
Ampliar
cartel
 |
Título
en Latinoamérica: La caída
del Halcón Negro.
Dirección: Ridley Scott.
País: USA.
Año: 2001.
Duración: 144 min.
Interpretación: Josh
Hartnett (Sargento Matt Eversmann), Ewan McGregor
(Compañía Clerk John Grimes), Tom Sizemore
(Teniente Coronel Danny McKinght), Eric Bana
(Sargento de 1ª Clase Norm Hooten), William
Fichtner (Sargento Mayor Paul Howe), Ewen Bremner
(Especialista Mike Kurth), Kim Coates (Soldado
Wex), Hugh Dancy (Sargento de 1ª Clase Kurt
Schmid), Ioan Gruffud (Sargento Beales).
Guión: Ken
Nolan y Steve Zaillian; basado en el libro de
Mark Bowden.
Producción: Jerry
Bruckheimer y Ridley Scott.
Música: Hans
Zimmer, Jeff Rona y Mel Wesson.
Fotografía: Slavomir Idziak.
Montaje: Pietro
Scalia.
Diseño de producción: Arthur
Max.
Dirección artística: Pier
Luigi Basile y Marco Trentini.
Vestuario: Sammy
Howarth-Sheldon y David Murphy. |
CRÍTICA
Joaquín
R. Fernández
Puntuación:
6.75
Banda Sonora Original: *****
Cuando
Hollywood se dispone a producir una película
enteramente bélica, casi siempre se centra en
conflictos muy alejados de nuestros días,
circunstancia que, por cierto, no sucedía en
décadas pasadas (los filmes surgidos durante y
tras la Segunda Guerra Mundial son abundantes, al
igual que los de Vietnam). Hoy, la sociedad
occidental se ha vuelto tan egoísta que lanza
soñolientas miradas hacia contiendas lejanas en
las que no ven necesidad de una intervención
militar. Sólo nos damos cuenta de que existen
otras guerras por ahí fuera cuando, primero, se
nos toca el petróleo o, segundo, la vergüenza
propia se hace efectiva al permitir genocidios
cometidos por los más crueles tiranos.
Black
Hawk Derribado no se
posiciona con claridad a la hora de narrar los
trágicos acontecimientos que se sucedieron en
Somalia durante el año 1993. Ridley
Scott prefiere observarlo todo sin
comprometerse demasiado con lo que su cámara nos
muestra. No obstante, sí inserta algunos pasajes
con mensaje, quizás con la intención de añadir
un aire pretencioso al producto (la orden de no
intervenir en el ataque que las milicias realizan
contra la población mientras se reparten los
alimentos; la inclusión de escenas en las que se
ve a las verdaderas víctimas del conflicto, los
civiles; la débil crítica que se vierte sobre
la administración estadounidense, que toma sus
decisiones sin tener en cuenta los mandatos de la
ONU).
Es por ello
que la verdadera fuerza de Black Hawk
Derribado se halla en la cruda descripción que
se hace de la guerra. Al igual que los soldados
protagonistas, el espectador se ve inmerso en un
mundo de miedo, muerte y destrucción,
un infierno de sangre que puede incluso causar
desagrado en gran parte del público. Scott y su
equipo nos introducen de lleno en la batalla,
contándonosla con claridad (¡aleluya!) y
mostrándonos momentos de indudable
espectacularidad (la llegada de los helicópteros
a su objetivo; el derribo de un par de Black
Hawks; el ataque nocturno). Durante la media hora
inicial a uno le entran ganas de alistarse en el
ejército, pensamiento que cambia radicalmente
durante el resto de la cinta. Y es que si el
horror existe, debe de ser algo muy parecido a un
enfrentamiento armado entre seres humanos.
Elogiaba
antes la sabia realización visual de Ridley
Scott, que además ha reunido a un grupo de
competentes actores para dar vida a unos
personajes que, en ocasiones, aparecen un tanto
desdibujados. Nadie lleva la voz cantante, se
trata de un trabajo coral eficaz y supeditado a
la brillante puesta en escena de la película.
Finalmente,
Hans Zimmer nos ofrece
una banda sonora formada por ritmos, músicas
étnicas y alguna que otra sonoridad ampulosa. Se
trata de una obra dura de escuchar fuera del
filme, pero aporta momentos tan brillantes como
la suave pieza que se oye en las escenas
dramáticas o la grandiosidad musical de las
batallas finales. Eso sí, a veces su partitura
sobra, echándose de menos un uso exclusivo de
los efectos de sonido. En fin, ya sabemos que es
un pecado habitual en la filmografía de Zimmer.
Imágenes
de Black Hawk derribado - Copyright © 2001
Columbia TriStar Films. Todos los derechos
reservados.
|