CRÍTICA
Joaquín
R. Fernández
Puntuación:
5.5 / 10
Banda Sonora Original: *****
Me temo que
Arnold Schwarzenegger tendrá
que esperar a la tercera entrega de Terminator para saber
si el público le va a dar una última
oportunidad antes de enviarle al cajón de los
olvidos (ya saben, ese lugar donde reposa Stallone y su
"prestigio"). Daño Colateral
no es ningún bodrio, pero no entusiasmará ni a
los fans del protagonista de Mentiras
Arriesgadas ni a aquéllos que buscan
un producto de cierta calidad argumental. Para
ambos grupos de personas, el filme se queda a
medio camino de sus propuestas, transformándose,
pues, en un caramelo de rápido consumo y
limitado disfrute.
Primero,
¿qué tal funciona Daño Colateral como
cinta de acción?. Hay tiroteos, sí, y alguna
que otra explosión, pero ya hemos presenciado en
otras ocasiones verdaderos castillos de fuego,
así que esto se asemeja más a una sarta de
petardos, decepcionando por ello a los que
esperan una apabullante exhibición de efectos
pirotécnicos.
Por otra
parte, y desde el punto de vista del
desarrollo de la historia, el filme se preocupa
en demasía por aparentar ser más de lo que en
realidad es. Así, exhibe una necesaria
desmitificación de las guerrillas colombianas,
pero no se olvida de la deplorable guerra sucia
que se emplea para combatirlas. Ahora bien, en
ambos supuestos se hace sin sobrada convicción,
como si sólo fuera una pequeña concesión para
satisfacer a la parte más intelectual del
personal. Es esta indefinición, esa obsesión
por no dar un paso adelante, la que vuelve vulgar
a Daño Colateral; es curioso, pero
cuando se decanta nítidamente por una de sus
propuestas, aquélla relativa a la acción y que
se desarrolla en la media hora final, el asunto
mejora sensiblemente y la diversión hace acto de
presencia.
A estas
alturas nadie se asombraría si afirmara que
Arnold Schwarzenegger es un pésimo actor
dramático. Aquí tiene la oportunidad de
destrozar él solito escenas que bien pudieran
dar más de sí con otros intérpretes, tal y
como sucede en los momentos posteriores al
atentado. ¿Acaso no se da cuenta de que lo que
le van son los personajes cínicos e
invulnerables? En El Fin
de los Días y El
Sexto Día también trató de
humanizar a Jericho Cane y Adam Gibson, pero los
resultados fueron desastrosos. Menos mal que para
mitigar las carencias del líder de la función
se recurre a un buen puñado de eficaces
intérpretes secundarios. Francesca
Neri y Cliff Curtis tienen
buenas (y tópicas) escenas frente al austríaco
(es interesante el dilema que se le presenta a
Brewer, pues casi mata a la mujer y al hijo del
terrorista que acabó con sus seres queridos).
Mientras, John Turturro y John
Leguizamo dan vida a personajes que, por su
extravagancia, sirven para inflar la narración
con breves contrapuntos cómicos.
Muchos
consideran a Andrew Davis un genio
del cine de acción; personalmente creo que no
sabe dotar de la espectacularidad necesaria a sus
obras más moviditas, siendo acertadas, sin
embargo, sus incursiones en el «thriller», como
lo demuestran sus trabajos en El
Fugitivo y en la estimable Un
Crimen Perfecto. Aquí su
labor pasa completamente desapercibida, lo que no
es precisamente un halago tratándose de un
producto gestado para mostrarse vistoso en la
pantalla grande.
Por
último, Graeme Revell sigue sin
hacer una buena partitura desde hace años. Aquí
nos atolondra con una serie de sonidos y ritmos
que, la verdad, podían haberse empleado en
cualquier producto del mismo género. Un
auténtico aburrimiento de banda sonora
que, al menos, no desentona con las imágenes que
nos "regala" Andrew Davis. Ah, y
atención a las palmadas que se escuchan en
algunas secuencias de acción; en fin, la
"originalidad" al poder...
Imágenes
de Daño colateral - Copyright © 2002 Warner
Brothers. Todos los derechos reservados.
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