”.

  El rodaje tuvo lugar en los condados de Columbia y Rensselaer, en el estado de Nueva York, así como un par de días en la ciudad de Nueva York. DESTINO: WOODSTOCK es de las primeras películas que se beneficia de los incentivos (de un 300%) que ofrece el estado.

  En 1969, los organizadores del Festival fueron Michael Lang (interpretado por Jonathan Groff, Artie Kornfeld (Adam Pally), Joel Rosenman (Daniel Eric Gold) y John Roberts (Skylar Astin), de Woodstock Ventures. Michael Lang demostró ser un personaje memorable en el documental Woodstock y en las memorias de Elliot Tiber. James Schamus, hablando del promotor del Festival, que visitó el rodaje e intercambió ideas con los cineastas y con Jonathan Groff, dice: “A veces salía el hombre de negocios, como debía ser, pero nunca daba la impresión de ser un cínico. Debió ser agotador; tenía que mantener el aura del hippy perfecto”. Añade: “A pesar de ser su primera película, Jonathan supo captar los matices del carácter de Michael”.

  Ang Lee trabajó con el actor para “captar las vibraciones de Michael, que tuve ocasión de sentir en persona”, dice Jonathan Groff, “sin olvidar que debía encontrar una versión mía”. Cada día, antes de empezar a rodar, miraba las escenas del documental en las que aparece Michael Lang.

  Además de vestirse con la chaqueta de cuero con flecos y llevar el pelo largo y rizado, el actor ha intentado comunicar “la magia de Woodstock que defendía Michael, al mismo tiempo que se ocupaba de la organización, contrataba al personal y se aseguraba de que todo funcionaría”.

  La historia de la tenacidad que demostraron tener Michael Lang y su equipo complementa la historia de la transformación de Elliot en el verano del 69, pero como dice el productor ejecutivo Michael Hausman: “El recinto del festival se encuentra al otro lado de la colina donde está el motel y nuestros protagonistas”.

  James Schamus lo deja muy claro: “Si alguien espera ver quién encarna a Janis Joplin, tendrá una desilusión. DESTINO: WOODSTOCK no va de eso, nunca fue nuestra intención”.

  El conocido cómico Eugene Levy recuerda: “No pudieron escoger un mejor momento para el festival. Era el final de lo que probablemente fue la década más dinámica del siglo XX. Reconozco que no sabía nada de Woodstock antes, pero ese fin de semana salió en todas las noticias”.

  “Ang quería que me pareciera y sonara lo más posible a Max”, sigue diciendo el actor. “Leí cosas acerca de él y estudié las pocas imágenes rodadas que quedan de él. Ang me dijo que era un republicano de vieja cepa, al estilo Abe Lincoln, respetuoso con las libertades que defendía el partido inicialmente”.

  Añade: “Woodstock empezó como un negocio para él, pero lo apoyó y lo defendió. Había tenido un grave problema de salud un año antes, y no se dejaba intimidar fácilmente. Dijo a sus descontentos vecinos: ‘Esos chicos no son malos, al contrario’”.

  En el lado opuesto está Dan, encarnado por Jeffrey Dean Morgan, al que describe como “un líder en el pueblo. En apariencia, y solo en apariencia, felizmente casado. Los habitantes del pueblo no están nada contentos con la idea de que miles de hippies alteren sus costumbres”. El actor añade: “Pero el mundo, su mundo, está a punto de cambiar. ¿Quién iba a imaginar que un concierto consiguiera tanto?”

  Pero nadie esperaba tampoco que acudiera tanta gente, lo que le vino muy bien a la gente del pueblo. El cómico Eugene Levy dice: “Es verdad que Max subió el precio del alquiler de sus prados cuando se enteró de la cantidad de gente que estaba en camino, pero también les dijo a los promotores que les apoyaría al cien por cien, y lo hizo. Era un hombre de palabra y un buen empresario”.

  El calificativo de “buen empresario” no encaja con los Teichberg. Aun así, tal como dice Eugene Levy: “Elliot y sus padres ganaron mucho dinero en unos cuantos días. Para ellos fue un punto de inflexión”.

  Henry Goodman, que interpreta al cabeza de la familia Teichberg, cree que fue beneficioso para la familia en más de un aspecto: “Cada personaje avanza de forma positiva en esta película”.

  Celia Costas no esconde su admiración por la facilidad con que el actor “transmite la falta de felicidad de Jake y cómo, poco a poco, se abre como una flor. Henry está maravilloso en el papel”. James Schamus comenta: “Al final de la película, su hijo y él acaban teniendo una relación de verdad”.

