SOBRE
LA PRODUCCIÓN
© 2001 Warner Brothers y Castle
Rock Entertainment
Cuando el
increíblemente popular escritor Stephen King
publicó en 1999 su aclamada colección de
historias interconectadas, Hearts In Atlantis,
los derechos fueron comprados rápidamente
por Castle Rock Entertainment, que ha realizado
una serie de colaboraciones de éxito con el
autor desde Cuenta conmigo en 1986,
pasando por películas como Misery, Cadena
perpetua y más recientemente, La milla
verde.
El
novelista y guionista galardonado con el Oscar,
William Goldman, que en 1990 adaptó Misery
de King con el aplauso de toda la crítica, se
decidió rápidamente a adaptar Hearts In
Atlantis después de leer el libro de King.
"Me emocionó mucho", dice Goldman, que
está actualmente adaptando la epopeya best
seller de ciencia-ficción de King Dreamcatcher.
"Me gusta más King cuando no trata de
monstruos sino de monstruos humanos. Lo que más
me emociona en Hearts in Atlantis son
Bobby, Carol y Ted, todas las cosas a las que
hacen frente tratando de vivir sus vidas. Es muy
emocionante y está hecho de un modo muy hermoso.
Tiene una brillante mente narrativa".
De las
cuatro novelas cortas y un relato corto del libro
de King, Goldman decidió adaptar para la
película la primera y más larga de las piezas, Low
Men In Yellow Coats, y el relato corto final,
Heavenly Shades of Night Are Falling.
"Stephen
King escribió una historia con un atractivo
universal", dice el director Scott Hicks.
"Nuestra tarea era aclarar eso visualmente
lo mejor que pudiéramos, pero fue la historia la
que primero me habló. Me afectó mucho la
relación entre Bobby y Ted, y con la madre, Liz,
y los amigos de la infancia de Bobby. Una
película tiene que tener vida propia y una
historia tiene que asumir sus propios términos
cuando se presenta en otro medio. Así que eso es
lo que tratamos de hacer con Hearts in
Atlantis. En el núcleo se encuentran esas
relaciones que Stephen King creó, que son muy
personales y muy intensas, y tienes la sensación
de que ha debido de poner algo de su propia
experiencia de la niñez en esta extraordinaria
historia".
Una vez
contratado Hicks, el siguiente reto más
importante era la elección del reparto. Lo que
no sabían los realizadores era que el actor
elegido en primer lugar para interpretar a Ted,
Anthony Hopkins, estaba en ese preciso momento
leyendo el último libro de no ficción de
William Goldman, Which Lie Did I Tell? mientras
rodaba en Florencia escenas de Hannibal.
"Hablaba de Kathy Bates y de Misery.
Me gustó el libro y estaba pensando que estaría
bien hacer una novela de Stephen King. Y tres o
cuatro días más tarde mi agente llegó a
Florencia y me dijo, Tengo un libro para
que lo leas. Y un guión de Bill Goldman. Se
llama Hearts In Atlantis de Stephen
King. Así que pensé que era un buen
augurio. Es una película amable y modesta, no
una gran historia, y simplemente me gustó".
Para crear
el personaje de Ted, Hopkins sólo necesitaba
mirar a su pasado. "Ted Brautigan me
recuerda a mi abuelo materno", dice el
actor. "Yo estaba muy unido a él de niño.
Y él estaba muy unido a mí. Tuvo una profunda
influencia en mi vida una influencia muy
suave, pero profunda. Me infundió valor y la
idea de que yo no era el bobo que yo pensaba.
Siempre me animó mucho y eso es lo que Ted
Brautigan hace con este chico".
Hopkins
también sintió afinidad con una escena de la
película en la que rememora con Bobby a un
famoso jugador de fútbol, Bronko Nagurski, que
contra todo pronóstico derrotó a los Chicago
Cardinals en los años 40. Este hecho es una
piedra de toque por la que Bobby puede recordar a
su padre. "Bill Goldman escribió sobre esta
experiencia cuando vio a Nagurski, un magnífico
futbolista en los años cuarenta",
reflexiona Hopkins. "Es una pequeña escena
alegórica muy hermosa, que me encantó".
