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EN TU CAMA O EN LA NUESTRA
(Whipped)


cartel Dirección, guión y producción: Peter M. Cohen.
País:
USA.
Año: 2000.
Duración: 82 min.
Interpretación: Amanda Peet (Mia), Brian Van Holt (Brad), Judah Domke (Eric), Zorie Barber (Zeke), Jonathan Abrahams (Jonathan), Callie Thorne (Liz).
Coproducción: Zorie Barber y Andrew R. Shakman.
Música: Michael Montes.
Fotografía:
Peter B. Kowalski.
Montaje: Tom McArdle.
Diseño de producción: Katherine M. Szilagyi.
Dirección artística: Svetlana Rabey.
Vestuario: Karen Kozlowski.

 

CRÍTICA

Rubén Corral

Jules, Jim y otro más

Títulos como el de "En tu cama o en la nuestra" (Whipped, Peter M. Cohen, 2001) incitan, con razón, a huir de las salas de cine como de la peste. Siempre es agradable corroborar una hipótesis personal acerca del parentesco intelectual entre los responsables de escribir los guiones y títulos de películas nuestras como "¡Qué gozada de divorcio!" (Mariano Ozores, 1981) o "Ya no soy virgen, ole, ya no soy virgen" (Justo Pastor, 1982) y los que se dedican al innoble arte de transmutar los nombres de obras sobre las que -supongo- debe de haber derechos de propiedad intelectual.

Sin embargo, llamará la atención del espectador atento que esta película de execrable título venga escrita, producida y dirigida por la misma persona. No es algo habitual en comedietas norteamericanas para adolescentes en estado de celo, porque esos subproductos son urdidos por auténticos sanedrines de especialistas en marketing, chistes chuscos y monótonos canales monográficos de televisión que, más tarde, se reparten cargos secundarios como "director", "guionista" o "productor". Frente a esto, y no voy a afirmar que con "En tu cama o en la nuestra" nos encontremos ante una gran película, Peter M. Cohen se esfuerza en recoger todos y cada uno de los abundantes tópicos de los subproductos arriba mencionados para, al final, tratar de desbaratarlos. Su grado de éxito se me escapa, porque no conozco sus intenciones. En cualquier caso, el hecho de dejar al espectador la libertad para que decida si lo que ha presenciado es el último exponente en comedia burda o una inteligente vuelta de tuerca al manoseado género al estilo de Neil LaBute siempre habla bien de Cohen.

La película arranca, y continúa en esa línea hasta bien avanzada, con la presentación de unos personajes que basculan entre lo premeditadamente vomitivo y lo cínicamente tópico. Ni los cuatro maromos ni la chica perfecta con que se topan los tres solteros de este particular clan de trogloditas suburbanos tienen el menor interés. Las situaciones que describen no hacen más que provocar el aburrimiento del espectador cuando no el arrepentimiento por el pago del precio de la entrada o la desesperación de comprobar que el espécimen humano descrito por las películas estadounidenses se repite tanto que quizá obedezca a razones de existencia real. Y entre bostezos, náuseas y oraciones llega, a los tres cuartos de metraje, un giro muy inesperado. Se pasa de la insustancial, esclerotizada situación de tres hombres que comparten el "amor" de una mujer (una perversión de "Jules y Jim" ampliado) a la visión de esa misma situación de poliandria por parte de la mujer.

La propuesta deja al descubierto que, por una parte, se daba por sentado que la visión aburrida, deslavazada y pueril que se estaba ofreciendo era la de un pestilente machismo que resulta gracioso para cierta parte de un público que llega a las salas de cine (puerilmente) atraído por títulos tan repelentes como "En tu cama o en la nuestra". Por otro lado se ofrece la descorazonadora sensación de que, de igual manera que algunos nos resistimos a creer que personajes tan penosos como los hombres de la película existan en la realidad, no nos queremos creer que las mujeres representadas son ni como las muestran películas como "American Pie" (Paul Weitz, 2000) ni como queda finalmente descrita la Mia (Amanda Peet) que manipula a tres hombres simultáneamente.

Además, si bien se agradece enseñar con esa mirada "inversa" las miserias de la clase acomodada yanqui que impone una subcultura que se ha aupado hasta alcanzar niveles de dominación inmisericorde, al espectador le queda la duda de si, simplemente cambiando el sexo del manipulador, se llega mucho más lejos en lo que a los resultados de esa crítica se trata; si, al final, para este viaje no hacían falta alforjas.


Imágenes de En tu cama o en la nuestra - Copyright © 2000 Hi-Rez Films y Filmax. Todos los derechos reservados.

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La Butaca © 1999 Ángel Castillo Moreno. Valencia (España)
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