CRÍTICA
Pablo
del Moral
(Cinencanto.com)
México
Aún
recuerdo la época en la que Stallone era
considerado un buen actor, escritor y director.
Luego del tremendo éxito de la original "Rocky" y su
primera secuela, parecía que el actor podía
hacer todo. Pero cuando "Rambo" cambió la
cara del cine de acción a principios de los
ochentas, también cambió radicalmente la
percepción que el público tenía del actor. Y
no ayudó a la situación de que con las secuelas
de "Rambo" y "Rocky",
Stallone dejara atrás sus auspiciosos inicios
para convertirse paulatinamente en una parodia y
un chiste y así, junto con él, arrastró el
género de acción hasta los más bajos niveles.
Luego de
varios intentos por resucitar su carrera
(incluyendo varias intolerables comedias), el
actor regresa con una cinta que hasta cierto
punto representa una mejoría sobre el típico
producto al que nos tiene acostumbrados (como la
reciente "Driven").
"D-Tox" no es una película de acción,
aunque su publicidad así lo quiera hacer creer.
De hecho, se trata de una cinta de
suspenso, y aunque el argumento sea tan trillado
y predecible como el de cualquier otra cinta
similar, está hecha con la suficiente destreza
como para hacerla medianamente interesante.
Pero veamos
la historia. Jake Malloy (Sylvester Stallone) es
un detective del FBI, duro pero de buen corazón,
trabajando en el caso de un asesino de policías
que lleva meses operando sin ser capturado.
Entonces, el asesino ataca indirectamente a
Malloy, asesinando brutalmente a un ser querido.
Aquí la cinta da un inesperado giro, pues yo
supuse que se iba a desarrollar la trama
estándar de "policía buscando
venganza", pero no fue así. En vez de eso,
Malloy se hunde en una gran depresión que lo
lleva a un serio alcoholismo. Chuck Hendricks (Charles S.
Dutton), su mejor amigo, trata de ayudarlo
inscribiéndolo en un excéntrico programa de
rehabilitación para policías adictos. El
programa se lleva a cabo en un siniestro edificio
totalmente aislado de la civilización, y para
colmo, en mitad de una intensa tormenta de nieve.
Entonces, cuando los pacientes comienzan a morir
de manera sospechosa, Malloy tiene que enfrentar
sus temores e inseguridades para salvar la
situación.
Así es...
en vez de ser una clásica película de venganza,
se convierte en una clásica ratonera, con el
elenco atrapado en un lugar aislado donde una
amenaza los empieza a exterminar. Hemos visto
esta fórmula cientos de veces, y sin importar
que el villano sea un asesino serial, un alien,
la cosa de otro mundo o una monstruosidad
genética, conocemos perfectamente el desarrollo
de la trama, y su conclusión no sorprenderá a
nadie.
Aun así la
cinta tiene moderado éxito debido al pintoresco
grupo de pacientes que acompañan a Malloy y,
concretamente, al brillante elenco de actores de
carácter que el director reunió. Robert
Patrick, Charles S. Dutton, Kris
Kristofferson y Tom
Berenger, por mencionar algunos, no son
"estrellas" que veamos en la portada de
las revistas de espectáculos, pero sus sólidas
interpretaciones elevan de categoría los
proyectos en los que participan, aunque se trate
de historias predecibles y repletas de clichés,
como lo es "D-Tox". Stallone mismo no
queda tan mal, pues lejos de regresar a su papel
de invencible superhombre, presenta un papel
humano, y casi diría creíble.
"D-Tox"
no es la típica cinta de acción a la que nos
tiene acostumbrados Stallone, pero no por eso es
buena, aunque resulta razonablemente
interesante, especialmente por su excelente
elenco y sus fantásticas locaciones. La
podría recomendar marginalmente para quien guste
de las cintas de suspenso, aunque hay mucho
mejores muestras del género.
Calificación:
6

Imágenes
de D-Tox (Ojo asesino) - Copyright © 2002
Universal Pictures. Fotos por Joeseph Lederer.
Fuente sinopsis: Cinesa. Todos los derechos
reservados.
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