  La madre de Elliot, que siempre lo desaprueba todo, debido a su historial de inmigrante, da pie a momentos realmente cómicos aunque, como explica Imelda Staunton: “Vienen de sitios muy oscuros, como suele ocurrir con la mejor comedia. Ang y yo hablamos y llegamos a la conclusión de que no intentaría ser graciosa. Sonia creció en Rusia y lo pasó realmente mal”.

  “Jake y Sonia no saben hablarse, no saben expresar sus sentimientos”, sigue diciendo. “No hay nada mejor para un actor que un buen papel. Solo he tenido que hacer vivir el personaje”.

  La modestia de la actriz no refleja su entrega. El diseñador de vestuario Joseph G. Aulisi recuerda: “Imelda y yo hablamos por teléfono y me dijo, ‘Tienes que ayudarme, me muevo con demasiada agilidad’, porque todos imaginábamos a Sonia con algo más de peso. Diseñé una bolsa que rellenamos con semillas para pájaros y la adaptamos a las típicas batas de los sesenta. Funcionó tan bien que la gente no la reconocía sin la bata y la peluca”.

  Liev Schreiber, que mide un metro noventa, encarna a Vilma, un ex marine convertido en travesti, que se une a los preparativos en calidad de guarda de seguridad de El Monaco. La presencia de Vilma ayuda a Elliot a entender que debe vivir su vida de gay, y Elliot anima discretamente a sus padres a vivir la suya.

  Ang Lee ve a Vilma como “alguien que ha luchado para estar en paz consigo mismo, por lo que puede servir de modelo a Elliot”. Añade: “Todos somos muy complicados. ¿Cómo pueden elementos tan dispares, la experiencia de la guerra, el travestismo, la bondad, coexistir en una sola persona? Pero no es un problema para Vilma; y si es un problema, será el de la persona que no la acepta”.

  Liev Schreiber dice que mientras se preparaba para el papel descubrió que “el movimiento gay era muy activo en 1969. Vilma representa muchas contradicciones, no solo sexuales, sino también en su carácter. Esas contradicciones me parecieron muy interesantes. No ha dejado de ser masculina, pero tampoco de ser femenina. Es como es, y no le preocupa el qué dirán. Es generosa, ofrece protección”.

  El actor sigue diciendo, con una sonrisa: “No era la primera vez que me vestía de mujer, eso no me importaba. Solo me preocupaba saber si me quedaba bien el vestido”.

  El diseñador de producción David Gropman dice: “Lo maravilloso de Ang es cómo se empeñó en meterse y comprender el mundo, la cultura y la época en que transcurre la película”.

  Ang Lee añade “Durante la preparación de DESTINO: WOODSTOCK, empecé a sentir una auténtica pasión por los años sesenta”. Pero su pasión por la autenticidad supera a cualquier otra. Jonathan Groff, que en aquellos años estaba trabajando en una reposición del musical “Hair”, recuerda que semanas antes del rodaje, el director le entregó una carpeta llena de fotocopias de recortes de periódicos de la época, diez CD con canciones imprescindibles de finales de los sesenta y DVD de unas veinte películas de y acerca de esos años.

  Emile Hirsch, que hace el papel de Billy, un soldado que acaba de volver de Vietnam, dice: “Ang se preocupa por los detalles. Me mandó muchos DVD, entre los que estaban Apocalypse Now, El cazador, Platoon, La chaqueta metálica, La colina de la hamburguesa, el documental Winter Soldier, además de películas sobre la II Guerra Mundial y Fantastic Voyage”.

  El diseñador de vestuario Joseph Aulisi está de acuerdo: “Nunca he trabajado con un director que venga tan preparado, ni que tenga una visión tan firme de lo que quiere obtener. Se acuerda de todas las fotografías que se le enseña. Conocía tan bien el material, le preocupaba tanto la exactitud, que era imposible no contagiarse y compartir esa visión”.

  “En general”, sigue diciendo, “siempre que podíamos, usábamos ropa de la época procedente de unos 50 establecimientos, excepto los días en que había mucha figuración. El año 1969 fue un punto de inflexión en la moda. Los habitantes del pueblo, sin embargo, visten con ropa estilo venta por catálogo, como se hacía mucho entonces”.

  Celia Costas añade: “Nos familiarizamos con lo que se escuchaba y leía; con el arte, las series y los anuncios que se veían. Aprendimos muchas cosas que ignorábamos sobre el festival”.

  Por ejemplo, descubrieron que los suministros de comida alcanzaron niveles peligrosamente bajos. Los escasos puestos dentro del recinto del festival se quedaron sin nada el primer día, y las neveras y despensas de las cafeterías y comercios del pueblo también se vaciaron. El grupo hippy Hog Farm ayudó en lo que pudo, preparando comida y repartiéndola gratis.

