CRÍTICA
Tònia
Pallejà
El
anestésico de Todd Field

Película
sencilla, humilde más que propiamente honesta,
carente de excesos y efectismos lo cual
siempre es de agradecer, pero sin más
alardes que la estupenda labor de sus actores
esculpiendo un guión simple en ocasiones
lacónico pero eficaz, conducido a un ritmo
pausado, contemplativo, de emociones larvadas,
que se recrea en gestos, miradas, paisajes y
silencios. En In the bedroom, la
acción, en el sentido más vulgar de la palabra,
es anecdótica, y esa cadencia sosegada bajo la
que se ocultan la rabia y el dolor puede llegar a
tener efectos somníferos y analgésicos
si alguien acude a ella con la más primitiva de
las intenciones: que se le cuente algo que
enganche.
Porque la ópera prima de Todd Field
ofrece cotidianeidad, ya sea antes o después de
la tragedia. Nos encontramos ante un matrimonio
"normal y corriente" que vive lo que
sería, por definición, el peor drama que puede
alcanzar a unos padres. Se trata, en definitiva,
de una situación que les pone a prueba como
personas. Les invaden, de repente, sentimientos
nuevos, "nocivos", que mantienen
soterrados en su día a día. Emociones que deben
asumir y a través de las cuales se redescubren a
sí mismos. Y en esa inercia de reposada
apariencia, van acariciando una idea que mitigue
su resquemor. Porque la justicia falla. Falla en
la vida real, y falla en esta película para que
la trama pueda encontrar una justificación, el
pretexto de que "no hay pena que repare
semejante daño" halla aquí su cómplice
perfecto.
Con todo, no
hay nada singular ni inédito en In
the bedroom. En su base se
advierte, de forma ostensible, el telefilm de
sobremesa, el típico drama familiar que
gira en torno a la muerte o enfermedad de un ser
querido, el ánimo de superación, las ansias de
venganza, la culpa, la desesperación... todo
aquello previsible e imaginable, por más
creíble y bien resuelto que esté. Hasta cierto
punto, Todd Field la salva
con acierto del cliché, la envuelve en un halo
independiente, arranca unas interpretaciones muy
humanas de su reparto, contenidas o desatadas
cuando tercia... Sin embargo, uno espera ese
momento en que la chispa salte al espectador, en
que las avispas, enloquecidas, furiosas por su
encierro, salgan y desaten su ira. Llegados a los
títulos de créditos finales, dejé de esperar
que llegara ese momento.
Me convencieron Tom
Wilkinson y Sissy Spacek. Me
convenció Marisa Tomei. Pero a la
hora de invitarme a reflexionar, la historia se
me escurrió de entre las manos. Fui incapaz de
encontrarle el pulso a esta película. O me
aplicaron anestesia, o si lo tiene, se encuentra
bajo mínimos.

Imágenes
de En la habitación - Copyright © 2001 Good
Machine, Green Street Films y Miramax Films.
Fuente: Lauren Films. Todos los derechos
reservados.
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