SOBRE
LA PRODUCCIÓN
© 2002 New Line Cinema
Denzel
Washington, el actor que obtuvo un Oscar por
Tiempos de gloria (Glory) y que ha merecido el
aplauso de la crítica por su interpretación en
Training Day (Día de entrenamiento), da vida a
John Q. Archibald, un obrero que trabaja en una
fábrica con horario reducido y que siente que su
mundo se derrumba cuando su hijo Michael se
desmaya durante un partido de béisbol. «Se
entera de que su hijo está muy enfermo de una
forma horrible», explica Washington. John Q
«pasa por un mal momento económico. Ese mismo
día le han quitado el coche por falta de pago.
También se entera de que el seguro que creía
tener no cubre una cosa de tal magnitud».
Según el
productor Mark Burg, «John Q. arroja una mirada
implacable sobre el hombre de la calle y explica
hasta dónde puede llegar éste por salvar a su
hijo. Está dispuesto a sacrificar su trabajo, su
casa, su dinero, en última instancia a arriesgar
su vida».
El hijo de
John, Michael, está interpretado por un recién
llegado, el actor de diez años Daniel E. Smith,
y Kimberly Elise da vida a la esposa de John,
Denise, la mujer que sigue apoyándole cuando
éste decide tomar medidas drásticas. «Para
ella es irrelevante que él tenga razón o no»,
explica Elise. «La situación que están
viviendo es terrible y ella es la última persona
del mundo que daría la espalda a su marido. El
amor de la pareja es profundísimo, muy real, y
lo que él hace por su familia es estremecedor».
«Cuando
tienes a un hijo enfermo, te cierras en banda. Tu
hijo es lo único que te importa», explica el
director, Nick Cassavetes, que identifica la
historia de la película con su propia
experiencia. «Mi hija tiene una enfermedad del
corazón congénita, y la he visto someterse a
cuatro operaciones. Y sé cómo juegan contigo
las compañías de seguros, las clínicas y los
médicos».
Después de
agotar todas las posibilidades de costear la
urgentísima operación de su hijo, John recurre
al doctor Raymond Turner, jefe de la unidad
coronaria del hospital, presonaje interpretado
por un actor nominado por la Academia de
Hollywood, James Woods. «Lo que me parece más
emocionante de esta película es la historia
humana de un hombre que por amor a su hijo se ve
empujado a hacer una cosa que normalmente no
haría», cuenta Woods. «El doctor Woods es un
hombre que en el fondo es bueno, un hombre que
está atrapado por el sistema y que quiere obrar
bien, pero el sistema se lo impide. La operación
que necesita Michael cuesta 250.000 dólares, el
seguro no lo cubre y el médico se ofrece a
renunciar a sus elevadísimos honorarios. Pero
eso no basta».
Anne Heche
interpreta el papel de Rebecca Payne, la
administradora del hospital, la persona que se ve
obligada a adoptar la línea dura en
representación del hospital. «Estoy segura que
a todas las personas que ocupan este cargo les
gustaría atender a todos aquellos que lo
necesiten», dice Heche. «Pero no siempre pueden
hacerlo. Hay cosas que no son agradables de
hacer: por ejemplo, coger y decirle a alguien que
necesita ayuda: "Lo siento, su seguro no
cubre esto"».
Para John
Q., la presión llega al límite cuando el
hospital le informa de que van a enviar a casa a
Michael. «Le mandan a casa porque John no tiene
dinero», dice Washington. «Si el niño vuelve a
casa, morirá. John está entre la espada y la
pared y toma una decisión crítica, pero
equivocada».
«John se
lo plantea así: "Mi hijo no va a morir
porque a mí me falte un seguro médico"»,
añade Mark Burg, el productor.
«Cuando
John secuestra la sala de urgencias, la historia
empieza a existir, sale en la televisión, en la
radio», explica Ray Liotta, el actor que
interpreta al jefe de policía Gus Monroe, el
hombre que reúne a su equipo de geos en el
hospital. «Esto lo está viendo mucha gente, y
es año de elecciones. Monroe piensa que lo mejor
que puede hacer, sobre todo porque hay vidas
humanas en peligro, es sacarse de encima a
John... Una decisión muy insensible, según
algunos. Lo que ha hecho John es muy heroico,
pero no está bien, y nosotros no pensamos
sancionar lo que ha hecho. Lo que queremos es
pararle los pies».
Monroe pide
a Frank Grimes, un experto en negociaciones con
secuestradores, personaje interpretado por el
oscarizado Robert Duvall, que hable con John e
intente ganarse su confianza. «Al principio del
proceso negociador, Frank no tiene tiempo de
pensar en ese hombre», explica Duvall. «Tiene
que limitarse a hacer su trabajo como un
profesional. Creo que al final seguramente acaba
admirando a John por lo que ha hecho. Hay que ser
muy valiente para hacer una cosa así».
Según
Washington, «Si lo pensamos, lo que hace John
por salvar a su hijo es muy heroico, pero está
mal, y John debe y tiene que pagar por lo que ha
hecho. Pero él está dispuesto a sacrificarlo
todo por salvar a su hijo».
