SOBRE
LA PRODUCCIÓN
© 2002 Warner Sogefilms
LA
MÁQUINA DEL TIEMPO
Sin ninguna
duda, el elemento central de la película en
cuanto a diseño fue la propia máquina del
tiempo, que según dice Parker, "es
descendiente directa de la máquina del tiempo de
la primera película, hasta en el sillón de
barbero de cuero hecho a mano. Era muy importante
para nosotros honrar ciertos aspectos de la
película de George Pal, pero especialmente la
propia máquina del tiempo".
Simon Wells
reconoce, "Todos sentimos un gran afecto por
esa primera película, así que desde mis
primeras reuniones con Oliver Scholl era un dato
conocido que teníamos que tener discos
giratorios. Todas las máquinas del tiempo tienen
que tener discos giratorios", dice
sonriendo. "Experimentamos con una serie de
materiales diferentes. Entonces recordé que en
el libro original se dice que el Viajero del
Tiempo es profesor de óptica física, lo que
inspiró la idea de utilizar lentes de Fresnel
del tipo utilizado en los farospara
crear pétalos refractivos".
A
continuación Wells entregó los bocetos
conceptuales aprobados y las ilustraciones al
diseñador por ordenador Tim Wilcox, que pudo
conseguir una maqueta digital totalmente
tridimensional en el ordenador, que se podía ver
desde diferentes ángulos, y podía indicar cómo
funcionaría el movimiento.
Llevándolo
de lo virtual a lo práctico, los maquetistas
Dana Juricic y Andrew Jones elaboraron una
maqueta a escala de la máquina del tiempo, que
se utilizó para perfeccionar el diseño, y
desarrollar las texturas de la superficie, el
modo en que se acoplarían las piezas, y el modo
en que un actor podría acoplarse en la máquina.
Todas las modificaciones se le pasaban a Wilcox,
que las incorporaba a su maqueta digital de la
máquina del tiempo. A partir de ahí, el
diseñador Darrell Wight producía los
ferroprusiatos finales, añadiendo detalles de
época y coherencia al diseño, de modo que el
supervisor de efectos especiales Matt Sweeney y
su equipo pudiesen convertir la forma en
función.
"Fue
muy complicado porque lleva una cantidad tremenda
de partes móviles", dice Sweeney. "Hay
probablemente una docena de controles diferentes
para los diferentes motores eléctricos. Sólo el
motor tiene tres motores diferentes para que
funcione. Hay accionadores eléctricos para que
los pétalos entren y salgan, así como el motor
principal que hace girar en sentido contrario a
los dos discos, el superior y el inferior".
Cuando se
terminó, la máquina del tiempo medía 3 metros
de altura, y pesaba 2.700 kilos aproximadamente,
pero su impacto sobre los actores y realizadores
fue inconmensurable. "Creo que no estábamos
preparados para ver finalmente la máquina del
tiempo real", afirma Wells. "Fue una de
esas ocasiones en que se te llenan los ojos de
lágrimas. Eran tres toneladas de aluminio y
policarbonato, pero sin duda parecía de latón y
vidrio. Era hermosa e impresionante".
La
impresión fue especialmente sentida por Guy
Pearce, que sería el que de hecho entraría en
la máquina. "Como actor, en cierta medida
dependes del vestuario, del maquillaje, del
atrezo
para que te ayuden a meterte en el
personaje. La primera vez que vi la máquina del
tiempo en funcionamiento, me produjo una
increíble sensación de la ambición de
Alexander
del genio de ese hombre".
Sin
embargo, hay que reconocer que sólo estaban a
mitad de camino. Tenían que lograr hacer ver
cómo esa máquina victoriana consigue
transportar a Alexander a través del tiempo.
Wells comenta, "Decidimos que la máquina
del tiempo genera una esfera que se convierte en
un área de tiempo autónoma. La esencia de la
máquina del tiempo es que permanece en un lugar
y el mundo cambia a su alrededor. Sólo viaja a
través del tiempo, no a través del
espacio".
La esfera
del tiempo generada por ordenador fue creada por
el equipo de efectos visuales, dirigido por el
supervisor de efectos visuales James E. Price.
"En un determinado momento, los discos
tienen que girar a una velocidad que no se puede
lograr en la práctica. Tomamos el control y
creamos una versión digital de las paletas, que
podían girar a una velocidad mucho mayor. Una
vez que estaban al máximo creamos una esfera de
luz generada por ordenador que arropa a Alexander
mientras viaja a través del tiempo", dice
Price.
Los
artistas de efectos de Digital Domain se
encargaron de las imágenes a intervalos
prefijados que marcan visualmente el paso de
Alexander a través del tiempo. Una de esas
secuencias era especialmente importante para el
guionista John Logan. "Cuando mencionaba a
alguien que estaba escribiendo La máquina del
tiempo, el comentario constante era que
teníamos que mantener la tienda de ropa, así
que la memorable tienda de ropa, con sus bajos
cambiantes, somos nosotros saludando una vez más
al maravilloso George Pal".
Más
dramático y bastante más difícil para el grupo
de efectos fue el viaje a través de 8.000
siglos, en el que vemos enormes cambios
geológicos y ecológicos en la Tierra a gran
escala.
Para los
realizadores, volver a rodar la máquina del
tiempo plantea la pregunta: Si existiera
realmente una máquina del tiempo, ¿haríais el
viaje?
"Yo
no", dice Logan, afirmando, "Como
escritor, preferiría imaginarlo antes que
hacerlo. Soñar con el futuro es una necesidad
humana real; yo no querría perder eso viendo la
realidad. Es posible que algún día se pueda
viajar en el tiempo, pero no seré yo quien haga
el viaje".
Guy Pearce
comparte su temor. "Realmente no sé lo que
haría. No creo que podamos saber nada hasta que
nos aventuremos. Pero, ¿no es mejor aventurarse
en las profundidades del momento presente en que
la vida se desarrolla naturalmente, y el futuro y
el pasado permanecen en su auténtica
formala ilusión?"
"Para
mí, esta pregunta siempre plantea la eterna
paradoja del viaje en el tiempo: Si volvieras
atrás en el tiempo y estrangularas a tu abuela,
no nacerías, por lo que no podrías volver
atrás y estrangular a tu abuela
",
reflexiona Simon Wells. "Incluso si se
pudiera viajar hacia atrás en el tiempo, no se
pueden alterar las cosas que te han sucedido
porque son las que hicieron que seas quien eres,
y eso, a su vez, influye en las decisiones que
tomarás en el futuro".
"Creo
que el viaje en el tiempo desafía uno de los
principios básicos de nuestra existencia",
dice Walter Parkes reflexionando, "que es
que vivimos en el presente. Creo que en
definitiva yo no subiría a la máquina del
tiempo por miedo, pero, como le dice el
Uber-Morlock a Alexander, todos tenemos máquinas
del tiempo. Las que nos llevan hacia atrás se
llaman recuerdos y las que nos llevan hacia
adelante se llaman sueños. Quizá en alguna
parte por ahí se encuentre ese elemento difícil
de aprehender que hace que nos fascine el viaje
en el tiempo".
Imágenes
y notas de producción de La máquina del tiempo
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