  El guionista y productor James Schamus explica: “No todos los que fueron a Woodstock eran hippies con largas melenas, patillas, que fumaban porros. Aunque es la impresión que tenemos por los reportajes y las fotos que publicaron los medios, había jóvenes que no tenían un aspecto muy diferente del actual”.

  El equipo de historiadores llegó a la conclusión de que los primeros en llegar fueron los hippies, algunos venían de la costa oeste, a los que siguieron los universitarios y finalmente todos los demás, entre los que había gente con el pelo corto y ropa que no llamaba la atención.

  Ang Lee decidió dividir la figuración en siete “tribus”, entre las que estaba la tribu del sauce, la tribu de los moteros y la tribu del lago. La script Mary Cybulski dice: “Fue de gran ayuda a la hora de rodar. Cuando llegábamos a un decorado con cientos de extras, sabíamos automáticamente quién debía hacer qué y dónde”.
Ang Lee añade: “Así podía distinguirles, había cientos de personas”.

  La directora de casting de figuración explica: “Tuvimos la suerte de encontrar a muchas personas que aún viven en comunidades, que siguen la filosofía de los jóvenes de Woodstock. La mayoría eran perfectos, eran realmente auténticos, y se nota”.

  Sigue diciendo: “Ang se interesó mucho por el casting de los extras e insistió en que quedara patente que el acontecimiento fue un punto de reunión para personas muy diferentes que convivieron en perfecta armonía durante tres días”.

  James Schamus recalca: “En los tres días que duró Woodstock, no hubo un solo incidente violento. Fue una auténtica celebración”. El segundo ayudante de dirección Tudor Jones dice: “Ang no deja nada al azar, lo ve todo. Un figurante puede estar a 250 metros de la cámara, pero insistirá en que esté en el punto correcto haciendo lo que debe hacer. Quiere que todos estén en el nivel emocional adecuado para la escena, no le importa repetir la toma una y otra vez. Como segundo ayudante de dirección, me hace sentir que mi trabajo sirve de algo, no como otros directores que no se fijan en nuestro esfuerzo”.

  Uno de los grandes retos logísticos del rodaje fue organizar la escena del atasco en la que un policía estatal lleva en moto a Elliot desde el motel hasta el concierto. La moto avanza zigzagueando entre una eterna fila de vehículos y de personas andando. La escena, para la que se necesitaron cientos de extras y unos cien coches, se rodó en un día a pesar de la dificultad.

  “Fue posible hacerlo gracias al increíble equipo técnico que teníamos”, dice el productor ejecutivo Michael Hausman. “Era la escena más complicada de todo el rodaje, por lo que ensayamos el día antes”.

  La mayoría de los 42 días del rodaje transcurrió en New Lebanon, en el condado de Columbia, que nunca había albergado una superproducción.

  Los coches de la época, escarabajos y furgonetas Volkwagen entre otros, volvieron a llenar el paisaje. El coordinador de vehículos Philip Schneider recuerda: “Algunos coches estaban realmente en las últimas y no se recuperaron después de la escena del atasco”.

  Un motel en desuso, el Valley Rest, fue tomado al asalto por el departamento del diseñador de producción David Gropman y remodelado para hacer las veces del desaparecido El Monaco.

  James Schamus alaba a David Gropman y a su equipo por haberse molestado en “estudiar la historia de la familia de Elliot, la historia de los montes Catskill y lo que significaba ser una familia judía en ese entorno”.

  “Si no fuera por el incentivo a los rodajes, nunca hubiéramos podido filmar en el estado de Nueva York”, explica la productora Celia Costas. “Pocas veces habíamos vivido una experiencia tan positiva en cuanto a decorados naturales. Los habitantes de New Lebanon, y de los condados de Columbia y Rensselaer en general, nos acogieron con los brazos abiertos y se convirtieron en auténticos socios”.

  Durante el rodaje, la experta en medioambiente Nicole Feder se encargó de implantar un amplio programa de reciclaje. Para las escenas con cientos de figurantes se instalaron dispensadores de agua para evitar el uso de botellas de plástico y la consiguiente basura. Como dice Celia Costas: “Estaba dentro del espíritu de la película”.

  James Schamus compara los esfuerzos medioambientales de hace 40 años con los actuales, y dice: “Es verdad que las 240 hectáreas de Woodstock se llenaron de basura, pero 400 voluntarios se quedaron para limpiarlas. Incluso eso fue maravilloso”.

  Y añade: “Woodstock fueron tres días de paz y música, lo nuestro fueron tres meses de paz y película”.

  Ang Lee concluye diciendo: “Gracias a un gran reparto y a un equipo genial, pudimos sentir la energía y el espíritu de Woodstock. ¡Nos lo pasamos en grande!”


Imágenes y notas de cómo se hizo "Destino: Woodstock" - Copyright © 2009 Universal Pictures y Focus Features. Fotos por Ken Regan. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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