El
guionista James Kearns escribió el guión de
John Q. a principios de 1993, tras leer un
artículo de un periódico que citaba a un hombre
rico y mayor que había sufrido una operación de
transplante de corazón. «"Si yo no fuera
rico, ahora estaría muerto", decía el
hombre. Entonces pensé en mis hijos», recuerda
Kearns. «Lo que haría uno si su hijo se
estuviera muriendo y se le negara tratamiento
médico. Desde la época en que empecé a
escribir la historia las compañías de seguros
médicos se han hecho cada vez más poderosas y
controvertidas. La crisis de la sanidad está
causando estragos en este país y en otras partes
del mundo. Es un problema complejísimo que
afecta a todos los estratos de la sociedad».
La historia
conmovió al productor Mark Burg, que entonces
era presidente de Island Pictures y que adquirió
el guión en 1993. Años después, Burg volvió a
comprar los derechos del proyecto junto a Oren
Koules, su socio en Evolution Entertainment, una
compañía de producción y de representación de
artistas. En enero de 2000, Burg firmó un
contrato con New Line Cinema para hacer la
película.
Siguiendo
el consejo de un amigo común, el actor Charlie
Sheen, Burg propuso a Nick Cassavetes la
dirección de la película. La historia no
resultaba desconocida para Cassavetes, que ya
había vivido esa clase de problemas con su
propia hija. «Con esta película yo no intento
explicar a la gente cómo arreglar el problema de
la sanidad en Estados Unidos», dice el director.
«Lo único que digo es que en Estados Unidos no
tenemos ningún sistema para atender a las
personas enfermas que no tienen dinero».
«Nick ha
vertido su corazón y su sensibilidad en esta
película», afirma Denzel Washington.
Los
responsables del filme pensaron que Washington
era un actor que podía aportar humanidad e
integridad al personaje de John Q. «Para mí,
Denzel Washington es el mejor actor que hay ahora
mismo en Estados Unidos», dice Nick Cassavetes.
«No hay nada que no sepa hacer».
«Eran
pocos los actores que en nuestra opinión podían
hacer el papel protagonista, y Denzel Washington
era el primero de la lista», dice Burg. El
representante de Robert Duvall les comunicó que
a Duvall le interesaba la película, y el actor
fue contratado. También se fue conformando el
resto del reparto, en su mayoría con los actores
que encabezaban las listas de Nick Cassavetes.
El actor
que se convertiría en alma de la película es
Daniel E. Smith, el niño de diez años que dio
vida a Michael, el hijo de John Q. «Él es un
hijo nuevo que me ha salido, mi quinto hijo»,
dice Washington. «Y es que ese niño está vivo.
Hay como una luz dentro de él y Nick supo verla.
Yo hice pruebas con unos cuantos niños y Nick me
dijo: "Quiero a Daniel. Tiene como una
luz". Y es cierto que la tiene».
Para
documentarse sobre transplantes de corazón, el
equipo se trasladó a Nueva York, donde uno de
los cirujanos más prestigiosos de la ciudad, y
asesor médico en el guión, el doctor Mehmet Oz,
les invitó a presenciar un transplante de
corazón en el Columbia Presbyterian Hospital.
«Además de ver unas cuantas operaciones de
bypass, vimos un transplante de corazón en vivo
y en directo», cuenta Cassavetes. «Se hacía
raro pensar que hacía tan sólo tres horas ese
mismo corazón estaba latiendo en el pecho de
otra persona».
James
Woods, que estudió para cirujano ocular antes de
cambiar de actividad y dedicarse a la
interpretación, aprendió el delicado proceso de
la cirugía cardiaca con ayuda del doctor Oz y de
los corazones fabricados para la película. «Es
fascinante», cuenta Woods. «Cuando estás en
ello te olvidas de que estás operando a un ser
humano y con un corazón de verdad. Porque lo
hicimos como se hace de verdad. El doctor Oz y yo
nos turnábamos cosiendo, abriendo, esas cosas.
Al principio él me guiaba, pero cuando lo
hicimos ante la cámara, el primer cirujano era
yo».
«Nick
Cassavetes entiende muy bien el ritmo del
quirófano», afirma el doctor Oz. «Cuando
operamos, en realidad es como una danza
coreografiada. Y la química que se da entre el
cirujano principal y su ayudante es difícil de
plasmar en una película. Creo que Nick lo ha
hecho maravillosamente».
Denzel
Washington también emprendió su propio viaje
para preparar su personaje: pasó tres días en
la fábrica Babcok & Wilcox, estudiando las
costumbres laborales de dos operarios,
adaptándose a los turnos de éstos. El complejo,
que fue fundado a principios del siglo XIX,
fabrica generadores y calderas de vapor para
empresas diversas e industrias grandes.
En Ontario,
Canadá, donde el director y los productores
visitaron la fábrica donde trabaja el personaje
de Denzel, que está situada en un pueblo de
Ontario llamado Cambridge, Cassavetes señaló lo
siguiente: «Hemos pasado de la fábrica de
Babcok & Wilson al quirófano donde se hace
un transplante de corazón. En el fondo hemos
hecho el mismo viaje que John Q».
Fuente: Aurum
Imágenes
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