"En la
película, nos enteramos de que el padre de Bobby
y Ted vieron a Bronko Nagurski en aquel
magnífico partido de fútbol", añade
Goldman. "Fue un acontecimiento en el que yo
estuve presente, cuando era muy, muy joven, que
me resultó profundamente emocionante".
Hicks se
mantuvo inflexible en lo que se refería a
encontrar al actor infantil adecuado para
interpretar a Bobby Garfield, y obtuvo de Castle
Rock la promesa de que no seguirían adelante con
la película a menos que pudieran encontrar al
Bobby adecuado. "Teníamos a uno de los más
grandes actores del mundo, Anthony Hopkins,
interpretando a Ted", asegura Hicks. "Y
el papel de Bobby, el chico de once años que
actúa junto al personaje de Hopkins, es igual de
importante. No hay un momento en que Hopkins
esté la pantalla que no esté acompañado por
Bobby. Así que sin duda iba a ser necesario un
magnífico talento para mantener la otra mitad
del dúo. Y, por lo tanto, la perspectiva era
bastante desalentadora".
Tras una
exhaustiva búsqueda, un proceso que supuso hacer
pruebas a cientos de niños, Hicks y la
productora Kerry Heysen recibieron la cinta de
Anton Yelchin. "Vimos la cinta y simplemente
dijimos, este chico es
increíble", recuerda Hicks.
"Había algo en él que resultaba
inmediatamente atractivo. Y lo que he llegado a
aprender de Anton como actor es que parece
incapaz de no decir la verdad. Siempre que está
en cámara es auténtico. Y Bobby, el personaje
que interpreta, tiene que experimentar una amplia
gama de emociones. Fue una tarea ingente, y este
chico estuvo totalmente a la altura del
trabajo".
Anton
Yelchin insistió en dirigirse a su compañero de
reparto como Sir Anthony Hopkins, incluso cuando
éste le invitó a que le llamara Tony. Hopkins,
que durante la producción comenzó a enseñar a
Yelchin a tocar el piano, considera al joven
actor "un niño extraordinario. Me
maravilla, a los once años yo ni siquiera sabía
hablar. Y un día le miré y le dije,
¿Cómo puedes hacer todo eso? ¿Cómo es
que tienes tanto talento? Pero lo tiene.
Tiene mucha curiosidad por todo. Tiene un
interés increíble por todo. Nunca me había
sentido tan cómodo con niños. Pero yo estoy con
él. Lo trato como un adulto, con respeto".
"Es
muy amable", dice Yelchin a propósito de
Hopkins. "Fui a su caravana y me enseñó
cosas al piano como Para Elisa y la Sonata
a la luz de la luna. Fue un honor y no puedo
creer que pudiera conocer a un actor y una
persona así". Yelchin elogia al director
Hicks diciendo que es "muy amable y
tranquilo. Si no entendía algo o tenía algo en
la cabeza, me sentía cómodo hablando con Scott.
Le quiero. Fue un honor y un placer en todo
momento".
Para
interpretar a la novia de la infancia de Bobby,
Carol, los realizadores eligieron a Mika Boorem,
que había recibido excelentes críticas por su
interpretación en El patriota. "Mika
es una joven actriz muy bien preparada",
dice Hicks. "Transmite fácilmente sus
emociones y es muy seria con lo que hace. La vi
por primera vez en El patriota y pensé
que estaba muy convincente. Hablé con gente que
había trabajado en la película y me dijeron,
Sí, pero eso no es más que una pequeña
parte de lo que es capaz de hacer. Y
tenían razón. Realmente es increíble".
"¿Te
puedes imaginar trabajando con Scott Hicks y
Anthony Hopkins en la misma película?"
pregunta Boorem. "Es magnífico. Y Anthony
Hopkins es muy afectuoso. Una vez que estábamos
haciendo una escena muy dramática en la que yo
tenía que llorar, después de cada toma venía y
me daba un abrazo. Fue realmente agradable".
Completando
el reparto de niños está Will Rothhaar como
Sully-John, al que Hicks describe como "lo
contrario de Bobby. Will es un joven actor muy
profesional, muy deportista, muy atlético, y
todo eso lo aportó al personaje de Sully, que es
lo que se necesitaba para el equilibrio del
pequeño grupo de amigos".
Para
interpretar el difícil papel de la madre de
Bobby, Liz, Hicks eligió a la popular actriz
Hope Davis. "Hope tiene algo que es muy
interesante de ver", comenta Hicks. "Y
no tiene miedo a explorar aspectos más
difíciles del carácter humano. Así que fue una
experiencia interesante trabajar con eso y con
ella en este personaje".
A Davis le
encantó la oportunidad de trabajar junto a
Hopkins. "Lo vi en teatro en Inglaterra hace
quince años", dice. "Se entrega mucho
como actor y está muy centrado. Es emocionante
trabajar con alguien de su calibre. Ha sido
estupendo".
La
diseñadora de producción Barbara C. Ling se
tuvo que enfrentar a grandes retos para recrear
una pequeña ciudad norteamericana en torno a los
años 60, el menor de los cuales fue crear una
localización clave en la película el
carnaval en el que Bobby y Carol se dan su primer
beso y en el que Bobby se enfrenta al tahúr.
"Barbara Ling aporta al papel de la
diseñadora de producción una capacidad
enormemente visual y un enorme sentido de la
organización, así como la habilidad para reunir
grandes equipos de personas con un humor
infatigable", dice el director Hicks.
"Tiene un talento extraordinario y durante
toda la película fue un gran apoyo. Algunos
elementos resultan muy difíciles; tratar de
hacer un parque de atracciones de época parece
sencillo pero ¿dónde encuentras todos esos
tiovivos, atracciones y demás que están
anticuados en 1960? La respuesta es: en toda
Norteamérica, y luego los juntas en Virginia
Beach y haces que parezca que estás rodando en
Connecticut. Es un trabajo duro. Ella tiene una
fuerza tremenda y es una excelente
compañera".
Ling contó
con los servicios de Kissel Bros. y Funtime
Carnival de Cincinnati, Ohio para que
proporcionaran 12 atracciones y concesiones para
el enorme decorado de una feria de provincias de
los años 60. Toda la avenida central estaba
situada en los terrenos de la base militar de
Fort Story, adyacente al histórico faro de Cape
Henry en Virginia Beach.
Ling y su
departamento artístico diseñaron todo un
conjunto de concesiones y puestos de comida de
los años 60 para reflejar de manera precisa lo
que habría en una feria en 1960. Para completar
el aspecto visual de esas escenas cruciales
fueron necesarios más de 300 extras vestidos con
ropa veraniega de época.
El
vestuario también suponía un tremendo reto pero
Hicks encontró un magnífico recurso en la
diseñadora de vestuario Julie Weiss, nominada al
Oscar (12 monos, American Beauty). "Julie
es una especie de tesoro nacional viviente de
Norteamérica", dice Hicks. "Tiene una
personalidad y una visión extraordinarias. Puede
coger montones de tela y tirarlos al suelo, y te
preguntas qué está haciendo, pero entonces
empieza a aparecer una gama de colores muy
estética. Tiene un genio peculiar y maravilloso,
que hay que dejar desarrollarse. No es algo
sencillo. Y aportó una gran sensibilidad a ese
elemento de diseño".
Para dar a
la película ese aspecto nostálgico
característico que buscaba, Hicks contó con el
director de fotografía Piotr Sobocinski,
nominado al Oscar, cuyo trabajo en películas
como Rojo y Rescate (Ransom)
admiraba mucho el director. "Nos reunimos y
conectamos inmediatamente", recuerda.
"Piotr comprendió que un elemento
importantísimo de la historia se iba a contar
visualmente. Y que había niveles que yo quería
añadir a lo que ya era una historia maravillosa,
que harían más profundo el impacto emocional
sobre la gente. Así que, trabajamos muy
estrechamente". Desgraciadamente, en marzo
de 2001 a la temprana edad de 43 años, Piotr
Sobocinski murió mientras dormía, poco después
de terminar el rodaje de las escenas con actores.
Fuente: Warner Sogefilms
Imágenes
y notas de producción de Corazones en Atlántida
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